Sinner levanta su primer Grand Slam en el Abierto de Australia
Jannik Sinner derrotó por 3-6, 3-6, 6-4, 6-4, 6-3 a Daniil Medvedev en tres horas y 40 minutos de juego, y levanta su primer Grand Slam en pleno Melbourne Park.
Jannik Sinner conquistó este domingo el primer Grand Slam de su carrera en el Abierto de Australia, remontando una final histórica para consolidarse como uno de los talentos más brillantes de la actualidad. A sus 22 años, firmando una noche inolvidable en la Rod Laver Arena, el italiano completó uno de los esfuerzos más monumentales que se recuerdan en el primer major de la temporada.

Melbourne asistió al encuentro de dos trenes en marcha. Desde el inicio de la temporada 2023, ningún jugador ha logrado más victorias en el circuito que Medvedev y Sinner en el circuito, una inercia que nadie logró detener sobre las canchas australianas.
Después de convertirse en el primer jugador capaz de batir a Novak Djokovic en las últimas dos rondas del torneo, Sinner debutó en una final de Grand Slam dispuesto a despojarse los complejos. Y su primera prueba de valentía llegó antes del encuentro. Ante el jugador más devastador al resto del torneo, con 33 roturas acumuladas en Melbourne, el italiano optó por comenzar el partido al servicio. Fue una demostración de confianza en sí mismo en el partido más grande de su carrera.
Sin embargo, las curvas no tardaron en aparecer. Medvedev demostró su talento en el fondo de la pista, arrebatando dos turnos de saque al italiano antes de romper a sudar en la Rod Laver Arena. Un primer parcial competido desde la pausa de la experiencia y la autoridad de sus grandes golpes, resuelto sin entregar una sola opción de quiebre al joven aspirante.

Respetado como uno de los jugadores más tácticos del vestuario, Daniil no pestañeó con la ventaja en sus manos. Las distancias se ampliaron en un segundo set de vértigo, donde tuvo opciones de rasgar el servicio de Sinner en todos los juegos al resto. El ritmo de pelota de Medvedev marcó la temperatura del partido, logrando relegar al italiano a un papel secundario. Tras verse enterrado 5-1 en el parcial, sin embargo, Jannik exhibió su carácter quedando a un punto de recuperar las dos roturas sufridas. Pese a no consumar su remontada, fue un aviso de resistencia absoluto.
Con la caída de la noche, pese a la igualdad en los últimos juegos, el trofeo se acercaba a las manos del dos veces subcampeón. El horizonte era evidente para Sinner: un de los jugadores más duros sobre la línea de fondo, una auténtica pared en cancha dura, le exigía recorrer un maratón con los pulmones ya gastados.
El desafío no rebajó los esfuerzos de Jannik, empeñado en competir con el alma hasta el último resquicio que pudiera arrojar la final. El italiano apretó las tuercas como nunca a Medvedev, retenido en un parcial sin roturas hasta el décimo juego. En un turno al resto agotador, donde exprimió las fuerzas de Daniil con intercambios que superaron los 30 golpes, Sinner forzó la cuarta manga en la noche de Melbourne. No rendirse había tenido premio para un joven con hambre infinita.

En ese momento, Medvedev se sumergió en un dilema psicológico. Con el recuerdo de la épica final entregada en 2022 ante Nadal, apartado de la copa tras abrochar las dos primeras mangas, Daniil se marchó al banquillo con una certeza. Ante un rival revivido, el control del partido podía saltar por los aires en cualquier momento.
El tercer cabeza de serie reforzó el vendaje de su pie derecho ante la amenaza de un camino repleto de kilómetros. En una lucha de poder a poder, con un Sinner crecido anímicamente para endurecer su derecha como nunca, el partido avanzó en el filo de la navaja. A un lado, la posible derrota para el italiano. Al otro, el riesgo de acudir a una quinta manga para un Daniil castigado por la dureza de su torneo. En el 10º juego del set, logrando el único quiebre del parcial, el italiano abrió esta última puerta hacia el drama en Melbourne.
En una quinta manga donde las piernas pesaron como el plomo, la juventud de Sinner encontró el camino para una remontada inolvidable. Las fuerzas de Medvedev, que empleó más de 24 horas de castigo en Melbourne, no aguantaron el ritmo del azzurro para tomar la copa del Abierto de Australia.