El ahorro como fuente del crecimiento económico
La frase del título seguramente la escuchamos decir muchas veces a nuestros abuelos, sabias palabras… Por: Jaime Rengel Sierra – Lic. en Economía
En una economía cerrada al mundo los recursos que se destinan a la inversión necesariamente son iguales a los que se destinaron al ahorro interno. Así ocurre en la unidad más pequeña de la economía, el hogar, si suponemos que no se tiene ningún tipo de financiamiento externo para destinar a las erogaciones necesarias para que este hogar funcione con relativa normalidad, solo tenemos disponible el ingreso que surge como fruto de la actividad productiva que se realiza cotidianamente.
Si asignamos todo el ingreso disponible de un período determinado solo a consumo, lógicamente no podremos ahorrar, y por consiguiente tampoco podremos invertir nuestro ahorro (o parte de él) para que nuestros ingresos futuros aumenten fruto de la mayor capacidad productiva que podríamos lograr. Dejemos de lado el supuesto de no poder endeudarnos… De esta manera la inversión no tiene que ser necesariamente igual al ahorro interno, ya que podemos financiar nuestros egresos por encima de nuestros ingresos apelando al ahorro externo, a nivel país se pude tomar deuda externa en el mercado internacional, o a nivel del hogar tomando créditos. Estos recursos provienen básicamente de ahorros de personas que resignan consumo presente para mejorar su consumo futuro.
La idea es endeudarse para invertir! En ningún caso deberíamos endeudaremos solo para consumir (salvo que nuestra expectativa de ingresos futuros mejore sustancialmente a los ingresos actuales), puesto que este consumo presente no tiene como contrapartida un aumento del ingreso futuro, contrariamente condiciona aún más nuestro consumo futuro ya que deberemos devolver nuestro mayor consumo presente financiado con préstamos.
Actualmente y hace muchísimos años el Estado argentino es el que más “desahorra”, léase gasta más de lo que recauda, vive con un déficit permanente, actualmente el déficit consolidado representa el 10% del PBI (valor del total de lo producido por el país en un año). El nivel de ahorro global de Argentina está en el orden del 15% del PBI, 8 puntos porcentuales menor al promedio de la región que ronda en torno al 23% del PBI.
Es evidente lo que muestran los datos, el sector público arrastra el ahorro hacia la baja condenando a la misma sociedad a invertir poco y a invertir caro, ya que la tasa de interés (que se determina en el mercado de ahorro e inversión) es elevada al haber menos ahorro disponible para una demanda de inversión creciente.
Una de las formas de financiar las erogaciones del estado por sobre los recursos recaudados con impuestos es hacerlo vía emisión monetaria, pero esto nos llevó a un proceso inflacionario del que aún hoy no podemos escapar (la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario). Otra forma de financiar el déficit fiscal es vía endeudamiento externo, esta opción está siendo usada en la actualidad, pero el nivel de deuda como porcentaje del PBI es creciente en el tiempo con el agravante de que la tasa de interés internacional tiende a subir tornando más caro el crédito externo.
Un crecimiento genuino se dará en un contexto donde el ahorro aumente, generando una expansión de los fondos prestables abaratando de manera sustentable y virtuosa el crédito y por lo tanto la inversión. El incremento de la inversión compensaría parte de la contracción del consumo por el aumento del ahorro.
Necesitamos dejar de pensar la economía como una foto, un instante en el tiempo, deberíamos proyectar una historia intertemporal con final feliz, crecimiento sustentable y mejor consumo.
Jaime Rengel Sierra
Lic. En Economía
jaimerengelsierra@gmail.com