Gimnasia y Tiro volvió a decepcionar: pobre empate ante Güemes en el Gigante del Norte
Gimnasia y Tiro de Salta no pudo aprovechar el impulso de la histórica clasificación en Copa Argentina y apenas empató 1-1 frente a Güemes de Santiago del Estero en el Gigante del Norte. El equipo de Juan Manuel Azconzábal volvió a dejar una imagen preocupante, estiró su racha negativa y sigue sin reaccionar en la Primera Nacional.
Gimnasia y Tiro de Salta volvió a quedar en deuda. Cuando todo parecía indicar que el histórico pase a los 16avos de final de la Copa Argentina podía convertirse en un punto de partida para la recuperación, el Albo mostró otra vez una versión pálida, desordenada y sin respuestas futbolísticas. En el Gigante del Norte, empató 1-1 frente a Güemes de Santiago del Estero por la décima fecha de la Zona B de la Primera Nacional y dejó una sensación muy amarga entre sus hinchas.
El empate no solo estira la racha negativa del Millonario, sino que además confirma un presente preocupante. Gimnasia y Tiro acumula ya seis partidos sin ganar en el torneo y todavía no pudo sumar de a tres desde la llegada de Juan Manuel Azconzábal. El equipo salteño sigue sin reaccionar en el campeonato y, más allá de algún momento aislado, volvió a mostrar muchas dificultades para construir juego, defender con solidez y sostener la ventaja.
La noche comenzó con un trámite impreciso, incómodo y con errores de ambos lados. A Gimnasia le costó desde el arranque hacer pie en el partido. Entró dormido, con desacoples defensivos, sin fluidez para manejar la pelota y con un mediocampo desconectado del fondo y de los delanteros. Güemes, sin ser una maravilla, se mostró más asociado y más claro en sus intenciones durante buena parte de la primera mitad.
El equipo de Azconzábal fue un conjunto largo, partido, con volantes que no lograban mostrarse para ofrecer una salida limpia y con delanteros que recibían siempre pelotas sucias o lanzamientos forzados. Esa falta de circuito colectivo fue una de las marcas más evidentes de un equipo que no encuentra funcionamiento. Gimnasia quedaba expuesto cada vez que Güemes lograba superar una línea y, sin presión sobre el poseedor, los santiagueños encontraban campo para progresar.
La primera aproximación del local llegó recién a los 16 minutos con un remate alto de Juan Rocca, en una acción que apenas sirvió para romper la monotonía de un inicio flojo. Del otro lado, Güemes avisó a los 20 con Franco Bergés, que desperdició una chance clara para la visita. Aunque el Gaucho tampoco fue profundo de manera constante, sí mostraba una estructura más compacta y una idea más clara para disputar el partido.
Como si el rendimiento no fuera suficiente problema, el Albo además sufrió dos golpes importantes en el primer tiempo. En apenas 31 minutos perdió por lesión a Juan Galetto y Gonzalo Soto, dos futbolistas clave en la estructura defensiva. Esas salidas obligaron a rearmar la última línea, con Jonás Aguirre improvisado como lateral izquierdo y con un equipo todavía más desacomodado. El contexto empeoró para un Gimnasia que ya venía jugando mal y que terminó todavía más desarmado.
Pese a todo eso, el conjunto salteño encontró la ventaja cerca del final del primer tiempo. A los 42 minutos, tras un pelotazo largo a Fabricio Rojas y un rebote que quedó en la medialuna, Nicolás Rinaldi sacó un remate de gran calidad y marcó un verdadero golazo para poner el 1-0. Fue una acción más ligada a la jerarquía individual que al juego colectivo, pero alcanzó para que el Albo se fuera al descanso arriba en el marcador en un partido que, hasta ese momento, había ofrecido poco para destacar.
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— Club Gimnasia y Tiro (@gytoficial) April 20, 2026
Ese tanto de Rinaldi parecía abrir una puerta para que Gimnasia pudiera acomodarse y sostenerse desde la ventaja. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario. En el arranque del complemento, el equipo volvió a exhibir todas sus debilidades. Güemes salió mejor, empezó a conectar pases con mayor claridad y encontró espacios para atacar a un rival mal parado, desconcentrado y sin equilibrio.
El empate llegó rápido y fue un golpe durísimo. A los 50 minutos, Manuel Guanini perdió una pelota en ataque, David Véliz levantó la cabeza y asistió a Santiago Sala, que aprovechó el contragolpe y definió con categoría para establecer el 1-1. Fue un tanto que dejó en evidencia todos los problemas del Albo: mala toma de decisiones, escasa cobertura, retroceso lento y una enorme fragilidad estructural. Gimnasia convirtió en realidad el peor escenario posible y le permitió a Güemes igualar en una acción que parecía evitable desde varios segundos antes.
Después de la igualdad, el partido dejó en claro que la visita incluso pudo haberse llevado algo más. Güemes se mostró más suelto, aprovechó el desconcierto del local y tuvo oportunidades para lastimar de contra. De hecho, el equipo santiagueño hizo méritos por momentos como para quedarse con los tres puntos, aunque le faltó eficacia en los últimos metros. Esa incapacidad para cerrar mejor algunas acciones terminó sosteniendo con vida a un Gimnasia y Tiro que siguió ofreciendo muy poco.
El Albo tuvo algunas respuestas más por empuje que por claridad. Azconzábal intentó darle un perfil más ofensivo al equipo con modificaciones y con un dibujo que apostó a dos delanteros de referencia, además del ingreso de Nicolás Contín. Entre Walter Montoya y Fabricio Rojas trataron de encontrar alguna conexión para arrimar peligro, pero el recurso terminó siendo casi siempre el mismo: centros al área o remates lejanos, sin elaboración ni sorpresa.
Una de las chances más claras del complemento la tuvo Lautaro Gordillo cerca de la hora de juego, cuando erró de cabeza en soledad tras un centro pasado de Walter Montoya. Fue una oportunidad inmejorable para volver a adelantarse, pero el delantero no pudo resolver. Ya en el tramo final, Franco Sivetti también tuvo una ocasión, aunque su remate débil terminó en las manos de Leandro Finochietto. Fueron intentos aislados, insuficientes para maquillar otra actuación muy floja del conjunto salteño.
El equipo de Juan Vita, por su parte, hizo su negocio. Llegó a Salta con un planteo conservador, apostó por un bloque ordenado y encontró en el segundo tiempo los espacios que no había tenido en la primera mitad. Sin demasiadas figuras rutilantes, Güemes entendió mejor el partido, aprovechó los errores ajenos y terminó llevándose un punto valioso que incluso dejó la sensación de ser poco para sus méritos en el complemento.
Para Gimnasia y Tiro, en cambio, el empate deja mucho más que una unidad. Deja preocupación, fastidio y una señal de alarma cada vez más fuerte. El equipo no logra repuntar en el torneo, no encuentra una identidad definida y sigue sin mostrar mejorías claras pese al cambio de entrenador. La clasificación ante Gimnasia de Mendoza en la Copa Argentina había generado ilusión, pero el campeonato volvió a exponer las limitaciones de un equipo que se quedó sin juego, sin confianza y sin respuestas colectivas.
Además, el contexto en la tabla empieza a apretar. Con este resultado, Gimnasia y Tiro sigue alejándose del arranque prometedor que había tenido en la temporada. De aquel equipo que supo liderar y entusiasmar en las primeras fechas queda cada vez menos. Hoy el Albo aparece atrapado en una dinámica negativa, sin capacidad para sostener resultados y con muchas dudas de cara a lo que viene.
El próximo desafío será todavía más exigente: visitar a Tristán Suárez, uno de los escoltas del grupo. Para Azconzábal, el reto será enorme, porque no solo deberá corregir cuestiones tácticas y futbolísticas, sino también levantar el ánimo de un plantel golpeado. Gimnasia necesita reencontrarse con una idea y con una reacción urgente si no quiere que la crisis deportiva siga profundizándose.
Del lado de Güemes, el empate lo deja con diez puntos y todavía afuera de la zona de Reducido, aunque con la sensación de haber dado un paso positivo. El Gaucho se plantó con personalidad en Salta, corrigió su imagen tras la derrota ante San Martín de Tucumán y demostró que, con orden y convicción, puede competir ante rivales de peso. Su próximo compromiso será frente a Atlanta como local.
La conclusión para Gimnasia y Tiro es clara y dura: otra vez jugó mal, otra vez dejó escapar puntos y otra vez alimentó la preocupación de su gente. El 1-1 frente a Güemes no solo fue un tropiezo más. Fue la confirmación de que el equipo atraviesa un momento futbolístico muy pobre, sin señales firmes de recuperación y con más dudas que certezas en un torneo largo que no espera a nadie.