Cheptegei, de Uganda, es campeón de los 5.000m
Joshua Cheptegei gana la prueba de los 5.000m masculino con un tiempo de 12:58.15, segundo llegó Mohammed Ahmed, de Canadá, y tercero para el bronce, Paul Chelimo, de EE.UU. Créditos: Tokio 2020
Joshua Cheptegei, campeón del mundo y poseedor del récor del mundo desde el año pasado, se ha convertido ahora Olímpico. El atleta de Uganda se ha impuesto en la final masculina de 5.000 metros, con un tiempo de 12:58.15, celebrada en el día 14 de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en el Estadio Olímpico.
Le han acompañado en el podio Mohammed Ahmed, de Canadá, con una marca de 12:58.61, que ha conseguido la plata; y Paul Chelimo, de Estados Unidos, que, gracias a sus 12:59.05 ha alcanzado el bronce con su mejor marca personal.
En Río 2016 Cheptegei finalizó la prueba de los 5.000 metros en octava posición. Cinco años después, en Tokio 2020 se ha proclamado como el rey en largas distancias, con una plata en la final de 10.000 y este oro en 5.000m.
Mohamed Katir: la gran irrupción del atletismo español busca el podio en Tokio 2020
Mohamed Katir sujetó el galope cuando quedaban unos metros para la línea de meta. El atleta español levantó el pie y empezó a bromear con el estadounidense Paul Chelimo en las últimas zancadas. Llegó Tokio 2020 con el objetivo de meterse en la final del 5.000 m y lo consiguió con el mejor tiempo entre los clasificados. Ahora se ha ganado el derecho a soñar.

O más bien a seguir haciéndolo, porque Mohamed Katir (Marruecos, 1998) es una de las grandes irrupciones del mediofondo mundial y lleva unos meses subido en una nube. El hijo del migrante marroquí que llegó a España en patera, el corredor al que aún puede verse alguna vez entrenar en el descampado de tierra donde empezó todo, batió entre mayo y junio los récords de España de 1.500 m, 3.000 m y 5.000 m. En solo 33 días.
Sus zancadas ligeras empezaron a hacer ruido el pasado mes de enero, cuando firmó un tiempo de 7:35.29 en Karlsruhe, la sexta mejor marca del año en los 3.000 m en pista cubierta. El tipo de registro que acerca a los buenos atletas al terreno de la élite.
Pero ha sido esa traca final, ese alboroto en el libro de récords del atletismo español, lo que ha situado a Mohamed Katir como la mayor esperanza española de medalla.
Sueños en una pista de tierra
La historia de Katir no es muy distinta de la de muchas familias españolas con raíces marroquíes. Su padre llegó en patera a España unos años antes de que él naciera para buscar una vida mejor. Su madre, egipcia, aguardó en Larache, al norte de Marruecos. Cuando Mohamed tenía cinco años, la familia logró reunirse en España.
Su primer lugar de residencia fue Huesca, una provincia fronteriza con Francia en la que Mohamed Katir dio sus primeros pasos en el deporte. Curiosamente, en el fútbol, aunque él es el primero en admitir que no era lo suyo.
“Jugaba de delantero centro porque era bastante rápido pero, como no era bueno, llegaba a mi casa muy cabreado porque casi siempre me echaban la bronca”, recordó en una entrevista con La Opinión de Murcia.
Unos años más tarde, cuando la familia se mudó a la localidad murciana de Mula, un entrenador vio a Katir ganar una carrera en el colegio y le pidió que hablara con sus padres para que lo apuntaran al club de atletismo local. Así que su pasión nació paradójicamente en un pueblo que no tiene pista en la que entrenar.
No fue problema para Katir, al que todavía es común ver corriendo con la melena al viento en una zona de tierra que rodea un lago cercano, junto al bosque. “Allí no hay nadie. No me puede molestar nadie. Para mí ese sitio es mejor que estar en una pista”, explicó en una entrevista en Marca.
Katir se siente del país que lo acogió, pero durante una época no podía subir al podio de los Campeonatos de España que ganaba porque aún no tenía la nacionalidad española, deseo que al fin vio concedido a finales de 2019.