Gimnasia y Tiro cayó ante Chacarita y se hunde
Gimnasia y Tiro de Salta perdió 2-0 ante Chacarita en Buenos Aires, en el debut de Juan Manuel Azconzábal, y confirmó su fuerte bajón en la Primera Nacional: el Albo lleva cinco partidos sin ganar y apenas sumó 2 de los últimos 15 puntos.
Gimnasia y Tiro de Salta volvió a golpear contra una pared. Esta vez fue en Buenos Aires, donde cayó por 2-0 frente a Chacarita en el estadio 18 de Julio, por la novena fecha de la Zona B de la Primera Nacional 2026. El encuentro marcó además el debut de Juan Manuel Azconzábal como entrenador del Albo, pero el estreno del nuevo ciclo no trajo alivio: el equipo salteño volvió a fallar, fue superado por un rival que venía golpeado y quedó cada vez más lejos de aquella imagen sólida y puntera que mostró en el arranque del torneo.
La derrota dejó una señal muy clara. Gimnasia y Tiro cae en picada. El Millonario acumuló su quinto partido sin ganar y apenas rescató 2 de los últimos 15 puntos en juego, una secuencia que explica con crudeza el desplome futbolístico y anímico de un plantel que hace poco más de un mes estaba en la cima y hoy mira de reojo la zona de clasificación. El golpe en San Martín no fue solo por el resultado, sino también por la sensación de un equipo que otra vez mostró fragilidad, poca respuesta y muy escasa capacidad de reacción.
El partido arrancó con un Chacarita decidido a imponer condiciones. El conjunto local salió con agresividad, ensanchó la cancha, utilizó bien a sus laterales y empezó a generar peligro desde el arranque. A los 3 minutos avisó Nicolás Pantaleone con una aparición por izquierda y, poco después, Miguel Mellado probó de media distancia con un remate que pasó muy cerca. Gimnasia y Tiro, mientras tanto, tardó en acomodarse. Se vio superado por la dinámica inicial del Funebrero y otra vez entró al partido con dificultades para controlar el ritmo y el territorio.
Sin embargo, en medio del dominio local, el Albo tuvo una chance clarísima para ponerse en ventaja. A los 17 minutos, Juan Galetto apareció solo en ofensiva, sacó un potente remate y obligó a una muy buena intervención de Enrique Bologna. Fue una de las pocas jugadas en las que el equipo salteño logró romper la estructura rival con claridad. También Fabricio Rojas generó peligro con un derechazo que volvió a exigir al arquero local. Pero esa mejoría parcial no se tradujo en gol, y en este tipo de partidos, perdonar suele costar caro.
Cuando el trámite comenzaba a emparejarse, Chacarita encontró la llave del partido. A los 21 minutos del primer tiempo, Álvaro Cuello ejecutó un tiro libre frontal con precisión y Nicolás Pantaleone apareció sin marca para ganar de cabeza en el área y abrir el marcador. El 1-0 fue un golpe fuerte para Gimnasia, que venía insinuando una leve reacción. La pelota parada volvió a exponer problemas defensivos del Albo, que no logró controlar una acción previsible y quedó otra vez en desventaja.
Lejos de reaccionar con orden, el equipo salteño volvió a quedar desacomodado. Aunque intentó responder enseguida con un buen intento individual del Pollo Rojas, la sensación era que cada avance de Chacarita encontraba espacios. Y así llegó el segundo golpe. A los 36 minutos, Brian Calderara envió un centro por la izquierda y, por el segundo palo, Francisco Facello apareció para definir con precisión y marcar el 2-0. Fue una ráfaga letal, un nuevo mazazo para un Gimnasia y Tiro que otra vez se mostró vulnerable en los momentos decisivos del partido.
Ese primer tiempo sintetizó buena parte del presente del Albo. Porque no se trató únicamente de una derrota parcial. Fue la confirmación de un equipo que perdió firmeza, confianza y lectura de juego. Chacarita, que llegaba necesitado y arrastrando una mala racha, supo golpear en los momentos justos, fue práctico, defendió bien y desnudó las dudas del conjunto salteño. Gimnasia, en cambio, volvió a ser un equipo largo, con dificultades para sostener la tensión competitiva y muy dependiente de arrestos individuales.
En el segundo tiempo, con el 2-0 a favor, el local optó por una postura más conservadora. Le cedió la pelota a Gimnasia y Tiro, cerró caminos internos y esperó el error para salir de contra. El Albo adelantó líneas por necesidad, pero nunca encontró profundidad real. Tuvo tenencia, sí, pero fue una posesión estéril, sin sorpresa, sin cambio de ritmo y sin situaciones claras que permitieran pensar en una remontada. El arquero Bologna prácticamente no pasó sobresaltos en el complemento y la defensa de Chacarita resolvió con seguridad cada intento salteño.
Incluso el Funebrero estuvo más cerca del tercero que Gimnasia del descuento. Mario Sanabria generó peligro en dos pelotas paradas y Federico Cosentino tuvo que intervenir para evitar una caída más amplia. Eso también habla del desarrollo del encuentro: aun con la necesidad de buscar el partido, el equipo del Vasco Azconzábal nunca logró someter realmente al rival. El 2-0 final, por lo tanto, terminó siendo justo. Chacarita fue más claro, más ordenado y más efectivo. Gimnasia y Tiro volvió a dejar una imagen opaca.
La derrota también golpea por el contexto. Azconzábal asumió hace pocos días, en reemplazo de Fernando Teté Quiroz, quien renunció tras el clásico perdido ante Central Norte y luego del desgaste que venía arrastrando desde semanas atrás. Tras un breve interinato de Sergio Plaza y el empate 1-1 con San Martín de San Juan, la dirigencia apostó por un entrenador de experiencia para intentar enderezar el rumbo. Pero el estreno del Vasco no trajo soluciones inmediatas y, por el contrario, dejó al descubierto que el problema es más profundo.
El retroceso de Gimnasia y Tiro es muy marcado. Después de vencer a Almagro en la fecha 3 y sostener un arranque ideal, el equipo entró en una espiral descendente. Empató sin goles con Temperley, perdió con Nueva Chicago en Mataderos, cayó en el clásico ante Central Norte, igualó con San Martín de San Juan y ahora sumó un nuevo traspié frente a Chacarita. La racha demuestra que el equipo perdió regularidad, se desarmó en lo anímico y ya no encuentra respuestas dentro del campo.
Además, el momento impacta directamente en la tabla. Gimnasia y Tiro quedó con 11 puntos, producto de tres victorias, dos empates y tres derrotas, con ocho goles a favor y nueve en contra. Es un registro que refleja cómo se evaporó rápidamente la ventaja construida en el inicio. Chacarita, en tanto, llegó a 8 unidades y logró un triunfo estratégico para salir del fondo. Para el Albo, en cambio, la alarma está encendida: de mirar a todos desde arriba pasó a quedar fuera de la zona más fuerte de protagonismo.
Hay otro aspecto que inquieta: la respuesta futbolística fue escasa incluso frente a un rival que también arrastraba problemas. Chacarita venía de una racha negativa, con cuatro derrotas consecutivas y un empate en Tucumán antes de recibir a Gimnasia. Aun así, encontró en el Albo a un adversario permeable, sin agresividad sostenida y con dificultades para sostener el plan de partido. Perder contra un rival golpeado, en un duelo donde ambos llegaban con urgencias, profundiza todavía más la preocupación en el conjunto salteño.
Ahora el margen es corto. Gimnasia y Tiro deberá cambiar rápidamente de foco porque este miércoles tendrá un compromiso importante por Copa Argentina frente a Gimnasia de Mendoza, y luego recibirá a Güemes de Santiago del Estero por la Primera Nacional. Azconzábal afronta así una agenda cargada, con tres partidos en pocos días, en un contexto tenso y con la necesidad inmediata de dar respuestas. No hay tiempo para grandes ensayos: necesita recuperar competitividad, confianza y resultados casi de inmediato.
La caída en San Martín, entonces, no fue una derrota más. Fue la confirmación de que Gimnasia y Tiro atraviesa una crisis futbolística seria. El equipo perdió solidez, perdió impulso y perdió terreno. Lo más preocupante es que también parece haber perdido el rumbo. Si el arranque de torneo había invitado a soñar, el presente obliga a bajar a la realidad: hoy el Albo cae en picada y necesita reaccionar cuanto antes para no comprometer seriamente sus aspiraciones en la Primera Nacional 2026.