Acassuso cambió de técnico: terminó el ciclo histórico de Darío Lema y Tobías Kohan asumió el desafío de salvar al Quemero

Acassuso movió fuerte el banco de suplentes en plena Primera Nacional: Darío “Chavo” Lema dejó de ser el entrenador tras la derrota ante Mitre y una racha muy negativa, mientras que Tobías Kohan fue oficializado como nuevo director técnico. El cambio marca el cierre de un ciclo histórico, el del ascenso, y el comienzo de una etapa urgente para sacar al Quemero de la zona baja.

Acassuso cambió de técnico: de la gloria con Lema a la urgencia con Tobías Kohan

Acassuso atraviesa uno de los momentos más delicados desde su regreso a la segunda categoría del fútbol argentino. Después de una racha negativa que lo dejó comprometido en la Zona A de la Primera Nacional, la institución de San Isidro decidió ponerle fin al ciclo de Darío “Chavo” Lema, el entrenador que había conseguido el histórico ascenso, y oficializó la llegada de Tobías Kohan como nuevo director técnico del primer equipo.

El detonante final fue la derrota 2-0 ante Mitre de Santiago del Estero. Ese resultado estiró la crisis futbolística del Quemero y terminó de acelerar una decisión que, por el presente del equipo, parecía cada vez más cercana. Acassuso no solo venía de perder: llevaba una larga racha sin victorias, había dejado atrás el envión inicial del campeonato y había caído hasta una zona muy incómoda de la tabla.

La salida de Lema duele por lo que representa. No se trata de un entrenador más en la historia reciente del club. Fue quien condujo al equipo hacia uno de los logros más importantes de la institución: el ascenso a la Primera Nacional por primera vez en su historia bajo el formato actual. Pero el fútbol, especialmente en una categoría tan exigente como la Primera Nacional, suele medir los ciclos por presente inmediato. Y ese presente terminó siendo demasiado pesado.


Darío Lema, el técnico del ascenso que no pudo sostener la reacción

El ciclo de Darío Lema en Acassuso tuvo dos caras muy marcadas. La primera fue gloriosa. Llegó en septiembre de 2025, luego de la salida de Juan José Serrizuela, y asumió en un contexto complicado. El arranque no fue sencillo: perdió en su debut ante Deportivo Armenio y el equipo atravesó una racha adversa. Sin embargo, poco a poco logró ordenar al grupo, recuperar confianza y construir una versión competitiva.

El Quemero terminó quinto en la tabla general de la Primera B con 58 puntos y entró al Reducido. Allí apareció la mejor versión del equipo. Acassuso no perdió ningún partido en la etapa decisiva: eliminó a Villa San Carlos por 1-0, luego superó a Real Pilar por penales tras igualar la serie y finalmente se impuso ante Deportivo Armenio con un global de 2-1. Esa campaña le dio al club el ascenso a la Primera Nacional y también la clasificación a la Copa Argentina.

Por eso, la salida de Lema no puede leerse solo desde la frialdad de los últimos resultados. Su ciclo queda marcado para siempre por haber llevado a Acassuso a un lugar histórico. El problema fue que, una vez iniciado el nuevo desafío en la segunda categoría, el equipo no logró sostener el nivel después de un comienzo prometedor.


Un arranque soñado que se transformó en pesadilla

Acassuso comenzó la temporada 2026 de la mejor manera. En su debut en la Primera Nacional, venció 2-0 a Chaco For Ever con un doblete de Lázaro Romero. Luego goleó 3-0 a Racing de Córdoba en una actuación contundente y más tarde le ganó 3-2 a San Telmo en la Isla Maciel, luego de remontar un 0-2. Tres partidos, tres victorias y puntaje ideal.

Ese inicio colocó al Quemero en lo más alto de la Zona A y alimentó la ilusión de que el equipo podía competir sin complejos en una categoría superior. Acassuso mostraba orden, eficacia, compromiso y una identidad basada en el sacrificio colectivo. Parecía que el impulso del ascenso seguía intacto.

Pero después llegó el quiebre. La derrota 1-0 ante Colón en Santa Fe marcó el final del puntaje ideal. Luego vino el 3-0 sufrido ante Deportivo Morón, una caída que golpeó fuerte desde lo futbolístico y emocional. Más tarde, el Quemero perdió 2-0 con Godoy Cruz, cayó ante Midland, volvió a perder con Los Andes, apenas rescató un empate sin goles ante All Boys, sufrió otra derrota ante Estudiantes de Buenos Aires y fue eliminado por Gimnasia de La Plata en la Copa Argentina.

La victoria histórica ante Newell’s por Copa Argentina, 2-0 en Rafaela, fue el último gran recuerdo positivo del ciclo. Después de ese batacazo, Acassuso no volvió a ganar ni volvió a convertir durante varios partidos. Esa sequía terminó pesando muchísimo.


La derrota ante Mitre fue el golpe final

El partido frente a Mitre de Santiago del Estero terminó de definir el futuro del cuerpo técnico. Acassuso llegó al encuentro con la necesidad de cortar la mala racha y acercarse a la zona de Reducido, pero volvió a quedarse con las manos vacías.

El Aurinegro golpeó rápido. A los 4 minutos, Marcos Machado anticipó en el área y puso el 1-0 para el local. Desde ese momento, el Quemero quedó condicionado. Intentó reaccionar, pero volvió a mostrar problemas para generar situaciones claras, una dificultad que se venía repitiendo desde hacía varias fechas.


En el tramo final, Juan Pablo Zárate liquidó el partido con un remate brillante que se clavó en el ángulo superior derecho. El 2-0 dejó a Acassuso en la decimoséptima posición de la Zona A, en zona de descenso, con apenas diez unidades y una racha de nueve partidos sin ganar en el campeonato.

Esa derrota fue el punto de no retorno. La dirigencia entendió que el equipo necesitaba un cambio inmediato para intentar modificar el ánimo del plantel y recuperar competitividad antes de que la tabla se vuelva aún más peligrosa.


Los números finales de Darío Lema en Acassuso

El balance global de Darío Lema muestra un ciclo importante, pero desgastado por el tramo final.


Estadísticas del ciclo Lema

  • Tiempo en el cargo: seis meses y 21 días
  • Partidos dirigidos: 27
  • Victorias: 9
  • Empates: 6
  • Derrotas: 12
  • Efectividad: 40,70%
  • Partidos en Primera B: 14
  • Partidos en Copa Argentina: 2
  • Partidos en Primera Nacional: 11
  • Logro principal: ascenso histórico a la Primera Nacional
  • Otro logro destacado: clasificación a Copa Argentina
  • Última victoria: 2-0 ante Newell’s por Copa Argentina
  • Último partido: derrota 2-0 ante Mitre de Santiago del Estero

El dato más fuerte es la contradicción del ciclo: Lema se va como uno de los entrenadores más importantes de la historia reciente del club, pero también en medio de una crisis deportiva que dejó a Acassuso en zona de descenso.


Tobías Kohan, el elegido para iniciar una nueva etapa

Después de confirmar la salida de Darío Lema, Acassuso no tardó en presentar a su nuevo entrenador. El elegido fue Tobías Kohan, un técnico joven, de 29 años, con recorrido en distintas funciones dentro del fútbol profesional y experiencia reciente en Defensa y Justicia.

Kohan trabajó durante 2025 en el Halcón de Varela, principalmente en la Reserva, donde dirigió 31 partidos. Además, tuvo un breve interinato en el plantel profesional, con cuatro encuentros al mando del equipo principal. Esa experiencia le permitió transitar un club reconocido por su estructura, su metodología de trabajo y su apuesta por entrenadores jóvenes.

El nuevo DT de Acassuso también cuenta con antecedentes en el ascenso. En 2024 estuvo en Arsenal de Sarandí y en 2022 dirigió a Ferro Carril Oeste. Además, ocupó otros roles dentro de cuerpos técnicos: fue analista de video en San Pablo de Brasil, Defensa y Justicia e Independiente, y también trabajó como preparador físico en la Sub 19 de Defensa y Justicia.

Su perfil es claro: juventud, formación metodológica, experiencia en análisis, conocimiento del ascenso y una mirada moderna del juego. Ahora tendrá el desafío más urgente de su carrera: levantar a un equipo golpeado, sin margen y con presión directa por la permanencia.


¿Por qué Acassuso apostó por Kohan?

La llegada de Tobías Kohan puede interpretarse como una búsqueda de renovación inmediata. Acassuso necesitaba cambiar la energía del plantel, pero también encontrar un entrenador capaz de trabajar rápido sobre detalles puntuales: concentración, generación ofensiva, solidez defensiva y confianza.

El Quemero no está lejos de recuperar competitividad, pero sí necesita corregir errores que se repiten. Varios protagonistas del plantel ya lo venían marcando en declaraciones recientes. Kevin Dubini, referente y capitán, reconoció que “el presente no es bueno porque mandan los resultados” y remarcó que el equipo no está pudiendo capitalizar errores rivales, mientras que cada equivocación propia la paga caro.

Patricio Pérez también había sido autocrítico al señalar que el equipo dejó de tener situaciones de gol y que debía recuperar concentración, porque la categoría se define por detalles. Esa palabra —detalles— aparece una y otra vez para explicar el momento de Acassuso.

Kohan llega justamente para trabajar sobre eso. No tendrá una pretemporada larga ni tiempo para ensayos prolongados. Deberá intervenir rápido, simplificar ideas, reconstruir confianza y devolverle al equipo la capacidad de competir cada fin de semana.


El problema central: Acassuso perdió gol y confianza

Uno de los puntos más preocupantes del tramo final de Lema fue la falta de gol. Después de la victoria ante Newell’s por Copa Argentina, el equipo acumuló varias presentaciones sin convertir. La caída ante Gimnasia de La Plata, la derrota frente a Estudiantes y el 2-0 ante Mitre evidenciaron un problema de profundidad.

En el arranque del torneo, Acassuso era un equipo eficaz. Lázaro Romero, Ramiro Reynoso, Agustín Hermoso, David Escalante y Jonathan Raccio habían aparecido en momentos importantes. El equipo no necesitaba generar diez situaciones para convertir: golpeaba cuando debía.

Con el correr de las fechas, esa eficacia desapareció. El equipo empezó a depender de centros, pelotas paradas o acciones aisladas. Cuando tuvo chances claras, como los penales fallados ante Los Andes y All Boys, tampoco pudo aprovecharlas. Eso golpeó la confianza de todo el grupo.

Kohan deberá recuperar el funcionamiento ofensivo. Acassuso necesita volver a generar juego, volver a pisar el área con más gente y, sobre todo, volver a convertir. En una pelea por la permanencia, cada gol puede valer muchísimo.


Una defensa que también perdió firmeza

La otra preocupación está en la concentración defensiva. Acassuso pasó de ser un equipo compacto y ordenado a sufrir goles en momentos claves. Le pasó ante Morón, cuando recibió un golpe sobre el final del primer tiempo y otro apenas iniciado el complemento. Le ocurrió ante Mitre, donde quedó abajo prácticamente desde el vestuario. También sufrió en varios partidos por errores puntuales, desmarques o pérdidas en zonas sensibles.

La Primera Nacional castiga mucho esos detalles. Los partidos son cerrados, físicos y de márgenes mínimos. Un error en salida, una desconcentración en una pelota parada o una marca mal tomada pueden definir una tarde entera.

Ese será otro punto urgente para el nuevo entrenador: recuperar el orden. Acassuso no puede permitirse regalar goles tempranos ni quedar obligado a correr siempre desde atrás.


Un ciclo que termina con gratitud, pero también con necesidad

La salida de Darío Lema marca el cierre de una etapa que merece reconocimiento. El Chavo fue el técnico del ascenso, el conductor de una campaña histórica y el responsable de devolver al club a una competencia nacional de enorme exigencia.

Pero también es cierto que el equipo entró en una caída pronunciada. La dirigencia decidió actuar antes de que el panorama se vuelva irreversible. Acassuso está en zona de descenso y necesita sumar de inmediato para no quedar atrapado en el fondo.

En ese contexto, la llegada de Kohan no solo representa un cambio de nombres. Es un intento de cambiar el ánimo, el método y la respuesta futbolística de un plantel que todavía tiene margen para reaccionar.


Qué debe cambiar Tobías Kohan

1. Recuperar confianza

Acassuso venía golpeado por derrotas consecutivas, falta de gol y una tabla cada vez más incómoda. El primer trabajo será anímico: devolverle al plantel la sensación de que puede competir y ganar.

2. Ordenar la defensa

El Quemero necesita volver a ser un equipo compacto. No puede recibir goles tempranos ni quedar desarmado cuando pierde la pelota.

3. Mejorar la generación ofensiva

El equipo dejó de crear situaciones claras. Kohan deberá encontrar sociedades, conectar mejor el mediocampo con los delanteros y darle mayor peso al área rival.

4. Trabajar los detalles

Los propios jugadores marcaron que los partidos se están definiendo por detalles. En esta categoría, la concentración en pelotas paradas, rebotes, transiciones y cierres defensivos es fundamental.

5. Volver a sumar de local

El próximo compromiso será ante Almirante Brown en condición de local. Para iniciar una recuperación real, Acassuso necesita hacerse fuerte en casa.


El próximo desafío: Almirante Brown

El debut de Tobías Kohan tendrá una carga especial. Acassuso recibirá a Almirante Brown con la obligación de sumar. No será un partido más: será el primer paso de una nueva etapa y una prueba inmediata para medir el impacto del cambio de entrenador.

El Quemero necesita una victoria que corte la racha, alivie la presión y reacomode al equipo en la tabla. El margen todavía existe, pero se achica con cada fecha. La permanencia empieza a jugarse ahora.

Estadísticas y datos destacados

  • Entrenador saliente: Darío “Chavo” Lema
  • Nuevo entrenador: Tobías Kohan
  • Motivo del cambio: malos resultados y derrota 2-0 ante Mitre
  • Racha negativa: nueve partidos sin ganar en Primera Nacional
  • Posición de Acassuso: 17° en la Zona A, en zona de descenso
  • Puntos: 10 unidades
  • Última victoria del ciclo Lema: 2-0 ante Newell’s por Copa Argentina
  • Partidos dirigidos por Lema: 27
  • Récord de Lema: 9 victorias, 6 empates y 12 derrotas
  • Efectividad: 40,70%
  • Gran logro del ciclo: ascenso histórico a la Primera Nacional
  • Próximo partido: Acassuso vs Almirante Brown

Síntesis del cambio de técnico

Club: Acassuso
Entrenador saliente: Darío Lema
Entrenador entrante: Tobías Kohan
Competencia: Primera Nacional 2026
Zona: A
Contexto: crisis de resultados y zona de descenso
Último partido: Mitre 2-0 Acassuso
Desafío inmediato: cortar la racha negativa y salir del fondo
Primer rival del nuevo ciclo: Almirante Brown




Sportivo Las Parejas cambió de técnico: salió Daniel Fagiani y asumió Lucas Baldino para intentar levantar al Lobo

Sportivo Las Parejas inició una nueva etapa en el Torneo Federal A: Daniel “Indio” Fagiani dejó de ser el entrenador luego del empate ante Douglas Haig y la dirigencia confirmó a Lucas Baldino como nuevo DT. El Lobo está penúltimo en la Zona 1, con seis puntos en siete partidos.

Sportivo Las Parejas movió el banco: Lucas Baldino reemplaza a Daniel Fagiani en un momento clave del Federal A

Sportivo Las Parejas tomó una decisión fuerte para intentar cambiar el rumbo en el Torneo Federal A 2026. Después de un arranque irregular y lejos de las expectativas, el club santafesino confirmó la salida de Daniel “Indio” Fagiani y anunció a Lucas Baldino como nuevo director técnico del primer equipo. El cambio llega en un momento sensible para el Lobo, que se encuentra en la parte baja de la Zona 1, con apenas seis puntos en siete presentaciones.

La salida de Fagiani se conoció después del empate sin goles frente a Douglas Haig de Pergamino, disputado en el estadio 4 de Septiembre. Aunque el resultado tuvo cierto valor por haber frenado la racha perfecta del líder de la zona, no alcanzó para sostener el ciclo del entrenador, que había llegado al club en febrero y permaneció casi tres meses al frente del plantel profesional.

El club informó la decisión a través de sus redes sociales y agradeció públicamente el trabajo del entrenador saliente. En el comunicado, Sportivo destacó el “compromiso, la dedicación y el trabajo realizado” por Fagiani durante su etapa en el Torneo Federal A, además de valorar su profesionalismo y desearle éxito en sus próximos desafíos.

Lucas Baldino, el elegido para encabezar la reconstrucción

El nuevo entrenador de Sportivo Las Parejas será Lucas Baldino, un técnico joven, de 37 años, que ya conoce la categoría. Su antecedente más reciente en el Federal A fue en Círculo Deportivo de Comandante Nicanor Otamendi, equipo al que dirigió hasta julio del año pasado después de haber iniciado la temporada en el conjunto bonaerense.

Baldino también cuenta con recorrido dentro del mismo Círculo Deportivo, donde trabajó previamente en el plantel de la liga local y tuvo dos ciclos con diferentes funciones. Además, formó parte de la secretaría técnica de Central Córdoba de Santiago del Estero, donde también se desempeñó como coordinador de fútbol juvenil.

Su llegada representa una apuesta por un perfil joven, con experiencia formativa y conocimiento de estructuras de trabajo. Para Sportivo, el desafío será que esa mirada pueda traducirse rápidamente en resultados, porque el margen empieza a achicarse y la tabla obliga a reaccionar.

El final del ciclo Fagiani

Daniel Fagiani dejó Sportivo Las Parejas luego de un inicio de campeonato con altibajos. El entrenador había asumido en febrero y dirigió al equipo durante las primeras siete fechas del Federal A. Su ciclo terminó con un saldo de un triunfo, tres empates y tres derrotas, números que dejaron al Lobo en el penúltimo lugar de la Zona 1.

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El último partido del ciclo fue el empate 0 a 0 ante Douglas Haig, líder e invicto de la zona. Sportivo mostró solidez defensiva y logró cortar la marcha perfecta del Fogonero, que venía con seis victorias consecutivas. Sin embargo, el equipo volvió a quedar en deuda desde la generación ofensiva, en un encuentro cerrado, trabado y con pocas situaciones claras.

El resultado dejó una lectura doble. Por un lado, Sportivo pudo competir ante el mejor equipo de la zona. Por el otro, siguió sin despegar en la tabla. Esa combinación terminó marcando el cierre de una etapa y la necesidad de abrir un nuevo ciclo.

Una campaña que no fue la esperada

Sportivo Las Parejas no logró encontrar regularidad en el arranque del campeonato. El equipo comenzó con una derrota por la mínima ante El Linqueño, luego empató 1 a 1 frente a Atlético Escobar, igualó también 1 a 1 con 9 de Julio de Rafaela, cayó 1 a 0 ante Gimnasia de Chivilcoy, consiguió su único triunfo al vencer 2 a 1 a Gimnasia de Concepción del Uruguay, perdió 2 a 0 ante Defensores de Belgrano de Villa Ramallo y finalmente empató 0 a 0 con Douglas Haig.

La campaña muestra un equipo competitivo en algunos pasajes, pero con problemas para sostener resultados y para transformar sus momentos favorables en victorias. El Lobo solamente pudo ganar una vez en siete partidos y eso lo dejó obligado a cambiar el rumbo.

Los números de Sportivo Las Parejas en el Federal A 2026

  • Equipo: Sportivo Atlético Club Las Parejas
  • Competencia: Torneo Federal A 2026
  • Zona: Zona 1
  • Partidos jugados: 7
  • Victorias: 1
  • Empates: 3
  • Derrotas: 3
  • Puntos: 6
  • Posición: penúltimo en la Zona 1
  • Técnico saliente: Daniel “Indio” Fagiani
  • Nuevo técnico: Lucas Baldino
  • Próximo partido: ante Sportivo Belgrano de San Francisco como local

El empate ante Douglas Haig: digno, pero insuficiente

El empate frente a Douglas Haig tuvo un valor simbólico porque Sportivo Las Parejas logró frenar al líder de la Zona 1, que llegaba con puntaje perfecto y buscaba su séptima victoria consecutiva. El partido fue muy táctico, con mucha disputa en la mitad de cancha y escasas situaciones de gol.

Douglas intentó manejar la pelota, mientras que Sportivo respondió con presión e intensidad. En el primer tiempo, el Fogonero tuvo una chance con un remate de Lautaro Ojeda que controló el arquero Lobos. La respuesta local llegó con un centro-arco de Gonzalo Schamfer que complicó a la defensa visitante y obligó a Martín Caballo a intervenir cerca de la línea.

Más allá de esa resistencia, Sportivo volvió a mostrar dificultades para lastimar en los metros finales. El equipo se ordenó bien, compitió, pero no logró imponer una idea ofensiva clara. Esa falta de contundencia fue uno de los principales problemas del ciclo Fagiani.

El único triunfo: una alegría que no alcanzó para despegar

La única victoria de Sportivo en el campeonato llegó ante Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, por la quinta fecha. Fue triunfo 2 a 1 en el estadio 4 de Septiembre, con goles de Alexis Schmidt a los 43 minutos del primer tiempo e Ignacio González a los 42 del complemento.

Ese día, el Lobo consiguió sus primeros tres puntos del torneo y parecía encontrar un punto de partida. Incluso pudo ampliar la diferencia con un penal ejecutado por Aarón Martínez, pero el arquero Emilio Rébora contuvo la definición. Luego llegó el descuento de Augusto Sonzogni, que decoró el resultado.

Sin embargo, esa victoria no tuvo continuidad. En la fecha siguiente, Sportivo cayó 2 a 0 ante Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, un golpe que volvió a exponer la irregularidad del equipo.

Qué debe corregir Baldino

Lucas Baldino llega con varios desafíos inmediatos. El primero será mejorar la producción ofensiva. Sportivo convirtió poco y tuvo partidos donde le costó mucho generar situaciones claras. En una zona tan pareja, no alcanza con sostener el orden: hay que lastimar más.

El segundo punto será recuperar confianza. El plantel viene de una etapa con pocos triunfos y una ubicación incómoda en la tabla. Baldino deberá trabajar tanto desde lo táctico como desde lo anímico para que el equipo vuelva a creer.

El tercer aspecto será encontrar una identidad. Sportivo mostró momentos de presión, intensidad y orden defensivo, pero no logró consolidar una forma de juego sostenida. El nuevo DT tendrá que definir rápidamente una estructura para competir mejor.

El debut de Baldino: una prueba ante Sportivo Belgrano

El primer partido de Lucas Baldino como entrenador de Sportivo Las Parejas será frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, en condición de local. Será un encuentro importante no solo por los puntos, sino por el impacto que puede generar el inicio de un nuevo ciclo.

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Sportivo necesita ganar para salir de la parte baja y empezar a mirar la tabla con otra expectativa. Un triunfo en casa podría cambiar el clima, recuperar confianza y darle respaldo inmediato al flamante cuerpo técnico.

Una reestructuración en marcha

En el comunicado por la salida de Fagiani, la institución también informó que se encuentra trabajando en una reestructuración del plantel. Ese detalle no es menor: el cambio no se limita al cuerpo técnico, sino que puede formar parte de una revisión más amplia del proyecto futbolístico para esta temporada.

La dirigencia sabe que el arranque no fue el esperado y que el equipo necesita respuestas rápidas. La llegada de Baldino abre una nueva etapa, pero también eleva la exigencia: el Lobo necesita empezar a sumar de a tres.

Sportivo Las Parejas decidió cambiar el rumbo en pleno Torneo Federal A. La salida de Daniel Fagiani y la llegada de Lucas Baldino marcan el inicio de una nueva etapa para un equipo que está penúltimo en la Zona 1 y que apenas ganó un partido en siete fechas.

El desafío para Baldino será inmediato: ordenar al Lobo, recuperar confianza, mejorar la producción ofensiva y transformar la competitividad en resultados. El debut ante Sportivo Belgrano será la primera gran prueba para saber si el cambio de entrenador puede convertirse en el impulso que Sportivo necesita para salir del fondo.




Alejandro Abaurre es el nuevo técnico de San Martín de Mendoza: el León busca salir del fondo con el “Cachorro”

San Martín de Mendoza oficializó la llegada de Alejandro “Cachorro” Abaurre como nuevo director técnico después de la salida de Christian Corrales. El León atraviesa un arranque complicado en el Torneo Federal A, con apenas cinco puntos, y buscará cambiar el rumbo en el duelo mendocino ante FADEP.

Alejandro Abaurre asumió en San Martín de Mendoza: el Chacarero mueve el banco para salir de una crisis futbolística

San Martín de Mendoza atraviesa horas decisivas en el Torneo Federal A 2026. Después de un arranque muy por debajo de las expectativas, el club mendocino confirmó la llegada de Alejandro “Cachorro” Abaurre como nuevo director técnico del plantel profesional. El entrenador llegó a un acuerdo con la institución y tomará el mando del León tras la salida de Christian Corrales, anunciada luego de una nueva derrota que profundizó el mal momento del equipo.

La decisión no sorprende por el contexto. San Martín apenas sumó 5 puntos en el inicio de la temporada y comparte el fondo de la Zona 3 junto a Fundación Amigos. El Chacarero ganó solo un partido, empató dos y perdió tres, números que obligaron a la dirigencia a tomar una determinación fuerte para intentar enderezar el rumbo antes de que la distancia con los puestos de clasificación se vuelva más difícil de remontar.

El “Cachorro” Abaurre tendrá una misión inmediata: recuperar la confianza de un plantel golpeado, ordenar a un equipo que mostró problemas ofensivos y defensivos, y devolverle competitividad a San Martín en una zona pareja, exigente y con poco margen para seguir dejando puntos en el camino.

Un cambio necesario tras un inicio irregular

San Martín comenzó el Federal A con expectativas importantes, pero los resultados no acompañaron. El equipo alternó empates, derrotas y apenas una victoria, sin lograr sostener una identidad de juego clara. El ciclo de Christian Corrales terminó después de una seguidilla de presentaciones preocupantes, entre ellas el empate sin goles ante Costa Brava y la posterior caída ante Deportivo Rincón de los Sauces.

El último golpe fue la derrota 1 a 0 ante Deportivo Rincón en Neuquén, por la fecha 7 de la Zona 3. El Chacarero mostró una mejoría de mitad de cancha hacia adelante, pero volvió a sufrir en defensa y terminó perdiendo sobre el final por un penal convertido por Rodrigo Herrera a los 47 minutos del segundo tiempo.

Ese resultado terminó de acelerar los cambios. La imagen no fue completamente negativa en el juego, porque San Martín tuvo situaciones claras, incluido un remate de Juan Mazzolo en el travesaño, pero el equipo volvió a quedarse sin premio y cayó nuevamente como visitante. El dato más preocupante es que el León perdió los tres partidos que jugó fuera de casa y apenas convirtió un gol en toda la temporada hasta ese momento.

Quién es Alejandro Abaurre, el nuevo DT del León

Alejandro Abaurre es un nombre conocido en el fútbol del interior y especialmente en la región cuyana. Su última experiencia como entrenador fue en Ferro de General Pico, donde disputó el Torneo Regional Amateur. Antes, también formó parte de proyectos deportivos en Deportivo Rincón, Huracán Las Heras, Olimpo y Gutiérrez SC.

Su llegada a San Martín de Mendoza se da en un momento donde el club necesita mucho más que un cambio de nombres. El Chacarero requiere una conducción que pueda reconstruir confianza, dar respuestas rápidas y encontrar un funcionamiento más estable. Abaurre conoce la categoría, tiene recorrido en equipos competitivos del interior y llega con el desafío de transformar un arranque muy flojo en una recuperación concreta.

Los números que explican la urgencia

La campaña de San Martín en el Federal A 2026 muestra por qué la dirigencia decidió mover el banco. Hasta el momento, el equipo consiguió:

  • 1 victoria
  • 2 empates
  • 3 derrotas
  • 5 puntos
  • Último lugar compartido en la Zona 3 junto a FADEP
  • Tres derrotas como visitante
  • Muy baja producción ofensiva

El problema principal no fue solamente la posición en la tabla, sino la falta de respuestas futbolísticas en partidos clave. San Martín empató 0 a 0 ante Juventud Unida en el debut, cayó 3 a 0 frente a Cipolletti, venció 1 a 0 a Atenas de Río Cuarto, perdió 1 a 0 contra Huracán Las Heras, empató 0 a 0 con Costa Brava y luego cayó 1 a 0 ante Deportivo Rincón.

Esos resultados dejaron al equipo en una situación incómoda. El León no está lejos desde lo matemático, pero sí necesita cambiar rápido su dinámica para no quedar relegado.

El ciclo Corrales: una victoria, poco gol y muchas dudas

Christian Corrales intentó encontrar variantes, incluso con modificaciones importantes en el último partido ante Deportivo Rincón. Cambió nombres, esquema y buscó mayor vértigo en ataque. La respuesta tuvo algunos aspectos positivos, pero no alcanzó para sostener el resultado ni para corregir las falencias que venían repitiéndose.

Ante Costa Brava, por ejemplo, San Martín no pudo imponer condiciones como local. El equipo no generó juego, no pateó al arco y terminó empatando 0 a 0 en el estadio Libertador General San Martín. El malestar de la hinchada quedó reflejado en murmullos y silbidos por una producción ofensiva muy pobre.

Contra Huracán Las Heras, el León también cayó 1 a 0 en un partido donde mostró más actitud que claridad. Tuvo la pelota en el segundo tiempo, pero no logró convertir ese dominio en situaciones reales de peligro. Esa falta de profundidad fue una constante en varios tramos del torneo.

La derrota en Neuquén, el golpe final

El partido ante Deportivo Rincón fue especialmente doloroso porque San Martín parecía encaminado a rescatar al menos un punto. El equipo tuvo chances claras en el primer tiempo, pero también sufrió mucho en defensa. Leonardo Rodríguez fue una de las figuras al contener situaciones importantes del local.

En el cierre, dos jugadas marcaron el destino del partido. Primero, Matías Contreras chocó cabezas con un rival y tuvo que ser retirado en ambulancia, dejando al Chacarero con un hombre menos en los minutos finales. Luego, a los 47 minutos del complemento, Fabricio Ojeda tocó la pelota con la mano dentro del área y el árbitro Fernando Rekers sancionó penal. Rodrigo Herrera lo cambió por gol y sentenció el 1 a 0 para Deportivo Rincón.

La derrota dejó una sensación de frustración enorme. San Martín había mostrado algunos signos de mejoría, pero volvió a pagar caro sus errores. Ese tipo de golpes suelen tener consecuencias, y esta vez derivaron en la salida del entrenador y la llegada de Abaurre.

El primer desafío: duelo mendocino ante FADEP

El debut de Alejandro Abaurre tendrá un condimento especial: será ante Fundación Amigos por el Deporte, en un duelo de equipos mendocinos necesitados. FADEP comparte con San Martín el sector más bajo de la Zona 3, por lo que el partido tendrá un valor enorme desde lo anímico y desde la tabla.

Para el nuevo entrenador, el estreno será una oportunidad ideal para empezar a cambiar el clima. Un triunfo no resolvería todos los problemas, pero sí podría significar un punto de partida para recuperar confianza y salir del fondo.

Qué debe corregir Abaurre

El nuevo técnico tendrá varias tareas urgentes. La primera será mejorar la producción ofensiva. San Martín necesita generar más situaciones, pisar más el área y encontrar variantes para no depender de acciones aisladas. El dato de haber terminado partidos sin patear al arco, como ante Costa Brava, marca una alarma clara.

La segunda tarea será fortalecer la defensa. Aunque en varios encuentros el equipo compitió, los errores puntuales le costaron demasiado. Contra Rincón, por ejemplo, el penal en el final dejó al León sin nada. Contra Cipolletti, la fragilidad defensiva derivó en una goleada 3 a 0.

La tercera será recuperar el ánimo del plantel. El inicio del torneo golpeó fuerte y la presión de la hinchada ya se hizo sentir. Abaurre tendrá que trabajar desde lo táctico, pero también desde lo emocional.

San Martín todavía está a tiempo

A pesar del mal comienzo, el campeonato todavía ofrece margen para la recuperación. La Zona 3 está en pleno desarrollo y una racha positiva podría cambiar rápidamente el panorama. Pero para eso, San Martín necesita dejar atrás la irregularidad y empezar a sumar de a tres.

El Chacarero cuenta con historia, estructura y una exigencia propia de un club que siempre busca protagonismo. Por eso, la llegada de Abaurre no puede ser solo un cambio de entrenador: debe convertirse en el inicio de una reconstrucción futbolística.


San Martín de Mendoza tomó una decisión fuerte para intentar salir de una situación complicada. La llegada de Alejandro “Cachorro” Abaurre marca el comienzo de una nueva etapa para un equipo que necesita respuestas inmediatas. El León tiene apenas cinco puntos, comparte el fondo de la Zona 3 y viene de una derrota dolorosa en Neuquén.

El nuevo técnico tendrá poco tiempo para trabajar, pero un objetivo claro: ordenar al equipo, recuperar confianza y transformar la preocupación en reacción. El debut ante FADEP será la primera gran prueba para saber si el Chacarero puede empezar a cambiar su historia en este Federal A.




Godoy Cruz cambió de técnico en cuestión de horas: salió Mariano Toedtli y llegó Pablo De Muner para intentar enderezar el rumbo

Godoy Cruz tomó una decisión fuerte y llamativa en plena Primera Nacional: Mariano Toedtli dejó de ser el entrenador tras el empate 2-2 ante Deportivo Morón y, casi de inmediato, el club cerró la llegada de Pablo De Muner. El movimiento sorprende por la velocidad, aunque los antecedentes indican que la salida podía estar madurando desde hace varias semanas.

Godoy Cruz cambió de técnico al instante: una salida que sorprendió por la velocidad, pero no por el contexto

Godoy Cruz vivió horas intensas y tomó una decisión que sacudió su presente en la Primera Nacional. Después del empate 2-2 ante Deportivo Morón en el Feliciano Gambarte, Mariano Toedtli dejó de ser el entrenador del Tomba y, en cuestión de muy poco tiempo, Pablo De Muner fue confirmado como su reemplazante. La rapidez del movimiento llamó la atención: cambiar de técnico prácticamente de un día para el otro no es habitual, aunque en este caso todo indica que la decisión podía venir siendo analizada desde antes.

El empate ante Morón fue el detonante final. Godoy Cruz necesitaba ganar para achicar distancia con el líder de la Zona A, pero volvió a dejar puntos en el camino. El 2-2 ante el Gallo dejó al Bodeguero con 16 unidades, a cinco de la cima, y prolongó una racha de cuatro partidos sin victorias. En un club que viene de descender, que tiene estructura, historia reciente en Primera División y obligación de pelear el regreso, esa seguidilla terminó pesando demasiado.

La salida de Toedtli fue oficializada luego de una reunión dirigencial. El ciclo del “Pájaro” duró apenas 12 partidos, con tres triunfos, siete empates y dos derrotas, una de ellas por Copa Argentina frente al propio Deportivo Morón. Sus números no fueron desastrosos desde la estadística fría, pero tampoco alcanzaron para sostener un proyecto que nunca terminó de convencer desde el juego ni desde la respuesta emocional del equipo.


Una decisión rápida, pero con señales previas

Lo más llamativo del caso Godoy Cruz no es únicamente el cambio de entrenador, sino la velocidad con la que se produjo. En menos de un día, el club pasó de cerrar el ciclo de Mariano Toedtli a confirmar a Pablo De Muner como nuevo director técnico. En el fútbol argentino, los tiempos suelen ser acelerados, pero este movimiento permite pensar que la dirigencia ya tenía alternativas estudiadas.

Y hay motivos para creerlo. A principios de marzo, cuando el Tomba todavía no había ganado en la temporada, Toedtli ya había presentado su renuncia tras el empate 0-0 ante Deportivo Madryn. En aquella ocasión, la salida no fue aceptada por el presidente José Mansur ni por referentes del plantel como Vicente Poggi, Juan Andrada y Roberto Ramírez, quienes le pidieron que continuara.

Ese antecedente es clave para entender lo ocurrido ahora. La relación entre el entrenador y el proyecto ya había tenido una primera grieta fuerte. La continuidad de Toedtli después de aquel episodio fue más una apuesta por sostener el proceso que una muestra de plena estabilidad. Por eso, cuando el equipo volvió a estancarse, la dirigencia actuó con una rapidez que sugiere planificación previa.

La llegada de Daniel Oldrá como director deportivo también aparece como un dato importante. El máximo ídolo del club regresó para trabajar como nexo entre inferiores, plantel profesional y estructura futbolística. Su desembarco, anunciado pocos días antes de la salida de Toedtli, marcó un reordenamiento interno que podía anticipar decisiones fuertes en el área deportiva.


El ciclo Toedtli: una apuesta que nunca terminó de despegar

Mariano Toedtli llegó a Godoy Cruz como una apuesta importante de José Mansur para encarar el regreso a la Primera Nacional. Era su primera experiencia como director técnico principal y asumía en un escenario muy complejo: un club golpeado por el descenso, con una profunda renovación del plantel y con una exigencia inmediata de protagonismo.


El problema fue que el Tomba nunca encontró continuidad. Empató demasiado, ganó poco y quedó marcado por una sensación permanente de deuda futbolística. En 12 partidos, Toedtli consiguió tres victorias, siete empates y dos derrotas. El número que más explica el desgaste es la cantidad de igualdades: Godoy Cruz no perdía mucho, pero tampoco ganaba lo suficiente para pelear arriba con autoridad.

Los resultados del ciclo fueron:

Partido Resultado
Godoy Cruz vs Ciudad de Bolívar 1-1
Defensores de Belgrano vs Godoy Cruz 1-1
Godoy Cruz vs Deportivo Morón 0-1, Copa Argentina
Godoy Cruz vs Deportivo Madryn 0-0
Godoy Cruz vs Ferro 2-1
Chaco For Ever vs Godoy Cruz 1-1
Deportivo Maipú vs Godoy Cruz 0-1
Godoy Cruz vs Acassuso 2-0
San Telmo vs Godoy Cruz 2-0
Godoy Cruz vs San Miguel 0-0
Colón vs Godoy Cruz 0-0
Godoy Cruz vs Deportivo Morón 2-2

La síntesis es clara: el equipo tuvo momentos positivos, como los triunfos ante Ferro, Maipú y Acassuso, pero no logró sostener una línea ascendente. La derrota ante San Telmo, los empates consecutivos ante San Miguel, Colón y Morón, y la eliminación temprana en Copa Argentina fueron erosionando la confianza.


El empate ante Morón fue el golpe final

El 2-2 ante Deportivo Morón tuvo todos los condimentos para convertirse en punto de quiebre. Godoy Cruz jugaba en casa, ante el líder, con la posibilidad de achicar diferencias y relanzarse en la pelea. Arrancó mejor, se puso en ventaja temprano con gol de Axel Rodríguez, pero Morón respondió con un doblete de Franco Fagundez. Martín Pino también marcó para el local, pero el Tomba no pudo sostener la ventaja ni recuperar el control definitivo del partido.

El resultado terminó sirviéndole más al Gallo que al Bodeguero. Morón se mantuvo arriba con 21 puntos, mientras que Godoy Cruz quedó con 16, a cinco unidades de la cima. Para un equipo con la obligación de pelear el ascenso, empatar en casa ante un rival directo profundizó la sensación de oportunidad perdida.

El partido también expuso una tendencia del ciclo Toedtli: Godoy Cruz era capaz de competir, pero le costaba cerrar los partidos y transformar sus momentos de dominio en victorias. Esa dificultad, repetida a lo largo del campeonato, fue una de las razones principales de la salida.


Pablo De Muner, el elegido para intentar cambiar el rumbo

La respuesta dirigencial fue inmediata. Pablo De Muner fue confirmado como nuevo entrenador de Godoy Cruz y tendrá la misión de ordenar al equipo, recuperar confianza y llevar al Tomba a pelear el ascenso a la Liga Profesional.


De Muner tiene 45 años y viene de trabajar como ayudante de campo de Martín Anselmi en Botafogo de Brasil. Además, conoce la Primera Nacional y cuenta con experiencia como entrenador principal en distintos clubes. Dirigió a Independiente Rivadavia de Mendoza, All Boys, Defensa y Justicia —tanto en Primera como en Reserva— y San Martín de Tucumán. También tuvo pasos internacionales por O’Higgins de Chile, Guaraní de Paraguay, Melgar de Perú y Águilas Doradas de Colombia.

Su llegada busca dar un golpe de efecto. Godoy Cruz necesita algo más que un cambio de nombres: necesita una respuesta futbolística rápida. El próximo compromiso será ante Racing de Córdoba en el Feliciano Gambarte, partido programado para el domingo a las 16.30, y allí podría debutar el nuevo ciclo.


¿Por qué el cambio parece tan repentino?

La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿cómo puede un club cambiar de entrenador tan rápido? En apariencia, la decisión parece tomada “al instante”. Sin embargo, al mirar el contexto, hay varios elementos que permiten entenderla.

Primero, Toedtli ya había puesto su renuncia a disposición en marzo. Eso quiere decir que su continuidad no estaba blindada. Segundo, el equipo acumulaba cuatro partidos sin ganar. Tercero, Godoy Cruz estaba en zona de Reducido, pero lejos de la expectativa principal: pelear mano a mano por la punta. Cuarto, la llegada de Daniel Oldrá como director deportivo modificó el mapa interno y abrió una etapa de decisiones más profundas.

Por eso, aunque el anuncio haya sido rápido, es probable que la dirigencia ya viniera evaluando alternativas. En el fútbol profesional, cuando una salida se resuelve en cuestión de horas y el reemplazante aparece casi de inmediato, generalmente hay un trabajo previo detrás.

No necesariamente significa que la salida estuviera cerrada antes del empate ante Morón, pero sí que el club no fue tomado por sorpresa. El 2-2 ante el líder funcionó como el último argumento para ejecutar una decisión que venía madurando.


Godoy Cruz, entre la urgencia y la obligación de ascender

El presente de Godoy Cruz debe leerse desde un punto central: el descenso reciente cambió por completo la vara de exigencia. El Tomba no es un equipo más en la Primera Nacional. Viene de competir durante años en la máxima categoría, cuenta con infraestructura, identidad de club de Primera y una hinchada que exige respuestas inmediatas.

Ese contexto hizo que el ciclo Toedtli tuviera poco margen de tolerancia. El equipo podía estar sexto, afianzado en puestos de Reducido, pero eso no era suficiente. En Godoy Cruz, el objetivo no es simplemente clasificar; el objetivo es volver cuanto antes a la Liga Profesional.

La propia temporada arrancó con turbulencias. En los primeros partidos, el equipo no ganaba, convirtió poco, quedó eliminado de la Copa Argentina y sufrió incidentes con hinchas tras el empate ante Deportivo Madryn. Incluso hubo invasión de campo, reproches al plantel y sanción económica para el club. Todo eso construyó un clima de tensión alrededor del proyecto.

Con el correr de las fechas, el equipo logró mejorar, pero no lo suficiente para consolidar confianza plena. La última racha sin triunfos terminó de inclinar la balanza.


Las estadísticas que explican la salida de Toedtli

Números generales del ciclo

  • Partidos dirigidos: 12
  • Victorias: 3
  • Empates: 7
  • Derrotas: 2
  • Partidos sin ganar al momento de su salida: 4
  • Puntos en la Zona A: 16
  • Posición: sexto lugar
  • Distancia con el líder: cinco puntos
  • Eliminación: Copa Argentina ante Deportivo Morón

Lectura futbolística

Godoy Cruz no fue un equipo derrotado en términos estadísticos, pero sí quedó atrapado en una zona incómoda: perdió poco, pero empató demasiado. En la Primera Nacional, esa diferencia es clave. Un equipo que aspira a ser protagonista necesita transformar partidos cerrados en victorias. El Tomba, en cambio, dejó escapar demasiados puntos.

Los empates ante Ciudad de Bolívar, Defensores de Belgrano, Deportivo Madryn, Chaco For Ever, San Miguel, Colón y Morón explican buena parte del desgaste. Algunos tuvieron valor por el contexto, pero acumulados terminaron construyendo una campaña por debajo de las expectativas.


Qué debe cambiar De Muner

Pablo De Muner asume con poco tiempo de adaptación y una exigencia inmediata. Su primer gran desafío será recuperar el impulso competitivo de un plantel que tiene nombres importantes, pero que necesita respuestas rápidas.

1. Convertir empates en triunfos

El gran déficit de Godoy Cruz fue no cerrar los partidos. De Muner deberá trabajar sobre la eficacia, la toma de decisiones en los últimos metros y la capacidad para sostener ventajas.

2. Recuperar contundencia ofensiva

El Tomba tuvo momentos de buen juego, pero alternó demasiado. Necesita mayor peso ofensivo, más claridad para terminar jugadas y mejor aprovechamiento de la pelota parada.

3. Ordenar emocionalmente al equipo

Desde el inicio de la temporada, el equipo convivió con presión externa, incidentes, renuncias amagadas y exigencias altas. El nuevo entrenador deberá darle calma al plantel sin bajar la intensidad competitiva.

4. Hacer fuerte al equipo en el Gambarte

Godoy Cruz debe transformar su estadio en una fortaleza. Varios puntos se escaparon como local y eso pesó en la tabla.

5. Aprovechar la estructura de Daniel Oldrá

Con Oldrá como director deportivo, De Muner tendrá un respaldo clave desde la identidad del club. La relación entre dirección deportiva, cuerpo técnico y plantel será decisiva para ordenar el proyecto.


Una rareza que habla del momento del fútbol argentino

El caso de Godoy Cruz también refleja una dinámica cada vez más frecuente en el fútbol argentino: los proyectos tienen poco tiempo para consolidarse. Toedtli duró 12 partidos. No fue una campaña catastrófica, pero tampoco cumplió con la expectativa. Y en clubes con urgencia de ascenso, la paciencia suele ser mínima.

Lo increíble es la velocidad del recambio. Que un equipo cierre la salida de un entrenador y confirme otro casi de inmediato siempre genera sospechas de que el movimiento venía preparado. Y en este caso, el contexto refuerza esa sensación.

Godoy Cruz no improvisó del todo. El club tenía señales suficientes para activar un plan alternativo: la renuncia previa de Toedtli, la falta de triunfos recientes, el empate ante el líder, la llegada de Oldrá y la necesidad de no perder más terreno.


Síntesis del caso

Club: Godoy Cruz
Entrenador saliente: Mariano Toedtli
Entrenador entrante: Pablo De Muner
Motivo inmediato: empate 2-2 ante Deportivo Morón y cuatro partidos sin ganar
Ciclo Toedtli: 12 partidos, 3 victorias, 7 empates y 2 derrotas
Posición del equipo: sexto en la Zona A
Puntos: 16
Distancia con el líder: cinco puntos
Próximo partido: Racing de Córdoba, en el Feliciano Gambarte
Dato llamativo: De Muner fue confirmado casi de inmediato tras la salida de Toedtli
Lectura: la velocidad del cambio sugiere que la alternativa ya estaba evaluada por la dirigencia




Mario Sciacqua es el nuevo entrenador de Central Norte: experiencia, urgencias y una misión clara para reordenar al Cuervo

Central Norte encontró reemplazante para Adrián Bastía y apostó por la experiencia de Mario Sciacqua, un entrenador con largo recorrido en el ascenso y con el desafío inmediato de ordenar a un equipo golpeado, necesitado de puntos y comprometido en la parte baja de la Zona A.

Mario Sciacqua, el elegido para reordenar a Central Norte en plena crisis deportiva

Central Norte de Salta ya tiene nuevo entrenador. Después de la salida de Adrián Bastía, la dirigencia azabache definió que Mario Sciacqua sea el encargado de tomar el mando del plantel profesional en un momento delicado de la temporada. El técnico llegará a Salta este jueves para formalizar su vínculo, dirigir su primera práctica y firmar contrato hasta diciembre de 2026. Su debut será inmediato: este sábado, desde las 15.30, frente a Defensores de Belgrano en el estadio Juan Pasquale, por la fecha 12 de la Primera Nacional.

La decisión llega luego de varios días de reuniones, análisis y nombres sobre la mesa. Tras la renuncia de Bastía, la dirigencia encabezada por Leandro Etchezar comenzó una búsqueda urgente para encontrar un reemplazante capaz de asumir rápido, conocer la categoría y aportar una mirada fuerte sobre un plantel que necesita respuestas inmediatas. Entre las alternativas evaluadas aparecieron nombres como Rubén Darío Forestello, Omar Asad, Raúl Antuña, Alexis Mateo y Ricardo Pancaldo, pero finalmente el elegido fue Sciacqua.

La llegada del nuevo técnico no ocurre en un contexto cualquiera. Central Norte viene de perder como local ante Ciudad de Bolívar por 1 a 0, resultado que terminó acelerando la salida de Bastía y dejó al equipo en zona de descenso directo. El Cuervo suma apenas nueve puntos en la Zona A, atraviesa una racha negativa y necesita modificar rápidamente su rumbo futbolístico, anímico y competitivo.

Un técnico de recorrido para un momento de urgencia

La principal apuesta de Central Norte con Mario Sciacqua es la experiencia. El entrenador viene de dirigir en Deportes La Serena de Chile y cuenta con una extensa trayectoria en el fútbol argentino. Pasó por Colón, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Quilmes, Olimpo, Patronato, Godoy Cruz, Atlanta, Mitre de Santiago del Estero y Sarmiento de Junín, club con el que logró el ascenso a Primera División.

Además, Sciacqua está cerca de alcanzar los 500 partidos como entrenador profesional, un dato que marca el perfil de la elección dirigencial: Central Norte buscó un técnico con espalda, recorrido, conocimiento del ascenso y capacidad para manejar situaciones complejas.

En Barrio Norte entienden que este no es un momento para experimentos. Bastía llegó al club con una idea de reconstrucción, pero su ciclo no logró sostenerse en los resultados. En diez partidos, el Polaco consiguió dos triunfos, tres empates y cinco derrotas. La campaña dejó al equipo anteúltimo, golpeado y con una necesidad urgente de sumar.

Por eso, Sciacqua deberá actuar rápido. No tendrá una pretemporada para trabajar, ni semanas largas para probar variantes. Su primera práctica será casi una introducción antes del debut ante Defensores de Belgrano, uno de los equipos fuertes de la Zona A. Luego, el Cuervo recibirá a Deportivo Madryn, otro compromiso clave para empezar a medir el impacto del nuevo ciclo.

Lo que recibe Sciacqua: un plantel golpeado pero con margen para reaccionar

El nuevo entrenador se encontrará con un equipo que mostró algunos pasajes interesantes durante el ciclo anterior, pero que nunca consiguió regularidad. Central Norte tuvo momentos de solidez defensiva, especialmente en partidos como el empate ante Colón y el triunfo en el clásico frente a Gimnasia y Tiro, pero también sufrió mucho por su falta de gol, sus desconcentraciones y su dificultad para sostener resultados.

La campaña reciente deja un diagnóstico claro. El Cuervo perdió ante Estudiantes de Buenos Aires, Almirante Brown y Ciudad de Bolívar; empató con Mitre en un partido que ganaba hasta el tramo final; y solo logró sostener algunos rendimientos positivos de manera aislada. La derrota ante Ciudad de Bolívar fue el punto de quiebre: el equipo volvió a mostrar empuje, pero no claridad, y terminó chocando contra un rival ordenado que supo aprovechar su momento.

Bastía, en sus declaraciones tras la salida, remarcó que el plantel está fuerte desde lo físico y que el nuevo técnico se encontrará con un grupo predispuesto al trabajo. También reconoció que el equipo necesita mejoras y que el próximo entrenador tendrá “muchísimo trabajo”. Esa frase resume el desafío de Sciacqua: ordenar, simplificar y devolver confianza.

La primera urgencia: recuperar el orden emocional

Antes que lo táctico, Sciacqua deberá trabajar sobre la cabeza del plantel. Central Norte viene de una salida de entrenador, una derrota dura en casa, silbidos, presión de la tabla y una sensación de urgencia permanente. En la Primera Nacional, cuando un equipo entra en esa dinámica, cada error pesa el doble y cada partido se transforma en una prueba de carácter.


El nuevo DT deberá recomponer la confianza de jugadores que, en varios encuentros, demostraron actitud pero no encontraron respuestas futbolísticas. Central Norte no está lejos en puntos de otros equipos de la zona baja y media, pero el problema es que la seguidilla de malos resultados lo dejó sin margen emocional.

En ese sentido, el debut ante Defensores de Belgrano será una prueba exigente. No solo por el rival, sino por el poco tiempo de trabajo. Sciacqua tendrá que elegir rápido una estructura base, definir prioridades y evitar que el equipo vuelva a partirse ante la adversidad.

La segunda urgencia: ordenar el sistema defensivo

Central Norte no recibió goleadas, pero sufrió goles en momentos determinantes. Contra Almirante Brown perdió sobre el final. Ante Mitre dejó escapar un triunfo por una jugada desafortunada. Frente a Ciudad de Bolívar recibió el golpe en el primer tiempo y después no pudo revertirlo.

El problema no parece ser solo defensivo en cuanto a nombres, sino colectivo. El equipo necesita mejorar la concentración, la coordinación entre líneas y la manera de defender después de perder la pelota. Sciacqua, con su experiencia en equipos del ascenso, probablemente priorice una estructura compacta para que Central Norte vuelva a competir desde el orden.

El Cuervo necesita dejar de regalar tramos de partido. En varios encuentros le costó entrar concentrado, como ocurrió ante Estudiantes de Caseros, donde recibió un gol temprano, o frente a Ciudad de Bolívar, donde volvió a quedar condicionado por una acción puntual. El nuevo cuerpo técnico deberá corregir esas desconexiones cuanto antes.

La tercera urgencia: encontrar una idea ofensiva más clara

El gran déficit de Central Norte durante buena parte del torneo fue la falta de gol. En las primeras fechas incluso acumuló varios partidos sin convertir. Luego apareció Julián López, decisivo ante All Boys y Gimnasia y Tiro, pero el equipo no logró construir una producción ofensiva sostenida.

Sciacqua deberá resolver cómo alimentar mejor a los delanteros y cómo darle más peso al equipo en los últimos metros. Central Norte tuvo partidos en los que llegó por empuje, centros o acciones individuales, pero le faltó juego asociado, precisión en la finalización y mayor presencia dentro del área.

Nombres como Joaquín Mateo, Franco Vedoya, Tiago Taobas, Julián López, Kevin Isa Luna, Ramiro Costa o Francisco Borda pueden ofrecer variantes, pero el equipo necesita una estructura que potencie esas características. La tarea será definir si conviene sostener un esquema con dos puntas, reforzar el mediocampo, jugar con extremos o apostar por transiciones rápidas.

La cuarta urgencia: elegir una base y sostenerla

Uno de los problemas del ciclo anterior fue la búsqueda constante. Bastía reconoció que cambió sistemas y jugadores intentando encontrar la vuelta. Las lesiones y suspensiones también complicaron la continuidad, pero Central Norte nunca terminó de consolidar un once reconocible.

Sciacqua deberá tomar decisiones fuertes. En un plantel numeroso, armado con muchas incorporaciones para la temporada 2026, el técnico tendrá que identificar rápidamente una columna vertebral. Enzo Vázquez aparece como una referencia en el arco; en defensa hay nombres como Mauricio Rosales, Agustín Lamosa, Enzo Calderón, Leonardo Felissia, Pedro Sanz y Agustín Aleo; en el medio figuran Gianluca Mancuso, Matías Villarreal, Kevin Fernández, Joaquín Mateo, Matías Moravec y Agustín Bustinduy; y arriba aparecen alternativas como Julián López, Franco Vedoya, Tiago Taobas, Ramiro Costa, Kevin Isa Luna y Francisco Borda.

El desafío no será solo elegir nombres, sino encontrar sociedades. Central Norte necesita saber a qué juega, cómo presiona, cómo sale del fondo, cómo ataca y cómo se protege cuando pierde la pelota.

El calendario inmediato no da respiro

El estreno de Sciacqua será este sábado ante Defensores de Belgrano, en condición de visitante. Es un debut complejo, porque el Dragón aparece como uno de los equipos mejor posicionados de la Zona A y suele ser fuerte en el Juan Pasquale. Para Central Norte, sumar en ese escenario sería una señal importante.

Después llegará Deportivo Madryn en Salta, otro partido de alta exigencia. El Cuervo necesita empezar a transformar el Martearena en un lugar fuerte. Hasta ahora, como local, dejó escapar puntos importantes y sufrió derrotas que golpearon fuerte en el ánimo del hincha.

Los primeros dos partidos del nuevo ciclo serán mucho más que seis puntos. Serán una radiografía inicial del impacto de Sciacqua: si logra ordenar rápido, si puede transmitir una idea clara y si el plantel responde al cambio de conducción.

La salida de Bastía y el punto de partida del nuevo ciclo

Adrián Bastía se fue después de la derrota ante Ciudad de Bolívar. En sus declaraciones posteriores, sostuvo que los resultados mandan en el fútbol, que el equipo había hecho méritos en varios partidos y que el plantel mantenía una buena condición física. También remarcó que su salida podía servir para descomprimir y renovar expectativas.

Esa lectura es clave para entender el escenario de Sciacqua. No llega a un plantel destruido, pero sí a un equipo que necesita recuperar confianza. No hereda una campaña irreversible, pero sí una tabla que exige reacción inmediata. No empieza desde cero, pero debe corregir rápido lo que no funcionó.

Central Norte está anteúltimo, comprometido y con la obligación de salir de la zona baja. La Primera Nacional es pareja, y una racha de dos victorias puede cambiar el ánimo y la ubicación. Pero también es una categoría implacable: si el equipo no reacciona pronto, la presión crecerá.

Qué debe hacer Sciacqua para reordenar a Central Norte

El nuevo entrenador deberá enfocarse en cinco puntos centrales:

1. Ordenar la defensa.
Central Norte necesita reducir errores, defender mejor las pelotas cruzadas, sostener la concentración y evitar goles en momentos sensibles.

2. Recuperar confianza.
El plantel viene golpeado por los resultados. Sciacqua deberá reconstruir la seguridad del grupo y convencerlo de que todavía hay margen para salir.

3. Definir una identidad.
El Cuervo no puede seguir jugando cada partido desde la urgencia. Necesita una idea: presión alta o bloque medio, ataque directo o posesión, laterales profundos o mediocampo más cerrado.

4. Mejorar la generación ofensiva.
El equipo debe producir más situaciones claras. No alcanza con empujar; necesita sociedades, movimientos y mejores decisiones cerca del área.

5. Convertir la localía en fortaleza.
El Martearena debe volver a ser un punto de apoyo. Central Norte necesita ganar en Salta para despegarse de la zona baja.

Una apuesta fuerte de la dirigencia

La elección de Mario Sciacqua también marca una decisión política y deportiva de la Comisión Directiva. Después de apostar por Bastía, un entrenador que iniciaba su camino en una categoría nacional, ahora Central Norte se inclina por un perfil completamente diferente: un técnico con recorrido, experiencia, ascensos, conocimiento de la Primera Nacional y espalda para conducir en escenarios difíciles.

El contrato hasta diciembre de 2026 muestra que la idea no es solo apagar un incendio, sino intentar construir una conducción más estable. Sin embargo, la urgencia de los resultados marcará el tono del inicio. Sciacqua llega con respaldo, pero también con una tabla que no espera.

Central Norte necesita volver a competir con claridad

El desafío de Mario Sciacqua es grande. Central Norte tiene plantel, historia, hinchas, infraestructura y una plaza futbolera que exige protagonismo. Pero en este momento la prioridad es otra: sumar, salir del fondo y recuperar una identidad competitiva.

El Cuervo no necesita una revolución inmediata. Necesita orden, simpleza, confianza y eficacia. Necesita volver a ser un equipo difícil de vencer, corregir los errores que lo dejaron en zona de descenso y encontrar una manera más clara de atacar.

Sciacqua llega con experiencia y con una misión urgente: reordenar a Central Norte antes de que la tabla empiece a pesar todavía más. El sábado, ante Defensores de Belgrano, comenzará una nueva etapa para el Azabache. Una etapa que no tendrá tiempo para discursos largos, porque la Primera Nacional exige respuestas desde el primer partido.


Síntesis informativa

Nuevo entrenador: Mario Sciacqua.
Club: Central Norte de Salta.
Reemplaza a: Adrián Bastía.
Contrato previsto: hasta diciembre de 2026.
Último club: Deportes La Serena de Chile.
Trayectoria destacada: Colón, Gimnasia de Jujuy, Quilmes, Olimpo, Patronato, Godoy Cruz, Sarmiento de Junín, Atlanta y Mitre de Santiago del Estero.
Logro importante: ascenso a Primera División con Sarmiento de Junín.
Debut: sábado ante Defensores de Belgrano, en el Juan Pasquale.
Próximo partido posterior: Deportivo Madryn, como local.
Situación de Central Norte: anteúltimo en la Zona A, con nueve puntos y en zona de descenso directo.




El Polaco Bastía habló tras su renuncia: una salida con autocrítica, respaldo al plantel y números que explican el final en Central Norte

Adrián “El Polaco” Bastía rompió el silencio tras dejar de ser el entrenador de Central Norte y analizó su salida en Equipo 10. Sus declaraciones muestran una lectura clara: el equipo compitió, tuvo respaldo interno y dejó una buena relación con el plantel, pero los resultados no acompañaron y terminaron marcando el final de su ciclo.

La salida de Adrián “El Polaco” Bastía como director técnico de Central Norte dejó una sensación conocida en el fútbol argentino: cuando los resultados no aparecen, el margen de análisis se achica. El propio entrenador lo resumió con una frase directa en diálogo con Equipo 10: “Los resultados mandan en el fútbol”. Y, en este caso, esa sentencia explica casi todo.

Bastía presentó su renuncia luego de la derrota por 1 a 0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Ernesto Martearena, resultado que dejó al Azabache en una situación delicada dentro de la Zona A de la Primera Nacional. Central Norte quedó anteúltimo, con apenas nueve puntos, en zona de descenso directo y con una campaña que no logró sostener el impulso que había mostrado durante un breve tramo del campeonato.

El exentrenador cuervo fue cuidadoso en sus palabras. No buscó responsables externos, no apuntó contra la dirigencia ni contra los jugadores y tampoco intentó construir una excusa absoluta. Su discurso tuvo un eje claro: el equipo trabajó, compitió y en muchos partidos estuvo cerca, pero no pudo transformar esas sensaciones en puntos. Esa es, justamente, la lectura más objetiva del ciclo.

Bastía y una frase que resume el ciclo: “Los resultados mandan”

La declaración más fuerte de Bastía fue también la más realista. El Polaco reconoció que Central Norte necesitaba ganar de local y que eso no sucedió. Después de la derrota frente a Ciudad de Bolívar, el equipo quedó golpeado desde lo anímico y comprometido desde lo numérico.

El entrenador sostuvo que quizás su salida sirva para que “los chicos cambien de aire” y para que el club tome “un poco de respiro”. Esa frase muestra que la renuncia no fue solo una consecuencia deportiva, sino también una decisión para descomprimir un contexto que se había vuelto cada vez más pesado.

La presión del hincha, la tabla de posiciones y la falta de resultados terminaron cerrando un ciclo que nunca logró consolidarse. Central Norte tuvo momentos de mejora, pero no consiguió sostenerlos en el tiempo.

“Ningún rival fue superior”: una mirada discutible, pero con parte de verdad

Una de las declaraciones más importantes de Bastía fue cuando afirmó que “ningún rival fue superior” y que los partidos se escaparon por pequeños detalles. La frase puede sonar fuerte si se la mira solo desde la tabla, pero tiene matices.

Central Norte perdió varios partidos por diferencias mínimas. Cayó 1 a 0 ante Estudiantes de Buenos Aires, 1 a 0 ante Almirante Brown y 1 a 0 ante Ciudad de Bolívar. También empató 1 a 1 ante Mitre en un partido que ganaba y que se le escapó sobre el final con un gol en contra. En ese sentido, lo que dice Bastía tiene sustento: el equipo no fue goleado ni desbordado de manera permanente en la mayoría de los encuentros recientes.

Sin embargo, el fútbol no se mide solo por si un rival fue ampliamente superior. También se mide por eficacia, lectura de los momentos, contundencia en las áreas y capacidad para sostener resultados. Ahí estuvo el gran problema de Central Norte: compitió, pero no resolvió.

La falta de gol, el gran déficit de Central Norte

El propio Bastía había reconocido antes de su salida que al equipo le estaba costando convertir. Después de la derrota ante Almirante Brown, declaró que “los números lo marcan” y que estaban buscando variantes, incluso con cambios de sistema.

Esa falta de eficacia fue una constante. Central Norte arrancó el torneo con varios partidos sin marcar goles y recién consiguió su primer tanto en la victoria ante All Boys. Luego logró otro triunfo importante en el clásico ante Gimnasia y Tiro, también por 1 a 0, pero nunca pudo transformarse en un equipo con volumen ofensivo sostenido.

La campaña muestra que el Cuervo dependió demasiado de partidos cerrados. Cuando logró convertir primero, pudo ganar. Cuando recibió un golpe inicial o no pudo abrir el marcador, le costó muchísimo reaccionar.

Los números del ciclo Bastía en Central Norte

El ciclo de Adrián Bastía al frente de Central Norte dejó un balance negativo desde lo estadístico: 10 partidos dirigidos, 2 triunfos, 3 empates y 5 derrotas. Esos números explican por qué el desenlace terminó siendo inevitable.

Los triunfos más importantes fueron ante All Boys y Gimnasia y Tiro. El primero sirvió para cortar la sequía inicial, conseguir el primer gol del campeonato y tomar aire después de un arranque muy complicado. El segundo tuvo un valor emocional enorme: Central Norte ganó el clásico salteño y pareció encontrar un punto de partida.

Pero después de ese breve envión, el equipo volvió a caer. La derrota ante Estudiantes cortó la levantada, el empate ante Mitre dejó sabor amargo, la caída ante Almirante Brown profundizó las dudas y el golpe final llegó frente a Ciudad de Bolívar.

Una campaña marcada por partidos que se escaparon por detalles

Cuando Bastía habla de pequeños detalles, no está lejos de la realidad. Ante Mitre, Central Norte ganaba 1 a 0 con gol de Gianluca Mancuso, pero terminó empatando por un gol en contra de Elías Calderón a pocos minutos del final. Ante Almirante Brown, sostuvo el cero durante gran parte del partido, pero recibió el gol a los 39 minutos del segundo tiempo. Frente a Ciudad de Bolívar, volvió a quedar abajo y no pudo quebrar la resistencia rival.

Esa repetición de situaciones muestra un problema de madurez competitiva. Central Norte no fue un equipo superado de manera escandalosa, pero sí fue un equipo que no supo cerrar partidos, no encontró soluciones ofensivas y terminó pagando muy caro cada error.

Por eso, la frase de Bastía tiene lógica, aunque no alcanza para explicar todo. Los detalles importan, pero cuando se repiten durante muchas fechas dejan de ser casualidad y pasan a ser una tendencia.

El respaldo al plantel y a la dirigencia

Otro punto fuerte de las declaraciones de Bastía fue su intención de cuidar al plantel y a la institución. El entrenador remarcó que los jugadores “dejaron la vida en la cancha” y que se va conforme con la predisposición del grupo. También destacó que recibió mensajes de varios futbolistas después de su salida, algo que interpretó como una señal de respeto y de vínculo humano.

Además, fue claro al hablar de la dirigencia. Dijo que el club siempre lo respaldó, que trabajaron en un ambiente cordial y que no tenía reproches para hacer. Incluso mencionó su conversación con Leandro Etchezar, a quien le expresó su pensamiento antes de dar el paso al costado.


Ese tono evita una ruptura traumática. Bastía se fue sin conflicto público, sin acusaciones y con un mensaje institucional. En un momento delicado, esa postura también es importante para Central Norte.

¿Tiene razón Bastía cuando dice que con cuatro puntos más estaban en mitad de tabla?

Bastía también marcó una realidad del campeonato: con cuatro puntos más, Central Norte habría estado en mitad de tabla. Y eso es cierto en términos de paridad. La Zona A de la Primera Nacional mostró diferencias muy cortas entre varios equipos, especialmente en el tramo medio y bajo.

El problema es que esos cuatro puntos que faltaron no son abstractos. Central Norte los dejó en partidos concretos: el empate ante Mitre que se escapó sobre el final, la derrota agónica ante Almirante Brown y la caída como local ante Ciudad de Bolívar. Con apenas uno o dos resultados diferentes, la lectura de la campaña habría sido otra.

Pero el fútbol profesional no premia las posibilidades. Premia los puntos. Y ahí Central Norte quedó en deuda.

Las lesiones y los cambios de sistema

Bastía también habló de las lesiones de jugadores que iban a ser titulares al inicio del campeonato. Ese factor existió y condicionó. A lo largo del torneo, Central Norte tuvo bajas importantes, suspensiones y cambios obligados. El propio entrenador debió modificar nombres y sistemas buscando respuestas.

Sin embargo, la dificultad para resolver esas ausencias también forma parte del análisis. El DT reconoció que “no pudimos resolver esas cuestiones”. Esa frase es una autocrítica concreta. No se trata solo de haber tenido problemas, sino de no haber encontrado una respuesta colectiva estable para superarlos.

El equipo probó variantes, movió piezas y buscó soluciones, pero nunca encontró una identidad totalmente confiable.

El mejor legado: un plantel físicamente fuerte y un vestuario ordenado

En medio de la crisis de resultados, Bastía defendió un aspecto de su trabajo: aseguró que el próximo técnico encontrará un plantel con un estado físico importante. También destacó el respeto dentro del vestuario y el vínculo con los jugadores.

Ese puede ser uno de los puntos positivos que deja su ciclo. Central Norte no apareció como un equipo roto internamente ni abandonado desde lo físico. El problema principal estuvo en la producción futbolística y en la eficacia competitiva.

Para el entrenador que llegue, ese diagnóstico es clave: hay una base de trabajo, pero también muchísimo por corregir.

Una renuncia lógica en un momento límite

La salida de Bastía no sorprende si se mira el contexto completo. Central Norte venía de perder ante Estudiantes, empatar con Mitre, caer frente a Almirante Brown y volver a perder ante Ciudad de Bolívar. En ese tramo, solo sumó un punto de los últimos doce y quedó hundido en la parte baja.

El propio técnico entendió que el momento pedía una decisión. En sus palabras, era necesario dar un paso al costado para que el club y los jugadores pudieran renovar expectativas.

Desde lo humano, su salida fue ordenada. Desde lo futbolístico, fue consecuencia directa de una campaña insuficiente.

Conclusión: Bastía dice lo que pasó, pero la tabla explica por qué se fue

El análisis objetivo marca dos verdades que conviven. La primera: Bastía tiene razón cuando dice que Central Norte compitió en varios partidos, que no fue ampliamente superado y que los pequeños detalles le costaron caro. La segunda: esos detalles se repitieron demasiado y terminaron reflejándose en una tabla que no perdona.

El Polaco se fue con respeto, sin reproches y con autocrítica. Pero también se fue porque Central Norte no ganó lo suficiente, no convirtió lo necesario y no logró salir de la zona baja.

Su discurso posterior a la renuncia fue coherente con lo que mostró el ciclo: trabajo, vínculo con el grupo y buenas intenciones, pero sin los resultados que exige la Primera Nacional.

Créditos: Equipo 10




Central Norte tocó fondo: perdió con Ciudad de Bolívar, quedó en descenso y Bastía renunció

Central Norte volvió a sufrir un golpe durísimo en la Primera Nacional: perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Martearena, quedó comprometido en zona de descenso directo y, tras el partido, Adrián “Polaco” Bastía presentó su renuncia como entrenador. El ciclo se cerró con apenas dos triunfos en diez partidos y una campaña que nunca encontró rumbo.

Central Norte perdió con Ciudad de Bolívar y la crisis terminó con la renuncia de Bastía

Central Norte atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera Nacional. El Cuervo volvió a tropezar en Salta, perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar por la fecha 11 de la Zona A y, como consecuencia directa de una campaña que venía acumulando golpes, Adrián Bastía dejó de ser el entrenador del equipo.

La derrota en el estadio Padre Ernesto Martearena no fue una caída más. Fue el punto final de un ciclo que nunca logró consolidarse, que tuvo algunos pequeños signos de recuperación, pero que terminó hundido por la falta de resultados, la escasa eficacia ofensiva y una preocupante fragilidad futbolística en los partidos decisivos.

El resultado dejó al Azabache en zona de descenso directo, anteúltimo en la tabla con apenas nueve puntos. La imagen del equipo volvió a ser insuficiente: empujó, buscó, insistió, pero careció de claridad para quebrar a un rival ordenado, práctico y mucho más efectivo en los momentos determinantes.

Un partido bravo que Central Norte no pudo resolver

El encuentro se presentó desde el inicio como una prueba de carácter para Central Norte. El equipo venía golpeado por la derrota ante Almirante Brown y necesitaba dar una respuesta inmediata ante su gente. El contexto era exigente: malestar de los hinchas, presión por la tabla y un rival que llegaba como uno de los equipos más incómodos de la Zona A.


Ciudad de Bolívar, recientemente ascendido a la categoría, arribó a Salta con una campaña sólida y con la condición de invicto. No era un adversario sencillo: venía de vencer a Deportivo Madryn y se había instalado en zona de clasificación, mostrando una estructura competitiva, ordenada y difícil de vulnerar.

Central Norte, en cambio, estaba obligado a ganar. Pero esa obligación no se tradujo en juego. El partido comenzó con mucha fricción en la mitad de la cancha, escasas situaciones claras y un desarrollo cerrado. Al Cuervo le costó construir desde el medio, no encontró sociedades ofensivas y volvió a padecer uno de sus grandes problemas de la temporada: la falta de profundidad.

El gol de Bolívar que cambió la historia

La diferencia llegó en una de las primeras aproximaciones profundas de la visita. Agustín Paredes envió un centro desde la derecha, la pelota se desvió en Jonathan Maciel y le quedó servida a Maximiliano Gutiérrez, que definió para poner el 1-0.

El golpe fue fuerte para Central Norte. No solo por el resultado, sino por el momento del partido y por el peso emocional que arrastraba el equipo. Otra vez, el Azabache quedó obligado a remar desde atrás. Otra vez, tuvo que perseguir un partido incómodo. Y otra vez, no encontró las herramientas futbolísticas necesarias para cambiar la historia.

A partir del gol, Ciudad de Bolívar hizo su negocio. Se ordenó, cerró espacios, redujo caminos interiores y apostó a sostener la ventaja. Central Norte adelantó sus líneas, intentó jugar más cerca del área rival, pero chocó contra sus propias limitaciones.

Mucho empuje, poca claridad

En el complemento, Central Norte asumió el protagonismo territorial. El equipo de Bastía cargó el área, buscó por las bandas y trató de instalarse en campo rival. Sin embargo, la reacción tuvo más empuje que fútbol.

El Cuervo mostró actitud, pero no encontró precisión. Le faltó pausa para elegir mejor, movilidad para desordenar a la defensa rival y contundencia para transformar sus aproximaciones en situaciones netas de gol.

Ciudad de Bolívar, por su parte, defendió con firmeza y tuvo en Agustín Rufinetti a una de sus piezas más importantes. El arquero visitante respondió cada vez que Central Norte logró inquietar y se transformó en una de las claves para sostener el cero.

El tramo final fue una síntesis del presente azabache: voluntad, nervios, centros, intentos aislados y una sensación de impotencia cada vez más marcada. El empate nunca llegó y el pitazo final desató una nueva crisis.

Bastía renunció tras la derrota

Después del partido, Adrián Bastía presentó su salida como entrenador de Central Norte. La decisión se dio inmediatamente después de la derrota ante Ciudad de Bolívar y en medio de una racha que ya no ofrecía margen.

La dirigencia confirmó la salida del técnico en un contexto de fuerte incertidumbre. El presidente Leandro Etchezar fue contundente al expresar: “No tenemos más técnico”. Además, explicó que la salida se produjo como parte de un acuerdo ya conversado con el entrenador, vinculado a la imposibilidad de encontrarle la vuelta al equipo.

La renuncia de Bastía no sorprendió por el momento deportivo, pero sí profundizó la sensación de urgencia institucional. Central Norte quedó sin entrenador, en zona roja y con la obligación de reaccionar de manera inmediata para evitar que la campaña se complique todavía más.

La mala campaña de Bastía al frente de Central Norte

El ciclo de Adrián Bastía dejó números muy pobres. En total, dirigió diez partidos, con dos triunfos, tres empates y cinco derrotas. El equipo sumó apenas nueve puntos y terminó ubicado en el anteúltimo puesto de la Zona A.

Más allá de los números, el problema principal fue futbolístico. Central Norte nunca logró consolidar una identidad clara. Por momentos intentó hacerse fuerte desde el orden defensivo, pero le costó muchísimo generar juego. En otros pasajes buscó adelantar líneas, aunque sin la coordinación necesaria para lastimar.

La falta de gol fue una marca del ciclo. Desde el arranque del campeonato, al equipo le costó convertir, producir situaciones claras y sostener una idea ofensiva. Incluso el propio Bastía había reconocido antes del partido con Ciudad de Bolívar que al equipo le estaba costando hacer goles y que los números marcaban esa dificultad.

El entrenador también había admitido su preocupación tras la derrota frente a Almirante Brown. “Hay que tratar de hacer un equilibrio y no lo estamos logrando”, había señalado. Esa frase terminó siendo una descripción perfecta de su ciclo: Central Norte nunca encontró equilibrio, ni regularidad, ni respuestas sostenidas.

Un ciclo que tuvo un respiro, pero no despegó

La etapa de Bastía tuvo un breve momento de alivio. Central Norte logró su primer triunfo de la temporada ante All Boys, con gol de Julián López, y luego consiguió una victoria muy valiosa en el clásico salteño frente a Gimnasia y Tiro. Ese triunfo pareció abrir una puerta distinta: el equipo ganó confianza, mostró solidez defensiva y empezó a salir del fondo.

Sin embargo, la levantada no tuvo continuidad. Después del clásico, llegaron nuevas señales de alarma. El Cuervo cayó ante Estudiantes de Buenos Aires, empató con Mitre en un partido que tenía controlado, perdió sobre el final ante Almirante Brown y volvió a caer en casa frente a Ciudad de Bolívar.

Esa secuencia fue letal: tres derrotas en las últimas cuatro presentaciones y apenas un empate. La caída ante Bolívar terminó de acelerar una salida que ya parecía inevitable.

Una derrota que duele por la tabla y por el contexto

La derrota ante Ciudad de Bolívar duele por varios motivos. Primero, porque fue como local. Segundo, porque Central Norte llegaba obligado a sumar de a tres. Tercero, porque el rival era una referencia de lo que el Cuervo no pudo construir: orden, eficacia, solidez y confianza.

El equipo salteño quedó en una situación extremadamente delicada. Con nueve puntos, en el anteúltimo lugar de la Zona A y en zona de descenso directo, el margen de error se redujo al mínimo.

La campaña ya no permite excusas. Central Norte necesita resultados urgentes, pero también necesita recuperar funcionamiento, convicción y fortaleza anímica. El equipo no solo pierde partidos: también pierde seguridad, confianza y conexión con su gente.

Norman Juárez asumirá de manera interina

Tras la salida de Bastía, el plantel quedará momentáneamente bajo la conducción de Norman Juárez, ex defensor del club, quien asumirá de forma interina mientras la dirigencia define al nuevo entrenador.

La comisión directiva, encabezada por Leandro Etchezar, ya comenzó la búsqueda del reemplazante. El objetivo es resolver la situación rápidamente, teniendo en cuenta que el próximo compromiso será frente a Defensores de Belgrano, en condición de visitante.

El desafío para el cuerpo técnico interino será complejo: levantar anímicamente a un plantel golpeado, ordenar al equipo en pocos días y preparar una visita difícil ante uno de los rivales fuertes de la zona.

Central Norte quedó frente a una realidad incómoda y urgente. La derrota ante Ciudad de Bolívar fue el final de un ciclo que nunca logró afirmarse y que terminó golpeado por los resultados, la falta de gol y la caída libre en la tabla.

La salida de Adrián Bastía abre una nueva etapa, pero también expone el tamaño del problema. El Cuervo necesita un golpe de timón inmediato. Ya no alcanza con insinuar mejoras ni con sostener discursos de recuperación: la tabla aprieta, la zona de descenso está encima y la próxima decisión dirigencial puede marcar buena parte del futuro de la temporada.




Increíble pero real: Ituzaingó tuvo tres técnicos en apenas 11 fechas y atraviesa una crisis total en la Primera B

Ituzaingó atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera B: en solo 11 fechas cambió tres veces de entrenador, no ganó ningún partido y quedó hundido en el fondo de la tabla. De Diego Herrero a Guillermo Szeszurak, y del breve segundo ciclo del Búfalo al regreso de Matías De Cicco, la historia de un club que busca desesperadamente recuperar el rumbo.

Increíble pero real: Ituzaingó tuvo tres técnicos en apenas 11 fechas y atraviesa una crisis total en la Primera B

El presente de Ituzaingó en la Primera B 2026 sorprende por donde se lo mire. No solo por su flojísimo arranque futbolístico, sino también por una inestabilidad que quedó reflejada en un dato impactante: en apenas 11 fechas del campeonato, el Verde ya tuvo tres entrenadores distintos. Lo que debía ser el año de consolidación tras el ascenso terminó transformándose en una sucesión de decisiones urgentes, malos resultados y un equipo que todavía no logró encontrar identidad ni respuestas.

La historia, que parece exagerada pero es completamente real, comenzó con Diego Herrero, siguió con el arribo de Guillermo Szeszurak y desembocó en el regreso de Matías De Cicco, el técnico que había llevado al club a dos ascensos y que vuelve con la misión de intentar rescatar a un equipo que se hundió demasiado rápido.


Diego Herrero, el primer ciclo que no logró despegar

El primer capítulo de esta historia tuvo como protagonista a Diego Herrero, quien había asumido para comandar a Ituzaingó en su regreso a la Primera B. Sin embargo, el proceso duró muy poco. El arranque fue muy malo y la derrota 3-0 ante San Martín de Burzaco terminó de precipitar su salida. La dirigencia comunicó oficialmente que no seguiría al frente del plantel luego de apenas cinco partidos, con un balance muy negativo: cuatro derrotas y un empate, incluyendo también la eliminación en Copa Argentina.


Los números de Herrero marcaron el primer golpe fuerte de la temporada. En ese breve paso, Ituzaingó cayó 4-0 con Estudiantes de La Plata por Copa Argentina, perdió 1-0 con Deportivo Armenio, fue derrotado 3-1 por Villa San Carlos, empató 1-1 frente a Brown de Adrogué y luego volvió a caer con una imagen muy pobre por 3-0 ante San Martín de Burzaco. Es decir, el Verde arrancó el año sin victorias, con muchas dudas futbolísticas y ya obligado a tomar una decisión drástica antes de que el campeonato avanzara demasiado.


La sensación que dejó ese primer ciclo fue la de un equipo que nunca llegó a afirmarse en la categoría. Ituzaingó venía de conseguir un ascenso importante, pero el salto a la Primera B expuso de inmediato dificultades de adaptación, fragilidad defensiva y una falta de peso ofensivo que con el correr de las semanas se fue agravando. Herrero fue el primero en pagar el costo de ese mal arranque.


Guillermo Szeszurak, una apuesta fuerte que tampoco funcionó

Tras la salida de Herrero, la dirigencia apostó por un nombre de experiencia en el Ascenso argentino: Guillermo Szeszurak. El Búfalo fue presentado oficialmente el 5 de marzo y arrancó así su segundo ciclo en el club, con la expectativa de enderezar el rumbo de un plantel golpeado. En su llegada, incluso dejó en claro que el objetivo inmediato era cambiar la cabeza del equipo, sumar puntos y sostener la categoría.


Pero la realidad terminó siendo igual de dura. Su ciclo apenas duró un mes y medio. En total dirigió siete partidos, con un saldo de tres empates y cuatro derrotas, sin conseguir victorias y sin poder sacar a Ituzaingó del último puesto. Su salida se produjo luego de la goleada sufrida ante Dock Sud, en un encuentro que dejó al equipo todavía más comprometido en la tabla y sin señales de recuperación.

El recorrido de Szeszurak al frente del Verde fue una radiografía perfecta del mal momento del club. Arrancó con dos empates sin goles frente a Sportivo Italiano y Talleres de Remedios de Escalada, resultados que al menos parecían ofrecer cierta mejoría defensiva. Sin embargo, luego llegaron las derrotas con Deportivo Camioneros, Argentino de Merlo y Deportivo Merlo, dos de ellas en clásicos que golpearon fuerte desde lo emocional. Después apareció un empate 0-0 con Arsenal, líder del campeonato, que parecía abrir una puerta de esperanza, pero finalmente todo volvió a derrumbarse con el 0-3 frente a Dock Sud.


Los clásicos perdidos y el golpe que terminó de hundir el ciclo

Dentro del breve paso de Szeszurak hubo dos partidos que marcaron mucho el termómetro del momento: los clásicos. Primero, Ituzaingó cayó 1-0 con Argentino de Merlo en un partido cerrado, trabado y condicionado por la eficacia rival. Después, en una jornada todavía más traumática, el Verde perdió 3-2 ante Deportivo Merlo luego de estar 2-0 arriba. Aquella derrota fue especialmente dolorosa porque el equipo dejó escapar una ventaja importante y terminó recibiendo un golpe emocional fortísimo en el cierre, con el gol del Charro en tiempo de descuento.

Ese encuentro frente a Deportivo Merlo expuso varios de los problemas estructurales del equipo: incapacidad para sostener resultados, fallas defensivas en momentos clave y una fragilidad anímica evidente cuando el rival consigue reaccionar. Ituzaingó pasó de tener el partido controlado a sufrir una remontada que lo dejó otra vez con las manos vacías y cada vez más hundido.

Luego llegó el empate con Arsenal, valioso por el contexto y por la jerarquía del rival, pero insuficiente para cambiar la historia. El punto ante el Viaducto mostró a un equipo combativo, más ordenado y capaz de competir contra uno de los candidatos. Sin embargo, la ilusión duró poco: el viaje a Dock Sud terminó en una goleada 3-0, con expulsión incluida de Matías Campusano y un cierre devastador en los últimos minutos. Ese partido fue el punto final del segundo ciclo del Búfalo.

Una campaña alarmante: último, sin triunfos y con números muy pobres

La crisis de Ituzaingó no se explica solamente por los cambios de entrenador, aunque esos movimientos son una señal evidente del desconcierto general. También está respaldada por una campaña extremadamente floja. Al momento del regreso de Matías De Cicco, el equipo acumulaba 11 partidos sin ganar, estaba último con 4 puntos, había perdido siete encuentros e igualado los restantes. Además, mostraba números muy delicados en ataque y defensa: apenas cinco goles convertidos y 17 recibidos.

Esa estadística resume con crudeza la situación. Ituzaingó no solo cambió tres veces de conducción técnica, sino que tampoco encontró una estructura que le permitiera competir con regularidad. El equipo sufrió para defender, generó poco en ofensiva y convivió durante todo este arranque con la presión de no poder ganar. A medida que los partidos pasaron, la urgencia se volvió mayor y la tabla empezó a convertirse en una amenaza concreta.

El regreso de Matías De Cicco, el técnico de los ascensos

En medio de este panorama complejo apareció una decisión con fuerte carga simbólica: la vuelta de Matías De Cicco. El entrenador de 47 años fue anunciado como nuevo técnico del Verde tras la salida de Szeszurak y tendrá así su tercer ciclo en el club. No se trata de un nombre más: De Cicco es el DT que condujo a Ituzaingó a dos ascensos a la Primera B, en 2021 y 2025, razón por la cual su regreso fue interpretado como un intento de volver a las fuentes, recuperar confianza y reencontrar una identidad perdida.


Su retorno, además, se da apenas cinco meses después de haber presentado la renuncia tras el último ascenso. Es decir, se trata de una vuelta muy rápida, nacida de la urgencia y de la necesidad de apostar por alguien que conoce profundamente al club, al entorno y a la categoría. Previamente, De Cicco venía de un breve paso por Deportivo Laferrere, donde dirigió seis partidos con un saldo de dos victorias, un empate y tres derrotas.

El desafío que asume ahora es enorme. Ya no se trata de construir un proceso desde cero o de pelear por subir de categoría, sino de rescatar a un equipo golpeado, devolverle competitividad y empezar a sumar de inmediato para salir del fondo. Su debut fue programado para el duelo como local ante Excursionistas, un partido que aparece como una primera gran prueba para medir si el tercer ciclo puede ser el inicio de una recuperación real.

Tres técnicos en 11 fechas: la foto de una crisis profunda

Lo de Ituzaingó en este arranque de 2026 no deja de ser llamativo. En un torneo corto, competitivo y exigente como la Primera B, los cambios de entrenador suelen ser una consecuencia de los malos resultados. Pero que eso ocurra tres veces en apenas 11 fechas refleja un nivel de inestabilidad muy difícil de sostener. El club pasó de la apuesta inicial por Diego Herrero, a la experiencia del Búfalo Szeszurak, para terminar recurriendo otra vez a Matías De Cicco, el entrenador que mejores recuerdos recientes dejó en la institución.

Esa secuencia habla también de un equipo que no logró absorber el impacto del ascenso. La ilusión de volver a la categoría se transformó rápidamente en preocupación. Los clásicos perdidos, la falta de triunfos, la fragilidad defensiva y la imposibilidad de encontrar una idea clara de juego fueron armando un escenario cada vez más delicado. Los entrenadores cambiaron, pero el problema siguió siendo el mismo: Ituzaingó nunca consiguió despegar.

Lo que viene para Ituzaingó

Con De Cicco nuevamente al mando, el Verde intentará torcer una historia que empezó muy torcida. La misión está clara: cortar la racha sin victorias, sumar puntos, escapar del último puesto y reconstruir anímicamente a un plantel que recibió golpe tras golpe en este inicio de campeonato. El margen de error es cada vez menor y el regreso del DT de los ascensos aparece como la última gran carta de la dirigencia para cambiar el rumbo.

Por historia reciente, Matías De Cicco cuenta con crédito. Pero en el fútbol, y sobre todo en un contexto de urgencia como el actual, los antecedentes sirven de poco si no vienen acompañados de resultados. Ituzaingó necesita respuestas rápidas. Y las necesita ya. Porque lo increíble ya ocurrió: en solo 11 fechas tuvo tres técnicos. Ahora, lo único que importa es si todavía está a tiempo de salvar una temporada que comenzó en crisis y que amenaza con complicarse todavía más.




Ferro se quedó sin técnico y Juan Manuel Sara asoma para un nuevo ciclo en Caballito

Tras la derrota ante Estudiantes en Caballito, Ferro Carril Oeste oficializó la salida de Sergio Rondina y ya trabaja para cerrar a su reemplazante. Todo indica que Juan Manuel Sara volverá a hacerse cargo del plantel profesional, en un contexto de urgencia deportiva y con el equipo fuera de la zona de Reducido.

Ferro se quedó sin técnico y Juan Manuel Sara asumiría nuevamente como DT tras su paso por Estudiantes

Ferro Carril Oeste atraviesa horas decisivas. Luego de una nueva decepción en Caballito, la dirigencia resolvió ponerle punto final al ciclo de Sergio Rondina, quien dejó de ser el entrenador del plantel profesional tras la derrota 1-0 frente a Estudiantes. En medio de ese escenario, el principal nombre que aparece para tomar el mando es el de Juan Manuel Sara, que se encamina a iniciar un nuevo ciclo en el Verdolaga después de su paso reciente por Estudiantes de Caseros.

La noticia sacudió a Ferro en un momento delicado. El equipo venía acumulando malos resultados, una alarmante falta de respuestas futbolísticas y una creciente impaciencia de los hinchas, que tras la última caída hicieron sentir su malestar en el estadio. La derrota ante Estudiantes no solo profundizó la crisis, sino que terminó de precipitar una decisión que en Caballito ya parecía inevitable: Rondina dejó su cargo de común acuerdo con la comisión directiva y el club activó de inmediato la búsqueda de un nuevo conductor.

El final del ciclo de Sergio Rondina en Ferro

El paso de Sergio Rondina al frente de Ferro se cerró después de nueve meses, con un saldo que estuvo lejos de las expectativas. Según la información compartida, el entrenador dirigió 22 partidos, con seis victorias, ocho empates y ocho derrotas, números que marcan una campaña irregular y que nunca terminaron de consolidar al equipo como protagonista. En la actual temporada, el Verdolaga sumó apenas nueve puntos en ocho partidos, no logró ganar ninguno de sus tres encuentros como local y quedó afuera de la zona de Reducido.

El golpe final llegó en Caballito. Ferro cayó 1-0 ante Estudiantes de Caseros en un partido en el que volvió a exhibir muchos de los problemas que arrastró durante buena parte del campeonato: poca generación de juego, escasa profundidad, falta de claridad ofensiva y serias dificultades para reaccionar en la adversidad. El equipo quedó en desventaja temprano, cuando Rostagno aprovechó una contra a los 10 minutos del primer tiempo, y desde entonces nunca encontró el camino para revertir la historia.

La actuación fue pobre de principio a fin. En el desarrollo, Estudiantes se mostró más ordenado, más claro para atacar los espacios y más firme para sostener la ventaja. Ferro, en cambio, acumuló imprecisiones y apostó a cambios que tampoco modificaron el trámite. Rondina movió el banco en el arranque del complemento, cambió nombres y estructura, pero el equipo siguió sin ideas. El resultado fue una nueva derrota en casa y un clima cada vez más hostil, con reprobación desde las tribunas y el ya clásico reclamo de los hinchas pidiendo cambios profundos.

Un presente que se fue deteriorando fecha tras fecha

Más allá de que la salida de Rondina se formalizó después del tropiezo ante Estudiantes, la realidad indica que el desgaste venía de antes. Ferro apenas había mostrado una reacción aislada con la victoria 1-0 ante Atlanta en Villa Crespo, gracias al gol de Lautaro Parisi, pero ni siquiera ese triunfo sirvió como punto de partida para un repunte sostenido. Antes y después de ese encuentro, el equipo alternó pasajes discretos con partidos muy flojos, sin una identidad clara y sin fortaleza como local.

En las últimas fechas, el Verdolaga dejó varias señales de alarma. Perdió 2-0 con Los Andes en Caballito, sufrió su primera derrota del torneo ante Godoy Cruz en Mendoza y tampoco logró quebrar el cero frente a All Boys, pese a haber tenido situaciones favorables e incluso un hombre de más en el tramo final. A eso se le sumó la sanción de tres fechas para Emanuel Dening, una baja sensible en ataque que también condicionó la estructura del equipo.

El rendimiento terminó siendo más preocupante que los propios números. Ferro comenzó el campeonato con una victoria ilusionante frente a San Telmo, empató agónicamente con San Miguel y rescató un punto valioso frente a Colón, pero luego entró en una curva descendente. El equipo pasó de mostrarse competitivo a ofrecer versiones deslucidas, con dificultades para sostener una propuesta ofensiva y poca solidez emocional para reaccionar ante los golpes.

Juan Manuel Sara, el nombre que toma fuerza para reemplazar a Rondina

Con el ciclo de Rondina terminado, todas las miradas apuntan ahora a Juan Manuel Sara, quien aparece como el gran candidato para convertirse en el nuevo entrenador de Ferro. Distintos reportes de este lunes señalan que el exarquero y entrenador será o está a un paso de ser el nuevo DT del Verdolaga, y que su asunción podría darse en las próximas horas.

La posible llegada de Sara no pasa inadvertida por varios motivos. En primer lugar, porque ya conoce el club y lo que implica dirigir a Ferro. En segundo término, porque su último paso como entrenador fue en Estudiantes de Caseros, experiencia que forma parte de su recorrido reciente. Y, además, porque su nombre aparece asociado a un perfil de técnico con conocimiento del ascenso, de la categoría y de los contextos complejos, algo que la dirigencia considera central en este momento.

También hay un componente emocional e identitario en esa elección. Reportes periodísticos remarcan que Sara tiene un vínculo especial con Ferro y que incluso ya tuvo una experiencia previa como DT del club. Ese antecedente le da a la historia un tono de regreso y revancha, en una institución que necesita reaccionar rápido para no perder terreno en una Primera Nacional siempre exigente y muy pareja.

Qué puede buscar Ferro con la vuelta de Sara

El posible regreso de Juan Manuel Sara respondería a una necesidad inmediata: ordenar un equipo golpeado. Ferro no solo necesita sumar puntos; también requiere reconstruir confianza, mejorar la competitividad y recuperar una línea futbolística que hoy no aparece. La sensación que dejó el ciclo de Rondina es que el plantel se fue quedando sin respuestas, y por eso la dirigencia habría optado por un cambio de rumbo antes de que la tabla se transforme en una amenaza más seria. Esta lectura surge como inferencia razonable a partir del presente deportivo del club, la salida del DT y la urgencia por definir un reemplazante.

Sara podría encontrarse con un escenario delicado, pero todavía reversible. Ferro suma 9 puntos en 8 partidos y ocupa el 19° puesto de la Zona A, una ubicación que lo deja lejos de los primeros lugares y también fuera del lote que hoy pelea por el Reducido. Aun así, la tabla todavía no está partida y el torneo recién comienza a tomar forma, por lo que una recuperación a tiempo puede cambiar el panorama.

El primer desafío inmediato será el compromiso ante Mitre de Santiago del Estero, programado para el domingo a las 17. Será un partido sensible por el contexto, por la necesidad de cortar la inercia negativa y porque Ferro necesita empezar a dar respuestas fuera de casa si quiere enderezar el rumbo en la Primera Nacional 2026.

El contexto deportivo de Ferro en la Primera Nacional 2026

La tabla marca con crudeza el arranque del Verdolaga. Con 2 triunfos, 3 empates y 3 derrotas, Ferro convirtió 6 goles y recibió 7, números modestos para un equipo que aspiraba a pelear más arriba. El problema no es solo estadístico: el equipo nunca terminó de construir una regularidad que le permitiera sostener un proyecto competitivo. La falta de victorias en Caballito potenció el malestar, porque en esta categoría hacerse fuerte de local suele ser un factor decisivo.

Además, el torneo muestra una Zona A muy apretada en la mitad de tabla. Equipos como Ciudad Bolívar, San Miguel, Quilmes, Gimnasia y Tiro o Racing de Córdoba se mantienen relativamente cerca entre sí, mientras que Ferro quedó estacionado en una franja en la que cualquier tropiezo te arrastra varios puestos hacia abajo. Esa es otra razón por la que la dirigencia se movió ahora: el margen para seguir esperando se redujo al mínimo.

La reconstrucción, otra vez en marcha en Caballito

A comienzos de 2026, Ferro había encarado la temporada con una fuerte renovación de plantel, una nueva estructura deportiva y la intención de dejar atrás un 2025 por debajo de las expectativas. El proyecto incluía numerosos refuerzos, renovaciones de juveniles y la continuidad de Rondina al mando, con la idea de construir un equipo competitivo. Sin embargo, el arranque del campeonato volvió a encender las alarmas y la dirigencia se vio obligada a intervenir antes de que la crisis se profundice aún más.

Ahora, todas las fichas parecen dirigirse hacia Juan Manuel Sara. La historia todavía espera confirmación oficial definitiva respecto de su asunción, pero en Ferro ya se preparan para un cambio de etapa. El desafío será enorme: levantar a un plantel golpeado, recuperar la confianza de la gente y volver a poner al Verdolaga en carrera en un torneo que no da tregua. Caballito vuelve a vivir horas de incertidumbre, aunque también de expectativa por un regreso que podría abrir un nuevo capítulo.




Azconzábal ya manda en Gimnasia y Tiro

Vasco Azconzábal en Gimnasia y Tiro ya es una realidad. El entrenador fue presentado oficialmente como nuevo director técnico del Albo, dirigió su primera práctica y dejó en claro que el objetivo es clasificar, pelear por el ascenso y devolverle protagonismo a un equipo que atraviesa una meseta de resultados.

Vasco Azconzábal en Gimnasia y Tiro: nuevo ciclo, objetivo ascenso y un mensaje claro para el plantel

Gimnasia y Tiro puso en marcha una nueva etapa. Juan Manuel “Vasco” Azconzábal fue presentado oficialmente como entrenador del Albo y comenzó a trabajar de inmediato en un momento sensible para el equipo salteño, que viene de cuatro partidos sin ganar y necesita recuperar la solidez que había mostrado en el arranque de la Primera Nacional 2026. La dirigencia apostó por un técnico de trayectoria, con experiencia en el ascenso, recorrido internacional y un antecedente fuerte en la categoría: el ascenso a Primera División con Atlético Tucumán en 2015.

La llegada del Vasco no fue una decisión menor. Se dio tras la salida de Fernando “Teté” Quiroz, quien renunció luego de la derrota en el clásico ante Central Norte y explicó que no tenía la energía necesaria para continuar al frente del plantel. Después del interinato de Sergio Plaza, Gimnasia y Tiro aceleró la búsqueda de un entrenador y encontró en Azconzábal el perfil que pretendía para reordenar al equipo en una temporada que todavía ofrece margen, pero que exige reacción inmediata.

En la conferencia de prensa de presentación, Azconzábal dejó varias definiciones que marcan el tono de su ciclo. La más fuerte fue, quizá, la que resume su motivación: “Mi objetivo es trascender”. No fue una frase aislada ni vacía. El técnico la enmarcó dentro de una coincidencia con la dirigencia y con las aspiraciones del club. Según explicó, el desafío le interesó desde el primer contacto, hubo una charla positiva con los dirigentes y entendió que el objetivo institucional era el mismo que el suyo: construir algo importante en el Albo.

El nuevo DT también fue concreto al hablar de las metas deportivas. Sostuvo que las expectativas son las mismas que tiene la institución y el hincha: clasificar y pelear por el ascenso. En esa línea, remarcó que Gimnasia y Tiro viene con una tendencia competitiva en las últimas temporadas y que su idea es estar a la altura de esa exigencia. Ese mensaje tiene un valor especial en un club que, tras el buen torneo anterior y el prometedor comienzo de este campeonato, había elevado naturalmente su vara.

Azconzábal no esquivó el presente. Por el contrario, hizo un diagnóstico frontal. Recordó que de los últimos 12 puntos el equipo apenas sumó dos y definió el momento como una “meseta de resultados”. La expresión no pasó inadvertida porque describe con claridad el bajón del Millonario: tras un arranque con tres victorias consecutivas y un empate que lo habían colocado en la cima de la Zona B, llegaron la caída ante Nueva Chicago, la derrota frente a Central Norte y la igualdad con San Martín de San Juan, en un equipo que perdió confianza y frescura.

Ese contexto explica por qué la presentación del Vasco fue mucho más que una formalidad. No fue solo la firma de un contrato ni la foto de rigor. Fue el puntapié inicial de un ciclo que necesita mostrar señales rápido. El primer compromiso será nada menos que ante Chacarita, como visitante, justamente el último club que dirigió Azconzábal, donde durante 2025 estuvo al frente en 28 partidos, con 12 victorias, 10 empates y 6 derrotas. Ese dato le agrega un condimento especial a su estreno en el banco del Albo.

En su primera jornada al frente del plantel, Azconzábal dirigió la práctica en el Gigante del Norte y comenzó a planificar ese debut del domingo en San Martín. Junto a él llegaron Raúl Aredes y Diego Reveco como ayudantes de campo, Mike Cepeda como preparador físico y Bernardo Leyenda como entrenador de arqueros. El armado de ese cuerpo técnico muestra que el nuevo entrenador no perdió tiempo: asumió, condujo el entrenamiento y empezó a meterse de lleno en una agenda apretada, con varios partidos en pocos días y la Copa Argentina en el horizonte.

Otra de las ideas fuertes que dejó el flamante DT tuvo que ver con el plantel. Azconzábal aseguró que ve un grupo con cualidades, con experiencia y jerarquía, y remarcó que se trata de un plantel competitivo. Sin embargo, también advirtió que necesita a todos en su mejor nivel y físicamente a punto. Esa observación parece apuntar tanto a la necesidad de recuperar futbolistas desde lo individual como a elevar la intensidad colectiva de un equipo que, en los últimos encuentros, perdió regularidad y peso ofensivo más allá de los goles de Lautaro Gordillo.

En cuanto a su propuesta futbolística, el Vasco se definió como un entrenador pragmático. Explicó que intenta sacar el mayor provecho de las cualidades del futbolista, que le gusta atacar los espacios, tener buena circulación de pelota y que sus equipos se adapten a distintas situaciones. Esa definición abre una pista interesante sobre lo que podría verse en Gimnasia y Tiro en las próximas semanas: menos rigidez, más lectura de contexto y una búsqueda de funcionamiento acorde a las características del plantel disponible.

El desafío no será sencillo. Gimnasia y Tiro no solo necesita cortar la racha sin triunfos en la Primera Nacional, sino también acomodarse en un calendario exigente. Además del cruce con Chacarita, el club tiene pendiente su compromiso por Copa Argentina ante Gimnasia de Mendoza, reprogramado para el 15 de abril a las 14.10, con sede todavía a confirmar. En otras palabras, Azconzábal llega en un tramo de mucha competencia, con poco tiempo de trabajo y con la obligación de imprimirle rápidamente una identidad a su equipo.

Desde lo simbólico, el desembarco del Vasco también intenta reordenar el ánimo. La salida de Quiroz se produjo en un momento inesperado, luego de que el entrenador aclarara públicamente que su renuncia obedecía a un desgaste personal y profesional, no a una cuestión futbolística ni a una oferta externa. La dirigencia debió actuar con rapidez y lo hizo eligiendo a un entrenador acostumbrado a escenarios de presión y con espalda para asumir en un club con aspiraciones concretas.

Su currículum ayuda a entender esa elección. En el fútbol argentino, Azconzábal dirigió a Estudiantes de La Plata, San Martín de San Juan, Atlético Tucumán en dos ciclos, Huracán, Unión de Santa Fe y Chacarita. En el exterior, pasó por Guaraní de Paraguay, Deportivo Binacional de Perú, Antofagasta y O’Higgins de Chile. Esa mezcla de experiencia, roce competitivo y conocimiento del ascenso fue determinante para que el Albo se inclinara por su nombre.

Ahora bien, más allá del currículum y de las frases fuertes, el desafío real estará en la cancha. Gimnasia y Tiro mostró dos caras muy distintas en este inicio de temporada. La primera fue la de un equipo sólido, confiable, intenso y efectivo, capaz de ganar sus tres primeros partidos y de entusiasmar a su gente. La segunda apareció después, con un equipo que perdió vuelo, sufrió retrocesos defensivos, resignó puntos clave y dejó de transmitir la misma seguridad. Azconzábal llega precisamente para achicar esa brecha y volver a conectar al plantel con su mejor versión.

En ese sentido, su mensaje sobre el compromiso también parece central. Dijo que espera que la predisposición que encontró en el primer día se vea reflejada no solo en el trabajo cotidiano, sino también en los partidos. No es un detalle menor: en momentos de cambio de entrenador, la respuesta emocional del grupo suele ser determinante. El Vasco ya puso sobre la mesa una idea simple pero potente: salir de la meseta con trabajo, compromiso y un enfoque absoluto en el próximo partido.

Para Gimnasia y Tiro, la presentación del nuevo técnico deja algo más que una noticia institucional. Deja un punto de inflexión. El club venía necesitando una señal, una reactivación y una voz nueva después de días agitados. Azconzábal llegó, habló de trascender, se alineó con el objetivo de pelear por el ascenso y ya tomó el control del plantel. Ahora, el Albo espera que esa nueva conducción se traduzca rápido en resultados, porque el margen en la Primera Nacional nunca es demasiado amplio y porque el sueño de seguir creciendo sigue intacto en Salta.

Qué dejó la presentación del Vasco Azconzábal en Gimnasia y Tiro

La jornada de presentación dejó tres señales claras. La primera, que la dirigencia fue por un técnico con experiencia comprobada para afrontar un momento delicado. La segunda, que Azconzábal no llega a especular: asumió hablando de protagonismo, clasificación y ascenso. Y la tercera, que el plantel entra en una etapa de evaluación inmediata, con poco margen para acomodarse y con una seguidilla de partidos que pondrá a prueba la capacidad del nuevo cuerpo técnico desde el arranque.