San Isidro venció a Lanús y empató la final de La Liga Argentina

San Isidro venció a Lanús por 90-72 en el Antonio Manno, empató 1-1 la final de La Liga Argentina y viajará a Buenos Aires fortalecido tras una sólida actuación colectiva.

San Isidro venció a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina y dejó la serie igualada 1-1. Después del golpe sufrido en el primer juego, cuando el Granate se había impuesto por la mínima en San Francisco, el equipo de Sebastián Porta mostró una respuesta contundente, recuperó intensidad, encontró fluidez ofensiva y volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno.

El triunfo tuvo un valor doble para los Halcones Rojos. Por un lado, evitó que Lanús se llevara los dos partidos como visitante y regresara al Antonio Rotili con una ventaja enorme. Por otro, le permitió a San Isidro recuperar confianza, reencontrarse con su identidad y viajar a Buenos Aires con la serie abierta.

La victoria fue clara desde el desarrollo y desde los números. San Isidro terminó con 90 puntos, 103 de valoración colectiva, 67% en dobles, 35 rebotes, 19 asistencias y cinco jugadores en doble dígito. Lanús, en cambio, quedó en 72 puntos, con 58 de valoración, apenas 7 asistencias y una noche muy incómoda en varios pasajes del juego.

San Isidro necesitaba una reacción y la encontró desde el inicio

El segundo juego tenía un peso emocional enorme. San Isidro había perdido el primero por 63-62 en una definición agónica y sabía que no podía volver a fallar en casa. La presión estaba del lado del Santo, pero el equipo la transformó en energía.

Desde el arranque, San Isidro salió decidido a cambiar la historia. A diferencia del primer partido, donde el bajo goleo había favorecido el plan defensivo de Lanús, esta vez el local pudo correr mejor la cancha, atacar con más decisión y encontrar mayor variedad en ofensiva.

El primer cuarto ya marcó una tendencia. San Isidro se quedó con el parcial 23-17, mostrando mayor claridad para resolver, mejores lecturas en ataque y una defensa más activa para limitar al Granate. Esa ventaja inicial no fue definitiva, pero sí le permitió al equipo de Porta jugar con otra confianza.

La defensa fue el punto de partida, pero el ataque fluyó mucho más

Una de las grandes diferencias respecto al primer partido estuvo en la fluidez ofensiva. San Isidro no solo defendió bien: también jugó mejor adelante. Movió la pelota, encontró cortes, atacó el aro, castigó desde la media distancia y tuvo aportes desde la rotación.

Después del encuentro, Manuel Lambrisca, una de las grandes figuras de la noche, explicó la clave: “Teníamos que sostener el nivel defensivo y en ataque seguir jugando como lo hicimos a lo largo de la temporada. El primer partido de la serie se dio de bajo goleo, hoy creo que fluimos mucho más y ahí estuvo la clave”.

Esa frase resume el partido. San Isidro no cambió su esencia defensiva, pero sí logró agregarle volumen ofensivo. El equipo no quedó atrapado en el ritmo de Lanús, sino que impuso su propia dinámica. Cada vez que pudo correr, lo hizo. Cada vez que tuvo que jugar cinco contra cinco, encontró mejores decisiones que en el Juego 1.

Un segundo cuarto clave para sostener el dominio

En el segundo parcial, San Isidro mantuvo el control. Lanús intentó reaccionar, pero no encontró continuidad. El Granate tuvo problemas para construir ofensivas limpias y dependió de apariciones individuales para no quedar demasiado lejos.

El local llegó a construir una diferencia de 15 puntos, una señal clara de dominio. Sin embargo, Lanús mostró una reacción importante sobre el cierre del primer tiempo. Con un parcial de 12-5 en los últimos dos minutos y medio, logró achicar la distancia y cerrar la primera mitad abajo 44-36.

Ese tramo fue importante porque evitó que San Isidro se fuera al descanso con una ventaja todavía más cómoda. Pero también dejó una sensación: el Santo había sido superior durante casi toda la primera mitad y Lanús necesitaba mejorar mucho para cambiar el rumbo.

El tercer cuarto quebró definitivamente el partido

El momento decisivo llegó después del entretiempo. San Isidro salió al tercer cuarto con una energía altísima, volvió a elevar su intensidad defensiva y prácticamente quebró el juego.

El parcial fue demoledor. A falta de 24 segundos para el cierre del tercer período, el marcador mostraba 67-46 para San Isidro. Luego, un doble de J. Diotto terminó de sellar el 69-47 con el que el local entró al último cuarto.

Ese tramo explicó la noche. San Isidro defendió con agresividad, corrió cuando pudo y tuvo una eficacia altísima cerca del aro. Lanús, en cambio, bajó su ritmo, perdió claridad y no logró sostener la intensidad que lo había mantenido competitivo en el primer juego.

El tercer cuarto no solo amplió la diferencia: cambió definitivamente el clima del partido. San Isidro empezó a jugar con soltura, el Antonio Manno empujó con fuerza y Lanús quedó obligado a una remontada muy difícil.

Lambrisca, una actuación completa para liderar al Santo

Manuel Lambrisca fue una de las figuras más importantes de San Isidro. Terminó con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, la cifra más alta del partido. Además, tuvo una planilla muy eficiente: 6/11 en dobles y 6/9 en libres.

Su impacto fue integral. No solo anotó, también cargó el rebote, generó juego, defendió y sostuvo la energía del equipo en momentos importantes. En un partido de final, ese tipo de producción completa vale muchísimo.

Lambrisca también destacó el aporte colectivo: “Fue algo que nos caracterizó durante el año: ser un equipo largo, no depender de un jugador, sino de la rotación. Después del partido del otro día, ganar así nos da mucha confianza y nos pone bien para lo que viene”.

Buchaillot volvió a ser determinante

Otro de los grandes nombres de la noche fue Nahuel Buchaillot. El perimetral de San Isidro terminó con 19 puntos, 4 asistencias, 4 recuperos, 2 rebotes y 20 de valoración. Fue clave por su agresividad, su capacidad para atacar el aro y su lectura para encontrar compañeros.

Buchaillot mostró una eficacia muy alta: 6/8 en dobles, 1/2 en triples y 4/6 en libres. Su presencia ofensiva fue fundamental para que San Isidro no dependiera de una sola vía de gol. Cada vez que el equipo necesitó una resolución, apareció con decisión.

Además, su tarea defensiva fue muy importante. Sus 4 recuperos reflejan la actividad de manos y la intensidad con la que San Isidro buscó incomodar a Lanús desde la primera línea.

Eydallin le dio un enorme impulso desde la rotación

San Isidro también encontró un aporte determinante desde el banco con Julián Eydallin, quien completó una actuación de altísimo impacto: 15 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 1 recupero y 18 de valoración en 23 minutos.

Su eficacia fue excelente: 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. En un partido donde San Isidro necesitaba respuestas de la rotación, Eydallin apareció con puntos, criterio y confianza.

Ese dato es central para entender la victoria. San Isidro ganó porque tuvo profundidad. Lambrisca y Buchaillot fueron figuras, pero Eydallin, Saglietti, Hooper, Mare y Diotto también aportaron en distintos momentos.

Saglietti, Hooper y Mare completaron una ofensiva repartida

Marcos Saglietti volvió a ser una pieza importante. Sumó 10 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 2 recuperos y 11 de valoración, con una planilla perfecta en dobles y un buen 2/4 en triples. Su experiencia apareció en la administración de momentos y en la toma de decisiones.


C. Hooper aportó 9 puntos, 6 rebotes, 1 tapa y 10 de valoración, mientras que Lautaro Mare sumó 6 puntos, 5 rebotes y 8 de valoración desde la rotación. J. Diotto, por su parte, colaboró con 4 puntos, 4 rebotes, 1 recupero y 1 tapa.

La gran virtud de San Isidro fue esa: no dependió exclusivamente de una figura. El equipo tuvo cinco jugadores con 9 o más puntos y varios aportes distribuidos. Esa construcción colectiva fue una de las explicaciones más claras del 90-72.

Lanús no pudo repetir el plan del primer partido

Lanús había ganado el primer juego llevando el partido a un terreno de bajo goleo, defensa dura y final cerrado. En el segundo encuentro, no pudo imponer ese mismo libreto.

El Granate anotó 72 puntos, pero nunca logró tener control emocional del partido. Su producción ofensiva fue irregular, especialmente por la baja cantidad de asistencias: apenas 7 en todo el encuentro. San Isidro, en cambio, terminó con 19 pases gol, una diferencia enorme en la circulación y en la calidad de los tiros generados.

Lucio Reinaudi reconoció la superioridad del local: “Dominaron el partido, nosotros bajamos la marcha y no nos podemos permitir eso en un partido así. No nos pudimos reponer y ahora hay que ser Lanús más que nunca”.

Franchino y Merchant fueron los más regulares en Lanús

En Lanús, los principales aportes llegaron por Martín Franchino y Edgar Merchant. Franchino terminó con 12 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero, 1 tapa y 17 de valoración, siendo el jugador más completo del Granate.

Merchant también sumó 12 puntos, con una gran eficacia en dobles: 5/6. Además, aportó 5 rebotes y 12 de valoración. Sin embargo, esta vez no pudo tener el mismo impacto decisivo que en el primer juego, cuando había convertido el doble de la victoria.

Roquez Johnson fue otro de los jugadores que llegó al doble dígito, con 11 puntos y 4 rebotes, aunque sufrió desde la línea con 7/14 en libres. Mike Henry aportó 9 puntos y 4 rebotes, pero no logró pesar como en otros partidos de playoffs.

Los libres, un problema para Lanús

Uno de los datos que marcó la noche de Lanús fue la baja efectividad desde la línea. El Granate lanzó 19/36 en libres, apenas un 52%. En una final, dejar tantos puntos en la línea suele tener un costo alto.

San Isidro tampoco tuvo una noche perfecta en ese rubro, con 19/28, pero su 67% fue más sólido y, sobre todo, estuvo acompañado por una gran efectividad en dobles. El Santo convirtió 25/37 en lanzamientos de dos puntos, un notable 67%, cifra que explica su fluidez ofensiva y su capacidad para atacar con claridad.

Lanús, en cambio, terminó con 16/37 en dobles, un 43%. Esa diferencia de eficacia cerca del aro fue determinante.

La ausencia de Jerónimo Suñé volvió a sentirse, pero San Isidro respondió

San Isidro volvió a jugar sin Jerónimo Suñé, ausente por la lesión en su tobillo. Se trata de una baja importante porque es uno de los tiradores del equipo y una pieza que abre la cancha. Sin embargo, el Santo logró compensar esa ausencia con mayor producción colectiva.

Lambrisca fue claro al respecto: “Lo necesitamos. Es un jugador clave para nosotros, es nuestro tirador. Lo extrañamos mucho y ojalá se pueda recuperar pronto para tenerlo con nosotros”.

La respuesta del equipo habla de su profundidad. Sin Suñé, San Isidro encontró triples en Eydallin, Saglietti, Buchaillot y Mare, y terminó con 7/20 desde el perímetro, el mismo registro que Lanús. La diferencia no estuvo tanto en el triple, sino en la calidad de las decisiones y en la eficacia cerca del aro.

El banco de San Isidro cambió la energía

El aporte de la segunda unidad fue otro punto clave. San Isidro tuvo producción desde el banco con Eydallin, Mare, Diotto y Boye. Entre ellos sumaron puntos, rebotes, energía defensiva y minutos de calidad para sostener la intensidad.

El dato de la rotación es importante porque Lanús venía de mostrarse como un equipo largo durante toda la postemporada. Esta vez, San Isidro respondió en ese mismo terreno y fue más profundo. La frase de Lambrisca sobre “ser un equipo largo” no fue casual: el Santo ganó desde la amplitud de recursos.

San Isidro igualó la serie y cambió el clima de la final

Con el triunfo, la final quedó 1-1. Lanús había conseguido el primer golpe al ganar 63-62 como visitante, pero San Isidro reaccionó con una producción completamente distinta y recuperó el equilibrio de la serie.

El próximo partido se jugará el lunes en el Antonio Rotili de Lanús, desde las 20.30 horas. Allí comenzará una nueva etapa de la final: el Granate buscará hacerse fuerte en casa, mientras que San Isidro intentará trasladar la confianza de este segundo juego a Buenos Aires.

Reinaudi también lo dejó claro desde el lado visitante: “Vinimos a ganar dos partidos, ganamos uno. Esta noche no se dio. Ahora vamos a casa, hay que estar enfocados en el próximo juego, tenemos mucho para corregir y eso está bueno porque tenemos margen de mejora”.

La clave del partido

La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro llegó al descanso arriba 44-36 y, lejos de bajar la intensidad, salió a jugar uno de sus mejores pasajes de la serie. Con defensa, ritmo y eficacia, estiró la diferencia hasta el 69-47 antes del último cuarto.

También fue determinante la diferencia en la construcción ofensiva. San Isidro terminó con 19 asistencias, contra apenas 7 de Lanús. Esa distancia reflejó la mayor fluidez del local, que encontró mejores tiros y repartió responsabilidades.

Otro punto clave fue la eficacia en dobles: 67% para San Isidro contra 43% para Lanús. En una final donde cada posesión pesa, convertir cerca del aro con semejante precisión marcó una diferencia enorme.

Cómo queda la final de La Liga Argentina

Juego Resultado Sede Serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 Antonio Manno Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 Antonio Manno 1-1
Juego 3 Lunes, 20.30 Antonio Rotili Serie empatada

Síntesis del partido

San Isidro derrotó a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina e igualó la serie 1-1. El equipo de Sebastián Porta mostró una gran reacción tras la caída agónica del primer juego, dominó desde el inicio, quebró el partido en el tercer cuarto y cerró una victoria contundente ante un Antonio Manno colmado. Manuel Lambrisca fue la gran figura con 18 puntos, 8 rebotes y 27 de valoración, acompañado por Nahuel Buchaillot, autor de 19 puntos, y Julián Eydallin, clave desde la rotación con 15 unidades. En Lanús, los más destacados fueron Martín Franchino y Edgar Merchant, ambos con 12 puntos.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 90 25/37, 67% 7/20, 35% 19/28, 67% 35 19 6 10 2 27 103
Lanús 72 16/37, 43% 7/20, 35% 19/36, 52% 34 7 6 9 2 25 58

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Manuel Lambrisca San Isidro 18 8 3 2 1 27 +14
Nahuel Buchaillot San Isidro 19 2 4 1 0 20 +13
Julián Eydallin San Isidro 15 3 4 0 0 18 +5
Marcos Saglietti San Isidro 10 3 4 1 0 11 +17
C. Hooper San Isidro 9 6 1 0 0 10 +10
Lautaro Mare San Isidro 6 5 1 1 0 8 +11
Martín Franchino Lanús 12 9 2 1 1 17 -12
Edgar Merchant Lanús 12 5 0 0 0 12 -20
Roquez Johnson Lanús 11 4 0 1 1 10 -10
Mike Henry Lanús 9 4 0 2 0 4 -11
Alan Sacchi Lanús 8 3 1 0 0 7 +2

Porcentajes destacados

Rubro San Isidro Lanús
Efectividad en dobles 67% 43%
Efectividad en triples 35% 35%
Efectividad en libres 67% 52%
Rebotes totales 35 34
Asistencias 19 7
Pérdidas 10 9
Valoración colectiva 103 58

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final San Isidro 90 – Lanús 72
Serie Empatada 1-1
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Estadio Antonio Manno, San Francisco
Figura Manuel Lambrisca
Mayor quiebre Tercer cuarto: San Isidro cerró 69-47
Clave ofensiva 67% en dobles para San Isidro
Clave colectiva 19 asistencias del Santo contra 7 de Lanús
Próximo partido Lunes, 20.30, en el Antonio Rotili
Objetivo Final por el ascenso a La Liga Nacional