Coudet y Pezzella hicieron autocrítica tras la derrota de River: “Estamos en deuda”
Tras la derrota 1-0 de River ante Atlético Tucumán en el Monumental, Eduardo Coudet realizó una fuerte autocrítica y asumió la responsabilidad por el bajo rendimiento del equipo. Germán Pezzella también fue contundente: reconoció que el Millonario hizo “un muy mal partido” y pidió trabajar para corregir una imagen que preocupa antes de los playoffs.
Coudet, sin vueltas tras la derrota de River: “La actuación fue malísima”
River terminó la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una derrota que encendió alarmas. El 1-0 ante Atlético Tucumán en el Monumental no solo dejó una imagen futbolística preocupante, sino también un clima incómodo con la gente, que despidió al equipo con silbidos al final de cada etapa. En ese contexto, Eduardo Coudet no buscó excusas: asumió la responsabilidad, fue frontal y reconoció que River quedó en deuda.
El entrenador fue categórico en conferencia de prensa. “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”, expresó el Chacho, visiblemente afectado por una caída que profundizó las dudas del Millonario antes del inicio de los octavos de final del campeonato.
River finalizó segundo en la Zona B con 29 puntos, pero el cierre dejó más preocupación que alivio. El equipo de Coudet venía de dos victorias después de la derrota en el Superclásico, aunque ante Atlético Tucumán volvió a mostrar problemas de funcionamiento, poca claridad ofensiva y una alarmante dificultad para reaccionar cuando empieza perdiendo.
“El máximo responsable soy yo”
Coudet repitió varias veces dos ideas centrales: responsabilidad propia y deuda futbolística. El técnico no trasladó culpas a los jugadores, ni al contexto, ni a la gente. Por el contrario, puso el foco en su tarea como conductor.
“Me hago responsable” y “estamos en deuda” fueron las frases que marcaron su conferencia. El entrenador reconoció que no logró que River transmitiera desde el juego lo que pretende para esta etapa del ciclo. “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas. Hoy se generó mucho más desde afuera hacia adentro que desde adentro hacia afuera. No es para quedar bien con la gente. Quedamos muy en deuda”, afirmó.
La frase resume el diagnóstico del propio entrenador. River tuvo momentos de empuje, especialmente en el segundo tiempo, pero más por necesidad y por el impulso de la gente que por una estructura futbolística clara. El equipo atacó, acumuló jugadores y buscó por insistencia, pero no logró sostener una idea fluida.
Coudet reconoció que River no juega como quiere
Uno de los puntos más fuertes de la conferencia fue cuando Coudet admitió que todavía no pudo encontrar la versión que pretende. Más allá de los resultados, el DT aceptó que las formas importan, especialmente en un club como River.
“No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo. No sé si nos supera la responsabilidad o algo. Soy consciente de que hemos modificado mucho, pero es trabajar y tratar de que el equipo juegue bien. Es la intención primordial. Los resultados fueron buenos, pero las formas acá son importantes. Todavía no lo he logrado. Quiero que juguemos bien al fútbol y que vaya de la mano con la historia de River”, explicó.
La autocrítica apunta a un problema que viene repitiéndose: River consigue resultados en algunos tramos, pero no logra consolidar una identidad convincente. El equipo alterna pasajes de dominio con desconexiones, le cuesta crear situaciones claras y, cuando recibe el primer gol, no encuentra respuestas confiables.
La deuda con la gente y los silbidos del Monumental
El clima en el Monumental fue otro tema central. La hinchada acompañó, empujó y trató de levantar al equipo, pero también expresó su fastidio. Los silbidos al final del primer tiempo y al cierre del partido reflejaron una sensación de impaciencia y preocupación.
Coudet entendió el mensaje de la gente y evitó cualquier reproche hacia los hinchas. “¿Qué le vamos a reclamar a la gente? Estás loco. Desde ningún lado reclamaría. Estamos agradecidos y en deuda. Nosotros tenemos que transmitir más desde lo futbolístico. Debe ser frustrante para la gente”, sostuvo.
El entrenador también explicó sus gestos durante el segundo tiempo, cuando se lo vio pidiendo mayor arenga e intentando que el equipo se conectara con el empuje popular. “Hoy trataba de que el equipo se enganche con la gente y ni con la gente empujando se pudo. La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol. Tenemos que trabajar”, reconoció.
El riesgo con Juanfer Quintero
En la búsqueda desesperada de soluciones, Coudet mandó a la cancha a Juan Fernando Quintero, pese a que el colombiano no llegaba con ritmo de práctica futbolística. El DT explicó que fue una decisión tomada por necesidad, ante la falta de generación del equipo.
“Termino metiendo algún manotazo para intentar. Juanfer no hizo una práctica de fútbol, pero si no lo pongo no puedo generar. Necesitamos usarlo, aunque sea tomando un riesgo”, dijo el entrenador.
La frase marca otro síntoma del presente de River: la dependencia de apariciones individuales para resolver partidos que colectivamente se presentan trabados. Juanfer tuvo una de las últimas situaciones con un zurdazo que contuvo Luis Ingolotti, pero no alcanzó para cambiar la historia.
Coudet aclaró la situación de Kevin Castaño
Otro de los temas que apareció en conferencia fue la situación de Kevin Castaño. Ante rumores sobre si el colombiano era tenido en cuenta o no, Coudet despejó dudas y aseguró que no existe ningún problema personal.
“Kevin Castaño y todos son tenidos en cuenta. Es una competencia deportiva. Acá no hay misterio. Si no yo diría: ‘tal jugador conmigo no juega más’. Hoy hay gente que está mejor. No hay nada personal”, explicó.
Con esa respuesta, el entrenador buscó cerrar una especulación interna y enmarcar las decisiones dentro de la competencia del plantel. Para Coudet, todos tuvieron oportunidades, aunque admitió que no logró emparejar el rendimiento general como pretendía.
Pezzella también fue duro: “Hicimos un muy mal partido”
La autocrítica no quedó solo en el entrenador. Germán Pezzella, uno de los referentes del plantel, también habló tras la derrota y fue igual de directo. El defensor reconoció que River no estuvo a la altura y que el equipo no encontró caminos para revertir el partido.
“Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta. Hay que trabajar”, afirmó Pezzella luego de la caída ante Atlético Tucumán.
El defensor profundizó en las dificultades ofensivas del equipo: “Nos faltó crear situaciones. En el segundo tiempo tuvimos una que otra, pero no tuvimos la claridad para llegar. Tuvimos varias pérdidas. Tenemos que mejorar”.
Sus palabras coinciden con el diagnóstico de Coudet: River no solo perdió, sino que dejó una imagen futbolística pobre. La falta de claridad en ataque, las pérdidas y la poca reacción volvieron a quedar en evidencia.
La estadística que preocupa: 22 partidos sin dar vuelta un resultado
La derrota ante Atlético Tucumán también profundizó una estadística negativa que River no consigue revertir. Es el partido número 22 consecutivo en el que el Millonario empieza perdiendo y no logra ganar. En esa racha, acumuló 16 derrotas y 6 empates.
Pezzella se refirió a ese dato sin minimizarlo. “Son estadísticas y si están por algo es. Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”, expresó.
La última vez que River logró remontar un partido que comenzó perdiendo fue el 6 de noviembre de 2024, cuando venció 3-2 a Instituto en Alta Córdoba con goles de Pablo Solari, Paulo Díaz y Facundo Colidio. Desde entonces, cada vez que recibió el primer golpe, no pudo transformar el desarrollo en victoria.
Un problema de carácter, juego y reacción
La estadística de los 22 partidos sin remontar no habla solamente de resultados. También expone un problema de reacción. River puede tener la pelota, puede empujar y puede generar tramos de dominio territorial, pero cuando el partido se le presenta adverso, le cuesta cambiar emocional y futbolísticamente.
Ante Atlético Tucumán, esa dificultad volvió a aparecer. El equipo intentó reaccionar con Lautaro Pereyra, Kendry Páez, Marcos Acuña, Juanfer Quintero y Maxi Salas, pero no logró quebrar a un rival ordenado. Incluso tuvo un cabezazo de Salas en el travesaño y algunas situaciones aisladas, pero nunca transmitió la sensación de controlar realmente el partido.
Coudet lo resumió con una frase que funciona como diagnóstico general: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.
River llega a playoffs en alerta
Aunque River terminó segundo en la Zona B y tendrá la ventaja de recibir a su rival en octavos, el presente preocupa. El Millonario podría enfrentar a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de la fecha, pero más allá del adversario, el foco está puesto en su propio rendimiento.
El equipo necesita recuperar confianza, claridad y capacidad de respuesta. En una instancia de eliminación directa, no alcanza con empujar ni con depender de individualidades. River deberá encontrar una estructura más sólida y una idea más reconocible si quiere avanzar.
La derrota ante Atlético Tucumán dejó una imagen incómoda: un equipo que no jugó bien, un entrenador que asumió la responsabilidad, un referente que pidió autocrítica y una hinchada que mostró su fastidio. Todo esto, justo antes de los playoffs.
Análisis del momento de River
River atraviesa una paradoja. Desde la tabla, no llega mal: terminó segundo en la Zona B con 29 puntos. Desde el juego, en cambio, el cierre dejó muchas dudas. La derrota ante Atlético Tucumán no fue solo un resultado negativo, sino una señal de alarma por la falta de funcionamiento.
El equipo de Coudet no pudo imponer condiciones ante un rival que llegaba sin chances de playoffs y con una pésima racha como visitante. Atlético Tucumán golpeó en el primer tiempo, defendió con orden y se llevó una victoria histórica del Monumental.
River, en cambio, quedó atrapado en sus propios problemas: pérdidas, poca creatividad, falta de profundidad y una dificultad evidente para cambiar partidos adversos. La autocrítica de Coudet y Pezzella fue necesaria, pero ahora deberá transformarse en respuestas futbolísticas.
Las frases más fuertes tras la derrota
Eduardo Coudet: “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”.
Eduardo Coudet: “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas”.
Eduardo Coudet: “Quedamos muy en deuda”.
Eduardo Coudet: “No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo”.
Eduardo Coudet: “La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol”.
Eduardo Coudet: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.
Germán Pezzella: “Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta”.
Germán Pezzella: “Nos faltó crear situaciones. No tuvimos la claridad para llegar”.
Germán Pezzella: “Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”.