EL ÚLTIMO BAILE DEL 10: Messi se despidió de Argentina con gol, dos asistencias y lágrimas en una noche que ya es eterna

Lionel Messi se despidió de la Selección Argentina con una noche inolvidable en el Monumental: marcó un gol, dio dos asistencias y recibió un homenaje multitudinario ante más de 80.000 personas. El capitán cerró su ciclo con 208 partidos, 126 goles y una historia que ya es eterna.

Lionel Messi cerró para siempre su historia con la Selección Argentina con una actuación a su medida: asistió a Nicolás Otamendi, volvió a asistir a Nico Paz y marcó de penal para el 3-0 ante Benín. Más de 80.000 personas colmaron el Monumental para despedir al capitán, que terminó llorando y dejó una frase que estremeció a todos: “No venir más va a ser un dolor muy grande”.

Hay despedidas que duelen. Hay despedidas que emocionan. Y hay despedidas que directamente se convierten en historia.

La de Lionel Messi con la Selección Argentina tuvo todo eso.

El Monumental se vistió de fiesta, más de 80.000 personas ocuparon cada rincón del estadio y el mejor futbolista de la historia argentina respondió de la única manera que podía hacerlo: con una pelota en los pies.

Messi jugó su último partido con la Albiceleste, Argentina derrotó 3-0 a Benín y el capitán cerró su carrera internacional con un gol, dos asistencias, lágrimas y una ovación interminable. Argentina(6)

El resultado, esta vez, fue casi una anécdota. Porque la noche pertenecía a Messi.


Messi hizo de su despedida otra obra maestra

El partido comenzó cargado de emoción. Messi salió al campo acompañado por sus tres hijos y, antes del comienzo, el Monumental recibió una imagen que quedará para siempre: una enorme camiseta con el número 10 y la palabra “Gracias” desplegada sobre el césped.

El capitán ya había llorado durante el himno y también durante el trayecto hacia el estadio.

Pero cuando comenzó a rodar la pelota, apareció el futbolista.

A los 48 minutos, Messi asistió a Nicolás Otamendi, quien también disputaba su último partido con la Selección, para abrir el marcador.

A los 60, volvió a aparecer el 10. Esta vez encontró a Nico Paz, que convirtió el segundo.

Y a los 70 minutos llegó el momento que todos estaban esperando: penal para Argentina y Messi tomó la pelota.

Gol.

126 goles con la Selección Argentina.

El último fue en su última noche. Una escena perfecta para cerrar una historia imposible de repetir.


El 208 y 126: Messi se fue dejando todos los récords

La despedida también tuvo una dimensión estadística extraordinaria.

Messi terminó su carrera con Argentina con 208 partidos, 126 goles y 70 asistencias, como máximo goleador, máximo asistidor y futbolista con más presencias en la historia de la Selección. Argentina(7)

También es el jugador argentino con más títulos: Mundial 2022, Copa América 2021, Finalissima 2022 y Copa América 2024.

A eso se suman el oro olímpico de Beijing 2008 y el Mundial Sub 20 de 2005.

Pero ningún número alcanza para explicar lo que significa su salida.

Porque Messi no solamente se va como el futbolista con mejores estadísticas de la historia de la Selección.

Se va como el capitán que consiguió llevar a Argentina nuevamente a la cima del mundo.


“No venir más va a ser un dolor muy grande”

Después del partido llegó el momento más emocionante.

Messi tomó el micrófono y habló frente a un Monumental completamente entregado.

“Fue un orgullo muy grande para mí defender esta camiseta”, expresó el capitán.

Y después dejó una frase que resume el sentimiento de millones:

“No me queda más que agradecer (…) no venir más va a ser un dolor muy grande”. Argentina(7)

El 10 también dedicó palabras a sus compañeros, a quienes atribuyó buena parte de la historia que construyeron juntos.

“Me hicieron cumplir el sueño de chiquito, me hicieron ser campeones del mundo, de América, Finalissima y todo lo que jugamos”, señaló.

Y cerró con otra declaración cargada de emoción:

“Los voy a extrañar y soy muy agradecido a Dios de ser argentino, orgulloso de ser argentino y de haber cumplido el sueño con todos ustedes”. Argentina(7)


Scaloni también lloró: “No habrá nada igual en el terreno”

El entrenador Lionel Scaloni tampoco pudo esconder la emoción.

Antes del partido, durante el himno, las cámaras mostraron al técnico con lágrimas en los ojos.

Después explicó por qué.

“Estaba triste, porque se va un futbolista irrepetible”, reconoció.

Y fue todavía más contundente al hablar de lo que significa perder a Messi:

“Es un futbolista irrepetible y creo que no habrá nada igual en el terreno de juego”.

Scaloni sabe que ahora comienza el desafío más difícil: construir una Selección sin el jugador alrededor del cual se desarrolló buena parte de la etapa más gloriosa.

“La única manera de compensarlo es con un gran equipo donde todos aporten su granito de arena”, explicó.

Y agregó:

“Entre todos creo que lo podemos suplantar”.

Pero también reconoció que habrá algo imposible de reemplazar: el aura de Messi.

“Lo que él genera no se lo he visto a nadie”, sostuvo el entrenador.


“Es un sueño haberlo dirigido”

Scaloni también habló desde un lugar personal.

El entrenador reconoció que jamás imaginó que algún día tendría la posibilidad de dirigir al que considera el mejor futbolista de la historia.

“Agradecimiento eterno por todo lo que nos ha dado, por haber defendido esta camiseta como el que más. Para mí, es un sueño haberlo dirigido”, manifestó.

Y contó que se lo dijo al propio Messi delante de todo el plantel.

“En ningún momento de mi vida pensé que iba a ser entrenador del mejor futbolista de la historia”, recordó.


La despedida también fue para Otamendi

La noche tuvo otro protagonista histórico.

Nicolás Otamendi también jugó su último partido con la Selección Argentina y tuvo el privilegio de marcar el primer gol de la noche con una asistencia de Messi.

Fue una escena simbólica: el 10 entregándole su última asistencia a uno de los compañeros que compartió con él la conquista del Mundial.

Otamendi deja también la Selección, mientras la cinta de capitán pasa ahora a Cristian Romero.

El recambio ya está en marcha.


El Monumental dijo gracias

La despedida fue mucho más que un partido.

Hubo fuegos artificiales, lágrimas y un espectacular show de drones que formó en el cielo la silueta de Messi junto a las tres estrellas de la camiseta argentina.

En las tribunas estuvieron Antonela Roccuzzo, Celia Cuccittini y familiares del capitán.

También aparecieron campeones del mundo y grandes figuras de la historia de la Selección, entre ellos Ángel Di María, Daniel Bertoni, Oscar Ruggeri y Gonzalo Montiel. Argentina(7)

El Monumental entero cantó por Messi.

No hubo reproches.

No hubo discusiones.

No hubo debates.

Solo agradecimiento.


De las críticas a la idolatría absoluta

Quizás uno de los aspectos más importantes de la historia de Messi con Argentina sea precisamente el camino que tuvo que recorrer para llegar a esta despedida.

Durante años fue cuestionado.

Después de perder la final de la Copa América 2016 ante Chile incluso anunció su retiro de la Selección.

Pero regresó.

Y cambió la historia.

Llegó la Copa América 2021 en el Maracaná. Después la Finalissima. Después Qatar.

Y luego otra Copa América.

La relación que alguna vez fue conflictiva terminó transformándose en una historia de amor entre Messi y su país.

Como explicó el periodista Ezequiel Fernández Moores, la persistencia fue una de las claves de esa relación.

Messi siguió.

Y finalmente consiguió todo.


Nace la Argentina después de Messi

La despedida también representa el comienzo de una nueva etapa.

Cristian Romero, Enzo Fernández, Julián Álvarez y Lautaro Martínez aparecen como algunos de los referentes que deberán tomar el liderazgo.

Los jóvenes ya comenzaron a mostrar sus credenciales: Argentina goleó 4-0 a Bolivia, 7-0 a Burkina Faso y cerró la fecha FIFA con el 3-0 ante Benín.

Scaloni deberá construir una Selección nueva.

Pero hay algo que el entrenador ya había anticipado: la camiseta número 10 no tendría dueño hasta que Messi jugara su último partido.

Ahora llegó ese momento.

“Hasta que sea el partido de Leo no le daremos la 10 a nadie. A partir de ahí, veremos”, había dicho Scaloni.

La camiseta quedó vacía.

Porque todavía no existe nadie capaz de llenarla.


El adiós perfecto

Messi había dicho que se iba.

Y se fue haciendo exactamente lo que hizo durante más de 20 años.

Jugó.

Asistió.

Marcó.

Ganó.

Y lloró.

El 10 se despidió de la Selección Argentina con una victoria, tres goles, dos asistencias, 80.000 personas cantando su nombre y una camiseta que ya forma parte de la memoria colectiva.

126 goles. 208 partidos. 70 asistencias. Cuatro títulos. Una Copa del Mundo.

Pero por encima de todos esos números queda algo mucho más importante.

La sensación de haber sido contemporáneos de una leyenda.

La sensación de haberlo visto jugar.

La sensación de que, durante dos décadas, cada vez que Messi recibía la pelota con la camiseta argentina, podía pasar algo extraordinario.

Ahora ya no pasará.

Ahora quedará el recuerdo.

Y quizás por eso, cuando las luces del Monumental se apagaron y el último show de fuegos artificiales iluminó Buenos Aires, quedó una certeza:

El fútbol argentino acaba de cerrar una de sus páginas más gloriosas.

El último baile terminó.

Y el 10 se fue como se merecía: siendo Messi.