En Brisbane, el japonés Kei Nishikori se impuso al ruso Daniil Medvedev por 6-4, 3-6, 6-2, para capturar el duodécimo trofeo de su carrera y así romper la maldición en finales.
Luego de nueve finales perdidas el japonés Kei Nishikori en un partido terriblemente excitante, con largo peloteos, y una intensidad tremenda, se quedó con el ansiado trofeo en su décima final.
En el primer set, rápidamente Medvedev en el segundo juego de saque del japonés, dispuso de un triple punto de quiebre, que Nishikori logró escapar jugando con profundidad, luego de estar ambos igualados en 40. Pero el jugador ruso dispuso de otro punto de quiebre, que está vez ante un apurado Nishikori se quedó en el amanecer del partido con el primer quiebre.
Tras el quiebre Kei salió a recuperar lo perdido y metiéndose en la cancha dispuso de un punto de quiebre, pero con dos errores no forzados, el japonés no pudo lograr su objetivo, y fue así que el ruso se colocó rápidamente 3-0
Cuando el nipón pudo encontrar su juego, adquiriendo confianza tras ganar su saque, comenzó a devolver mejor y con paciencia hizo que el joven rus cometa dos errores no forzados, primero una doble falta, donde se generó el punto de quiebre y luego una derecha a la red, para ceder el saque y volver todo a la normalidad.
Cuando los dos ajustaron su juego, se armó el partido, con un Nishikori, ya metido dentro de la cancha, apurando al ruso y de estar 0-3, paso tras un nuevo quiebre a colocarse 4-3. Gracias a esa consistencia, el japonés mantuvo su servicio y se quedó con el primer set por 6-4.
En el inicio del segundo set, Medvedev continuó acumulando errores no forzados y eso volvió a dejar al japonés en posición de quiebre, pero el ruso pudo desactivar las tres situaciones de peligro y volvió a ponerse nuevamente adelante en el partido.
Aunque el set estaba igualado Medvedev, estaba contrariado, tirando la raqueta y esos errores no forzados y esa falta de concentración ante la calidad de Kei se pagan, por ello en el quinto juego el japonés tuvo cuatro puntos de quiebre, donde el ruso con una actitud impresionante iba logrando desactivar, escapando de una situación incómoda.
Tiraba Medvedev la raqueta, le costaban mucho por las devoluciones cerrar su juego de saque, pero de pronto esa agresividad hacia su raqueta, la llevó a su juego y gracias a ello el ruso a puras bombas logró quebrar el saque de Nishikori y luego sostener el suyo para llevar todo a un tercer set por 6-3.
Con un Medvedev más enfocado en el partido, dio comienzo el tercer set, la presión de su pegada volvía a meterle riesgo al japonés. Pero como ocurrió en el primer parcial Kei con paciencia se sacó de encima su juego de saque y luego aprovecho un game plagado de errores del ruso para adueñarse del saque.
Desde ese momento todo parecía accesible para el japonés, quien había vuelto a quebrar para colocarse 5-1, pero Medvedevhizo esperar la decisión final, ya que tomando todos los riesgos el ruso recuperó un quiebre.
Pero ese quiebre solo hizo esperar el hito del japonés de romper el maleficio de nueve finales perdidas, para lograr en la décima tras un nuevo quiebre un durísimo triunfo, ante un jugador que por momento se torne int