El Bayern se lleva la Champions con fútbol Total

El Bayern de Múnich es el nuevo rey de Europa. El gol de Coman hizo posible la vuelta del trofeo a la ciudad de Múnich, siete años después de que la levantara en Wembley por última vez tras imponerse al Dortmund en la final.

Con su victoria 1-0 sobre el París Saint Germain en el Estadio da Luz de Lisboa en la final 2019/20 de la UEFA Champions League, Bayern Munich llegó a seis títulos y alcanzó en el tercer puesto de la tabla histórica al Liverpool.

La lista sigue encabezada cómodamente por el Real Madrid con 13 títulos, un dominio que comenzó en simultáneo con la Copa de Campeones, de la que conquistó sus las primeras cinco ediciones al hilo. Esa hegemonía se extendió a la UEFA Champions League, consolidándose con un inédito triplete entre 2016 y 2018.

El equipo alemán entró al campo con el ánimo de no dejar respirar al rival. El PSG trataba de activar a Mbappé, quien hoy no estubo al nivel de semejante final. La primera vez que conectó con Neymar sólo un pie de Neuer dejó seco el marcador. El Bayern se sacudió el susto y respondió. Lewandowski, con un tremendo cabesazo que fue al poste de Keylor.

El partido era un ida y vuelta constante. Si la banda del Bayern llegaba al área parisina respondía el PSG con una estampida, en una de las cuales le explotó la pierna a Boateng. Entró Sule, peso pesado por peso pesado. En una de esas Mbappé, sin la pimienta de un animal del gol, envió a las manos de Neuer un balón claro para rozar la gloria.

La intensidad del Bayern fue feroz en la segunda mitad. En una jugada de precisión absoluta Kimmich puso un balón glorioso a Coman. Quien marcó de cabeza, para adelantar al equipo alemán y cerrar el resultado.

En la fase de la reacción Flick reemplazó a Coman, que había hecho transparente a Kehrer. Neuer volvió a salvar un remate de Marquinhos. El PSG no encontraba a sus divos. Sólo Di María arrugaba la frente del Bayern, más crecido que nunca.

El PSG fue perdiendo gas, aunque sabía que estaba más cerca que nunca de alcanzar la orilla europea. Verratti le dio otro aire y Choupo-Moting, el último aliento. Faltó fe y sobró Bayern, incansable hasta el último minuto en la presión, en la fe inquebrantable de mostrar su autoridad en cada acción dividida.

Es el ADN de este equipo, la extensión de la selección alemana a nivel de clubes, la explicación de por qué parecen 20 aunque sean 11. La máquina de Europa vuelve a echar humo. La máquina bávara.