China difunde nuevas imágenes de la cara oculta de la Luna

China sigue mostrándole al mundo la cara oculta de la Luna, desde su sonda espacial Chang-e 4, aterrizada el pasado jueves 3 de enero.

Imagen tomada desde el aterrizador robótico. Imagen: NASA / Goddard / Arizona State University via AP / Gtres

La Administración Espacial Nacional China (CNSA) ha difundido nuevas imágenes de la cara oculta de la Luna, incluida una panorámica, tras el suave e histórico aterrizaje de la misión Chang-e 4 el pasado jueves 3 de enero (la cara oculta de la Luna se consideraba hasta entonces una especie de cementerio de artefactos espaciales, pues son varias las naves espaciales no tripuladas que han impactado sobre ella, en ocasiones de forma controlada, desde que lo hiciera la misión Ranger 4 en 1962). La Luna tarda el mismo tiempo en dar una vuelta sobre sí misma que alrededor de la Tierra y por eso siempre nos muestra la misma cara, de ahí que sea conocida como la cara oculta de la Luna, porque no es observable desde la Tierra.

Las imágenes, entre ellas la panorámica de 360º de alta definición, han sido tomadas por la cámara rotatoria instalada sobre el aterrizador; el rover Yutu-2 se encuentra unos metros por delante, unido al aterrizador por las huellas de sus ruedas. Esta imágen ha sido enviada a través del satélite chino Queqiao, ubicado cerca del segundo punto de Lagrange (L2) delsistema Tierra-Luna, a unos 455.000 kilómetros de distancia de la TierraComo curiosidad, el aterrizador contiene un pequeño cilindro con semillas y huevos de insectos (gusanos de seda) en su interior, un experimento para comprobar si las plantas y los insectos pueden crecer y eclosionar de forma conjunta.




China adelante en la carrera espacial

China ha logrado un hito en la exploración espacial al lograr alunizar la sonda Chang-e 4 en la cara oculta de la luna, a la que nunca ha llegado ningún artilugio creado por el ser humano

China se incorporó casi 40 años más tarde a la carrera espacial. En 2003, fue el tercer país en enviar por su cuenta a un hombre al espacio, después de la Unión Soviética y EE UU, y desde entonces, el tercero ha sido el puesto que ha ocupado en los retos espaciales que ha intentado. La llegada de Chang-e 4 a la cara oculta de la Luna parece un cambio de tendencia para una nación que aspira a superar a todas las demás.

Yang Hong, el diseñador del primer laboratorio espacial chino, el Tiangong-1, ha afirmado que, “de alguna manera, el bloqueo de las naciones extranjeras ha impulsado la innovación tecnológica de su país”. La estación espacial china estará en marcha, si todo va según lo previsto, en 2022 y el país ya ha ofrecido ese nuevo laboratorio como un espacio para la cooperación internacional.

En las próximas misiones a la Luna o a Marte, las sondas chinas incorporarán sistemas para probar si funcionan en el espacio y ya han realizado experimentos que dejan entrever la visión de futuro del país asiático. En 2016, lanzó al espacio 6.000 embriones de ratón a bordo del satélite recuperable SJ-10. Cuando regresó, algunos se habían desarrollado hasta ser blastocitos, la forma en la que podrían ser ya implantados en un útero. En aquella ocasión, como la semana pasada, los chinos lo hicieron primero.

En 2017, la Universidad de Beihang puso a prueba el Yuegong-1, un laboratorio para simular una base lunar en la Tierra. Allí, ocho estudiantes vivieron durante 365 días en unas condiciones que pretendían imitar las de la Luna y pusieron a prueba un sistema de soporte vital en el que el oxígeno, la comida y el agua se reciclaban para crear un entorno habitable y donde los estudiantes cultivaron patatas, trigo o zanahorias.

El país asiático ha logrado mantener los plazos previstos para sus misiones con una rigurosidad sorprendente en una industria acostumbrada a los retrasos. Sin embargo, también ha sufrido reveses. El nuevo cohete Larga Marcha 5, que servirá para montar la estación espacial, falló en su segundo lanzamiento y el robot explorador de la misión Chang-e 3, antecesor de la Chang-e 4, se averió después de recorrer poco más de cien metros sobre la Luna.

Además, por ahora, sus previsiones, aunque ambiciosas, siguen a mucha distancia de los planes estadounidenses. En 2020, tiene previsto llevar una misión a Marte, en 2022 a un asteroide, en 2029, a Júpiter y para 2035 prevé tener un cohete reutilizable al estilo de los que ahora prueba la compañía SpaceX. Todos estos retos habrán sido superados por EE UU con décadas de antelación.