De mayor riesgo de enfermedades a problemas en la piel: los impactos de la sequía en la salud

(Por Milagros Alonso) Aumento de contaminantes en el agua, mayor riesgo de enfermedades infecciosas, disminución en la calidad del aire, resequedad en la piel y el pelo, son algunos de los impactos en la salud que puede producir la sequía histórica que afecta a más de la mitad del país y genera una “situación crítica” para los recursos hídricos, según especialistas consultados por Télam que advirtieron sobre los cambios en nuestro estilo de vida.

En gran parte del país hay un predominio casi absoluto de condiciones de sequía. Ni que hablar de la llanura pampeana que está entre los dos o tres años más secos de la historia“, dijo a Télam el subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús.

La superficie del territorio afectada por la sequía alcanzó a principio de enero 1.364.749 kilómetros cuadrados equivalentes al 54,48% del área total, según un informe del Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (Sissa).

Esta sequía prolongada que atraviesa Argentina desde hace más de tres años se volvió histórica por la combinación de varios factores, como la persistencia del fenómeno de La Niña, que está asociado con el déficit de lluvias, o el calentamiento global que genera impactos sin precedentes y pone al recurso hídrico en “una situación crítica” con la bajante de ríos, aseguró Borús.

Uno de los principales efectos en la salud es la dificultad para el abastecimiento de agua potable: “ni bien se declaró la bajante del río Paraná en marzo del 2020, la toma de agua de Puerto Iguazú quedó al aire, sin una gota de agua”, precisó el ingeniero.

Para mitigar el impacto se adaptaron las tomas, pero el hidrólogo advirtió que cuando se captan aguas muy bajas tienen una “mayor concentración de contaminantes y de sedimentos, con lo que toda la operación de potabilización para el consumo urbano se encarece tremendamente“.

Durante el año pasado y a principios de este, algunas personas de ciudades como Corrientes o Puerto Bermejo (Chaco) veían que el agua tenía un color y un gusto distintos. Sin perder aptitud para el consumo, el agua no tenía la mejor de las calidades que habitualmente tiene“, añadió.

Para Borús, el problema más grave “es el acceso al agua para consumo en las poblaciones rurales pequeñas que están lejos de los grandes ríos y no cuentan con infraestructura más que la captación de aguas subterráneas que hoy presentan niveles muy bajos“.

La escasez de agua también aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas que se transmiten más fácilmente cuando la higiene se ve comprometida, como pueden ser los brotes de diarrea.

Sobre las enfermedades transmitidas por vectores, Oscar Salomón, director del Instituto Nacional de Medicina Tropical, aseguró a Télam que en toda el área subtropical Argentina la sequía provocaría “la reducción de ciertas enfermedades porque disminuye la supervivencia de algunos insectos“.

Imagen: Telam

Sin embargo, el investigador del Conicet aclaró que “hay vectores que se dispersan mejor en áreas secas, como algunas garrapatas, pero lo más crítico es qué hacen las personas durante la sequía“.

Hay una situación de base donde una parte de la población empieza a tener desnutrición y entonces no está con tanta competencia inmunológica. Por otro lado, las personas conservan agua y eso puede generar pequeños reservorios alrededor de la casa que concentran vectores como roedores o el mosquito Aedes que transmite el dengue“, explicó a Télam Salomón.

A su vez, añadió que la sequía puede desencadenar “la migración de animales silvestres hacia zonas más urbanizadas“, como el caso de roedores, escorpiones y serpientes que causan accidentes o enfermedades al entrar en contacto con el ser humano.

Por otro lado, las condiciones secas, polvorientas y el humo de incendios forestales que suelen acompañar a las sequías pueden irritar el aparato respiratorio y agravar enfermedades crónicas como el asma.

En un clima seco es más fácil que se aerosolicen las partículas, que queden más tiempo en suspensión. Por ejemplo, cuando el polen ya está asentado y hay viento se vuelve a aerosolizar“, indicó a Télam el médico Ledit Ardusso, profesor adjunto de Inmunología y Alergia en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

No obstante, Ardusso alertó que la situación más crítica se da con el humo de incendios, como el de las quemas intencionales de pastizales en las islas del Delta del Paraná.

Por la exposición al humo los síntomas mas frecuentes son “picazón de ojos, lagrimeo, irritación ocular, nariz irritada, dolor de garganta y de cabeza“, sostuvo el especialista y explicó que “va mucho más allá porque tiene un impacto serio a largo plazo y sobre todo en niños que tienen su vía aérea y pulmones en desarrollo“.

Otro de los efectos de la sequía puede observarse en la piel: “Cuando en el ambiente no hay humedad, nosotros evaporamos más agua y la piel se seca“, apuntó a Télam el médico Marcelo Label, presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

Si bien las personas más afectadas son los adultos mayores, las niñas y niños, y quienes tienen una predisposición genética a las alergias, el dermatólogo marcó que toda la población puede llegar a notar picazón y escamas en su piel.

El pelo también es afectado porque “las proteínas que forman el tallo del pelo se van separando cuando no hay humedad adecuada y dan el aspecto de puntas abiertas o lo que llaman frizz“, indicó Label.

Pero la sequía no solo afecta a nuestro cuerpo, sino que también impacta sobre las actividades humanas, tal como sucede frente a la ciudad de Rosario, en la zona del Paraná Viejo, donde los isleños tienen problemas para llegar a sus propias casas por el bajo caudal de agua.

La zona actualmente está en 30 centímetros de agua y las lagunas están secas“, dijo a Télam Rodolfo Martínez, vecino de Rosario e integrante de la Multisectorial Humedales.

Hay mucha gente que tiene que dejar su embarcación lejos de sus casas y llevar todo a cuestas o en una carretilla“, agregó.

Estos cambios forzados junto con las pérdidas económicas son algunos ejemplos de cómo los fenómenos climáticos inducen al estrés, depresión y otros problemas de salud mental, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Frente a los múltiples impactos, los especialistas consultados por Télam coincidieron en la necesidad de adaptar los sistemas de servicios, abordar de raíz las causas del cambio climático, desarrollar políticas para prevenir los incendios intencionales y promover cambios en nuestra vida cotidiana.

Cualquier persona del oeste argentino que viene a la región de la llanura pampeana y ve cómo dilapidamos el agua se agarra la cabeza“, graficó Borús y concluyó: “Estamos ante una oportunidad histórica para que recapacitemos y adquiramos hábitos culturales distintos”.




Regeneración de huesos y energía con CO2, temas del premio nacional a científicas de L’Oreal-Unesco

La química Carla Giacomelli y la ingeniera Guillermina Amica fueron las galardonadas ayer en la edición nacional del Premio L’Oreal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”, que se realiza por decimosexto año consecutivo en el país con el objetivo de “despertar vocaciones científicas entre las niñas, apoyar a jóvenes investigadoras y recompensar la excelencia”.

La ceremonia de premiación contó con la presencia del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; la presidenta del Conicet, Ana Franchi; el director de la Oficina Regional de Ciencias de la Unesco para América Latina y el Caribe, Ernesto Fernández Polcuch, y el presidente de L’Oreal Argentina, Jean-Noël Divet, entre otras autoridades.

Nos parece muy bueno el eslogan de ‘la ciencia cambió al mundo, ellas cambiaron las reglas’. Agregaría que es que ‘entre todos y todas cambiamos las culturas’, porque Argentina ha avanzado mucho en las reglas que promueven la igualdad”, dijo Filmus antes de la entrega del Premio L’Oreal-Unesco.

Y adelantó que desde el Ministerio y el Conicet están trabajando en “la ampliación de las posibilidades”, construyendo jardines en los lugares de trabajo y que próximamente inaugurarán un programa para financiar los periodos de cuidado -de hijos e hijas- para mujeres y hombres cuando viajen a congresos y eventos para “facilitar las condiciones de igualdad”.

La directora del Conicet agregó que “las mujeres necesitamos de los sistemas científicos tecnológicos, de las organizaciones internacionales como la Unesco y de las empresas como L’Oreal para que nuestras carreras no sean doblemente difíciles, sino simplemente igualmente difíciles que la de nuestros compañeros varones”.

Y agregó que es necesario que las mujeres “no tengan que sacrificar su vida laboral o dedicar muchas horas de su vida laboral para el tema de los cuidados, tanto de los niñes como de los mayores”.

También recordó que las mujeres están presentes en la ciencia, pero “menos visibles” porque “solo el 5% de las mujeres sacan los premios Nobel en ciencia, y eso es gravísimo”.

Carla Giacomelli, investigadora principal del Instituto de Investigaciones en Fisicoquímica de Córdoba (Conicet-UNC), de Córdoba, laureada en la categoría Premio, indicó a Télam que “este premio es una gratificación y reconocimiento tanto personal como para el equipo que lleva adelante el proyecto. Representa una excelente oportunidad para visibilizar el trabajo que llevamos a cabo no sólo en investigación básica sino también en la vinculación con el sector socio-productivo“.

La científica señaló que “visibilizar el trabajo en ciencia de una mujer en el interior del país ayudará a niñas, adolescentes y jóvenes a embarcarse en esta fascinante aventura que es el trabajo científico, habitualmente vinculado con una actividad masculina, solitaria y rutinaria“.

Si bien es cierto que la brecha de género en las STEM (siglas en inglés de las disciplinas Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es importante, de ninguna manera el trabajo científico es sólo para hombres, sino que se trata de un trabajo colectivo y creativo que debe nutrirse de tantas diversidades como sea factible“, sostuvo.

Premio L'Oreal Unesco
Filmus en la entrega de los premios L’Oreal-Unesco – Imagen: Télam / Osvaldo Fanton.

El proyecto por el que recibió el premio se llama “Materiales biorresponsivos: cómo reparar tejidos con genes” y tiene por objetivo el diseño de materiales que permitan estimular la regeneración ósea.

Lo que diseñamos es biomaterial híbrido, esto es un material compatible para el uso en seres vivos (incluidos humanos) que está formado por distintos componentes (compuestos orgánicos, inorgánicos, biológicos) y cuya función es reemplazar o reparar un tejido dañado“, explicó Giacomelli.

Y continuó: “En nuestro proyecto combinamos proteínas con nanopartículas inorgánicas que pueden transportar genes (nanoportadores) para reparar tejido óseo. El objetivo de esta combinación de componentes es preparar un biomaterial con diversas funcionalidades para resolver un trauma (lesión)

En particular el proyecto propone generar una estructura de sostén formada por proteínas de seda que contengan nanopotadores de fosfato de calcio (cuya composición es similar a la parte mineral de los huesos) para transportar genes que codifiquen la expresión de las proteínas necesarias para generar hueso sano“, precisó la ganadora del premio L’Oreal-Unesco.

Y añadió: “La estructura proteica es biodegradable (reabsorbible) a medida que los nanoportadores ingresan a las células óseas para liberar a los genes en su interior y expresar la proteína de interés terapéutico. De este modo, el hueso se repara por la acción de las proteínas expresadas por las células y la estructura proteica de sostén desaparece“.

El proyecto se encuentra en etapa de investigación básica: “Si estos biomateriales llegaran al mercado, tendrían que incorporarse a través de una cirugía en el lugar del trauma óseo (como se hace hoy con una prótesis, por ejemplo) y se podrían utilizar para reparar traumas óseos en ortopedia y odontología“.

Por su parte, Guillermina Amica, investigadora asistente en el Centro Atómico Bariloche (CAB), Comisión Nacional de Energía Atómica de Conicet, y ganadora de los premios L’Oreal-Unesco, en la categoría Beca, trabaja en la “Conversión de CO2 para la generación de gas natural sintético empleando materiales formadores de hidruros“.

Buscamos aprovechar un residuo gaseoso contaminante (CO2) como materia prima para generar productos con valor agregado. La particularidad de los materiales que estudiamos es que son sólidos con la capacidad de poder almacenar hidrógeno en su interior de manera química“, explicó Amica a Télam.

Y continuó: “Estos materiales sólidos, en ciertas condiciones, pueden reaccionar con el CO2 para generar gases sintéticos de interés como metano o mezclas combustibles hidrógeno-metano“.

Debido a la crisis climática, este tipo de investigaciones son parte de la agenda de muchos laboratorios a nivel mundial.

La emisión de gases de efecto invernadero, fundamentalmente de dióxido de carbono, es la responsable del cambio climático que engloba no sólo el calentamiento global sino también cambios en las precipitaciones, vientos y el nivel del mar. Frente a este contexto de crisis climática es fundamental trabajar con diferentes enfoques: por un lado, aumentar el protagonismo a las energías limpias y renovables“, recordó la investigadora.

Por el otro -siguió-, como muchos procesos industriales generan como subproducto el CO2 y lo liberan al aire, es necesario implementar tecnologías que nos permitan capturarlo, almacenarlo y por qué no, usarlo para producir algo con valor agregado. Este proyecto busca combinar los ciclos del hidrógeno y del dióxido de carbono“.

Sobre el premio, Amica sostuvo que “como investigadora joven, esta distinción es un gran impulso y refleja que la línea de trabajo despierta mucho interés. Eso es muy positivo para todo mi grupo de investigación porque la actividad científica requiere de un trabajo multidisciplinario“.

En Argentina, el Premio L’Oreal-Unesco Por las Mujeres en la Ciencia se lleva a cabo desde hace 16 años en colaboración con Conicet y ha reconocido hasta el momento a 46 mujeres científicas -sin incluir a las ganadoras de la edición actual- que representan provincias y ciudades de todo el país; desde 2017, el número de reconocimientos en el premio local se ha extendido de 2 a 6.

Las menciones especiales de 2022 en la categoría Premio fueron para Lucía Mercedes Fama, investigadora en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFBA, UBA-Conicet) y para Liliana Verónica Mogni, investigadora en la Unidad Ejecutora Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, Conicet-CNEA).

En tanto que en la categoría Beca las menciones especiales fueron para Lucía Asaro, investigadora en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema, Conocet-Unmdp) y para Noelia D´Elía, investigadora en el Instituto de Química del Sur (Inquisur, Conicet-UNS).




Determinan que las armas “cola de pescado” causaron la extinción de la megafauna en Sudamérica

Investigadores del Conicet determinaron que hace más de 10 mil años los seres humanos idearon, diseñaron y construyeron un arma “cola de pescado” tan eficiente y letal para cazar mamíferos de hasta varios cientos de kilos, que su uso desencadenó el proceso de extinción de la megafauna en Sudamérica.

Se trata de las “cola de pescado”, puntas de lanza con tecnología muy sofisticada, que de acuerdo a un estudio científico publicado hoy en la revista Scientific Reports del grupo Nature, fueron las que causaron la desaparición de los mamíferos de gran tamaño durante el Pleistoceno, período ubicado entre 2.600.000 y 11.500 años atrás.

Los autores del trabajo, los antropólogos de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) Luciano Prates e Iván Pérez, explicaron a Télam que en aquel momento habitaban en Sudamérica “felinos, osos, pecaríes, elefantes, perezosos, armadillos, caballos, camélidos, cérvidos y otros ungulados nativos que desaparecieron de manera repentina entre 13.000 y 12.000 atrás“.

En un trabajo reciente, los expertos habían propuesto que los efectos directos e indirectos de la depredación humana, y no los cambios climáticos y las alteraciones en la vegetación ocurridos luego de la última glaciación, fueron el factor desencadenante del colapso masivo de estos animales de gran porte.

Concretamente, mostraron que los humanos llegaron a Sudamérica hace al menos 15.000 años, pero hace alrededor de 13.000, justo cuando incorporaron el uso de las “cola de pescado”, la población de megafauna inició un repentino colapso poblacional. Alrededor de 1000 años después, desaparecieron, al mismo tiempo la megafauna y las puntas cola de pescado.

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El año pasado publicamos con Iván un trabajo en el que mostramos con correlación muy clara entre el momento en que colapsó la megafauna y la aparición de esas puntas de lanza. También encontramos que esas armas aparecieron exactamente en las regiones donde más cantidad y diversidad de megafauna había“, contó Prates.

Sostuvo que “más allá de lo contundente de este estudio”, seguía sin esclarecerse “si estas sofisticadas armas fueron verdaderamente pensadas, diseñadas y empleadas para cazar estos animales“.

Un problema importante que teníamos era que, aún si fueron los humanos con sus ‘puntas cola de pescado’ los responsables de las extinciones, es casi imposible encontrar evidencias directas de esas matanzas y de que para ellas se utilizaran esas armas, por ejemplo cuerpos con puntas clavadas“, graficó el antropólogo.

Detalló que “el proceso de extinción fue muy rápido como para que se hayan preservado muchas evidencias y, además, porque por el tamaño de los animales, los humanos probablemente sólo transportaron a los campamentos la carne y no los huesos, que son lo único que se preserva“.

Por todos estos motivos pensamos que para validar aún mas nuestra idea sobre las extinciones era necesario encontrar evidencia de que las puntas ‘cola de pescado’ fueron empleadas para matar megafauna y no otros animales. Y eso es lo que hicimos en el trabajo nuevo“, aseveró Prates.

Para esa evaluación, convocaron al arqueólogo Diego Rivero, especialista en el estudio de puntas de proyectil de la Universidad Nacional de Córdoba, con quien Prates y Pérez realizaron el estudio publicado hoy, que refuerza el rol central de la predación humana en las extinciones.

“Asumiendo que las puntas cola de pescado fueron una tecnología clave y determinante para que los humanos puedan cazar megafauna y desencadenar su colapso poblacional, en este nuevo trabajo era necesario demostrar en qué medida las puntas estuvieron indudablemente asociadas a estos animales desde el punto de vista funcional, y no solo espacial y temporal”, narraron.

Para eso, evaluaron los cambios en la tecnología de las puntas de proyectil utilizadas en Sudamérica entre 13.000 y 8.000 años atrás a partir del análisis de la efectividad y capacidad de daño de 127 puntas colas de pescado y unas 303 de otros tipos de puntas contemporáneas e inmediatamente posteriores a las cola de pescado de distintos puntos del continente americano.

También se estudiaron las características de las puntas en relación a los tamaños corporales de las presas disponibles para la caza en los diferentes momentos y regiones.

“La investigación concluyó que las ‘puntas de pescado’ fueron las armas más efectivas para cazar grandes mamíferos, como las especies de megafauna extintas -mastodontes, megaterios, caballos americanos, entre otros- debido a la mayor capacidad de daño frente al resto de las puntas tempranas”, dijo Prates.

El profesional añadió que “otra señal de que las puntas se diseñaron y usaron para megafauna es que la capacidad de daño de esas puntas es mayor en las zonas donde las especies de megafauna eran mas grandes (por ejemplo la región pampeana y sur de Brasil) y menor donde las especies eran mas pequeñas (como la Patagonia)”.

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Imagen: MAPI. URUGUAY

En el artículo, Prates, Pérez y Rivero también mostraron que cuando desapareció la megafauna las ‘puntas cola de pescado’ se abandonaron “posiblemente porque la fabricación de armas tan eficientes demandaba un costo injustificado para presas menores disponibles a partir de ese momento, como guanacos, vicuñas y ciervos”.

Por último, lograron comprobar que las puntas que reemplazaron a las ‘cola de pescado’ luego de las extinciones de megafauna (puntas Tuina en Andes, triangulares medianas en Patagonia, Ayampitín en sierras centrales y Pay Paso en Uruguay) no solo eran menos eficientes y letales, sino que variaban conforme los tamaños de las presas para las que fueron utilizadas.

“En definitiva, los resultados del estudio revelan que las ‘puntas cola de pescado’ fueron una verdadera revolución tecnológica orientada a la caza de megafauna y refuerzan la hipótesis de que los seres humanos tuvieron un efecto directo y significativo sobre su extinción”, concluyó Prates.




Creció la población de “Caballitos de Mar” en Río Negro por la ausencia de turistas en pandemia

La población de los “Caballitos de Mar” o hipocampos, una especie que estaba en peligro de extinción en la Bahía de San Antonio, en la provincia de Río Negro, creció un 400% por la falta de turismo en la zona producto de la pandemia de coronavirus, aseguró hoy el investigador del Conicet Diego Luzzatto, quien sigue la evolución de esta especie desde hace una década. TELAM

“Desde que los estudio nunca se había detenido la tendencia decreciente”, posteó en Facebook Luzzatto para advertir a las autoridades sobre la importancia de controlar la actividad turística para evitar la desaparición del Hippocampus patagonicus de la zona.

Según los estudios del investigador, estos peces de pequeño tamaño y cuerpo comprimido lateralmente que nadan en posición vertical y cuya cabeza recuerda a la de un caballo, estaban al borde de la extinción ya que su población se había reducido en un 90% antes de la pandemia por el incremento del turismo especialmente en los últimos tres años.

“El verano pasado no hubo la intervención en el mar y en la costa que hay todos los años, hubo menos gente, vehículos y redes playeras”, afirmó Luzzatto para explicar el aumento de esta especie.

Sin embargo, criticó que la actividad turística “venía muy desregulada y nadie controlaba las actividades que realizaba la gente en la bahía; eso declinaba muy marcadamente la población de caballitos de mar”.

“Hace 10 años que los vengo estudiando y esta es la primera vez que veo que la población aumentó”, remarcó.

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Luzzatto realizó tres análisis en el lugar para verificar la expansión de ejemplares, y junto con eso confirmó que se trata de individuos jóvenes.

“No estoy encontrando animales de años anteriores, son los que nacieron entre la primavera y el verano pasado”, explicó en diálogo con Télam, aunque alertó que con el regreso de los turistas en esta temporada la situación puede cambiar, lo que lo llevó a advertir sobre el tema a través de las redes sociales.

De hecho, el Gobierno de Río Negro estima que habrá una afluencia masiva de turistas en la próxima temporada estival en la Costa Atlántica y en la zona cordillerana.

En tanto, la secretaria de Ambiente de Río Negro, Dina Migani, confirmó hoy a Télam que “se ampliará la planta de guardas ambientales para las 14 Áreas Naturales Protegidas de la provincia” de cara a la temporada.

“Cada área tiene su plan de manejo donde se detalla cuales son las especies que hay que conservar, y que lugares son más frágiles”, indicó la funcionaria, quien precisó que allí estarán los guardas ambientales dedicados a atender a las personas y cuidar la fauna provincial.

Para eso, “se pretende contratar sólo por la temporada a 70 agentes de conservación ambiental, desde el primero de diciembre hasta principios de abril; muchos serán egresados de la carrera de la Universidad de Río Negro”, añadió.

Otro lugar de estudio en la Bahía es Punta Perdices a donde también llegaron en los últimos años muchos turistas, por lo que también tendrá un punto fijo de control “para que ya no se más tierra de nadie”, dijo Luzzatto.

El área natural protegida de la provincia incluye el Golfo San Matías, que engloba al municipio de San Antonio Oeste y Las Grutas, “un área de usos múltiples que tiene distintas zonificaciones depende de los usos de cada lugar”, apuntó el investigador.

“Hay áreas intangibles que son las que están en riesgo si no hay control turístico; si bien Punta Perdices no está dentro de un área intangible, está nominada como área primitiva que sólo permite el turismo de bajo impacto, cosa que hoy no se verifica”, aseguró Luzzatto.

El investigador indicó que allí “la gente usa redes playeras para pescar cornalitos, lo que genera uno de los peores impacto en la zona porque son peces pequeños que no llegan a ser adultos y nunca se reproducen”.

Ese comportamiento humano altera las cadenas tróficas de las especies que llegan para reproducirse a la bahía.

“Las están pescando con esas redes playeras y nadie se da cuenta que también pescan a los jóvenes caballitos de mar”, alertó, preocupado con lo que ocurra en la temporada, y considerando que el decreto provincial 398/14 prohíbe el uso de redes dentro del Área Natural Protegida Bahía de San Antonio.

El investigador explicó que se trata de una especie “que no patalea y quedan mezclada y atrapada con las algas que se sacan con las redes; puede haber hasta 10 caballitos de mar chiquititos que mueren cuando apenas alcanzan los tres centímetros de longitud”.

“El destino final casi seguro los caballitos de mar juveniles es el de ser descartados en la playa junto a la masa de algas”, se lamentó.

Otro de los problemas que enfrentan los hipocampos es el pisoteo de su hábitat cuando la marea se encuentra baja.

“Todo depende de cómo se use de acá al futuro el ambiente, es una cuestión de las atribuciones que se toma el turismo para con el área natural, muchas veces bajo un manto de ignorancia”, señaló Luzzatto, quien explicó que falta cartelería y un poco de fiscalización para controlar el accionar de los turistas.

“No es cuestión de poner multas, sino de que la gente comprenda la situación”, concluyó el especialista.




Logran discriminar el terroir de vinos malbec mediante análisis químicos

Un estudio, del que participaron investigadores del CONICET y publicado en Scientific Reports, demostró científicamente la capacidad de la variedad malbec de transmitir el terroir a lo largo los años de cosecha y explicar el efecto del origen de las uvas desde el punto de vista de la composición química, incluyendo desde pequeñas parcelas hasta grandes regiones de la provincia de Mendoza. Publicado por Leonardo Fernandez

Es la primera vez que se realiza un trabajo de este tipo para la variedad malbec, y es el más grande hasta el momento, inclusive si se lo compara con reportes previos en otras variedades a nivel mundial.

El grupo comparó cuatro niveles diferentes de terroir, veintitrés parcelas distribuidas a lo largo de doce indicaciones geográficas de seis departamentos: Luján de Cuyo, Maipú, Rivadavia, San Carlos, Tunuyán y Tupungato, en tres añadas, o años de cosecha, diferentes (2016, 2017, 2018), elaborando más de doscientos vinos en condiciones estandarizadas con el objetivo de generar una cantidad de datos suficiente que permitieran validar los resultados.

“Los resultados obtenidos en esta investigación exponen un modelo que permite identificar y diferenciar diferentes terroir/parcelas individuales de la variedad malbec con alta precisión mediante el análisis de los compuestos fenólicos presentes en los vinos. A través de una serie de análisis y modelos estadísticos, algunos de estos compuestos fueron asociados directamente a vinos provenientes de sitios específicos y logramos demostrar que este varietal difiere marcadamente de un lugar a otro y entre parcelas cercanas“.

Agregó el Investigador: “Específicamente, once de veintitrés parcelas pueden ser identificadas correctamente por el análisis quimiométrico. Adicionalmente, nuestro estudio muestra que esas parcelas específicas mantienen la diferenciación durante diferentes años. En este sentido, se puede probar científicamente la singularidad de un vino particular de acuerdo con su lugar de origen, independientemente del año en que este fue elaborado. El estudio también presenta resultados que evidencian una clara relación entre la composición fenólica y las condiciones climáticas de los sitios de donde provienen las uvas, resaltando la elevada concentración de algunos compuestos fenólicos en parcelas localizadas en indicaciones geográficas con elevada altitud y bajas temperaturas”, señala Roy Urvieta, ex becario del CONICET en el grupo de Bioquímica Vegetal del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM, CONICET-UNCUYO) y líder del trabajo.

El perfil fenólico es el análisis de la composición individual de compuestos fenólicos presentes en los vinos. Dicha información permite diferenciar las muestras, utilizando los modelos que se presentan en el estudio. Así, un compuesto puede estar presente en un vino y no en otro, y a la vez puede encontrarse en mayor o menor cantidad.

Esto puede estar también relacionado con el origen de ese vino, es decir, la parcela de donde proviene, la cual además está expuesta a diferentes condiciones de geografía, de suelo y clima, diferencias que finalmente se expresan en la composición química de cada uno de esos vinos. Los investigadores obtuvieron el perfil fenólico mediante cromatografía líquida con un detector de arreglo de diodos (HPLC-DAD), utilizando una metodología de análisis previamente validada y publicada por el grupo de Bioquímica Vegetal.

Ariel Fontana, investigador independiente del CONICET en el mismo grupo del IBAM y autor responsable del trabajo: “Para obtener el perfil fenólico, analizamos diferentes familias de compuestos incluyendo antocianos, ácidos fenólicos, flavanoles, flavonoles y estilbenos (como el trans-resveratrol). Estos compuestos normalmente se asocian con la sensación en boca y el color del vino, y además sus concentraciones dependen de la procedencia”.

Además agregó: “Determinamos un total de veintisiete compuestos, cuyas cantidades fueron utilizadas para alimentar el modelo de análisis estadístico propuesto, logrando asociar de forma consistente la variación de la concentración de cada compuesto con ciertas parcelas”, detalla .

El estudio prueba que a través del análisis químico de vinos malbec de diferentes orígenes se puede demostrar el “terroir” de un viñedo durante diferentes añadas. A diferencia de lo que ocurre en otros países como Francia, donde las diferencias de terruños están basadas en la experiencia y en años de prueba y error, los investigadores recurrieron a la ciencia para reducir este tiempo.

“Con este trabajo de múltiples añadas logramos encontrar parcelas o terruños que no dependen de la añada, sino que ostentan características únicas, y que siempre se podrían repetir con independencia del clima del año. Esto hace distintivo y único a cada uno de esos lugares”.

“Además, nuestro trabajo introduce por primera vez en la literatura científica la denominación “vino de parcela”, una clasificación que actualmente se utiliza en nuestro país para reconocer vinos hechos con uvas provenientes de pequeñas parcelas muy bien caracterizadas en términos de suelo y clima. Así, presentamos un enfoque novedoso para entender la individualización de parcelas con características únicas, un concepto muy relacionado con las características del terroir de los vinos”, agrega el investigador.

Este trabajo surge de la interacción público privada entre el IBAM y el Catena Institute of Wine (CIW) de la Bodega Catena Zapata y es parte de la tesis doctoral de Urvieta, que entre 2016 y 2020 obtuvo una beca co-financiada CONICET-Empresa.

“Lo que más valoramos de los resultados publicados radica en que se trata de una fuerte interacción entre el sector público y el privado, formamos un grupo de trabajo multidisciplinario, en colaboración directa con una bodega complementando las capacidades de cada uno en pos de potenciar esta industria. Y lo más relevante del estudio es que demuestra que el malbec, al igual que los vinos más exclusivos y caros del mundo, como los de la Borgoña francesa, presenta características únicas que pueden diferir marcadamente de un lugar a otro y también entre parcelas cercanas.

Presentamos evidencia de que el terroir para el malbec puede identificarse con alta precisión mediante el análisis químico de los vinos. Así, se puede probar científicamente la singularidad de un vino de acuerdo con su lugar de origen, independientemente del año en que fue elaborado. Adicionalmente, la posibilidad de identificar parcelas asociadas con vinos de alta calidad, y que evidencian cierta consistencia en sus perfiles fenólicos a lo largo de diferentes cosechas es de interés para la industria vitivinícola de Argentina“.

“Esto contribuirá a una mejor comunicación de las características de los terroir de diferentes regiones y ayudará en la toma de decisiones técnicas durante la elaboración del vino. Finalmente, la propagación de estos resultados ayudará a aumentar el prestigio del malbec argentino en el mundo y continuar mejorando el posicionamiento de los vinos argentinos”, concluye Fontana.




A 50 años del Premio Nobel otorgado a Luis Federico Leloir

Hace 50 años, Luis Federico Leloir recibía en Suecia el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de procesos bioquímicos básicos para la vida que fueron de gran importancia para el campo de la medicina y la química biológica.

Leloir obtuvo el máximo galardón de la ciencia por describir por primera vez los nucleótidos azúcares y su papel en la formación de hidratos de carbono (azúcares). Los hallazgos de Leloir sirvieron para entender en profundidad la galactosemia, una enfermedad hereditaria que provoca que quienes la padecen estén impedidos de asimilar el azúcar de la leche y que de no ser tratada produce lesiones en el hígado, riñones y en el sistema nervioso central.

Leloir fue el segundo y último Nobel de ciencias recibido por un argentino por investigaciones realizadas en el país. Más adelante sería distinguido el argentino César Milstein, ganador en 1984, pero haría casi toda su carrera en el Reino Unido.

En su discurso del 10 de diciembre de 1970, en Estocolmo, Leloir afirmó: “El honor que he recibido excede -de lejos- mi expectativa más optimista. El prestigio del Premio Nobel es tal que uno de repente es promovido a un nuevo estatus.

En este nuevo estatus me siento incómodo al considerar que mi nombre se unirá a la lista de gigantes de la química como van Hoff, Fischer, Arrhenius, Ramsay y von Baeyer, por nombrar solo algunos. También me siento incómodo cuando pienso en químicos contemporáneos que han hecho grandes contribuciones y también cuando pienso en mis colaboradores que llevaron a cabo una gran parte del trabajo”.

De Francia a la Argentina

Leloir había nacido en septiembre de 1906, en París, Francia, aunque desde los 2 años vivió en la Argentina. Con 26 años se recibió de médico en la UBA. Trabajó en el Hospital de Clínicas durante dos años. “Nunca estuve satisfecho con lo que hacía por los pacientes”, explicaba Leloir en su breve autobiografía publicada en 1982. Y agregaba: “Cuando practicaba la medicina, podíamos hacer muy poco por nuestros pacientes, a excepción de la cirugía, digitalina y otros pocos remedios activos”.

“Los antibióticos, drogas psicoactivas y todos los agentes terapéuticos nuevos eran desconocidos. No era por lo tanto extraño que, en 1932, un joven médico como yo, tratara de unir esfuerzos con aquellos que querían adelantar el conocimiento médico”, justificaba Leloir su decisión de volcarse a la ciencia básica y realizar su tesis de doctorado con quien sería en 1947 el primer Nobel de ciencia argentino, Bernardo Houssay.

Ese mismo año, Houssay proponía a Leloir como director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas-Fundación Campomar (en la actualidad, Fundación Instituto Leloir), creado el 7 de noviembre 1947 en una vieja casona en la calle Julián Álvarez 1917, en el barrio porteño de Palermo. Ahí, Leloir y sus colaboradores comenzaban a realizar los primeros hallazgos que permitían aclarar el mecanismo de la biosíntesis de polisacáridos (unión de azúcares), especialmente del glucógeno y del almidón.

Dentro de sus principales descubrimientos figura el llamado “camino de Leloir”: esa ruta bioquímica a través de la cual el organismo aprovecha la energía de los azúcares para poder vivir. En términos técnicos, describe los tres cambios sucesivos que experimenta la galactosa (un azúcar presente en la leche materna y en lácteos en general) para convertirse en glucosa, y que en esa transformación participa como intermediario una molécula llamada UDP-glucosa, el primer nucleótido azúcar que se descubrió. Hoy se conocen más de cien.

“La verdadera medida del impacto científico no depende de cuántas veces se citan artículos de investigación o las revistas en las que se informan los trabajos, porque el legado de un gran trabajo a veces no se puede evaluar hasta muchos años después del descubrimiento inicial”, señala asimismo Randy Schekman, galardonado en 2013 con el Nobel de Medicina e investigador del Instituto MédicoHoward Hughes y de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos.

Schekman agrega: “Si el profesor Leloir estuviera vivo hoy, estoy seguro de que se maravillaría por el alcance y la profundidad del impacto de su descubrimiento de los nucleótidos azúcares como precursores de la síntesis de carbohidratos en la biología y la medicina”.

Schekman recordó las frases finales premonitorias de Leloir en su conferencia Nobel: “Sin duda, esto puede convertirse en un problema fascinante para futuras investigaciones. Afortunadamente, incluso después de dos décadas, nuestro campo de investigación no se ha vuelto aburrido ni ha pasado de moda”.

Para Schekman, la devoción singular de Leloir a su trabajo experimental, a los colegas de su instituto y, más ampliamente, a la ciencia latinoamericana, debería servir de modelo para inspirar a la próxima generación de jóvenes investigadores: “El espíritu de Leloir sigue vivo en aquellos de nosotros cuya motivación principal es la sed de mayor conocimiento de la naturaleza”, dice.




Eclipse de Sol, almorzando a media luz

El 14 de diciembre, poco después de la una de la tarde, tendrá lugar en la Argentina un eclipse de Sol, que será total en algunas localidades patagónicas y parcial en el resto del país. Créditos: www.conicet.gov.ar

Éste lunes 14 de diciembre, durante las primeras horas de la tarde (poco después de la una), tendrá lugar un eclipse solar total en ciertas localidades ubicadas en la zona central de las provincias argentinas de Neuquén y Río Negro, al igual que en algunos lugares de la Patagonia chilena. Miles de kilómetros al sur y al norte de lo que se conoce como la franja de totalidad (de unos 90 kilómetros de ancho), el eclipse será parcial, por lo que aunque el oscurecimiento no será total, la luminosidad solar se atenuará.

Un eclipse solar se produce cuando, durante un breve intervalo temporal, la Luna se interpone entre un observador terrestre y el Sol. Puede ser total, si el disco solar queda totalmente oculto detrás del satélite natural, o parcial, si solo cubre una parte del cuerpo luminoso.

Uno de los efectos más notorios y espectaculares de este fenómeno astronómico es que en cierta franja de la Tierra se comienza producir en pleno día un paulatino pero repentino oscurecimiento hasta hacerse totalmente de noche, y luego, unos pocos minutos después, vuelve a aparecer el Sol.

Para que el eclipse solar sea total, la luna tiene que encontrarse en ese momento a una distancia tal de la Tierra que permita que se la vea del mismo tamaño que al disco solar, cuando, en realidad, es cuatrocientas veces más chica. Si el satélite se encuentra a una mayor distancia y, por lo tanto, desde el punto de vista terrestre, se ve un poco más pequeño que la estrella, entonces ocurrirá lo que se conoce como eclipse anular. En ese caso, dado que la Luna al interponerse entre el Sol y el observador no logra ocultar completamente el disco amarillo, se forma un anillo brillante alrededor del disco lunar. El correlato de que en ciertos puntos de la superficie terrestre se observen eclipses solares totales o anulares es que en otros sitios, geográficamente próximos, se puedan observar eclipses parciales.

El eclipse total del 14 de diciembre

La sombra de la Luna se desplazará por la franja de totalidad de Oeste a Este: mientras en la Costa Pacífica chilena el oscurecimiento total se dará, aproximadamente, a las 13 horas, a las 13:23 llegara a El Cóndor, un balneario rionegrino en la Costa Atlántica, para luego perderse en el mar. Aunque la duración de la fase de totalidad varía según el punto geográfico de observación, en su línea media será de dos minutos y diez segundos. Mientras que la duración absoluta del fenómeno, desde que la Luna comience a cubrir una parte del Sol por el Oeste hasta que deje de hacerlo completamente por el Este, se prolongará poco menos de tres horas.

En comparación con el eclipse solar que tuvo lugar el 2 de julio de 2019 poco antes del atardecer, y que fue total para una franja de 140 kilómetros de ancho comprendida entre el centro de la Provincia de San Juan y el norte de la Provincia de Buenos Aires y parcial para la mayor parte del país, hay que decir que en esta ocasión, al ocurrir poco después del mediodía, el Sol se encontrará mucho más arriba, lo que le dará mayor espectacularidad al fenómeno.