Central Norte tocó fondo: perdió con Ciudad de Bolívar, quedó en descenso y Bastía renunció
Central Norte volvió a sufrir un golpe durísimo en la Primera Nacional: perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Martearena, quedó comprometido en zona de descenso directo y, tras el partido, Adrián “Polaco” Bastía presentó su renuncia como entrenador. El ciclo se cerró con apenas dos triunfos en diez partidos y una campaña que nunca encontró rumbo.
Central Norte perdió con Ciudad de Bolívar y la crisis terminó con la renuncia de Bastía
Central Norte atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera Nacional. El Cuervo volvió a tropezar en Salta, perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar por la fecha 11 de la Zona A y, como consecuencia directa de una campaña que venía acumulando golpes, Adrián Bastía dejó de ser el entrenador del equipo.
La derrota en el estadio Padre Ernesto Martearena no fue una caída más. Fue el punto final de un ciclo que nunca logró consolidarse, que tuvo algunos pequeños signos de recuperación, pero que terminó hundido por la falta de resultados, la escasa eficacia ofensiva y una preocupante fragilidad futbolística en los partidos decisivos.
El resultado dejó al Azabache en zona de descenso directo, anteúltimo en la tabla con apenas nueve puntos. La imagen del equipo volvió a ser insuficiente: empujó, buscó, insistió, pero careció de claridad para quebrar a un rival ordenado, práctico y mucho más efectivo en los momentos determinantes.
Un partido bravo que Central Norte no pudo resolver
El encuentro se presentó desde el inicio como una prueba de carácter para Central Norte. El equipo venía golpeado por la derrota ante Almirante Brown y necesitaba dar una respuesta inmediata ante su gente. El contexto era exigente: malestar de los hinchas, presión por la tabla y un rival que llegaba como uno de los equipos más incómodos de la Zona A.
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— Central Norte de Salta (@CACNoficial) April 26, 2026
Ciudad de Bolívar, recientemente ascendido a la categoría, arribó a Salta con una campaña sólida y con la condición de invicto. No era un adversario sencillo: venía de vencer a Deportivo Madryn y se había instalado en zona de clasificación, mostrando una estructura competitiva, ordenada y difícil de vulnerar.
Central Norte, en cambio, estaba obligado a ganar. Pero esa obligación no se tradujo en juego. El partido comenzó con mucha fricción en la mitad de la cancha, escasas situaciones claras y un desarrollo cerrado. Al Cuervo le costó construir desde el medio, no encontró sociedades ofensivas y volvió a padecer uno de sus grandes problemas de la temporada: la falta de profundidad.
El gol de Bolívar que cambió la historia
La diferencia llegó en una de las primeras aproximaciones profundas de la visita. Agustín Paredes envió un centro desde la derecha, la pelota se desvió en Jonathan Maciel y le quedó servida a Maximiliano Gutiérrez, que definió para poner el 1-0.
El golpe fue fuerte para Central Norte. No solo por el resultado, sino por el momento del partido y por el peso emocional que arrastraba el equipo. Otra vez, el Azabache quedó obligado a remar desde atrás. Otra vez, tuvo que perseguir un partido incómodo. Y otra vez, no encontró las herramientas futbolísticas necesarias para cambiar la historia.
A partir del gol, Ciudad de Bolívar hizo su negocio. Se ordenó, cerró espacios, redujo caminos interiores y apostó a sostener la ventaja. Central Norte adelantó sus líneas, intentó jugar más cerca del área rival, pero chocó contra sus propias limitaciones.
Mucho empuje, poca claridad
En el complemento, Central Norte asumió el protagonismo territorial. El equipo de Bastía cargó el área, buscó por las bandas y trató de instalarse en campo rival. Sin embargo, la reacción tuvo más empuje que fútbol.
El Cuervo mostró actitud, pero no encontró precisión. Le faltó pausa para elegir mejor, movilidad para desordenar a la defensa rival y contundencia para transformar sus aproximaciones en situaciones netas de gol.
Ciudad de Bolívar, por su parte, defendió con firmeza y tuvo en Agustín Rufinetti a una de sus piezas más importantes. El arquero visitante respondió cada vez que Central Norte logró inquietar y se transformó en una de las claves para sostener el cero.
El tramo final fue una síntesis del presente azabache: voluntad, nervios, centros, intentos aislados y una sensación de impotencia cada vez más marcada. El empate nunca llegó y el pitazo final desató una nueva crisis.
Bastía renunció tras la derrota
Después del partido, Adrián Bastía presentó su salida como entrenador de Central Norte. La decisión se dio inmediatamente después de la derrota ante Ciudad de Bolívar y en medio de una racha que ya no ofrecía margen.
La dirigencia confirmó la salida del técnico en un contexto de fuerte incertidumbre. El presidente Leandro Etchezar fue contundente al expresar: “No tenemos más técnico”. Además, explicó que la salida se produjo como parte de un acuerdo ya conversado con el entrenador, vinculado a la imposibilidad de encontrarle la vuelta al equipo.
La renuncia de Bastía no sorprendió por el momento deportivo, pero sí profundizó la sensación de urgencia institucional. Central Norte quedó sin entrenador, en zona roja y con la obligación de reaccionar de manera inmediata para evitar que la campaña se complique todavía más.
La mala campaña de Bastía al frente de Central Norte
El ciclo de Adrián Bastía dejó números muy pobres. En total, dirigió diez partidos, con dos triunfos, tres empates y cinco derrotas. El equipo sumó apenas nueve puntos y terminó ubicado en el anteúltimo puesto de la Zona A.
Más allá de los números, el problema principal fue futbolístico. Central Norte nunca logró consolidar una identidad clara. Por momentos intentó hacerse fuerte desde el orden defensivo, pero le costó muchísimo generar juego. En otros pasajes buscó adelantar líneas, aunque sin la coordinación necesaria para lastimar.
La falta de gol fue una marca del ciclo. Desde el arranque del campeonato, al equipo le costó convertir, producir situaciones claras y sostener una idea ofensiva. Incluso el propio Bastía había reconocido antes del partido con Ciudad de Bolívar que al equipo le estaba costando hacer goles y que los números marcaban esa dificultad.
El entrenador también había admitido su preocupación tras la derrota frente a Almirante Brown. “Hay que tratar de hacer un equilibrio y no lo estamos logrando”, había señalado. Esa frase terminó siendo una descripción perfecta de su ciclo: Central Norte nunca encontró equilibrio, ni regularidad, ni respuestas sostenidas.
Un ciclo que tuvo un respiro, pero no despegó
La etapa de Bastía tuvo un breve momento de alivio. Central Norte logró su primer triunfo de la temporada ante All Boys, con gol de Julián López, y luego consiguió una victoria muy valiosa en el clásico salteño frente a Gimnasia y Tiro. Ese triunfo pareció abrir una puerta distinta: el equipo ganó confianza, mostró solidez defensiva y empezó a salir del fondo.
Sin embargo, la levantada no tuvo continuidad. Después del clásico, llegaron nuevas señales de alarma. El Cuervo cayó ante Estudiantes de Buenos Aires, empató con Mitre en un partido que tenía controlado, perdió sobre el final ante Almirante Brown y volvió a caer en casa frente a Ciudad de Bolívar.
Esa secuencia fue letal: tres derrotas en las últimas cuatro presentaciones y apenas un empate. La caída ante Bolívar terminó de acelerar una salida que ya parecía inevitable.
Una derrota que duele por la tabla y por el contexto
La derrota ante Ciudad de Bolívar duele por varios motivos. Primero, porque fue como local. Segundo, porque Central Norte llegaba obligado a sumar de a tres. Tercero, porque el rival era una referencia de lo que el Cuervo no pudo construir: orden, eficacia, solidez y confianza.
El equipo salteño quedó en una situación extremadamente delicada. Con nueve puntos, en el anteúltimo lugar de la Zona A y en zona de descenso directo, el margen de error se redujo al mínimo.
La campaña ya no permite excusas. Central Norte necesita resultados urgentes, pero también necesita recuperar funcionamiento, convicción y fortaleza anímica. El equipo no solo pierde partidos: también pierde seguridad, confianza y conexión con su gente.
Norman Juárez asumirá de manera interina
Tras la salida de Bastía, el plantel quedará momentáneamente bajo la conducción de Norman Juárez, ex defensor del club, quien asumirá de forma interina mientras la dirigencia define al nuevo entrenador.
La comisión directiva, encabezada por Leandro Etchezar, ya comenzó la búsqueda del reemplazante. El objetivo es resolver la situación rápidamente, teniendo en cuenta que el próximo compromiso será frente a Defensores de Belgrano, en condición de visitante.
El desafío para el cuerpo técnico interino será complejo: levantar anímicamente a un plantel golpeado, ordenar al equipo en pocos días y preparar una visita difícil ante uno de los rivales fuertes de la zona.
Central Norte quedó frente a una realidad incómoda y urgente. La derrota ante Ciudad de Bolívar fue el final de un ciclo que nunca logró afirmarse y que terminó golpeado por los resultados, la falta de gol y la caída libre en la tabla.
La salida de Adrián Bastía abre una nueva etapa, pero también expone el tamaño del problema. El Cuervo necesita un golpe de timón inmediato. Ya no alcanza con insinuar mejoras ni con sostener discursos de recuperación: la tabla aprieta, la zona de descenso está encima y la próxima decisión dirigencial puede marcar buena parte del futuro de la temporada.