Lanús empató con Deportivo Riestra y dejó pasar la chance de asegurar la localía en los playoffs
Lanús cerró la fase regular del Torneo Apertura 2026 con un empate 0-0 ante Deportivo Riestra en La Fortaleza. El equipo de Mauricio Pellegrino ya estaba clasificado a los playoffs, pero no pudo meterse entre los cuatro mejores de la Zona A y dejó pasar la posibilidad de jugar como local en los octavos de final.
Lanús tenía todo dado para cerrar la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una sonrisa más amplia. Ya clasificado a los playoffs, con una semana positiva en lo deportivo y con la posibilidad concreta de escalar posiciones en la Zona A, el Granate recibió a Deportivo Riestra en La Fortaleza con un objetivo claro: ganar para terminar mejor parado y acercarse a la chance de jugar como local en los octavos de final.
Sin embargo, el equipo de Mauricio Pellegrino no pudo romper el cero. El empate 0-0 ante Riestra dejó una sensación agridulce en el Sur: Lanús cumplió con el primer gran objetivo de meterse en la próxima instancia, pero desperdició una oportunidad importante para quedar entre los cuatro primeros de su zona. Con la igualdad, el Granate finalizó con 24 puntos, quedó quinto y, por el momento, quedó proyectado para enfrentar a Rosario Central, cuarto de la Zona B, en la siguiente ronda.
El partido fue el cierre de la etapa regular para Lanús, que llegaba con la tranquilidad de la clasificación asegurada, pero también con el desafío de sostener su buena dinámica. El contexto explicaba buena parte de la decisión futbolística: el Granate venía de jugar Copa Libertadores, había vencido 1-0 a Liga de Quito y tenía por delante otra semana internacional. Por eso, Pellegrino apostó por una formación con mezcla de habituales titulares y futbolistas alternativos.
La apuesta tenía lógica desde la administración de cargas, pero no alcanzó para generar el volumen ofensivo necesario. Lanús tuvo la pelota durante varios tramos, intentó asumir el protagonismo y buscó llevar el partido al campo rival, pero le faltó claridad en los metros finales. Riestra, fiel a su libreto, se cerró bien, defendió con orden y volvió a demostrar por qué sus partidos suelen tener marcadores muy ajustados.
El 0-0 no fue casualidad. En la previa ya aparecía un dato contundente: los 15 partidos de Deportivo Riestra en el Apertura habían terminado con menos de 2.5 goles. Además, solo uno de sus 15 compromisos oficiales anteriores como visitante había registrado más de 2.5 tantos. Es decir, el Malevo volvió a llevar el juego a su terreno favorito: ritmo bajo, pocas concesiones, mucho orden defensivo y un trámite cerrado.
Lanús, por su parte, también venía mostrando una notable mejora defensiva. Antes del duelo, el Granate acumulaba seis partidos oficiales sin recibir goles como local y había dejado su arco en cero en seis de sus ocho presentaciones más recientes por liga. Esa solidez volvió a aparecer, pero esta vez no estuvo acompañada por la eficacia ofensiva necesaria para ganar.
El empate dejó una lectura doble. Desde lo positivo, Lanús volvió a sostener su arco en cero y confirmó que llega a los playoffs con una estructura defensiva mucho más confiable que en el inicio del campeonato. Desde lo negativo, el equipo volvió a sufrir para convertir y dejó escapar dos puntos que podían haber cambiado su ubicación final en la tabla.
La chance era concreta: una victoria le permitía a Lanús escalar y quedar mejor posicionado de cara al mata-mata. Pero el equipo no logró ser dañino. La mezcla entre titulares y suplentes no terminó de darle profundidad, cambio de ritmo ni precisión en los últimos metros. El Granate manejó la necesidad de ganar, pero no encontró los caminos para quebrar a un Riestra que se sintió cómodo defendiendo el empate.
Para Deportivo Riestra, el punto tuvo otro sabor. El Malevo ya estaba eliminado del Torneo Apertura y cerró la fase regular como el peor equipo de la Zona A, con apenas 11 unidades. Su campaña local fue muy pobre, marcada por la falta de gol y por una larga espera hasta conseguir su primer triunfo del campeonato. Aun así, el cierre dejó algunas señales de recuperación, especialmente desde la llegada de Guillermo Duró y por el impulso que significaron sus victorias recientes.
Riestra venía de cortar una racha durísima en el Apertura con el triunfo 2-0 ante Independiente, resultado que representó su primera victoria en el certamen y su primer festejo por liga después de casi 200 días. Luego, a mitad de semana, consiguió un logro histórico en la Copa Sudamericana al vencer 2-1 a Montevideo City Torque, con un doblete de Juan Randazzo. Ese envión anímico se notó en la actitud: el Malevo no fue a La Fortaleza a regalar nada.
El equipo de Duró no pudo corregir del todo su problema más grande del semestre: el gol. Riestra llegó a esta última jornada con apenas cinco tantos convertidos en la Zona A, la cifra más baja de su grupo. Además, todavía no había logrado marcar como visitante en 2026. Frente a Lanús, volvió a quedarse en cero, pero al menos sostuvo el orden y sumó en una cancha complicada.
Para Lanús, el empate también debe leerse dentro de una agenda cargada. El Granate compite en dos frentes y la Copa Libertadores ocupa un lugar central. La victoria ante Liga de Quito por 1-0, con gol de Agustín Cardozo, le permitió acomodarse en el Grupo G y llegar con confianza a la continuidad internacional. Esa exigencia, sin embargo, también obliga a regular energías en el torneo local.
La pregunta que deja el empate es clara: ¿cuánto puede pesar haber perdido la localía en octavos? En un torneo corto y de eliminación directa, jugar en casa puede ser una ventaja significativa. Lanús tenía la oportunidad de acercarse a esa condición, pero no la aprovechó. Ahora deberá prepararse para un cruce más exigente, probablemente fuera de La Fortaleza, con el desafío de sostener la solidez defensiva y recuperar contundencia.
El antecedente inmediato también marca una tendencia: Lanús viene siendo competitivo, pero en varios partidos cerrados le cuesta liquidar. Ante Central Córdoba había empatado 0-0 y Carlos Izquierdoz había errado un penal sobre el final. Contra Riestra, otra vez el marcador terminó en blanco. La defensa responde, pero el ataque necesita mayor resolución para la etapa decisiva.
En el balance general, el Granate terminó la fase regular con una campaña que le alcanzó para meterse en playoffs, pero no para asegurar una posición de privilegio. Fue quinto con 24 puntos, quedó expectante por el rival definitivo y deberá cambiar rápidamente el chip: ya no habrá margen para empates sin goles ni para partidos donde el dominio no se transforme en ventaja.
Riestra, en cambio, cerró un Apertura decepcionante en la tabla, pero con una leve recuperación en el final. El Malevo fue último, no se clasificó a los playoffs y deberá enfocarse en la Copa Sudamericana como gran objetivo del semestre. Su punto en La Fortaleza no cambia el balance general, pero al menos confirma una mejora en el orden competitivo.
Lanús empató con Deportivo Riestra y dejó pasar una chance grande. No perdió, volvió a cerrar su arco y llega vivo a la etapa decisiva. Pero el sabor final fue de oportunidad desperdiciada: el Granate tenía la posibilidad de terminar mejor ubicado, asegurar una ventaja deportiva importante y entrar al mata-mata con otro impulso. Ahora deberá demostrar en los playoffs que el empate fue solo un tropiezo menor en el camino.
Análisis táctico del empate
El partido mostró dos planes muy distintos. Lanús intentó jugar desde la iniciativa, con mayor responsabilidad en campo rival y con la obligación de buscar el triunfo. Deportivo Riestra, en cambio, apostó a un bloque compacto, a reducir espacios y a sostener un partido de baja producción ofensiva.
El Granate tuvo el problema habitual de los equipos que enfrentan defensas cerradas: necesitó paciencia, amplitud y precisión, pero no siempre encontró la velocidad necesaria para desordenar al rival. La rotación también pudo haber influido, porque la presencia de una formación mixta redujo automatismos y sociedades ofensivas.
Riestra hizo lo que mejor sabe hacer: competir desde el orden. No necesitó dominar para sentirse cómodo. Su objetivo fue cortar circuitos, evitar que Lanús atacara con comodidad y llevar el partido a un escenario de pocos goles. En ese aspecto, el Malevo cumplió.
El dato más importante para Lanús está en su arco: otra vez terminó sin recibir goles. Pero el desafío de cara a los playoffs será otro: transformar esa solidez defensiva en una plataforma para ganar, no solo para no perder.
Lo que dejó el empate para Lanús
Lanús cerró la fase regular con clasificación asegurada, pero sin el premio de la localía. El equipo de Pellegrino llega a los playoffs con argumentos defensivos, con experiencia y con nombres importantes, aunque deberá elevar su producción ofensiva.
Puntos positivos:
- Mantuvo nuevamente el arco en cero.
- Sostuvo una campaña que le permitió clasificarse.
- Llega con competencia internacional y rodaje fuerte.
- Tiene variantes en el plantel para administrar cargas.
Puntos a corregir:
- Le faltó profundidad ante un rival cerrado.
- No pudo aprovechar una chance clave en casa.
- Volvió a empatar 0-0 en un partido importante.
- Dejó escapar la posibilidad de jugar como local en octavos.
Lo que dejó el empate para Deportivo Riestra
Para Riestra, el empate no modifica su eliminación, pero sí sostiene una pequeña mejora final. El Malevo tuvo un torneo muy flojo en la Zona A, con apenas 11 puntos y una preocupante falta de gol. Sin embargo, tras vencer a Independiente y conseguir su primer triunfo internacional ante Montevideo City Torque, el equipo mostró señales de recuperación.
El punto ante Lanús confirma que Riestra puede competir desde el orden defensivo, aunque su gran deuda sigue siendo la capacidad ofensiva. Si no logra mejorar la producción de goles, le costará mucho sostener aspiraciones en la Copa Sudamericana y en el próximo tramo de la temporada.