Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina tras aplastar a San Isidro por 27 puntos

Lanús quedó a un paso del título tras vencer con autoridad a San Isidro por 88-61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina, con una actuación descomunal de Edgar Merchant y una ventaja 2-1 en la serie por el ascenso. Créditos: Prensa Lanús – Liga Argentina de Basquet

Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina después de una actuación contundente, dominante y emocionalmente perfecta en el tercer partido de la final. El Granate derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el Microestadio Antonio Rotili, se adelantó 2-1 en la serie y quedó con dos oportunidades para coronar la temporada y concretar el ansiado ascenso a La Liga Nacional.

El título de la noche tuvo nombre propio: Edgar Merchant. El interno de Lanús firmó una actuación monumental con 30 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, pero su impacto fue todavía más grande de lo que muestra la planilla. Anotó 26 puntos en la primera mitad, destrozó la defensa de San Isidro desde el arranque y lideró un primer tiempo de altísimo nivel ofensivo que prácticamente dejó el partido encaminado.

La victoria fue de punta a punta. Lanús ganó el primer cuarto 29-15, llegó al descanso arriba 54-34, sostuvo la diferencia en el tercer parcial y terminó cerrando una noche de fiesta ante un Rotili colmado. San Isidro, que venía de igualar la serie con autoridad en San Francisco, nunca encontró su mejor versión y quedó obligado a ganar el cuarto juego para estirar la definición.

Lanús fue contundente y recuperó el control de la final

La final de La Liga Argentina venía con un desarrollo cambiante. En el primer juego, Lanús había dado el golpe como visitante al vencer a San Isidro por 63-62 en San Francisco. Luego, el Santo respondió con fuerza en el segundo partido y ganó 90-72, igualando la serie 1-1. Pero en el tercer capítulo, ya en Buenos Aires, el Granate volvió a imponer condiciones y recuperó el mando de la definición.

El equipo de Juan Manuel Anglese no solo ganó: dominó. Lo hizo desde la intensidad defensiva, desde el ritmo, desde el rebote ofensivo y desde una explosión anotadora que tuvo a Merchant como bandera. El resultado final, 88-61, reflejó una superioridad clara en casi todos los rubros importantes.

Lanús terminó con 105 de valoración colectiva, contra apenas 43 de San Isidro. Esa diferencia de 62 puntos en valoración muestra la distancia real entre un equipo que ejecutó con precisión y otro que se vio incómodo, frustrado y sin respuestas durante gran parte de la noche.

desde la ventana

El Antonio Rotili fue una caldera granate

El contexto también jugó su partido. El Antonio Rotili tuvo un marco imponente, propio de una final. Lanús volvió a jugar en casa después de haber conseguido un triunfo fuera de su estadio y una derrota dura en el segundo punto. La expectativa era enorme: ganar significaba quedar match point.

El equipo respondió a ese clima con una de sus mejores actuaciones de la temporada. El arranque fue demoledor. Tras unos primeros minutos de estudio, Lanús empezó a correr después de defensas firmes, atacó la pintura con decisión y encontró segundas oportunidades a partir del rebote ofensivo.

San Isidro no pudo frenar la energía inicial del local. El Granate se escapó 17-9 cuando todavía restaban 4:25 del primer cuarto y luego estiró la diferencia hasta un contundente 29-11 antes del cierre del parcial. Recién sobre el final, Julián Eydallin le dio algo de aire al ataque cordobés, pero el primer cuarto terminó 29-15 para Lanús.

Edgar Merchant, una primera mitad de otro partido

La gran explicación del dominio inicial fue Edgar Merchant. El jugador de Lanús tuvo un arranque absolutamente determinante. Marcó 16 puntos en el primer cuarto y volvió a castigar en el segundo, donde sumó otros 10 para llegar al descanso con 26 unidades.

Su planilla final fue tremenda: 30 puntos, con 10/17 en dobles, 3/3 en triples y 1/1 en libres. Es decir, anotó con eficacia cerca del aro, castigó desde el perímetro y prácticamente no dejó margen para la defensa de San Isidro.

Merchant fue indetenible porque atacó de distintas maneras. Corrió la cancha, ganó posiciones interiores, castigó tras rebotes ofensivos y también abrió la defensa con el triple. San Isidro intentó ajustar, pero nunca encontró una marca estable para bajarle el ritmo.

En términos de impacto, su actuación fue la más decisiva de la final hasta el momento. No solo por los 30 puntos, sino porque construyó la diferencia cuando el partido todavía estaba emocionalmente abierto.

El primer cuarto marcó el rumbo de la noche

El 29-15 del primer cuarto fue mucho más que una ventaja numérica. Fue una declaración de intenciones. Lanús salió con agresividad, con piernas frescas y con una convicción absoluta para imponer su ritmo.

San Isidro sufrió en ambos costados. En defensa, permitió penetraciones, tiros cómodos y rebotes ofensivos. En ataque, quedó empastado, sin circulación limpia y con poca eficacia desde el perímetro. La visita no encontró a sus principales generadores y dependió de algunas apariciones aisladas.

Lanús, en cambio, tuvo fluidez, pase extra y presencia física. Además de Merchant, el equipo encontró energía de Mike Henry, Martín Franchino, Lucio Reinaudi y Robert Whitfield, quienes acompañaron desde distintos roles.

El dato que resume ese inicio es contundente: Lanús cerró el primer cuarto con 12/19 de campo, una eficacia altísima para una instancia de tanta presión.

San Isidro reaccionó, pero Lanús cerró mejor el primer tiempo

En el segundo cuarto, el Granate mantuvo la intensidad con su rotación y llegó a sacar una máxima de 41-19 cuando restaban 5:32. El partido parecía empezar a quebrarse definitivamente.

Sin embargo, San Isidro tuvo su mejor pasaje de la noche. El equipo de Sebastián Porta ajustó con una zona 2-3, mejoró la conectividad ofensiva y logró meter un parcial de 13-2 para achicar la distancia a 43-32 a falta de 2:50. Ese tramo le devolvió algo de vida al Santo y obligó a Lanús a reorganizarse.

Pero el Granate respondió como equipo grande. Cuando San Isidro insinuó una reacción, Lanús cerró la primera mitad con un parcial de 8-0 y se fue al descanso largo arriba 54-34. Otra vez, Merchant fue el motor ofensivo del equipo local.

Esa ráfaga final fue decisiva. San Isidro había logrado acercarse a 11 puntos, pero el cierre granate volvió a estirar la brecha a 20 y dejó la sensación de que el control seguía siendo totalmente del local.

El tercer cuarto terminó de quebrar a San Isidro

Después del entretiempo, San Isidro necesitaba un golpe rápido para cambiar el clima. No lo consiguió. Lanús no tuvo el mismo ritmo arrollador del primer tiempo, pero sí mantuvo el dominio del partido con defensa, control del rebote y buenas decisiones.

A los cinco minutos del tercer cuarto, el Granate ya ganaba 61-35. En ese tramo, San Isidro apenas pudo sumar desde la línea y no logró encontrar variantes ofensivas. El equipo cordobés buscó combinaciones, ajustes y rotaciones, pero el partido seguía dentro de la telaraña defensiva de Lanús.

La diferencia siguió creciendo. Henry apareció con puntos importantes y el rebote ofensivo continuó siendo una fuente de segundas oportunidades para el local. El tercer cuarto terminó 69-40, con una distancia de 29 puntos que prácticamente sentenció la noche.

El último cuarto fue una fiesta granate

El cuarto período ya se jugó con el partido claramente inclinado. San Isidro necesitaba una reacción casi perfecta, pero Lanús no bajó la concentración. El Granate siguió defendiendo, siguió corriendo cuando pudo y aumentó la diferencia hasta 83-52 con 4:30 por jugar.

El cierre fue una celebración del público local. El Antonio Rotili disfrutó una victoria que no solo puso a Lanús arriba en la serie, sino que lo dejó a una victoria de regresar a la elite del básquet argentino.

El resultado final, 88-61, fue la mayor muestra de autoridad de Lanús en esta final. Después de dos partidos muy distintos —uno cerrado y otro dominado por San Isidro—, el Granate logró su producción más completa de la serie.

Mike Henry, el socio ideal de Merchant

Aunque Merchant fue la figura excluyente, Mike Henry también tuvo una noche muy importante. Terminó con 14 puntos, 9 rebotes, 1 recupero, 1 tapa y 15 de valoración. Su tarea fue clave para sostener el dominio físico de Lanús.

Henry capturó 6 rebotes ofensivos, un dato enorme. Esa presencia en el tablero rival le dio al Granate segundas oportunidades constantes y castigó una de las debilidades de San Isidro en la noche.

También aportó puntos en momentos importantes, especialmente en el tercer cuarto, cuando Lanús necesitaba sostener la diferencia sin depender exclusivamente de Merchant. Su energía, su potencia y su capacidad para ir al rebote fueron fundamentales.

Franchino y Reinaudi, producción silenciosa pero determinante

Martín Franchino volvió a ser importante en el equilibrio del equipo. Sumó 7 puntos, 9 rebotes, 2 tapas, 1 recupero y 12 de valoración. Su +29 en cancha refleja el impacto que tuvo en la estructura del equipo, aun sin ser uno de los máximos anotadores.

Lucio Reinaudi también tuvo un partido muy valioso. Terminó con 7 puntos, 3 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa y 11 de valoración en apenas 18 minutos. Su +/- fue de +25, una señal muy fuerte de su influencia en los pasajes donde Lanús construyó la diferencia.

Reinaudi ordenó, defendió y aceleró cuando el equipo lo necesitó. Después de haber sido importante en los primeros juegos de la final, volvió a mostrar que es una pieza clave en la conducción del Granate.

Lanús ganó desde el colectivo

El gran dato del partido es que Lanús no fue solo Merchant. Sí, su actuación fue extraordinaria, pero el equipo ganó porque tuvo respuestas desde todos los sectores.

Robert Whitfield aportó 9 puntos y 4 asistencias. Joaquín Nóblega sumó 7 puntos, 4 rebotes y fue parte de una formación con enorme impacto positivo: terminó con +31, el mejor +/- del equipo. Alan Sacchi anotó 6 puntos desde la banca con 2/4 en triples, mientras que Roquez Johnson sumó 6 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias.

Lanús terminó con 20 asistencias, una cifra que muestra circulación, lectura y confianza. También registró 12 rebotes ofensivos, 11 recuperos y solo 12 pérdidas. En una final, esos datos hablan de concentración y de ejecución.

San Isidro tuvo una noche incómoda

San Isidro no pudo repetir la versión del segundo juego. El equipo que había ganado 90-72 en San Francisco esta vez quedó atrapado por la defensa granate y sufrió una noche muy pobre desde el perímetro.

El Santo terminó con 6/29 en triples, apenas 20%. Ese porcentaje fue determinante. Lanús defendió bien la pintura, pero también logró que muchos lanzamientos exteriores llegaran forzados, incómodos o fuera de ritmo.

El otro dato clave fue la pérdida de balón. San Isidro tuvo 18 pérdidas, contra 12 de Lanús. En una cancha donde el local corría cada vez que recuperaba, esos errores se transformaron en puntos rápidos, energía para el público y confianza para el Granate.

Lambrisca fue el más destacado en la visita

En San Isidro, Manuel Lambrisca fue el mejor jugador. Terminó con 15 puntos, 3 rebotes y 13 de valoración, con 5/8 en dobles y 1/2 en triples. Fue el máximo anotador del equipo y uno de los pocos que pudo resolver con cierta continuidad.

También aparecieron Luciano Ortiz, con 12 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 2 tapas, y Julián Eydallin, con 12 puntos, 3 rebotes y 2/9 en triples. Sin embargo, ninguno pudo cambiar la tendencia general.

San Isidro extrañó mucho una producción más alta de Nahuel Buchaillot, que terminó con apenas 2 puntos y 0/6 de cancha, aunque repartió 3 asistencias y tuvo 6 pérdidas. También sufrió la falta de puntos de Lautaro Mare, quien no anotó en 21 minutos y terminó con 0/4 en triples.

La diferencia estadística fue enorme

El resultado se explica también desde la planilla. Lanús tuvo mejores porcentajes globales, ganó la valoración por un margen aplastante y fue mucho más productivo en ataque.

El Granate lanzó 21/39 en dobles para un 53%, contra 17/29 de San Isidro, que tuvo un buen 58% en dobles pero tomó menos tiros cerca del aro. La gran diferencia estuvo en el triple: Lanús convirtió 11/34, mientras que San Isidro apenas metió 6/29.

Además, Lanús fue más efectivo desde la línea: 13/16 en libres, un excelente 81%. San Isidro terminó con 9/13, un correcto 69%, pero con menos volumen.

En rebotes, Lanús ganó 37-28, con una diferencia muy importante en rebote ofensivo: 12 contra 3. Ese rubro fue decisivo porque le permitió al local sostener ataques, castigar segundas oportunidades y evitar que San Isidro pudiera correr.

La serie: Lanús 2-1 y dos chances para el ascenso

La final quedó 2-1 a favor de Lanús. El Granate tendrá dos oportunidades para coronarse campeón y lograr el ascenso a La Liga Nacional. La primera será el miércoles, nuevamente en el Antonio Rotili. Si San Isidro gana, la serie regresará a un quinto partido.

La serie tuvo tres capítulos muy distintos:

En el Juego 1, Lanús ganó como visitante por 63-62 en un duelo cerrado, defensivo y dramático, definido por un doble de Merchant a falta de 15 segundos.

En el Juego 2, San Isidro respondió con autoridad y venció 90-72, imponiendo su ritmo ofensivo, igualando la serie y recuperando confianza.

En el Juego 3, Lanús volvió a dominar, esta vez con una diferencia todavía más contundente: 88-61, con Merchant como figura y un primer tiempo decisivo.

La tendencia muestra algo claro: cuando Lanús logra llevar el partido a su defensa, controlar pérdidas y dominar el rebote ofensivo, San Isidro sufre mucho. Cuando el Santo puede correr, repartir el goleo y tener fluidez en ataque, como en el segundo juego, la serie se empareja.

Qué debe sostener Lanús para ser campeón

Lanús quedó a un paso del título, pero todavía debe cerrar la historia. Para lograrlo, necesita sostener tres aspectos fundamentales.

Primero, la intensidad defensiva. El Granate dejó a San Isidro en 61 puntos, muy lejos de los 90 que el Santo había anotado en el segundo juego. Esa diferencia marca el camino.

Segundo, el rebote ofensivo. Los 12 rebotes en ataque fueron una de las grandes claves. Henry, Franchino y el resto de los internos le dieron al equipo posesiones extra que golpearon anímicamente a San Isidro.

Tercero, la circulación. Las 20 asistencias muestran que Lanús no dependió únicamente de una inspiración individual. Aunque Merchant fue la figura, el equipo encontró tiros desde el pase, desde el movimiento y desde la ocupación correcta de espacios.

Qué debe corregir San Isidro para seguir vivo

San Isidro necesita una respuesta inmediata. El cuarto juego será de eliminación para el equipo cordobés, por lo que deberá corregir varias cuestiones.

La primera es el inicio. No puede volver a permitir un primer cuarto de 29-15. En una final, empezar tan abajo condiciona todo el desarrollo.

La segunda es el tiro exterior. El 6/29 en triples fue demasiado bajo. Jugadores como Buchaillot, Mare y Eydallin necesitan mejores porcentajes para abrir la cancha y evitar que Lanús cargue la pintura.

La tercera es el control de balón. Las 18 pérdidas fueron un problema enorme. Muchas llegaron en momentos donde San Isidro intentaba volver al partido y terminaron generando puntos o transiciones para Lanús.

La cuarta es el rebote defensivo. Permitir 12 rebotes ofensivos en una final es darle demasiado oxígeno a un rival que ya estaba encendido.

Síntesis del partido

Lanús derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina y quedó 2-1 arriba en la serie, a una victoria del título y del ascenso a La Liga Nacional. El Granate dominó de principio a fin, construyó una ventaja de 29-15 en el primer cuarto, se fue al descanso largo arriba 54-34 y no dejó reaccionar al Santo. La figura fue Edgar Merchant, autor de 30 puntos, con 26 en la primera mitad. También se destacaron Mike Henry, con 14 puntos y 9 rebotes, y la producción colectiva de un Lanús que terminó con 105 de valoración. En San Isidro, el máximo anotador fue Manuel Lambrisca, con 15 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 88 21/39, 53% 11/34, 32% 13/16, 81% 37 20 12 11 5 18 105
San Isidro 61 17/29, 58% 6/29, 20% 9/13, 69% 28 11 6 18 3 21 43

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Edgar Merchant Lanús 30 2 1 2 1 27 +22
Mike Henry Lanús 14 9 0 0 1 15 +27
Robert Whitfield Lanús 9 1 4 2 0 13 +6
Martín Franchino Lanús 7 9 0 3 2 12 +29
Lucio Reinaudi Lanús 7 3 5 3 1 11 +25
Roquez Johnson Lanús 6 2 3 0 0 11 0
Manuel Lambrisca San Isidro 15 3 0 2 0 13 -21
Luciano Ortiz San Isidro 12 5 2 2 2 7 -18
Julián Eydallin San Isidro 12 3 2 1 0 11 -10
Marcos Saglietti San Isidro 7 5 2 0 0 12 -17
C. Hooper San Isidro 6 5 2 0 2 9 -24

Comparativa estadística clave

Rubro Lanús San Isidro Clave
Puntos 88 61 Lanús ganó por 27
Valoración 105 43 Dominio total del Granate
Rebotes 37 28 Lanús controló los tableros
Rebotes ofensivos 12 3 Segundas oportunidades decisivas
Asistencias 20 11 Mejor circulación local
Triples convertidos 11 6 Lanús castigó más desde afuera
Efectividad en triples 32% 20% San Isidro no encontró perímetro
Pérdidas 11 18 El Santo regaló demasiadas posesiones
Libres 13/16, 81% 9/13, 69% Lanús fue más seguro en la línea

Cómo está la serie final

Juego Resultado Sede Estado de la serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 Antonio Manno Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 Antonio Manno Serie 1-1
Juego 3 Lanús 88 – San Isidro 61 Antonio Rotili Lanús 2-1
Juego 4 Miércoles, 20.30 Antonio Rotili Lanús puede ser campeón

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final Lanús 88 – San Isidro 61
Serie Lanús gana 2-1
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Microestadio Antonio Rotili
Figura Edgar Merchant
Puntos de Merchant 30
Puntos de Merchant en el primer tiempo 26
Máxima referencia de San Isidro Manuel Lambrisca, 15 puntos
Clave del partido Primer cuarto 29-15 y rebote ofensivo
Próximo juego Miércoles, 20.30, otra vez en Lanús
Contexto Lanús quedó a una victoria del título y del ascenso