Salta Basket reaccionó, pero no le alcanzó: San Isidro ganó 80-75 y quedó match point en la serie
Salta Basket estuvo muy cerca de dar el golpe en San Francisco, pero terminó cayendo ante San Isidro por 80-75 en el segundo punto de los octavos de final de la Liga Argentina. Los Infernales reaccionaron en el último tramo, llegaron a poner en aprietos al local y hasta dieron vuelta el marcador, aunque el equipo cordobés respondió en el momento justo para sellar el 2-0 en la serie.
Salta Basket luchó hasta el final, pero San Isidro volvió a golpear y quedó a un paso de los cuartos
Salta Basket dejó una imagen mucho más competitiva en el segundo juego de la serie frente a San Isidro, pero no pudo evitar una nueva derrota en San Francisco. En un partido mucho más parejo que el primero, el conjunto salteño cayó por 80 a 75 ante el elenco cordobés, que volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno y se adelantó 2-0 en los octavos de final de la Liga Argentina.
Después del duro tropiezo en el arranque de la llave, Los Infernales salieron a disputar el segundo punto con otra intensidad, sabiendo que necesitaban responder para no regresar a Salta con la soga al cuello. Y aunque por momentos dieron señales de recuperación, sobre todo en el cierre, el equipo de Sebastián Porta volvió a encontrar recursos en los pasajes decisivos para quedarse con un triunfo de enorme valor.
San Isidro dominó gran parte de la noche. El conjunto local logró imponer su ritmo, mostró solidez en los dos costados de la cancha y llegó al último cuarto con una ventaja de 10 puntos, una diferencia que parecía encaminarlo a una victoria relativamente controlada. Sin embargo, cuando el partido entró en su tramo más caliente, apareció la mejor versión anímica de Salta Basket. Los dirigidos por Ricardo De Cecco ajustaron su defensa, elevaron la intensidad, mejoraron su agresividad en cada balón y construyeron una reacción que cambió por completo la temperatura del encuentro.
🎯 Abratte para achicar la distancia
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— La Liga Argentina (@LigaARGbasquet) April 19, 2026
En ese pasaje de remontada, Los Infernales lograron incluso dar vuelta el marcador, dejando en silencio por momentos al local y generando la sensación de que podían robarse un punto importantísimo en Córdoba. Fue allí donde apareció el carácter de San Isidro. En el momento de máxima presión, el conjunto rojiblanco respondió con jerarquía: un triple clave de Suñé y dos penetraciones determinantes de Lambrisca le devolvieron el control al equipo cordobés, que cerró mejor el juego y sentenció la historia para quedar a un paso de la clasificación a cuartos de final.
Más allá del resultado, el segundo partido dejó una lectura distinta para Salta Basket respecto al estreno de la serie. Si en el primer cruce el equipo salteño había sufrido una derrota amplia, esta vez mostró una versión con más reacción, mayor personalidad y capacidad para discutir el desarrollo hasta el final. No alcanzó, es cierto, pero sí dejó en claro que la serie todavía no terminó y que en el Delmi intentará cambiar la historia.
Un arranque de serie cuesta arriba para Los Infernales
La caída del segundo juego se suma al tropiezo sufrido en el primer punto, cuando San Isidro había ganado con autoridad por 86 a 66 en San Francisco. En aquel encuentro, el equipo de Sebastián Porta fue construyendo su dominio de menor a mayor, encontró ritmo con el correr de los minutos y terminó quebrando el partido a partir de la segunda mitad del tercer cuarto, cuando ajustó en defensa, lastimó con eficacia ofensiva y sacó una diferencia decisiva. Nahuel Buchaillot, con 16 puntos, había sido el máximo anotador de aquella noche.
Ese primer partido ya había dejado en evidencia la jerarquía del rival: un equipo que terminó segundo en la Conferencia Norte, con un registro de 23 victorias y 9 derrotas, y que además accedió directamente a esta instancia sin pasar por la reclasificación. Salta Basket, en cambio, llegó a octavos tras una serie muy dura frente a Estudiantes de Tucumán, a quien eliminó por 3-2 luego de un infartante quinto juego definido en tiempo suplementario.
De hecho, el equipo salteño venía en alza anímica tras aquella clasificación épica en el Delmi. En ese partido decisivo, Los Infernales vencieron 75-74 a Estudiantes en suplementario, en una noche marcada por la tensión, el desgaste y el carácter del plantel para salir adelante incluso tras la ausencia de Tomás Botta en la segunda mitad. Bruno Abratte asumió entonces la conducción del equipo y fue una de las figuras de una clasificación que parecía alimentar la ilusión infernal de seguir avanzando en la postemporada.
La reacción que ilusiona, pero no alcanza
Si algo dejó este segundo duelo ante San Isidro fue una certeza: Salta Basket tiene argumentos para pelear. El problema fue que volvió a quedar en deuda en los momentos de mayor continuidad del juego, cedió terreno durante buena parte de la noche y debió correr desde atrás. Recién en el tramo decisivo logró imponer condiciones, presionar mejor y desacomodar al rival. Pero ante un equipo sólido, profundo y con experiencia, cualquier desatención se paga cara.
El local supo sufrir, pero también supo responder. Y esa es una de las razones por las que hoy está match point. San Isidro tuvo el temple para soportar la reacción visitante y la eficacia para castigar en el instante exacto. Cuando el partido se inclinaba emocionalmente hacia el lado salteño, el conjunto cordobés encontró respuestas en jugadores que asumieron la responsabilidad. Ahí estuvo la diferencia entre uno y otro.
Para Salta, la derrota duele porque estuvo muy cerca. Porque después de un arranque desfavorable, logró cambiar la cara, discutir el trámite y poner en aprietos a uno de los candidatos de la Conferencia Norte. Pero también porque ahora quedó sin margen de error: deberá ganar el tercer juego en el Delmi para seguir con vida y forzar al menos un cuarto partido.
El antecedente que alimenta la esperanza en Salta
Pese al 0-2, Los Infernales tienen un argumento al cual aferrarse. En la fase regular, ambos equipos se repartieron triunfos como locales. San Isidro ganó en San Francisco por 88-80, mientras que Salta Basket se impuso en el Delmi por 73-62. Ese antecedente reciente le permite al equipo salteño sostener la ilusión de que, con su gente y en su cancha, puede volver a competir de igual a igual.
Además, el plantel ya demostró en la serie anterior que sabe levantarse en contextos complejos. Lo hizo frente a Estudiantes, en una llave cargada de tensión y definida al límite. También lo expresó Bruno Abratte antes del inicio de esta serie, cuando dejó una frase que hoy cobra todavía más valor: “Sabemos que estando bien le podemos dar batalla a cualquier equipo”. Ese mensaje resume el desafío de Salta Basket de cara al tercer encuentro.
Ahora, obligado a reaccionar en el Delmi
La serie viajará ahora a Salta, donde Los Infernales tendrán la primera obligación real de la postemporada: ganar o quedar eliminados. El próximo juego será decisivo no solo desde lo deportivo, sino también desde lo anímico. Un triunfo reabriría la llave y devolvería presión a San Isidro. Una derrota, en cambio, marcaría el final de la temporada para el conjunto salteño.
El Delmi, que ya fue escenario de noches calientes y definiciones al borde del infarto, volverá a convertirse en el epicentro de la ilusión infernal. Salta Basket necesitará repetir lo mejor que mostró en el cierre del segundo punto, sostenerlo durante más tiempo y corregir esos baches que le permitieron al rival manejar el juego durante demasiados pasajes.
La serie está cuesta arriba, pero no terminada. San Isidro quedó a un paso de los cuartos. Salta Basket, contra las cuerdas, buscará transformar la urgencia en rebeldía.