El agujero de la Capa de Ozono de la Antártida es el mas grande de la última década

Capa de ozono: por qué el agujero de la Antártida es el más grande de la última década (y no es necesariamente una mala señal). Fuente: BBC-News – BBC Mundo

El hueco, que está ubicado sobre la Antártida, creció en los últimos dos meses a su “tamaño máximo” en la última década. Eso sucede sólo un año después de que los investigadores informaron que estaba en su nivel más reducido desde su descubrimiento, a mediados de 1985.

El agujero de ozono de este 2020 creció rápidamente desde mediados de agosto y alcanzó un máximo de alrededor de 24 millones de kilómetros cuadrados a principios de octubre. Esta longitud se ubica por encima del promedio de los últimos 10 años y se extiende por la mayor parte del continente antártico.

La presencia de ozono es relativamente pequeña y está determinada por el balance entre las reacciones q lo producen y destruyen. Se origina en la atmósfera superior por la acción de la radiación UV que disocia las moléculas de oxígeno permitiendo su recombinación en ozono (O3).

¿Por qué registra un aumento de tamaño?

El programa de Observación de Atmósfera Global de la OMM junto al Servicio de Monitoreo Atmosférico Copérnico del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF por sus siglas en inglés), la NASA, el ministerio de Medioambiente y Cambio Climático de Canadá y otros socios, son los encargados de monitorear la capa de ozono de la Tierra y advirtieron que el agujero de 2020 parece haber alcanzado su máxima extensión.

“Existe una gran variabilidad en la medida en que se desarrollan los eventos de agujero de ozono cada año”, describió Vincent-Henri Peuch, director del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera Copérnico en el ECMWF.

“El agujero de ozono de 2020 se parece al de 2018, que también fue un agujero bastante grande, y definitivamente está entre los de mayor tamaño de los últimos quince años más o menos“, añadió en un comunicado de prensa.

El especialista explicó que “después del agujero de ozono inusualmente pequeño y de corta duración en 2019, que fue impulsado por condiciones meteorológicas especiales, estamos registrando uno bastante grande nuevamente este año, lo que confirma que debemos continuar aplicando el Protocolo de Montreal que prohíbe las emisiones de sustancias químicas que agotan la capa de ozono”.

Pero el gran hueco de este año no estaría potenciado por los gases que contaminan sino por cuestiones climáticas.

El agujero de ozono está impulsado por un vórtice polar, que es un ciclón persistente a gran escala, fuerte y estable, que mantuvo la temperatura de la capa de ozono sobre la Antártida constantemente fría durante los últimos meses.

El agotamiento del ozono está directamente relacionado con la temperatura en la estratosfera, que es la capa de la atmósfera entre unos 10 km y unos 50 km de altitud.

Esto se debe a que las nubes estratosféricas polares, que tienen un papel importante en la destrucción química del ozono, solo se forman a temperaturas inferiores a -78 °C.

Estas nubes estratosféricas polares contienen cristales de hielo que pueden convertir compuestos no reactivos en reactivos, que luego pueden destruir rápidamente el ozono tan pronto como la luz del Sol esté disponible para iniciar las reacciones químicas.

Esta dependencia de las nubes estratosféricas polares y la radiación solar es la razón principal por la que el agujero de ozono solo se ve a fines del invierno o principios de la primavera, explica la OMM.

¿Qué se espera?

Pese a que este año el agujero en la capa de ozono está más grande que nunca por las condiciones meteorológicas, la comunidad científica es optimista en el futuro sobre la emisión de gases que dañan esta protección de la Tierra.

“La concentración total de gases que agotan la capa de ozono en la atmósfera continúa disminuyendo, y eso es lo que esperamos con la continua adhesión general al Protocolo de Montreal”, le dice a BBC Mundo, Stephen Montzka, investigador químico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA, por sus siglas en inglés).




El WASP-121b es un exoplaneta muy caluroso que vaporiza metales

Los astrónomos han analizado la atmósfera de WASP-121b, un exoplaneta situado a 850 años luz de nosotros y que alcanza temperaturas tan altas que hacen que se considere uno de los llamados jupiteres calientes. El análisis ha dado con la presencia de hasta siete metales que flotan en su atmósfera en forma de vapores. Fuente: https://mundo.sputniknews.com/

WASP-121b es uno de los exoplanetas más calientes jamás encontrados gracias al calor que irradia su estrella anfitriona. El fenómeno es tan fuerte que la temperatura del planeta es comparable a la de su misma estrella: entre 2.500 y 3.000 grados centígrados.

En 2017, dos años después de ser descubierto, ya se encontró agua en la estratosfera de este exoplaneta, aunque no se contempló la posibilidad de que pudiera albergar vida. No obstante, con sus características, WASP-121b no debería presentar una atmósfera tan compleja como se ha sugerido anteriormente.

Estudios anteriores señalaron que unas moléculas que contienen vanadio, un raro metal, y la falta de titanio podrían explicar su peculiar espectro.

Estudiar las atmósferas de los exoplanetas no es tarea fácil. Primero, es necesario que el exoplaneta pase entre la Tierra y su estrella. Cuando eso ocurre, parte de la luz de la estrella pasa a través de la atmósfera del planeta. Además, algunos elementos atmosféricos provocan que la señal emitida no sea muy fuerte y tenga mucho ruido. Así que serán imprescindibles buenas herramientas de reducción de ruido que no vayan a destruir los datos.

La señal también puede ser ampliada y clarificada tomando múltiples espectros de tránsito y apilándolos, así que los exoplanetas con períodos orbitales cortos, como los de WASP-121b, ayudan al análisis.

Para obtener un espectro fuerte para el WASP-121b, Hoeijmakers y sus colegas se valieron del instrumento espectrógrafo HARPS del Observatorio de La Silla del Observatorio Europeo Austral.

Hay que decir que encontraron un interesante cóctel metálico en la atmósfera del exoplaneta. Allí estaba el mencionado vanadio, pero también había evidencias de presencia de hierro, cromo, calcio, sodio, magnesio y níquel. Cabe destacar que no se encontró titanio, lo cual coincide con lo sugerido anteriormente.

Todos los metales se evaporaron debido a las altas temperaturas que prevalecen en WASP-121b, asegurando así que el aire en el exoplaneta consiste en metales evaporados, entre otras cosas“, explicó el suizo.

Los júpiteres calientes son planetas muy misteriosos, y estudios de sus atmósferas como este pueden ayudarnos a entenderlos. Aprender sobre lo que hay en sus atmósferas puede ayudarnos a averiguar si se formaron allí, o si migraron hacia el interior desde una órbita más lejana.