Gimnasia y Tiro venció a Midland por la Primera Nacional 2026 y quedó a tiro de la zona de Reducido

Con gol de Lautaro Gordillo de penal, el Albo derrotó 1-0 a Midland en el Gigante del Norte, llegó a cuatro partidos sin perder y quedó a un paso de meterse en la pelea por el Reducido.

Gimnasia y Tiro venció a Midland y dio un golpe clave en la Zona B

Gimnasia y Tiro de Salta consiguió una victoria de enorme valor en el Gigante del Norte. El equipo dirigido por Juan Manuel Azconzábal derrotó 1-0 a Midland por la fecha 17 de la Zona B de la Primera Nacional 2026 y volvió a demostrar que su recuperación futbolística ya no es solo una reacción aislada, sino una tendencia que empieza a tomar forma en el tramo medio del campeonato.

El único gol del partido lo convirtió Lautaro Gordillo, de penal, en el segundo tiempo. La jugada nació por una buena intervención de Jonás Aguirre, quien ingresó desde el banco y cambió el ritmo ofensivo del Albo. Aguirre se metió en el área, remató de zurda y el balón impactó en la mano de Fernando González. El árbitro sancionó penal, el defensor de Midland vio la segunda amarilla y Gordillo cambió la falta por gol con un remate fuerte y cruzado.

Con este triunfo, Gimnasia y Tiro llegó a los 20 puntos, alcanzó cuatro partidos sin perder y se ubicó en el noveno puesto de la Zona B, muy cerca de la zona de Reducido. El resultado tiene todavía más valor porque enfrente estaba Midland, una de las sorpresas del torneo, que llegaba con 25 unidades y con la posibilidad de meter presión en la pelea por la cima.

Una victoria que vale más que tres puntos

El 1-0 ante Midland no puede leerse solamente desde el marcador. Para Gimnasia y Tiro significa una confirmación anímica, futbolística y competitiva. El Albo venía de semanas complejas, con una campaña irregular, lesiones, cambios obligados y una racha negativa que lo había acercado a la parte baja de la tabla. Sin embargo, desde el triunfo ante San Martín de Tucumán, el equipo de Azconzábal empezó a recuperar confianza.

Primero llegó la victoria 1-0 ante San Martín de Tucumán, con gol agónico de Nicolás Contín. Luego, el empate 1-1 frente a Gimnasia de Jujuy en el Clásico del Norte, también sobre el final, con el cabezazo de Matías Birge. Después, otro empate valioso como visitante ante Atlanta, uno de los protagonistas de la zona. Y ahora, el triunfo ante Midland.

La secuencia marca un cambio claro: Gimnasia y Tiro volvió a competir, volvió a sostener resultados y volvió a sentirse capaz de pelear por algo más que escapar del fondo.

El desarrollo del partido: dominio albo, paciencia y premio final

Desde el arranque, Gimnasia y Tiro intentó jugar en campo rival. El equipo salteño buscó que la pelota circulara con precisión, trató de encontrar espacios por los costados y asumió el protagonismo ante un rival que llegaba mejor posicionado en la tabla.

Midland, por su parte, no logró coordinar con claridad sus circuitos en la mitad de la cancha. El equipo de Joaquín Iturrería venía de ganarle 2-0 a San Martín de Tucumán y aparecía como uno de los grandes animadores del campeonato, pero en Salta le costó progresar con pelota y sufrió el control territorial del local.

Nicolás Rinaldi fue uno de los futbolistas que intentó darle movilidad al ataque albo. Buscó conectarse con los compañeros libres, apareció por sectores intermedios y fue parte de las acciones más claras del primer tiempo. En una de las llegadas más importantes, Fabricio “Pollo” Rojas envió un centro desde la derecha y Rinaldi empalmó la pelota de primera, pero un defensor visitante despejó de cabeza al córner cuando la jugada tenía destino de peligro.

Poco después, el propio Rinaldi se lanzó por izquierda y ejecutó otro centro al área. El “Pollo” Rojas llegó para definir, pero no pudo conectar de manera precisa. Gimnasia generaba, empujaba y merecía algo más, aunque el gol no aparecía.

Midland resistió, pero casi no lastimó

A medida que avanzó el partido, Midland ajustó las marcas y logró incomodar el mejor momento de Gimnasia y Tiro. El encuentro entró en una etapa de menor vuelo futbolístico, con más disputa, menos claridad y un local que necesitaba encontrar una variante para romper el bloque defensivo del Funebrero.

El equipo visitante respondió bien en defensa durante varios pasajes, pero le faltó profundidad. Sus estadísticas ofensivas fueron muy bajas: terminó sin remates a puerta, con apenas cuatro intentos totales y un solo córner. Ese dato explica buena parte del partido: Midland pudo sostener el cero durante mucho tiempo, pero casi nunca logró poner en verdadero riesgo el arco de Gimnasia y Tiro.

La mano de Azconzábal: Jonás Aguirre cambió el partido

Uno de los puntos clave de la noche fue la lectura del banco. Juan Manuel Azconzábal decidió mandar a la cancha a Jonás Aguirre y el ingreso terminó siendo determinante. El volante le dio otra velocidad al ataque, empezó a complicar a los defensores rivales y generó la jugada que terminó destrabando el partido.

A los 33 minutos del segundo tiempo, Aguirre recibió una habilitación profunda, encaró dentro del área y sacó un remate de zurda. La pelota dio en el brazo de Fernando González, quien ya estaba amonestado. El árbitro sancionó penal y expulsó al defensor visitante por doble amarilla.

Lautaro Gordillo tomó la pelota en un momento de máxima presión. El partido estaba cerrado, Gimnasia necesitaba ganar y el margen de error era mínimo. El delantero no falló: remató fuerte, cruzado y venció a Mauro Leguiza para poner el 1-0 definitivo.

Lautaro Gordillo, el goleador que volvió a aparecer

Lautaro Gordillo volvió a ser decisivo para Gimnasia y Tiro. El atacante había sido una de las grandes figuras del arranque de temporada y, aunque atravesó momentos de menor protagonismo y algunas molestias físicas, sigue siendo una carta fundamental para el equipo salteño.

Su gol ante Midland tiene un valor especial porque llegó en un partido cerrado, ante un rival directo en la pelea alta y en un momento en el que el Albo necesitaba confirmar su levantada. No fue un gol más: fue el tanto que acercó a Gimnasia y Tiro al Reducido y que fortaleció el nuevo clima interno del plantel.

Gordillo mostró personalidad para ejecutar el penal. En partidos de Primera Nacional, donde los detalles suelen definir todo, tener un delantero capaz de asumir esa responsabilidad es una ventaja competitiva importante.

Las estadísticas confirman el dominio de Gimnasia y Tiro

Los números del partido reflejan una superioridad clara del equipo salteño. Gimnasia y Tiro tuvo el 61% de posesión contra el 39% de Midland. También dominó ampliamente en remates: el Albo terminó con 14 disparos totales, mientras que la visita apenas registró 4.

La diferencia más contundente apareció en los remates a puerta: Gimnasia y Tiro tuvo 9 tiros al arco y Midland no registró ninguno. Esa estadística es una señal muy fuerte del control del partido. El equipo de Azconzábal no solo tuvo más la pelota, sino que además generó situaciones más concretas y obligó al rival a defender durante largos tramos.

También hubo ventaja en córners: 7 para Gimnasia y apenas 1 para Midland. En tarjetas, el local recibió 2 amarillas, mientras que la visita vio 4 amarillas y una roja, la de Fernando González en la jugada del penal.

Cuadro estadístico del partido

Estadística Gimnasia y Tiro Midland
Resultado 1 0
Posesión 61% 39%
Remates totales 14 4
Remates a puerta 9 0
Remates fuera 5 4
Córneres 7 1
Tarjetas amarillas 2 4
Tarjetas rojas 0 1
Gol Lautaro Gordillo
Figura clave Jonás Aguirre / Lautaro Gordillo Mauro Leguiza
Situación en la tabla 20 puntos, 9° puesto Dejó pasar la chance de presionar arriba

La importancia del triunfo en la tabla

El triunfo dejó a Gimnasia y Tiro en una posición mucho más expectante. Con 20 puntos, el Albo quedó noveno en la Zona B y muy cerca de los puestos de clasificación al Reducido. Después de haber estado más pendiente de la parte baja que de la pelea alta, el equipo salteño empieza a mirar la tabla con otro ánimo.

El dato más importante es la racha: cuatro partidos sin perder. En una categoría tan pareja como la Primera Nacional, sostener una serie positiva puede cambiar por completo la lectura de una campaña. Gimnasia y Tiro pasó de la preocupación a la expectativa. Todavía no está dentro del Reducido, pero volvió a depender de su crecimiento y de su regularidad.

El próximo desafío será Quilmes, otro partido exigente para medir hasta dónde puede llegar esta recuperación. Si el Albo logra sumar nuevamente, empezará a consolidarse como candidato a pelear por un lugar entre los ocho mejores de la zona.

Midland dejó pasar una gran oportunidad

Para Midland, la derrota fue un golpe importante. El Funebrero venía de ganarle 2-0 a San Martín de Tucumán, estaba tercero con 25 puntos y llegaba a Salta con la posibilidad de presionar a los líderes. Sin embargo, no logró sostener su buen momento fuera de casa.

El equipo de Joaquín Iturrería encontró dificultades para generar juego, no tuvo remates al arco y terminó condicionado por la expulsión de Fernando González. El defensor había sido importante en partidos anteriores, incluso marcando goles, pero esta vez quedó marcado por la jugada que derivó en el penal y en la diferencia definitiva.

Midland sigue siendo uno de los animadores de la Zona B, pero el resultado en Salta deja una advertencia: lejos de su estadio todavía necesita mayor solidez para sostenerse en la pelea grande.

Análisis táctico: presión, amplitud y paciencia

Gimnasia y Tiro ganó porque tuvo paciencia. No fue un partido de brillo permanente, pero sí de insistencia. El equipo sostuvo la posesión, empujó con sus laterales, buscó centros, forzó córners y terminó encontrando el premio cuando Azconzábal activó variantes desde el banco.

El Albo tuvo un plan claro: manejar la pelota, jugar en campo contrario y evitar que Midland pudiera correr. La visita casi nunca pudo salir limpia. Sus ataques fueron esporádicos y no tuvo precisión en los últimos metros.

La diferencia estuvo en la profundidad. Gimnasia no solo tuvo más la pelota: también pisó más veces el área. Los 14 remates y los 9 disparos a puerta muestran un equipo que, aunque tardó en convertir, fue el que más buscó y el que más méritos acumuló.

La pelota parada y los centros, una vía constante

Gimnasia y Tiro también encontró una vía de ataque en los envíos al área. Los 7 córners muestran que el equipo logró empujar a Midland contra su arco. Si bien el gol llegó por penal, muchas de las mejores acciones nacieron por ataques externos, centros y segundas jugadas.

En partidos cerrados, esa insistencia vale. El Albo no se desesperó, siguió buscando y obligó a Midland a cometer el error que terminó definiendo el resultado.

Protagonistas del triunfo

Lautaro Gordillo

Fue el autor del gol y volvió a demostrar su importancia en los momentos decisivos. Su penal le dio a Gimnasia y Tiro tres puntos fundamentales.

Jonás Aguirre

Ingresó desde el banco y cambió el partido. Su aparición dentro del área provocó la mano de Fernando González, la expulsión y el penal del triunfo.

Nicolás Rinaldi

Fue uno de los jugadores más activos en la generación ofensiva. Participó en acciones claras y buscó darle movilidad al ataque.

Fabricio “Pollo” Rojas

Aportó desborde, centros y presencia ofensiva. Fue parte de las mejores aproximaciones del primer tiempo.

Juan Manuel Azconzábal

El técnico volvió a acertar desde la lectura del partido. Su equipo lleva cuatro encuentros sin perder y empieza a encontrar identidad competitiva.


Del sufrimiento a la ilusión: el cambio de Gimnasia y Tiro

La temporada de Gimnasia y Tiro tuvo muchos cambios de clima. El equipo había arrancado como una de las sensaciones del campeonato, con triunfos importantes y un Lautaro Gordillo encendido. Después llegó una caída pronunciada: derrotas, lesiones, cambio de entrenador, eliminación en Copa Argentina y una larga racha sin victorias.

Con Azconzábal, el proceso no fue inmediato. El equipo tardó en ganar, pero empezó a reconstruirse desde la competitividad. La victoria ante San Martín de Tucumán fue el primer gran alivio. El empate frente a Gimnasia de Jujuy mostró carácter. El punto ante Atlanta confirmó que podía competir fuera de casa. Y el triunfo ante Midland lo vuelve a meter en la conversación por el Reducido.

Gimnasia y Tiro todavía debe mejorar en volumen de juego y eficacia, porque necesitó mucho para convertir un solo gol. Pero la base está: orden, intensidad, compromiso, un banco que responde y nombres propios que empiezan a aparecer en momentos importantes.

Lo que viene para Gimnasia y Tiro

El próximo partido será ante Quilmes, un rival siempre exigente en la Primera Nacional. Para el Albo será una nueva oportunidad de sostener la racha positiva y confirmar que el triunfo ante Midland no fue un hecho aislado.

La misión inmediata es clara: sumar, mantenerse cerca de los puestos de Reducido y no volver a mirar hacia abajo. La Zona B es pareja y cambiante, por lo que cada punto puede tener un valor enorme en la recta final.

Gimnasia y Tiro llega a ese compromiso con confianza renovada, pero también con una exigencia mayor. Haberle ganado a Midland lo obliga a sostener el nivel. El equipo salteño ya demostró que puede competir contra los protagonistas del torneo. Ahora necesita convertir esa reacción en regularidad.

Un triunfo que cambia la mirada del campeonato

Gimnasia y Tiro consiguió una victoria que puede marcar un antes y un después en su campaña. El 1-0 ante Midland no solo le dio tres puntos: le devolvió protagonismo, lo acercó al Reducido y confirmó que el equipo de Azconzábal está en levantada.

El Albo dominó en las estadísticas, fue superior en remates, no permitió tiros al arco de Midland y tuvo paciencia para resolver un partido cerrado. Lautaro Gordillo volvió a aparecer, Jonás Aguirre fue determinante desde el banco y el equipo salteño terminó celebrando una noche que puede ser clave para sus aspiraciones.

Después de semanas de dudas, Gimnasia y Tiro volvió a mirar hacia arriba. Y en una Primera Nacional donde la confianza pesa tanto como el juego, este triunfo puede ser el impulso que necesitaba para meterse definitivamente en la pelea por el Reducido.