Estudiantes de Río Cuarto rugió fuerte: 2-0 a Madryn y acaricia el ascenso
Estudiantes de Río Cuarto venció 2-0 a Deportivo Madryn en el partido de ida de la final del Reducido de la Primera Nacional. Con goles de Tomás González y Juan Antonini, el León del Imperio dio un paso gigante hacia la Liga Profesional.
El Antonio Candini fue una fiesta y un hervidero de ilusión. Estudiantes de Río Cuarto dio un golpe de autoridad en la ida de la final del Reducido de la Primera Nacional al imponerse 2-0 sobre Deportivo Madryn, con goles de Tomás “Toto” González y Juan Antonini en el complemento. El equipo de Iván Delfino fue de menor a mayor y se quedó con una ventaja clave de cara a la revancha en Chubut.
El comienzo tuvo a Deportivo Madryn mejor plantado y con la ambición de ser protagonista. Lejos de refugiarse, el equipo de Leandro Gracián salió decidido a disputar el dominio territorial y casi abre el marcador con una chance clarísima: Luis Silba cabeceó desviado tras un error en la salida de Brian Olivera. El grito ahogado del Tano fue el reflejo de lo que pudo ser un inicio ideal para el visitante.
Sin embargo, Estudiantes entendió rápido que debía hacer pesar su localía. En apenas diez minutos ya había acorralado al rival con ataques por las bandas y presión alta. Javier Ferreira tuvo la primera gran ocasión, y luego Mauro Valiente exigió a Yair Bonnín, que respondió con la cara para mantener el cero. Los de Delfino fueron ganando terreno y confianza, mientras Madryn resistía los centros y apostaba a salir de contra.
El primer tiempo cerró con dominio del León del Imperio, aunque sin efectividad. En el complemento, el Celeste mantuvo la intensidad, pero fue el Aurinegro el que salió con mejores intenciones, aunque nuevamente sin profundidad. Todo cambió a los 62 minutos, cuando Lucas González filtró una asistencia perfecta y Tomás González, con una definición exquisita, abrió el marcador e hizo estallar el Candini.
Con el 1-0, el local se agrandó. Bonnín volvió a ser figura al contener dos remates consecutivos, pero el asedio era total. La presión alta y el empuje del público empujaron al equipo a buscar más. Y el premio llegó a los 85 minutos: Agustín Fontana peleó una pelota imposible, tiró un centro forzado y Juan Antonini, tras dos cabezazos en el área, la empujó al gol para el 2-0 definitivo.
El cierre fue de ovación y esperanza. Estudiantes de Río Cuarto dio una muestra de carácter, intensidad y juego. La ventaja de dos goles lo deja muy bien parado para la revancha, donde buscará sellar su regreso a la Liga Profesional.