Los Celtics imparables

El base Kemba Walker encontró la magia anoche cuando más lo necesitaron los Celtics de Boston aportando 29 puntos, incluidos tres triples decisivos en el cuarto periodo, que le permitieron a su equipo vencer por 116-106 ante los Mavericks de Dallas.

Además también el escolta alero Jaylen Brown, cada día más completo en todas las facetas del juego, logró un doble-doble de 25 puntos y 11 rebotes que hicieron la diferencia para lograr el octavo triunfo consecutivo de los Celtics (8-1), equipo que tiene la mejor marca de la liga.

Otro escolta, Marcus Smart, llegó a los 17 puntos, mientras que el ala pívot alemán Daniel Theis consiguió 11 tantos y el base novato Brad Wanamaker llegó a los 10 tantos para completar la lista de los cinco jugadores de los Celtics que tuvieron números de dos dígitos.



Una vez más, el alero esloveno
Luka Doncic fue la fuerza imparable en la ofensiva de los Mavericks (6-4) a los
que aportó 34 puntos, pero que no fueron suficientes a la hora de evitar la
derrota.

Doncic jugó 34 minutos en los que
anotó 11 de 21 tiros de campo, incluidos 3 de 10 intentos de triples, y acertó
9 de 10 desde la línea de personal. El exjugador del Real Madrid también
repartió nueve asistencias -líder del equipo-, capturó seis rebotes -todos
defensivos-, perdió un balón y cometió dos faltas personales.

El ala pívot alemán Maxi Kleber
acabó como segundo máximo encestador de los Mavericks al conseguir 15 puntos y
ocho rebotes.

La gran frustración por parte de
los Mavericks la protagonizó el ala pívot letón Kristaps Porzingis, quien
apenas pudo conseguir cuatro puntos tras fallar 10 de los 11 tiros de campo que
hizo y que obligaron al entrenador del equipo tejano Rick Carlisle a sentarlo
en el banquillo.

Al concluir el partido, Porzingis
reconoció que toda la culpa de la derrota había sido de él, por el pobre
rendimiento que tuvo, y admitió que Carlisle tomó la decisión correcta cuando
lo sacó del campo y lo mandó al banco.