Huracán dio el gran golpe en La Bombonera: eliminó a Boca en un partido dramático y avanzó a cuartos del Apertura

Huracán consiguió un triunfo histórico en La Bombonera al vencer 3-2 a Boca Juniors en el alargue por los octavos de final del Torneo Apertura 2026, con Hernán Galíndez como figura, Leonardo Gil abriendo el marcador y Óscar Romero decisivo desde el punto penal.

Huracán le ganó a Boca en La Bombonera y firmó un batacazo histórico en el Apertura 2026

Huracán escribió una de las páginas más importantes de su historia reciente. En una noche cargada de tensión, errores, dramatismo, VAR, penales y expulsiones, el Globo venció 3-2 a Boca Juniors en La Bombonera, por los octavos de final del Torneo Apertura 2026, y se clasificó a los cuartos de final. El equipo de Diego Martínez resistió como pudo, terminó con nueve jugadores y aun así dejó afuera al Xeneize, que hizo el gasto durante largos pasajes, pero pagó demasiado caro sus fallas defensivas y su falta de eficacia.

El partido tuvo de todo. Huracán pegó primero a los cinco minutos con un gol de Leonardo Gil, Boca lo empató sobre el final de los 90 con Milton Giménez, el alargue parecía inclinarse definitivamente para el Globo con dos penales convertidos por Óscar Romero, pero las expulsiones de Eric Ramírez y Fabio Pereyra le dieron vida al local. En el segundo tiempo suplementario, Ángel Romero descontó para Boca y puso el 3-2 definitivo, pero no alcanzó para evitar la eliminación.

Para Huracán fue una victoria enorme. No solo por el rival, el escenario y la instancia, sino también por la forma. El Globo venía de una fase regular irregular, había entrado a los playoffs como séptimo de la Zona B y llegaba a La Bombonera con la obligación de jugar un partido perfecto. No lo hizo desde el dominio, pero sí desde la eficacia, la resistencia y la personalidad para aprovechar cada error de Boca.

Para Boca, en cambio, fue una derrota durísima. El equipo de Claudio Úbeda llegaba como favorito, había sido segundo en la Zona A con 30 puntos y tenía la ventaja de definir en su estadio. Sin embargo, quedó eliminado en el primer cruce mano a mano del Apertura, después de un partido en el que acumuló remates, córners, posesión y situaciones, pero no supo resolver cuando tuvo el partido a su disposición.

Un golpe tempranero que cambió la noche

Huracán salió mejor plantado y aprovechó rápidamente un error de Boca. A los cinco minutos, Leandro Brey comprometió a Milton Delgado con un pase exigido en la salida, el mediocampista perdió ante Leonardo Gil y el volante del Globo no perdonó: recuperó, avanzó y definió para el 1-0.

El gol sorprendió a La Bombonera y le dio al equipo de Diego Martínez el escenario que necesitaba. Huracán encontró una ventaja temprana y desde allí pudo replegarse, administrar energías y sostenerse cerca de su arquero. Boca, obligado por el resultado, tomó la pelota y empezó a jugar prácticamente en campo rival.

La respuesta xeneize no tardó. Entre los 15 y los 20 minutos, Boca generó tres situaciones muy claras: un cabezazo de Miguel Merentiel, un remate de Tomás Aranda y una acción que casi termina en gol en contra de Lucas Blondel. En todas apareció Hernán Galíndez, que empezó a construir una actuación determinante.

Galíndez, la muralla de Huracán

La gran figura de la noche fue Hernán Galíndez. El arquero de Huracán tuvo un primer tiempo enorme, con cinco intervenciones claras que sostuvieron al Globo cuando Boca lo empujó contra su área. La estadística final refleja su influencia: Boca terminó con 36 remates totales, 11 disparos al arco y 17 córners, pero se encontró una y otra vez con un arquero inspirado.


Durante buena parte de la primera mitad, el partido se jugó alrededor del área visitante. Boca encontró caminos por los costados, atacó con centros, probó desde afuera y también generó peligro por arriba. Pero Galíndez respondió con reflejos, ubicación y autoridad. Incluso cuando no pudo controlar todo con comodidad, transmitió seguridad y mantuvo a Huracán en partido.

La noche del arquero tuvo una pequeña mancha en el empate de Boca, cuando salió mal tras un tiro libre de Leandro Paredes y la pelota terminó dando en la espalda de Milton Giménez para el 1-1. Pero aun con ese error, Galíndez fue el principal responsable de que Huracán llegara vivo al alargue.

Boca tuvo la pelota, las chances y el territorio, pero no la eficacia

Boca hizo casi todo el desgaste del partido. Terminó con 68% de posesión, contra el 32% de Huracán, y completó 538 pases sobre 650 intentos, con una eficacia del 83%. Además, tuvo 51 toques en el área rival, contra apenas 9 del Globo.

Sin embargo, esa superioridad territorial no alcanzó. Boca volvió a sufrir un problema que venía arrastrando: la falta de contundencia. En la previa ya se hablaba de las chances desperdiciadas por Miguel Merentiel, y ante Huracán la historia volvió a repetirse en varios tramos. El Xeneize generó, acumuló y empujó, pero no convirtió en los momentos clave.

La lesión de Adam Bareiro a los 22 minutos del primer tiempo también condicionó el plan inicial. El delantero tuvo que salir por un fuerte dolor en el aductor y fue reemplazado por Milton Giménez, quien luego terminaría marcando el empate agónico.

Sobre el final del primer tiempo, el propio Giménez había convertido tras asistencia de Merentiel, pero la jugada fue anulada porque el uruguayo estaba en fuera de juego. El VAR confirmó la decisión y Huracán se fue al descanso arriba 1-0.

El empate agónico de Milton Giménez

En el segundo tiempo, Boca no logró repetir de entrada el dominio claro que había mostrado en la primera mitad. Claudio Úbeda movió el banco: sacó a Marcelo Weigandt y mandó a la cancha a Malcom Braida, que se ubicó como lateral derecho. Más tarde ingresó Exequiel Zeballos por Santiago Ascacíbar, buscando mayor desequilibrio ofensivo.

Huracán, por su parte, retrocedió demasiado. El equipo de Diego Martínez no logró sostener la pelota cuando la recuperaba y casi no pudo lastimar de contra. Esa falta de oxígeno terminó dejando al Globo muy cerca de su arco.

A los 42 minutos del segundo tiempo, después de un tiro libre ejecutado por Leandro Paredes, llegó el empate. Galíndez no pudo resolver bien la salida, la pelota rebotó en la espalda de Milton Giménez y terminó adentro. Hubo una larga revisión del VAR, pero Pablo Echavarría confirmó el gol. El 1-1 llevó el partido al alargue.

La Bombonera volvió a creer. Boca había rescatado el empate en el cierre y parecía llegar al suplementario con el impulso anímico. Pero el fútbol volvió a cambiar de golpe.

El alargue fatal para Boca: dos penales de Di Lollo y doblete de Óscar Romero

El tiempo suplementario fue el tramo más dramático de la noche. Apenas comenzada la prórroga, Lautaro Di Lollo cometió una infracción dentro del área sobre Juan Bisanz. Echavarría sancionó penal y Óscar Romero se hizo cargo de la ejecución. El paraguayo pateó fuerte al medio y puso el 2-1 para Huracán.


Pocos minutos después, Di Lollo volvió a quedar en el centro de la escena. Esta vez por una mano alta dentro del área. Tras la revisión del VAR, el árbitro volvió a cobrar penal para el Globo. Romero repitió la fórmula y marcó el 3-1, un resultado que parecía dejar a Huracán con la clasificación prácticamente en la mano.


Para Boca fue una secuencia devastadora. El equipo había hecho el esfuerzo de empatar sobre el cierre, pero dos errores defensivos en el alargue le regalaron a Huracán la posibilidad de ampliar la diferencia. Y el Globo, que durante gran parte de la noche había sufrido, fue letal desde los doce pasos.

Huracán quedó con nueve y resistió hasta el final

Cuando parecía que Huracán tenía el partido controlado, llegó una doble expulsión que volvió a abrir la historia. Primero, Eric Ramírez recibió roja directa por una fuerte patada sobre Tomás Aranda. En la misma secuencia, Fabio Pereyra, que ya estaba amonestado, protestó y vio la segunda amarilla. En cuestión de segundos, el Globo quedó con nueve jugadores.

Boca aprovechó el envión y descontó con Ángel Romero, quien ingresó en el tramo final y marcó su primer gol con la camiseta xeneize. El 3-2 encendió otra vez a La Bombonera y dejó los minutos finales con suspenso total.

Pero Huracán resistió. Con dos futbolistas menos, el equipo de Diego Martínez se sostuvo como pudo, despejó todo lo que cayó al área, se aferró al resultado y celebró una clasificación que parecía imposible por cómo se había desarrollado el partido.

Una revancha para los ex

El triunfo también tuvo un condimento especial por los nombres propios. Diego Martínez volvió a La Bombonera después de su paso por Boca en 2024 y logró eliminar al Xeneize en una noche histórica. También fue especial para Lucas Blondel y Óscar Romero, ambos con pasado ligado al club de la Ribera.

Romero fue decisivo. En un partido cargado de presión, tomó la responsabilidad de patear dos penales en el alargue y convirtió ambos. Su frialdad fue clave para que Huracán transformara sus pocas oportunidades en goles.


Diego Martínez, cuestionado durante buena parte del semestre por la irregularidad del Globo, encontró en el partido más difícil una respuesta enorme de su equipo. No fue una actuación perfecta desde lo futbolístico, pero sí desde el carácter competitivo.

El árbitro y una noche sin margen para suspicacias

La designación de Pablo Echavarría había generado ruido en la previa por el historial de Huracán con el árbitro. Desde Parque Patricios recordaban decisiones polémicas en partidos anteriores y Hernán Galíndez había pedido que después del encuentro no se hablara del arbitraje, sino de lo deportivo.

El partido terminó con dos penales para Huracán en La Bombonera, ambos sancionados en el alargue y uno de ellos luego de revisión del VAR. También hubo dos expulsados en el Globo. La noche tuvo decisiones fuertes, pero el foco terminó puesto en los errores de Boca, la eficacia de Huracán y la actuación determinante de Galíndez.

Boca, eliminado y con una derrota difícil de explicar

La eliminación golpea fuerte a Boca. El Xeneize fue ampliamente superior en volumen estadístico, pero perdió por errores puntuales. Tuvo más posesión, más remates, más córners, más pases y más presencia en el área rival. Aun así, quedó afuera.

El dato más contundente está en los remates: 36 disparos de Boca contra 8 de Huracán. También en los córners: 17 a 1 para el local. Pero el fútbol se define en las áreas, y allí Huracán fue más eficaz. Boca convirtió dos goles, pero también cometió errores que terminaron siendo decisivos: la salida fallida en el 1-0, la infracción del primer penal y la mano del segundo.

El equipo de Úbeda había llegado a los playoffs con una muy buena campaña local. Había sido segundo en la Zona A y venía de una larga racha positiva en el Apertura. Pero en el primer cruce mano a mano se quedó sin margen. Ahora deberá reordenarse rápido, porque también arrastra preocupación en la Copa Libertadores, donde venía de perder ante Barcelona SC y quedar comprometido en el grupo.

Huracán y una clasificación que puede cambiar el semestre

Huracán llegó a La Bombonera como punto y se fue con una clasificación enorme. El Globo venía de una fase regular marcada por altibajos, empates, falta de continuidad y cuestionamientos. Pero en los playoffs se juega otra historia, y el equipo de Diego Martínez lo entendió mejor que nadie.

El triunfo ante Boca puede funcionar como un punto de quiebre. Huracán no solo avanzó a cuartos de final: recuperó confianza, se sacó de encima una mochila emocional y volvió a alimentar la ilusión después de la final perdida ante Platense en el Apertura 2025.

Ahora el Globo mirará los cuartos con otro ánimo. Sabe que deberá corregir mucho, especialmente la forma en la que se replegó y la dificultad para sostener la pelota. Pero también sabe que tiene arquero, carácter, oficio y capacidad para competir en partidos de eliminación directa.


Síntesis del partido

Resultado: Boca Juniors 2-3 Huracán
Competencia: Octavos de final del Torneo Apertura 2026
Estadio: La Bombonera
Definición: Huracán ganó en tiempo suplementario
Goles de Huracán: Leonardo Gil y Óscar Romero x2, ambos de penal
Goles de Boca: Milton Giménez y Ángel Romero
Expulsados en Huracán: Eric Ramírez y Fabio Pereyra
Figura: Hernán Galíndez
Clasificado: Huracán
Eliminado: Boca Juniors


Cuadro final de estadísticas

Estadística Boca Juniors Huracán
Resultado final 2 3
Clasificación Eliminado Cuartos de final
Goles esperados, xG 3.21 1.75
Posesión 68% 32%
Remates totales 36 8
Remates al arco 11 4
Grandes ocasiones 2 2
Córners 17 1
Precisión de pases 83% 66%
Pases completados 538/650 213/324
Tarjetas amarillas 1 5
Tarjetas rojas 0 2
xG a puerta, xGOT 2.58 2.34
Remates fuera 13 2
Remates rechazados 12 2
Remates dentro del área 24 5
Remates fuera del área 12 3
Tiros al palo 0 0
Goles de cabeza 1 0
Toques en el área rival 51 9
Fueras de juego 2 0
Tiros libres 15 10
Pases largos 54% 38%
Pases en el tercio final 76% 56%
Centros completados 25% 0%
Asistencias esperadas, xA 2.48 0.17
Saques de banda 42 20
Faltas 10 15
Entradas ganadas 71% 60%
Duelos ganados 50 51
Despejes 22 55
Intercepciones 6 4
Errores que terminaron en gol 1 0
Atajadas 1 10
Goles evitados -0.66 0.58
Figura destacada Milton Giménez Hernán Galíndez
Dato clave Boca remató 36 veces y quedó eliminado Huracán terminó con 9 y avanzó



Belgrano hizo historia en el Kempes: venció a Talleres, cortó una racha de 25 años y avanzó a cuartos del Apertura

Belgrano venció 1-0 a Talleres en el Mario Alberto Kempes con gol de Francisco González Metilli, asistencia brillante de Lucas Passerini y una actuación cargada de carácter para avanzar a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026.

Belgrano le ganó a Talleres y escribió una página inolvidable en el clásico cordobés

Belgrano consiguió uno de esos triunfos que no se olvidan. En el Estadio Mario Alberto Kempes, ante un marco cargado de tensión y con clima de eliminación directa, el Pirata derrotó 1-0 a Talleres por los octavos de final del Torneo Apertura 2026 y se metió entre los ocho mejores del campeonato. El gol de Francisco González Metilli, tras una asistencia exquisita de Lucas Passerini, le dio al equipo de Ricardo Zielinski una victoria enorme, no solo por el pase de ronda, sino por el peso histórico del resultado.


El clásico tuvo todos los condimentos: intensidad, VAR, situaciones claras, expulsiones, pierna fuerte, dramatismo hasta el final y una carga emocional gigantesca. Belgrano golpeó en el arranque del segundo tiempo y después resistió con oficio, carácter y personalidad ante un Talleres que buscó el empate, pero no encontró la precisión necesaria para quebrar a Thiago Cardozo y a una defensa que terminó sosteniendo una clasificación histórica.

La victoria del Pirata también tuvo un dato que agranda todavía más la noche: Belgrano cortó una racha de 25 años sin ganarle a Talleres en un clásico de Primera División. El equipo de Alberdi llevaba 11 partidos sin triunfos ante su rival en la elite del fútbol argentino, con una serie marcada por diez empates y apenas una victoria albiazul. Esta vez, en el primer mata-mata entre ambos por Primera, el festejo fue celeste.

Un clásico que empezó con Talleres arriba, pero que Belgrano supo leer mejor

Talleres salió decidido a llevarse por delante a Belgrano. El equipo de Carlos Tevez intentó imponer condiciones desde el arranque, con presión alta, ritmo y aproximaciones generadas principalmente por Franco Cristaldo y Ronaldo Martínez. La T asumió el protagonismo inicial, empujada por su gente y por la responsabilidad de jugar en el Kempes.

Sin embargo, Belgrano no se desesperó. El equipo de Zielinski se acomodó con el correr de los minutos, empezó a entender dónde podía lastimar y encontró en Lucas Passerini una referencia fundamental. El delantero fue mucho más que un atacante de área: jugó de espaldas, descargó, aguantó, pivoteó y se transformó en el punto de apoyo de cada avance pirata.

De hecho, Belgrano tuvo una primera señal fuerte cuando Passerini llegó a convertir, aunque la jugada fue anulada por el VAR. Más allá de que el tanto no subió al marcador, esa acción dejó una advertencia: el Pirata estaba vivo, tenía plan y sabía cómo incomodar a Talleres.

El taco de Passerini y el golazo de González Metilli

El golpe decisivo llegó en el arranque del segundo tiempo. Belgrano construyó la jugada por izquierda, consiguió un lateral y encontró a Francisco González Metilli, uno de los jugadores más influyentes del equipo en el tramo final del Apertura.

Metilli encaró hacia el área y descargó para Passerini, que estaba ubicado cerca del punto penal. Allí apareció la acción que cambió el partido: el delantero, de espaldas al arco, aguantó la marca y metió un taco espectacular para dejar a González Metilli mano a mano con Guido Herrera. El volante llegó lanzado, no dudó y definió con potencia para romperle el arco al arquero de Talleres.

Fue un gol de enorme calidad colectiva e individual: lectura, paciencia, precisión y contundencia. Belgrano hizo en una jugada lo que muchas veces le había costado durante la fase regular: transformar una buena acción ofensiva en gol. Y lo hizo en el momento más importante, en el clásico, en una instancia de eliminación directa y ante su rival histórico.

Talleres fue por el empate, pero chocó contra Cardozo y contra su propia ansiedad

Después del 1-0, Talleres intentó reaccionar. Augusto Schott tuvo una chance importante, pero no pudo superar a Thiago Cardozo. Valentín Depietri también probó en dos oportunidades y estuvo cerca de igualar, aunque le faltó precisión en los metros finales.

Con el paso de los minutos, la T empezó a jugar contra el marcador, contra el reloj y contra la ansiedad. Belgrano se replegó mejor, cerró espacios y comenzó a manejar los tiempos del partido. El equipo de Zielinski entendió que no necesitaba dominar la posesión para controlar el trámite: le bastaba con estar ordenado, ganar duelos y salir rápido cuando Talleres quedaba mal parado.

La desesperación albiazul terminó de complicarse a los 33 minutos del segundo tiempo, cuando Alexandro Maidana cortó de manera violenta un contraataque de Belgrano y vio la tarjeta roja. Con uno menos, Talleres quedó todavía más expuesto.

El final caliente: tres expulsados y un cierre cargado de tensión

El clásico se picó en los minutos finales. Talleres, con diez, fue con todo por el empate y dejó espacios para las contras de Belgrano. El Pirata tuvo algunas oportunidades para liquidarlo, pero se encontró con intervenciones de Guido Herrera, que sostuvo a su equipo hasta donde pudo.

Sin embargo, el cierre tuvo un episodio caliente: Herrera y Passerini terminaron envueltos en un cruce que derivó en la expulsión de ambos. Además de Maidana, también vieron la roja el arquero de Talleres y el delantero de Belgrano. La expulsión de Passerini será una baja sensible para el Pirata en cuartos de final, ya que fue una de las grandes figuras del clásico.

El partido terminó con tensión, reclamos y emociones al límite, pero con una certeza: Belgrano había hecho el negocio perfecto. Golpeó cuando tenía que golpear, resistió cuando debía resistir y se llevó una victoria histórica en territorio albiazul.

Passerini, el símbolo de la noche

Aunque el gol fue de González Metilli, la figura conceptual del partido fue Lucas Passerini. El atacante fue determinante desde el primer tiempo, participó en una jugada anulada por el VAR y luego construyó la asistencia del triunfo con un taco de altísima categoría.

Zielinski diseñó buena parte del plan ofensivo alrededor de él. Lo ubicó como referencia para pivotear dentro del área, aprovechar su fortaleza física y descargar para los volantes que llegaban de frente. Esa idea se cristalizó en el gol: Passerini recibió, aguantó, leyó el movimiento de Metilli y lo dejó de cara al arco.

Su expulsión en el final no borra su enorme influencia, aunque sí deja una preocupación grande para lo que viene. Belgrano avanzó, pero deberá afrontar los cuartos sin uno de sus hombres más determinantes.

González Metilli, otra vez decisivo

Francisco González Metilli llegó al clásico en un gran momento y volvió a responder. Venía de ser importante en la goleada ante Sarmiento, donde también había convertido, y en el Kempes volvió a aparecer con un gol que vale mucho más que una clasificación.


Su definición fue precisa y potente. No se apuró, llegó al espacio justo y resolvió como pedía la jugada. En un partido tan cerrado, esa frialdad fue fundamental. Belgrano necesitaba eficacia, y Metilli la tuvo.

Belgrano cortó una racha histórica ante Talleres

La victoria no fue una más. Belgrano llevaba 25 años sin ganarle a Talleres en un clásico de Córdoba por Primera División. Desde 2017, año en el que volvieron a cruzarse en la elite después de mucho tiempo, el historial venía siendo dominado por la paridad: empates repetidos, partidos cerrados y una dificultad enorme para quebrar al rival.

Antes de este triunfo, los últimos siete clásicos oficiales habían terminado igualados. El antecedente más reciente había sido el 0-0 en Alberdi por la fase regular del Apertura 2026. Pero esta vez no había margen para otra igualdad definitiva: el formato de eliminación directa obligaba a que uno avanzara y el otro quedara afuera.

Belgrano rompió el hechizo en el momento ideal. Lo hizo como visitante, en el Kempes, ante un estadio mayoritariamente albiazul y en el primer mata-mata entre ambos en la elite del fútbol argentino. Ese contexto transforma el 1-0 en una victoria con valor deportivo, anímico e histórico.

Talleres se quedó sin respuestas y afuera del Apertura

Para Talleres, la derrota golpea fuerte. El equipo de Carlos Tevez había terminado cuarto en su zona y se había ganado la posibilidad de jugar este cruce en el Kempes. La expectativa era alta, no solo por la localía, sino porque el clásico ofrecía la chance de avanzar y eliminar al rival de toda la vida.

La T tuvo momentos de dominio, sobre todo en el arranque, y generó situaciones para empatar en el segundo tiempo. Pero le faltó claridad, contundencia y serenidad. El equipo se fue desordenando con el correr de los minutos y la expulsión de Maidana terminó de condicionar cualquier intento de reacción.

Guido Herrera, que venía siendo una de las figuras del equipo durante el cierre de la fase regular, volvió a tener intervenciones importantes, pero también terminó expulsado en el tumulto final. La imagen del cierre reflejó la impotencia de un Talleres que no pudo resolver un partido cargado de presión.

Belgrano espera rival en cuartos de final

Con este triunfo, el equipo de Ricardo Zielinski avanzó a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026 y ahora espera por el ganador de Independiente Rivadavia vs Unión, llave que se disputa en el estadio Bautista Gargantini.

El Pirata llega a la próxima instancia con la confianza por las nubes, aunque también con una baja importante: Lucas Passerini no podrá estar por la expulsión sufrida en el cierre del clásico. Será tarea de Zielinski encontrar una variante ofensiva que le permita sostener el funcionamiento sin el delantero que fue clave ante Talleres.

Análisis del partido: Belgrano ganó desde el oficio

Belgrano ganó un clásico a la vieja usanza: orden, paciencia, lectura táctica y eficacia. No necesitó tener más la pelota, porque entendió mejor los momentos. Talleres terminó con 55,8% de posesión, pero el Pirata fue más punzante cuando encontró espacios y logró capitalizar una de las jugadas más claras del partido.

La estadística muestra un duelo parejo en volumen ofensivo: Talleres remató 16 veces y Belgrano 14. Sin embargo, el Pirata tuvo más tiros al arco, con 3 contra 2, y fue más efectivo. La diferencia estuvo en los detalles: una asistencia de jerarquía, una definición contundente y una defensa que resistió cuando el local empujó.

También fue un clásico áspero. Belgrano cometió 20 faltas y Talleres 13. Hubo cinco amarillas en total y tres expulsiones, una muestra de la tensión con la que se jugó el cierre. En los córners, Talleres dominó 8 a 3, pero no logró transformar esa superioridad en peligro sostenido.

Una victoria que puede cambiar el semestre de Belgrano

Belgrano venía de una fase regular con altibajos. Había sufrido cuestionamientos, problemas de eficacia y momentos de irregularidad. Pero llegó a los playoffs, goleó a Sarmiento en el cierre de la fase inicial y luego dio el golpe más importante: eliminó a Talleres en el clásico.

Este tipo de triunfos tienen un efecto multiplicador. No solo permiten avanzar de ronda; también fortalecen al grupo, reconstruyen confianza y renuevan la ilusión de los hinchas. Para el Pirata, ganarle a Talleres después de tantos años y hacerlo en un mata-mata puede ser un punto de quiebre.

El Apertura todavía tiene camino por recorrer, pero Belgrano ya consiguió una victoria que quedará guardada en la memoria grande del clásico cordobés.


Síntesis del partido

Resultado: Talleres 0-1 Belgrano
Competencia: Octavos de final del Torneo Apertura 2026
Estadio: Mario Alberto Kempes
Gol: Francisco González Metilli, a los 48 minutos
Asistencia: Lucas Passerini, de taco
Expulsados: Alexandro Maidana y Guido Herrera en Talleres; Lucas Passerini en Belgrano
Figura: Lucas Passerini
Clasificado: Belgrano
Próximo rival: ganador de Independiente Rivadavia vs Unión


Cuadro final de estadísticas

Estadística Talleres Belgrano
Resultado final 0 1
Posesión 55,8% 44,2%
Tiros al arco 2 3
Tiros totales 16 14
Faltas 13 20
Tarjetas amarillas 2 3
Tarjetas rojas 2 1
Tiros de esquina 8 3
Atajadas / salvadas 2 2
Gol Francisco González Metilli, 48’
Expulsados Alexandro Maidana 78’, Guido Herrera 90’+4 Lucas Passerini 90’+4
Figura destacada Guido Herrera Lucas Passerini
Clasificación Eliminado Cuartos de final
Dato histórico Perdió el primer mata-mata de Primera ante Belgrano Cortó 25 años sin ganarle a Talleres en Primera



Boca vs Huracán: el Xeneize recibe al Globo en La Bombonera en un cruce caliente por los octavos del Apertura

Boca Juniors y Huracán se enfrentan este sábado desde las 19.00 en La Bombonera por los octavos de final del Torneo Apertura 2026, en un duelo de eliminación directa con realidades distintas, regresos especiales, dudas en el arco xeneize y un árbitro que genera ruido en Parque Patricios.

Boca vs Huracán: una Bombonera de playoffs para un duelo con historia, tensión y mucho en juego

Boca Juniors y Huracán abrirán una de las llaves más atractivas de los octavos de final del Torneo Apertura 2026. El partido se jugará este sábado desde las 19.00 en La Bombonera, con transmisión de ESPN Premium y arbitraje de Pablo Echavarría, en un cruce de eliminación directa que encuentra al Xeneize con la obligación de hacerse fuerte como local y al Globo con el desafío de jugar un partido casi perfecto para dar el golpe.

El contexto marca diferencias claras. Boca terminó segundo en la Zona A con 30 puntos, apenas por detrás de Estudiantes, y por eso tendrá la ventaja de jugar buena parte del camino de playoffs en su estadio. Huracán, en cambio, se metió en la definición como séptimo de la Zona B después de igualar 0-0 ante Racing en Avellaneda, resultado que le permitió sostenerse entre los clasificados pese a una campaña irregular.

Pero en los mata-mata las campañas pesan hasta que empieza a rodar la pelota. Boca llega con mejores números en el torneo local, aunque golpeado por la derrota 1-0 ante Barcelona en Guayaquil por la Copa Libertadores, resultado que complicó su panorama internacional. Huracán llega más descansado, sin competencia internacional en el calendario, y con la motivación extra de visitar La Bombonera sabiendo que, en 90 minutos, todo puede pasar.

Cómo llega Boca

Boca atraviesa una doble realidad. En el Torneo Apertura, el equipo de Claudio Úbeda hizo una muy buena fase regular: no pierde en el ámbito local desde el 8 de febrero y cerró la etapa clasificatoria con 30 puntos, producto de una campaña que lo dejó segundo en la Zona A. Además, consiguió tres victorias consecutivas como visitante en el campeonato, una señal de competitividad importante para llegar fuerte al tramo decisivo.

Sin embargo, la caída ante Barcelona en Ecuador dejó heridas abiertas. Boca perdió 1-0, sufrió la expulsión de Santiago Ascacíbar, padeció la salida lesionada de Leandro Brey y volvió a mostrar un problema recurrente: la falta de eficacia en las situaciones claras. El Xeneize generó chances, pero no pudo concretarlas, una cuestión que aparece como uno de los principales puntos a corregir antes de enfrentar a Huracán.

La buena noticia para Úbeda es que la intención es volver al once principal. El entrenador apunta a utilizar a sus mejores futbolistas para iniciar los playoffs con autoridad. La gran duda inicial estaba en el arco por el golpe que sufrió Leandro Brey en la zona intercostal ante Barcelona, aunque los estudios no arrojaron lesión. Si responde bien desde lo físico, será titular; si no llega, el arco quedará en manos de Javier García.

Otra novedad importante pasa por la delantera. Adam Bareiro volvería al equipo tras cumplir su suspensión en la Copa Libertadores y compartiría ataque con Miguel Merentiel. El paraguayo ocuparía el lugar de Milton Giménez, en una decisión que busca recuperar peso ofensivo y presencia en el área.

El problema de Boca: genera, pero no siempre convierte

Uno de los focos de la previa está puesto en Miguel Merentiel. El delantero uruguayo sigue siendo importante para Úbeda por su movilidad, capacidad de asociación y presencia ofensiva, pero llega cuestionado por la cantidad de ocasiones claras desperdiciadas en los últimos partidos.

Ante Barcelona falló un mano a mano muy claro, situación que ya se había repetido frente a Central Córdoba y en otros encuentros del semestre. Aun así, el cuerpo técnico lo considera una pieza clave por lo que representa dentro del funcionamiento del equipo. Merentiel no solo ataca espacios: también baja a recibir, arrastra marcas, filtra pases y se complementa bien con Bareiro.

En una llave de eliminación directa, esa falta de contundencia puede ser decisiva. Boca probablemente tenga más posesión y más volumen ofensivo que Huracán, pero deberá transformar ese dominio en goles. Si el Xeneize deja pasar oportunidades, el Globo puede sentirse cada vez más cómodo en el partido.

Cómo llega Huracán

Huracán llega como punto, pero no como un rival entregado. El equipo de Diego Martínez tuvo una fase regular irregular: cinco victorias, siete empates y cuatro derrotas. No ganó en sus últimos tres partidos, ya que empató con Tigre, perdió ante Argentinos Juniors y cerró con un 0-0 frente a Racing. Aun así, le alcanzó para terminar séptimo en la Zona B y meterse en los octavos de final.

El Globo tiene una ventaja física: no disputa competencias internacionales en 2026 y llega con más descanso que Boca. Su último partido fue el empate ante Racing, un encuentro de bajo vuelo futbolístico, pero que cumplió el objetivo principal: clasificar. En ese partido, Huracán sostuvo el orden defensivo, tuvo alguna aproximación y hasta sufrió la anulación de un gol de Jordy Caicedo por un fuera de juego milimétrico.

Diego Martínez conoce muy bien La Bombonera. Su regreso tendrá un condimento especial, ya que dirigió a Boca en 2024. El propio entrenador reconoció que volver será especial, aunque buscó poner el foco en el presente de Huracán y en la necesidad de competir con personalidad para pasar de fase.

Huracán y el sueño del “partido perfecto”

Para Huracán, el camino parece claro: necesitará orden, eficacia y concentración máxima. El Globo sabe que Boca tendrá la obligación de atacar, que La Bombonera empujará y que cualquier error puede costar caro. Por eso, el equipo de Parque Patricios deberá sostenerse en dos pilares fundamentales: Hernán Galíndez y Jordy Caicedo.

Galíndez puede ser decisivo si Boca genera muchas situaciones. Además, Huracán llega con la tranquilidad de contar con un arquero fuerte para una eventual definición por penales. Caicedo, por su parte, es la gran carta ofensiva: lleva 15 partidos y ocho goles con la camiseta del Globo, incluyendo tantos ante rivales importantes como San Lorenzo y River.

El propio delantero ecuatoriano dejó una frase que resume el ánimo de Huracán: “No hay ningún equipo invencible”. También aseguró que Boca tiene mucha jerarquía, pero que Huracán puede hacerle daño en ciertos aspectos del juego. Esa confianza será clave para un equipo que no puede limitarse solo a resistir.

El árbitro polémico: Pablo Echavarría y un historial que preocupa a Huracán

Uno de los grandes temas de la previa es la designación de Pablo Echavarría como árbitro principal. Aunque los números generales de Huracán con este juez son positivos —siete victorias, cinco empates y cuatro derrotas—, en Parque Patricios todavía recuerdan varias decisiones polémicas en partidos anteriores.

Entre los antecedentes que generan ruido aparecen situaciones ante Racing, Barracas Central y San Lorenzo. En 2022, Huracán reclamó que Echavarría no expulsó a Tomás Chancalay por una segunda amarilla en un partido ante Racing; luego, el jugador terminó marcando un gol. Ese mismo año, frente a Barracas Central, el Globo protestó una mano de Bruno Sepúlveda que no fue sancionada como penal.

También se recuerda un cruce ante Barracas en 2024, con reclamos por un posible penal sobre Hernán De la Fuente, y especialmente el clásico ante San Lorenzo por la Copa de la Liga 2023, donde hubo varias decisiones discutidas, incluyendo un penal inicialmente cobrado para el Ciclón que luego corrigió el VAR, otro posible penal no sancionado para Huracán y la expulsión de Ignacio Pussetto sobre el final.

Hernán Galíndez fue claro en la previa: pidió que después del partido no haya que hablar del árbitro y que gane el que haga mejor las cosas. La frase sintetiza el deseo del Globo, pero también deja expuesta una preocupación latente.

Probables formaciones

Boca Juniors

Leandro Brey o Javier García; Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Leandro Paredes, Milton Delgado, Santiago Ascacíbar, Tomás Aranda; Miguel Merentiel y Adam Bareiro.
DT: Claudio Úbeda.

Huracán

Hernán Galíndez; Lucas Blondel, Fabio Pereyra, Máximo Palazzo o Lucas Carrizo, César Ibáñez; Facundo Waller, Leonardo Gil; Thaiel Peralta, Óscar Romero, Oscar Cortés o Juan Bisanz; Jordy Caicedo.
DT: Diego Martínez.

Las claves tácticas del partido

1. Boca y la obligación de dominar

Boca jugará en casa y con el peso de ser favorito. Seguramente intentará tomar la iniciativa desde el mediocampo, con Leandro Paredes como eje de circulación y Santiago Ascacíbar como pieza de presión y recuperación. Milton Delgado y Tomás Aranda pueden ser importantes para darle movilidad al equipo y conectar con los delanteros.

2. Huracán necesita cerrar caminos interiores

Si Huracán permite que Paredes reciba cómodo y que Aranda encuentre espacios entre líneas, Boca puede lastimar. Por eso, el equipo de Diego Martínez deberá achicar espacios, cortar circuitos y obligar al Xeneize a jugar por afuera.

3. El duelo Caicedo vs Di Lollo/Ayrton Costa

Jordy Caicedo es el jugador más peligroso de Huracán. Potente, directo y confiado, puede complicar a la zaga de Boca si encuentra espacios para atacar. El propio delantero reconoció que estudió a Ayrton Costa y Lautaro Di Lollo, por lo que ese duelo puede ser uno de los más determinantes de la noche.

4. La eficacia de Merentiel y Bareiro

Boca tendrá que mejorar su contundencia. Merentiel viene fallando situaciones claras, pero sigue siendo fundamental. Bareiro, en tanto, vuelve con la misión de darle peso al área. Si Boca convierte temprano, el partido puede abrirse. Si no lo hace, Huracán ganará confianza con el correr de los minutos.

5. Galíndez y la posibilidad de penales

Huracán no piensa únicamente en resistir para llegar a los penales, pero sabe que tiene un arquero confiable para ese escenario. Caicedo reconoció que el equipo practicó penales, aunque aclaró que la idea es buscar un buen resultado en los 90 minutos.

Probabilidad de resultado

Por localía, plantel, campaña y presente en el Torneo Apertura, Boca parte como favorito. La Bombonera puede ser un factor emocional fuerte y el Xeneize llega con mejores números en el campeonato. Sin embargo, hay elementos que equilibran parcialmente la previa: Boca viene de un golpe copero, tiene dudas físicas en el arco, arrastra problemas de definición y Huracán llega con más descanso.

Estimación periodística en los 90 minutos:

  • Triunfo de Boca: 52%
  • Empate: 28%
  • Triunfo de Huracán: 20%

Resultado probable: Boca 1-0 Huracán.
Alternativa posible: empate 1-1 y definición por penales.
Favorito para avanzar: Boca, por localía, jerarquía y campaña, aunque Huracán tiene argumentos para incomodar si sostiene el orden y aprovecha sus momentos.

Pronóstico del partido

El desarrollo más probable muestra a Boca tomando la pelota, intentando instalarse en campo rival y buscando sociedades entre Paredes, Aranda, Merentiel y Bareiro. Huracán, en cambio, puede apostar a un partido más paciente, con líneas compactas, salidas rápidas y Caicedo como referencia para pelear con los centrales.

La clave estará en el primer gol. Si Boca golpea temprano, obligará a Huracán a salir y podrá encontrar espacios. Si el Globo resiste el primer tramo, enfría el ambiente y llega vivo al segundo tiempo, la presión puede trasladarse al Xeneize.

Por actualidad y contexto, Boca tiene ventaja. Pero Huracán no llega sin herramientas: tiene arquero, delantero, experiencia en el banco y la motivación de jugar sin tanto peso externo. En una llave de playoffs, eso puede ser suficiente para poner en problemas a cualquiera.


Cuadro final de estadísticas

Ítem Boca Juniors Huracán
Partido Octavos de final Torneo Apertura 2026 Octavos de final Torneo Apertura 2026
Día y hora Sábado, 19.00 Sábado, 19.00
Estadio La Bombonera La Bombonera
TV ESPN Premium ESPN Premium
Árbitro Pablo Echavarría Pablo Echavarría
Posición en fase regular 2° Zona A 7° Zona B
Puntos en fase regular 30 24
Último partido Derrota 1-0 vs Barcelona SC Empate 0-0 vs Racing
Competencia internacional Copa Libertadores No disputa
DT Claudio Úbeda Diego Martínez
Figura clave Leandro Paredes Jordy Caicedo
Duda principal Leandro Brey o Javier García Palazzo o Carrizo / Cortés o Bisanz
Racha local/torneo No pierde en el Apertura desde el 8 de febrero Tres partidos sin ganar
Campaña de Huracán 5 triunfos, 7 empates, 4 derrotas
Rendimiento visitante de Huracán 1 triunfo, 6 empates, 1 derrota
Goleador destacado Miguel Merentiel Jordy Caicedo, 8 goles en 15 partidos
Probabilidad de ganar 52% 20%
Probabilidad de empate 28% 28%
Resultado estimado 1-0 0-1
Favorito para avanzar Boca



Talleres y Belgrano juegan un clásico histórico: Córdoba define mucho más que un pase a cuartos

Talleres y Belgrano se enfrentan este sábado en el Mario Alberto Kempes por los octavos de final del Torneo Apertura 2026, en un clásico cordobés con clima de final, eliminación directa y una historia que promete romper la racha de empates.

Talleres vs Belgrano: el clásico cordobés que puede cambiar la historia del Apertura

Córdoba se prepara para vivir uno de esos partidos que no entran en una previa común. Talleres y Belgrano se enfrentarán este sábado 9 de mayo, desde las 16.30, en el Estadio Mario Alberto Kempes, por los octavos de final del Torneo Apertura 2026. El encuentro tendrá transmisión de ESPN Premium, arbitraje de Darío Herrera y Hernán Mastrángelo en el VAR.

No será un clásico más. Será el primer cruce entre ambos en una instancia de eliminación directa de Primera División por un torneo de AFA. El ganador avanzará a cuartos de final y se medirá con el vencedor de la llave entre Independiente Rivadavia y Unión, mientras que el perdedor quedará eliminado del campeonato. Según la información de la previa, Talleres llegó como cuarto de su zona y Belgrano como quinto, lo que dejó armado un cruce de enorme carga emocional y deportiva.

El escenario también le agrega condimento: el Kempes estará ocupado únicamente por hinchas albiazules, ya que no habrá público visitante. Belgrano había buscado contar con su gente en las tribunas, pero finalmente el clásico se jugará con parcialidad local de Talleres. En la previa, el Pirata convocó a un banderazo en el Julio César Villagra para acompañar al plantel antes de un partido que puede marcar el semestre.

Un clásico con obligación de romper la paridad

El antecedente inmediato marca la tensión del presente: Belgrano y Talleres igualaron 0 a 0 el 16 de marzo en Alberdi, por la fecha 11 del Torneo Apertura. Ese empate prolongó una racha llamativa: siete clásicos consecutivos terminaron igualados en competencias oficiales.

Esta vez, sin embargo, no habrá lugar para una igualdad definitiva. Si el partido termina empatado en los 90 minutos, la llave deberá resolverse por la vía reglamentaria correspondiente. Por eso, más allá del peso emocional, este clásico tiene un valor distinto: obliga a uno de los dos a dar un paso al frente.

Desde el lado de Talleres, Augusto Schott resumió la magnitud del encuentro al afirmar que será un partido que “va a quedar en el recuerdo”. Del lado de Belgrano, Lisandro López remarcó que la ansiedad existe, pero que los jugadores deberán dejar lo emocional de lado para que no juegue en contra.

Cómo llega Talleres

Talleres llega a este clásico después de cerrar la fase regular con un empate 1-1 ante Unión en Santa Fe. El equipo de Carlos Tevez terminó cuarto en su zona con 26 puntos y se aseguró la localía para esta instancia. En ese último partido, Guido Herrera fue una de las grandes figuras, sosteniendo al equipo durante varios pasajes ante un rival que lo exigió hasta el final.

La T llega con una señal clara: no siempre dominó desde el juego, pero sí mostró una capacidad competitiva importante. Tevez defendió el rendimiento de su equipo tras el empate ante Unión y remarcó que Talleres compite, una idea que para el entrenador aparece como base fundamental en una instancia de playoffs.

En las últimas semanas, Talleres mostró solidez para sostenerse entre los clasificados. Le ganó 2-0 a Deportivo Riestra con goles de Ronaldo Martínez y Augusto Schott, empató 0-0 ante Estudiantes en La Plata y rescató un punto ante Unión, en un partido en el que estuvo muy cerca de ganar, pero recibió el empate en tiempo agregado.

La estructura del equipo parece apoyarse en tres nombres clave: Guido Herrera, por su experiencia y seguridad en el arco; Franco Cristaldo, por su capacidad para ordenar y conectar; y Ronaldo Martínez, como referencia ofensiva. Además, el posible regreso o presencia de extremos como Valentín Depietri o Diego Valoyes puede darle a Talleres esa profundidad que Tevez viene buscando desde hace varias fechas.

Cómo llega Belgrano

Belgrano llega con una mezcla particular de alivio, ilusión y necesidad. El Pirata cerró la fase regular con una goleada 4-0 ante Sarmiento, resultado que no solo mejoró su imagen, sino que lo empujó directamente al clásico ante Talleres. Los goles fueron de Francisco González Metilli, Lucas Suárez en contra, Ramiro Hernandes y Ramiro Tulián.

El equipo de Ricardo Zielinski venía de una etapa irregular, con cuestionamientos por su rendimiento y por la baja efectividad en ataque. Antes de esa goleada, el Pirata había mostrado dificultades para convertir: había igualado 0-0 con Barracas, perdido 1-0 ante Gimnasia y sufrido algunos pasajes de reprobación de su gente.

Sin embargo, la goleada frente a Sarmiento cambió el clima. Belgrano recuperó confianza, encontró variantes ofensivas y terminó la fase regular con una actuación convincente. González Metilli fue determinante, Passerini participó en la generación ofensiva, Hernandes convirtió y Ramiro Tulián, una de las promesas del club, marcó el primer gol de su carrera profesional.

La gran incógnita será cómo traduce Belgrano ese impulso en un clásico de eliminación directa, con estadio adverso y sin su público en las tribunas. Para Zielinski, el partido probablemente se jugará desde el orden, la concentración y la paciencia. La presencia de futbolistas de experiencia como Lisandro López, Santiago Longo, Lucas Zelarayán, Franco Vázquez, Emiliano Rigoni y Lucas Passerini puede ser determinante para manejar los momentos calientes del encuentro.

Probables formaciones

Talleres

Guido Herrera; Augusto Schott, Matías Catalán, Santiago Fernández, Alexandro Maidana; Matías Galarza, Mateo Cáceres; Valentín Depietri o Diego Valoyes, Franco Cristaldo, Rick Lima Morais; Ronaldo Martínez.
DT: Carlos Tevez.

Belgrano

Thiago Cardozo; Leonardo Morales, Lisandro López, Alexis Maldonado, Adrián Spörle; Adrián Sánchez, Santiago Longo; Emiliano Rigoni, Lucas Zelarayán, Francisco González Metilli o Ramiro Hernandes; Lucas Passerini.
DT: Ricardo Zielinski.

Según reportes de último momento, una de las dudas de Belgrano también pasa por el mediocampo, donde Santiago Longo y Franco Vázquez aparecen como alternativas posibles dentro del armado inicial.

Las claves tácticas del partido

1. El peso de Guido Herrera

Talleres viene de sostener varios resultados desde la seguridad de su arquero. Herrera fue figura ante Unión y puede tener un rol decisivo si Belgrano logra instalar el partido cerca del área. En un clásico cerrado, una atajada puede valer tanto como un gol.

2. La mitad de cancha

El duelo entre Galarza, Cáceres, Longo, Sánchez y los volantes creativos puede marcar el ritmo. Talleres intentará acelerar con Cristaldo, Rick, Depietri o Valoyes, mientras que Belgrano buscará que Zelarayán reciba con libertad para filtrar pases hacia Passerini o activar a Rigoni.

3. La pelota parada

En partidos de eliminación directa, la pelota detenida suele romper partidos. Talleres tiene buenos ejecutantes y defensores fuertes en el juego aéreo. Belgrano, con Lisandro López, Passerini y Maldonado, también puede lastimar en centros laterales, córners y segundas jugadas.

4. La carga emocional

La frase de Lisandro López es una de las claves de la previa: hay que dejar de lado lo emocional para que no juegue en contra. Belgrano no tendrá a su gente en el estadio y Talleres jugará con presión de local. El que maneje mejor la ansiedad tendrá una ventaja enorme.

5. El primer gol

Por cómo llegan ambos y por la racha de empates recientes, el primer gol puede condicionar todo. Si Talleres convierte primero, podrá jugar con el apoyo del Kempes y los espacios. Si golpea Belgrano, el clima puede tensionarse y obligar a la T a asumir riesgos.

Historial y antecedentes de eliminación directa

Aunque este será el primer mano a mano entre Talleres y Belgrano por una instancia de eliminación directa en Primera División, no será el primer cruce de este tipo en la historia del clásico. Según los datos incluidos en la previa, hubo 20 antecedentes de “mata-mata”: Talleres ganó 13 y Belgrano 7. El antecedente más reciente fue por Copa Argentina 2013, con triunfo albiazul 1-0, mientras que uno de los cruces más recordados fue la final por el ascenso a Primera en 1998, definida a favor de Talleres por penales.

Ese dato refuerza una sensación: Talleres llega con una ventaja histórica en cruces directos, pero Belgrano llega con el incentivo de cambiar el relato en una noche grande. Y como todo clásico, las estadísticas pesan, pero no juegan solas.

Probabilidad de resultado

Tomando en cuenta localía, momento futbolístico, antecedentes recientes, planteles, racha de clásicos empatados y rendimiento en el cierre de la fase regular, el partido aparece muy parejo. Talleres tiene una leve ventaja por jugar en el Kempes, con su público y con un equipo que terminó más arriba en su zona. Belgrano llega con el impulso anímico de la goleada ante Sarmiento, pero también con dudas por su irregularidad previa.

Estimación periodística de probabilidades en los 90 minutos:

  • Triunfo de Talleres: 38%
  • Empate: 34%
  • Triunfo de Belgrano: 28%

Resultado probable: Talleres 1-1 Belgrano.
Definición probable: partido cerrado, con posibilidad concreta de penales.
Leve favorito para avanzar: Talleres, por localía, contexto y mayor solidez reciente.

Pronóstico del partido

La previa invita a imaginar un clásico intenso, trabado y con pocos espacios. Talleres puede asumir más protagonismo por localía, pero no necesariamente se lanzará desordenado. Tevez sabe que una pérdida en mitad de cancha puede dejar a Belgrano con campo para correr y con jugadores de jerarquía como Zelarayán, Rigoni o Passerini.

Belgrano, por su parte, podría sentirse cómodo en un partido de ritmo cortado, esperando el error rival y tratando de golpear con transiciones rápidas o pelota parada. La gran pregunta es si el Pirata podrá sostener el nivel ofensivo que mostró ante Sarmiento o si volverá a mostrar los problemas de efectividad que preocuparon a Zielinski durante buena parte del tramo final de la fase regular.

La sensación es que el clásico puede definirse por detalles: una pelota detenida, un error defensivo, una aparición individual o una tanda de penales. En ese escenario, Talleres parte apenas mejor parado, pero Belgrano tiene argumentos suficientes para discutirle la clasificación hasta el final.


Cuadro final de estadísticas

Ítem Talleres Belgrano
Partido Octavos de final Torneo Apertura 2026 Octavos de final Torneo Apertura 2026
Día y hora Sábado 9 de mayo, 16.30 Sábado 9 de mayo, 16.30
Estadio Mario Alberto Kempes Mario Alberto Kempes
Público Solo hinchas de Talleres Sin público visitante
Posición de clasificación 4° de su zona 5° de su zona
Último partido 1-1 vs Unión 4-0 vs Sarmiento
Último clásico 0-0 en Alberdi 0-0 en Alberdi
Racha reciente del clásico 7 empates consecutivos 7 empates consecutivos
Antecedentes mano a mano 13 triunfos en 20 cruces 7 triunfos en 20 cruces
Figura reciente Guido Herrera Francisco González Metilli / Lucas Zelarayán
DT Carlos Tevez Ricardo Zielinski
Probabilidad de ganar en 90’ 38% 28%
Probabilidad de empate 34% 34%
Resultado estimado 1-1 1-1
Leve favorito para avanzar Talleres



Coudet y Pezzella hicieron autocrítica tras la derrota de River: “Estamos en deuda”

Tras la derrota 1-0 de River ante Atlético Tucumán en el Monumental, Eduardo Coudet realizó una fuerte autocrítica y asumió la responsabilidad por el bajo rendimiento del equipo. Germán Pezzella también fue contundente: reconoció que el Millonario hizo “un muy mal partido” y pidió trabajar para corregir una imagen que preocupa antes de los playoffs.

Coudet, sin vueltas tras la derrota de River: “La actuación fue malísima”

River terminó la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una derrota que encendió alarmas. El 1-0 ante Atlético Tucumán en el Monumental no solo dejó una imagen futbolística preocupante, sino también un clima incómodo con la gente, que despidió al equipo con silbidos al final de cada etapa. En ese contexto, Eduardo Coudet no buscó excusas: asumió la responsabilidad, fue frontal y reconoció que River quedó en deuda.

El entrenador fue categórico en conferencia de prensa. “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”, expresó el Chacho, visiblemente afectado por una caída que profundizó las dudas del Millonario antes del inicio de los octavos de final del campeonato.

River finalizó segundo en la Zona B con 29 puntos, pero el cierre dejó más preocupación que alivio. El equipo de Coudet venía de dos victorias después de la derrota en el Superclásico, aunque ante Atlético Tucumán volvió a mostrar problemas de funcionamiento, poca claridad ofensiva y una alarmante dificultad para reaccionar cuando empieza perdiendo.

“El máximo responsable soy yo”

Coudet repitió varias veces dos ideas centrales: responsabilidad propia y deuda futbolística. El técnico no trasladó culpas a los jugadores, ni al contexto, ni a la gente. Por el contrario, puso el foco en su tarea como conductor.

“Me hago responsable” y “estamos en deuda” fueron las frases que marcaron su conferencia. El entrenador reconoció que no logró que River transmitiera desde el juego lo que pretende para esta etapa del ciclo. “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas. Hoy se generó mucho más desde afuera hacia adentro que desde adentro hacia afuera. No es para quedar bien con la gente. Quedamos muy en deuda”, afirmó.

La frase resume el diagnóstico del propio entrenador. River tuvo momentos de empuje, especialmente en el segundo tiempo, pero más por necesidad y por el impulso de la gente que por una estructura futbolística clara. El equipo atacó, acumuló jugadores y buscó por insistencia, pero no logró sostener una idea fluida.

Coudet reconoció que River no juega como quiere

Uno de los puntos más fuertes de la conferencia fue cuando Coudet admitió que todavía no pudo encontrar la versión que pretende. Más allá de los resultados, el DT aceptó que las formas importan, especialmente en un club como River.

“No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo. No sé si nos supera la responsabilidad o algo. Soy consciente de que hemos modificado mucho, pero es trabajar y tratar de que el equipo juegue bien. Es la intención primordial. Los resultados fueron buenos, pero las formas acá son importantes. Todavía no lo he logrado. Quiero que juguemos bien al fútbol y que vaya de la mano con la historia de River”, explicó.

La autocrítica apunta a un problema que viene repitiéndose: River consigue resultados en algunos tramos, pero no logra consolidar una identidad convincente. El equipo alterna pasajes de dominio con desconexiones, le cuesta crear situaciones claras y, cuando recibe el primer gol, no encuentra respuestas confiables.

La deuda con la gente y los silbidos del Monumental

El clima en el Monumental fue otro tema central. La hinchada acompañó, empujó y trató de levantar al equipo, pero también expresó su fastidio. Los silbidos al final del primer tiempo y al cierre del partido reflejaron una sensación de impaciencia y preocupación.

Coudet entendió el mensaje de la gente y evitó cualquier reproche hacia los hinchas. “¿Qué le vamos a reclamar a la gente? Estás loco. Desde ningún lado reclamaría. Estamos agradecidos y en deuda. Nosotros tenemos que transmitir más desde lo futbolístico. Debe ser frustrante para la gente”, sostuvo.

El entrenador también explicó sus gestos durante el segundo tiempo, cuando se lo vio pidiendo mayor arenga e intentando que el equipo se conectara con el empuje popular. “Hoy trataba de que el equipo se enganche con la gente y ni con la gente empujando se pudo. La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol. Tenemos que trabajar”, reconoció.

El riesgo con Juanfer Quintero

En la búsqueda desesperada de soluciones, Coudet mandó a la cancha a Juan Fernando Quintero, pese a que el colombiano no llegaba con ritmo de práctica futbolística. El DT explicó que fue una decisión tomada por necesidad, ante la falta de generación del equipo.

“Termino metiendo algún manotazo para intentar. Juanfer no hizo una práctica de fútbol, pero si no lo pongo no puedo generar. Necesitamos usarlo, aunque sea tomando un riesgo”, dijo el entrenador.

La frase marca otro síntoma del presente de River: la dependencia de apariciones individuales para resolver partidos que colectivamente se presentan trabados. Juanfer tuvo una de las últimas situaciones con un zurdazo que contuvo Luis Ingolotti, pero no alcanzó para cambiar la historia.

Coudet aclaró la situación de Kevin Castaño

Otro de los temas que apareció en conferencia fue la situación de Kevin Castaño. Ante rumores sobre si el colombiano era tenido en cuenta o no, Coudet despejó dudas y aseguró que no existe ningún problema personal.

“Kevin Castaño y todos son tenidos en cuenta. Es una competencia deportiva. Acá no hay misterio. Si no yo diría: ‘tal jugador conmigo no juega más’. Hoy hay gente que está mejor. No hay nada personal”, explicó.

Con esa respuesta, el entrenador buscó cerrar una especulación interna y enmarcar las decisiones dentro de la competencia del plantel. Para Coudet, todos tuvieron oportunidades, aunque admitió que no logró emparejar el rendimiento general como pretendía.

Pezzella también fue duro: “Hicimos un muy mal partido”

La autocrítica no quedó solo en el entrenador. Germán Pezzella, uno de los referentes del plantel, también habló tras la derrota y fue igual de directo. El defensor reconoció que River no estuvo a la altura y que el equipo no encontró caminos para revertir el partido.

“Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta. Hay que trabajar”, afirmó Pezzella luego de la caída ante Atlético Tucumán.

El defensor profundizó en las dificultades ofensivas del equipo: “Nos faltó crear situaciones. En el segundo tiempo tuvimos una que otra, pero no tuvimos la claridad para llegar. Tuvimos varias pérdidas. Tenemos que mejorar”.

Sus palabras coinciden con el diagnóstico de Coudet: River no solo perdió, sino que dejó una imagen futbolística pobre. La falta de claridad en ataque, las pérdidas y la poca reacción volvieron a quedar en evidencia.

La estadística que preocupa: 22 partidos sin dar vuelta un resultado

La derrota ante Atlético Tucumán también profundizó una estadística negativa que River no consigue revertir. Es el partido número 22 consecutivo en el que el Millonario empieza perdiendo y no logra ganar. En esa racha, acumuló 16 derrotas y 6 empates.

Pezzella se refirió a ese dato sin minimizarlo. “Son estadísticas y si están por algo es. Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”, expresó.

La última vez que River logró remontar un partido que comenzó perdiendo fue el 6 de noviembre de 2024, cuando venció 3-2 a Instituto en Alta Córdoba con goles de Pablo Solari, Paulo Díaz y Facundo Colidio. Desde entonces, cada vez que recibió el primer golpe, no pudo transformar el desarrollo en victoria.

Un problema de carácter, juego y reacción

La estadística de los 22 partidos sin remontar no habla solamente de resultados. También expone un problema de reacción. River puede tener la pelota, puede empujar y puede generar tramos de dominio territorial, pero cuando el partido se le presenta adverso, le cuesta cambiar emocional y futbolísticamente.

Ante Atlético Tucumán, esa dificultad volvió a aparecer. El equipo intentó reaccionar con Lautaro Pereyra, Kendry Páez, Marcos Acuña, Juanfer Quintero y Maxi Salas, pero no logró quebrar a un rival ordenado. Incluso tuvo un cabezazo de Salas en el travesaño y algunas situaciones aisladas, pero nunca transmitió la sensación de controlar realmente el partido.

Coudet lo resumió con una frase que funciona como diagnóstico general: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.

River llega a playoffs en alerta

Aunque River terminó segundo en la Zona B y tendrá la ventaja de recibir a su rival en octavos, el presente preocupa. El Millonario podría enfrentar a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de la fecha, pero más allá del adversario, el foco está puesto en su propio rendimiento.

El equipo necesita recuperar confianza, claridad y capacidad de respuesta. En una instancia de eliminación directa, no alcanza con empujar ni con depender de individualidades. River deberá encontrar una estructura más sólida y una idea más reconocible si quiere avanzar.

La derrota ante Atlético Tucumán dejó una imagen incómoda: un equipo que no jugó bien, un entrenador que asumió la responsabilidad, un referente que pidió autocrítica y una hinchada que mostró su fastidio. Todo esto, justo antes de los playoffs.


Análisis del momento de River

River atraviesa una paradoja. Desde la tabla, no llega mal: terminó segundo en la Zona B con 29 puntos. Desde el juego, en cambio, el cierre dejó muchas dudas. La derrota ante Atlético Tucumán no fue solo un resultado negativo, sino una señal de alarma por la falta de funcionamiento.

El equipo de Coudet no pudo imponer condiciones ante un rival que llegaba sin chances de playoffs y con una pésima racha como visitante. Atlético Tucumán golpeó en el primer tiempo, defendió con orden y se llevó una victoria histórica del Monumental.

River, en cambio, quedó atrapado en sus propios problemas: pérdidas, poca creatividad, falta de profundidad y una dificultad evidente para cambiar partidos adversos. La autocrítica de Coudet y Pezzella fue necesaria, pero ahora deberá transformarse en respuestas futbolísticas.


Las frases más fuertes tras la derrota

Eduardo Coudet: “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”.

Eduardo Coudet: “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas”.

Eduardo Coudet: “Quedamos muy en deuda”.

Eduardo Coudet: “No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo”.

Eduardo Coudet: “La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol”.

Eduardo Coudet: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.

Germán Pezzella: “Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta”.

Germán Pezzella: “Nos faltó crear situaciones. No tuvimos la claridad para llegar”.

Germán Pezzella: “Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”.




Atlético Tucumán dio el golpe en el Monumental: le ganó a River y cerró el Apertura con un triunfo histórico

Atlético Tucumán consiguió un triunfo enorme en el Monumental: venció 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria histórica. El Decano cortó una racha de 464 días sin ganar como visitante y dejó al Millonario lleno de dudas de cara a los playoffs.

Atlético Tucumán venció a River en el Monumental y firmó uno de los grandes golpes del Apertura

Atlético Tucumán cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria que vale mucho más que tres puntos. En el Estadio Monumental, el Decano derrotó 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y consiguió un triunfo histórico, de enorme valor deportivo y emocional, en una cancha donde pocos imaginaban que podía dar el golpe.

El equipo de Julio César Falcioni llegó a Núñez sin chances de pelear por los playoffs y con una campaña irregular, especialmente fuera de casa. Pero lejos de refugiarse cerca de su arco, Atlético Tucumán jugó con personalidad, compitió con orden, aprovechó su momento y defendió la ventaja con firmeza hasta el final.

River, en cambio, volvió a mostrar señales preocupantes. El equipo de Eduardo Coudet venía de dos triunfos consecutivos tras la derrota en el Superclásico, pero no logró sostener esa levantada. Jugó mal, fue silbado por su gente al final de cada etapa y llega a los octavos de final con más dudas que certezas, pese a haber terminado segundo en la Zona B con 29 puntos.

Síntesis del partido

Resultado: River 0-1 Atlético Tucumán
Competencia: Torneo Apertura 2026
Fecha: postergada jornada 9
Estadio: Monumental Antonio Vespucio Liberti
Gol: Renzo Tesuri
Figura destacada: Luis Ingolotti, por sus intervenciones en el segundo tiempo
Dato clave: Atlético Tucumán ganó como visitante después de 464 días y cortó una racha de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.


Un triunfo que rompe rachas y queda en la historia

La victoria de Atlético Tucumán en el Monumental no fue una más. El Decano no ganaba como visitante desde el 24 de enero de 2025, cuando venció 1-0 a San Martín de San Juan con gol de Coronel. Desde entonces, habían pasado 464 días sin festejos fuera del José Fierro.

La estadística era todavía más dura si se observaba la capacidad de sumar: Atlético no puntuaba como visitante desde el 18 de agosto de 2025, cuando empató 2-2 ante Sarmiento con goles agónicos de Coronel y Auzqui. Luego de ese partido, acumuló 13 derrotas consecutivas fuera de Tucumán.

Por eso, ganar en el Monumental tuvo un valor gigantesco. Atlético no solo cortó una mala racha: lo hizo ante River, en Núñez, y con una actuación seria, inteligente y de carácter.

Además, el triunfo tiene una particularidad histórica. Fue apenas la segunda victoria de Atlético Tucumán sobre River en el Monumental y la primera conseguida en cancha ante el Millonario como visitante en Primera División. El antecedente anterior en Núñez había sido en la temporada 2011/12, por la Primera Nacional, cuando el Decano ganó 2-0 con goles de Luis Miguel “Pulga” Rodríguez y César Montiglio.


River empezó agresivo, pero Atlético no se intimidó

El arranque mostró a un River decidido. El equipo de Coudet salió con intensidad, intentó presionar alto y buscó imponer condiciones desde los primeros minutos. A los 7, Fabricio Bustos armó una buena jugada con dos paredes consecutivas, primero con Maxi Meza y luego con Tomás Galván, hasta quedar en posición de remate. Su disparo de media distancia se fue por encima del travesaño.

Ese comienzo parecía marcar una noche de dominio local, pero Atlético Tucumán no se achicó. El equipo de Falcioni no se metió atrás. Se animó a salir, presionó cuando pudo y encontró espacios para lastimar.

El Decano avisó en más de una oportunidad. Incluso llegó a convertir por medio de Leandro “Loco” Díaz, aunque el gol fue anulado por posición adelantada. Esa acción fue una señal: Atlético estaba dispuesto a competir el partido lejos de una postura pasiva.

River también tuvo su chance a los 15 minutos. Facundo Colidio remató, la pelota rebotó en un defensor y le quedó a Maximiliano Meza, que sacó un potente derechazo. Clever Ferreira alcanzó a bloquearlo justo, evitando una situación muy peligrosa para la visita.


Tesuri apareció para silenciar Núñez

Atlético Tucumán encontró el golpe decisivo en el primer tiempo. La jugada nació por izquierda, con una gran acción individual de Franco Nicola. El atacante amagó, desbordó ante Germán Pezzella y lanzó un centro que picó en el área.

La pelota llegó al segundo palo, donde Maximiliano Villa remató mordido. Ese intento no fue directo al arco, pero terminó transformándose en una asistencia inesperada hacia el corazón del área. Allí apareció Renzo Tesuri, capitán del Decano, para colocar la pelota cerca del palo derecho y marcar el 1-0.

El gol fue un premio para Atlético, que había demostrado personalidad para no quedar sometido. También fue un golpe fuerte para River, que empezó a sentir la impaciencia de su gente y la incomodidad de un partido que se le escapaba desde lo futbolístico y desde lo emocional.

Tesuri, símbolo de esfuerzo y liderazgo, puso su sello en una noche que quedará marcada para el Decano. Su definición fue precisa, pero la jugada completa también mostró una virtud colectiva: Atlético atacó con decisión, aprovechó los espacios y tuvo la convicción que muchas veces le faltó fuera de casa durante el último año.


River reaccionó, pero se encontró con Ingolotti

Después del 0-1, River fue a buscar el empate. A los 27 minutos tuvo dos situaciones claras en pocos segundos. Primero, Colidio avanzó por el centro y habilitó a Agustín Ruberto, quien giró y sacó un zurdazo de media vuelta. Luis Ingolotti voló sobre su poste izquierdo y mandó la pelota al córner.

En la jugada posterior, el tiro de esquina fue peinado hacia el área por Leandro Díaz y Germán Pezzella tuvo la chance de definir de frente al arco, aunque muy incómodo. Su remate se fue demasiado alto.

Coudet empezó a mostrar fastidio desde el banco. Hizo gestos, dio indicaciones y buscó que su equipo tuviera mayor convicción para atacar. River tenía la pelota, pero no encontraba claridad. Atlético, en cambio, defendía con orden y esperaba su oportunidad para salir rápido.

A los 39, Ian Subiabre casi aprovecha una falta de comunicación en el fondo tucumano. Ingolotti salió a cortar un pase largo junto a dos defensores, se chocó con Ferreira y la pelota quedó suelta. Subiabre, sin demasiado ángulo, intentó picarla desde afuera del área por encima del arquero, pero su remate salió cerca del palo derecho.


Beltrán evitó que Atlético ampliara la ventaja

Antes del descanso, Atlético Tucumán tuvo una chance enorme para irse al vestuario con una ventaja mayor. La acción nació en una contra muy bien conducida por Nicolás Laméndola, quien manejó los tiempos y descargó para Leandro Díaz.

El delantero remató de derecha, pero Santiago Beltrán respondió con una gran intervención, cerrando con la pierna izquierda. La atajada fue tan importante que recibió aplausos de las tribunas riverplatenses, pese al fastidio generalizado por el rendimiento del equipo.

Esa jugada dejó una conclusión clara: Atlético no solo estaba defendiendo una ventaja; también tenía herramientas para lastimar cada vez que encontraba espacios. River, en cambio, se iba al descanso con murmullos, dudas y una sensación de incomodidad profunda.


Pereyra levantó al Monumental, pero no alcanzó

En el segundo tiempo, River buscó respuestas desde el banco y encontró algo de aire en Lautaro Pereyra. El juvenil de 18 años mostró personalidad desde su primera intervención: recibió de espaldas sobre la izquierda, giró, dejó atrás a su marcador, pasó entre dos defensores y remató de derecha. La pelota pasó muy cerca del palo izquierdo de Ingolotti.

Pereyra volvió a encender al público a los 12 minutos del complemento. Aprovechó un pase fallido de Atlético, eludió con categoría a Villa y asistió a Kendry Páez, que controló con derecha y definió de zurda sin potencia. Ingolotti respondió bien, volcándose hacia su costado derecho.

El ingreso de Pereyra, junto con la creatividad de Páez y algunos avances de Marcos Acuña por izquierda, empezó a empujar a Atlético contra su arco. River creció territorialmente, pero le siguió faltando precisión en la última jugada.

Maxi Salas también tuvo sus oportunidades. La más clara llegó cuando Atlético estaba momentáneamente con diez por una lesión de Gastón Suso. Acuña lanzó un centro desde la izquierda y Salas cabeceó con mucha dificultad, arqueando el cuerpo en el aire. La pelota superó la estirada del arquero y pegó en el travesaño.


Atlético resistió con firmeza y casi lo liquida de contra

Con el paso de los minutos, River se fue llenando de ansiedad. Juanfer Quintero tuvo un tiro libre que Lautaro Rivero cabeceó en zona peligrosa, pero sin dirección. Luego, Colidio probó desde media distancia cerca del final y la pelota se fue por encima del travesaño.

En tiempo adicionado, Quintero recortó de derecha a izquierda y sacó un zurdazo que Ingolotti controló contra su poste izquierdo. Fue una de las últimas chances del Millonario, que terminó empujando más por necesidad que por funcionamiento.

Atlético, mientras tanto, tuvo algunas oportunidades para sentenciar de contra, pero no estuvo fino en los metros finales. Aun así, defendió con concentración, sostuvo la ventaja y se abrazó a una victoria que necesitaba desde hacía demasiado tiempo.

Cuando llegó el pitazo final, el contraste fue total: silbidos para River y desahogo absoluto para Atlético Tucumán. El Decano había logrado una de las grandes sorpresas de la fecha y había puesto fin a una racha negra como visitante.


River llega a playoffs con más dudas que certezas

La derrota dejó a River en una posición incómoda. El equipo terminó segundo en la Zona B con 29 puntos y recibirá en octavos a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de los últimos cruces. Pero más allá de la ubicación, la preocupación pasa por el rendimiento.

El Millonario volvió a jugar mal. Le costó construir juego, dependió demasiado de apariciones individuales y fue silbado por su gente. La sensación en Núñez es que el equipo de Coudet todavía no termina de afirmarse, aun cuando los resultados previos lo habían acomodado en la tabla.

En playoffs, donde el margen de error se reduce, River necesitará otra versión. La jerarquía individual no siempre alcanza si no hay fluidez colectiva. Ante Atlético, quedó expuesto por un rival que lo incomodó, lo lastimó y después supo defender el resultado.


Atlético Tucumán cerró con una sonrisa un torneo difícil

Para Atlético Tucumán, el triunfo no cambia su ubicación final de manera determinante: terminó decimotercero en la Zona B, con 14 puntos. Pero sí modifica el ánimo y el balance emocional del cierre.

El Decano venía de un torneo complicado, con muchas dificultades fuera de casa y sin posibilidades de clasificar. Ganar en el Monumental, ante River, y cortando una racha de 464 días sin victorias como visitante, puede ser un punto de partida para reconstruir confianza.

Falcioni logró que su equipo compitiera con orden, concentración y carácter. Atlético defendió cuando tuvo que defender, atacó cuando encontró espacios y supo sostener una ventaja mínima durante gran parte del partido.


Análisis del partido: el Decano ganó porque creyó y resistió

Atlético Tucumán ganó por tres razones principales: no se intimidó, aprovechó su oportunidad y defendió con firmeza.

No se intimidó porque salió a jugar el partido sin regalarle la pelota y el territorio completamente a River. Aprovechó su oportunidad porque Tesuri convirtió en una de las acciones más claras del primer tiempo. Y defendió con firmeza porque en el segundo tiempo soportó el empuje del Millonario sin perder el orden.

River tuvo chances, sí. Pegó un tiro en el travesaño, encontró respuestas en Pereyra y Páez, y exigió a Ingolotti. Pero nunca logró transformar su dominio territorial en un funcionamiento claro.

El Decano, en cambio, fue más simple y más efectivo. En una cancha difícil, con una racha negativa pesadísima sobre la espalda, jugó con la concentración que exige un partido así.


Las claves del triunfazo de Atlético Tucumán

1. El gol de Tesuri
El capitán apareció en el área y definió con precisión para marcar el único gol del partido.

2. La personalidad del Decano
Atlético no se metió atrás desde el inicio. Compitió, buscó y se animó a lastimar.

3. La firmeza defensiva
El equipo de Falcioni sostuvo el resultado durante todo el segundo tiempo ante un River que empujó con ansiedad.

4. Luis Ingolotti respondió cuando lo exigieron
El arquero fue importante en el complemento, especialmente ante Páez y Quintero.

5. Una racha histórica que llegó a su fin
Atlético volvió a ganar como visitante después de 464 días y cortó una seguidilla de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.




Estudiantes venció a Platense en Vicente López, quedó primero de la Zona A y definirá de local en los playoffs

Estudiantes de La Plata consiguió un triunfo clave como visitante ante Platense por 2-0 y se quedó con el primer puesto de la Zona A del Torneo Apertura 2026. Con goles de Alexis Castro y Lucas Alario, el equipo de Alexander Medina llegó a 31 puntos, superó a Boca y tendrá ventaja de localía en los playoffs.

Estudiantes de La Plata volvió a demostrar por qué es uno de los equipos más sólidos del Torneo Apertura 2026. En una parada exigente, lejos de UNO y ante un Platense que intentaba cerrar con dignidad una fase regular irregular, el Pincha se hizo fuerte en el Estadio Ciudad de Vicente López, ganó 2-0 y se quedó con el primer puesto de la Zona A.

La victoria tuvo un valor enorme. Estudiantes llegó al partido sabiendo que Boca había ganado en Santiago del Estero y se había subido momentáneamente a la cima. La respuesta del equipo de Alexander Medina fue contundente: esperó su momento, fue eficaz en el complemento y terminó arrebatándole al Xeneize el liderazgo del grupo. Con este resultado, el Pincha alcanzó los 31 puntos, dejó a Boca segundo con 30 y se aseguró una ventaja fundamental para la etapa decisiva: definir como local todos sus cruces de playoffs, salvo una eventual final.

Síntesis del partido

Resultado: Platense 0-2 Estudiantes de La Plata
Competencia: Torneo Apertura 2026
Fecha: partido postergado de la fecha 9
Estadio: Ciudad de Vicente López
Goles: Alexis Castro y Lucas Alario
Figura destacada: Edwuin Cetré, por su desequilibrio y asistencia en el primer gol
Dato clave: Estudiantes llegó a 31 puntos, superó a Boca y terminó primero en la Zona A.


Un partido que valía mucho más que tres puntos

El triunfo de Estudiantes no fue uno más. El Pincha ya estaba clasificado a los playoffs, pero el objetivo era mayor: quedarse con el liderazgo de la Zona A para llegar al mata-mata desde una posición de privilegio. En un torneo corto, donde cada cruce puede definir el semestre, terminar primero representa una ventaja deportiva y emocional importante.

El equipo platense entendió el contexto. No necesitó brillar durante los 90 minutos, pero sí mostró madurez competitiva. Supo atravesar un primer tiempo parejo, administró momentos de presión y golpeó en el complemento con la eficacia de los equipos que pelean arriba.

Platense, por su parte, llegaba eliminado del Apertura y con la cabeza repartida entre el cierre del torneo local y la Copa Libertadores. El Calamar había conseguido una victoria importante ante Independiente Santa Fe por el certamen continental, pero en el campeonato doméstico no logró sostener la campaña que esperaba. La derrota ante Estudiantes terminó de confirmar un cierre local frustrante.


Primer tiempo parejo, VAR y palo para Platense

La primera parte no tuvo una diferencia marcada entre ambos equipos. Estudiantes intentó sostener su estructura habitual, con orden, presión por momentos y paciencia para atacar. Platense buscó hacerse fuerte en su estadio, competir desde la intensidad y aprovechar los espacios cuando el Pincha adelantaba líneas.

Las emociones más importantes del primer tiempo llegaron en acciones puntuales. Estudiantes tuvo una alegría que duró poco: Edwuin Cetré convirtió, pero el tanto fue anulado por intermedio del VAR. Esa jugada dejó la sensación de que el colombiano podía transformarse en un factor determinante si encontraba espacios.

Del otro lado, Platense también tuvo su gran oportunidad. Juan Gauto sacó un remate que terminó impactando en el palo, en la situación más clara del Calamar durante esa etapa. Fue una advertencia seria para Estudiantes, que entendió que el partido no estaba controlado del todo y que cualquier desconcentración podía modificar el desarrollo.

El 0-0 al descanso reflejaba bien lo ocurrido: un partido disputado, sin grandes diferencias en el trámite y con dos equipos que habían tenido situaciones para abrir el marcador. La diferencia, como tantas veces sucede, iba a aparecer en la contundencia.


Estudiantes golpeó con Castro y empezó a construir la cima

El complemento cambió la historia. Estudiantes encontró mayor claridad, empezó a atacar con más decisión y aprovechó mejor sus momentos. A los 70 minutos llegó la apertura del marcador, en una jugada de alta precisión.

Edwuin Cetré recibió y filtró un pase precioso para Alexis Castro, que apareció con inteligencia para definir y marcar el 1-0. El gol tuvo mucho de lectura y calidad: Cetré encontró el espacio justo y Castro atacó el lugar indicado para romper el cero.

Ese tanto fue clave porque obligó a Platense a salir con más urgencia y le permitió a Estudiantes manejar el partido desde una posición favorable. El Pincha no había sido ampliamente superior en el desarrollo general, pero mostró una virtud decisiva: eficacia. Cuando tuvo la chance, no perdonó.

Alexis Castro volvió a ser importante en un equipo que encuentra soluciones desde varios sectores. Estudiantes no depende de un solo nombre para convertir: tiene mediocampistas con llegada, delanteros de jerarquía y extremos capaces de romper líneas.


Alario sentenció el partido y selló el liderazgo

Ocho minutos después del primer gol, Estudiantes volvió a golpear. A los 78 minutos, Santiago Núñez construyó una asistencia notable con una pirueta y dejó servido el segundo tanto para Lucas Alario. El delantero no falló y puso el 2-0 definitivo.

El gol de Alario liquidó el partido y confirmó la diferencia en las áreas. Platense había competido, había tenido su chance y no había sido claramente superado en el juego, pero Estudiantes fue letal cuando el partido se abrió. Esa eficacia explica buena parte de su campaña y del liderazgo final en la Zona A.

Alario, además, aportó una señal importante de cara a los playoffs. En partidos de eliminación directa, contar con un delantero que puede resolver dentro del área vale oro. Su gol en Vicente López no solo aseguró la victoria: también reforzó la confianza del Pincha en una de sus principales cartas ofensivas.


Una victoria de equipo maduro

Estudiantes ganó como ganan los equipos que conocen los momentos. No necesitó arrollar, ni dominar con amplitud, ni generar una cantidad enorme de situaciones. Le alcanzó con sostenerse, competir y golpear cuando el partido lo permitió.

El equipo de Alexander Medina fue práctico y maduro. Defendió bien los momentos en los que Platense intentó lastimar, no se desesperó tras el gol anulado a Cetré y encontró en el segundo tiempo la precisión que le faltó en la primera parte.

Esa capacidad de adaptación será clave en los playoffs. El Pincha ya había mostrado carácter en partidos anteriores del torneo, como en el triunfo ante Instituto en Córdoba que le aseguró la clasificación a octavos, o en la victoria agónica ante Unión que lo había impulsado a la cima. Esta vez, volvió a dar una muestra de competitividad en condición de visitante.


El liderazgo que le arrebató a Boca

Uno de los condimentos más fuertes de la jornada fue la pelea por el primer puesto. Boca había ganado su partido en Santiago del Estero y había quedado momentáneamente arriba. Estudiantes tenía que responder para recuperar la cima y no falló.

Con el 2-0 en Vicente López, el Pincha llegó a 31 puntos y dejó al Xeneize con 30. Esa diferencia mínima cambia mucho el panorama de la siguiente instancia. Estudiantes terminó primero de la Zona A y jugará en UNO ante el octavo de la Zona B. Además, en caso de seguir avanzando, mantendrá la posibilidad de definir como local hasta antes de la final.

Para un equipo fuerte en La Plata, esa ventaja puede ser determinante. UNO se transforma en un factor competitivo, por el clima, la presión y la familiaridad del equipo con su escenario.


Platense cerró un Apertura para el olvido

Del lado de Platense, la derrota profundizó el balance negativo del torneo local. El Calamar venía de vivir momentos importantes en la Copa Libertadores, con triunfos históricos ante Peñarol e Independiente Santa Fe, pero en el Apertura quedó lejos de la pelea por los playoffs.

El contraste fue evidente durante todo el semestre. Mientras en la Copa mostró ambición, carácter y capacidad para competir en noches grandes, en el campeonato doméstico no pudo sostener regularidad. La caída ante San Lorenzo lo había dejado virtualmente afuera y el cierre ante Estudiantes terminó de sellar un Apertura muy flojo.

Platense tuvo momentos interesantes en Vicente López, especialmente en el primer tiempo con el remate de Gauto en el palo, pero volvió a pagar caro su falta de eficacia. En un partido parejo, no convirtió cuando pudo y después sufrió la contundencia del líder.


Cetré, Castro y Alario: los nombres del triunfo

Estudiantes encontró en tres nombres una parte importante de la explicación del triunfo.

Edwuin Cetré fue desequilibrante. Aunque le anularon un gol en el primer tiempo, siguió buscando y terminó asistiendo a Alexis Castro en la apertura del marcador. Su capacidad para romper líneas y generar peligro puede ser un arma decisiva en el mata-mata.

Alexis Castro fue oportuno y preciso. Atacó bien el espacio, definió en el momento justo y abrió un partido que estaba cerrado.

Lucas Alario completó la tarea. El delantero apareció para marcar el segundo y sentenciar el resultado. Su presencia en el área le da a Estudiantes jerarquía y peso ofensivo.


Lo que viene para Estudiantes

Estudiantes ahora espera por el octavo de la Zona B, rival al que recibirá en UNO en el inicio de los playoffs. En las primeras proyecciones, ese lugar podía ser ocupado por Barracas Central, aunque la definición de la zona terminará de confirmar el cruce.

El Pincha llega con confianza, liderazgo y ventaja deportiva. También con doble competencia, ya que viene de empatar 1-1 ante Flamengo por la Copa Libertadores, resultado que lo mantiene segundo en su grupo continental. El desafío será administrar cargas, sostener intensidad y mantener la eficacia que mostró ante Platense.


Análisis táctico del triunfo de Estudiantes

El partido mostró a un Estudiantes inteligente, más efectivo que dominante. En el primer tiempo, Platense logró equilibrar el trámite y tuvo una chance clara con el palo de Gauto. El Pincha, por su parte, sufrió la anulación del gol de Cetré, pero no perdió el orden.

En el complemento, la clave estuvo en la lectura de espacios. Cetré encontró el pase para Castro en el 1-0 y Núñez asistió con una acción acrobática a Alario en el 2-0. Estudiantes no necesitó una superioridad abrumadora: necesitó precisión.

Defensivamente, el equipo de Medina sostuvo el cero y no permitió que Platense transformara sus momentos en goles. Esa solidez, combinada con eficacia arriba, explica el resultado.


Las claves del triunfo del Pincha

1. Eficacia en el complemento
Estudiantes convirtió dos goles en ocho minutos y resolvió un partido que venía cerrado.

2. Cetré como generador
El colombiano fue importante incluso después del gol anulado. Su asistencia a Castro destrabó el encuentro.

3. Castro atacó el espacio justo
El mediocampista apareció en zona de definición y marcó el 1-0 en un momento clave.

4. Alario liquidó la historia
El delantero sentenció el partido y llega con confianza al tramo decisivo.

5. Liderazgo y localía
El Pincha alcanzó los 31 puntos, superó a Boca y terminó primero de la Zona A.




Unión lo empató en la última ante Talleres y mantiene viva la ilusión de clasificar a los octavos

Unión de Santa Fe rescató un empate agónico ante Talleres en el estadio 15 de Abril y mantiene viva la ilusión de meterse en los octavos de final del Torneo Apertura 2026. El Tatengue fue superior durante gran parte del partido, pero chocó una y otra vez con Guido Herrera hasta que Cristian Tarragona apareció a los 95 minutos para poner el 1-1.

Unión de Santa Fe volvió a vivir una noche de sufrimiento, insistencia y esperanza. En el estadio 15 de Abril, el equipo de Leonardo Madelón empató 1-1 ante Talleres de Córdoba por el cierre de la fase regular del Torneo Apertura 2026 y, aunque ya no depende de sí mismo, todavía mantiene chances de meterse en los octavos de final.

El Tatengue necesitaba ganar para fortalecer su lugar entre los ocho mejores de la Zona A, pero se encontró con un partido cuesta arriba desde temprano. Talleres golpeó primero con un golazo de Rick, sostuvo la ventaja durante casi todo el encuentro gracias a una actuación enorme de Guido Herrera, y recién en el quinto minuto de descuento apareció Cristian Tarragona para empujar el centro de Lautaro Vargas y desatar el grito de todo Santa Fe.

El empate tuvo sabor a alivio, aunque también dejó una sensación inevitable de oportunidad perdida. Unión hizo méritos para quedarse con algo más. Fue superior durante gran parte de la noche, generó situaciones claras, convirtió al arquero visitante en figura y empujó hasta el último segundo. Pero el 1-1 lo deja pendiente de lo que ocurra con Defensa y Justicia: para clasificar, necesita un traspié del Halcón en su partido del lunes.

Síntesis del partido

Resultado: Unión 1-1 Talleres
Competencia: Torneo Apertura 2026
Estadio: 15 de Abril, Santa Fe
Gol de Talleres: Rick
Gol de Unión: Cristian Tarragona
Figura: Guido Herrera
Dato clave: Unión empató a los 95 minutos, sigue con chances de playoffs, pero ya no depende de sí mismo.


Una noche de necesidad para Unión

Unión llegó al partido con la presión lógica de una definición cerrada. La Zona A del Torneo Apertura entró en su tramo final con varios equipos peleando por los últimos lugares de clasificación, y el Tatengue sabía que no podía fallar en casa.

El equipo santafesino venía con una campaña irregular en las últimas fechas. Había sumado poco en relación con lo que necesitaba y había dejado puntos importantes en el camino. En la previa, el dato era claro: Unión había ganado apenas uno de sus últimos siete partidos de liga, con tres empates y tres derrotas. Ese único triunfo había sido ante Deportivo Riestra, último de la tabla del Grupo A.

Aun así, había motivos para creer. Como local, Unión había mostrado mejores respuestas durante el torneo: solo una derrota en casa, con tres triunfos y tres empates. Esa fortaleza en el 15 de Abril era uno de los argumentos principales para sostener la esperanza de clasificación.

Talleres, en cambio, llegó con otro panorama. El equipo de Carlos Tevez ya tenía asegurada su presencia en los playoffs, por lo que el partido no tenía la misma urgencia clasificatoria. Sin embargo, la T venía en una buena dinámica, con tres partidos sin perder y un empate 0-0 ante Estudiantes, líder de la Zona A. Además, estaba invicto en sus últimas cuatro presentaciones como visitante.


Unión empezó mejor, pero el palo le negó el primero

El arranque fue favorable para Unión. El Tatengue salió decidido, presionó alto, buscó llevar el partido al campo de Talleres y generó la primera situación clara antes de los diez minutos. A los 7, Julián Palacios tuvo la chance de abrir el marcador, pero su remate dio en el palo.

Esa jugada marcó el tono del partido: Unión iba a buscar, iba a insistir, pero también iba a chocar contra los detalles. El equipo de Madelón tuvo intensidad y decisión, pero le faltó precisión para transformar su dominio inicial en ventaja.

Talleres, en cambio, mostró una virtud que en los partidos cerrados vale oro: eficacia. No necesitó demasiado para ponerse arriba. A los 18 minutos, Rick recibió, le ganó el duelo a Del Blanco, dejó en el camino a Ludueña con una acción individual brillante y sacó un remate espectacular al ángulo. Fue uno de los mejores goles de la fecha y dejó sin respuesta al arquero tatengue.

La jugada generó reclamos en Unión, porque los jugadores locales pidieron falta del brasileño en el control. Sin embargo, ni el árbitro Zunino ni el VAR consideraron que hubiera infracción, por lo que el gol fue convalidado.


Guido Herrera empezó a construir su noche de figura

El 0-1 obligó a Unión a acelerar. El Tatengue no se cayó tras el golpe y fue con mayor convicción en busca del empate. Desde ese momento, el partido empezó a transformarse en un duelo entre el ataque local y Guido Herrera.

El arquero de Talleres fue determinante. Primero respondió ante un tiro libre de Mateo Del Blanco, que sacó con ayuda del palo. Después, se agigantó dos veces ante Cristian Tarragona, una de ellas en un mano a mano muy claro. Cada intervención de Herrera sostuvo la ventaja de la T y alimentó la frustración de Unión.

Al descanso, el resultado parecía injusto para el local. Unión había hecho méritos para empatar, pero se iba al vestuario perdiendo por dos razones principales: el golazo de Rick y la enorme actuación de Herrera.

Talleres, con menos posesión y menos situaciones, había encontrado el partido que quería. Se puso arriba, defendió con orden y se sostuvo en la seguridad de su arquero. Para un equipo ya clasificado, administrar esfuerzos y cuidar el resultado era una forma inteligente de competir.


El complemento fue un monólogo Tatengue

En el segundo tiempo, la dinámica no cambió. Unión volvió a asumir el protagonismo y Talleres eligió resistir. El equipo de Madelón monopolizó la pelota, empujó con sus laterales, buscó por afuera y cargó el área con centros constantes.

El Tatengue tuvo mucha presencia en campo rival. Probó con remates desde afuera, envíos cruzados y pelotas detenidas. Sin embargo, le faltaba la puntada final. Cuando encontraba el espacio, aparecía Herrera. Cuando Herrera no llegaba, el remate salía apenas desviado o la defensa cordobesa lograba despejar.

La figura del arquero visitante creció todavía más con una doble atajada decisiva. Talleres sobrevivía a partir de su última línea, mientras Unión acumulaba méritos y ansiedad. El paso de los minutos empezó a jugar también en lo emocional: cada ataque frustrado parecía acercar al Tatengue a una eliminación dolorosa.

La historia reciente de Unión también pesaba. El equipo había dejado escapar varios partidos que comenzó ganando y venía con dificultades para sostener resultados o cerrar encuentros. Esta vez, el problema era distinto: no lograba quebrar a un rival que se había puesto en ventaja con muy poco y luego se aferró a su arquero.


Tarragona apareció a los 95 y mantuvo viva la ilusión

Cuando el partido parecía terminar en derrota, Unión encontró el premio a la insistencia. A los 95 minutos, Lautaro Vargas lanzó un centro al área y Cristian Tarragona apareció para mandarla a guardar. El delantero se convirtió en héroe de la noche y desató el desahogo en el 15 de Abril.

El gol fue agónico, merecido y vital. No le dio la clasificación directa al Tatengue, pero sí lo mantuvo con vida. En una definición tan ajustada, ese punto puede ser decisivo si Defensa y Justicia no logra ganar su partido pendiente.

Tarragona volvió a aparecer en un momento caliente. El delantero ya venía siendo importante para Unión en la temporada, con goles decisivos en Copa Argentina y en el torneo local. Ante Talleres, su aparición en la última jugada reafirmó su peso como referencia ofensiva del equipo de Madelón.

El 1-1 final dejó una postal muy clara: Unión terminó empujando, Talleres terminó resistiendo y Herrera, pese al gol recibido en la última, fue una de las grandes figuras de la noche.


Qué necesita Unión para clasificar

El empate mantiene con vida a Unión, pero le quitó el control total de su destino. El Tatengue ya no depende de sí mismo para meterse en los octavos de final del Torneo Apertura 2026.

La cuenta es simple: necesita que Defensa y Justicia deje puntos en su partido del lunes. Si el Halcón gana, puede superar al equipo santafesino y dejarlo afuera de la zona de clasificación. Por eso, el empate agónico fue un alivio, pero no una solución completa.

La sensación es doble. Por un lado, Unión evitó una derrota que lo dejaba prácticamente sin margen. Por otro, no pudo conseguir el triunfo que le habría dado mayor tranquilidad. El equipo hizo los méritos, pero el fútbol no siempre premia del todo.


Talleres: clasificación asegurada y una prueba útil para los playoffs

Para Talleres, el empate tiene otra lectura. La T ya estaba clasificada a los playoffs y llegaba a Santa Fe sin la presión del resultado. Carlos Tevez podía administrar cargas y pensar en la etapa decisiva, aunque el equipo igualmente compitió con seriedad.

El golazo de Rick fue una señal positiva. El brasileño mostró potencia, habilidad y definición en una acción individual de alto nivel. Guido Herrera, por su parte, confirmó que puede ser determinante en partidos de eliminación directa.

El punto sostiene la buena racha de Talleres, que llegó a este encuentro con tres partidos sin perder y sigue consolidado entre los equipos importantes de la Zona A. El desafío de cara a los octavos será sostener la solidez, pero también evitar quedar demasiado replegado, como ocurrió durante varios tramos ante Unión.


Análisis del partido: Unión hizo todo menos ganarlo

Desde el trámite, Unión fue superior. Tuvo la primera chance, manejó la pelota durante buena parte del encuentro, generó situaciones y obligó a Talleres a defender muy cerca de su arco. Si el análisis se limita al desarrollo, el Tatengue mereció algo más que un empate.

Pero también quedó claro que el equipo sigue pagando caro la falta de eficacia. En partidos definitorios, no alcanza solo con dominar. Hay que convertir cuando se generan las situaciones. Unión tuvo oportunidades para empatar antes y también para cambiar el rumbo del partido, pero se topó con Herrera y con su propia ansiedad.

La virtud estuvo en no rendirse. El equipo siguió buscando hasta el minuto 95 y encontró el gol cuando ya parecía que la noche se escapaba. Esa insistencia es lo que todavía le permite soñar.


Las claves del empate agónico de Unión

1. La insistencia hasta el final
Unión nunca dejó de buscar. Incluso con el partido cuesta arriba, sostuvo la presión y tuvo premio en el descuento.

2. Tarragona, otra vez decisivo
El delantero apareció en el momento más caliente y marcó el 1-1 a los 95 minutos.

3. Guido Herrera, figura del partido
El arquero de Talleres evitó varios goles claros y sostuvo la ventaja durante casi toda la noche.

4. El golazo de Rick
Talleres golpeó con una acción individual brillante que cambió el partido desde los 18 minutos.

5. Unión sigue vivo, pero depende de otros
El empate le permite mantener chances, aunque ahora necesita un traspié de Defensa y Justicia.




Independiente ganó en el Nuevo Gasómetro, se metió en playoffs y dio un golpe de autoridad ante San Lorenzo

Independiente consiguió un triunfo clave en el Nuevo Gasómetro: derrotó 2-1 a San Lorenzo con goles de Matías Abaldo y Maximiliano Gutiérrez, aseguró su clasificación a los playoffs del Torneo Apertura 2026 y cerró la fase regular con una victoria de enorme valor anímico. El Ciclón descontó por medio de Ezequiel Herrera y también avanzó a octavos, aunque sufrió la expulsión de Alexis Cuello.

Independiente consiguió una victoria de esas que cambian el clima de una semana. En el Nuevo Gasómetro, por el partido pendiente del Torneo Apertura 2026, el equipo de Gustavo Quinteros derrotó 2-1 a San Lorenzo, aseguró su clasificación a los playoffs y cerró la fase regular con un golpe de autoridad fuera de casa. Matías Abaldo y Maximiliano Gutiérrez marcaron los goles del Rojo, mientras que Ezequiel Herrera descontó para el Ciclón.

El triunfo tuvo un peso especial para Independiente. El Rojo llegaba al Bajo Flores con presión, después de haber dejado pasar una oportunidad importante en la derrota ante Deportivo Riestra. Aquella caída había encendido dudas, sobre todo por el rendimiento y por la dificultad que venía mostrando el equipo como visitante. Por eso, ganar en el Pedro Bidegain no fue solamente sumar tres puntos: fue recuperar confianza, asegurar el objetivo inmediato y demostrar carácter en una cancha compleja.

La previa tenía una particularidad: tanto San Lorenzo como Independiente llegaban con posibilidades concretas de avanzar a octavos. Incluso, un empate podía beneficiar a ambos dependiendo de otros resultados. Sin embargo, el Rojo no salió a especular. El equipo de Quinteros entendió que la mejor forma de clasificarse era ganar, y desde el inicio mostró una postura más decidida que la del local.

Independiente golpeó rápido. A los 16 minutos del primer tiempo, Matías Abaldo apareció para poner el 1-0 y empezar a inclinar el partido. El gol llegó en un momento clave, porque le permitió al Rojo manejar el trámite desde la ventaja y obligó a San Lorenzo a salir de una zona de comodidad. Abaldo, que ya venía siendo uno de los nombres destacados en la estructura ofensiva, volvió a aparecer en un encuentro grande.

El primer tiempo mostró a un Independiente más claro, más compacto y más firme en la lectura del partido. San Lorenzo intentó reaccionar, pero le costó generar ataques limpios. El equipo de Gustavo Álvarez llegaba con una buena racha, sin perder desde marzo y con nueve partidos invicto en todas las competiciones, pero se encontró con un Rojo que le cerró caminos, le disputó la mitad de la cancha y lo obligó a jugar incómodo.

Uno de los aspectos más importantes del triunfo fue el control que ejerció Independiente durante buena parte del desarrollo. El equipo de Avellaneda anuló la mayoría de los intentos ofensivos del Ciclón, manejó mejor los tiempos y encontró en la sociedad entre Abaldo y Gutiérrez la llave del partido. Ambos futbolistas terminaron siendo determinantes porque participaron directamente en los dos goles del Rojo.

San Lorenzo, además, sufrió un contratiempo importante antes del partido: Orlando Gill quedó fuera por una sobrecarga en el aductor y José Devecchi tuvo que ocupar el arco. El Ciclón sostenía una base que venía funcionando, pero esa modificación de último momento alteró la preparación de un encuentro que ya de por sí tenía máxima tensión por la clasificación.

En el segundo tiempo, Independiente volvió a golpear temprano. A los 54 minutos, el Rojo construyó una acción clara en campo rival, con Abaldo otra vez como protagonista. Esta vez, el delantero tomó la iniciativa y asistió con precisión a Maximiliano Gutiérrez, que apareció en el centro del área y definió de derecha al medio del arco para marcar el 2-0. La conexión entre ambos volvió a ser decisiva, aunque con los roles invertidos respecto del primer gol.

Ese segundo tanto fue un mazazo para San Lorenzo. El Ciclón quedó dos goles abajo en su casa y con poco margen para reaccionar. Independiente, en cambio, encontró el escenario ideal para jugar con espacios, defender con orden y salir rápido de contragolpe. A partir de allí, el Rojo tuvo varias oportunidades para liquidar el partido, aunque falló en la definición y mantuvo con vida al local.

San Lorenzo tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo puso el partido en tensión. A los 72 minutos, Ezequiel Herrera capturó una pelota viva en el área de Rodrigo Rey y marcó el descuento. El 1-2 cambió el clima del Nuevo Gasómetro: el Ciclón se fue con todo al ataque y el cierre se jugó con mucha intensidad.

Desde ese momento, Independiente tuvo que mostrar otra faceta: la de resistir. El equipo de Quinteros dejó de tener tanto control con la pelota y se vio obligado a defender más cerca de su arco. San Lorenzo empujó con insistencia, buscó el empate y encontró algunos espacios, pero no logró transformar ese envión en claridad suficiente para igualar el partido.

El tramo final fue intenso. San Lorenzo cargó con centros, pelotas divididas y ataques directos. Independiente tuvo chances para cerrar el 3-1 de contra, pero no pudo concretarlas. Esa falta de eficacia mantuvo el suspenso hasta el último minuto, aunque el Rojo terminó sosteniendo una victoria enorme.

La mala noticia para San Lorenzo fue la expulsión de Alexis Cuello sobre el cierre. La roja fue considerada polémica en las crónicas del partido y deja al Ciclón sin una pieza ofensiva importante para los octavos de final. Cuello llegaba como uno de los jugadores más influyentes del equipo, con cuatro goles y tres asistencias en el torneo, por lo que su ausencia puede pesar en la próxima instancia.

Para Independiente, en cambio, el cierre fue de alivio y celebración. El equipo había llegado con dudas por su rendimiento fuera de Avellaneda. Antes de este partido, el Rojo arrastraba una racha preocupante como visitante: apenas dos triunfos en sus últimas 16 salidas, con siete empates y siete derrotas. Incluso, en el Apertura 2026 solo había ganado una vez en siete presentaciones fuera de casa. Ganar en el Nuevo Gasómetro, entonces, también tuvo un valor estadístico y psicológico.

El triunfo también fue una respuesta directa después de la derrota ante Riestra. Aquella caída había dejado golpeado al equipo y a Gustavo Quinteros, que había sido autocrítico, aunque también se había quejado del desarrollo del partido y del arbitraje. Frente a San Lorenzo, Independiente mostró otra cara: más concentración, más eficacia y más personalidad para jugar una final por la clasificación.

La recuperación de Ignacio Malcorra también fue una noticia importante en la previa. El mediocampista venía de molestias en el tobillo izquierdo y había jugado infiltrado en partidos anteriores, pero llegó en condiciones de estar a disposición. Su regreso le dio a Quinteros una herramienta de conducción y manejo ofensivo para un partido de alta tensión.

Aunque Gabriel Ávalos no convirtió, su presencia siguió siendo importante para fijar centrales y sostener la referencia ofensiva. El paraguayo llegaba como el máximo goleador del certamen, con nueve tantos y cinco asistencias, y su influencia en la campaña de Independiente fue determinante. Sin embargo, esta vez los goles llegaron desde otros intérpretes: Abaldo y Gutiérrez tomaron protagonismo y resolvieron el partido.

San Lorenzo también tenía mucho en juego. El Ciclón venía de un buen momento, con una racha importante sin derrotas y con actividad internacional en la Copa Sudamericana, donde había empatado 1-1 ante Santos. Sin embargo, ante Independiente le faltó claridad durante gran parte del partido. Recién en los últimos 20 minutos encontró reacción y empuje, pero no le alcanzó para rescatar un punto.

Pese a la derrota, San Lorenzo también terminó dentro de los playoffs. El contexto de la fecha y otros resultados permitieron que ambos equipos avanzaran a octavos. De todos modos, el equipo de Gustavo Álvarez dejó una señal de alerta: sufrió dos golpes en momentos sensibles, reaccionó tarde y perdió a Cuello para el próximo compromiso.

Independiente, por su parte, terminó quinto en el Grupo A. Ese dato no es menor, porque mejora su posicionamiento respecto de la incertidumbre previa y le permite llegar a los octavos con un impulso muy distinto. La victoria en el Bajo Flores no solo aseguró la clasificación: también le dio al plantel la sensación de haber ganado un partido grande, con presión y fuera de casa.

El Rojo manejó mejor los tiempos, golpeó al inicio de cada tiempo y sostuvo el resultado cuando San Lorenzo se le vino encima. Fue un triunfo trabajado, con momentos de buen control y otros de resistencia. En el fútbol de eliminación directa, esa combinación suele ser fundamental: saber jugar, saber sufrir y saber cerrar.

La figura compartida del partido puede ubicarse en la sociedad Abaldo-Gutiérrez. Ambos se asistieron y ambos marcaron. Esa conexión ofensiva le permitió a Independiente encontrar eficacia justo donde más la necesitaba. En partidos cerrados, los detalles definen, y el Rojo tuvo dos acciones de alta precisión para construir la victoria.

El resultado también refuerza la idea de que Independiente tiene variantes más allá de Ávalos. Si el goleador no aparece en la red, el equipo necesita que otros futbolistas aporten. En el Nuevo Gasómetro, Abaldo y Gutiérrez dieron esa respuesta y le dieron a Quinteros una buena señal para lo que viene.

Independiente ganó donde tenía que ganar. Después de una semana cargada de dudas, fue al Bajo Flores, venció a San Lorenzo y se metió en playoffs con autoridad. El Rojo no especuló con el empate, no esperó resultados ajenos y resolvió su clasificación en la cancha. En una fase regular irregular, este triunfo puede funcionar como punto de partida para encarar el mata-mata con otra energía.


Análisis táctico del triunfo de Independiente

Independiente ganó porque entendió mejor el partido desde el arranque. No fue un equipo brillante durante los 90 minutos, pero sí fue práctico, intenso y eficaz en los momentos decisivos. La clave estuvo en golpear temprano en cada tiempo: primero con Matías Abaldo a los 16 minutos y luego con Maximiliano Gutiérrez a los 54.

El equipo de Gustavo Quinteros logró cortar los circuitos de San Lorenzo durante buena parte del encuentro. El Ciclón no encontró fluidez por dentro y dependió demasiado del empuje final. Independiente, en cambio, tuvo más claridad para atacar los espacios y aprovechar las conexiones ofensivas.

La sociedad Abaldo-Gutiérrez fue el punto más alto. En el primer gol apareció Abaldo para abrir el marcador; en el segundo, Abaldo asistió y Gutiérrez definió. Esa alternancia mostró entendimiento y eficacia en los metros finales.

El déficit del Rojo estuvo en no liquidar antes el partido. Con el 2-0, tuvo espacios de contra para sentenciarlo, pero falló en la definición. Eso permitió que San Lorenzo descontara y que el final se volviera más sufrido de lo necesario.


Las claves del triunfo del Rojo

1. Golpear en momentos clave
Independiente marcó temprano en cada tiempo. Eso le permitió jugar con ventaja y obligó a San Lorenzo a correr siempre desde atrás.

2. La conexión Abaldo-Gutiérrez
Fueron los nombres determinantes. Participaron en los dos goles y le dieron al Rojo la eficacia que necesitaba.

3. Orden para neutralizar al Ciclón
Durante gran parte del partido, Independiente anuló los intentos ofensivos de San Lorenzo y le quitó claridad en los últimos metros.

4. Respuesta fuera de casa
El Rojo llegaba con malos números como visitante, pero consiguió una victoria clave en una cancha difícil.

5. Carácter para sostener el final
Después del descuento de Ezequiel Herrera, San Lorenzo empujó fuerte. Independiente resistió y defendió una clasificación muy valiosa.


Qué significa esta victoria para Independiente

El triunfo significa clasificación, alivio y confianza. Independiente llegaba con la obligación de sumar para no depender de cálculos externos y terminó resolviendo el problema con una victoria contundente desde lo emocional. Ganar en el Nuevo Gasómetro le permite al equipo de Quinteros llegar a octavos con otra mirada.

También representa una respuesta al golpe sufrido contra Deportivo Riestra. El Rojo había quedado bajo la lupa por su rendimiento y por una campaña irregular fuera de Avellaneda. Esta victoria corta esa sensación negativa y muestra que el equipo puede competir en partidos grandes.

De cara a los playoffs, Independiente deberá mejorar la eficacia para liquidar los encuentros, pero se lleva una base importante: orden, carácter, variantes ofensivas y la capacidad de sostener resultados bajo presión.


Qué dejó la derrota para San Lorenzo

San Lorenzo perdió, pero también se clasificó. Esa es la paradoja del cierre de la fase regular. El Ciclón no pudo aprovechar su localía, reaccionó tarde y sufrió dos golpes que condicionaron el partido. Aun así, los resultados de la fecha le permitieron meterse entre los ocho mejores.

La preocupación principal pasa por Alexis Cuello. Su expulsión sobre el final lo deja afuera del inicio de los playoffs y le quita a Gustavo Álvarez una de sus armas ofensivas más importantes. Además, el equipo deberá corregir la falta de claridad que mostró durante buena parte del partido.

El descuento de Ezequiel Herrera y el empuje final dejaron una señal positiva, pero no alcanzaron para evitar la derrota. San Lorenzo necesitará recuperar intensidad y precisión si quiere avanzar en el mata-mata.




Boca ganó en Santiago del Estero, trepó a la cima de la Zona A y llega fuerte a los playoffs

Boca Juniors consiguió un triunfo clave como visitante ante Central Córdoba en el Estadio Madre de Ciudades. Con goles de Alan Velasco y Milton Giménez, el Xeneize ganó 2-1, se recuperó del golpe sufrido en la Copa Libertadores y quedó en lo más alto de la Zona A del Torneo Apertura 2026 antes del inicio de los playoffs.

Boca Juniors dio otro paso fuerte en el Torneo Apertura 2026. En una visita siempre exigente al Estadio Madre de Ciudades, el equipo de Claudio Úbeda derrotó 2-1 a Central Córdoba de Santiago del Estero y se subió a la cima de la Zona A, justo antes del comienzo de los playoffs. El Xeneize ganó con goles de Alan Velasco y Milton Giménez, mientras que Michael Santos descontó para el Ferroviario en el segundo tiempo.

El triunfo tuvo un valor importante por varios motivos. Boca ya estaba clasificado a los octavos de final, pero necesitaba cerrar la fase regular de la mejor manera posible para pelear por una posición de privilegio. Además, venía de sufrir una derrota ante Cruzeiro por Copa Libertadores, resultado que había cortado una racha de 14 partidos invicto bajo la conducción de Úbeda. Por eso, ganar en Santiago del Estero era una forma de recuperar confianza, sostener el liderazgo interno y llegar con otro ánimo al tramo decisivo del semestre.

El partido no comenzó cómodo para Boca. Al Xeneize le costó acomodarse durante los primeros minutos, especialmente ante un Central Córdoba que intentó hacerse fuerte desde su localía. El equipo santiagueño, aunque ya estaba eliminado de la pelea por los playoffs, llegaba con la intención de cerrar el torneo de la forma más decorosa posible y sumar para la tabla anual.

Sin embargo, Boca fue creciendo con el paso de los minutos. A partir de los 10 del primer tiempo, el conjunto visitante empezó a manejar mejor la pelota, a instalarse en campo rival y a encontrar una vía clara de ataque: Exequiel Zeballos. El “Changuito”, recostado sobre la izquierda, fue el jugador más desequilibrante del partido y el principal problema para la defensa de Central Córdoba.

Zeballos fue, por momentos, imparable. Sus enganches, cambios de ritmo y gambetas generaron la mayoría de los avances peligrosos de Boca en la primera etapa. Incluso, el primer aviso importante llegó por esa zona: un desborde suyo terminó en un gol de Milton Giménez que luego fue anulado por posición adelantada. Antes, el propio Changuito había ejecutado un tiro libre desde larga distancia que complicó a Alan Aguerre.

Boca tenía la posesión, tenía las llegadas y tenía al futbolista más desequilibrante de la cancha, pero le faltaba traducir ese dominio en el marcador. Central Córdoba resistía con Aguerre como pieza importante y buscaba sostener el cero hasta el descanso. Pero el Xeneize encontró la apertura en el momento justo.

A los 43 minutos del primer tiempo, Alan Velasco recibió sobre la zona derecha del área grande, se acomodó y sacó un remate fuerte de derecha. La pelota se desvió en un defensor, descolocó a Aguerre y terminó en el fondo de la red. Fue el 1-0 para Boca, un gol que llegó cuando el equipo de Úbeda ya venía acumulando méritos para ponerse en ventaja.

El golpe fue duro para Central Córdoba, pero Boca no se conformó. Apenas dos minutos después, volvió a aparecer Zeballos, otra vez por izquierda, para fabricar una jugada muy parecida a la del gol anulado. Esta vez, el desborde terminó en una asistencia precisa para Milton Giménez, que entró solo por el medio y empujó la pelota para marcar el 2-0.

En apenas un par de minutos, Boca cambió completamente el clima del partido. Pasó de un 0-0 trabajado a una ventaja clara y psicológicamente determinante. El equipo de Úbeda se fue al descanso con confianza, con dos goles de diferencia y con la sensación de haber golpeado en el momento exacto.

El inicio del segundo tiempo pareció una continuidad de ese cierre de la primera etapa. Boca siguió dominando, buscó el tercero y tuvo situaciones para liquidar el partido. Sin embargo, entre algunas malas decisiones en la definición y las respuestas de Alan Aguerre, el Xeneize no pudo sentenciar el resultado.

Y en el fútbol, cuando un equipo no cierra un partido, suele dejar una puerta abierta. Central Córdoba la aprovechó a los 11 minutos del complemento con una jugada preparada muy bien ejecutada. Desde un tiro libre sobre la derecha, el Ferroviario envió un centro largo al área. Alejandro Maciel ganó por arriba, no buscó el arco desde una posición incómoda, sino que bajó la pelota al segundo palo, donde apareció Michael Santos para empujarla de aire y marcar el 2-1.

El descuento cambió el partido durante algunos minutos. Boca sintió el golpe, perdió orden y Central Córdoba se animó. El equipo de Lucas Pusineri encontró impulso, empujó con su gente y buscó generar dudas en una defensa xeneize que hasta ese momento había controlado el trámite con bastante solvencia.

Fueron diez minutos de incomodidad para Boca. El equipo se partió por momentos, se desordenó y tuvo que resistir el asedio del Ferroviario. Pero después de ese tramo, volvió a acomodarse. Úbeda consiguió que sus jugadores recuperaran calma, que administraran mejor la pelota y que el partido regresara a un escenario más favorable.

A partir de ahí, Boca volvió a tener espacios para liquidarlo. Ángel Romero tuvo una chance clara para el 3-1 a los 28 minutos, después de un buen contraataque conducido por Alan Velasco. El paraguayo quedó mano a mano con Aguerre, pero su definición se fue apenas desviada. Esa jugada pudo haber terminado con el suspenso mucho antes.

Sobre el final, Úbeda mandó a la cancha a Leandro Paredes, y el volante aportó jerarquía en los minutos decisivos. Con pocos toques, mostró su capacidad para ordenar y acelerar cuando hacía falta. Su intervención más destacada fue un pase fantástico para Miguel Merentiel, que quedó cara a cara con Aguerre. El uruguayo quiso definir con tres dedos, pero perdió el duelo con el arquero.

Boca no pudo convertir el tercero, pero sí logró controlar los últimos minutos. Central Córdoba empujó, intentó llegar al empate y apostó a alguna pelota cruzada o detenida, pero el Xeneize sostuvo la ventaja y terminó celebrando una victoria muy valiosa fuera de casa.

El triunfo dejó a Boca en lo más alto de la Zona A, a la espera de otros resultados. Pero más allá de la tabla, el dato fuerte es futbolístico y anímico: el equipo volvió a ganar después del tropiezo internacional, respondió con una formación alternativa y confirmó que tiene recursos para competir incluso cuando Úbeda decide rotar.

La actuación de Zeballos fue una de las mejores noticias para Boca. El Changuito fue el jugador que rompió el partido. Desde la izquierda, obligó a Central Córdoba a retroceder, generó desequilibrio constante y participó directamente en la jugada del segundo gol. Su rendimiento le da al cuerpo técnico una variante importante para el tramo decisivo.

Alan Velasco también fue clave. No solo marcó el primer gol, sino que además encabezó contraataques y sostuvo la conexión entre mediocampo y ataque. Milton Giménez, por su parte, cumplió con su tarea de centrodelantero: primero había convertido en una acción anulada y luego apareció por el centro del área para empujar el 2-0.

En el arco rival, Alan Aguerre evitó que la diferencia fuera mayor. Boca tuvo situaciones para cerrar el partido antes, pero el arquero de Central Córdoba sostuvo a su equipo con varias intervenciones. Su actuación fue importante para que el Ferroviario llegara con vida hasta el final.

Para Central Córdoba, la derrota dejó una sensación conocida en este Apertura: momentos buenos, algunas reacciones, pero poca regularidad. El equipo de Pusineri ya estaba eliminado antes de recibir a Boca y buscaba terminar de la mejor manera. El descuento de Michael Santos le dio esperanza, pero no alcanzó para rescatar un punto ante un rival que fue superior durante buena parte del desarrollo.

El Ferroviario atraviesa un año complejo. La campaña no fue la esperada, con problemas deportivos, cambios institucionales y una fuerte necesidad de sumar para la tabla anual. En la previa, el propio contexto marcaba que Central Córdoba llegaba sin chances matemáticas de clasificación y con la obligación de empezar a pensar en lo que viene.

Boca, en cambio, llega a los playoffs con una señal fuerte. Ganó en una cancha difícil, con rotación, con varias bajas y con la cabeza dividida por la Copa Libertadores. La victoria en Santiago del Estero le permite al equipo de Úbeda sostener su gran momento en el torneo local, donde acumula una racha positiva importante y se perfila como uno de los candidatos de la etapa eliminatoria.

El Xeneize también mostró algo que en el mata-mata será fundamental: capacidad para golpear en momentos decisivos. Durante gran parte del primer tiempo, Boca dominó sin convertir, pero cuando encontró el primer gol, rápidamente aprovechó el envión para marcar el segundo. Esa contundencia de cierre de etapa terminó siendo determinante.

La deuda, claro, estuvo en no liquidarlo. Boca tuvo ocasiones para el 3-1 y no las aprovechó. Eso permitió que Central Córdoba se mantuviera cerca en el marcador y que el partido tuviera incertidumbre hasta el final. En playoffs, donde los márgenes son mínimos, esa falta de eficacia puede ser un aspecto a corregir.

Aun así, el balance es altamente positivo. Boca ganó, lideró, recuperó confianza y demostró profundidad de plantel. Úbeda administró cargas, utilizó una formación alternativa y consiguió el resultado que necesitaba. En un calendario exigente, donde el torneo local y la Copa Libertadores se cruzan permanentemente, esa respuesta colectiva tiene un valor enorme.

El triunfo en Santiago del Estero deja al Xeneize parado en un lugar de privilegio. Boca cerró la fase regular con autoridad, se subió a la cima de la Zona A y llega al mata-mata con confianza renovada. En una tarde donde Zeballos fue figura, Velasco abrió el camino y Giménez volvió a convertir, el equipo de Úbeda consiguió mucho más que tres puntos: consiguió una victoria de carácter.


Análisis táctico del triunfo de Boca

Boca ganó porque encontró desequilibrio por afuera y pegó en los momentos justos. El plan alternativo de Úbeda tuvo un punto fuerte en la izquierda, donde Exequiel Zeballos fue el jugador más determinante del partido. Cada vez que recibió mano a mano, generó peligro.

La sociedad entre Zeballos, Velasco y Giménez fue la clave ofensiva. Boca no necesitó un dominio aplastante durante los 90 minutos, pero sí supo imponer condiciones cuando aceleró. El primer gol llegó por una acción de Velasco, con remate desde el área y desvío incluido. El segundo nació directamente de la insistencia de Zeballos y terminó con Giménez definiendo como centrodelantero.

En el segundo tiempo, Boca tuvo un problema: no cerró el partido cuando pudo. Después del descuento de Michael Santos, el equipo se desordenó durante algunos minutos y permitió que Central Córdoba creciera. Allí apareció una de las virtudes del equipo: la capacidad para resistir, recuperar el control y manejar el cierre.

El ingreso de Leandro Paredes ayudó a darle pausa y jerarquía a los minutos finales. Boca no convirtió el tercero, pero sí logró que Central Córdoba no encontrara el empate.


Las claves del triunfo de Boca

1. La figura de Zeballos
El Changuito fue el jugador más desequilibrante. Atacó por izquierda, ganó duelos individuales, generó la jugada del gol anulado y asistió a Milton Giménez en el segundo tanto.

2. La eficacia antes del descanso
Boca destrabó el partido a los 43 minutos y volvió a golpear a los 45. Ese doble impacto antes del entretiempo fue decisivo.

3. Alan Velasco, gol y conducción
Velasco abrió el marcador y fue importante para lanzar ataques rápidos. También encabezó la jugada que terminó con la chance clara de Ángel Romero.

4. La respuesta tras el descuento
Central Córdoba descontó temprano en el segundo tiempo y puso en aprietos al Xeneize. Boca sufrió unos minutos, pero después volvió a ordenarse.

5. Rotación con resultado
Úbeda apostó por un equipo alternativo por la seguidilla de partidos y Boca respondió. Ganar con variantes fortalece al plantel de cara a playoffs y Copa Libertadores.


Lo que significa el triunfo para Boca

La victoria le permite a Boca llegar a los playoffs con el ánimo alto y con una ubicación de privilegio en la Zona A. El equipo ya había asegurado la clasificación, pero ganar en Santiago del Estero le dio la posibilidad de cerrar la fase regular en la cima.

También fue una respuesta necesaria después de la derrota ante Cruzeiro por la Copa Libertadores. Boca necesitaba cambiar rápido el chip y lo hizo con personalidad. El triunfo no borra las exigencias internacionales, pero sí fortalece al grupo antes de una semana clave.

El equipo de Úbeda mostró profundidad, variantes ofensivas y carácter para sostener una ventaja en condición de visitante. En un torneo que ahora entra en etapa de eliminación directa, esos detalles pueden marcar diferencias.


Lo que dejó la derrota para Central Córdoba

Central Córdoba volvió a mostrar algunas señales positivas, pero no le alcanzó. El equipo de Lucas Pusineri encontró el descuento con una jugada preparada muy bien trabajada y tuvo un tramo de empuje en el segundo tiempo. Sin embargo, pagó caro los dos golpes sufridos antes del descanso.

El Ferroviario cerró una fase regular irregular, lejos de la pelea por los playoffs y con la necesidad de sumar puntos en la tabla anual. La derrota ante Boca refuerza la idea de un semestre complicado, en el que el equipo nunca logró sostener una línea de regularidad.

Michael Santos volvió a aparecer como referencia ofensiva, mientras que Alan Aguerre fue importante para evitar una diferencia mayor. Aun así, Central Córdoba necesita reconstruirse y mejorar de cara al próximo tramo de la temporada.