Mientras nuestros políticos pelean por el puchero, el mundo va por otro lado
La política Argentina compromete año tras año el futuro de nuestros hijos. Mediante impulsivas propuestas económicas y políticas que se basan en el “Diario del día anterior”. Por Rodrigo Desmedt
Imagen: El Comercio
Por. Rodrigo Desmedt
Un país en el que el 50% trabaja para mantener al otro, seguramente va directo al fracaso y desde ese fracaso comienza a ser un constructor de pobres.
Argentina tuvo muchas oportunidades de crecimientos, primero fueron las Guerras Mundiales, donde los gobiernos de entonces podrían haber desarrollado el campo, pero las ambiciones políticas y el manejo de las masas llevó a que siempre el Campo se enfrente con el Gobierno y no se pueda generar una simbiosis entre ambos y desembocar en una potencia en este rubro.
El jactarse de decir que somos “El Granero del Mundo”, por parte de nuestros empresarios y políticos, evitaron que puedan salir de las estructuras. Al Granero había que desarrollarlo científicamente, mejorar nuestra educación, generar científicos que desarrollen proyectos que impulsen mejores tecnologías en el rubro. Contrariamente las políticas se basaron en ambiciones personales, en quedarse con parte del botín, no permitiendo el desarrollo del país.
Hoy no somos el “Granero del Mundo”, ya que otros países se han desarrollado, han generado tecnologías que son superadoras y que le permiten exportar en tiempo y forma, algo que además le sumamos los argentinos a nuestros problemas, la “Falta de responsabilidad”.
Actualmente nuestro gobierno intenta equiparar desajustes provocados por gobiernos anteriores, principalmente en el área de energía, donde además apuesta a generarla mediante energías renovables. Pero la clave de su error, fue la falta de comunicación en el inicio de la gestión, ya que cuando ellos se encontraron con el muerto que habían dejado las anteriores administraciones y en vez de exponerlo, lo metieron debajo de la alfombra e ilusionaron al país con un mensaje optimista que nunca se terminó de concretar.
El mundo va por otro lado, acuerdos comerciales bilaterales, mejoras en el área tecnológica, fortalecimiento de energías renovables y por sobre todas las cosas desarrollo en el área de ciencias. Con todos estos ingredientes debemos buscar estrategias para saber en que nosotros podemos insertarnos y con ello volver si alguna vez lo fuimos, a ser competitivos.