Ben Shelton campeón en Múnich: revancha, récord y envión rumbo al Masters 1000 de Madrid

Ben Shelton tuvo su revancha soñada en Alemania: venció a Flavio Cobolli por 6-2 y 7-5, se consagró campeón del ATP 500 de Múnich 2026 y firmó una semana inolvidable. El estadounidense, que había sido subcampeón en 2025, levantó el quinto trofeo ATP de su carrera, rompió una larga maldición para el tenis de su país sobre arcilla y llega en gran forma al Masters 1000 de Madrid.

Ben Shelton escribió una de las páginas más importantes de su carrera en el ATP 500 de Múnich 2026. El estadounidense derrotó en la final a Flavio Cobolli por 6-2 y 7-5, se tomó revancha de la frustración sufrida un año antes y levantó un título que puede marcar un antes y un después en su evolución sobre polvo de ladrillo. El número 6 del mundo no solo se quedó con el trofeo en Alemania, sino que además confirmó que está listo para ser una amenaza real en la gira europea de arcilla.

La historia tenía un sabor especial para Shelton. En 2025 había llegado a la definición del torneo, pero se quedó con las manos vacías tras caer ante Alexander Zverev. Esta vez volvió a Múnich con una cuenta pendiente, y la saldó de la mejor manera posible. En una semana donde mostró firmeza, agresividad y una gran capacidad de adaptación a las condiciones, el estadounidense se quedó con el título y dejó una señal muy clara: su tenis también puede hacer mucho daño en superficies lentas.

En la final, Shelton dio un golpe de autoridad desde el inicio. Arrancó con enorme intensidad, tomó rápidamente el control del partido y se colocó 4-0 en el primer set, una diferencia que resultó decisiva para encaminar el encuentro. Con su saque como gran respaldo y con decisiones agresivas desde el fondo, el norteamericano neutralizó a un rival que llegaba con argumentos sólidos y gran confianza. Cobolli, especialista sobre arcilla y uno de los jugadores más peligrosos del cuadro, no encontró respuestas ante el dominio inicial de Shelton.

El segundo parcial presentó mayor resistencia. Cobolli intentó meterse en partido, elevó su intensidad y llevó el desarrollo a una zona de mayor paridad. Sin embargo, Shelton volvió a responder en los momentos decisivos. Allí apareció una de las virtudes que más valor tiene en esta consagración: la capacidad de sostener el plan de juego bajo presión. Cuando el encuentro podía complicarse, el estadounidense mantuvo la serenidad, siguió apostando por su potencia y terminó cerrando el partido por 7-5 para desatar el festejo en suelo alemán.

El valor del título va mucho más allá de un simple ATP 500. Para Shelton fue su quinto trofeo a nivel ATP, el segundo de la temporada después del conseguido en Dallas, y también el segundo sobre polvo de ladrillo, tras el conquistado en Houston 2024. Es decir, el estadounidense sigue ampliando su repertorio y empieza a consolidarse como un jugador mucho más completo, capaz de rendir alto no solo en canchas rápidas sino también en una superficie históricamente más exigente para los tenistas de su país.

Y justamente allí aparece otro dato que potencia la magnitud de su logro. Con este campeonato en Múnich, Shelton se convirtió en el primer estadounidense en ganar un torneo sobre polvo de ladrillo, de categoría superior al ATP 250, en los últimos 24 años. El último en lograr algo semejante había sido Andre Agassi, campeón del Masters 1000 de Roma en 2002. Es un dato impactante, que pone en perspectiva la dimensión histórica del título obtenido por Shelton en Alemania.

Ese registro no hace más que reforzar la trascendencia del momento. El tenis estadounidense siempre tuvo una enorme presencia en el circuito ATP, pero no suele dominar sobre arcilla con la misma naturalidad que en otras superficies. Por eso, la consagración de Shelton en Múnich representa algo más profundo: rompe una barrera estadística, corta una racha larguísima y le da a Estados Unidos un nuevo referente competitivo sobre tierra batida en el máximo nivel.

Además, la final ante Cobolli también dejó otro dato fuerte: fue la primera victoria de Shelton ante un Top 20 en polvo de ladrillo. El italiano, ubicado 16° del mundo, aparecía como un examen de jerarquía para medir hasta dónde estaba preparado el estadounidense en esta superficie. La respuesta fue contundente. Shelton superó esa prueba con personalidad, tenis ofensivo y una convicción que terminó inclinando el partido a su favor.

El camino hacia el título también merece ser destacado. Antes de la final, Shelton había derrotado en semifinales a Alex Molcan por 6-3 y 6-4. Allí volvió a mostrar autoridad, dejando afuera a la gran revelación del torneo. El eslovaco, proveniente de la qualy, había firmado una campaña fantástica tras eliminar a Alexander Bublik, Daniel Altmaier y Denis Shapovalov, pero no pudo sostener esa racha frente a un Shelton muy sólido con el saque y efectivo en los momentos importantes.

En ese cruce de semifinales, Shelton apenas concedió una oportunidad de quiebre y manejó el partido con mucha claridad. Esa victoria le permitió defender los puntos obtenidos el año anterior y mantenerse firme en la sexta posición del ranking mundial. También le dio la posibilidad de volver a pelear por el trofeo que se le había escapado en 2025, una revancha que finalmente terminó concretando con éxito.

La campaña del estadounidense en Múnich mostró una evolución sostenida. En cuartos de final había superado a Joao Fonseca por 6-3, 3-6 y 6-3 en un partido de alto voltaje, disputado en condiciones ideales para su juego. En una de las jornadas más cálidas del torneo, Shelton aprovechó el contexto para potenciar su saque, asegurar un altísimo porcentaje de puntos con el primer servicio y jugar con mucha agresividad. Ese encuentro fue una prueba exigente, ante uno de los talentos jóvenes más resonantes del circuito, y Shelton la resolvió con madurez.

Incluso su debut tuvo dificultades. En la primera ronda necesitó tres sets para superar a Emilio Nava por 7-6(4), 3-6 y 6-3. Fue un partido complejo, en el que su compatriota llegó a estar quiebre arriba en el set decisivo. Sin embargo, Shelton reaccionó a tiempo, se apoyó en sus 14 aces y logró salir adelante en un encuentro que pudo haber complicado su semana desde el arranque. Ese triunfo trabajado terminó siendo importante también desde lo emocional: le dio confianza y le permitió entrar en ritmo competitivo.

La conquista en Múnich también llega en el momento justo dentro del calendario. Gracias a este título, Shelton aterrizará en el Masters 1000 de Madrid con impulso, confianza y una posición de privilegio en el cuadro. De hecho, será el cuarto preclasificado, beneficiado además por las ausencias confirmadas de Carlos Alcaraz y Novak Djokovic. Eso le abre una posibilidad interesante de seguir avanzando en una gira que ya comenzó de manera inmejorable para él.

El contexto invita a pensar que Shelton puede transformarse en uno de los nombres fuertes de las próximas semanas. Su potencia natural, el crecimiento en la toma de decisiones sobre arcilla y la confianza que genera un título de este calibre lo convierten en un rival sumamente peligroso. Si antes era visto como un jugador más asociado al cemento o a superficies rápidas, hoy sus resultados obligan a mirar su evolución con otros ojos. Ganar un ATP 500 sobre polvo de ladrillo no es casualidad, y hacerlo venciendo a un especialista como Cobolli lo hace todavía más valioso.

En definitiva, Ben Shelton no solo fue campeón en Múnich: dio una muestra de madurez competitiva, rompió una sequía histórica para el tenis estadounidense y se impulsó con fuerza hacia Madrid. El trofeo en Alemania representa revancha, crecimiento y confirmación. Y, sobre todo, instala al estadounidense como uno de los protagonistas más peligrosos de la gira de arcilla en 2026.




Flavio Cobolli emocionó a Múnich: venció a Zverev, rompió una barrera histórica y jugará una final con un sentido especial

Flavio Cobolli firmó en Múnich una de esas victorias que trascienden el resultado. El italiano derrotó con autoridad a Alexander Zverev, consiguió su primer triunfo ante un Top 5 y se metió en la final del ATP 500 alemán en medio de un fuerte impacto emocional por la muerte de un joven amigo de su club.

Flavio Cobolli vivió en Múnich una victoria que fue mucho más que tenis

Hay triunfos que valen por el resultado, por el rival y por lo que dejan en el camino. Y después están esos partidos que además se cargan de un componente humano imposible de separar del marcador. Eso fue lo que ocurrió con Flavio Cobolli en las semifinales del ATP 500 de Múnich, donde el italiano venció por 6-3 y 6-3 a Alexander Zverev y selló el pase a una final que tendrá un significado especial en su carrera.

El resultado ya era impactante por sí solo. Enfrente estaba el número 3 del mundo, campeón defensor, local y principal favorito del torneo. Pero Cobolli no dejó margen para dudas: jugó un tenis agresivo, lúcido y valiente, dominó los intercambios desde el fondo y silenció a un estadio entero con una actuación de altísimo nivel. Según los registros oficiales de ATP, conectó 32 winners, perdió apenas ocho puntos con su primer saque y cerró el encuentro en 69 minutos, en lo que fue su primer triunfo ante un Top 5.

No fue una simple sorpresa. Fue una demostración de crecimiento. Cobolli ya venía dando señales de consolidación en la temporada 2026, pero lo hecho ante Zverev lo instala definitivamente en otra dimensión competitiva. ATP remarcó que, con esta victoria, el italiano quedó en el puesto 13 del ranking en vivo y pasó a perseguir su cuarto título ATP, el tercero en nivel ATP 500.

El costado más conmovedor: el mensaje para Mattia

Sin embargo, lo más fuerte del día no quedó solamente en el tenis. Tras el partido, Cobolli no pudo contener las lágrimas. Detrás de esa emoción había una razón mucho más profunda: horas antes se había enterado del fallecimiento de Mattia, un chico de 13 años vinculado a su club en Parioli. Ese dolor personal le dio al triunfo una dimensión completamente distinta.

El propio Cobolli lo expresó con palabras que conmovieron al mundo del tenis. En sus redes dejó un mensaje que expuso el peso emocional de la jornada: dedicó la victoria a Mattia y escribió que en cada punto, cada pelota y cada paso pensará en él. Esa declaración terminó de explicar por qué, tras eliminar a Zverev, el italiano se quebró en la pista. No era solo felicidad deportiva: era una mezcla de desahogo, dolor y homenaje.

Ese contexto convierte a esta semifinal en uno de los episodios más sensibles de la semana en el circuito. Porque Cobolli no solo ganó el partido más importante de su carrera por ranking del rival, sino que además lo hizo atravesado por una pérdida personal que resignificó cada game. La escena posterior al match quedó como una de las imágenes más fuertes del torneo.

Una actuación impecable para bajar al campeón defensor

Desde lo estrictamente tenístico, Cobolli jugó un partido casi perfecto. Nunca dejó que Zverev se sintiera cómodo, le cambió ritmos, lo movió con profundidad y lo obligó a jugar incómodo frente a su gente. ATP destacó que el alemán lució desajustado y sin ritmo, mientras que el italiano sostuvo su agresividad con una precisión notable en los momentos de presión.

El dato no es menor: antes de este encuentro, Cobolli había perdido sus dos cruces previos ante Zverev. Esta vez, en cambio, encontró la fórmula exacta para golpearlo. Le quebró el saque en momentos clave, aprovechó las dudas del alemán con el segundo servicio y marcó diferencias desde el inicio del segundo set, cuando una doble falta de Zverev abrió definitivamente la puerta para el dominio del italiano.

Por eso, más que un batacazo aislado, lo de Cobolli puede leerse como una confirmación. A los 23 años, ya no parece un jugador capaz de dar una sorpresa esporádica, sino uno listo para competir de igual a igual con la élite. De hecho, ATP remarcó que se convirtió en apenas el tercer jugador de la temporada en alcanzar finales ATP tanto en cancha dura como en polvo de ladrillo, junto a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.

De Acapulco a Múnich: una temporada que lo empuja hacia arriba

El gran golpe en Alemania no llega de la nada. Cobolli ya había sido protagonista en 2026 cuando conquistó el ATP 500 de Acapulco, su primer título grande del año y una consagración que lo impulsó en el ranking. ATP señaló entonces que ese título lo llevó al mejor ranking de su carrera y lo convirtió en uno de los jugadores nacidos en los 2000 con éxitos ATP 500 en más de una superficie.

Ahora, en Múnich, volvió a dar un paso adelante. Según la información reunida en el material aportado, el italiano llegó a esta semana con la posibilidad de alcanzar su mejor ubicación histórica, y la victoria sobre Zverev terminó de confirmarlo: ya se aseguró irse del torneo con una suba importante y con la posibilidad de seguir escalando si logra el título.

También hay otro detalle relevante: Cobolli alcanzó en Múnich la quinta final ATP de su carrera, un síntoma claro de continuidad competitiva. Y eso, en un circuito tan exigente, suele marcar la diferencia entre una buena racha y una evolución real.

La final ante Ben Shelton, otro examen de máxima exigencia

Del otro lado de la red estará Ben Shelton, quien avanzó a la final tras vencer en sets corridos al eslovaco Alex Molcan por 6-3 y 6-4. El estadounidense, además, llega con una motivación extra: fue finalista en Múnich en 2025 y ahora tendrá una nueva oportunidad de buscar el título.

El historial entre Cobolli y Shelton aparece como otro punto fuerte de la previa. ATP informó que el norteamericano manda 3-2 en el cara a cara y que ganó los tres cruces disputados en 2025. En el material que compartiste también aparece un dato importante para contextualizar la final: sobre polvo de ladrillo ya se enfrentaron una vez y esa victoria fue para Cobolli, en Génova 2024.

Eso deja abierto un escenario muy atractivo. Shelton llega con potencia, confianza y revancha pendiente en el torneo alemán. Cobolli, en cambio, llega impulsado por el mejor triunfo de su carrera, por el envión competitivo de la temporada y por una carga emocional que convirtió esta semana en algo inolvidable.

Un triunfo que puede marcar un antes y un después

Cuando un jugador vence a un Top 5, elimina al campeón defensor, se mete en una final ATP 500 y además atraviesa todo eso bajo una conmoción personal, el partido deja de ser uno más en la estadística. Para Cobolli, Múnich puede transformarse en ese torneo bisagra que separa la promesa consolidada del competidor de elite listo para discutir títulos grandes.

La victoria sobre Zverev no fue solo impactante por el nombre del rival. También lo fue por la forma. Cobolli no sobrevivió al partido: lo controló. No dependió de un bajón ajeno: impuso condiciones. Y, por si fuera poco, lo hizo con una fortaleza emocional admirable en un día muy duro a nivel personal.

Por eso, pase lo que pase en la final, el italiano ya dejó una huella en Múnich. Aunque si logra coronarlo con el trofeo ante Shelton, el domingo podría convertirse en una de las jornadas más especiales de toda su carrera. No solo por lo deportivo, sino porque sería la manera perfecta de cerrar un homenaje cargado de dolor, sensibilidad y tenis del más alto nivel.

Cierre

Flavio Cobolli consiguió en el ATP 500 de Múnich una victoria inolvidable: venció a Alexander Zverev, alcanzó la final, logró su primer triunfo ante un Top 5 y emocionó al circuito con una dedicatoria conmovedora para Mattia. Ahora irá por el título frente a Ben Shelton, en una definición que ya promete ser una de las grandes historias de la semana en el tenis mundial.




Zverev remontó a Cerúndolo en Múnich y se metió en semifinales del ATP 500

Alexander Zverev volvió a mostrar su jerarquía en casa: perdió el primer set ante Francisco Cerúndolo, pero reaccionó con autoridad, ganó 12 de los últimos 14 games y selló su clasificación a las semifinales del ATP 500 de Múnich, donde buscará defender el título.

Alexander Zverev remontó un partido durísimo ante Francisco Cerúndolo y se clasificó a las semifinales del ATP 500 de Múnich 2026. El alemán, actual número 3 del mundo, se impuso por 5-7, 6-0 y 6-2 en los cuartos de final, en un encuentro cambiante, de alto nivel y con dos caras muy marcadas. Con este triunfo, el local no solo sigue firme en la defensa del título en Baviera, sino que además consiguió una victoria muy especial: la primera ante el argentino sobre polvo de ladrillo.

El cruce entre ambos ya empieza a tomar forma de clásico moderno dentro del circuito. Fue el octavo enfrentamiento profesional entre Zverev y Cerúndolo, y otra vez el desenlace terminó favoreciendo al alemán, que ahora domina el historial por 5-3. Hasta hace poco, la rivalidad parecía inclinada para el lado del argentino, que había ganado los tres primeros duelos sobre arcilla. Sin embargo, el alemán logró revertir esa tendencia y volvió a imponerse, esta vez en un escenario de máxima presión: su casa, el ATP 500 de Múnich.

El partido tuvo un comienzo favorable para Zverev en el marcador, aunque no en el cierre. El alemán llegó a colocarse 4-1 en el primer set, con ventaja y sensación de control. Todo parecía encaminado para que se llevara la manga inicial sin demasiados sobresaltos. Pero Cerúndolo reaccionó con enorme personalidad, elevó el nivel desde el resto y cambió por completo el desarrollo del encuentro. El argentino recuperó la desventaja, volvió a quebrar en el momento justo y se quedó con el parcial por 7-5, dejando en claro que estaba listo para dar otro golpe sobre el clay europeo.

Ese primer set dejó una señal fuerte: Cerúndolo incomodó a Zverev como pocos lo habían hecho en el torneo. El argentino logró neutralizar uno de los principales argumentos del alemán, el saque, y encontró respuestas desde la devolución. De hecho, el propio Zverev reconoció después del partido que, pese a su alto porcentaje de primeros servicios, el sudamericano empezó a restar de manera impresionante, pegado a la línea de base y sin darle margen para dominar. Esa lectura del juego fue una de las claves del gran tramo inicial de Fran en Múnich.

Pero si el primer set fue de Cerúndolo, el resto del partido le perteneció casi por completo a Zverev. El alemán reaccionó con una contundencia arrolladora, ajustó la intensidad desde el fondo de la cancha, subió la agresividad y aprovechó una caída física y tenística del argentino. El segundo set fue un monólogo absoluto del local: 6-0 en favor de Sascha, con seis juegos consecutivos y un golpe anímico decisivo para empezar a torcer la historia.

La dinámica no cambió en el tercer parcial. Zverev siguió imponiendo condiciones, tomó rápidamente el control de los intercambios y volvió a quebrar en dos oportunidades. Cerúndolo ya no pudo sostener el ritmo del primer set ni encontrar soluciones para frenar el vendaval del alemán, que terminó cerrando el partido con un 6-2 y una remontada que confirma su fortaleza mental en los momentos grandes. Según la crónica oficial de ATP, Zverev ganó 12 de los últimos 14 games del encuentro, un dato que resume a la perfección el vuelco total que tuvo el duelo tras el 5-7 inicial.

Las declaraciones del alemán después del partido también reflejaron el valor que le dio a esta victoria. Zverev destacó el nivel del encuentro, admitió que Cerúndolo lo complicó mucho cuando empezó a devolver mejor y celebró especialmente haber conseguido, por primera vez, derrotarlo en tierra batida. No fue un dato menor: hasta ahora, el argentino se había mostrado como un rival especialmente incómodo para Sascha sobre esta superficie. En ese contexto, el triunfo en Múnich adquiere todavía más peso.

Además, el resultado fortalece la candidatura de Zverev en un torneo donde defiende la corona y donde ya supo consagrarse en 2017, 2018 y 2025. El alemán había llegado a esta edición con algunas dudas propias de la gira sobre arcilla, pero fue creciendo partido a partido. Primero sufrió en su debut ante Miomir Kecmanovic, luego venció con autoridad a Gabriel Diallo y finalmente dio una muestra de carácter para salir adelante frente a Cerúndolo, uno de los mejores sudamericanos del circuito y un rival que ya lo había castigado varias veces sobre polvo de ladrillo.

En cuanto a Cerúndolo, la derrota deja un sabor amargo porque el arranque del partido invitaba a ilusionarse con otro triunfo grande sobre arcilla. El argentino había llegado a cuartos de final tras una muy buena actuación en Múnich, manteniéndose competitivo en una superficie donde suele mostrar su mejor versión. Sin embargo, no pudo sostener el nivel después del gran esfuerzo del primer set y terminó cediendo ante un Zverev que fue creciendo con el correr de los games. De todos modos, el torneo vuelve a confirmar que Fran sigue siendo un nombre muy peligroso en la gira europea de tierra batida.

Ahora, Zverev buscará un lugar en la final frente al italiano Flavio Cobolli, cuarto preclasificado, que avanzó a semifinales tras vencer con autoridad al checo Vit Kopriva por 6-3 y 6-2. Así, el alemán quedó a dos partidos de volver a gritar campeón en casa y de firmar una nueva semana grande en un torneo donde ya supo construir buena parte de su historia sobre arcilla.

La victoria también tiene un valor simbólico para Zverev por el contexto reciente. En la antesala de Múnich venía de buenas actuaciones en torneos grandes, pero también de algunas derrotas pesadas frente a rivales de élite. Por eso, esta remontada ante Cerúndolo puede representar un punto de impulso anímico justo al comienzo del tramo más exigente de la temporada sobre tierra batida. En casa, con el público de su lado y defendiendo el título, Sascha volvió a responder. Y lo hizo con una actuación que combinó sufrimiento, reacción y autoridad.

Para Cerúndolo, en cambio, queda la bronca de haber tenido el partido a favor y no poder sostenerlo. Haber remontado un 1-4 en el primer set y luego quebrar para llevarse la manga inicial era una muestra contundente de carácter y tenis. Sin embargo, ante jugadores como Zverev cualquier bajón se paga caro. Y el alemán, con experiencia, potencia y temple, no dejó pasar la oportunidad. Múnich lo tendrá una vez más entre los cuatro mejores y con la ilusión intacta de seguir reinando sobre la arcilla bávara.




Alex Molcan, la gran revelación del ATP 500 de Múnich: desde la qualy hasta unas semifinales inesperadas

Alex Molcan firmó una de las grandes historias de la semana en el ATP 500 de Múnich 2026. El eslovaco, que ingresó desde la qualy, derrotó a Denis Shapovalov y se clasificó a semifinales sin ceder sets en el cuadro principal. Ahora irá por el golpe más grande ante Ben Shelton.

El ATP 500 de Múnich 2026 ya tiene a uno de sus protagonistas más inesperados. Alex Molcan, tenista eslovaco de 28 años, confirmó su gran semana en el polvo de ladrillo alemán y se clasificó a las semifinales del torneo tras vencer a Denis Shapovalov por 6-4 y 6-4. El triunfo lo depositó entre los cuatro mejores del certamen y lo convirtió en la gran revelación de una edición que tuvo varios nombres pesados, pero también una historia distinta que captó toda la atención.

Lo de Molcan no es un avance más. Su recorrido tiene un valor especial porque comenzó en la clasificación y porque, ya en el cuadro principal, fue derribando obstáculos de jerarquía sin perder ningún set. En su debut dio el gran golpe ante Alexander Bublik, tercer preclasificado, al imponerse por 6-4 y 6-2. Luego superó al alemán Daniel Altmaier por 6-4 y 7-6(10), y más tarde confirmó su gran momento frente a Shapovalov con otro triunfo sólido en sets corridos.

Así, el eslovaco pasó de ser uno de esos nombres que llegan en silencio desde la qualy a transformarse en uno de los grandes focos del torneo. En un cuadro con jugadores como Alexander Zverev, Ben Shelton, Francisco Cerúndolo, Joao Fonseca, Denis Shapovalov y Flavio Cobolli, Molcan fue el que rompió la lógica y se abrió camino hasta semifinales. Del otro lado del cuadro, Zverev venció a Cerúndolo y Cobolli hizo lo propio ante Vit Kopriva, por lo que las semifinales quedaron conformadas con Molcan ante Shelton y Zverev frente a Cobolli.

Un regreso que vuelve a ilusionar

La historia de Alex Molcan tiene además un costado de recuperación. El eslovaco supo ubicarse como N°38 del mundo en 2022, una etapa en la que parecía listo para instalarse definitivamente en el lote principal del circuito ATP. Sin embargo, los problemas físicos y la irregularidad lo fueron alejando del primer plano, hasta hacerlo perder terreno en el ranking y obligarlo a reconstruir su camino.

Pero en este 2026 parece haber señales claras de resurgimiento. Ya venía mostrando síntomas positivos desde finales de 2025, cuando encadenó dos títulos Challenger consecutivos, y antes de llegar a Múnich había alcanzado los cuartos de final en Bucarest, donde cayó ante Mariano Navone tras haber ganado el primer set. Esa mejora sostenida encontró en Alemania su mejor expresión hasta el momento.

El presente también se refleja en el ranking en vivo. Tras su victoria ante Shapovalov, Molcan escaló 59 posiciones y apareció en el puesto 107 del Live Ranking, una señal concreta del impacto que está teniendo esta semana sobre su temporada.

Por qué lo de Molcan en Múnich es tan importante

Que Molcan esté en semifinales del ATP 500 de Múnich no solo sorprende por el punto de partida, sino también por el contexto. El torneo alemán, una de las escalas importantes de la gira europea de polvo de ladrillo, suele ser terreno de especialistas o de jugadores instalados entre los mejores del circuito. Por eso, que un tenista surgido de la qualy, fuera del Top 100 y sin ceder sets en el cuadro principal haya llegado tan lejos, lo transforma automáticamente en una de las historias de la semana en el ATP Tour.

Además, esta es su primera semifinal a nivel ATP desde Banja Luka 2023, un dato que refuerza todavía más la dimensión de su campaña. No se trata solo de un buen torneo: se trata de una actuación que vuelve a ponerlo en la conversación grande del circuito.

En su carrera, Molcan ya sabe lo que es merodear las instancias decisivas. Fue finalista ATP en tres oportunidades: Belgrado 2, Lyon y Marrakech, todas entre 2021 y 2022. Sin embargo, todavía no pudo conquistar un título en la máxima categoría, por lo que este torneo aparece como una oportunidad valiosísima para volver a soñar en grande.

El triunfo ante Bublik, el punto de quiebre

Aunque el pase a semifinales llegó tras vencer a Shapovalov, gran parte del impacto de su semana en Múnich comenzó en la primera ronda, cuando eliminó a Alexander Bublik. El kazajo partía como uno de los candidatos y su salida temprana modificó por completo la parte baja del cuadro. Molcan aprovechó ese escenario con autoridad y no dejó dudas. Ganó en apenas una hora por 6-4 y 6-2, en una actuación que marcó desde el inicio que estaba dispuesto a competir de igual a igual.

Ese triunfo tomó más fuerza por el perfil de su rival. Bublik, más allá de su talento y de haber ganado títulos en polvo de ladrillo en 2025, nunca terminó de sentirse del todo cómodo en esta superficie, y Molcan, especialista natural en canchas lentas, logró imponer sus patrones desde el arranque. A partir de allí, el eslovaco fue construyendo confianza, soltura y convicción para sostener una campaña impecable.

Ahora, el gran desafío: Ben Shelton

En semifinales, Molcan tendrá enfrente a Ben Shelton, segundo preclasificado del torneo. El estadounidense viene de vencer a Joao Fonseca por 6-3, 3-6 y 6-3, y buscará meterse en una nueva final en Múnich luego de su buena producción en esta edición. ATP señaló además que Shelton quedó a un triunfo de una posible revancha ante Zverev, finalista del año pasado, lo que habla del peso que tiene el norteamericano dentro del torneo.

Para Molcan será la prueba más exigente hasta acá, pero también una gran oportunidad. Ya demostró que puede manejar partidos importantes, sostener la presión y aprovechar las condiciones del polvo de ladrillo. Si mantiene el nivel mostrado ante Bublik, Altmaier y Shapovalov, tendrá argumentos para pelear por un lugar en la final.

Molcan ya escribió una de las historias del torneo

Más allá de lo que ocurra en semifinales, Alex Molcan ya dejó una huella fuerte en el ATP 500 de Múnich 2026. Llegó desde la qualy, fuera del Top 100, superó rivales de peso, no cedió sets en el cuadro principal y se metió entre los cuatro mejores del torneo. En una semana dominada por favoritos, fue él quien se quedó con el papel de revelación.

A veces el tenis también se construye desde estos recorridos: jugadores que parecían haber quedado atrás, que vuelven a encontrar sensaciones, confianza y nivel competitivo. Múnich está siendo exactamente eso para Molcan. Y ahora, con Shelton enfrente y una final en juego, el eslovaco irá por otro golpe que puede cambiarle por completo la temporada.




Zverev y compañía pisan fuerte en el inicio del ATP 500 de Múnich

El local Alexander Zverev no dejó dudas en su presentación y avanzó con autoridad a la segunda ronda. También debutaron con triunfos Tallon Griekspoor, Miomir Kecmanovic y David Goffin.

El primer cabeza de serie abrió con un sólido triunfo en sets corridos ante Alexandre Muller. En otros duelos del lunes, Griekspoor, Kecmanovic y Goffin avanzaron tras solventes actuaciones.

El BMW Open by Bitpanda inició su andadura como nuevo ATP 500 con una jornada inaugural cargada de emociones y triunfos de peso. El gran foco estuvo sobre el local Alexander Zverev, primer preclasificado, que dio el primer paso hacia su sueño de consagrarse por tercera vez en Múnich, tras imponerse por 6-4 y 6-1 al francés Alexandre Muller en apenas una hora y 20 minutos.

Zverev y compañía pisan fuerte en el inicio del ATP 500 de Múnich
Zverev y compañía pisan fuerte en el inicio del ATP 500 de Múnich

Bajo un cielo soleado en Baviera y con el apoyo de su gente, Zverev dejó atrás la rápida eliminación sufrida en Montecarlo y comenzó con el pie derecho su camino en casa. El alemán, que no supera los cuartos de final desde que fue finalista del Abierto de Australia, valoró su actuación: “Estoy muy contento con el partido. Quiero volver a jugar mi mejor tenis, y este ha sido un muy buen paso en la dirección correcta”.


Ahora su próximo rival será su compatriota Daniel Altmaier, que también necesitó dos tie-breaks para dejar en el camino al taiwanés Tseng Chun-hsin por 7-6 (5), 7-6 (5).

En otros partidos destacados, Tallon Griekspoor se mostró firme ante el joven estadounidense Learner Tien, al que derrotó por 6-4 y 6-2. El neerlandés buscará seguir avanzando cuando enfrente al vencedor del cruce entre Jakub Mensik, reciente campeón en Miami, y el alemán Yannick Hanfmann, que participa gracias a una invitación.

Por su parte, Miomir Kecmanovic protagonizó uno de los encuentros más emocionantes del día al salvar dos puntos de partido antes de vencer al estadounidense Marcos Girón por 6-2, 6-7 (2), 7-6 (9). El serbio mostró carácter y temple en los momentos clave para sellar su pase en casi tres horas de juego.

El belga David Goffin, quien venía de dar el golpe al eliminar a Carlos Alcaraz en Miami, necesitó tres sets para vencer al británico Billy Harris: 6-2, 6-7 (2), 6-4. El ex N°7 del mundo sigue intentando reencontrarse con su mejor versión y dio una muestra positiva en su debut.

Con la presencia de varios candidatos firmes, el ATP 500 de Múnich ya empieza a perfilarse como una parada de alto vuelo en la gira de polvo de ladrillo. En ese contexto, Zverev quiere escribir otra página dorada frente a su público.




 Jan-Lennard Struff es campeón en Múnich

Jan-Lennard Struff derrotó al tercer cabeza de serie Taylor Fritz por 7-5 y 6-3para quedarse con el título del BMW Open de Múnich

Tocar la gloria rodeado de compatriotas es un privilegio y Jan-Lennard Struff ha podido saborear ese momento. El alemán levantó este domingo en el BMW Open de Múnich el primer título ATP Tour de su carrera, derribando un muro personal de significado especial. En la veteranía de sus 33 años, la victoria en el evento bávaro viene a subrayar su perseverancia profesional, capaz de alcanzar una meta que había rozado con las yemas de los dedos en las últimas temporadas.

Jan-Lennard Struff es campeón en Múnich
Jan-Lennard Struff es campeón en Múnich

El No. 28 del PIF ATP Rankings tuvo que superar un último obstáculo interesante, derrotando al tercer cabeza de serie Taylor Fritz por 7-5, 6-3 en un intenso ambiente volcado a su favor. Una jornada repleta de lluvias y cielos cubiertos enfrió el partido definitivo, exigiendo un esfuerzo extra en la búsqueda de la copa. El alemán, que había firmado su primera final en la edición de 2021, completó en Múnich una historia redonda para el recuerdo de todos.

“Es increíble y hacerlo en casa es todavía más especial”, dijo Struff durante la entrevista en pista. “He esperado mucho tiempo. Tengo 33 años y llevo muchas temporadas jugando en el circuito. Es increíble poderlo haber logrado aquí en Alemania”.

Jan-Lennard Struff es el sexto jugador alemán que levanta la copa individual del BMW Open en Múnich. Desde su instauración en el calendario ATP Tour en 1972, figuras locales como Jürgen Fassbender (1974), Michael Stich (1994), Philipp Kohlschreiber (2007, 2012, 2016), Tommy Haas (2013) y Alexander Zverev (2017-18) han dejado su huella sobre la arcilla bávara. 




Garín voltea a Zverev en Múnich

Cristian Garín completó una de las gestas de la semana, tumbando al primer cabeza de serie Alexander Zverev por 6-4 y 6-4 en Múnich.

Si Cristian Garín está recuperando su mejor versión, sobre la arcilla del BMW Open empiezan a acumularse las evidencias. El chileno escaló este viernes hasta las semifinales del ATP 250 de Múnich, un escenario húmedo y de temperaturas bajas donde quiere recuperar la autoridad en el vestuario. Sobre unas canchas que frenan las pelotas y obligan a redoblar esfuerzos, la tenacidad del sudamericano sigue acaparando buena parte de las miradas.

El jugador de Santiago completó una de las gestas de la semana, tumbando al primer cabeza de serie Alexander Zverev por 6-4, 6-4 para terminar de consolidar su candidatura al trono. En un choque entre antiguos campeones del torneo, Garín exhibió su renacer en la temporada de tierra batida. La constancia del sudamericano le permitió conseguir la victoria sin entregar el servicio y atrapando el 40% de los puntos al resto, una gesta al alcance de pocos ante el germano.

“Las condiciones han sido complicadas”, reconoció Garín, que firmó la cuarta victoria Top 10 de su carrera bajo una densa manta de nubes. “He intentado enfocarme en sacar mi tenis y seguir concentrado porque no es sencillo jugar así. Al margen de eso, estoy contento con la manera en que estoy jugando esta semana. He logrado luchar por cada punto, estar metido en los partidos en cada pelota y eso es muy importante para mí”.

Un duelo sobre arcilla ante Zverev fue un examen sin secretos para Garín, con la receta del partido bien grabada en la retina. Algunas de las páginas más brillantes de su carrera se produjeron con este lienzo ante sus manos. El chileno conquistó el título junior de Roland Garros batiendo al alemán, al que también derrotó camino de la copa de Múnich en 2019, deteniendo dos años de dominio impecable de Alexander en el torneo.

El triunfo de Garín fue, ante todo, una victoria sobre los elementos. En una semana de frío intenso en Baviera, ante una grada donde abrigos de plumón y chubasqueros son la norma, el chileno exhibió una formidable capacidad de concentración para no encontrar una excusa en el ambiente. Como ya ocurriera cinco año atrás, cuando disputó la final del torneo a 6 grados de temperatura, Cristian logró cerrar el partido siendo el más fuerte sobre la cancha.

“Quizá este clima sea bueno para mi juego, todavía no estoy seguro”, bromeó el chileno, que en 2019 levantó la copa ante Matteo Berrettini tras un duelo helador. “Haga sol, esté lloviendo, sin importar el tiempo que haga, trato de sacar mi tenis adelante. Intento jugar agresivo y concentrarme en las cosas que me ayudan”.

Ese enfoque será necesario en los partidos decisivos del torneo. El chileno, presente en su segunda semifinal ATP Tour consecutiva tras rozar la gloria en Estoril, disputará la penúltima ronda de Múnich ante el tercer cabeza de serie Taylor Fritz, vencedor por 4-6, 6-3, 7-6(1) ante el británico Jack Draper.




Garin vence a Koepfer en Múnich

Después de un aceptable paso por Estoril, donde llegó a semifinales, Cristian Garin (106° del mundo) superó al local Dominik Koepfer (54°), séptimo cabeza de serie en el ATP 250 de Munich, Alemania.

Hay algo que cambia en Cristian Garín cuando pisa el BMW Open. El chileno, que ganó Múnich en 2019, mostró pasajes de gran nivel y derribó este martes al séptimo cabeza de serie Dominik Koepfer por 7-6(3) y 6-3.

Garin, quien quiere recuperar terreno para volver al Top100 del PIF ATP Rankings, logró ganar el 80 por ciento de los puntos con su primer saque, mostró solidez a lo largo de todo el partido y terminó firmando la victoria en solo una hora y 38 minutos.

Garin vence a Koepfer en Múnich
Garin vence a Koepfer en Múnich

Tras comenzar quiebre abajo en la primera manga, Garin logró recuperar su saque, reaccionar a tiempo y estirar la manga al desempate. Ahí el chileno fue más certero y se quedó con el primer set.

Ya con esa ventaja en su raquetero, un quiebre en el sexto juego encaminó al chileno al triunfo. Por el pase a cuartos de final, Garin se verá las caras ante el estadounidense Alex Michelsen.

En tanto, el quinto favorito Felix Auger-Aliassime, salvó un punto de partido el martes, superando a la esperanza local Maximilian Marterer 6-7(5), 7-6(6), 7-6(3) después de tres horas, 24 minutos.

“El 99% de las veces pierdes un partido así”, dijo Auger-Aliassime. “Pero hoy ha ido a mi favor”. El canadiense perdía por 2-5 en el set decisivo y sirvió para mantenerse en el partido en tres ocasiones. 

“Al final, tuve un poco de suerte”, dijo el canadiense, No. 34 del PIF ATP Rankings, quien se enfrentará a continuación a Taro Daniel, que superó a Christopher O’Connell por 6-3 y 6-4.




Thiem cae en primera ronda de Múnich

Dominic Thiem no levanta cabeza, hoy cayó ante el español Alejandro Moro en la primera ronda del ATP de Múnich

Alejandro Moro ha vivido este lunes en el BMW Open una de las jornadas más emotivas de su carrera. Por algo después de ganar el match point que dejó en 6-4, 6-4 el marcador ante Dominic Thiem, el español de 23 años dejó caer su raqueta y se llevó las manos a la cabeza en señal de incredulidad.

Thiem cae en primera ronda de Múnich
Thiem cae en primera ronda de Múnich ante Alejandro Moro (imagen)

Al fin y al cabo, acababa de ganar su primer partido de cuadro principal en el ATP Tour, y venciendo en el camino a un ex No. 3 del PIF ATP Rankings y un especialista en tierra batida como Thiem, actual No. 105 del mundo. Más meritorio aún que lo haya hecho proviniendo de la fase previa y jugando un tenis brillante en la jornada de este lunes.

El actual No. 240 del mundo estuvo quiebre abajo en ambos sets. Incluso en ambos empezó perdiendo 0-2 y en el segundo llegó a verse 2-4 en el marcador. Sin embargo, al resto estuvo implacable, aprovechando cinco de los seis break points que generó. De hecho, cerró ambas mangas rompiendo el servicio del austriaco.

Después de una hora y 49 minutos de juego, Moro celebró en su primera aparición en un cuadro principal del ATP Tour. El fin de semana estaba enfrentando al alemán Daniel Masur y al bosnio Nerman Fatic, y ahora es el rival de segunda ronda del cuadro final del estadounidense Taylor Fritz, tercer preclasificado.

En otros resultados de la jornada, el británico Jack Draper venció 6-1, 5-7, 6-4 al checo Vit Kopriva. El sexto cabeza de serie ahora medirá a Rudolf Molleker, quien viene de derrotar 6-4, 6-2 al italiano Francesco Passaro. Será el primer enfrentamiento entre ambos en cualquier nivel profesional.

Además, el estadounidense Alex Michelsen obtuvo su primera victoria de cuadro principal en el ATP Tour sobre arcilla gracias a imponerse 7-6(2), 6-3 al local Max Hans Rehberg. La estrella de la #NextGenATP ahora medirá la ganador del duelo entre el también alemán Dominik Koepfer y el chileno Cristian Garín, campeón de este evento en 2019.