La sonda estadounidense ‘Perseverance’ ya está en Marte

El explorador Perseverance de la NASA ha comenzado ya a enviar señales a la Tierra y a calibrar sus instrumentos tras un exitoso amartizaje que desató el júbilo en muchos lugares del mundo y que ha avivado la esperanza de enviar naves tripuladas al planeta rojo en un futuro cada vez menos lejano; cada vez más parecido a la ficción.

La NASA confirmó este jueves, que su vehículo Perseverance se posó en la superficie de Marte tras superar la peligrosa fase de descenso sobre el planeta rojo conocida como “los siete minutos del terror”.

“Se confirma que tocó tierra”, dijo el jefe de misión Swati Mohan tras lo cual el cuartel de operaciones del Laboratorio de Naves a Propulsión estalló en aplausos. El proceso en sí se había completado más de 11 minutos antes, el tiempo que toma la señal para volver a la Tierra.

El “rover” tocó suelo marciano sobre las 15.56 horas del este de Estados Unidos, según la agencia espacial estadounidense, y se convierte en el quinto de estos vehículos que explora el planeta vecino, en este caso con la meta de descubrir signos de vida en el pasado. Ya ha enviado su primera imagen de la superficie marciana.

Perseverance, de 6 ruedas, cerca 3 metros de largo y de 1.025 kilogramos, buscará en Marte señales de vida microbiana pasada y recolectará muestras selectas de rocas y sedimentos para su envío futuro a la Tierra.

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Hoy hace 548 años nacía Nicolás Copérnico

El 19 de febrero de 1473, hace hoy 548 años, nacía en Polonia Nicolás Copérnico, monje y astrónomo que formuló la teoría heliocéntrica del Sistema Solar. Su libro De revolutionibus orbium coelestium, escrito durante 25 años, se considera el punto inicial de la astronomía moderna.

Nace en la ciudad de Thorn (Polonia) el astrónomo prusiano Nicolás Copérnico, autor de la teoría heliocéntrica del sistema solar, concebida en primera instancia por Aristarco de Samos. El modelo heliocéntrico, en el que Copérnico trabajó durante 25 años, es considerado una de las teorías más importantes en la historia de la ciencia.

Como toda teoría que modifica el curso del pensamiento, la misma fue una de las tres teorías que escandalizaron la ciencia y la primera fue la teoría heliocéntrica de la gravitación sideral – debida al astrónomo polaco Nicolás Copérnico y al científico italiano Galileo Galilei a fines del siglo XVI – que contradijo la concepción geocéntrica del sabio egipcio Tolomeo, según la cual la Tierra era el eje en torno del cual giraban el Sol y los demás cuerpos celestes.

El 24 de febrero de 1616 la Inquisición Romana aprobó dos proposiciones que censuraban la teoría heliocéntrica desarrollada por Nicolás Copérnico a mediados del siglo XVI. Negaban la centralidad del Sol (implícitamente que la Tierra orbitaba alrededor de aquél) y calificaban esta creencia como herética y absurda desde el punto de vista filosófico. Al día siguiente amonestaron a Galileo Galilei, uno de los científicos más reputados del continente, y le conminaron a abandonar el sistema copernicano.

En 1543 Copérnico publicó, en su lecho de muerte, “De Revolutionibus Orbium Coelestium o “Sobre el movimiento de las esferas celestiales”, un texto muy técnico en el que se proponía que era la Tierra la que se movía alrededor del Sol (en realidad alrededor de un punto muy cercano a éste). Ello implicaba que las estrellas se encontraban increíblemente distantes y modificaba el sistema cosmológico geocentrista que había imperado desde hacía más de dos mil años, basado en las teorías de Aristóteles.

Curiosamente, parte de la jerarquía católica recibió la obra de manera positiva, quizás porque el nuevo sistema facilitaba el cálculo de las posiciones del Sol, la Luna y los planetas, y representaba una ventaja a la hora de determinar el momento de la Pascua, que ocurre después de la primera Luna llena tras el paso del Sol por el equinoccio de primavera (el inicio de la estación).

Sin embargo, inicialmente figuras prominentes del movimiento reformista mostraron un rechazo frontal a la rompedora visión del cosmos. En cualquier caso, la teoría heliocéntrica quedó restringida a los círculos académicos y su efecto fue bastante reducido.




Un 18 de Febrero Clyde Tombaugh, descubre Plutón

Un día como hoy, en 1930, Clyde Tombaugh descubre el planeta enano Plutón desde el Observatorio Lowell

Para explorar el Sistema Solar en la búsqueda de nuevos planetas a principios del siglo XX, eso debía hacerse de forma bastante artesanal: a ojo. Y luego de una larga y paciente observación, era posible determinar que, si un punto luminoso se movía, podía ser un planeta.

Precisamente es lo que dio paso al hallazgo de Plutón, considerado hasta 2006 como el noveno planeta del Sistema Solar, que fue descubierto el 18 de febrero de 1930 por un joven entusiasta de 24 años: Clyde Tombaugh; quien no contaba con estudios astronómicos, pero por su gran habilidad al construir microscopios, fue contratado por el Observatorio Lowell como astrónomo junior en 1929.

La revelación se realizó al comparar una gran cantidad de imágenes tomadas del cielo, con un instrumento llamado comparador de destellos y con la ayuda de su agudeza visual. “En concreto, tenía que comparar fotografías del cielo nocturno tomadas con varios días de separación para tratar de averiguar si alguno de los puntos luminosos se había movido. Dado que las estrellas están muy lejos, no se mueven con el paso de los días. Pero no pasa lo mismo con los planetas, que están mucho más cerca de la Tierra. Por eso, si un punto luminoso se mueve puede ser un planeta”. (Ciencia ABC.es: s/f)

Mucho mas adelante se estudia si Plutón es verdaderamente un planeta, el 24 de agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió que no debería considerarse como un planeta, sino un planeta enano. Esta nueva denominación se debe a que los científicos descubrieron más objetos, con características similares a Plutón en los límites del Sistema Solar. Tal es el caso de UBS313 (más conocido como Xena), descubierto en 2003 por el astrónomo Mike Brown a 14, 550 millones de kilómetros de la Tierra con un diámetro mayor que la Tierra.

Según la UAI, un objeto del Sistema Solar es un planeta si:

  1. Está en órbita alrededor del Sol.
  2. Tiene la masa suficiente para asumir que se encuentra en equilibrio hidrostático; en otras palabras, es casi perfectamente esférico.
  3. Ha “limpiado el vecindario” de su órbita; es decir, predomina gravitacionalmente en su órbita, y no hay objetos cerca de ésta que sean de tamaños similares al tamaño del planeta.

Este último punto fue el que dejó a Plutón fuera de su clasificación, ya que ciertos objetos del Cinturón de Kuiper suelen aproximarse a su órbita. (El Mundo.es Ciencia y Tecnología: 2006)




El WASP-121b es un exoplaneta muy caluroso que vaporiza metales

Los astrónomos han analizado la atmósfera de WASP-121b, un exoplaneta situado a 850 años luz de nosotros y que alcanza temperaturas tan altas que hacen que se considere uno de los llamados jupiteres calientes. El análisis ha dado con la presencia de hasta siete metales que flotan en su atmósfera en forma de vapores. Fuente: https://mundo.sputniknews.com/

WASP-121b es uno de los exoplanetas más calientes jamás encontrados gracias al calor que irradia su estrella anfitriona. El fenómeno es tan fuerte que la temperatura del planeta es comparable a la de su misma estrella: entre 2.500 y 3.000 grados centígrados.

En 2017, dos años después de ser descubierto, ya se encontró agua en la estratosfera de este exoplaneta, aunque no se contempló la posibilidad de que pudiera albergar vida. No obstante, con sus características, WASP-121b no debería presentar una atmósfera tan compleja como se ha sugerido anteriormente.

Estudios anteriores señalaron que unas moléculas que contienen vanadio, un raro metal, y la falta de titanio podrían explicar su peculiar espectro.

Estudiar las atmósferas de los exoplanetas no es tarea fácil. Primero, es necesario que el exoplaneta pase entre la Tierra y su estrella. Cuando eso ocurre, parte de la luz de la estrella pasa a través de la atmósfera del planeta. Además, algunos elementos atmosféricos provocan que la señal emitida no sea muy fuerte y tenga mucho ruido. Así que serán imprescindibles buenas herramientas de reducción de ruido que no vayan a destruir los datos.

La señal también puede ser ampliada y clarificada tomando múltiples espectros de tránsito y apilándolos, así que los exoplanetas con períodos orbitales cortos, como los de WASP-121b, ayudan al análisis.

Para obtener un espectro fuerte para el WASP-121b, Hoeijmakers y sus colegas se valieron del instrumento espectrógrafo HARPS del Observatorio de La Silla del Observatorio Europeo Austral.

Hay que decir que encontraron un interesante cóctel metálico en la atmósfera del exoplaneta. Allí estaba el mencionado vanadio, pero también había evidencias de presencia de hierro, cromo, calcio, sodio, magnesio y níquel. Cabe destacar que no se encontró titanio, lo cual coincide con lo sugerido anteriormente.

Todos los metales se evaporaron debido a las altas temperaturas que prevalecen en WASP-121b, asegurando así que el aire en el exoplaneta consiste en metales evaporados, entre otras cosas“, explicó el suizo.

Los júpiteres calientes son planetas muy misteriosos, y estudios de sus atmósferas como este pueden ayudarnos a entenderlos. Aprender sobre lo que hay en sus atmósferas puede ayudarnos a averiguar si se formaron allí, o si migraron hacia el interior desde una órbita más lejana.




China lanza con éxito la última constelación de su Sistema de Navegación por Satélite BeiDou

Se trata del último satélite de los 30 que componen el BeiDou, un sistema completo y global de navegación por satélite global. Los esfuerzos realizados durante tres décadas han dado sus frutos. Video: CGTN

Beidou es un nombre antiguo pero con un significado muy poderoso. Se trata del nombre con el que los astrónomos chinos, en la antigüedad, bautizaron a las siete estrellas más brillantes de la constelación de la Osa Mayor. Como el nombre de Galileo, Beidou se relaciona directamente con el espacio, y fue el nombre elegido para el sistema de geoposicionamiento que ha desarrollado China.



Beidou se puso en funcionamiento en el año 2000, y formaba parte de un plan de gobierno de China para reducir la dependencia de su ejército de sistemas de geoposicionamiento occidentales y/o extranjeros. Concretamente, para reducir la dependencia del GPS, el sistema más implantado en la actualidad.

Un pastor del norte de China, Dalintai, manifestó a la agencia de noticias china Xinhua que tenía que recorrer kilómetros en motocicleta cada día para poder llevar agua a su ganado. Desde la implantación de Beidou “puedo entregar agua a mis ovejas donde y cuando quiera” mediante el envío de un mensaje que activa un sistema automático de entrega de agua.

A diferencia del GPS y otros sistemas como Galileo y GLONASS, cuyos satélites emplean órbitas bajas, Beidou utiliza satélites en órbita geoestacionaria, lo que reduce el número de satélites necesarios para funcionar y también reduce el margen de error. Gracias a sus 30 satélites actuales (3 GEO, 3 IGSO y 24 MEO), que pronto verán aumentado su número, Beidou cuenta con una precisión horizontal y vertical de 10 metros, y puede llegar a tener un error inferior a un metro si se combina con el GPS.

30 satélites con órbita geoestacionaria, y pronto más

Otra de las diferencias de Beidou con sus competidores es que es capaz de triangular las posiciones utilizando únicamente dos satélites en órbita, añadiendo el tercer punto desde la tierra, de cualquiera de sus estaciones de carga terrestres. Estas estaciones también se encargan de corregir las órbitas de los satélites cuando es necesario, y de manejar los mensajes de navegación, amén de las más de 30 estaciones de monitorización con las que contaba en sistema hasta hace poco tiempo.

Beidu también cuenta con un servicio abierto y gratuito para una comunidad de desarrollo. Este sistema ofrece una precisión de 10 metros y únicamente 50 nanosegundos de retardo, de forma que puedan desarrollarse aplicaciones sobre el propio sistema de geolocalización aprovechando todas sus características.

En declaraciones al medio China Daily, Chengqi ha declarado que la internacionalización de Beidou “marca la entrada en una era global, después de su era regional”. Así pues, pronto podríamos emplear el geoposicionamiento con Beidou en otros rincones del planeta, y combinarlo con otros como el GPS o Galileo cuando estemos en suelo europeo. Via: https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/9605001/12/18/Beidou-el-GPS-chino-comienza-a-ofrecer-su-servicio-a-nivel-mundial.html