Defensores Unidos oficializó la salida de Martín Rolón

La salida de Martín Rolón ya es oficial en Defensores Unidos. Tras un arranque muy flojo en la Primera B 2026, sin triunfos en seis partidos y con el equipo en el anteúltimo puesto, el CADU decidió ponerle fin al ciclo del entrenador de 43 años, que no logró revertir el duro golpe anímico y deportivo que dejó el descenso desde la Primera Nacional.

Defensores Unidos oficializó la salida de Martín Rolón tras un inicio sin triunfos

Defensores Unidos de Zárate confirmó este domingo por la noche la salida de Martín Rolón como director técnico del primer equipo. La decisión llegó luego de una nueva derrota, esta vez ante Real Pilar por 2 a 1 en el estadio Mario Losinno, en un encuentro que volvió a dejar expuestas las dificultades futbolísticas y anímicas del conjunto de Villa Fox. El ciclo del entrenador terminó de manera prematura, con un balance muy pobre en el comienzo de la Primera B 2026: seis partidos jugados, tres empates, tres derrotas y ninguna victoria.

La noticia no sorprendió demasiado puertas adentro ni entre los hinchas del CADU, ya que el equipo venía acumulando actuaciones irregulares, resultados negativos y una creciente sensación de fragilidad. Aunque había señales de reacción en algunos partidos, como el empate 2-2 frente a UAI Urquiza, la realidad es que Defensores Unidos nunca logró consolidar una identidad ni sostener ventajas en momentos clave. Ese combo terminó sentenciando el futuro de Rolón.

Un ciclo breve, condicionado por el descenso y la urgencia

La llegada de Martín Rolón se dio en un contexto muy delicado para la institución. Tras el descenso de la Primera Nacional y la salida de Santiago Davio, la dirigencia apostó por un entrenador que debía reconstruir rápidamente a un plantel golpeado, renovar expectativas y devolver competitividad en una categoría siempre exigente. Pero la respuesta del equipo estuvo lejos de la esperada.

El CADU arrancó la temporada con una igualdad sin goles frente a Talleres de Remedios de Escalada, en un partido donde dejó una imagen aceptable desde el orden, pero sin profundidad ni peso ofensivo. Luego llegaron la derrota por 1-0 frente a Argentino de Merlo, el empate 1-1 contra Arsenal, la caída por 1-0 ante Excursionistas, el 2-2 frente a UAI Urquiza y finalmente el 2-1 sufrido ante Real Pilar, que marcó el punto final del ciclo.

Más allá de que algunos resultados pudieron haber ofrecido lecturas matizadas, lo concreto es que el equipo nunca ganó, sumó apenas tres unidades y quedó ubicado en el anteúltimo puesto del campeonato. En un club que necesitaba reaccionar rápido después de perder la categoría, ese arranque terminó siendo demasiado pesado.

La derrota ante Real Pilar, el golpe definitivo

El partido frente a Real Pilar fue la síntesis perfecta de los problemas que arrastró el equipo durante todo este inicio de temporada. Defensores Unidos comenzó bien, logró ponerse en ventaja con gol de Franco Suárez a los 21 minutos del primer tiempo y parecía encaminar una tarde que podía significar un desahogo. Sin embargo, antes del descanso sufrió un golpe determinante: la expulsión de Mauro Alarcón a los 43 minutos dejó al equipo con un hombre menos y cambió el rumbo del encuentro.

En el complemento, Real Pilar aprovechó la superioridad numérica y golpeó por duplicado con Mathias Crocco, autor de los dos goles de cabeza que dieron vuelta la historia. Primero empató en el inicio del segundo tiempo y luego, a los 26 minutos, selló el 2-1 definitivo. Para CADU, fue otra muestra de falta de respuesta ante la adversidad, otro partido que se escapó y otra señal de alarma en un presente muy oscuro.

Esa derrota profundizó el mal momento y dejó a Rolón en una situación insostenible. Las horas posteriores fueron decisivas y finalmente el club comunicó oficialmente su desvinculación.

Cómo fue el recorrido de Defensores Unidos en el torneo

El desarrollo de la campaña explica por qué el ciclo no logró sostenerse. El debut ante Talleres terminó 0-0 y dejó una base de esperanza, ya que se trataba de dos equipos recientemente descendidos que buscaban rearmarse. Sin embargo, en la segunda fecha llegó una derrota por la mínima ante Argentino de Merlo, en la que el equipo volvió a mostrar dificultades para generar y sostenerse en el partido.

En la tercera jornada, el empate frente a Arsenal tuvo un matiz especial. El conjunto de Zárate empezó abajo en el marcador, tuvo un penal a favor que Martín Giménez no pudo convertir, pero el propio delantero consiguió luego el 1-1. Aunque sumó, el equipo dejó pasar otra oportunidad de despegar.

Luego, la caída frente a Excursionistas agravó todo. Fue derrota 1-0 en el Bajo Belgrano y el equipo quedó último con apenas dos puntos sobre doce posibles. Ahí ya empezaba a instalarse con fuerza la preocupación por el funcionamiento y la falta de victorias.

La reacción más marcada llegó en la sexta fecha, cuando el CADU perdía 2-0 ante UAI Urquiza y logró empatarlo 2-2 con un doblete de Martín Giménez, uno de penal. Ese resultado parecía abrir una pequeña puerta de recuperación, pero la derrota posterior ante Real Pilar terminó por cerrar cualquier margen de espera.

Qué números dejó Martín Rolón en Defensores Unidos

Los números del ciclo ayudan a entender la decisión de la dirigencia. Martín Rolón dirigió seis partidos oficiales en este arranque de la Primera B 2026 y no consiguió triunfos. Su registro final fue de:

6 partidos jugados
0 victorias
3 empates
3 derrotas
3 puntos sobre 18 posibles

Además del dato frío de los puntos, el equipo mostró una tendencia preocupante: le costó sostener resultados, no tuvo regularidad en el juego y convivió con una necesidad permanente de reacción. El empate ante UAI Urquiza tras ir perdiendo 2-0 fue una excepción dentro de un panorama general muy adverso.


Las claves del flojo ciclo de Rolón

Falta de victorias desde el arranque

En una categoría pareja y extensa como la Primera B, empezar sin ganar genera rápido presión y desconfianza. El CADU nunca logró cortar esa racha y convivió partido a partido con la urgencia.

Dificultades para sostener ventajas

El duelo ante Real Pilar fue el caso más evidente, pero no el único. El equipo mostró problemas para administrar momentos favorables y para responder cuando el rival lo obligaba a retroceder.

Fragilidad emocional y deportiva post descenso

El descenso desde la Primera Nacional dejó secuelas. Reponerse de ese golpe requería una reconstrucción veloz, y los resultados iniciales terminaron potenciando la crisis en lugar de calmarla.

Poca solidez global

Más allá de pasajes aceptables, el equipo no encontró una estructura confiable ni en defensa ni en ataque. Dependió mucho de apariciones aisladas, como las de Martín Giménez, y nunca transmitió sensación de estabilidad.

Qué viene ahora para el CADU

La salida de Martín Rolón obliga a la comisión directiva a moverse con rapidez. Defensores Unidos necesita encontrar un nuevo entrenador que pueda enderezar el rumbo cuanto antes, especialmente porque el próximo compromiso será ante Liniers en condición de visitante. No hay demasiado margen para la transición: el equipo está hundido en la parte baja de la tabla y necesita sumar de inmediato para no quedar atrapado desde temprano en una dinámica muy negativa.

En ese contexto, el gran desafío del club será elegir un perfil que no solo ordene lo futbolístico, sino que también recupere la confianza de un plantel golpeado. El problema del CADU no parece reducirse únicamente al banco de suplentes, pero está claro que la dirigencia entendió que necesitaba un golpe de timón antes de que la situación se agravara todavía más.

Un final anunciado

La salida de Martín Rolón puede leerse como el desenlace lógico de un proceso que nunca despegó. Llegó con la misión de reconstruir a un equipo herido por el descenso, pero no pudo encontrar respuestas ni en los resultados ni en el rendimiento colectivo. El arranque sin triunfos, la caída en la tabla y la derrota ante Real Pilar terminaron acelerando una decisión que ya parecía inevitable.

Para Defensores Unidos, el cierre de este ciclo abre ahora otra etapa marcada por la urgencia. El campeonato recién comienza, pero el margen de error se achica cuando los malos resultados se acumulan desde el inicio. El próximo entrenador tendrá la tarea de levantar a un equipo golpeado, devolverle competitividad y evitar que el descenso reciente se transforme también en una crisis prolongada en la Primera B.