Sinner, con hambre de césped: “Estoy listo para demostrarlo”
Sinner revela lo más difícil de pasar al césped y cómo superó el impacto de la final perdida ante Alcaraz en Roland Garros. El No. 1 del mundo ya piensa en Wimbledon con mentalidad renovada.
Jannik Sinner revela lo más difícil de pasar al césped y deja claro que está enfocado en el próximo gran desafío de su temporada: conquistar Wimbledon. El No. 1 del PIF ATP Rankings compartió en conferencia de prensa sus sensaciones al regresar al All England Club, después de semanas marcadas por el golpe emocional que supuso la derrota en Roland Garros frente a Carlos Alcaraz, donde dejó escapar tres puntos de campeonato consecutivos.
“La transición al césped no es fácil. El movimiento, sin duda, es lo más complicado, porque es la base para todo. Si uno se mueve bien, es un buen jugador”, explicó Sinner, quien se enfrentará a su compatriota Luca Nardi en la primera ronda del torneo británico. “Hay que improvisar más. Es otro estilo de juego completamente”.
El italiano, que el año pasado ganó su primer título en césped en Halle tras Roland Garros, no pudo repetir esa hazaña esta temporada, cayendo en segunda ronda frente a Alexander Bublik. Sin embargo, Sinner asegura haber cerrado ese capítulo. “Halle fue diferente. Este año tuve tiempo para desconectar y volver a entrenar bien. Me siento bien mentalmente y físicamente. Estamos trabajando muy duro”.
A pesar de que Alcaraz le ha superado en su serie personal (8-4), y que Wimbledon sigue siendo el único Grand Slam en el que no ha alcanzado la final, Sinner se mostró motivado: “Tengo buenos recuerdos aquí. Alcancé semifinales en 2023 y cuartos en 2022 y 2024. Estoy muy contento de volver. Es especial este torneo”.
Respecto a su recuperación tras la batalla en París, el italiano fue honesto: “No fue fácil al principio. Pero con el equipo hablamos mucho. Me ayudaron a reenfocarme. El pasado ya está, ahora es momento de competir de nuevo”.
En lo que va del año, Sinner ha sumado su tercer título de Grand Slam en Australia, ha llegado a la final en París, alcanzado el número uno del mundo, y ahora se prepara para romper otra barrera: levantar por primera vez el trofeo en Wimbledon.