Gallardo parece ser la opción de remplazo de Koeman

El entrenador de River Plate, Marcelo Gallardo, es seguido de cerca por la comisión directiva del Barcelona como posible reemplazante del neerlandés Ronald Koeman, quien tiene los días contados en el club, según reveló ayer la prensa catalana.

Marcelo Gallardo, como en diciembre de 2019, está en la órbita del Barcelona: de nuevo en Cataluña ubican al Muñeco en el poker de potenciales detés para hacerse cargo del primer equipo, aunque por su postura indeclinable de respetar su contrato quedará apenas en una candidatura.

“En la lista de nombres sobre la mesa del presidente culé Joan Laporta aparece el argentino Marcelo Gallardo, junto a los de Xavi Hernández, Andrea Pirlo y Roberto Martínez” destacó el periódico catalán Mundo Deportivo que sigue el día a día del Barcelona, en una información que había circulado también en el programa “El Món” de RAC1.

El actual técnico de River “no es la primera vez que suena como posible técnico azulgrana” recuerda Mundo Deportivo.

Pero mucho más fuerte apostó su conciudadano Sport, que en la tapa de la edición de papel de mañana publicará la fotografía de esos cuatro entrenadores, bajo el título “Se busca sustituto”, y en sus páginas interiores unas declaraciones del técnico argentino Alfio Basile, quien no le recomienda al “Muñeco” ir a Barcelona “porque es un equipito”.

Para Gallardo no se trata de la primera vez que lo observa el Barcelona, ya que también lo había seguido de cerca cuando destituyó a Ernesto Valverde a principios de 2020.

El mal presente del Barcelona y la derrota por goleada en la Liga de Campeones ante el Benfica (3-0) motivaron en las últimas horas largas reuniones entre los dirigentes del Barcelona para debatir la salida de Koeman.

Tras la derrota ante el Benfica, el técnico neerlandés sembró dudas respecto de su continuidad en el club: “Me siento respaldado por los jugadores y por mi trabajo, pero por el resto no lo sé”.

Esta declaración, según Sport, más algunos cambios realizados en el cotejo contra el equipo capitaneado por el zaguero argentino Nicolás Otamendi, terminaron de decidir a Laporta para dar por terminado el ciclo de Koeman después del partido del próximo sábado frente a Atlético Madrid, y aprovechar el parate por la fecha FIFA de la siguiente semana para arreglar con el nuevo entrenador y presentarlo en la Asamblea de Socios del club que se celebrará el 17 de octubre.

Hoy por hoy Gallardo, que también es referido como candidato por el prestigioso diario madrileño El País, les lleva un ventaja a los otros tres aspirantes al cargo, ya que el español Robert Martínez está dirigiendo al seleccionado de Bélgica y su objetivo es el Mundial de Qatar, país en el que se encuentra trabajando Xavi Hernández, que en las pasadas elecciones hizo campaña en contra de Laporta, mientras que a buena parte de la directiva “culé” le hace ruido la escasa trayectoria del italiano Andrea Pirlo como entrenador.

El contrato de Gallardo con River vence a fin de año y el presente de este Barcelona pos Lionel Messi, que en el mismo Sport hoy fue descripto categóricamente por su íntimo amigo, el uruguayo Luis Suárez, podría ser un terreno fértil para que el “Muñeco” pueda construir un nuevo equipo directamente desde los cimientos, como a él más le gusta.

Justamente Suárez indicó hoy que a Messi “le hubiera gustado terminar su carrera en Barcelona, pero le cayeron mal las formas del club”, y sentenció que en las entrañas de la institución “hay una guerra que le hace mal a los jugadores”. O sea que para Gallardo, si se decidiera por dirigir allí donde no le fue tan bien al “Tata” Gerardo Martino ocho años atrás, todo está por hacer, y como diría otro catalán, Joan Manuel Serrat, “de aquí en adelante, solo queda ir mejorando”.




Zielinski lo tiene de hijo

En un partido memorable del equipo de Gallardo, donde jugó un fútbol total, Luchetti, los palos y la inteligencia de Zielinski, le dieron al Decano el pasaje a semifinales

River hizo todo el esfuerzo en el partido de vuelta de la Copa Superliga pero la clasificación se la llevó Atlético Tucumán tras el 4-1 a favor del Millonario.

El conjunto de Marcelo Gallardo maniató táctica y futbolísticamente al Decano pero no le alcanzó para avanzar a las semifinales del certamen.
Porque a diferencia de los que pasó en Liverpool, el Decano en el banco lo tuvo a Zielinski y el Barcelona a Valverde y ahí estuvo la diferencia de lo que pasó en Anfield.

El equipo tucumano, se comió en el primer tiempo y parte del segundo un baile descomunal, River jugó el fútbol que le gusta a la gente, presión´lo atacó con todos los jugadores, Casco se metía como una tromba por el medió y no solo sorprendía, sino que además asistía a sus compañeros


Por ello el primer tiempo fue arrollador, pero a la cantidad de situaciones de gol que tuno el millonario, sólo pudo convertir dos goles, el primero de Nacho Fernández, tras una muy buena jugada colectiva que definió con un taco, y el segundo de Lucas Pratto ante la salida de Cristian Lucchetti. En el medio el arquero del Decano y los palos impidieron que la diferencia fuera mayor.


En el comienzo de segundo tiempo y gracias a que River le había salvado la vida, el Ruso Zielinski hizo ingresar al Pichi Mercier para controlar los embates que se venían por el medio de la cancha y por 15 minutos logró igualar las acciones y tanto fue así que consiguió el pasaporte a semifinales.

Ya que Javier Toledo (quien consiguió su gol número 100) desvió un centro desde la derecha y el ansiado gol para la visita llegó y fue un baldazo de agua fría. River tenía que tres goles más en menos de un tiempo.


El Millonario siguió insistiendo luego del gol visitante con Matías Suárez y Lucas Pratto marcando el tercer y cuarto tanto respectivamente y a falta de cinco minutos quedaba cerca del milagro.

Eso no llegó por culpa de Lucchetti y de los palos que estuvieron del lado tucumano para darle la histórica clasificación a semifinales donde se enfrentará a Tigre.


Detalles del fútbol que a veces son inapreciables y que hacen que un equipo gane un partido, Atlético se comió el baile de su vida, pero en el banco estaba la solución, y con solo quince minutos Zielinski liquidó la serie.