Derrota de Salta Basket: San Isidro ganó en el Delmi, pasó a cuartos y terminó la temporada de Los Infernales
Salta Basket no pudo sostener la ilusión en el Estadio Delmi, cayó 88-63 ante San Isidro de San Francisco y se despidió de La Liga Argentina. El conjunto cordobés cerró la serie 3-1 y avanzó a los cuartos de final, mientras Los Infernales pusieron fin a una temporada de crecimiento, carácter y fuerte identificación con su gente.
La temporada de Salta Basket llegó a su fin. En una noche dura en el Estadio Delmi, Los Infernales cayeron por 88-63 ante San Isidro de San Francisco, resultado que decretó el cierre de la serie de octavos de final por 3-1 a favor del conjunto cordobés. Con esta victoria, San Isidro avanzó a los cuartos de final de La Liga Argentina, mientras que el equipo salteño se despidió de la competencia después de una campaña exigente, intensa y con momentos de alto valor deportivo.
La derrota de Salta Basket golpeó fuerte porque se produjo en casa, ante su gente y después de haber logrado estirar la llave con un triunfo muy trabajado en el tercer partido. Sin embargo, enfrente estuvo uno de los equipos más sólidos de toda la temporada: San Isidro, finalista en la edición anterior, segundo en la fase regular de la Conferencia Norte y firme candidato a pelear por el ascenso a la Liga Nacional.
El conjunto cordobés impuso condiciones desde el inicio. Mostró intensidad defensiva, eficacia ofensiva y una estructura colectiva que le permitió controlar el trámite durante buena parte del encuentro. Salta Basket intentó reaccionar, buscó variantes desde el banco y trató de apoyarse en el empuje del Delmi, pero esta vez no alcanzó.
San Isidro marcó el ritmo desde el arranque
El partido comenzó cuesta arriba para Los Infernales. San Isidro salió con decisión, encontró mejores porcentajes y logró trasladar rápidamente la presión al equipo salteño. El visitante jugó con la ventaja de la serie a su favor, pero lejos de especular, tomó el control del juego desde el primer tramo.
La primera mitad fue clave. El equipo de San Francisco consiguió imponer su ritmo, movió bien la pelota, castigó los desajustes defensivos y fue construyendo una diferencia que condicionó el resto del encuentro. Salta Basket, por su parte, se vio sorprendido por la intensidad rival y nunca logró sentirse cómodo en el desarrollo.
Los dirigidos por Ricardo De Cecco intentaron ajustar defensivamente, rotaron piezas y buscaron respuestas en sus principales vías de gol, pero San Isidro sostuvo la concentración y no permitió que el local encontrara una reacción sostenida. Cada intento infernal tuvo una respuesta del conjunto cordobés, que administró el marcador con autoridad.
El Delmi volvió a acompañar hasta el final
Más allá del resultado, el público salteño volvió a decir presente. Como ocurrió durante toda la temporada, el Estadio Delmi acompañó a Los Infernales en una noche decisiva. La gente empujó, alentó y sostuvo al equipo incluso cuando la diferencia comenzó a hacerse pesada.
Ese respaldo fue uno de los grandes símbolos de la campaña. Salta Basket volvió a construir una conexión fuerte con su gente, especialmente en los playoffs, donde el Delmi fue escenario de noches vibrantes, triunfos dramáticos y partidos cargados de emoción.
El equipo intentó reaccionar en el complemento. Con orgullo, compromiso y amor propio, Los Infernales buscaron achicar diferencias. Hubo momentos de mejor juego, algunas defensas intensas y pasajes donde el equipo mostró carácter. Pero San Isidro nunca perdió el control emocional ni deportivo del partido.
Una serie exigente ante un candidato al ascenso
La eliminación de Salta Basket debe analizarse también desde la jerarquía del rival. San Isidro llegó a esta instancia como uno de los grandes protagonistas de la temporada. Había finalizado con registro de 23-9, empatado en la primera posición de su zona, aunque relegado al segundo puesto por desempate. Además, venía de ser finalista en la temporada anterior, un dato que marca el peso competitivo de su plantel.
La serie comenzó en San Francisco con una clara victoria de San Isidro por 86-66, en un partido que dominó de punta a punta. En el segundo juego, Salta Basket mostró una mejor versión y estuvo cerca de robarse la localía, pero el local volvió a imponerse, esta vez por 80-75, para quedar 2-0 arriba.
Con la serie al borde de la eliminación, Los Infernales respondieron en el Delmi. En el tercer punto, Salta Basket ganó 63-57 en un partido áspero, defensivo y de bajos porcentajes, donde Bruno Abratte fue determinante con 20 puntos. Ese triunfo permitió estirar la llave a un cuarto juego y renovar la ilusión de forzar un quinto partido en Córdoba.
Pero en el cuarto encuentro, San Isidro volvió a mostrar su mejor versión. Ganó 88-63, cerró la serie 3-1 y consiguió el pasaje a los cuartos de final.
La lesión de Tomás Botta, un golpe sensible para Salta Basket
Uno de los factores que marcó el tramo final de la temporada fue la lesión de Tomás Botta, uno de los líderes deportivos del equipo. El base sufrió la lesión durante el quinto partido de la serie anterior ante Estudiantes de Tucumán, en una noche inolvidable donde Salta Basket ganó en tiempo suplementario y consiguió avanzar de ronda.
La baja de Botta obligó a modificar roles, cargar más responsabilidades sobre otros jugadores y reacomodar la estructura de juego. En ese contexto, Bruno Abratte asumió un papel importante en la conducción, especialmente en la serie ante San Isidro. También aparecieron nombres como Martín Gómez, Nicolás Álvarez, Chance Hunter, Facundo Binda, Cristian Linares, Sahir Abdala, Máximo Genitti y Tyrus Buckner, quienes sostuvieron la competitividad del equipo hasta el cierre.
Sin embargo, en una instancia tan exigente y ante un rival de tanta jerarquía, la ausencia de un jugador clave terminó siendo un condicionante importante.
El camino previo: una reclasificación inolvidable ante Estudiantes
Antes de enfrentarse con San Isidro, Salta Basket había protagonizado una serie muy intensa frente a Estudiantes de Tucumán. Fue una llave al mejor de cinco partidos que tuvo de todo: triunfos amplios, golpes inesperados, reacción visitante, un quinto juego dramático y una definición en tiempo suplementario.
Los Infernales comenzaron ganando en el Delmi por 78-62, con autoridad y una gran actuación colectiva. Luego Estudiantes respondió, también en Salta, con triunfo 82-70, igualando la serie 1-1. En Tucumán, Salta Basket recuperó terreno con una gran victoria por 90-78, impulsado por un juego ofensivo repartido y una noche eficaz desde el perímetro.
La Cebra volvió a empatar la llave con un 84-71 en el cuarto partido, obligando a definir todo en el Delmi. Allí llegó una de las noches más emocionantes de la temporada: Salta Basket ganó 75-74 en tiempo suplementario, con una jugada decisiva entre Bruno Abratte y Nicolás Álvarez que hizo explotar el estadio.
Esa clasificación dejó una imagen de carácter, corazón y competitividad. Fue una serie que fortaleció la identidad del equipo y que le permitió a Salta Basket meterse entre los mejores de la Conferencia Norte.
Una fase regular con momentos altos y una identidad competitiva
La temporada 2025/26 de Salta Basket tuvo distintos momentos. El equipo logró meterse en la pelea de la Conferencia Norte, consiguió triunfos importantes y volvió a posicionarse como un rival respetado dentro de La Liga Argentina.
Durante la fase regular, Los Infernales cerraron con récord de 18 victorias y 14 derrotas, ubicándose en zona de playoffs. En el camino hubo victorias de alto impacto, como el triunfo ante San Isidro en el Delmi por 73-62, cuando el conjunto cordobés llegaba como puntero de la Conferencia Norte. También se destacaron partidos emocionantes como la victoria ante Barrio Parque por 86-84 en suplementario, con un triple agónico de Tomás Botta, y el clásico norteño ante Jujuy Básquet, donde Salta ganó 97-92 en doble suplementario.
El equipo también atravesó momentos complicados, con derrotas duras ante rivales directos como Sportivo Suardi, Santa Paula, Villa San Martín, Comunicaciones y Barrio Parque. Sin embargo, logró recomponerse, cerrar bien la fase regular y competir en playoffs.
Esa capacidad de sostenerse en la adversidad fue una de las marcas de la campaña.
San Isidro sigue en carrera y tendrá ventaja de localía
Con el triunfo en Salta, San Isidro avanzó a los cuartos de final y confirmó su candidatura. El equipo cordobés no solo ganó la serie, sino que lo hizo mostrando recursos colectivos, carácter competitivo y jerarquía individual.
El conjunto de San Francisco tendrá ventaja de localía en la próxima ronda y enfrentará al peor clasificado de la Conferencia Sur, según el reordenamiento establecido para esta etapa de la competencia. A partir de cuartos de final, La Liga Argentina deja atrás el formato estrictamente dividido por conferencias y comienza a cruzar equipos del Norte y del Sur en un cuadro único.
San Isidro llega a esa instancia con argumentos sólidos: plantel profundo, experiencia, confianza y una serie ganada ante un rival que siempre lo obligó a competir.
Fin de temporada para Los Infernales
Para Salta Basket, la derrota significó el cierre de una temporada que dejó sensaciones mezcladas. Por un lado, la tristeza lógica de la eliminación. Por otro, el reconocimiento a un equipo que volvió a competir, que sostuvo una identidad y que logró que el público salteño volviera a vibrar con el básquet nacional.
Los Infernales no pudieron avanzar a cuartos, pero dejaron una campaña con momentos muy importantes. La clasificación ante Estudiantes, el triunfo agónico en el Delmi, la entrega en cada serie y la respuesta de la gente son elementos que forman parte de un proceso deportivo que continúa creciendo.
El equipo salteño volvió a demostrar que tiene lugar dentro de los protagonistas de la categoría. No fue una temporada cualquiera: fue una campaña de consolidación, de aprendizaje y de pertenencia.
Análisis final: una eliminación que duele, pero no borra el camino
La derrota de Salta Basket ante San Isidro duele porque marcó el final de la ilusión. Duele porque fue en casa, porque el equipo venía de salvar un match point y porque el Delmi soñaba con un quinto partido. Pero también debe leerse con perspectiva.
San Isidro fue superior en la serie. Ganó tres de los cuatro partidos, mostró más regularidad y aprovechó mejor sus momentos. Salta Basket compitió, tuvo una gran reacción en el tercer juego, pero no logró sostener el nivel necesario para llevar la llave a una definición.
La temporada de Los Infernales deja una base importante. Hubo jugadores que crecieron, una localía fuerte, una identidad reconocible y una conexión emocional con el público. El desafío, de cara a lo que viene, será sostener ese proyecto, potenciar el plantel y dar un nuevo salto competitivo.
Salta Basket se despidió de La Liga Argentina, pero no se fue vacío. Se fue con una temporada que volvió a poner al básquet salteño en escena, con noches de alto voltaje y con una certeza: Los Infernales siguen siendo una franquicia fuerte, competitiva y con mucho por construir.