La migración en Australia de la sepia gigante, un espectáculo marino único

Cada año, visitantes de todo el mundo vienen al Golfo de Spencer en la península de Eyre en Australia del Sur para ver uno de los espectáculos naturales más grandes del mundo. A unos 40 km de la ciudad de Whyalla, en un cuerpo de agua que rodea Point Lowly y Stony Point y que incluye False Bay, se produce la migración anual de la sepia gigante australiana . Es la única migración conocida de este tipo : única no solo en Australia, sino en todo el mundo.

La sepia pertenece al grupo de animales conocidos como cefalópodos. Suelen ser animales solitarios que se camuflan entre las algas, bajo las rocas y en los barrancos, pero los ejemplares adultos de la sepia gigante abandonan este aislamiento cada mayo hasta agosto y llegan por decenas de miles, impulsados ​​por la necesidad de aparearse y poner huevos.

Golfo de Spencer en la península de Eyre en Australia del Sur

Puede alcanzar hasta un metro de longitud y 10 kg de peso. Una de las características más fascinantes son sus colores iridiscentes , que van del púrpura al azul, verde, blanco y amarillo. Pero no solo cambia el color, también cambia la textura de la piel, de suave a espinosa.

“ En los animales más pequeños, es casi imposible distinguir los machos de las hembras, pero los machos más viejos son muy grandes. Son exhibicionistas y estiran sus cuerpos hacia los lados, presentando un espectáculo de hermosos colores cambiantes, tratando de verse grandes y hermosos para atraer la atención de la hembra y aparearse. Mientras estos machos están ocupados presumiendo, los machos más pequeños se mueven pretendiendo ser hembras para robar sus hembras. En promedio, hay 10 veces más machos de sepia que hembras y puede haber hasta 10 machos alrededor de una hembra tratando de aparearse. Las hembras son polianders, lo que significa que tienen más de un macho a la vez, lo que garantiza una mejor variabilidad genética de la especie.”Explica el guía Jonas Rehrmann.

Un apareamiento dura hasta 7 minutos, y el macho inserta el esperma en una abertura cerca de la boca de la hembra. Unas horas más tarde, la hembra pone sus huevos debajo de una repisa de roca. La especie es semelpara, lo que significa que la hembra tiene un solo episodio reproductivo y luego muere. Entonces su vida es bastante corta, menos de dos años.

El número de sepias gigantes australianas no siempre ha sido tan alto. En 2013, cayeron en picado a 13.000 desde 180.000, lo que provocó la prohibición de la pesca comercial en la zona de desove y las áreas circundantes. El año pasado, con un número de alrededor de 200.000 , se levantó la prohibición en los pasillos para llegar a las zonas de desove.

Faro de Point Lowly – Australia del Sur

Actualmente, existe un delicado equilibrio entre los lados de la zona del faro de Point Lowly, símbolo icónico, declarado patrimonio cultural, que actúa como punto de referencia entre las zonas pesqueras y no pesqueras de la sepia. Por un lado, los turistas vienen de todo el mundo para bucear y admirar esta extraordinaria migración, mientras que por el otro, donde se ha levantado la prohibición de pesca, los barcos se reúnen y los pescadores acuden en masa a la costa, capturando especímenes de la población de sepia gigante de Australia. . “ Esta especie es extremadamente vulnerable y frágil. Tenemos la obligación con el mundo de preservar este fenómeno. Como la única migración conocida de este tipo en el mundo, los ojos del planeta están puestos en nosotros ”, dice Tony Bramley, propietario de Whyalla Diving Services.

Los representantes de los medios de comunicación de todo el mundo vienen a Australia todos los años para grabar y fotografiar este famoso fenómeno natural. Con más y más personas conscientes de la migración, los residentes de Whyalla reconocieron su potencial turístico y en 2018 lanzaron ‘Cuttlefest’, un festival anual de junio a agosto. El festival ofrece una serie de eventos dedicados a brindar información sobre la especie e involucrar a los visitantes en esta migración única, como hacer snorkel junto a la sepia gigante australiana o incluso, si le tiene miedo al agua, experimentar un recorrido virtual a través de lentes 3D para realidad virtual.




El cambio climático daña los Foraminideos

Un tipo clave de incapacidad del zooplancton para adaptarse al cambio climático puede tener implicaciones adversas para las cadenas alimentarias marinas en caso de evento de calentamiento severo.

Científicos de la Universidad de Oxford investigaron cómo los foraminíferos planctónicos se adaptaron a las condiciones climáticas cambiantes durante los últimos 700.000 años, o siete edades de hielo globales, con resultados que demuestran que la especie mantuvo un nicho térmico estático durante el período. Esto significaba que tendrían que buscar hábitats adecuados o correr el riesgo de extinción si el cambio climático fuera repentino y dramático.

En comparación, las especies de zooplancton con nichos flexibles podrían adaptarse a tales condiciones cambiantes.

Los científicos utilizaron un modelo de clima global atmósfera-océano para trazar las temperaturas medias anuales ocupadas por las especies tanto en la superficie del mar como en la profundidad de sus hábitats. También pudieron utilizar los registros fósiles de los foraminíferos para construir un registro preciso de los patrones de distribución pasados de la especie. La especie construye «cáscaras» de calcita que capturan carbono y registran una firma isotópica de las condiciones oceánicas pasadas, acumulándose en abundancia en grandes áreas del lecho marino.

La autora principal y estudiante de doctorado Gwen Antell, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford, dijo en un comunicado: «Hay tantas incógnitas en lo que respecta a cómo el cambio climático afecta la capacidad de adaptación de cualquier especie.

«Nuestra investigación proporciona un importante punto de partida en los esfuerzos por comprender cómo de sensibles son los entornos submarinos al cambio climático y cómo puede afectar incluso a las especies unicelulares en nuestros océanos».

Si bien es poco probable que los foraminíferos desaparezcan por completo de nuestros océanos en caso de un calentamiento repentino, lo más probable es que se redistribuyan en todo el mundo, dicen los científicos. Esto, agregaron, probablemente tendrá un efecto en cascada en el resto de la cadena alimentaria marina.




Copépodos harpacticaides biofábricas de Omega-3

Castellón, España – 4/05/2021 – Un nuevo trabajo de investigadores del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal del CSIC (IATS-CSIC) en Castellón, España, pone la mira en los pequeños crustáceos como biofábricas de omega-3.

En este caso se trata de la capacidad de los copépodos de la especie Tigriopus californicus es capaz de sintetizar ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, comunmente conocidos como Omega-3. En estudio, como comenta Óscar Monroig, investigador del IATS-CSIC y coautor del trabajo que ha sido publicado en la revista Open Biology, se trata hace una descripción del equipo enzimático completo, el cual, no incluye sólo elongasa, como en el caso del otro estudio, también otro tipo de enzimas llamadas desaturasas.

Nuestro estudio en Tigriopus californicus demuestra que esta especie, y probablemente muchas otras dentro del grupo de los copépodos harpacticaides, tienen todos los tipos de enzimas desaturasas y elongasas necesarios para la producción de omega-3. Tal capacidad enzimática es común en microorganismos pero nunca antes se ha descrito en animales marinos.

A diferencia de otras presas vivas como los rotíferos y Artemia, los copépodos se caracterizan por un alto contenido en omega-3, especialmente DHA. Como señala Óscar Monroig, “nuestro estudio confirma que parte del DHA de los copépodos puede ser producido por el propio animal, lo cual abre la posibilidad de obtener, mediante unas condiciones de cultivo adecuadas, una presa viva rica en ácidos grasos esenciales sin necesidad de someterla a un proceso de enriquecimiento con microalgas o emulsiones lipídicas, como ocurre con roíiferos o Artemia”.

Aunque este conocimiento apoya la tecnología de cultivo de copépodos como alimento natural de larvas de peces marinos, como señala el investigador, este estudio en concreto es “presenta la importancia de este descubrimiento desde un punto de vista ecológico, ya que los copépodos son un componente crucial en la cadena trófica marina”.

Las claves del estudio

La capacidad de producir estos compuestos esenciales y poder transferirlos a los organismos que se alimentan de copépodos, por ejemplo larvas de peces, representa un aporte adicional de omega-3 a la cadena trófica marina más allá del aporte que proviene de los microoganismos y que se ha creído históricamente como la única fuente de omega-3 en el océano.

Los investigadores del IATS-CSIC ya demostraron científicamente en 2018 la existencia de invertebrados marinos capaces de sintetizar omega-3 a través de enzimas.

El omega-3 es un ingrediente esencial en la dieta de muchos peces y también de los humanos que solo podemos incorporarlos a nuestro organismo a través de la ingesta.

Como señala Carlos Navarro, también investigador del IATS-CSIC y coautor del estudio, la alimentación en acuicultura marina depende del adecuado aporte de estos compuestos, tanto en fases tempranas de los cultivos como en la fase de engorde donde, por razones de sostenibilidad, son sustituidos por aceites y harinas de origen vegetal terrestre que son deficitarias en este ingrediente.

Es importante mantener esta línea de investigación alternativa para la síntesis de ácidos grasos Omega-3, tanto por ser estratégica para la acuicultura como para la nutrición humana.




La sonda estadounidense ‘Perseverance’ ya está en Marte

El explorador Perseverance de la NASA ha comenzado ya a enviar señales a la Tierra y a calibrar sus instrumentos tras un exitoso amartizaje que desató el júbilo en muchos lugares del mundo y que ha avivado la esperanza de enviar naves tripuladas al planeta rojo en un futuro cada vez menos lejano; cada vez más parecido a la ficción.

La NASA confirmó este jueves, que su vehículo Perseverance se posó en la superficie de Marte tras superar la peligrosa fase de descenso sobre el planeta rojo conocida como “los siete minutos del terror”.

“Se confirma que tocó tierra”, dijo el jefe de misión Swati Mohan tras lo cual el cuartel de operaciones del Laboratorio de Naves a Propulsión estalló en aplausos. El proceso en sí se había completado más de 11 minutos antes, el tiempo que toma la señal para volver a la Tierra.

El “rover” tocó suelo marciano sobre las 15.56 horas del este de Estados Unidos, según la agencia espacial estadounidense, y se convierte en el quinto de estos vehículos que explora el planeta vecino, en este caso con la meta de descubrir signos de vida en el pasado. Ya ha enviado su primera imagen de la superficie marciana.

Perseverance, de 6 ruedas, cerca 3 metros de largo y de 1.025 kilogramos, buscará en Marte señales de vida microbiana pasada y recolectará muestras selectas de rocas y sedimentos para su envío futuro a la Tierra.

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Hoy hace 548 años nacía Nicolás Copérnico

El 19 de febrero de 1473, hace hoy 548 años, nacía en Polonia Nicolás Copérnico, monje y astrónomo que formuló la teoría heliocéntrica del Sistema Solar. Su libro De revolutionibus orbium coelestium, escrito durante 25 años, se considera el punto inicial de la astronomía moderna.

Nace en la ciudad de Thorn (Polonia) el astrónomo prusiano Nicolás Copérnico, autor de la teoría heliocéntrica del sistema solar, concebida en primera instancia por Aristarco de Samos. El modelo heliocéntrico, en el que Copérnico trabajó durante 25 años, es considerado una de las teorías más importantes en la historia de la ciencia.

Como toda teoría que modifica el curso del pensamiento, la misma fue una de las tres teorías que escandalizaron la ciencia y la primera fue la teoría heliocéntrica de la gravitación sideral – debida al astrónomo polaco Nicolás Copérnico y al científico italiano Galileo Galilei a fines del siglo XVI – que contradijo la concepción geocéntrica del sabio egipcio Tolomeo, según la cual la Tierra era el eje en torno del cual giraban el Sol y los demás cuerpos celestes.

El 24 de febrero de 1616 la Inquisición Romana aprobó dos proposiciones que censuraban la teoría heliocéntrica desarrollada por Nicolás Copérnico a mediados del siglo XVI. Negaban la centralidad del Sol (implícitamente que la Tierra orbitaba alrededor de aquél) y calificaban esta creencia como herética y absurda desde el punto de vista filosófico. Al día siguiente amonestaron a Galileo Galilei, uno de los científicos más reputados del continente, y le conminaron a abandonar el sistema copernicano.

En 1543 Copérnico publicó, en su lecho de muerte, “De Revolutionibus Orbium Coelestium o “Sobre el movimiento de las esferas celestiales”, un texto muy técnico en el que se proponía que era la Tierra la que se movía alrededor del Sol (en realidad alrededor de un punto muy cercano a éste). Ello implicaba que las estrellas se encontraban increíblemente distantes y modificaba el sistema cosmológico geocentrista que había imperado desde hacía más de dos mil años, basado en las teorías de Aristóteles.

Curiosamente, parte de la jerarquía católica recibió la obra de manera positiva, quizás porque el nuevo sistema facilitaba el cálculo de las posiciones del Sol, la Luna y los planetas, y representaba una ventaja a la hora de determinar el momento de la Pascua, que ocurre después de la primera Luna llena tras el paso del Sol por el equinoccio de primavera (el inicio de la estación).

Sin embargo, inicialmente figuras prominentes del movimiento reformista mostraron un rechazo frontal a la rompedora visión del cosmos. En cualquier caso, la teoría heliocéntrica quedó restringida a los círculos académicos y su efecto fue bastante reducido.




Logran discriminar el terroir de vinos malbec mediante análisis químicos

Un estudio, del que participaron investigadores del CONICET y publicado en Scientific Reports, demostró científicamente la capacidad de la variedad malbec de transmitir el terroir a lo largo los años de cosecha y explicar el efecto del origen de las uvas desde el punto de vista de la composición química, incluyendo desde pequeñas parcelas hasta grandes regiones de la provincia de Mendoza. Publicado por Leonardo Fernandez

Es la primera vez que se realiza un trabajo de este tipo para la variedad malbec, y es el más grande hasta el momento, inclusive si se lo compara con reportes previos en otras variedades a nivel mundial.

El grupo comparó cuatro niveles diferentes de terroir, veintitrés parcelas distribuidas a lo largo de doce indicaciones geográficas de seis departamentos: Luján de Cuyo, Maipú, Rivadavia, San Carlos, Tunuyán y Tupungato, en tres añadas, o años de cosecha, diferentes (2016, 2017, 2018), elaborando más de doscientos vinos en condiciones estandarizadas con el objetivo de generar una cantidad de datos suficiente que permitieran validar los resultados.

“Los resultados obtenidos en esta investigación exponen un modelo que permite identificar y diferenciar diferentes terroir/parcelas individuales de la variedad malbec con alta precisión mediante el análisis de los compuestos fenólicos presentes en los vinos. A través de una serie de análisis y modelos estadísticos, algunos de estos compuestos fueron asociados directamente a vinos provenientes de sitios específicos y logramos demostrar que este varietal difiere marcadamente de un lugar a otro y entre parcelas cercanas“.

Agregó el Investigador: “Específicamente, once de veintitrés parcelas pueden ser identificadas correctamente por el análisis quimiométrico. Adicionalmente, nuestro estudio muestra que esas parcelas específicas mantienen la diferenciación durante diferentes años. En este sentido, se puede probar científicamente la singularidad de un vino particular de acuerdo con su lugar de origen, independientemente del año en que este fue elaborado. El estudio también presenta resultados que evidencian una clara relación entre la composición fenólica y las condiciones climáticas de los sitios de donde provienen las uvas, resaltando la elevada concentración de algunos compuestos fenólicos en parcelas localizadas en indicaciones geográficas con elevada altitud y bajas temperaturas”, señala Roy Urvieta, ex becario del CONICET en el grupo de Bioquímica Vegetal del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM, CONICET-UNCUYO) y líder del trabajo.

El perfil fenólico es el análisis de la composición individual de compuestos fenólicos presentes en los vinos. Dicha información permite diferenciar las muestras, utilizando los modelos que se presentan en el estudio. Así, un compuesto puede estar presente en un vino y no en otro, y a la vez puede encontrarse en mayor o menor cantidad.

Esto puede estar también relacionado con el origen de ese vino, es decir, la parcela de donde proviene, la cual además está expuesta a diferentes condiciones de geografía, de suelo y clima, diferencias que finalmente se expresan en la composición química de cada uno de esos vinos. Los investigadores obtuvieron el perfil fenólico mediante cromatografía líquida con un detector de arreglo de diodos (HPLC-DAD), utilizando una metodología de análisis previamente validada y publicada por el grupo de Bioquímica Vegetal.

Ariel Fontana, investigador independiente del CONICET en el mismo grupo del IBAM y autor responsable del trabajo: “Para obtener el perfil fenólico, analizamos diferentes familias de compuestos incluyendo antocianos, ácidos fenólicos, flavanoles, flavonoles y estilbenos (como el trans-resveratrol). Estos compuestos normalmente se asocian con la sensación en boca y el color del vino, y además sus concentraciones dependen de la procedencia”.

Además agregó: “Determinamos un total de veintisiete compuestos, cuyas cantidades fueron utilizadas para alimentar el modelo de análisis estadístico propuesto, logrando asociar de forma consistente la variación de la concentración de cada compuesto con ciertas parcelas”, detalla .

El estudio prueba que a través del análisis químico de vinos malbec de diferentes orígenes se puede demostrar el “terroir” de un viñedo durante diferentes añadas. A diferencia de lo que ocurre en otros países como Francia, donde las diferencias de terruños están basadas en la experiencia y en años de prueba y error, los investigadores recurrieron a la ciencia para reducir este tiempo.

“Con este trabajo de múltiples añadas logramos encontrar parcelas o terruños que no dependen de la añada, sino que ostentan características únicas, y que siempre se podrían repetir con independencia del clima del año. Esto hace distintivo y único a cada uno de esos lugares”.

“Además, nuestro trabajo introduce por primera vez en la literatura científica la denominación “vino de parcela”, una clasificación que actualmente se utiliza en nuestro país para reconocer vinos hechos con uvas provenientes de pequeñas parcelas muy bien caracterizadas en términos de suelo y clima. Así, presentamos un enfoque novedoso para entender la individualización de parcelas con características únicas, un concepto muy relacionado con las características del terroir de los vinos”, agrega el investigador.

Este trabajo surge de la interacción público privada entre el IBAM y el Catena Institute of Wine (CIW) de la Bodega Catena Zapata y es parte de la tesis doctoral de Urvieta, que entre 2016 y 2020 obtuvo una beca co-financiada CONICET-Empresa.

“Lo que más valoramos de los resultados publicados radica en que se trata de una fuerte interacción entre el sector público y el privado, formamos un grupo de trabajo multidisciplinario, en colaboración directa con una bodega complementando las capacidades de cada uno en pos de potenciar esta industria. Y lo más relevante del estudio es que demuestra que el malbec, al igual que los vinos más exclusivos y caros del mundo, como los de la Borgoña francesa, presenta características únicas que pueden diferir marcadamente de un lugar a otro y también entre parcelas cercanas.

Presentamos evidencia de que el terroir para el malbec puede identificarse con alta precisión mediante el análisis químico de los vinos. Así, se puede probar científicamente la singularidad de un vino de acuerdo con su lugar de origen, independientemente del año en que fue elaborado. Adicionalmente, la posibilidad de identificar parcelas asociadas con vinos de alta calidad, y que evidencian cierta consistencia en sus perfiles fenólicos a lo largo de diferentes cosechas es de interés para la industria vitivinícola de Argentina“.

“Esto contribuirá a una mejor comunicación de las características de los terroir de diferentes regiones y ayudará en la toma de decisiones técnicas durante la elaboración del vino. Finalmente, la propagación de estos resultados ayudará a aumentar el prestigio del malbec argentino en el mundo y continuar mejorando el posicionamiento de los vinos argentinos”, concluye Fontana.




Descubren restos fósiles de un hongo surgido tras la congelación de la Tierra

Restos de un microfósil parecido a un hongo que surgió al final de una edad de hielo hace unos 635 millones de años han sido descubiertos en el sur de China. Créditos: Nature Communications – Fuente: National Geographic en Español

El último hallazgo de un equipo de científicos de Virginia Tech, la Academia China de Ciencias, la Universidad de Educación de Guizhou y la Universidad de Cincinnati ha revelado los restos de un microfósil que, muy parecido a un hongo, surgió al final de una edad de hielo hace unos 635 millones de años.

Al menos 3 veces más antiguo que los primeros dinosaurios, se trata del fósil terrestre más antiguo jamás encontrado y parece albergar más de un secreto que los científicos ahora comienzan a desentrañar. Los resultados de la investigación se publican esta semana en la revista especializada Nature Communications bajo el titulo Cryptic terrestrial fungus-like fossils of the early Ediacaran Period.

Cuando se piensa en un hongo lo más probable es hacerlo en términos culinarios o en relación a la capacidad de estos de medrar entre la materia orgánica en descomposición.

Ahora, no obstante, la nueva investigación dirigida Shuhai Xiao, profesor de geociencias de la Facultad de Ciencias de Virginia Tech College, y Tian Gan, adjunto en su laboratorio, acaba de destacar uno de los papeles más importantes que pudieron haber desempeñado los hongos a lo largo de la historia de nuestro planeta: ayudar a la Tierra a recuperarse de una Edad de Hielo.

El fósil en cuestión fue encontrado en unas pequeñas cavidades dentro la sección más profunda de un yacimiento de rocas de dolomías sedimentarias bien estudiadas de la Formación Doushantuo, en el sur de China.

Aunque la Formación Doushantuo ha proporcionado una plétora de fósiles hasta la fecha, los investigadores no esperaban encontrar ningún fósil en la base inferior de las dolomías, sin embargo, es aquí donde, contra todo pronóstico, Gan encontró unos pequeños fósiles de aspecto filamentoso, una de las características clave de los hongos. “Fue un descubrimiento accidental”, explica Gan.

“En ese momento, nos dimos cuenta de que este podría ser el fósil que los científicos han estado buscando durante mucho tiempo. Si nuestra interpretación es correcta, este descubrimiento resultará muy útil para comprender el cambio paleoclimático y la evolución temprana de la vida”, añade.

El comienzo de la vida terrestre en un planeta helado

El descubrimiento podría resultar clave para comprender múltiples puntos de inflexión a lo largo de la historia de la Tierra entre los que se encuentran el período Ediacárico y la terrestralización de los hongos. Cuando comenzó el período ediacárico, el cual se desarrolló entre hace 635 y 542 millones de años aproximadamente, nuestro planeta se encontraba recuperándose de una catastrófica edad de hielo, también conocida como la “Tierra bola de nieve”.

La Tierra bola de nieve es una hipótesis climática que sostiene que nuestro planeta se vio inmerso en una glaciación global en la que las temperaturas medias oscilaron sobre los -50ºC, lo que produjo que tantos los océanos como los continentes quedarán cubiertos por una gruesa capa de hielo.

Se calcula que en ese momento, las superficies del océano estaban congeladas a una profundidad de más de un kilómetro; un ambiente increíblemente duro para prácticamente cualquier organismo vivo excepto para algunas formas de vida microscópica que lograron prosperar.

Los científicos se han preguntado durante mucho tiempo cómo la vida volvió a la normalidad y cómo la biosfera pudo evolucionar a partir de este momento para tornarse más compleja que nunca.

Con este nuevo fósil en la mano, Tian y Xiao están seguros de que estos habitantes de las cavernas microscópicas y de bajo perfil desempeñaron numerosos papeles en el reacondicionamiento del medio ambiente terrestre del periodo Ediacárico. Una de las claves de esta afirmación se basa en en su formidable sistema digestivo. Los hongos tienen un sistema digestivo bastante singular que juega un papel enorme en el ciclo de los nutrientes.

Así, mediante el uso de enzimas secretadas al medio ambiente, los hongos terrestres pueden descomponer químicamente las rocas y otra materia orgánica resistente que posteriormente puede reciclarse y exportarse al océano.

“Los hongos tienen una relación mutualista con las raíces de las plantas, lo que les ayuda a movilizar minerales como el fósforo” comenta Gan. “Pero más allá de su conexión con las plantas terrestres y los importantes ciclos nutricionales, los hongos terrestres tienen una influencia determinante en la meteorización bioquímica, el ciclo biogeoquímico global y las interacciones ecológicas”.

Aunque los hongos pudieron haber surgido entre hace unos 2400 y 900 millones de años, y pese a que la evidencia anterior indicaba que las plantas terrestres y los hongos formaron una relación simbiótica hace unos 400, este nuevo descubrimiento retrasa el momento en la línea temporal en que estos dos reinos colonizaron la tierra. 

“Antes la pregunta solía ser: “¿había hongos en el ámbito terrestre antes del surgimiento de las plantas terrestres?'”, continua Xiao. “Nuestro estudio sugiere que sí. Este fósil parecido a un hongo es 240 millones de años más antiguo que el registro anterior. Este es, hasta ahora, el registro más antiguo de hongos terrestres”, afirma.

Ingenieros microscópicos

Xiao está encantado de abordar los aspectos ambientales de estos microorganismos. Hace sesenta años, pocos creían que los microorganismos, como las bacterias y los hongos, pudieran conservarse como fósiles. Ahora que el investigador los ha visto con sus propios ojos, planea aprender más sobre cómo han estado prácticamente congelados en el tiempo.

Con este mero descubrimiento, han surgido nuevas preguntas, y dado que los filamentos fosilizados iban acompañados de otros fósiles, Gan se ha propuesto explorar sus relaciones pasadas. “Uno de mis objetivos es limitar las afinidades filogenéticas de estos otros tipos de fósiles asociados con los fósiles de hongos”, afirma.

“Siempre es importante comprender los organismos en el contexto ambiental”, declara Xaio al respecto. “Tenemos una idea general de como estos microorganismos vivían en pequeñas cavidades de rocas dolomías. Pero se sabe poco sobre cómo vivieron exactamente y cómo se conservaron. ¿Cómo pueden haber quedado conservados en el registro fósil unos organismos parecidos a los hongos que carecen de huesos o conchas?

Xiao se refiere a estos explícitamente como “organismos parecidos a los hongos” ya que no se puede afirmar con certeza que el fósil sea tal, y aunque hay una gran cantidad de evidencia que respalde que se trata de hongos, la investigación sobre estos extraños microfósiles sigue en curso, por lo que habrá que esperar a que esta termine para revelar con total seguridad su naturaleza fúngica. “Por el momento afirmamos que puede tratarse de hongos porque es la mejor interpretación de los datos que tenemos en este momento” concluye Xiao dejando la puerta abierta a toda posibilidad.




Llega a Marte el rover Perseverance, la más ambiciosa misión espacial de la NASA. Informe de la BBC

El robot explorador más sofisticado jamás enviado al espacio, Perseverance, tiene previsto llegar a Marte este jueves, tras un viaje de cerca de 480 millones de km, que inició en julio de 2020. Fuente: BBC News

El Perseverance descenderá sobre la superficie marciana sujetado por una “grúa celestial”. Pero antes deberá sobrevivir a los llamados “siete minutos de terror“, el período de ingreso y descenso en la atmósfera marciana en que la temperatura y el riesgo son máximos.

La llegada en vivo

Misiones previas constataron que antes de convertirse en un desierto helado, Marte fue lo suficientemente caliente como para albergar océanos de agua líquida.


https://www.nasa.gov/press-release/la-nasa-ofrecer-una-retransmisi-n-en-espa-ol-para-el-aterrizaje-del-rover-mars

El robot Curiosity su antecesor

El antecesor de Perseverance fue el robot Curiosity, que aterrizó en un sitio diferente del planeta en 2012 y aún sigue operando.

Perseverance explorará el suelo y la atmósfera del planeta rojo durante al menos un año marciano, que equivale a cerca de 687 días terrestres. Imagen: NASA

Curiosity confirmó que existieron en Marte condiciones para la vida. Perseverance dará ahora el paso siguiente y buscará responder una de las grandes preguntas de la astrobiología: ¿hay señales concretas de vida microbiana pasada en Marte?

Perseverance también recogerá muestras de rocas que serán traídas a la Tierra en un futuro y probará tecnologías pioneras para una eventual presencia humana en el planeta rojo.

Para ello Perseverance, que tiene el tamaño de un automóvil y pesa cerca de una tonelada, cuenta con novedosos instrumentos, cerca de 20 cámaras, un helicóptero y hasta micrófonos.

Te contamos en gráficos e imágenes algunos de los puntos más destacados de la misión Marte 2020.

Inagen: NASA – Fuente: BBC

La nave que lleva a Perseverance ingresará a la atmósfera marciana a una velocidad de 19.500 km por hora. En siete minutos esa velocidad debe llegar a cero.

Todo el descenso es automatizado y dado que hay un retardo de más de 11 minutos en las comunicaciones con la Tierra, Perseverance estará a solas y no podrá ser ayudado en forma remota si surgen problemas.

La nave donde está el robot tiene una parte trasera en forma de cono que está sellada en la parte inferior por un escudo térmico. La temperatura en la superficie externa de ese escudo puede alcanzar cerca de 1.300 grados centígrados.

A unos 11 km de la superficie la nave desplegará un paracaídas de 21,5 metros. Poco después el escudo térmico se separará y caerá, exponiendo a Perseverance por primera vez a la atmósfera marciana y dando inicio a una nueva tecnología de autopiloto llamada Navegación en Relación al Terreno.

Perseverance es la primera misión que usa ese tipo de navegación. Mientras el robot desciende en el paracaídas captará imágenes de la superficie de Marte, las comparará con la información en su computadora y corregirá la trayectoria si es necesario.

En el minuto 5:50 del descenso se desprenderá el escudo térmico y el robot quedará suspendido de una “grúa celestial”, una estructura con retrocohetes que lo depositará suavemente en el suelo. Esa “grúa” hará descender al robot suspendido de tres cables de nylon.

Una vez que las ruedas de Perseverance se posen sobre el suelo marciano, los cables se desprenderán y la grúa celestial caerá en otro sitio para evitar cualquier daño al robot.

Cámaras, micrófonos, el primer helicóptero y otras tecnologías pioneras.

La misión “Marte 2020 Perseverance” lleva más cámaras que ninguna otra misión interplanetaria de la historia.

Hay 19 cámaras en el cuerpo del robot y otras cuatro en la nave para captar la entrada a la atmósfera, el descenso y el aterrizaje. Estas imágenes estarán disponibles en el sitio de la misión.

Perseverance lleva además dos micrófonos, que permitirán por primera vez captar sonidos en Marte. Un micrófono grabará sonidos durante el descenso y otro lo hará en la superficie.

Se espera que Perseverance explore el suelo y la atmósfera del planeta rojo durante al menos un año marciano, que equivale a cerca de 687 días terrestres.

Para ello cuenta con instrumentos sofisticados como PIXL y SHERLOC, que pueden escanear el terreno y determinar su composición química.

También tendrá una estación meteorológica, MEDA, que fue desarrollada por científicos españoles del Centro de Astrobiología de Madrid. MEDA medirá con sus sensores el viento, el polvo, la radiación ultravioleta y otros indicadores del clima en Marte.

Los ingenieros de la NASA rediseñaron las ruedas del explorador para que sean más resistentes al desgaste. Las ruedas de Curiosity sufrieron daños al circular sobre rocas afiladas.

Una de las tecnologías más avanzadas de Perseverance es la que permitirá recoger y guardar muestras de rocas. El robot cuenta con un mecanismo que taladra y pulveriza la roca y luego coloca esas muestras en 43 tubos que guardará en su interior. En cierto momento Perseverance depositará esos tubos en la superficie para que sean recogidos y traídos a la Tierra en una futura misión a partir probablemente de 2031.

La misión de Perseverance también pondrá a prueba dos tecnologías que podrían ser clave en el futuro.

El robot lleva el primer helicóptero que volará en otro planeta, llamado Ingenuity. Se trata de un aparato de menos de dos kilos de peso pero con un ambicioso objetivo: probar que es posible operar y elevar un helicóptero en las difíciles condiciones de Marte.

La atmósfera marciana tiene menos del 1% de la densidad de la atmósfera terrestre, por lo que Ingenuity es ligero y tiene palas más grandes y que giran más rápido de lo que sería necesario en la Tierra.

Otro desafío para Ingenuity es el frío en el cráter Jezero, donde las noches bajan a -90 ºC.

La segunda tecnología experimental que quiere probar la NASA es la del instrumento MOXIE, que producirá oxígeno a partir del CO2 o dióxido de carbono en la atmósfera de Marte. Generar oxígeno en la propia superficie del planeta rojo sería esencial para una futura presencia humana.

En el largo plazo, la meta es poder llevar algún día astronautas a Marte. Para el doctor Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Dirección de Misiones de la NASA, los humanos seguirán a los robots en algún momento.

“Tenemos muchos robots en la Tierra e imágenes aéreas con aeronaves autónomas. Pero para entender realmente el contexto geológico de una muestra del Himalaya o los Alpes o donde sea debes ir allí con humanos”, dijo Zurbuchen a la BBC.




Un 18 de Febrero Clyde Tombaugh, descubre Plutón

Un día como hoy, en 1930, Clyde Tombaugh descubre el planeta enano Plutón desde el Observatorio Lowell

Para explorar el Sistema Solar en la búsqueda de nuevos planetas a principios del siglo XX, eso debía hacerse de forma bastante artesanal: a ojo. Y luego de una larga y paciente observación, era posible determinar que, si un punto luminoso se movía, podía ser un planeta.

Precisamente es lo que dio paso al hallazgo de Plutón, considerado hasta 2006 como el noveno planeta del Sistema Solar, que fue descubierto el 18 de febrero de 1930 por un joven entusiasta de 24 años: Clyde Tombaugh; quien no contaba con estudios astronómicos, pero por su gran habilidad al construir microscopios, fue contratado por el Observatorio Lowell como astrónomo junior en 1929.

La revelación se realizó al comparar una gran cantidad de imágenes tomadas del cielo, con un instrumento llamado comparador de destellos y con la ayuda de su agudeza visual. “En concreto, tenía que comparar fotografías del cielo nocturno tomadas con varios días de separación para tratar de averiguar si alguno de los puntos luminosos se había movido. Dado que las estrellas están muy lejos, no se mueven con el paso de los días. Pero no pasa lo mismo con los planetas, que están mucho más cerca de la Tierra. Por eso, si un punto luminoso se mueve puede ser un planeta”. (Ciencia ABC.es: s/f)

Mucho mas adelante se estudia si Plutón es verdaderamente un planeta, el 24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió que no debería considerarse como un planeta, sino un planeta enano. Esta nueva denominación se debe a que los científicos descubrieron más objetos, con características similares a Plutón en los límites del Sistema Solar. Tal es el caso de UBS313 (más conocido como Xena), descubierto en 2003 por el astrónomo Mike Brown a 14, 550 millones de kilómetros de la Tierra con un diámetro mayor que la Tierra.

Según la UAI, un objeto del Sistema Solar es un planeta si:

  1. Está en órbita alrededor del Sol.
  2. Tiene la masa suficiente para asumir que se encuentra en equilibrio hidrostático; en otras palabras, es casi perfectamente esférico.
  3. Ha “limpiado el vecindario” de su órbita; es decir, predomina gravitacionalmente en su órbita, y no hay objetos cerca de ésta que sean de tamaños similares al tamaño del planeta.

Este último punto fue el que dejó a Plutón fuera de su clasificación, ya que ciertos objetos del Cinturón de Kuiper suelen aproximarse a su órbita. (El Mundo.es Ciencia y Tecnología: 2006)




A 50 años del Premio Nobel otorgado a Luis Federico Leloir

Hace 50 años, Luis Federico Leloir recibía en Suecia el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de procesos bioquímicos básicos para la vida que fueron de gran importancia para el campo de la medicina y la química biológica.

Leloir obtuvo el máximo galardón de la ciencia por describir por primera vez los nucleótidos azúcares y su papel en la formación de hidratos de carbono (azúcares). Los hallazgos de Leloir sirvieron para entender en profundidad la galactosemia, una enfermedad hereditaria que provoca que quienes la padecen estén impedidos de asimilar el azúcar de la leche y que de no ser tratada produce lesiones en el hígado, riñones y en el sistema nervioso central.

Leloir fue el segundo y último Nobel de ciencias recibido por un argentino por investigaciones realizadas en el país. Más adelante sería distinguido el argentino César Milstein, ganador en 1984, pero haría casi toda su carrera en el Reino Unido.

En su discurso del 10 de diciembre de 1970, en Estocolmo, Leloir afirmó: “El honor que he recibido excede -de lejos- mi expectativa más optimista. El prestigio del Premio Nobel es tal que uno de repente es promovido a un nuevo estatus.

En este nuevo estatus me siento incómodo al considerar que mi nombre se unirá a la lista de gigantes de la química como van Hoff, Fischer, Arrhenius, Ramsay y von Baeyer, por nombrar solo algunos. También me siento incómodo cuando pienso en químicos contemporáneos que han hecho grandes contribuciones y también cuando pienso en mis colaboradores que llevaron a cabo una gran parte del trabajo”.

De Francia a la Argentina

Leloir había nacido en septiembre de 1906, en París, Francia, aunque desde los 2 años vivió en la Argentina. Con 26 años se recibió de médico en la UBA. Trabajó en el Hospital de Clínicas durante dos años. “Nunca estuve satisfecho con lo que hacía por los pacientes”, explicaba Leloir en su breve autobiografía publicada en 1982. Y agregaba: “Cuando practicaba la medicina, podíamos hacer muy poco por nuestros pacientes, a excepción de la cirugía, digitalina y otros pocos remedios activos”.

“Los antibióticos, drogas psicoactivas y todos los agentes terapéuticos nuevos eran desconocidos. No era por lo tanto extraño que, en 1932, un joven médico como yo, tratara de unir esfuerzos con aquellos que querían adelantar el conocimiento médico”, justificaba Leloir su decisión de volcarse a la ciencia básica y realizar su tesis de doctorado con quien sería en 1947 el primer Nobel de ciencia argentino, Bernardo Houssay.

Ese mismo año, Houssay proponía a Leloir como director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas-Fundación Campomar (en la actualidad, Fundación Instituto Leloir), creado el 7 de noviembre 1947 en una vieja casona en la calle Julián Álvarez 1917, en el barrio porteño de Palermo. Ahí, Leloir y sus colaboradores comenzaban a realizar los primeros hallazgos que permitían aclarar el mecanismo de la biosíntesis de polisacáridos (unión de azúcares), especialmente del glucógeno y del almidón.

Dentro de sus principales descubrimientos figura el llamado “camino de Leloir”: esa ruta bioquímica a través de la cual el organismo aprovecha la energía de los azúcares para poder vivir. En términos técnicos, describe los tres cambios sucesivos que experimenta la galactosa (un azúcar presente en la leche materna y en lácteos en general) para convertirse en glucosa, y que en esa transformación participa como intermediario una molécula llamada UDP-glucosa, el primer nucleótido azúcar que se descubrió. Hoy se conocen más de cien.

“La verdadera medida del impacto científico no depende de cuántas veces se citan artículos de investigación o las revistas en las que se informan los trabajos, porque el legado de un gran trabajo a veces no se puede evaluar hasta muchos años después del descubrimiento inicial”, señala asimismo Randy Schekman, galardonado en 2013 con el Nobel de Medicina e investigador del Instituto MédicoHoward Hughes y de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos.

Schekman agrega: “Si el profesor Leloir estuviera vivo hoy, estoy seguro de que se maravillaría por el alcance y la profundidad del impacto de su descubrimiento de los nucleótidos azúcares como precursores de la síntesis de carbohidratos en la biología y la medicina”.

Schekman recordó las frases finales premonitorias de Leloir en su conferencia Nobel: “Sin duda, esto puede convertirse en un problema fascinante para futuras investigaciones. Afortunadamente, incluso después de dos décadas, nuestro campo de investigación no se ha vuelto aburrido ni ha pasado de moda”.

Para Schekman, la devoción singular de Leloir a su trabajo experimental, a los colegas de su instituto y, más ampliamente, a la ciencia latinoamericana, debería servir de modelo para inspirar a la próxima generación de jóvenes investigadores: “El espíritu de Leloir sigue vivo en aquellos de nosotros cuya motivación principal es la sed de mayor conocimiento de la naturaleza”, dice.