Atlético Tucumán dio el golpe en el Monumental: le ganó a River y cerró el Apertura con un triunfo histórico

Atlético Tucumán consiguió un triunfo enorme en el Monumental: venció 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria histórica. El Decano cortó una racha de 464 días sin ganar como visitante y dejó al Millonario lleno de dudas de cara a los playoffs.

Atlético Tucumán venció a River en el Monumental y firmó uno de los grandes golpes del Apertura

Atlético Tucumán cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria que vale mucho más que tres puntos. En el Estadio Monumental, el Decano derrotó 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y consiguió un triunfo histórico, de enorme valor deportivo y emocional, en una cancha donde pocos imaginaban que podía dar el golpe.

El equipo de Julio César Falcioni llegó a Núñez sin chances de pelear por los playoffs y con una campaña irregular, especialmente fuera de casa. Pero lejos de refugiarse cerca de su arco, Atlético Tucumán jugó con personalidad, compitió con orden, aprovechó su momento y defendió la ventaja con firmeza hasta el final.

River, en cambio, volvió a mostrar señales preocupantes. El equipo de Eduardo Coudet venía de dos triunfos consecutivos tras la derrota en el Superclásico, pero no logró sostener esa levantada. Jugó mal, fue silbado por su gente al final de cada etapa y llega a los octavos de final con más dudas que certezas, pese a haber terminado segundo en la Zona B con 29 puntos.

Síntesis del partido

Resultado: River 0-1 Atlético Tucumán
Competencia: Torneo Apertura 2026
Fecha: postergada jornada 9
Estadio: Monumental Antonio Vespucio Liberti
Gol: Renzo Tesuri
Figura destacada: Luis Ingolotti, por sus intervenciones en el segundo tiempo
Dato clave: Atlético Tucumán ganó como visitante después de 464 días y cortó una racha de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.


Un triunfo que rompe rachas y queda en la historia

La victoria de Atlético Tucumán en el Monumental no fue una más. El Decano no ganaba como visitante desde el 24 de enero de 2025, cuando venció 1-0 a San Martín de San Juan con gol de Coronel. Desde entonces, habían pasado 464 días sin festejos fuera del José Fierro.

La estadística era todavía más dura si se observaba la capacidad de sumar: Atlético no puntuaba como visitante desde el 18 de agosto de 2025, cuando empató 2-2 ante Sarmiento con goles agónicos de Coronel y Auzqui. Luego de ese partido, acumuló 13 derrotas consecutivas fuera de Tucumán.

Por eso, ganar en el Monumental tuvo un valor gigantesco. Atlético no solo cortó una mala racha: lo hizo ante River, en Núñez, y con una actuación seria, inteligente y de carácter.

Además, el triunfo tiene una particularidad histórica. Fue apenas la segunda victoria de Atlético Tucumán sobre River en el Monumental y la primera conseguida en cancha ante el Millonario como visitante en Primera División. El antecedente anterior en Núñez había sido en la temporada 2011/12, por la Primera Nacional, cuando el Decano ganó 2-0 con goles de Luis Miguel “Pulga” Rodríguez y César Montiglio.


River empezó agresivo, pero Atlético no se intimidó

El arranque mostró a un River decidido. El equipo de Coudet salió con intensidad, intentó presionar alto y buscó imponer condiciones desde los primeros minutos. A los 7, Fabricio Bustos armó una buena jugada con dos paredes consecutivas, primero con Maxi Meza y luego con Tomás Galván, hasta quedar en posición de remate. Su disparo de media distancia se fue por encima del travesaño.

Ese comienzo parecía marcar una noche de dominio local, pero Atlético Tucumán no se achicó. El equipo de Falcioni no se metió atrás. Se animó a salir, presionó cuando pudo y encontró espacios para lastimar.

El Decano avisó en más de una oportunidad. Incluso llegó a convertir por medio de Leandro “Loco” Díaz, aunque el gol fue anulado por posición adelantada. Esa acción fue una señal: Atlético estaba dispuesto a competir el partido lejos de una postura pasiva.

River también tuvo su chance a los 15 minutos. Facundo Colidio remató, la pelota rebotó en un defensor y le quedó a Maximiliano Meza, que sacó un potente derechazo. Clever Ferreira alcanzó a bloquearlo justo, evitando una situación muy peligrosa para la visita.


Tesuri apareció para silenciar Núñez

Atlético Tucumán encontró el golpe decisivo en el primer tiempo. La jugada nació por izquierda, con una gran acción individual de Franco Nicola. El atacante amagó, desbordó ante Germán Pezzella y lanzó un centro que picó en el área.

La pelota llegó al segundo palo, donde Maximiliano Villa remató mordido. Ese intento no fue directo al arco, pero terminó transformándose en una asistencia inesperada hacia el corazón del área. Allí apareció Renzo Tesuri, capitán del Decano, para colocar la pelota cerca del palo derecho y marcar el 1-0.

El gol fue un premio para Atlético, que había demostrado personalidad para no quedar sometido. También fue un golpe fuerte para River, que empezó a sentir la impaciencia de su gente y la incomodidad de un partido que se le escapaba desde lo futbolístico y desde lo emocional.

Tesuri, símbolo de esfuerzo y liderazgo, puso su sello en una noche que quedará marcada para el Decano. Su definición fue precisa, pero la jugada completa también mostró una virtud colectiva: Atlético atacó con decisión, aprovechó los espacios y tuvo la convicción que muchas veces le faltó fuera de casa durante el último año.


River reaccionó, pero se encontró con Ingolotti

Después del 0-1, River fue a buscar el empate. A los 27 minutos tuvo dos situaciones claras en pocos segundos. Primero, Colidio avanzó por el centro y habilitó a Agustín Ruberto, quien giró y sacó un zurdazo de media vuelta. Luis Ingolotti voló sobre su poste izquierdo y mandó la pelota al córner.

En la jugada posterior, el tiro de esquina fue peinado hacia el área por Leandro Díaz y Germán Pezzella tuvo la chance de definir de frente al arco, aunque muy incómodo. Su remate se fue demasiado alto.

Coudet empezó a mostrar fastidio desde el banco. Hizo gestos, dio indicaciones y buscó que su equipo tuviera mayor convicción para atacar. River tenía la pelota, pero no encontraba claridad. Atlético, en cambio, defendía con orden y esperaba su oportunidad para salir rápido.

A los 39, Ian Subiabre casi aprovecha una falta de comunicación en el fondo tucumano. Ingolotti salió a cortar un pase largo junto a dos defensores, se chocó con Ferreira y la pelota quedó suelta. Subiabre, sin demasiado ángulo, intentó picarla desde afuera del área por encima del arquero, pero su remate salió cerca del palo derecho.


Beltrán evitó que Atlético ampliara la ventaja

Antes del descanso, Atlético Tucumán tuvo una chance enorme para irse al vestuario con una ventaja mayor. La acción nació en una contra muy bien conducida por Nicolás Laméndola, quien manejó los tiempos y descargó para Leandro Díaz.

El delantero remató de derecha, pero Santiago Beltrán respondió con una gran intervención, cerrando con la pierna izquierda. La atajada fue tan importante que recibió aplausos de las tribunas riverplatenses, pese al fastidio generalizado por el rendimiento del equipo.

Esa jugada dejó una conclusión clara: Atlético no solo estaba defendiendo una ventaja; también tenía herramientas para lastimar cada vez que encontraba espacios. River, en cambio, se iba al descanso con murmullos, dudas y una sensación de incomodidad profunda.


Pereyra levantó al Monumental, pero no alcanzó

En el segundo tiempo, River buscó respuestas desde el banco y encontró algo de aire en Lautaro Pereyra. El juvenil de 18 años mostró personalidad desde su primera intervención: recibió de espaldas sobre la izquierda, giró, dejó atrás a su marcador, pasó entre dos defensores y remató de derecha. La pelota pasó muy cerca del palo izquierdo de Ingolotti.

Pereyra volvió a encender al público a los 12 minutos del complemento. Aprovechó un pase fallido de Atlético, eludió con categoría a Villa y asistió a Kendry Páez, que controló con derecha y definió de zurda sin potencia. Ingolotti respondió bien, volcándose hacia su costado derecho.

El ingreso de Pereyra, junto con la creatividad de Páez y algunos avances de Marcos Acuña por izquierda, empezó a empujar a Atlético contra su arco. River creció territorialmente, pero le siguió faltando precisión en la última jugada.

Maxi Salas también tuvo sus oportunidades. La más clara llegó cuando Atlético estaba momentáneamente con diez por una lesión de Gastón Suso. Acuña lanzó un centro desde la izquierda y Salas cabeceó con mucha dificultad, arqueando el cuerpo en el aire. La pelota superó la estirada del arquero y pegó en el travesaño.


Atlético resistió con firmeza y casi lo liquida de contra

Con el paso de los minutos, River se fue llenando de ansiedad. Juanfer Quintero tuvo un tiro libre que Lautaro Rivero cabeceó en zona peligrosa, pero sin dirección. Luego, Colidio probó desde media distancia cerca del final y la pelota se fue por encima del travesaño.

En tiempo adicionado, Quintero recortó de derecha a izquierda y sacó un zurdazo que Ingolotti controló contra su poste izquierdo. Fue una de las últimas chances del Millonario, que terminó empujando más por necesidad que por funcionamiento.

Atlético, mientras tanto, tuvo algunas oportunidades para sentenciar de contra, pero no estuvo fino en los metros finales. Aun así, defendió con concentración, sostuvo la ventaja y se abrazó a una victoria que necesitaba desde hacía demasiado tiempo.

Cuando llegó el pitazo final, el contraste fue total: silbidos para River y desahogo absoluto para Atlético Tucumán. El Decano había logrado una de las grandes sorpresas de la fecha y había puesto fin a una racha negra como visitante.


River llega a playoffs con más dudas que certezas

La derrota dejó a River en una posición incómoda. El equipo terminó segundo en la Zona B con 29 puntos y recibirá en octavos a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de los últimos cruces. Pero más allá de la ubicación, la preocupación pasa por el rendimiento.

El Millonario volvió a jugar mal. Le costó construir juego, dependió demasiado de apariciones individuales y fue silbado por su gente. La sensación en Núñez es que el equipo de Coudet todavía no termina de afirmarse, aun cuando los resultados previos lo habían acomodado en la tabla.

En playoffs, donde el margen de error se reduce, River necesitará otra versión. La jerarquía individual no siempre alcanza si no hay fluidez colectiva. Ante Atlético, quedó expuesto por un rival que lo incomodó, lo lastimó y después supo defender el resultado.


Atlético Tucumán cerró con una sonrisa un torneo difícil

Para Atlético Tucumán, el triunfo no cambia su ubicación final de manera determinante: terminó decimotercero en la Zona B, con 14 puntos. Pero sí modifica el ánimo y el balance emocional del cierre.

El Decano venía de un torneo complicado, con muchas dificultades fuera de casa y sin posibilidades de clasificar. Ganar en el Monumental, ante River, y cortando una racha de 464 días sin victorias como visitante, puede ser un punto de partida para reconstruir confianza.

Falcioni logró que su equipo compitiera con orden, concentración y carácter. Atlético defendió cuando tuvo que defender, atacó cuando encontró espacios y supo sostener una ventaja mínima durante gran parte del partido.


Análisis del partido: el Decano ganó porque creyó y resistió

Atlético Tucumán ganó por tres razones principales: no se intimidó, aprovechó su oportunidad y defendió con firmeza.

No se intimidó porque salió a jugar el partido sin regalarle la pelota y el territorio completamente a River. Aprovechó su oportunidad porque Tesuri convirtió en una de las acciones más claras del primer tiempo. Y defendió con firmeza porque en el segundo tiempo soportó el empuje del Millonario sin perder el orden.

River tuvo chances, sí. Pegó un tiro en el travesaño, encontró respuestas en Pereyra y Páez, y exigió a Ingolotti. Pero nunca logró transformar su dominio territorial en un funcionamiento claro.

El Decano, en cambio, fue más simple y más efectivo. En una cancha difícil, con una racha negativa pesadísima sobre la espalda, jugó con la concentración que exige un partido así.


Las claves del triunfazo de Atlético Tucumán

1. El gol de Tesuri
El capitán apareció en el área y definió con precisión para marcar el único gol del partido.

2. La personalidad del Decano
Atlético no se metió atrás desde el inicio. Compitió, buscó y se animó a lastimar.

3. La firmeza defensiva
El equipo de Falcioni sostuvo el resultado durante todo el segundo tiempo ante un River que empujó con ansiedad.

4. Luis Ingolotti respondió cuando lo exigieron
El arquero fue importante en el complemento, especialmente ante Páez y Quintero.

5. Una racha histórica que llegó a su fin
Atlético volvió a ganar como visitante después de 464 días y cortó una seguidilla de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.