El Polaco Bastía habló tras su renuncia: una salida con autocrítica, respaldo al plantel y números que explican el final en Central Norte

Adrián “El Polaco” Bastía rompió el silencio tras dejar de ser el entrenador de Central Norte y analizó su salida en Equipo 10. Sus declaraciones muestran una lectura clara: el equipo compitió, tuvo respaldo interno y dejó una buena relación con el plantel, pero los resultados no acompañaron y terminaron marcando el final de su ciclo.

La salida de Adrián “El Polaco” Bastía como director técnico de Central Norte dejó una sensación conocida en el fútbol argentino: cuando los resultados no aparecen, el margen de análisis se achica. El propio entrenador lo resumió con una frase directa en diálogo con Equipo 10: “Los resultados mandan en el fútbol”. Y, en este caso, esa sentencia explica casi todo.

Bastía presentó su renuncia luego de la derrota por 1 a 0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Ernesto Martearena, resultado que dejó al Azabache en una situación delicada dentro de la Zona A de la Primera Nacional. Central Norte quedó anteúltimo, con apenas nueve puntos, en zona de descenso directo y con una campaña que no logró sostener el impulso que había mostrado durante un breve tramo del campeonato.

El exentrenador cuervo fue cuidadoso en sus palabras. No buscó responsables externos, no apuntó contra la dirigencia ni contra los jugadores y tampoco intentó construir una excusa absoluta. Su discurso tuvo un eje claro: el equipo trabajó, compitió y en muchos partidos estuvo cerca, pero no pudo transformar esas sensaciones en puntos. Esa es, justamente, la lectura más objetiva del ciclo.

Bastía y una frase que resume el ciclo: “Los resultados mandan”

La declaración más fuerte de Bastía fue también la más realista. El Polaco reconoció que Central Norte necesitaba ganar de local y que eso no sucedió. Después de la derrota frente a Ciudad de Bolívar, el equipo quedó golpeado desde lo anímico y comprometido desde lo numérico.

El entrenador sostuvo que quizás su salida sirva para que “los chicos cambien de aire” y para que el club tome “un poco de respiro”. Esa frase muestra que la renuncia no fue solo una consecuencia deportiva, sino también una decisión para descomprimir un contexto que se había vuelto cada vez más pesado.

La presión del hincha, la tabla de posiciones y la falta de resultados terminaron cerrando un ciclo que nunca logró consolidarse. Central Norte tuvo momentos de mejora, pero no consiguió sostenerlos en el tiempo.

“Ningún rival fue superior”: una mirada discutible, pero con parte de verdad

Una de las declaraciones más importantes de Bastía fue cuando afirmó que “ningún rival fue superior” y que los partidos se escaparon por pequeños detalles. La frase puede sonar fuerte si se la mira solo desde la tabla, pero tiene matices.

Central Norte perdió varios partidos por diferencias mínimas. Cayó 1 a 0 ante Estudiantes de Buenos Aires, 1 a 0 ante Almirante Brown y 1 a 0 ante Ciudad de Bolívar. También empató 1 a 1 ante Mitre en un partido que ganaba y que se le escapó sobre el final con un gol en contra. En ese sentido, lo que dice Bastía tiene sustento: el equipo no fue goleado ni desbordado de manera permanente en la mayoría de los encuentros recientes.

Sin embargo, el fútbol no se mide solo por si un rival fue ampliamente superior. También se mide por eficacia, lectura de los momentos, contundencia en las áreas y capacidad para sostener resultados. Ahí estuvo el gran problema de Central Norte: compitió, pero no resolvió.

La falta de gol, el gran déficit de Central Norte

El propio Bastía había reconocido antes de su salida que al equipo le estaba costando convertir. Después de la derrota ante Almirante Brown, declaró que “los números lo marcan” y que estaban buscando variantes, incluso con cambios de sistema.

Esa falta de eficacia fue una constante. Central Norte arrancó el torneo con varios partidos sin marcar goles y recién consiguió su primer tanto en la victoria ante All Boys. Luego logró otro triunfo importante en el clásico ante Gimnasia y Tiro, también por 1 a 0, pero nunca pudo transformarse en un equipo con volumen ofensivo sostenido.

La campaña muestra que el Cuervo dependió demasiado de partidos cerrados. Cuando logró convertir primero, pudo ganar. Cuando recibió un golpe inicial o no pudo abrir el marcador, le costó muchísimo reaccionar.

Los números del ciclo Bastía en Central Norte

El ciclo de Adrián Bastía al frente de Central Norte dejó un balance negativo desde lo estadístico: 10 partidos dirigidos, 2 triunfos, 3 empates y 5 derrotas. Esos números explican por qué el desenlace terminó siendo inevitable.

Los triunfos más importantes fueron ante All Boys y Gimnasia y Tiro. El primero sirvió para cortar la sequía inicial, conseguir el primer gol del campeonato y tomar aire después de un arranque muy complicado. El segundo tuvo un valor emocional enorme: Central Norte ganó el clásico salteño y pareció encontrar un punto de partida.

Pero después de ese breve envión, el equipo volvió a caer. La derrota ante Estudiantes cortó la levantada, el empate ante Mitre dejó sabor amargo, la caída ante Almirante Brown profundizó las dudas y el golpe final llegó frente a Ciudad de Bolívar.

Una campaña marcada por partidos que se escaparon por detalles

Cuando Bastía habla de pequeños detalles, no está lejos de la realidad. Ante Mitre, Central Norte ganaba 1 a 0 con gol de Gianluca Mancuso, pero terminó empatando por un gol en contra de Elías Calderón a pocos minutos del final. Ante Almirante Brown, sostuvo el cero durante gran parte del partido, pero recibió el gol a los 39 minutos del segundo tiempo. Frente a Ciudad de Bolívar, volvió a quedar abajo y no pudo quebrar la resistencia rival.

Esa repetición de situaciones muestra un problema de madurez competitiva. Central Norte no fue un equipo superado de manera escandalosa, pero sí fue un equipo que no supo cerrar partidos, no encontró soluciones ofensivas y terminó pagando muy caro cada error.

Por eso, la frase de Bastía tiene lógica, aunque no alcanza para explicar todo. Los detalles importan, pero cuando se repiten durante muchas fechas dejan de ser casualidad y pasan a ser una tendencia.

El respaldo al plantel y a la dirigencia

Otro punto fuerte de las declaraciones de Bastía fue su intención de cuidar al plantel y a la institución. El entrenador remarcó que los jugadores “dejaron la vida en la cancha” y que se va conforme con la predisposición del grupo. También destacó que recibió mensajes de varios futbolistas después de su salida, algo que interpretó como una señal de respeto y de vínculo humano.

Además, fue claro al hablar de la dirigencia. Dijo que el club siempre lo respaldó, que trabajaron en un ambiente cordial y que no tenía reproches para hacer. Incluso mencionó su conversación con Leandro Etchezar, a quien le expresó su pensamiento antes de dar el paso al costado.


Ese tono evita una ruptura traumática. Bastía se fue sin conflicto público, sin acusaciones y con un mensaje institucional. En un momento delicado, esa postura también es importante para Central Norte.

¿Tiene razón Bastía cuando dice que con cuatro puntos más estaban en mitad de tabla?

Bastía también marcó una realidad del campeonato: con cuatro puntos más, Central Norte habría estado en mitad de tabla. Y eso es cierto en términos de paridad. La Zona A de la Primera Nacional mostró diferencias muy cortas entre varios equipos, especialmente en el tramo medio y bajo.

El problema es que esos cuatro puntos que faltaron no son abstractos. Central Norte los dejó en partidos concretos: el empate ante Mitre que se escapó sobre el final, la derrota agónica ante Almirante Brown y la caída como local ante Ciudad de Bolívar. Con apenas uno o dos resultados diferentes, la lectura de la campaña habría sido otra.

Pero el fútbol profesional no premia las posibilidades. Premia los puntos. Y ahí Central Norte quedó en deuda.

Las lesiones y los cambios de sistema

Bastía también habló de las lesiones de jugadores que iban a ser titulares al inicio del campeonato. Ese factor existió y condicionó. A lo largo del torneo, Central Norte tuvo bajas importantes, suspensiones y cambios obligados. El propio entrenador debió modificar nombres y sistemas buscando respuestas.

Sin embargo, la dificultad para resolver esas ausencias también forma parte del análisis. El DT reconoció que “no pudimos resolver esas cuestiones”. Esa frase es una autocrítica concreta. No se trata solo de haber tenido problemas, sino de no haber encontrado una respuesta colectiva estable para superarlos.

El equipo probó variantes, movió piezas y buscó soluciones, pero nunca encontró una identidad totalmente confiable.

El mejor legado: un plantel físicamente fuerte y un vestuario ordenado

En medio de la crisis de resultados, Bastía defendió un aspecto de su trabajo: aseguró que el próximo técnico encontrará un plantel con un estado físico importante. También destacó el respeto dentro del vestuario y el vínculo con los jugadores.

Ese puede ser uno de los puntos positivos que deja su ciclo. Central Norte no apareció como un equipo roto internamente ni abandonado desde lo físico. El problema principal estuvo en la producción futbolística y en la eficacia competitiva.

Para el entrenador que llegue, ese diagnóstico es clave: hay una base de trabajo, pero también muchísimo por corregir.

Una renuncia lógica en un momento límite

La salida de Bastía no sorprende si se mira el contexto completo. Central Norte venía de perder ante Estudiantes, empatar con Mitre, caer frente a Almirante Brown y volver a perder ante Ciudad de Bolívar. En ese tramo, solo sumó un punto de los últimos doce y quedó hundido en la parte baja.

El propio técnico entendió que el momento pedía una decisión. En sus palabras, era necesario dar un paso al costado para que el club y los jugadores pudieran renovar expectativas.

Desde lo humano, su salida fue ordenada. Desde lo futbolístico, fue consecuencia directa de una campaña insuficiente.

Conclusión: Bastía dice lo que pasó, pero la tabla explica por qué se fue

El análisis objetivo marca dos verdades que conviven. La primera: Bastía tiene razón cuando dice que Central Norte compitió en varios partidos, que no fue ampliamente superado y que los pequeños detalles le costaron caro. La segunda: esos detalles se repitieron demasiado y terminaron reflejándose en una tabla que no perdona.

El Polaco se fue con respeto, sin reproches y con autocrítica. Pero también se fue porque Central Norte no ganó lo suficiente, no convirtió lo necesario y no logró salir de la zona baja.

Su discurso posterior a la renuncia fue coherente con lo que mostró el ciclo: trabajo, vínculo con el grupo y buenas intenciones, pero sin los resultados que exige la Primera Nacional.

Créditos: Equipo 10




Central Norte tocó fondo: perdió con Ciudad de Bolívar, quedó en descenso y Bastía renunció

Central Norte volvió a sufrir un golpe durísimo en la Primera Nacional: perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar en el estadio Padre Martearena, quedó comprometido en zona de descenso directo y, tras el partido, Adrián “Polaco” Bastía presentó su renuncia como entrenador. El ciclo se cerró con apenas dos triunfos en diez partidos y una campaña que nunca encontró rumbo.

Central Norte perdió con Ciudad de Bolívar y la crisis terminó con la renuncia de Bastía

Central Norte atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera Nacional. El Cuervo volvió a tropezar en Salta, perdió 1-0 ante Ciudad de Bolívar por la fecha 11 de la Zona A y, como consecuencia directa de una campaña que venía acumulando golpes, Adrián Bastía dejó de ser el entrenador del equipo.

La derrota en el estadio Padre Ernesto Martearena no fue una caída más. Fue el punto final de un ciclo que nunca logró consolidarse, que tuvo algunos pequeños signos de recuperación, pero que terminó hundido por la falta de resultados, la escasa eficacia ofensiva y una preocupante fragilidad futbolística en los partidos decisivos.

El resultado dejó al Azabache en zona de descenso directo, anteúltimo en la tabla con apenas nueve puntos. La imagen del equipo volvió a ser insuficiente: empujó, buscó, insistió, pero careció de claridad para quebrar a un rival ordenado, práctico y mucho más efectivo en los momentos determinantes.

Un partido bravo que Central Norte no pudo resolver

El encuentro se presentó desde el inicio como una prueba de carácter para Central Norte. El equipo venía golpeado por la derrota ante Almirante Brown y necesitaba dar una respuesta inmediata ante su gente. El contexto era exigente: malestar de los hinchas, presión por la tabla y un rival que llegaba como uno de los equipos más incómodos de la Zona A.


Ciudad de Bolívar, recientemente ascendido a la categoría, arribó a Salta con una campaña sólida y con la condición de invicto. No era un adversario sencillo: venía de vencer a Deportivo Madryn y se había instalado en zona de clasificación, mostrando una estructura competitiva, ordenada y difícil de vulnerar.

Central Norte, en cambio, estaba obligado a ganar. Pero esa obligación no se tradujo en juego. El partido comenzó con mucha fricción en la mitad de la cancha, escasas situaciones claras y un desarrollo cerrado. Al Cuervo le costó construir desde el medio, no encontró sociedades ofensivas y volvió a padecer uno de sus grandes problemas de la temporada: la falta de profundidad.

El gol de Bolívar que cambió la historia

La diferencia llegó en una de las primeras aproximaciones profundas de la visita. Agustín Paredes envió un centro desde la derecha, la pelota se desvió en Jonathan Maciel y le quedó servida a Maximiliano Gutiérrez, que definió para poner el 1-0.

El golpe fue fuerte para Central Norte. No solo por el resultado, sino por el momento del partido y por el peso emocional que arrastraba el equipo. Otra vez, el Azabache quedó obligado a remar desde atrás. Otra vez, tuvo que perseguir un partido incómodo. Y otra vez, no encontró las herramientas futbolísticas necesarias para cambiar la historia.

A partir del gol, Ciudad de Bolívar hizo su negocio. Se ordenó, cerró espacios, redujo caminos interiores y apostó a sostener la ventaja. Central Norte adelantó sus líneas, intentó jugar más cerca del área rival, pero chocó contra sus propias limitaciones.

Mucho empuje, poca claridad

En el complemento, Central Norte asumió el protagonismo territorial. El equipo de Bastía cargó el área, buscó por las bandas y trató de instalarse en campo rival. Sin embargo, la reacción tuvo más empuje que fútbol.

El Cuervo mostró actitud, pero no encontró precisión. Le faltó pausa para elegir mejor, movilidad para desordenar a la defensa rival y contundencia para transformar sus aproximaciones en situaciones netas de gol.

Ciudad de Bolívar, por su parte, defendió con firmeza y tuvo en Agustín Rufinetti a una de sus piezas más importantes. El arquero visitante respondió cada vez que Central Norte logró inquietar y se transformó en una de las claves para sostener el cero.

El tramo final fue una síntesis del presente azabache: voluntad, nervios, centros, intentos aislados y una sensación de impotencia cada vez más marcada. El empate nunca llegó y el pitazo final desató una nueva crisis.

Bastía renunció tras la derrota

Después del partido, Adrián Bastía presentó su salida como entrenador de Central Norte. La decisión se dio inmediatamente después de la derrota ante Ciudad de Bolívar y en medio de una racha que ya no ofrecía margen.

La dirigencia confirmó la salida del técnico en un contexto de fuerte incertidumbre. El presidente Leandro Etchezar fue contundente al expresar: “No tenemos más técnico”. Además, explicó que la salida se produjo como parte de un acuerdo ya conversado con el entrenador, vinculado a la imposibilidad de encontrarle la vuelta al equipo.

La renuncia de Bastía no sorprendió por el momento deportivo, pero sí profundizó la sensación de urgencia institucional. Central Norte quedó sin entrenador, en zona roja y con la obligación de reaccionar de manera inmediata para evitar que la campaña se complique todavía más.

La mala campaña de Bastía al frente de Central Norte

El ciclo de Adrián Bastía dejó números muy pobres. En total, dirigió diez partidos, con dos triunfos, tres empates y cinco derrotas. El equipo sumó apenas nueve puntos y terminó ubicado en el anteúltimo puesto de la Zona A.

Más allá de los números, el problema principal fue futbolístico. Central Norte nunca logró consolidar una identidad clara. Por momentos intentó hacerse fuerte desde el orden defensivo, pero le costó muchísimo generar juego. En otros pasajes buscó adelantar líneas, aunque sin la coordinación necesaria para lastimar.

La falta de gol fue una marca del ciclo. Desde el arranque del campeonato, al equipo le costó convertir, producir situaciones claras y sostener una idea ofensiva. Incluso el propio Bastía había reconocido antes del partido con Ciudad de Bolívar que al equipo le estaba costando hacer goles y que los números marcaban esa dificultad.

El entrenador también había admitido su preocupación tras la derrota frente a Almirante Brown. “Hay que tratar de hacer un equilibrio y no lo estamos logrando”, había señalado. Esa frase terminó siendo una descripción perfecta de su ciclo: Central Norte nunca encontró equilibrio, ni regularidad, ni respuestas sostenidas.

Un ciclo que tuvo un respiro, pero no despegó

La etapa de Bastía tuvo un breve momento de alivio. Central Norte logró su primer triunfo de la temporada ante All Boys, con gol de Julián López, y luego consiguió una victoria muy valiosa en el clásico salteño frente a Gimnasia y Tiro. Ese triunfo pareció abrir una puerta distinta: el equipo ganó confianza, mostró solidez defensiva y empezó a salir del fondo.

Sin embargo, la levantada no tuvo continuidad. Después del clásico, llegaron nuevas señales de alarma. El Cuervo cayó ante Estudiantes de Buenos Aires, empató con Mitre en un partido que tenía controlado, perdió sobre el final ante Almirante Brown y volvió a caer en casa frente a Ciudad de Bolívar.

Esa secuencia fue letal: tres derrotas en las últimas cuatro presentaciones y apenas un empate. La caída ante Bolívar terminó de acelerar una salida que ya parecía inevitable.

Una derrota que duele por la tabla y por el contexto

La derrota ante Ciudad de Bolívar duele por varios motivos. Primero, porque fue como local. Segundo, porque Central Norte llegaba obligado a sumar de a tres. Tercero, porque el rival era una referencia de lo que el Cuervo no pudo construir: orden, eficacia, solidez y confianza.

El equipo salteño quedó en una situación extremadamente delicada. Con nueve puntos, en el anteúltimo lugar de la Zona A y en zona de descenso directo, el margen de error se redujo al mínimo.

La campaña ya no permite excusas. Central Norte necesita resultados urgentes, pero también necesita recuperar funcionamiento, convicción y fortaleza anímica. El equipo no solo pierde partidos: también pierde seguridad, confianza y conexión con su gente.

Norman Juárez asumirá de manera interina

Tras la salida de Bastía, el plantel quedará momentáneamente bajo la conducción de Norman Juárez, ex defensor del club, quien asumirá de forma interina mientras la dirigencia define al nuevo entrenador.

La comisión directiva, encabezada por Leandro Etchezar, ya comenzó la búsqueda del reemplazante. El objetivo es resolver la situación rápidamente, teniendo en cuenta que el próximo compromiso será frente a Defensores de Belgrano, en condición de visitante.

El desafío para el cuerpo técnico interino será complejo: levantar anímicamente a un plantel golpeado, ordenar al equipo en pocos días y preparar una visita difícil ante uno de los rivales fuertes de la zona.

Central Norte quedó frente a una realidad incómoda y urgente. La derrota ante Ciudad de Bolívar fue el final de un ciclo que nunca logró afirmarse y que terminó golpeado por los resultados, la falta de gol y la caída libre en la tabla.

La salida de Adrián Bastía abre una nueva etapa, pero también expone el tamaño del problema. El Cuervo necesita un golpe de timón inmediato. Ya no alcanza con insinuar mejoras ni con sostener discursos de recuperación: la tabla aprieta, la zona de descenso está encima y la próxima decisión dirigencial puede marcar buena parte del futuro de la temporada.




Central Norte inició la pretemporada y acelera su reconstrucción para la Primera Nacional 2026

Central Norte puso en marcha la pretemporada 2026 bajo la conducción de Adrián Bastía y ya trabaja con una base de quince refuerzos, mientras continúa activo en el mercado de pases con el objetivo de consolidarse en la Primera Nacional.

Central Norte dio inicio formal a su pretemporada y comenzó a delinear el plantel con el que afrontará la Primera Nacional 2026, marcando el comienzo de una etapa de reconstrucción profunda. En la primera jornada de entrenamientos, el conjunto azabache contó con la presencia de ocho refuerzos y espera sumar más incorporaciones en los próximos días para completar un mercado de pases ambicioso.

El plantel se reunió por la mañana y trabajó bajo las órdenes del nuevo director técnico Adrián Bastía, quien comandó tareas físicas y ejercicios de campo, dando el puntapié inicial a la preparación. Mientras tanto, la dirigencia continúa activa en el armado del plantel, con el objetivo de conformar un equipo competitivo para una temporada exigente.


Refuerzo clave en el arco: vuelve Fabricio Hass

Para el arco, Central Norte sumó a Fabricio Hass, arquero de 27 años que llega desde Deportivo Madryn, uno de los protagonistas de la última temporada. Hass regresa al club tras su paso por el Federal A 2022, donde disputó 34 partidos, mantuvo 14 vallas invictas y acumuló 3.060 minutos bajo los tres palos, convirtiéndose en una pieza de experiencia y conocimiento del club.


Defensa reforzada y con experiencia

En la última línea comenzaron a trabajar varias incorporaciones que apuntan a darle solidez defensiva al equipo. Entre ellas se destacan:

  • Leonardo Felissia (24 años), marcador central proveniente de Tristán Suárez.
  • Ramiro Enríquez (21 años), defensor llegado desde Altos Hornos Zapla.
  • Arian Pucheta (30 años), zaguero y lateral izquierdo que arribó desde Leones FC.
  • Mauricio Rosales (33 años), lateral derecho con último paso por Chaco For Ever.
  • Agustín Aleo (27 años), lateral izquierdo proveniente de Alvarado.



Incorporaciones ofensivas y variantes en ataque

En el frente de ataque, el Cuervo también sumó alternativas importantes. Ya entrenan con el plantel Kevin Isa Luna, extremo de 24 años proveniente de Sportivo Ameliano, y Kevin Fernández, volante ofensivo con último paso por Belgrano de Serodino.

Además, está prevista la llegada de Francisco Borda, delantero que se sumará en los próximos días tras alcanzar un acuerdo con la dirigencia, completando así un ataque con perfiles variados.


Padilla y Villarreal, dos refuerzos confirmados

En el transcurso de la pretemporada, Central Norte confirmó oficialmente la llegada de Maximiliano Padilla y Matías Villarreal, alcanzando así las diez incorporaciones iniciales.

Padilla, defensor central de 31 años, llega proveniente de Quilmes y con contrato vigente en Gimnasia de Mendoza. Formado en las divisiones inferiores de Boca Juniors, también vistió las camisetas de Central Norte, Estudiantes de Río Cuarto y el propio Quilmes.

Por su parte, Villarreal, mediocampista de 33 años, llega libre desde Deportivo Maipú. En la última temporada disputó 29 encuentros, 25 como titular, y cuenta con una amplia trayectoria que incluye pasos por Independiente Rivadavia, Aldosivi, Deportivo Madryn y Agropecuario.


Más caras nuevas para completar el plantel

En las últimas horas, Central Norte confirmó además la incorporación de cuatro nuevos jugadores, alcanzando un total de 15 refuerzos en el actual mercado de pases:

  • Ramiro Costa (33 años), delantero proveniente de Chacarita Juniors, con experiencia internacional en Montevideo Wanderers y Atlante FC.
  • Franco Vedoya (24 años), atacante llegado desde Talleres de Remedios de Escalada, con paso previo por Atlanta y Almagro.
  • Agustín Bustinduy (20 años), volante surgido de River Plate, procedente de Deportivo Maipú.
  • Martín Lucero (19 años), lateral derecho formado en River Plate y con último paso por Colo Colo.

Un mercado ambicioso y objetivos claros en el arranque de la pretemporada

Con quince incorporaciones ya confirmadas y la pretemporada en marcha, Central Norte avanza en la conformación de un plantel numeroso y competitivo. Bajo la conducción de Bastía, el Azabache apunta a consolidarse en la categoría, pelear por el Reducido y sostener un proyecto deportivo a largo plazo que le permita crecer en la Primera Nacional 2026.




Central Norte comienza la reconstrucción 2026 con Adrián Bastía y sus primeros refuerzos

Central Norte inicia su reconstrucción para la Primera Nacional 2026 con Adrián Bastía como nuevo entrenador, un cuerpo técnico renovado y la llegada de Francisco Borda como primer refuerzo del Cuervo.

Central Norte inició de manera formal su proceso de reconstrucción para la temporada 2026 de la Primera Nacional con la llegada de Adrián Bastía como nuevo director técnico. El “Polaco” ya se encuentra trabajando junto a su cuerpo técnico en la planificación deportiva, con objetivos claros y ambiciosos.

El nuevo staff está integrado por Andrés Grande como ayudante de campo, Juan Manuel De Peca en el rol de preparador físico y Bautista Roveta como videoanalista. El grupo comenzó a trabajar de inmediato pensando en la conformación del plantel y en la pretemporada que se avecina.

Los objetivos del Polaco Bastía para 2026 – Central Norte Reconstrucción

Desde la conducción deportiva, Bastía planteó tres metas bien definidas para el próximo campeonato:

  1. Sostener a Central Norte en la Primera Nacional, consolidando la categoría.
  2. Clasificar al Reducido, objetivo clave en el mediano plazo.
  3. Pelear por el ascenso a Primera División, el gran sueño institucional.

Francisco Borda, el primer refuerzo del Cuervo

En ese contexto, Central Norte ya empezó a mover el mercado de pases y confirmó a su primera incorporación: Francisco Borda, delantero de 24 años.

El atacante llega en condición de libre desde El Linqueño, equipo del Torneo Federal A. En la última temporada disputó 28 partidos, convirtió 8 goles y aportó 1 asistencia, siendo una de las principales referencias ofensivas del “León”.

Anteriormente, Borda jugó en Gimnasia de Concepción del Uruguay entre 2022 y 2024, donde sumó 30 encuentros oficiales, dos goles y una asistencia. Allí realizó las divisiones inferiores y concretó su debut como profesional.



Refuerzo en el arco: vuelve Fabricio Hass

Además, el Cuervo avanza para reforzar el arco. El arquero Fabricio Hass tiene acordada su llegada de palabra y, si no surgen inconvenientes, firmará su contrato en los próximos días para concretar su segundo ciclo en el club.


Bajas confirmadas en el plantel

🔄 Préstamos

  • Hugo López → a Altos Hornos Zapla (Torneo Regional Amateur)
  • Nahuel Carral → a Altos Hornos Zapla (Torneo Regional Amateur)
  • Jeremías Vargas → a Cachorros de Salta (Torneo Regional Amateur)

❌ Desvinculaciones

  • Santiago Rinaudo → regresa a Racing de Córdoba tras finalizar su préstamo
  • Luciano Ferreyra → vuelve a Rosario Central
  • Franco Tissera → rescindió su contrato y retornó a San Telmo

Una nueva etapa para Central Norte la Reconstrucción del plantel

Con un nuevo cuerpo técnico, los primeros refuerzos confirmados y un mercado que recién comienza, Central Norte pone en marcha su proyecto 2026 con la mirada puesta en consolidarse en la categoría, ser competitivo y soñar en grande.




Central Norte confirmó a Adrián Bastía como nuevo entrenador

Central Norte confirmó a Adrián Bastía como nuevo entrenador para la temporada 2026 de la Primera Nacional. El “Polaco” fue presentado este lunes junto a su cuerpo técnico y afrontará su primera experiencia como DT en una categoría nacional. Créditos imagen: Tania Fernández

Central Norte confirmó a Adrián Bastía como nuevo entrenador del primer equipo para disputar la Primera Nacional 2026. El club azabache oficializó este lunes la llegada del exmediocampista, quien asumirá el desafío de liderar al Cuervo en su segunda temporada consecutiva en la categoría.

Bastía, con una extensa trayectoria como futbolista profesional en clubes como Racing Club, Estudiantes de La Plata y Colón de Santa Fe, fue presentado en conferencia de prensa junto al presidente Leandro Etchezar y a los integrantes de su cuerpo técnico. Se trata de su primera experiencia como entrenador principal en una divisional nacional, tras varios años dirigiendo en ligas regionales de Santa Fe.


El nuevo cuerpo técnico estará integrado por Andrés Grande como ayudante de campo, Juan Manuel De Peca como preparador físico y Bautista Roveta en la función de videoanalista. El staff comenzará a trabajar de inmediato en la planificación deportiva de la temporada.

“Primero quiero agradecerle a la comisión directiva por confiar en este cuerpo técnico. Venimos con muchas ganas de trabajar a un club importante, sabemos lo que significa Central Norte para la ciudad y queremos ser protagonistas en un torneo muy complicado”, expresó Bastía en sus primeras declaraciones.

El flamante DT también se refirió a la situación del plantel y al reciente campeonato disputado: “Fue la primera experiencia del club en una competencia muy dura. Lo más importante es que se logró mantener la categoría, que no es poca cosa para la institución. El que se quede o el que venga tiene que estar convencido y contento de estar acá”.

Consultado sobre su falta de experiencia en categorías nacionales, Bastía fue claro: “Escuché que no tenemos experiencia, pero todos los que arrancaron tampoco la tenían. No somos desconocidos del fútbol, tenemos más de 20 años de trayectoria en Primera División”.

En cuanto al cronograma de trabajo, el entrenador adelantó que durante esta semana se evaluará al plantel actual y luego los jugadores tendrán vacaciones. “La idea es reencontrarnos el lunes 5 de enero para comenzar la pretemporada”, confirmó.

Bastía llega al cargo tras dirigir en la Liga Totorense de Fútbol, donde dio sus primeros pasos como entrenador y logró consolidar equipos competitivos en el ámbito regional. Con su llegada, Central Norte inicia una nueva etapa enfocada en fortalecer el funcionamiento colectivo y avanzar en la conformación del plantel para el 2026.