Central Norte tocó fondo: perdió con Ciudad de Bolívar, quedó en descenso y Bastía renunció

Central Norte volvió a sufrir un golpe durísimo en la Primera Nacional: perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Martearena, quedó comprometido en zona de descenso directo y, tras el partido, Adrián “Polaco” Bastía presentó su renuncia como entrenador. El ciclo se cerró con apenas dos triunfos en diez partidos y una campaña que nunca encontró rumbo.

Central Norte perdió con Ciudad de Bolívar y la crisis terminó con la renuncia de Bastía

Central Norte atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera Nacional. El Cuervo volvió a tropezar en Salta, perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar por la fecha 11 de la Zona A y, como consecuencia directa de una campaña que venía acumulando golpes, Adrián Bastía dejó de ser el entrenador del equipo.

La derrota en el estadio Padre Ernesto Martearena no fue una caída más. Fue el punto final de un ciclo que nunca logró consolidarse, que tuvo algunos pequeños signos de recuperación, pero que terminó hundido por la falta de resultados, la escasa eficacia ofensiva y una preocupante fragilidad futbolística en los partidos decisivos.

El resultado dejó al Azabache en zona de descenso directo, anteúltimo en la tabla con apenas nueve puntos. La imagen del equipo volvió a ser insuficiente: empujó, buscó, insistió, pero careció de claridad para quebrar a un rival ordenado, práctico y mucho más efectivo en los momentos determinantes.

Un partido bravo que Central Norte no pudo resolver

El encuentro se presentó desde el inicio como una prueba de carácter para Central Norte. El equipo venía golpeado por la derrota ante Almirante Brown y necesitaba dar una respuesta inmediata ante su gente. El contexto era exigente: malestar de los hinchas, presión por la tabla y un rival que llegaba como uno de los equipos más incómodos de la Zona A.


Ciudad de Bolívar, recientemente ascendido a la categoría, arribó a Salta con una campaña sólida y con la condición de invicto. No era un adversario sencillo: venía de vencer a Deportivo Madryn y se había instalado en zona de clasificación, mostrando una estructura competitiva, ordenada y difícil de vulnerar.

Central Norte, en cambio, estaba obligado a ganar. Pero esa obligación no se tradujo en juego. El partido comenzó con mucha fricción en la mitad de la cancha, escasas situaciones claras y un desarrollo cerrado. Al Cuervo le costó construir desde el medio, no encontró sociedades ofensivas y volvió a padecer uno de sus grandes problemas de la temporada: la falta de profundidad.

El gol de Bolívar que cambió la historia

La diferencia llegó en una de las primeras aproximaciones profundas de la visita. Agustín Paredes envió un centro desde la derecha, la pelota se desvió en Jonathan Maciel y le quedó servida a Maximiliano Gutiérrez, que definió para poner el 1-0.

El golpe fue fuerte para Central Norte. No solo por el resultado, sino por el momento del partido y por el peso emocional que arrastraba el equipo. Otra vez, el Azabache quedó obligado a remar desde atrás. Otra vez, tuvo que perseguir un partido incómodo. Y otra vez, no encontró las herramientas futbolísticas necesarias para cambiar la historia.

A partir del gol, Ciudad de Bolívar hizo su negocio. Se ordenó, cerró espacios, redujo caminos interiores y apostó a sostener la ventaja. Central Norte adelantó sus líneas, intentó jugar más cerca del área rival, pero chocó contra sus propias limitaciones.

Mucho empuje, poca claridad

En el complemento, Central Norte asumió el protagonismo territorial. El equipo de Bastía cargó el área, buscó por las bandas y trató de instalarse en campo rival. Sin embargo, la reacción tuvo más empuje que fútbol.

El Cuervo mostró actitud, pero no encontró precisión. Le faltó pausa para elegir mejor, movilidad para desordenar a la defensa rival y contundencia para transformar sus aproximaciones en situaciones netas de gol.

Ciudad de Bolívar, por su parte, defendió con firmeza y tuvo en Agustín Rufinetti a una de sus piezas más importantes. El arquero visitante respondió cada vez que Central Norte logró inquietar y se transformó en una de las claves para sostener el cero.

El tramo final fue una síntesis del presente azabache: voluntad, nervios, centros, intentos aislados y una sensación de impotencia cada vez más marcada. El empate nunca llegó y el pitazo final desató una nueva crisis.

Bastía renunció tras la derrota

Después del partido, Adrián Bastía presentó su salida como entrenador de Central Norte. La decisión se dio inmediatamente después de la derrota ante Ciudad de Bolívar y en medio de una racha que ya no ofrecía margen.

La dirigencia confirmó la salida del técnico en un contexto de fuerte incertidumbre. El presidente Leandro Etchezar fue contundente al expresar: “No tenemos más técnico”. Además, explicó que la salida se produjo como parte de un acuerdo ya conversado con el entrenador, vinculado a la imposibilidad de encontrarle la vuelta al equipo.

La renuncia de Bastía no sorprendió por el momento deportivo, pero sí profundizó la sensación de urgencia institucional. Central Norte quedó sin entrenador, en zona roja y con la obligación de reaccionar de manera inmediata para evitar que la campaña se complique todavía más.

La mala campaña de Bastía al frente de Central Norte

El ciclo de Adrián Bastía dejó números muy pobres. En total, dirigió diez partidos, con dos triunfos, tres empates y cinco derrotas. El equipo sumó apenas nueve puntos y terminó ubicado en el anteúltimo puesto de la Zona A.

Más allá de los números, el problema principal fue futbolístico. Central Norte nunca logró consolidar una identidad clara. Por momentos intentó hacerse fuerte desde el orden defensivo, pero le costó muchísimo generar juego. En otros pasajes buscó adelantar líneas, aunque sin la coordinación necesaria para lastimar.

La falta de gol fue una marca del ciclo. Desde el arranque del campeonato, al equipo le costó convertir, producir situaciones claras y sostener una idea ofensiva. Incluso el propio Bastía había reconocido antes del partido con Ciudad de Bolívar que al equipo le estaba costando hacer goles y que los números marcaban esa dificultad.

El entrenador también había admitido su preocupación tras la derrota frente a Almirante Brown. “Hay que tratar de hacer un equilibrio y no lo estamos logrando”, había señalado. Esa frase terminó siendo una descripción perfecta de su ciclo: Central Norte nunca encontró equilibrio, ni regularidad, ni respuestas sostenidas.

Un ciclo que tuvo un respiro, pero no despegó

La etapa de Bastía tuvo un breve momento de alivio. Central Norte logró su primer triunfo de la temporada ante All Boys, con gol de Julián López, y luego consiguió una victoria muy valiosa en el clásico salteño frente a Gimnasia y Tiro. Ese triunfo pareció abrir una puerta distinta: el equipo ganó confianza, mostró solidez defensiva y empezó a salir del fondo.

Sin embargo, la levantada no tuvo continuidad. Después del clásico, llegaron nuevas señales de alarma. El Cuervo cayó ante Estudiantes de Buenos Aires, empató con Mitre en un partido que tenía controlado, perdió sobre el final ante Almirante Brown y volvió a caer en casa frente a Ciudad de Bolívar.

Esa secuencia fue letal: tres derrotas en las últimas cuatro presentaciones y apenas un empate. La caída ante Bolívar terminó de acelerar una salida que ya parecía inevitable.

Una derrota que duele por la tabla y por el contexto

La derrota ante Ciudad de Bolívar duele por varios motivos. Primero, porque fue como local. Segundo, porque Central Norte llegaba obligado a sumar de a tres. Tercero, porque el rival era una referencia de lo que el Cuervo no pudo construir: orden, eficacia, solidez y confianza.

El equipo salteño quedó en una situación extremadamente delicada. Con nueve puntos, en el anteúltimo lugar de la Zona A y en zona de descenso directo, el margen de error se redujo al mínimo.

La campaña ya no permite excusas. Central Norte necesita resultados urgentes, pero también necesita recuperar funcionamiento, convicción y fortaleza anímica. El equipo no solo pierde partidos: también pierde seguridad, confianza y conexión con su gente.

Norman Juárez asumirá de manera interina

Tras la salida de Bastía, el plantel quedará momentáneamente bajo la conducción de Norman Juárez, ex defensor del club, quien asumirá de forma interina mientras la dirigencia define al nuevo entrenador.

La comisión directiva, encabezada por Leandro Etchezar, ya comenzó la búsqueda del reemplazante. El objetivo es resolver la situación rápidamente, teniendo en cuenta que el próximo compromiso será frente a Defensores de Belgrano, en condición de visitante.

El desafío para el cuerpo técnico interino será complejo: levantar anímicamente a un plantel golpeado, ordenar al equipo en pocos días y preparar una visita difícil ante uno de los rivales fuertes de la zona.

Central Norte quedó frente a una realidad incómoda y urgente. La derrota ante Ciudad de Bolívar fue el final de un ciclo que nunca logró afirmarse y que terminó golpeado por los resultados, la falta de gol y la caída libre en la tabla.

La salida de Adrián Bastía abre una nueva etapa, pero también expone el tamaño del problema. El Cuervo necesita un golpe de timón inmediato. Ya no alcanza con insinuar mejoras ni con sostener discursos de recuperación: la tabla aprieta, la zona de descenso está encima y la próxima decisión dirigencial puede marcar buena parte del futuro de la temporada.




Increíble pero real: Ituzaingó tuvo tres técnicos en apenas 11 fechas y atraviesa una crisis total en la Primera B

Ituzaingó atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera B: en solo 11 fechas cambió tres veces de entrenador, no ganó ningún partido y quedó hundido en el fondo de la tabla. De Diego Herrero a Guillermo Szeszurak, y del breve segundo ciclo del Búfalo al regreso de Matías De Cicco, la historia de un club que busca desesperadamente recuperar el rumbo.

Increíble pero real: Ituzaingó tuvo tres técnicos en apenas 11 fechas y atraviesa una crisis total en la Primera B

El presente de Ituzaingó en la Primera B 2026 sorprende por donde se lo mire. No solo por su flojísimo arranque futbolístico, sino también por una inestabilidad que quedó reflejada en un dato impactante: en apenas 11 fechas del campeonato, el Verde ya tuvo tres entrenadores distintos. Lo que debía ser el año de consolidación tras el ascenso terminó transformándose en una sucesión de decisiones urgentes, malos resultados y un equipo que todavía no logró encontrar identidad ni respuestas.

La historia, que parece exagerada pero es completamente real, comenzó con Diego Herrero, siguió con el arribo de Guillermo Szeszurak y desembocó en el regreso de Matías De Cicco, el técnico que había llevado al club a dos ascensos y que vuelve con la misión de intentar rescatar a un equipo que se hundió demasiado rápido.


Diego Herrero, el primer ciclo que no logró despegar

El primer capítulo de esta historia tuvo como protagonista a Diego Herrero, quien había asumido para comandar a Ituzaingó en su regreso a la Primera B. Sin embargo, el proceso duró muy poco. El arranque fue muy malo y la derrota 3-0 ante San Martín de Burzaco terminó de precipitar su salida. La dirigencia comunicó oficialmente que no seguiría al frente del plantel luego de apenas cinco partidos, con un balance muy negativo: cuatro derrotas y un empate, incluyendo también la eliminación en Copa Argentina.


Los números de Herrero marcaron el primer golpe fuerte de la temporada. En ese breve paso, Ituzaingó cayó 4-0 con Estudiantes de La Plata por Copa Argentina, perdió 1-0 con Deportivo Armenio, fue derrotado 3-1 por Villa San Carlos, empató 1-1 frente a Brown de Adrogué y luego volvió a caer con una imagen muy pobre por 3-0 ante San Martín de Burzaco. Es decir, el Verde arrancó el año sin victorias, con muchas dudas futbolísticas y ya obligado a tomar una decisión drástica antes de que el campeonato avanzara demasiado.


La sensación que dejó ese primer ciclo fue la de un equipo que nunca llegó a afirmarse en la categoría. Ituzaingó venía de conseguir un ascenso importante, pero el salto a la Primera B expuso de inmediato dificultades de adaptación, fragilidad defensiva y una falta de peso ofensivo que con el correr de las semanas se fue agravando. Herrero fue el primero en pagar el costo de ese mal arranque.


Guillermo Szeszurak, una apuesta fuerte que tampoco funcionó

Tras la salida de Herrero, la dirigencia apostó por un nombre de experiencia en el Ascenso argentino: Guillermo Szeszurak. El Búfalo fue presentado oficialmente el 5 de marzo y arrancó así su segundo ciclo en el club, con la expectativa de enderezar el rumbo de un plantel golpeado. En su llegada, incluso dejó en claro que el objetivo inmediato era cambiar la cabeza del equipo, sumar puntos y sostener la categoría.


Pero la realidad terminó siendo igual de dura. Su ciclo apenas duró un mes y medio. En total dirigió siete partidos, con un saldo de tres empates y cuatro derrotas, sin conseguir victorias y sin poder sacar a Ituzaingó del último puesto. Su salida se produjo luego de la goleada sufrida ante Dock Sud, en un encuentro que dejó al equipo todavía más comprometido en la tabla y sin señales de recuperación.

El recorrido de Szeszurak al frente del Verde fue una radiografía perfecta del mal momento del club. Arrancó con dos empates sin goles frente a Sportivo Italiano y Talleres de Remedios de Escalada, resultados que al menos parecían ofrecer cierta mejoría defensiva. Sin embargo, luego llegaron las derrotas con Deportivo Camioneros, Argentino de Merlo y Deportivo Merlo, dos de ellas en clásicos que golpearon fuerte desde lo emocional. Después apareció un empate 0-0 con Arsenal, líder del campeonato, que parecía abrir una puerta de esperanza, pero finalmente todo volvió a derrumbarse con el 0-3 frente a Dock Sud.


Los clásicos perdidos y el golpe que terminó de hundir el ciclo

Dentro del breve paso de Szeszurak hubo dos partidos que marcaron mucho el termómetro del momento: los clásicos. Primero, Ituzaingó cayó 1-0 con Argentino de Merlo en un partido cerrado, trabado y condicionado por la eficacia rival. Después, en una jornada todavía más traumática, el Verde perdió 3-2 ante Deportivo Merlo luego de estar 2-0 arriba. Aquella derrota fue especialmente dolorosa porque el equipo dejó escapar una ventaja importante y terminó recibiendo un golpe emocional fortísimo en el cierre, con el gol del Charro en tiempo de descuento.

Ese encuentro frente a Deportivo Merlo expuso varios de los problemas estructurales del equipo: incapacidad para sostener resultados, fallas defensivas en momentos clave y una fragilidad anímica evidente cuando el rival consigue reaccionar. Ituzaingó pasó de tener el partido controlado a sufrir una remontada que lo dejó otra vez con las manos vacías y cada vez más hundido.

Luego llegó el empate con Arsenal, valioso por el contexto y por la jerarquía del rival, pero insuficiente para cambiar la historia. El punto ante el Viaducto mostró a un equipo combativo, más ordenado y capaz de competir contra uno de los candidatos. Sin embargo, la ilusión duró poco: el viaje a Dock Sud terminó en una goleada 3-0, con expulsión incluida de Matías Campusano y un cierre devastador en los últimos minutos. Ese partido fue el punto final del segundo ciclo del Búfalo.

Una campaña alarmante: último, sin triunfos y con números muy pobres

La crisis de Ituzaingó no se explica solamente por los cambios de entrenador, aunque esos movimientos son una señal evidente del desconcierto general. También está respaldada por una campaña extremadamente floja. Al momento del regreso de Matías De Cicco, el equipo acumulaba 11 partidos sin ganar, estaba último con 4 puntos, había perdido siete encuentros e igualado los restantes. Además, mostraba números muy delicados en ataque y defensa: apenas cinco goles convertidos y 17 recibidos.

Esa estadística resume con crudeza la situación. Ituzaingó no solo cambió tres veces de conducción técnica, sino que tampoco encontró una estructura que le permitiera competir con regularidad. El equipo sufrió para defender, generó poco en ofensiva y convivió durante todo este arranque con la presión de no poder ganar. A medida que los partidos pasaron, la urgencia se volvió mayor y la tabla empezó a convertirse en una amenaza concreta.

El regreso de Matías De Cicco, el técnico de los ascensos

En medio de este panorama complejo apareció una decisión con fuerte carga simbólica: la vuelta de Matías De Cicco. El entrenador de 47 años fue anunciado como nuevo técnico del Verde tras la salida de Szeszurak y tendrá así su tercer ciclo en el club. No se trata de un nombre más: De Cicco es el DT que condujo a Ituzaingó a dos ascensos a la Primera B, en 2021 y 2025, razón por la cual su regreso fue interpretado como un intento de volver a las fuentes, recuperar confianza y reencontrar una identidad perdida.


Su retorno, además, se da apenas cinco meses después de haber presentado la renuncia tras el último ascenso. Es decir, se trata de una vuelta muy rápida, nacida de la urgencia y de la necesidad de apostar por alguien que conoce profundamente al club, al entorno y a la categoría. Previamente, De Cicco venía de un breve paso por Deportivo Laferrere, donde dirigió seis partidos con un saldo de dos victorias, un empate y tres derrotas.

El desafío que asume ahora es enorme. Ya no se trata de construir un proceso desde cero o de pelear por subir de categoría, sino de rescatar a un equipo golpeado, devolverle competitividad y empezar a sumar de inmediato para salir del fondo. Su debut fue programado para el duelo como local ante Excursionistas, un partido que aparece como una primera gran prueba para medir si el tercer ciclo puede ser el inicio de una recuperación real.

Tres técnicos en 11 fechas: la foto de una crisis profunda

Lo de Ituzaingó en este arranque de 2026 no deja de ser llamativo. En un torneo corto, competitivo y exigente como la Primera B, los cambios de entrenador suelen ser una consecuencia de los malos resultados. Pero que eso ocurra tres veces en apenas 11 fechas refleja un nivel de inestabilidad muy difícil de sostener. El club pasó de la apuesta inicial por Diego Herrero, a la experiencia del Búfalo Szeszurak, para terminar recurriendo otra vez a Matías De Cicco, el entrenador que mejores recuerdos recientes dejó en la institución.

Esa secuencia habla también de un equipo que no logró absorber el impacto del ascenso. La ilusión de volver a la categoría se transformó rápidamente en preocupación. Los clásicos perdidos, la falta de triunfos, la fragilidad defensiva y la imposibilidad de encontrar una idea clara de juego fueron armando un escenario cada vez más delicado. Los entrenadores cambiaron, pero el problema siguió siendo el mismo: Ituzaingó nunca consiguió despegar.

Lo que viene para Ituzaingó

Con De Cicco nuevamente al mando, el Verde intentará torcer una historia que empezó muy torcida. La misión está clara: cortar la racha sin victorias, sumar puntos, escapar del último puesto y reconstruir anímicamente a un plantel que recibió golpe tras golpe en este inicio de campeonato. El margen de error es cada vez menor y el regreso del DT de los ascensos aparece como la última gran carta de la dirigencia para cambiar el rumbo.

Por historia reciente, Matías De Cicco cuenta con crédito. Pero en el fútbol, y sobre todo en un contexto de urgencia como el actual, los antecedentes sirven de poco si no vienen acompañados de resultados. Ituzaingó necesita respuestas rápidas. Y las necesita ya. Porque lo increíble ya ocurrió: en solo 11 fechas tuvo tres técnicos. Ahora, lo único que importa es si todavía está a tiempo de salvar una temporada que comenzó en crisis y que amenaza con complicarse todavía más.




Ferro se quedó sin técnico y Juan Manuel Sara asoma para un nuevo ciclo en Caballito

Tras la derrota ante Estudiantes en Caballito, Ferro Carril Oeste oficializó la salida de Sergio Rondina y ya trabaja para cerrar a su reemplazante. Todo indica que Juan Manuel Sara volverá a hacerse cargo del plantel profesional, en un contexto de urgencia deportiva y con el equipo fuera de la zona de Reducido.

Ferro se quedó sin técnico y Juan Manuel Sara asumiría nuevamente como DT tras su paso por Estudiantes

Ferro Carril Oeste atraviesa horas decisivas. Luego de una nueva decepción en Caballito, la dirigencia resolvió ponerle punto final al ciclo de Sergio Rondina, quien dejó de ser el entrenador del plantel profesional tras la derrota 1-0 frente a Estudiantes. En medio de ese escenario, el principal nombre que aparece para tomar el mando es el de Juan Manuel Sara, que se encamina a iniciar un nuevo ciclo en el Verdolaga después de su paso reciente por Estudiantes de Caseros.

La noticia sacudió a Ferro en un momento delicado. El equipo venía acumulando malos resultados, una alarmante falta de respuestas futbolísticas y una creciente impaciencia de los hinchas, que tras la última caída hicieron sentir su malestar en el estadio. La derrota ante Estudiantes no solo profundizó la crisis, sino que terminó de precipitar una decisión que en Caballito ya parecía inevitable: Rondina dejó su cargo de común acuerdo con la comisión directiva y el club activó de inmediato la búsqueda de un nuevo conductor.

El final del ciclo de Sergio Rondina en Ferro

El paso de Sergio Rondina al frente de Ferro se cerró después de nueve meses, con un saldo que estuvo lejos de las expectativas. Según la información compartida, el entrenador dirigió 22 partidos, con seis victorias, ocho empates y ocho derrotas, números que marcan una campaña irregular y que nunca terminaron de consolidar al equipo como protagonista. En la actual temporada, el Verdolaga sumó apenas nueve puntos en ocho partidos, no logró ganar ninguno de sus tres encuentros como local y quedó afuera de la zona de Reducido.

El golpe final llegó en Caballito. Ferro cayó 1-0 ante Estudiantes de Caseros en un partido en el que volvió a exhibir muchos de los problemas que arrastró durante buena parte del campeonato: poca generación de juego, escasa profundidad, falta de claridad ofensiva y serias dificultades para reaccionar en la adversidad. El equipo quedó en desventaja temprano, cuando Rostagno aprovechó una contra a los 10 minutos del primer tiempo, y desde entonces nunca encontró el camino para revertir la historia.

La actuación fue pobre de principio a fin. En el desarrollo, Estudiantes se mostró más ordenado, más claro para atacar los espacios y más firme para sostener la ventaja. Ferro, en cambio, acumuló imprecisiones y apostó a cambios que tampoco modificaron el trámite. Rondina movió el banco en el arranque del complemento, cambió nombres y estructura, pero el equipo siguió sin ideas. El resultado fue una nueva derrota en casa y un clima cada vez más hostil, con reprobación desde las tribunas y el ya clásico reclamo de los hinchas pidiendo cambios profundos.

Un presente que se fue deteriorando fecha tras fecha

Más allá de que la salida de Rondina se formalizó después del tropiezo ante Estudiantes, la realidad indica que el desgaste venía de antes. Ferro apenas había mostrado una reacción aislada con la victoria 1-0 ante Atlanta en Villa Crespo, gracias al gol de Lautaro Parisi, pero ni siquiera ese triunfo sirvió como punto de partida para un repunte sostenido. Antes y después de ese encuentro, el equipo alternó pasajes discretos con partidos muy flojos, sin una identidad clara y sin fortaleza como local.

En las últimas fechas, el Verdolaga dejó varias señales de alarma. Perdió 2-0 con Los Andes en Caballito, sufrió su primera derrota del torneo ante Godoy Cruz en Mendoza y tampoco logró quebrar el cero frente a All Boys, pese a haber tenido situaciones favorables e incluso un hombre de más en el tramo final. A eso se le sumó la sanción de tres fechas para Emanuel Dening, una baja sensible en ataque que también condicionó la estructura del equipo.

El rendimiento terminó siendo más preocupante que los propios números. Ferro comenzó el campeonato con una victoria ilusionante frente a San Telmo, empató agónicamente con San Miguel y rescató un punto valioso frente a Colón, pero luego entró en una curva descendente. El equipo pasó de mostrarse competitivo a ofrecer versiones deslucidas, con dificultades para sostener una propuesta ofensiva y poca solidez emocional para reaccionar ante los golpes.

Juan Manuel Sara, el nombre que toma fuerza para reemplazar a Rondina

Con el ciclo de Rondina terminado, todas las miradas apuntan ahora a Juan Manuel Sara, quien aparece como el gran candidato para convertirse en el nuevo entrenador de Ferro. Distintos reportes de este lunes señalan que el exarquero y entrenador será o está a un paso de ser el nuevo DT del Verdolaga, y que su asunción podría darse en las próximas horas.

La posible llegada de Sara no pasa inadvertida por varios motivos. En primer lugar, porque ya conoce el club y lo que implica dirigir a Ferro. En segundo término, porque su último paso como entrenador fue en Estudiantes de Caseros, experiencia que forma parte de su recorrido reciente. Y, además, porque su nombre aparece asociado a un perfil de técnico con conocimiento del ascenso, de la categoría y de los contextos complejos, algo que la dirigencia considera central en este momento.

También hay un componente emocional e identitario en esa elección. Reportes periodísticos remarcan que Sara tiene un vínculo especial con Ferro y que incluso ya tuvo una experiencia previa como DT del club. Ese antecedente le da a la historia un tono de regreso y revancha, en una institución que necesita reaccionar rápido para no perder terreno en una Primera Nacional siempre exigente y muy pareja.

Qué puede buscar Ferro con la vuelta de Sara

El posible regreso de Juan Manuel Sara respondería a una necesidad inmediata: ordenar un equipo golpeado. Ferro no solo necesita sumar puntos; también requiere reconstruir confianza, mejorar la competitividad y recuperar una línea futbolística que hoy no aparece. La sensación que dejó el ciclo de Rondina es que el plantel se fue quedando sin respuestas, y por eso la dirigencia habría optado por un cambio de rumbo antes de que la tabla se transforme en una amenaza más seria. Esta lectura surge como inferencia razonable a partir del presente deportivo del club, la salida del DT y la urgencia por definir un reemplazante.

Sara podría encontrarse con un escenario delicado, pero todavía reversible. Ferro suma 9 puntos en 8 partidos y ocupa el 19° puesto de la Zona A, una ubicación que lo deja lejos de los primeros lugares y también fuera del lote que hoy pelea por el Reducido. Aun así, la tabla todavía no está partida y el torneo recién comienza a tomar forma, por lo que una recuperación a tiempo puede cambiar el panorama.

El primer desafío inmediato será el compromiso ante Mitre de Santiago del Estero, programado para el domingo a las 17. Será un partido sensible por el contexto, por la necesidad de cortar la inercia negativa y porque Ferro necesita empezar a dar respuestas fuera de casa si quiere enderezar el rumbo en la Primera Nacional 2026.

El contexto deportivo de Ferro en la Primera Nacional 2026

La tabla marca con crudeza el arranque del Verdolaga. Con 2 triunfos, 3 empates y 3 derrotas, Ferro convirtió 6 goles y recibió 7, números modestos para un equipo que aspiraba a pelear más arriba. El problema no es solo estadístico: el equipo nunca terminó de construir una regularidad que le permitiera sostener un proyecto competitivo. La falta de victorias en Caballito potenció el malestar, porque en esta categoría hacerse fuerte de local suele ser un factor decisivo.

Además, el torneo muestra una Zona A muy apretada en la mitad de tabla. Equipos como Ciudad Bolívar, San Miguel, Quilmes, Gimnasia y Tiro o Racing de Córdoba se mantienen relativamente cerca entre sí, mientras que Ferro quedó estacionado en una franja en la que cualquier tropiezo te arrastra varios puestos hacia abajo. Esa es otra razón por la que la dirigencia se movió ahora: el margen para seguir esperando se redujo al mínimo.

La reconstrucción, otra vez en marcha en Caballito

A comienzos de 2026, Ferro había encarado la temporada con una fuerte renovación de plantel, una nueva estructura deportiva y la intención de dejar atrás un 2025 por debajo de las expectativas. El proyecto incluía numerosos refuerzos, renovaciones de juveniles y la continuidad de Rondina al mando, con la idea de construir un equipo competitivo. Sin embargo, el arranque del campeonato volvió a encender las alarmas y la dirigencia se vio obligada a intervenir antes de que la crisis se profundice aún más.

Ahora, todas las fichas parecen dirigirse hacia Juan Manuel Sara. La historia todavía espera confirmación oficial definitiva respecto de su asunción, pero en Ferro ya se preparan para un cambio de etapa. El desafío será enorme: levantar a un plantel golpeado, recuperar la confianza de la gente y volver a poner al Verdolaga en carrera en un torneo que no da tregua. Caballito vuelve a vivir horas de incertidumbre, aunque también de expectativa por un regreso que podría abrir un nuevo capítulo.




Azconzábal ya manda en Gimnasia y Tiro

Vasco Azconzábal en Gimnasia y Tiro ya es una realidad. El entrenador fue presentado oficialmente como nuevo director técnico del Albo, dirigió su primera práctica y dejó en claro que el objetivo es clasificar, pelear por el ascenso y devolverle protagonismo a un equipo que atraviesa una meseta de resultados.

Vasco Azconzábal en Gimnasia y Tiro: nuevo ciclo, objetivo ascenso y un mensaje claro para el plantel

Gimnasia y Tiro puso en marcha una nueva etapa. Juan Manuel “Vasco” Azconzábal fue presentado oficialmente como entrenador del Albo y comenzó a trabajar de inmediato en un momento sensible para el equipo salteño, que viene de cuatro partidos sin ganar y necesita recuperar la solidez que había mostrado en el arranque de la Primera Nacional 2026. La dirigencia apostó por un técnico de trayectoria, con experiencia en el ascenso, recorrido internacional y un antecedente fuerte en la categoría: el ascenso a Primera División con Atlético Tucumán en 2015.

La llegada del Vasco no fue una decisión menor. Se dio tras la salida de Fernando “Teté” Quiroz, quien renunció luego de la derrota en el clásico ante Central Norte y explicó que no tenía la energía necesaria para continuar al frente del plantel. Después del interinato de Sergio Plaza, Gimnasia y Tiro aceleró la búsqueda de un entrenador y encontró en Azconzábal el perfil que pretendía para reordenar al equipo en una temporada que todavía ofrece margen, pero que exige reacción inmediata.

En la conferencia de prensa de presentación, Azconzábal dejó varias definiciones que marcan el tono de su ciclo. La más fuerte fue, quizá, la que resume su motivación: “Mi objetivo es trascender”. No fue una frase aislada ni vacía. El técnico la enmarcó dentro de una coincidencia con la dirigencia y con las aspiraciones del club. Según explicó, el desafío le interesó desde el primer contacto, hubo una charla positiva con los dirigentes y entendió que el objetivo institucional era el mismo que el suyo: construir algo importante en el Albo.

El nuevo DT también fue concreto al hablar de las metas deportivas. Sostuvo que las expectativas son las mismas que tiene la institución y el hincha: clasificar y pelear por el ascenso. En esa línea, remarcó que Gimnasia y Tiro viene con una tendencia competitiva en las últimas temporadas y que su idea es estar a la altura de esa exigencia. Ese mensaje tiene un valor especial en un club que, tras el buen torneo anterior y el prometedor comienzo de este campeonato, había elevado naturalmente su vara.

Azconzábal no esquivó el presente. Por el contrario, hizo un diagnóstico frontal. Recordó que de los últimos 12 puntos el equipo apenas sumó dos y definió el momento como una “meseta de resultados”. La expresión no pasó inadvertida porque describe con claridad el bajón del Millonario: tras un arranque con tres victorias consecutivas y un empate que lo habían colocado en la cima de la Zona B, llegaron la caída ante Nueva Chicago, la derrota frente a Central Norte y la igualdad con San Martín de San Juan, en un equipo que perdió confianza y frescura.

Ese contexto explica por qué la presentación del Vasco fue mucho más que una formalidad. No fue solo la firma de un contrato ni la foto de rigor. Fue el puntapié inicial de un ciclo que necesita mostrar señales rápido. El primer compromiso será nada menos que ante Chacarita, como visitante, justamente el último club que dirigió Azconzábal, donde durante 2025 estuvo al frente en 28 partidos, con 12 victorias, 10 empates y 6 derrotas. Ese dato le agrega un condimento especial a su estreno en el banco del Albo.

En su primera jornada al frente del plantel, Azconzábal dirigió la práctica en el Gigante del Norte y comenzó a planificar ese debut del domingo en San Martín. Junto a él llegaron Raúl Aredes y Diego Reveco como ayudantes de campo, Mike Cepeda como preparador físico y Bernardo Leyenda como entrenador de arqueros. El armado de ese cuerpo técnico muestra que el nuevo entrenador no perdió tiempo: asumió, condujo el entrenamiento y empezó a meterse de lleno en una agenda apretada, con varios partidos en pocos días y la Copa Argentina en el horizonte.

Otra de las ideas fuertes que dejó el flamante DT tuvo que ver con el plantel. Azconzábal aseguró que ve un grupo con cualidades, con experiencia y jerarquía, y remarcó que se trata de un plantel competitivo. Sin embargo, también advirtió que necesita a todos en su mejor nivel y físicamente a punto. Esa observación parece apuntar tanto a la necesidad de recuperar futbolistas desde lo individual como a elevar la intensidad colectiva de un equipo que, en los últimos encuentros, perdió regularidad y peso ofensivo más allá de los goles de Lautaro Gordillo.

En cuanto a su propuesta futbolística, el Vasco se definió como un entrenador pragmático. Explicó que intenta sacar el mayor provecho de las cualidades del futbolista, que le gusta atacar los espacios, tener buena circulación de pelota y que sus equipos se adapten a distintas situaciones. Esa definición abre una pista interesante sobre lo que podría verse en Gimnasia y Tiro en las próximas semanas: menos rigidez, más lectura de contexto y una búsqueda de funcionamiento acorde a las características del plantel disponible.

El desafío no será sencillo. Gimnasia y Tiro no solo necesita cortar la racha sin triunfos en la Primera Nacional, sino también acomodarse en un calendario exigente. Además del cruce con Chacarita, el club tiene pendiente su compromiso por Copa Argentina ante Gimnasia de Mendoza, reprogramado para el 15 de abril a las 14.10, con sede todavía a confirmar. En otras palabras, Azconzábal llega en un tramo de mucha competencia, con poco tiempo de trabajo y con la obligación de imprimirle rápidamente una identidad a su equipo.

Desde lo simbólico, el desembarco del Vasco también intenta reordenar el ánimo. La salida de Quiroz se produjo en un momento inesperado, luego de que el entrenador aclarara públicamente que su renuncia obedecía a un desgaste personal y profesional, no a una cuestión futbolística ni a una oferta externa. La dirigencia debió actuar con rapidez y lo hizo eligiendo a un entrenador acostumbrado a escenarios de presión y con espalda para asumir en un club con aspiraciones concretas.

Su currículum ayuda a entender esa elección. En el fútbol argentino, Azconzábal dirigió a Estudiantes de La Plata, San Martín de San Juan, Atlético Tucumán en dos ciclos, Huracán, Unión de Santa Fe y Chacarita. En el exterior, pasó por Guaraní de Paraguay, Deportivo Binacional de Perú, Antofagasta y O’Higgins de Chile. Esa mezcla de experiencia, roce competitivo y conocimiento del ascenso fue determinante para que el Albo se inclinara por su nombre.

Ahora bien, más allá del currículum y de las frases fuertes, el desafío real estará en la cancha. Gimnasia y Tiro mostró dos caras muy distintas en este inicio de temporada. La primera fue la de un equipo sólido, confiable, intenso y efectivo, capaz de ganar sus tres primeros partidos y de entusiasmar a su gente. La segunda apareció después, con un equipo que perdió vuelo, sufrió retrocesos defensivos, resignó puntos clave y dejó de transmitir la misma seguridad. Azconzábal llega precisamente para achicar esa brecha y volver a conectar al plantel con su mejor versión.

En ese sentido, su mensaje sobre el compromiso también parece central. Dijo que espera que la predisposición que encontró en el primer día se vea reflejada no solo en el trabajo cotidiano, sino también en los partidos. No es un detalle menor: en momentos de cambio de entrenador, la respuesta emocional del grupo suele ser determinante. El Vasco ya puso sobre la mesa una idea simple pero potente: salir de la meseta con trabajo, compromiso y un enfoque absoluto en el próximo partido.

Para Gimnasia y Tiro, la presentación del nuevo técnico deja algo más que una noticia institucional. Deja un punto de inflexión. El club venía necesitando una señal, una reactivación y una voz nueva después de días agitados. Azconzábal llegó, habló de trascender, se alineó con el objetivo de pelear por el ascenso y ya tomó el control del plantel. Ahora, el Albo espera que esa nueva conducción se traduzca rápido en resultados, porque el margen en la Primera Nacional nunca es demasiado amplio y porque el sueño de seguir creciendo sigue intacto en Salta.

Qué dejó la presentación del Vasco Azconzábal en Gimnasia y Tiro

La jornada de presentación dejó tres señales claras. La primera, que la dirigencia fue por un técnico con experiencia comprobada para afrontar un momento delicado. La segunda, que Azconzábal no llega a especular: asumió hablando de protagonismo, clasificación y ascenso. Y la tercera, que el plantel entra en una etapa de evaluación inmediata, con poco margen para acomodarse y con una seguidilla de partidos que pondrá a prueba la capacidad del nuevo cuerpo técnico desde el arranque.




Gimnasia y Tiro 2026: refuerzos, título de verano y un proyecto que se ilusiona con pelear arriba

Gimnasia y Tiro de Salta ganó el Torneo de Verano 2026, cerró seis refuerzos y comienza la Primera Nacional con un proyecto sólido bajo la conducción de Fernando Quiroz.

Gimnasia y Tiro de Salta atraviesa un arranque de temporada 2026 cargado de señales positivas. Con refuerzos en todas las líneas, una base consolidada, juveniles promovidos y un título amistoso bajo el brazo, el equipo que conduce Fernando Quiroz comienza a perfilarse como uno de los protagonistas de la Primera Nacional.

El último gran golpe del Albo se dio este viernes por la noche, cuando se consagró campeón del Torneo de Verano 2026 tras vencer 1-0 a Chaco For Ever en el Estadio Gigante del Norte (Michel Torino). El gol del triunfo lo convirtió Fabricio Rojas a los 4 minutos, en un certamen triangular organizado por la Agencia Provincial Salta Deportes, que también contó con la participación de Central Norte de Salta.

desde la ventana

Gimnasia fue el único equipo que ganó en el certamen: primero empató ante Central Norte, luego el Cuervo y el elenco chaqueño igualaron entre sí, y finalmente el Albo se quedó con el triunfo decisivo ante For Ever, lo que le permitió quedarse con el primer puesto.


Un equipo que ya muestra funcionamiento

El once titular del campeón fue:

Federico Cosentino; Ivo Cháves, Manuel Guanini, Gonzalo Soto, Lautaro Montoya; Juan Galetto, Franco Sivetti, Tiago Banega, Fabricio Rojas; Juan Rocca y Lautaro Gordillo.

Durante el complemento ingresaron Rubén Villarreal, Nicolás Rinaldi, Nicolás Contín, Jonás Aguirre, Agustín Rodríguez y Juan Oviedo, mientras que el banco se completó con Joaquín Papaleo, Joel Gordillo, Tiago Borquez y Felipe Karabulut.


Refuerzos cerrados: experiencia y equilibrio

El mercado de pases dejó seis incorporaciones confirmadas, una por línea:

  • Joaquín Papaleo (arquero, ex Instituto)
  • Walter Montoya (volante, ex Godoy Cruz)
  • Juan Rocca (delantero, regreso al club)
  • Gonzalo Soto (defensor central, ex Colón y Aldosivi)
  • Tiago Banega (volante, ex Central Norte)
  • Juan Ignacio Capano (extremo, a préstamo desde Quilmes)

Capano, de 22 años, se transformó en la sexta incorporación: en 2025 jugó 27 partidos entre Primera Nacional y Copa Argentina con Quilmes y convirtió tres goles.



Renovaciones, juveniles y depuración del plantel

La dirigencia priorizó sostener la base y ya renovaron:
Ivo Cháves, Nicolás Rinaldi, Nicolás Contín, Fabricio Rojas, Manuel Guanini, Matías Birge, Rubén Villarreal, Adolfo Tallura y Jonás Aguirre.

En contrapartida, se confirmaron seis desvinculaciones:
Daniel Villalva, José Méndez, Facundo Heredia, Isaac Monti, Gonzalo Bravo y Matías Morello, en el marco de una depuración consensuada con el cuerpo técnico.

Además, juveniles como Valentín Yampa (2009) y Felipe Karabulut (2008) comenzaron a sumar minutos en la pretemporada, reforzando la identidad formativa del club.


Pretemporada, objetivos y mensaje del capitán

El plantel realizó parte de la preparación en Salta y luego se concentró en Perico, Jujuy, donde llevó adelante los trabajos más exigentes.

El capitán Ivo Cháves fue claro sobre el objetivo:
“La vara cambió. Hoy Gimnasia y Tiro tiene que estar en el ruido de los que quieren ascender”.

El mensaje se replica dentro del vestuario y se refleja en el rendimiento colectivo que ya mostró el equipo en el Torneo de Verano.


Lo que viene

Gimnasia y Tiro debutará en la Primera Nacional 2026 ante Colegiales, como local en el Michel Torino, el viernes 13 a las 22:00 Hs. Además, ya conoce su camino en Copa Argentina, donde enfrentará a Gimnasia de Mendoza el 7 de abril.

Con un plantel más largo, variantes por puesto y señales claras desde lo futbolístico, el Albo arranca el 2026 con ilusión real.




Central Norte sumó a Joaquín Mateo y ya acumula 17 refuerzos para la Primera Nacional 2026

Central Norte anunció la incorporación de Joaquín Mateo, mediocampista que llega libre desde Chaco For Ever, y continúa reforzando su plantel de cara a la Primera Nacional 2026 bajo la conducción de Adrián Bastía.

Central Norte continúa activo en el mercado de pases y este lunes confirmó un nuevo refuerzo para el mediocampo. Tras consagrarse campeón de la Copa Revancha en el clásico salteño, el club azabache anunció la llegada de Joaquín Mateo, quien ya se entrena con el plantel profesional dirigido por Adrián Bastía.


El mediocampista de 28 años arriba en condición de libre desde Chaco For Ever y se convierte en la incorporación número 17 del Cuervo en el actual mercado de pases, evidenciando el fuerte proceso de renovación encarado por la dirigencia para afrontar la exigente temporada de la Primera Nacional 2026.


Joaquín Mateo: experiencia y recorrido en el ascenso

En la última temporada, Mateo fue convocado en 30 partidos con la camiseta de Chaco For Ever: 14 como titular, 12 ingresando desde el banco y en cuatro encuentros sin minutos, además de aportar dos goles. Su llegada le brinda a Central Norte una alternativa más en la mitad de la cancha, con experiencia y conocimiento de la categoría.

A lo largo de su carrera, “Joaco” vistió las camisetas de Gimnasia y Tiro, Godoy Cruz, Estudiantes de Río Cuarto, Instituto de Córdoba, Racing de Córdoba, Gimnasia de Jujuy y, recientemente, Chaco For Ever. Este amplio recorrido lo posiciona como una pieza valiosa para el armado del mediocampo azabache.


Bastía empieza a definir el equipo para el debut

Mientras el mercado sigue en movimiento, Central Norte ya apunta todos sus cañones al inicio de la Primera Nacional, previsto para el 13 de febrero, cuando deberá visitar a San Miguel en Los Polvorines, Buenos Aires.

El entrenador Bastía, tras el clásico ante Juventud Antoniana, comenzó a delinear el posible once titular para el debut. Todo indica que la mayoría de los jugadores que iniciaron ese encuentro formarían parte de la base inicial en la primera presentación oficial.

La formación que probó Central Norte fue: Enzo Vázquez; Mauricio Rosales, Leonardo Felissia, Arian Pucheta, Pedro (Pablo) Sanz; Matías Villarreal, Maximiliano Ribero, Gonzalo Alvez, Franco Vedoya; Kevin Fernández y Tiago Taobas.

En paralelo, la dirigencia trabaja para cerrar la llegada de un defensor central, una de las prioridades del cuerpo técnico, mientras se termina de resolver la situación contractual de Joaquín Mateo, que ya entrena con el grupo.


Amistosos, logística y viaje a Buenos Aires

En los últimos días existió un sondeo para disputar un amistoso frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, pero la posibilidad no prosperó debido a que el conjunto jujeño llegará a Salta para enfrentar a Central Córdoba de Santiago del Estero el 11 de febrero, desde las 21.30, en el Estadio Padre Ernesto Martearena, por los 32avos de final de la Copa Argentina organizada por la AFA.

Por otro lado, Central Norte ya avanza en la organización del traslado a Buenos Aires para el debut ante San Miguel. El viaje de la delegación está planificado en avión y se concretaría el jueves de la próxima semana, cuidando cada detalle logístico de cara al estreno en el torneo.


Los 17 refuerzos del Cuervo en el mercado de pases

Con la llegada de Joaquín Mateo, Central Norte ya suma 17 incorporaciones en el actual mercado:

Francisco Borda, Fabricio Hass, Maximiliano Padilla, Leonardo Felissia, Ramiro Enríquez, Arian Pucheta, Mauricio Rosales, Agustín Aleo, Kevin Isa Luna, Agustín Bustinduy, Kevin Fernández, Matías Villarreal, Ramiro Costa, Franco Vedoya, Martín Lucero, Enzo Abondetto y Joaquín Mateo.

El Cuervo continúa así con un armado profundo del plantel, buscando equilibrio entre experiencia y juventud para afrontar una temporada larga y competitiva.




Gimnasia y Tiro 2026: refuerzos, bajas y pretemporada en marcha para el proyecto de Teté Quiroz

Gimnasia y Tiro de Salta puso en marcha el proyecto 2026 con refuerzos en todas las líneas, salidas confirmadas y el inicio de la pretemporada bajo la conducción de Fernando Quiroz.

Gimnasia y Tiro de Salta ya puso en marcha de manera formal la temporada 2026 y atraviesa días de intensa actividad tanto dentro como fuera de la cancha. Con la conducción de Fernando Quiroz, el Albo avanza con un profundo reordenamiento del plantel, que incluye refuerzos de jerarquía, renovaciones, desvinculaciones y el inicio de la pretemporada.

En las últimas horas se hizo oficial la llegada de Gonzalo Soto, quien se convirtió en el cuarto refuerzo del club, y además se confirmó la incorporación de Tiago Banega, quinto refuerzo del mercado. De esta manera, Gimnasia y Tiro completó incorporaciones en todas las líneas y empieza a definir su fisonomía para la próxima edición de la Primera Nacional.


Gonzalo Soto, experiencia para la defensa del Albo

El marcador central Gonzalo Soto, de 35 años, firmó contrato hasta diciembre de 2026 y ya tuvo su primer entrenamiento con el plantel. En la última temporada defendió los colores de Nueva Chicago y Colón de Santa Fe, donde acumuló 26 partidos, 22 de ellos como titular.


Anteriormente, Soto tuvo un paso destacado por Aldosivi, siendo una de las figuras del equipo que logró el ascenso a Primera División en 2024. Además, su carrera incluye pasos por Gimnasia y Esgrima La Plata, Villa San Carlos, Universitario de Perú, PKNS y Sarawak United de Malasia, Técnico Universitario de Ecuador, Chacarita Juniors, AC Bellinzona de Suiza y Mitre de Santiago del Estero, lo que refuerza su perfil de jugador experimentado.


Tiago Banega, refuerzo desde Central Norte

Otra de las novedades fuertes del mercado fue la llegada de Tiago Banega, mediocampista de 26 años, proveniente de Central Norte de Salta. El volante arribó en condición de libre y firmó contrato hasta el 31 de diciembre de 2026.


En la última temporada con el Cuervo disputó 28 partidos, 22 como titular, entre Primera Nacional y Copa Argentina, sin registrar goles ni expulsiones. Surgido en Racing Club, Banega también jugó en Patronato, Arsenal de Sarandí y Unión de Santa Fe, y fue campeón de la Copa Argentina 2022 con el Patrón.


Los refuerzos confirmados de Gimnasia y Tiro 2026

Con la llegada de Banega, el Albo ya cerró cinco incorporaciones:

  • Joaquín Papaleo (arquero)
  • Walter Montoya (volante)
  • Juan Rocca (delantero)
  • Gonzalo Soto (defensor)
  • Tiago Banega (volante)

El objetivo del cuerpo técnico fue claro: una incorporación por línea, sumando experiencia y equilibrio al plantel.


Inicio de la pretemporada y nómina de jugadores

Este lunes, Gimnasia y Tiro comenzó la pretemporada 2026 en el Gigante del Norte, con una amplia convocatoria de futbolistas. Estuvieron presentes:


Federico Cosentino, Joaquín Papaleo, Santiago Nogales, Valentín Yampa, Gabriel Díaz, Manuel Guanini, Adolfo Tallura, Lautaro Montoya, Rubén Villarreal, Juan Galetto, Ivo Cháves, Juan Oviedo, Agustín Rodríguez, Matías Birge, Nicolás Rinaldi, Jonás Aguirre, Walter Montoya, Juan Rocca, Fabricio Rojas, Nicolás Contín y Felipe Karabulut.

Se destacó la ausencia de Franco Sivetti, quien se sumará este martes, y la presencia de juveniles como Valentín Yampa (arquero, categoría 2009) y Felipe Karabulut (centrodelantero, categoría 2008).

La primera semana de trabajos se desarrollará en Salta, mientras que el lunes 12 el plantel viajará a Perico, Jujuy, para concentrarse en el Hotel Los Arcos hasta el sábado 17, donde se realizará la parte más intensa de la preparación física.

Bajas y salidas confirmadas

En paralelo a las incorporaciones, el Albo también registró nuevas bajas. La más reciente es la de Lautaro Gordillo, ya que no se llegó a un acuerdo con Colegiales para renovar su préstamo. El delantero de 26 años regresó al Tricolor de Munro tras disputar 13 partidos (siete como titular) y convertir tres goles durante su paso por el club.

Esta salida se suma a las desvinculaciones ya confirmadas de Daniel Villalva, José Méndez, Facundo Heredia, Isaac Monti, Gonzalo Bravo y Matías Morello, en el marco de la depuración del plantel que lleva adelante el cuerpo técnico.


Un plantel que toma forma para 2026

Con refuerzos cerrados, juveniles promovidos, bajas definidas y la pretemporada en marcha, Gimnasia y Tiro 2026 comienza a tomar forma. El objetivo del club es claro: consolidar una base competitiva, potenciarla con experiencia y llegar de la mejor manera al debut en la próxima temporada de la Primera Nacional, donde el Albo buscará volver a ser protagonista.




Gabón toma una decisión extrema tras la CAN 2025: apartan a Aubameyang y disuelven el cuerpo técnico

Tras la eliminación en la Copa Africana de Naciones 2025, el Gobierno de Gabón tomó una decisión drástica: disolvió el cuerpo técnico de la selección, suspendió al combinado nacional y apartó a Pierre-Emerick Aubameyang, en una medida sin precedentes que sacude al fútbol africano.

La crisis deportiva golpeó con fuerza a la selección de Gabón luego de su temprana eliminación en la Copa Africana de Naciones 2025, y el Gobierno decidió actuar sin medias tintas. Tras quedar fuera del certamen en fase de grupos y sin sumar puntos, el Ministerio de Deportes anunció la disolución inmediata del cuerpo técnico y la separación de las principales figuras del plantel, entre ellas Pierre-Emerick Aubameyang.

La determinación se conoció a través de un comunicado oficial leído en la televisión estatal Gabon24, donde se confirmó que la selección nacional, conocida como las Panteras, queda “suspendida hasta nuevo aviso”. Además del delantero ex Arsenal y Barcelona, también fue excluido el defensor Bruno Ecuele Manga, otro de los referentes históricos del combinado africano.

Aunque el video original del anuncio fue posteriormente eliminado de los canales oficiales, horas más tarde el Gobierno publicó un comunicado escrito en Facebook, ratificando todos los puntos difundidos inicialmente. El texto generó un fuerte impacto tanto en el ámbito deportivo como político, ya que no es habitual que el Ejecutivo intervenga de manera tan directa en la estructura de una selección nacional.

Desde el entorno del fútbol gabonés reconocen que la eliminación fue un golpe duro. El equipo finalizó cuarto en su grupo, sin puntos y sin chances de avanzar, quedando eliminado de forma anticipada en la segunda jornada del torneo. El rendimiento estuvo muy por debajo de las expectativas, especialmente considerando la jerarquía individual de algunos de sus futbolistas.

La exclusión de Aubameyang marca un quiebre simbólico. El atacante, máximo referente del fútbol gabonés en la última década, había regresado al seleccionado con la intención de liderar un nuevo proceso competitivo. Sin embargo, los resultados no acompañaron y el Gobierno decidió cortar de raíz cualquier continuidad.

Por el momento, no se informó quiénes se harán cargo de la reestructuración ni cuándo se levantará la suspensión de la selección. Lo cierto es que Gabón atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, con un futuro inmediato cargado de incertidumbre tanto en lo deportivo como en lo institucional.