Gimnasia y Tiro hizo historia en Copa Argentina: eliminó a Gimnasia de Mendoza y avanzó por primera vez a 16avos de final
En una tarde inolvidable para el pueblo albo, Gimnasia y Tiro de Salta venció por penales a Gimnasia de Mendoza tras igualar sin goles en el estadio Eduardo Gallardón y consiguió una clasificación histórica: avanzó por primera vez a los 16avos de final de la Copa Argentina, cortó una larga sequía salteña y transformó un momento de dudas en una página dorada para su historia.
Gimnasia y Tiro hizo historia en Copa Argentina: eliminó a Gimnasia de Mendoza y avanzó por primera vez a 16avos de final
Gimnasia y Tiro de Salta escribió una de las páginas más importantes de su historia reciente. En el estadio Eduardo Gallardón de Los Andes, el Albo empató 0-0 en los 90 minutos frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza y luego se impuso 4-3 en la definición por penales, para meterse por primera vez en los 16avos de final de la Copa Argentina. No fue una simple clasificación: fue un desahogo, una ruptura con el pasado inmediato y una victoria de enorme peso simbólico para un club que llegaba golpeado, cuestionado por su presente en la Primera Nacional y con la presión de evitar otra frustración copera.
El triunfo tomó todavía más valor por el contexto. Gimnasia y Tiro venía de perder 2-0 con Chacarita en el debut de Juan Manuel Azconzábal como entrenador, acumulaba cinco partidos sin ganar y arrastraba una racha que había enfriado aquel arranque prometedor de temporada. En ese escenario, la Copa Argentina aparecía como una prueba brava, frente a un rival de categoría superior y con mejores antecedentes recientes. Pero el equipo salteño respondió con carácter, orden y una enorme determinación competitiva para sostener el partido, resistir en los momentos de mayor sufrimiento y golpear en la serie desde los doce pasos.
Una clasificación histórica para Gimnasia y Tiro
La victoria tuvo un valor extraordinario porque le permitió al Albo lograr algo que hasta aquí le había sido esquivo: avanzar por primera vez a los 16avos de final de la Copa Argentina. Además, cortó una sequía de 13 años para los equipos salteños, ya que el último representante de la provincia en superar la instancia inicial del cuadro principal había sido Juventud Antoniana en 2013. En lugar de quedar marcado por una estadística negativa, Gimnasia y Tiro cambió el guion y terminó firmando una tarde que quedará grabada en la memoria del hincha.
La importancia del resultado también se explica porque antes del partido existía una amenaza histórica: si quedaba eliminado, el Albo se convertía en el primer equipo en encadenar ocho caídas consecutivas en 32avos de final. En cambio, hizo exactamente lo contrario. Rompió la racha, evitó ese récord adverso y convirtió una carga en un impulso. Esa dimensión emocional atraviesa toda la lectura del partido: no se trató solo de ganar, sino de cambiar una historia que venía siendo pesada para el club en esta competencia.
Un partido trabajado, sufrido y jugado con inteligencia
El desarrollo fue duro, cerrado y por momentos muy áspero en lo futbolístico. Gimnasia de Mendoza intentó hacerse dueño del partido desde el comienzo, monopolizó la pelota en largos pasajes y trató de lastimar por afuera, especialmente por la izquierda, donde Brian Andrada apareció como uno de los hombres más activos del conjunto mendocino. En la primera parte, el Lobo generó algunas aproximaciones peligrosas, como un remate de Matías Recalde por encima del travesaño, un tiro libre de Andrada que pasó muy cerca y un disparo de Diego Mondino tras una pelota parada que encontró una gran respuesta de Joaquín Papaleo.
Sin embargo, Gimnasia y Tiro no perdió nunca la compostura. Aun cuando debió refugiarse durante varios pasajes, el equipo salteño mostró orden defensivo, concentración para sostener la estructura y mucha disciplina táctica para cerrar caminos internos. El partido no fue brillante desde el juego, pero el Albo supo leerlo. Entendió que no podía descontrolarse, resistió cuando el rival tuvo el dominio territorial y sostuvo vivo el trámite hasta encontrar mejores sensaciones en el complemento.
El Albo creció en el segundo tiempo
Después de una primera mitad en la que Gimnasia de Mendoza manejó más la pelota, el equipo de Azconzábal mejoró en la segunda parte. Fabricio Rojas empezó a tener más protagonismo, el mediocampo se afirmó mejor y Gimnasia y Tiro consiguió quitarle tenencia al rival. Allí el encuentro se equilibró y el Albo logró llevarlo hacia un terreno más incómodo para los mendocinos, con menos espacios, más fricción y transiciones más cortas.
Fue precisamente en ese tramo donde el conjunto salteño dejó su mejor imagen futbolística dentro del partido. Según la información aportada, tuvo una jugada muy clara en el inicio del complemento que fue controlada por Petruchi, mientras que el Poyo Rojas se mostró encendido y fue uno de los futbolistas que más problemas generó. El partido se hizo más disputado, más peleado en la mitad de la cancha y menos limpio, pero Gimnasia y Tiro consiguió algo fundamental: que el dominio mendocino dejara de ser tan marcado.
Sobre el final, el Lobo mendocino tuvo la chance más clara, con una acción que terminó con un remate de Ferreyra apenas por encima del travesaño. Fue el gran susto de cierre para el Albo, que a esa altura ya defendía la clasificación con uñas y dientes. Aguantó el último embate, sostuvo el 0-0 y llevó la definición a los penales, donde terminó construyendo la hazaña.
Joaquín Papaleo, el héroe de una tarde inolvidable
Si la clasificación tiene un nombre propio, ese es el de Joaquín Papaleo. El arquero de Gimnasia y Tiro fue determinante durante el partido, con intervenciones clave, y también en la definición por penales, donde volvió a agrandarse para transformarse en la gran figura de la tarde. Su actuación sostuvo al equipo en los momentos más delicados y le dio al Albo la seguridad necesaria para creer que la clasificación era posible.
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— Club Gimnasia y Tiro (@gytoficial) April 15, 2026
Papaleo apareció cuando Gimnasia de Mendoza apretó en la primera mitad, respondió ante el remate de Mondino y transmitió firmeza durante todo el encuentro. Luego, en la serie, volvió a ser decisivo en una tanda atravesada por los nervios, los errores y la tensión lógica de una eliminación directa. El 4-3 final en los penales tuvo al arquero como protagonista central y terminó de consolidarlo como uno de los grandes responsables de esta clasificación histórica.
Azconzábal consiguió su primer gran golpe
El triunfo también significó el primer gran impacto de la era Juan Manuel Azconzábal. El entrenador había asumido en un momento complejo, luego de la salida de Fernando Quiroz y en medio de una curva descendente del equipo. Su debut había sido con derrota ante Chacarita, pero esta vez logró que Gimnasia y Tiro mostrara otra cara: más orden, más temple y más concentración para competir en un escenario difícil.
Es cierto que todavía quedan aspectos por corregir y que el equipo no brilló en términos futbolísticos, pero en este tipo de partidos muchas veces se impone otra lógica. Azconzábal logró que el Albo jugara con el cuchillo entre los dientes, entendiera el contexto, se mantuviera en partido y soportara la presión. Esa es una señal fuerte para un plantel que necesitaba una reacción inmediata y una alegría capaz de cambiar el clima.
Del golpe en San Martín a una tarde de gloria en Los Andes
Uno de los aspectos más valiosos de esta clasificación es la capacidad de reacción del equipo. Apenas unos días antes, Gimnasia y Tiro había caído ante Chacarita y seguía sumergido en un presente adverso, con apenas 2 puntos de los últimos 15 en la Primera Nacional. Ese recorrido reciente generaba dudas, bajaba la confianza y dejaba interrogantes sobre cómo iba a responder el equipo en una instancia eliminatoria tan pesada.
Sin embargo, el Albo respondió con personalidad. Tal vez no desde el dominio, ni desde una actuación arrolladora, pero sí desde la fortaleza mental para sostener el partido. En ese sentido, el triunfo tiene un peso doble: vale por la clasificación y también porque puede convertirse en un punto de quiebre anímico para lo que viene, tanto en la Copa como en el torneo doméstico.
La formación del histórico triunfo
Gimnasia y Tiro formó con: Joaquín Papaleo; Juan Galetto, Manuel Guanini, Gonzalo Soto, Lautaro Montoya; Walter Montoya, Matías Birge, Nicolás Rinaldi, Jonás Aguirre; Fabricio Rojas y Lautaro Gordillo. El equipo fue dirigido por Juan Manuel Azconzábal.
Del otro lado, Gimnasia y Esgrima de Mendoza presentó a: Lautaro Petruchi; Ismael Cortez, Diego Mondino, Ezequiel Muñoz, Matías Recalde, Fermín Antonini, Esteban Fernández, Tomás O’Connor, Brian Andrada, Ignacio Sabatini y Valentino Simoni, bajo la conducción de Darío Franco.
Ahora se viene Vélez
La clasificación no solo representa un hecho histórico, sino que además abre una nueva puerta en el certamen. En los 16avos de final, Gimnasia y Tiro enfrentará a Vélez Sarsfield, que viene de eliminar a Deportivo Armenio. Será otra prueba de máxima exigencia, esta vez frente a un rival de enorme peso en el fútbol argentino, pero el Albo llegará a ese cruce con una certeza que antes no tenía: ya rompió su barrera histórica y sabe que puede competir en esta clase de escenarios.
Un triunfo para toda Salta
La victoria de Gimnasia y Tiro trasciende al propio club. Después de 13 años, un equipo salteño volvió a superar esta instancia en la Copa Argentina. En una provincia donde el fútbol se vive con enorme intensidad y donde este torneo siempre ofreció ilusiones difíciles de concretar, el Albo consiguió una clasificación que vuelve a poner a Salta en el mapa grande de la competencia.
Por eso, la tarde en el Gallardón no fue una tarde cualquiera. Fue la tarde en la que Gimnasia y Tiro dejó de cargar con su mochila copera, resistió, peleó, sufrió y terminó festejando. Fue la tarde en la que el equipo de Azconzábal, golpeado y obligado, respondió con valentía. Y fue la tarde en la que el Albo, por fin, hizo historia.



