La vuelta del cuarto Beatles

Murray se impuso por 3-6, 6-4 y 6-4 en dos horas y 27 minutos de encuentro, pudiendo levantar un trofeo individual más de dos años después, desde Dubai, en febrero de 2017. Andy es Crack, eso no lo vamos a descubrir acá, pero además le suma esa tenacidad que lo llevó a quedarse con el torneo

Como en los viejos tiempos, el de Dunblane, ahora 243º en el ranking mundial, batió en la final del ATP Tour indoor de Amberes (Bélgica), sobre pista dura, a otro ilustre ganador de Grand Slam, el suizo Stan Wawrinka, 34 años y 18º ATP.


Murray ha saboreado una victoria
más que especial en su séptima competición desde su vuelta. Esta 46ª corona
individual ATP supone mucho para el escocés, ya que es la primera con prótesis
y una liberación personal. Se emocionó cuando la cerró.

A sus 32 años, y demostrando una tenacidad sin límites, el antiguo No. 1 mundial se reencontró con una copa 31 meses después. Una eternidad en las manos de un competidor de primera línea. Lo hizo además aceptando como ley la dureza, superando partidos a tres set en cuartos de final, semifinales y final. Murray no probaba las mieles del triunfo desde que levantara la corona de Dubai en la temporada 2017. Y la victoria en Amberes, el séptimo torneo ATP Tour individual disputado tras su regreso deportivo, no pudo ser más reconfortante.



“Este triunfo significa mucho para
mí”, reconoció Andy sin poder contener unas lágrimas de emoción. “Los últimos
años han sido muy complicados. He tenido muchos problemas de lesiones en estos
últimos tiempos. Remontar en una final así ha sido increíble”, explicó sobre el
enésimo capítulo de un regreso memorable.

Un camino donde Andy ha
necesitado redoblar esfuerzos en la sombra. Con meses de preparación al margen
del circuito, un inicio de actividad en la modalidad de dobles, llegando a
levantar la corona de Queen’s junto a Feliciano López en su primer torneo, y
una paulatina adquisición de velocidad con incursiones en el circuito
Challenger.

El escocés atravesó un vía crucis
para empatar el partido, rozando en varias ocasiones el precipicio. Así, de
entrada, pasó del 1-3 al 3-3. Después, en una situación crítica, levantó un
15-40 con 4-4 que lo hubiera colocado a un juego de la derrota. Una capacidad
de supervivencia que exprimió hasta llevar el partido al tercer set.

La manga definitiva fue un pulso
de poder a poder. Wawrinka vio desaparecer en dos ocasiones una rotura de sus
manos y el surgimiento de Murray en primera línea. El escocés demostró que s
capacidad de sufrimiento sigue intacta y logró voltear un encuentro que tuvo
varias veces casi perdido.

“Stan estaba jugando a un tremendo
nivel, conectando golpes ganadores desde cualquier punto de la pista”,
reconoció el británico tras sobrevivir a un imposible. “He resistido de algún
modo durante el segundo set, porque sido realmente muy igualado. He conseguido
ganar y no esperaba encontrarme en esta situación”, indicó Andy. “He disfrutado
la semana, el ambiente ha sido impresionante”.

Los esfuerzos de Murray siguen
impulsando su figura en la clasificación individual. La solidez de juego
alcanzada por el británico desde su regreso al circuito es más que evidente.
Andy es protagonista de una escalada con mayúsculas, pasando de abrir octubre
en el No. 503 a ocupar el No. 127 mundial desde este lunes.