Guillermo Coria acompañó el tenis en Santa Fe 2026: “Estas experiencias quedan para toda la vida”

Guillermo Coria acompañó a los jóvenes argentinos durante la competencia de tenis de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y destacó el valor de estas experiencias más allá de los resultados. El ex capitán de Copa Davis resaltó la convivencia entre atletas, el crecimiento de los jugadores y la importancia de competir en Rosario ante el público local.

os fueron sparring cuando yo fui capitán de Copa Davis durante dos series”, contó.

Para el ex número tres del mundo, verlos ahora representando a la Argentina en un torneo continental muestra también el recorrido que realizaron desde aquellas primeras experiencias cerca del seleccionado mayor.

Midón y Ambrogi integran el equipo masculino argentino en Santa Fe 2026 junto a Juan Manuel La Serna, mientras que la representación femenina está conformada por Luisina Giovannini, Luciana Moyano y Jazmín Ortenzi.

Rosario volvió a recibir al tenis internacional

La visita también estuvo atravesada por el vínculo de Coria con Rosario y con la provincia de Santa Fe.

El extenista valoró que la ciudad vuelva a recibir competencias internacionales después de haber sido escenario, entre otros eventos, de la Copa Davis.

“Estoy feliz de que se hagan estos tipos de eventos en la ciudad. Es espectacular también por el mensaje que le damos al resto del mundo: que Rosario sigue creciendo, que la provincia sigue creciendo y que estamos preparados para recibir estos eventos”, expresó.

Santa Fe 2026 reúne a más de 4.000 atletas de 15 países y tiene a Rosario, Santa Fe y Rafaela como sedes principales.

Para Coria, la realización de los Juegos representa además una posibilidad de mostrar la provincia a deportistas que llegan desde distintos puntos del continente.

“Que todos los atletas conozcan lo hermoso que es la provincia y ni hablar de la ciudad, que la tenemos hermosa”, señaló.

Mucho más que ganar un partido

La mirada de Coria no estuvo puesta solamente en los resultados.

El ex capitán argentino destacó especialmente el aprendizaje que pueden obtener los jóvenes durante una competencia multidisciplinaria.

“Este es el camino, es larguísimo y van a compartir y jugar un montón de torneos juntos”, explicó.

Su deseo es que muchos de quienes hoy participan de los Juegos puedan trasladar esta experiencia al circuito profesional.

“Esperemos pronto verlos en los torneos profesionales más importantes del circuito”, afirmó.

“Son experiencias que quedan para toda la vida”

Para Coria, uno de los principales valores de los Juegos aparece fuera de la cancha.

Durante su carrera tuvo la oportunidad de participar de eventos multidisciplinarios y conoce lo que significa convivir con deportistas provenientes de disciplinas completamente diferentes.

“Compartir en la Villa Olímpica, que tuve la posibilidad de hacerlo en diferentes Juegos, es espectacular, porque son experiencias que te quedan para toda la vida”, sostuvo.

La situación resulta particularmente diferente para los tenistas, acostumbrados a recorrer un circuito propio durante prácticamente toda la temporada.

“Siempre estás acostumbrado a otro circuito y poder compartir con otros deportistas la experiencia que se vive en cada uno es maravilloso”, agregó.

Coria y una mirada hacia las nuevas generaciones

Su paso por el Hipódromo Óvalo dejó así una imagen que conecta diferentes generaciones del tenis argentino.

Coria estuvo del otro lado de la cancha después de una carrera que lo llevó a disputar las principales competencias mundiales y de una etapa posterior como capitán de Copa Davis.

Ahora siguió desde las tribunas a jóvenes que conoció cuando recién comenzaban a acercarse al alto rendimiento.

Para ellos, Santa Fe 2026 representa una oportunidad de competir por una medalla, pero también de compartir una Villa con atletas de todo el continente y vivir una experiencia diferente a la del circuito habitual.

Y para Guillermo Coria, justamente ahí aparece una de las principales riquezas de estos Juegos: los resultados pasan, pero las experiencias construidas alrededor del deporte pueden acompañar a los atletas durante toda la vida.




Sofía Vicente, plata en Santa Fe 2026: “Lo que importa es el amor por el deporte”

Sofía Vicente conquistó junto a Camila Naviliat la medalla de plata en Paleta Goma Trinquete en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La uruguaya destacó la velocidad y exigencia de la pelota vasca, la confianza con su compañera y el amor por una disciplina que forma parte de su vida desde la infancia.

La uruguaya Sofía Vicente conquistó la medalla de plata junto a Camila Naviliat en Paleta Goma Trinquete de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Nacida en Mercedes y criada en una familia de pelotaris, destacó la velocidad de la disciplina, la confianza entre compañeras y la pasión necesaria para sostenerse en un deporte que todavía busca mayor difusión.

La pelota vasca estuvo presente entre las grandes historias de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y una de sus protagonistas fue la uruguaya Sofía Vicente, quien junto a Camila Naviliat consiguió la medalla de plata en Paleta Goma Trinquete femenino.

La dupla uruguaya llegó hasta la final disputada en el Club Gimnasia y Esgrima de Rosario, donde estuvo muy cerca del título frente a las argentinas Lis García y Cynthia Pinto.

Uruguay comenzó mejor y ganó el primer set por 15-13, pero Argentina reaccionó para quedarse con el segundo por 15-10 y terminó cerrando la definición con un 10-1 en el tercer parcial. El partido se extendió durante 58 minutos.

Más allá del resultado, Vicente encontró en Santa Fe 2026 otra oportunidad para mostrar una disciplina que forma parte de su vida desde la infancia.

Una pasión que nació en Mercedes

Sofía Vicente probó diferentes deportes cuando era chica, pero hubo uno que terminó ocupando un lugar especial.

La pelota vasca estaba muy presente en su familia y también en Mercedes, una ciudad uruguaya con una fuerte tradición dentro de la disciplina.

“Cuando era chica probé todos los deportes”, recordó.

Con el tiempo, las canchas de pelota terminaron ganándole al resto.

“Toda mi familia es muy pelotari. Fui probando y el que más me gustó fue la pelota. Allá se juega mucho, arranqué desde chica y acá sigo”, explicó.

Ese entorno fue determinante para que una actividad iniciada durante la infancia terminara convirtiéndose en parte central de su vida deportiva.

Velocidad y resistencia dentro del trinquete

Vicente encuentra algunas similitudes entre la pelota vasca y otras disciplinas de raqueta como el tenis o el pádel.

Sin embargo, señala una diferencia fundamental: la velocidad de la pelota.

“Es una mezcla del tenis, del pádel, pero lo que tiene este deporte es que la pelota es muy rápida. Es muy aeróbico, estás todo el tiempo corriendo, te desgasta un montón”, explicó.

Esa exigencia física también es uno de sus principales atractivos.

“La velocidad nos encanta, por lo menos a mí y a mi compañera. Nos encanta la velocidad del juego y lo disfrutamos un montón”, afirmó.

Durante una final como la disputada ante Argentina, esa combinación de rapidez, resistencia y precisión obliga a mantener la concentración prácticamente en cada intercambio.

Sofía Vicente y Camila Naviliat: la confianza como clave

Competir en pareja agrega otra dimensión.

Para Vicente, la relación con Camila Naviliat resulta fundamental porque dentro del trinquete cada jugadora debe saber cómo responder cuando su compañera atraviesa un momento difícil.

“La confianza en tu compañero es lo principal”, aseguró.

Y explicó cómo funciona esa dinámica durante una competencia:

“Siempre nos tiramos para adelante. Si una está un día mal, la otra trata de poner un poquito más. En este campeonato nos pasó y supimos resolver”.

Esa capacidad para complementarse terminó llevando a la dupla uruguaya hasta la final suramericana y a una medalla de plata continental.

Argentina se quedó con el oro

La definición frente a García y Pinto tuvo diferentes momentos.

Uruguay consiguió imponerse 15-13 en un primer set muy cerrado, pero la pareja argentina respondió en el segundo parcial con un 15-10.

En el desempate, las locales lograron controlar el desarrollo y ganaron 10-1 para quedarse con la medalla dorada.

De esta manera, Argentina obtuvo el oro, Uruguay la plata y Chile el bronce, con Magdalena Muñoz y Rosario Valderrama completando el podio.

“Lo que importa es el amor por el deporte”

Vicente también aprovechó su paso por Santa Fe 2026 para hablar de una dificultad habitual de la pelota vasca: la necesidad de conseguir mayor difusión y apoyo.

“Es un deporte poco conocido, pero es muy lindo. Me encantaría que mucha más gente participe, porque no lo conocen, pero una vez que entran es precioso”, sostuvo.

Para los deportistas de disciplinas con menor exposición, sostener los viajes, entrenamientos y competencias internacionales suele demandar un esfuerzo adicional.

“Como todo deporte chico, siempre se precisa apoyo. Nosotros le ponemos todo corazón”, explicó.

Y resumió su vínculo con la pelota vasca en una frase:

“Lo que importa es el amor por el deporte porque sin eso no estaríamos acá”.

Una invitación para conocer la pelota vasca

Vicente espera que la exposición de eventos como Santa Fe 2026 permita que nuevas generaciones descubran la disciplina.

“Los invito a que lo prueben. Siempre hay varias modalidades y en la pelota vasca hay muchísimas”, señaló.

Desde sus primeros partidos en Mercedes hasta una final de los Juegos Suramericanos, la uruguaya construyó su carrera alrededor de una pasión compartida con su familia y sus compañeras.

En Rosario, esa historia terminó con una medalla de plata junto a Camila Naviliat, pero también con la posibilidad de mostrar al público una disciplina en la que la velocidad, la resistencia y la confianza se combinan dentro de una misma cancha.




Natalia Méndez: diez años entre las mejores del mundo y dos medallas en Santa Fe 2026

Natalia Méndez, nacida en Bolivia y nacionalizada argentina, lleva diez temporadas consecutivas entre las diez mejores jugadoras del mundo de racquetball. En Santa Fe 2026 volvió a demostrar su vigencia con una medalla de plata en singles y otra de oro en dobles mixtos, coronando una trayectoria marcada por la perseverancia, el esfuerzo y la pasión por el deporte.

Nacida en Bolivia y nacionalizada argentina, Natalia Méndez construyó una carrera marcada por la perseverancia y lleva diez temporadas consecutivas entre las diez mejores del mundo. En los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 volvió a demostrar su vigencia con una medalla de plata individual y un oro en dobles mixtos.

El racquetball llegó a la vida de Natalia Méndez como un juego familiar y terminó convirtiéndose en su profesión. Nacida en Bolivia y nacionalizada argentina, comenzó a practicar siguiendo los pasos de su padre y sus hermanos, sin imaginar entonces que llegaría a mantenerse durante una década entre las mejores jugadoras del mundo.

A los 18 años tomó una decisión determinante para su futuro deportivo: representar a la Argentina.

La elección le permitió continuar desarrollando un proyecto de alto rendimiento que, con los años, la llevó a consolidarse dentro de la elite internacional.

“Hace 10 años que estoy entre las 10 mejores jugadoras del mundo. Diez años seguidos, diez temporadas seguidas que no salgo”, destacó Méndez.

Natalia Méndez y una decisión que cambió su carrera

El momento decisivo llegó después de terminar su etapa en los torneos juveniles.

Méndez debía definir cómo continuar dentro de una disciplina que exigía cada vez mayores recursos para viajar, entrenar y competir internacionalmente.

Representar a Argentina abrió una nueva etapa.

Pero los primeros años estuvieron lejos de ser sencillos. Para sostener su carrera realizó campañas de ropa, promociones y diferentes actividades que le permitieran financiar los viajes y la preparación.

Los resultados fueron apareciendo y, con ellos, también llegaron sponsors y mejores posibilidades para profesionalizar su entrenamiento.

La perseverancia terminó transformándose en una de las claves de su recorrido.

“El racquetball me vuelve loca”

Méndez disfruta también del fútbol y el pádel de manera recreativa, pero cuando habla de racquetball la definición es contundente.

“El racquetball me vuelve loca. Es el deporte de mis sueños”, afirmó.

Lo que más la atrae es la velocidad.

La pelota puede alcanzar enormes velocidades dentro de una cancha cerrada y obliga a los jugadores a combinar reflejos, potencia, precisión y una rápida lectura de cada situación.

“Cuando la gente lo ve por primera vez dice: ‘Qué bueno’. Y cuando vas subiendo de nivel es cada vez más rápido y fuerte”, explicó.

Su preparación diaria incluye aproximadamente una hora y media de trabajo físico orientado a fuerza, potencia, coordinación y reflejos, además de las sesiones específicas dentro de la cancha.

Con el paso de los años, el entrenamiento también se hizo cada vez más detallista.

Una posición del cuerpo, la eficiencia de un desplazamiento o una pequeña corrección técnica pueden terminar haciendo la diferencia.

Dos medallas en Santa Fe 2026

Toda esa experiencia volvió a quedar reflejada durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.

Méndez consiguió llegar a la final del individual femenino después de superar en semifinales a la boliviana Camila Rivero en cinco games: 8-11, 11-8, 11-4, 11-13 y 11-6.

La definición fue completamente argentina.

María José Vargas se quedó con el oro al imponerse 3-1, mientras Méndez obtuvo una valiosa medalla de plata. Natalia había comenzado ganando el primer parcial 11-5, antes de la remontada de Vargas.

Pero todavía quedaba otra celebración.

Junto a Diego García, Méndez conquistó la medalla de oro en dobles mixtos, completando unos Juegos extraordinarios y aportando dos preseas a la delegación argentina.

Lesiones y una idea que nunca cambia: volver

Una carrera de tantos años dentro del alto rendimiento también estuvo acompañada por momentos difíciles.

Hombros, rodillas y tobillos fueron algunas de las zonas afectadas por lesiones durante su trayectoria.

Méndez entiende esos contratiempos como parte del camino.

“Es parte del deportista lesionarse, pero lo importante es volver. Siempre hay que volver”, sostuvo.

La frase resume también el mensaje que intenta transmitir a quienes comienzan a competir o atraviesan momentos de frustración.

“Sigamos, sigamos, sigamos”, repite como una especie de fórmula para avanzar incluso cuando la motivación no aparece.

Rosario, otro capítulo de una extensa carrera

Santa Fe 2026 también dejó recuerdos fuera de la cancha.

Méndez destacó el acompañamiento del público, la convivencia en la Villa Suramericana y la posibilidad de compartir nuevamente un evento multidisciplinario con atletas de distintos países.

Para una jugadora acostumbrada a recorrer el mundo, cada competencia sigue ofreciendo experiencias diferentes.

Rosario agregó ahora dos medallas y otro capítulo a una trayectoria construida durante años de esfuerzo.

Desde aquellos primeros partidos junto a su familia en Bolivia hasta una década instalada entre las mejores del planeta, Natalia Méndez convirtió la perseverancia en una marca personal.

Y Santa Fe 2026 volvió a demostrarlo: plata individual, oro en dobles mixtos y una vigencia que permanece intacta después de tantos años dentro de la elite del racquetball.




Las Carpinchas, oro en Santa Fe 2026: una medalla impulsada por la amistad

Las Carpinchas conquistaron la medalla de oro en el K4 500 metros femenino de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Lucía Dalto, Candelaria Sequeira, Paulina Barreiro y Magdalena Garro celebraron el título ante el público santafesino y destacaron la amistad, el esfuerzo y la unión que sostienen al equipo dentro y fuera del agua.

Lucía Dalto, Candelaria Sequeira, Paulina Barreiro y Magdalena Garro conquistaron la medalla de oro en el K4 500 metros femenino del canotaje de velocidad. El equipo argentino celebró el título en la Laguna Setúbal y destacó la amistad que las une, el apoyo del público y la emoción de competir en casa.

La amistad también puede empujar una embarcación hacia el oro. Las Carpinchas, como se conoce al equipo argentino femenino de canotaje de velocidad, protagonizaron una de las historias más emotivas de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 al quedarse con el título en el K4 500 metros.

Lucía Dalto, Candelaria Sequeira, Paulina Barreiro y Magdalena Garro completaron la prueba en 1:31.25 y llevaron a Argentina a lo más alto del podio en la Costanera Este de Santa Fe. Colombia consiguió la plata con 1:34.40 y Chile completó el podio con 1:36.56.

Pero detrás del resultado apareció una historia que va mucho más allá del cronómetro.

Las Carpinchas cerraron el año con una medalla de oro

La conquista llegó en la etapa final de una temporada extensa y exigente para las palistas argentinas.

“Lo que más contenta me pone, además de la medalla y del desarrollo con las chicas, es que es el final para nosotras de un año muy largo. Este cierre es un empujoncito para el que viene, para seguir entrenando, mejorar y representar a nuestro país de la mejor forma”, expresó Lucía Dalto.

El calendario había sido especialmente intenso.

Magdalena Garro explicó que Santa Fe 2026 fue la sexta competencia del año para el equipo y que llegar al cierre de temporada compitiendo en Argentina aportó una motivación especial.

“Nos preparamos bastante porque tuvimos cinco competencias previas; esta fue la sexta, así que veníamos con muchas ganas. La motivación especial fue estar en casa”, señaló.

El público también empujó desde la Costanera

El escenario fue otro ingrediente fundamental.

La Laguna Setúbal y la Costanera Este reunieron a una gran cantidad de espectadores durante las finales del canotaje, en una jornada en la que Argentina consiguió tres medallas de oro y una de bronce.

Para las integrantes del K4, competir frente al público argentino hizo que la experiencia fuera diferente.

Dalto destacó especialmente la presencia de niños y familias durante los Juegos.

“El clima de los Juegos se nota constantemente en la Villa, en la calle y en el ambiente. Es muy lindo ver a tantos niños emocionados con el deporte; que esto sea una motivación y transmita todo el esfuerzo que le ponemos día a día”, explicó.

Del club al alto rendimiento

Las historias de las cuatro integrantes del bote comenzaron muchos años antes de Santa Fe 2026.

Dalto empezó a remar a los ocho años en el Club Náutico de Remo, acompañada por una prima. Con el tiempo pasó al Club Regatas La Plata y comenzó un recorrido por torneos provinciales, nacionales y selectivos que finalmente la llevó al alto rendimiento.

Candelaria Sequeira llegó al canotaje cuando tenía nueve años acompañando a su hermano.

“En el agua había chicas de mi edad remando y gracias a Dios empecé, porque hoy son mis mejores amigas. El camino hacia la selección se fue dando de forma muy natural”, recordó.

Paulina Barreiro comenzó a los 12 años de una manera todavía más particular: acompañando a su abuela.

“Ella quería arrancar a remar, empecé con ella y terminé quedando yo. Hoy me doy cuenta de que es lo que sigo eligiendo y voy a seguir eligiendo siempre”, contó.

Más que compañeras: una familia dentro del agua

Las largas concentraciones terminaron convirtiendo al equipo en mucho más que cuatro deportistas compartiendo una embarcación.

Durante algunos períodos pueden convivir hasta tres semanas por mes, entre entrenamientos y competencias.

“A veces somos más que amigas, somos hermanas. Con Cande soy mejor amiga desde los ocho años y a Pauli la incluimos en esta familia para su primer Juego Suramericano en el equipo senior. Construimos juntas y la vida con las chicas es un sueño”, expresó Dalto.

Ese vínculo se trasladó al agua.

En una prueba donde la sincronización resulta determinante, conocerse profundamente puede marcar diferencias.

Las cuatro palistas deben remar prácticamente como una sola, manteniendo ritmo, coordinación y potencia durante todo el recorrido.

“Esto fue una dedicatoria de amor”

Después de recibir la medalla, Candelaria Sequeira encontró una frase para explicar lo que significaba compartir el logro con sus compañeras.

“Es hermoso este vínculo con las chicas, querer que nos vaya de la mejor manera y poder llegar a abrazarlas con un amor sincero. Esto fue una dedicatoria de amor”.

La definición resume buena parte de la historia del K4 argentino.

Detrás del 1:31.25 que quedó registrado en la clasificación oficial aparecen años de entrenamiento, viajes, concentraciones y una amistad construida desde edades muy tempranas.

Santa Fe 2026 les permitió cerrar esa temporada de la mejor manera: juntas, campeonas suramericanas y con la bandera argentina en lo más alto del podio.

Las Carpinchas transformaron así una final de canotaje en algo más profundo que una carrera de 500 metros: una medalla dorada impulsada por cuatro palistas que aprendieron a remar en la misma dirección dentro y fuera del agua.




María Jazmín Ichiki, de una pasión familiar a la plata en Santa Fe 2026

La argentina María Jazmín Ichiki vivió sus primeros Juegos Suramericanos y convirtió el debut en una medalla de plata en kumite hasta 61 kilos. La karateca contó cómo trabajó la presión de competir ante el público local y recordó el vínculo familiar que la acercó a la disciplina cuando tenía apenas 10 años.

Los primeros Juegos Suramericanos de María Jazmín Ichiki terminaron con una medalla. La argentina fue protagonista del karate en Santa Fe 2026 y conquistó la plata en la categoría de kumite femenino hasta 61 kilos, coronando una experiencia especial por tratarse de su debut y por competir ante el público argentino.

“Estoy muy contenta, son mis primeros Juegos Suramericanos”, expresó Ichiki al analizar una competencia atravesada también por la presión de actuar como local.

La karateca reconoció que el acompañamiento de familiares, amigos y espectadores genera sensaciones diferentes.

“Un poco de presión por ser locales, pero esa presión siempre se vive”, explicó.

María Jazmín Ichiki y el desafío de controlar la presión

En una disciplina donde las decisiones deben tomarse en fracciones de segundo, el aspecto mental ocupa un lugar fundamental.

Ichiki explicó que trabaja especialmente esa faceta con un profesional y que una de sus herramientas para afrontar los momentos de mayor tensión pasa por recuperar la concentración.

“A veces te puede jugar en contra. Yo vengo trabajando con mi psicólogo, así que traté de respirar y enfocarme en lo que es lo mío”, sostuvo.

La estrategia tuvo resultado en Rosario.

Durante el round robin, la argentina comenzó con una contundente victoria 6-0 sobre la chilena Bárbara Huaiquiman. Luego cayó 4-0 frente a la peruana Alexandra Grande, pero consiguió recuperarse con triunfos ante la colombiana Nayelis Maya y la brasileña Nathalia Moraes. Esos resultados le permitieron acceder a la definición por el oro.

Una medalla de plata en sus primeros Juegos

En la final, Ichiki enfrentó a la venezolana Claudymar Garcés, quien terminó imponiéndose por 8-2 y se quedó con la medalla dorada.

La argentina cerró así su primera participación suramericana con la medalla de plata, mientras que los bronces fueron para la chilena Bárbara Huaiquiman y la brasileña Nathalia Moraes.

El resultado confirmó una destacada presentación para una deportista que llegó al torneo con la ilusión de vivir por primera vez una competencia multidisciplinaria de esta magnitud.

Una pasión que comenzó junto a su padre

La relación de Ichiki con el karate empezó mucho antes de llegar a la Selección Argentina.

Tenía apenas 10 años cuando comenzó a practicar una disciplina que ya formaba parte de la historia familiar.

Su padre había hecho karate durante su juventud y fue quien la acercó al deporte.

“Es como una herencia, digamos. La pasión está ahí en la familia”, recordó.

Aquella primera etapa se interrumpió a los 13 años por motivos personales. Durante varios años permaneció alejada de la actividad hasta que, a los 20, tomó una decisión que terminaría modificando nuevamente su vida: regresar al karate.

Volver para llegar a la Selección Argentina

El regreso no fue simplemente retomar una actividad de la infancia.

Ichiki volvió siendo adulta, reconstruyó su camino deportivo y terminó alcanzando la Selección Argentina.

En ese recorrido encontró también los valores que hoy considera fundamentales en su vida.

“Me gusta la disciplina, el respeto, todos los valores que tiene el deporte en sí”, señaló.

Para la karateca, esas enseñanzas exceden completamente los resultados deportivos.

“Me hace la persona que soy hoy”, resumió.

Un debut que terminó en el podio

Santa Fe 2026 reunió finalmente todas las partes de esa historia.

La niña que comenzó karate de la mano de su padre, se alejó durante algunos años y decidió volver a los 20 llegó a sus primeros Juegos Suramericanos representando a la Argentina.

También tuvo que gestionar la presión de competir en casa, respirar, concentrarse y responder dentro del tatami.

El resultado fue una medalla de plata continental en kumite -61 kilos.

Para María Jazmín Ichiki, el debut en Santa Fe 2026 terminó así de una manera difícil de olvidar: con su familia cerca, el público argentino acompañando y una medalla alrededor del cuello como recompensa a una pasión que comenzó cuando tenía apenas 10 años.

La argentina María Jazmín Ichiki vivió sus primeros Juegos Suramericanos y convirtió el debut en una medalla de plata en kumite hasta 61 kilos. La karateca contó cómo trabajó la presión de competir ante el público local y recordó el vínculo familiar que la acercó a la disciplina cuando tenía apenas 10 años.

Los primeros Juegos Suramericanos de María Jazmín Ichiki terminaron con una medalla. La argentina fue protagonista del karate en Santa Fe 2026 y conquistó la plata en la categoría de kumite femenino hasta 61 kilos, coronando una experiencia especial por tratarse de su debut y por competir ante el público argentino.

“Estoy muy contenta, son mis primeros Juegos Suramericanos”, expresó Ichiki al analizar una competencia atravesada también por la presión de actuar como local.

La karateca reconoció que el acompañamiento de familiares, amigos y espectadores genera sensaciones diferentes.

“Un poco de presión por ser locales, pero esa presión siempre se vive”, explicó.

María Jazmín Ichiki y el desafío de controlar la presión

En una disciplina donde las decisiones deben tomarse en fracciones de segundo, el aspecto mental ocupa un lugar fundamental.

Ichiki explicó que trabaja especialmente esa faceta con un profesional y que una de sus herramientas para afrontar los momentos de mayor tensión pasa por recuperar la concentración.

“A veces te puede jugar en contra. Yo vengo trabajando con mi psicólogo, así que traté de respirar y enfocarme en lo que es lo mío”, sostuvo.

La estrategia tuvo resultado en Rosario.

Durante el round robin, la argentina comenzó con una contundente victoria 6-0 sobre la chilena Bárbara Huaiquiman. Luego cayó 4-0 frente a la peruana Alexandra Grande, pero consiguió recuperarse con triunfos ante la colombiana Nayelis Maya y la brasileña Nathalia Moraes. Esos resultados le permitieron acceder a la definición por el oro.

Una medalla de plata en sus primeros Juegos

En la final, Ichiki enfrentó a la venezolana Claudymar Garcés, quien terminó imponiéndose por 8-2 y se quedó con la medalla dorada.

La argentina cerró así su primera participación suramericana con la medalla de plata, mientras que los bronces fueron para la chilena Bárbara Huaiquiman y la brasileña Nathalia Moraes.

El resultado confirmó una destacada presentación para una deportista que llegó al torneo con la ilusión de vivir por primera vez una competencia multidisciplinaria de esta magnitud.

Una pasión que comenzó junto a su padre

La relación de Ichiki con el karate empezó mucho antes de llegar a la Selección Argentina.

Tenía apenas 10 años cuando comenzó a practicar una disciplina que ya formaba parte de la historia familiar.

Su padre había hecho karate durante su juventud y fue quien la acercó al deporte.

“Es como una herencia, digamos. La pasión está ahí en la familia”, recordó.

Aquella primera etapa se interrumpió a los 13 años por motivos personales. Durante varios años permaneció alejada de la actividad hasta que, a los 20, tomó una decisión que terminaría modificando nuevamente su vida: regresar al karate.

Volver para llegar a la Selección Argentina

El regreso no fue simplemente retomar una actividad de la infancia.

Ichiki volvió siendo adulta, reconstruyó su camino deportivo y terminó alcanzando la Selección Argentina.

En ese recorrido encontró también los valores que hoy considera fundamentales en su vida.

“Me gusta la disciplina, el respeto, todos los valores que tiene el deporte en sí”, señaló.

Para la karateca, esas enseñanzas exceden completamente los resultados deportivos.

“Me hace la persona que soy hoy”, resumió.

Un debut que terminó en el podio

Santa Fe 2026 reunió finalmente todas las partes de esa historia.

La niña que comenzó karate de la mano de su padre, se alejó durante algunos años y decidió volver a los 20 llegó a sus primeros Juegos Suramericanos representando a la Argentina.

También tuvo que gestionar la presión de competir en casa, respirar, concentrarse y responder dentro del tatami.

El resultado fue una medalla de plata continental en kumite -61 kilos.

Para María Jazmín Ichiki, el debut en Santa Fe 2026 terminó así de una manera difícil de olvidar: con su familia cerca, el público argentino acompañando y una medalla alrededor del cuello como recompensa a una pasión que comenzó cuando tenía apenas 10 años.




Waterpolo: Argentina va por la final y destaca el legado del nuevo Centro Acuático

Argentina afrontará ante Colombia la semifinal del waterpolo masculino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, con la mira puesta en la final y en una medalla. El plantel también destacó el acompañamiento del público y el valor del nuevo Centro Acuático de Rosario como legado para el crecimiento de los deportes acuáticos.

El seleccionado argentino masculino cerró la fase de grupos en el segundo lugar y enfrentará a Colombia en las semifinales de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El plantel destacó además el acompañamiento del público y el impacto que tendrá el Invencible Centro Acuático Provincial para el crecimiento de los deportes acuáticos.

La Selección Argentina masculina de waterpolo afronta este viernes uno de los partidos más importantes de su participación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Después de finalizar segunda en la fase de grupos, buscará el pase a la final frente a Colombia en el flamante Invencible Centro Acuático Provincial de Rosario.

El encuentro está programado dentro de la jornada de semifinales masculinas, que comenzará a las 18 y tendrá su segundo cruce desde las 19.30.

Argentina inició el torneo con una derrota frente a Brasil, pero logró recuperarse, encadenar resultados positivos y asegurar su presencia entre los cuatro mejores.

Ahora aparece Colombia, un rival al que el conjunto nacional ya enfrentó durante la primera fase.

Colombia, el obstáculo hacia la final

Tomás Galimberti explicó que el seleccionado argentino conoce bien las características del próximo adversario.

“Ya jugamos el segundo partido contra Colombia. Nos hemos cruzado en varios torneos. Es un equipo bastante físico, de jugar aguerridamente”, analizó.

El antecedente disputado durante estos Juegos también dejó información importante para preparar la semifinal.

Galimberti recordó que el encuentro tuvo dos cuartos especialmente intensos y consideró que una de las claves estará en imponer el ritmo argentino durante todo el partido.

“Ellos no aguantan el ritmo y esperemos que sea así, que lo podamos llevar de esa manera para que no sea un partido que se nos vaya de las manos”, señaló.

Argentina quiere una medalla, pero apunta al oro

Dentro del plantel no esconden el objetivo.

Ramiro Veich aseguró que Argentina llegó a Santa Fe 2026 con la intención de subir al podio, aunque la aspiración máxima pasa por alcanzar la medalla dorada.

“Nosotros como expectativa y como objetivo también nos ponemos en este tipo de torneo hacer alguna medalla. Obviamente que intentando que sea la dorada”, explicó.

Los Juegos representan además una instancia importante dentro de una planificación que tiene compromisos internacionales de mayor alcance.

El desafío argentino pasa también por continuar reduciendo distancias con Brasil, una de las principales potencias continentales.

Para Veich, competir cada vez más cerca del seleccionado brasileño puede resultar determinante pensando en futuros cruces internacionales.

Santa Fe 2026 también mira hacia objetivos mayores

Nahuel Leona consideró que la competencia suramericana forma parte de un proceso de preparación más amplio.

“Esto al final no deja de ser un ensayo desde mi punto de vista”, señaló.

El horizonte del seleccionado está puesto en las competencias que otorgarán oportunidades de clasificación olímpica.

“Lo que se viene es eso, seguir entrenando fuerte como venimos haciendo, seguir reforzándonos tanto física como mentalmente para que cuando llegue el momento podamos dar el máximo e intentar conseguir ese objetivo”, expresó.

Santa Fe 2026 aparece así como una prueba de alta exigencia y también como una oportunidad para consolidar un equipo que pretende continuar creciendo dentro del waterpolo continental.

El Centro Acuático, un legado para Rosario

La conferencia del seleccionado argentino también tuvo otro protagonista: el Invencible Centro Acuático Provincial.

El complejo fue inaugurado el 4 de septiembre en Rosario y durante los Juegos recibe competencias de natación, saltos ornamentales, waterpolo y natación artística.

Los jugadores argentinos destacaron especialmente la calidad de las instalaciones y la posibilidad de que se conviertan en una herramienta permanente para el crecimiento de los deportes acuáticos.

Tomás Tilatti señaló que Rosario no contaba hasta ahora con una pileta de estas características.

“La pileta nueva para Rosario es un logro. No teníamos una pileta de este nivel y la verdad que suma para los Juegos y de acá en adelante para las generaciones que vienen, que puedan entrenar a un nivel de pileta así”, afirmó.

La construcción del complejo forma parte del programa provincial de infraestructura asociado a Santa Fe 2026 y representa una de las principales obras deportivas realizadas para la competencia.

Una oportunidad para hacer crecer el waterpolo

Esteban Corsi también vinculó la nueva infraestructura con la posibilidad de ampliar la base deportiva.

“El legado que nos va a dejar estas piletas nuevas va a ser inmenso y más gente se va a sumar a todos los deportes acuáticos”, sostuvo.

El razonamiento apunta especialmente a las nuevas generaciones.

Contar con escenarios adecuados permite mejorar los entrenamientos de los deportistas de alto rendimiento, pero también genera condiciones para que chicos y jóvenes puedan acercarse por primera vez al waterpolo, la natación y otras disciplinas.

El público sorprendió al seleccionado argentino

Otro aspecto que dejó una fuerte impresión dentro del equipo fue el acompañamiento desde las tribunas.

Tilatti reconoció que el waterpolo no suele disputar sus competencias frente a escenarios multitudinarios y que Santa Fe 2026 presentó una realidad diferente.

“Es un deporte que normalmente no tiene tanto público y se ve en las tribunas que está lleno, la gente haciendo fila un montón de tiempo. La verdad que estamos muy contentos con eso y usándolo a nuestro favor también”, contó.

Nicolás Fernández coincidió en que jugar un certamen internacional dentro del país modificó completamente la experiencia.

“La verdad que se está sintiendo algo muy diferente a todos los torneos que hemos jugado. El hecho de jugar en casa es un ingrediente importantísimo para todos nosotros”, afirmó.

Argentina llegará así a la semifinal con dos motivaciones.

La inmediata será superar a Colombia y asegurarse un lugar en la definición por la medalla de oro.

La otra apunta más lejos: aprovechar Santa Fe 2026 como parte del crecimiento de un seleccionado que busca consolidarse internacionalmente y de un deporte que ahora cuenta en Rosario con una infraestructura capaz de acompañar a las próximas generaciones.




Canotaje de velocidad: Rubén Rézola fue oro en Santa Fe con el K4 argentino

Rubén Rézola se consagró campeón en casa al integrar el K4 argentino que ganó los 500 metros masculinos en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La jornada también tuvo festejo para el equipo femenino, que se quedó con el oro y completó un doblete argentino en la Costanera Este.

El santafesino Rubén Rézola se consagró campeón de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 junto a Agustín Vernice, Vicente Vergaugen y Gonzalo Carreras en el K4 500 metros masculino. Argentina también ganó la prueba femenina y completó un doblete dorado ante el público local.

La Costanera Este de Santa Fe tuvo una jornada inolvidable para el canotaje argentino. Rubén Rézola, uno de los grandes referentes de la disciplina en el país, consiguió la medalla de oro en el K4 500 metros masculino y pudo celebrar una nueva conquista internacional en su propia ciudad.

El santafesino compartió la embarcación argentina con Agustín Vernice, Vicente Vergaugen y Gonzalo Carreras. El cuarteto completó los 500 metros en 1:16.83 y terminó en lo más alto del podio de los Juegos Suramericanos. Argentina

Uruguay consiguió la medalla de plata, mientras que Chile completó el podio con el bronce. Santa Fe 2026

Rubén Rézola, campeón ante su gente

La consagración tuvo un significado especial para Rézola.

Después de una extensa trayectoria representando a la Argentina en las principales competencias internacionales, el palista tuvo la oportunidad de disputar una final suramericana en las aguas de su ciudad y ante el acompañamiento del público santafesino.

El K4 argentino mostró solidez durante todo el recorrido y logró sostener la ventaja hasta cruzar la meta en el primer lugar.

Para Rézola fue también otra página importante de una carrera que lo tuvo durante años entre los principales representantes argentinos del canotaje de velocidad.

Argentina también ganó el K4 femenino

La fiesta argentina en la Costanera Este no terminó con el triunfo masculino.

En el K4 500 metros femenino, Magdalena Garro, Candelaria Sequeira, Paulina Barreiro y Lucía Dalto también conquistaron la medalla de oro.

La embarcación nacional completó la prueba en 1:31.25, seguida por Colombia y Chile. Argentina

De esta manera, Argentina consiguió quedarse con los dos títulos de K4 500 metros disputados durante la jornada.

Una jornada dorada para el canotaje argentino

El rendimiento nacional fue incluso más amplio durante las pruebas de velocidad.

Además de los triunfos en los dos K4, Aramis Sánchez y Santiago Piedras consiguieron otra medalla dorada en C2 500 metros masculino, mientras Tais Trimarchi y Sabrina Zuccoli sumaron un bronce en el C2 500 femenino. Argentina

El canotaje se convirtió así en una de las disciplinas que más alegrías aportó a la delegación argentina durante la jornada.

Pero entre todas las imágenes quedó una especialmente significativa para Santa Fe: Rubén Rézola celebrando un oro suramericano en casa.

El palista que durante años recorrió escenarios internacionales pudo esta vez competir con el aliento de su propia ciudad y compartir la victoria con Vernice, Vergaugen y Carreras.

Santa Fe 2026 le permitió así sumar otra medalla a su extensa trayectoria, pero con un ingrediente difícil de repetir: ser campeón frente a su gente.




Pedro De Haro, del llamado inesperado al oro con Los Pumas 7s y el sueño de llegar a Los Ángeles 2028

El rosarino Pedro De Haro recordó el llamado que marcó su llegada a Los Pumas 7s, repasó los cambios que debió realizar para adaptarse al Seven y celebró el oro conseguido en Santa Fe 2026. Su gran objetivo ahora es consolidarse en el seleccionado y llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El rosarino Pedro De Haro recordó la convocatoria que lo llevó de manera inesperada a Sudáfrica para debutar con Los Pumas 7s, contó los cambios físicos y técnicos que debió realizar para adaptarse al Seven y dejó en claro su gran objetivo: consolidarse en el seleccionado y pelear por un lugar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El camino de Pedro De Haro hacia Los Pumas 7s tuvo uno de esos comienzos que difícilmente se olvidan. Estaba en su club, acompañado por su familia, cuando recibió un llamado que modificó de golpe todos sus planes: debía viajar al día siguiente a Sudáfrica para incorporarse al seleccionado argentino.

Aquel momento fue el punto de partida de una nueva etapa que ahora sumó uno de sus capítulos más importantes con la medalla de oro en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, conseguida ante su gente en Rosario.

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“Si te cuento todo, me tenés llorando acá. Estaba en el club con mi familia, también estaba entrando justo con mi mamá, y cuando me llamaron y me dijeron: ‘Pedro, si estás entrando al club, salí que te tenés que ir mañana a Sudáfrica’, realmente se me pone la piel de gallina”, recordó.

La convocatoria significó mucho más que un viaje.

“Lo único que quería era teletransportarme como sea, entrar a Sudáfrica, ponerme la camiseta y decir: ‘Ya está, ya soy Puma Seven’”, relató.

Pedro De Haro y una adaptación completa al Seven

Ingresar al seleccionado también implicó transformar su manera de jugar.

El rugby seven exige características físicas y técnicas diferentes al rugby de 15 jugadores. La velocidad, la resistencia y la capacidad para ocupar grandes espacios obligaron a De Haro a modificar incluso su composición corporal.

“Cambié un montón de cosas. De base bajé siete kilos, así que a partir de ahí ya se imaginarán que es otro deporte”, explicó.

También debió incorporar nuevas responsabilidades dentro del campo.

“Tuve que afinar más mi patada. Yo juego en una posición en la que hay que tirar el line. En el rugby 15 eso jamás sería posible”, señaló.

Ese proceso de adaptación terminó permitiéndole ganarse un espacio dentro de un seleccionado que atraviesa una etapa de renovación y que utilizó los Juegos Suramericanos como uno de los primeros pasos de un nuevo ciclo. La conducción de Santiago Gómez Cora también definió el certamen como parte de una construcción que continuará con otros desafíos internacionales.

El oro de Los Pumas 7s en Rosario

Argentina terminó conquistando la medalla dorada después de derrotar a Chile por 17-7 en la final disputada en el Hipódromo Independencia de Rosario. Fue la tercera consagración suramericana del seleccionado masculino, después de Santiago 2014 y Asunción 2022.

Para De Haro, el título tuvo un significado todavía mayor porque pudo celebrarlo en su propia ciudad.

Familiares, amigos y compañeros de Atlético del Rosario acompañaron desde las tribunas una jornada que había imaginado desde que se confirmó que Rosario sería sede de los Juegos.

“Nosotros jugamos en lugares medio raros a lo largo del mundo y tener esta oportunidad de jugar en casa, la verdad que es dificilísimo explicar”, señaló.

La presencia de su entorno convirtió la competencia en una experiencia diferente.

“Mis amigos, el club, toda la gente de Argentina, la verdad que fue inexplicable”, agregó.

El jugador reconoció que incluso la emoción llegó a sentirse durante el partido decisivo. Después de la final contó que jugar frente a su familia y sus amigos había generado una carga emocional difícil de administrar, pero también una enorme motivación.

“Hoy mi objetivo es jugar en Puma Seven”

La conquista suramericana no modificó las prioridades del rosarino.

Aunque numerosos jugadores utilizaron históricamente al Seven como un camino hacia Los Pumas de rugby 15, De Haro tiene claro dónde pretende construir actualmente su carrera.

“Hoy en día mi objetivo, la verdad, que no es jugar en Los Pumas. Sí, por ahí se ha dado mucho ese salto de Puma Seven a Puma. El mío no”, afirmó.

Su deseo es continuar dentro de Los Pumas 7s y formar parte del proceso que apunta hacia el próximo gran objetivo internacional.

“Yo quiero estar en Los Pumas Seven hasta las Olimpiadas y me encanta este equipo, me encanta ser parte. Ojalá me queden muchos años más”, expresó.

Y lo resumió sin vueltas:

“Si vos me decís: ‘Che, ¿tu objetivo es jugar en Los Pumas?’, hoy no. Hoy mi objetivo es jugar en Puma Seven”.

Los Ángeles 2028, el gran objetivo

La medalla de oro en Santa Fe 2026 representó un buen comienzo, pero dentro del seleccionado la mirada ya está puesta más adelante.

De Haro explicó que la competencia debía servir también para seguir construyendo el equipo.

“Más que una obligación por la medalla dorada, lo que veníamos era a buscar crecer como equipo para enfrentar un año con nuestro verdadero objetivo, que es clasificar a los Juegos Olímpicos”, señaló.

Ese sueño apunta a Los Ángeles 2028, próxima edición olímpica, y aparece también en las palabras del propio jugador cuando analiza el futuro de su carrera. La Universidad Nacional de Rosario, donde De Haro estudia Ingeniería Agronómica, también destacó que su objetivo deportivo pasa por intentar llegar a esos Juegos con el seleccionado argentino.

Del llamado a Sudáfrica a un oro en casa

La historia de Pedro De Haro resume en pocos años buena parte de lo que exige el alto rendimiento.

Hubo un llamado inesperado, un viaje prácticamente inmediato a Sudáfrica, siete kilos menos para adaptarse a otra modalidad, nuevas responsabilidades técnicas y una lucha permanente por conservar un lugar dentro de uno de los seleccionados más competitivos del rugby internacional.

Ahora también hay una medalla de oro conseguida en Rosario.

Pero para De Haro, la conquista no representa un punto de llegada.

Después de aquella llamada que lo llevó por primera vez a ponerse la camiseta argentina, el objetivo cambió: ya no se trata solamente de llegar a Los Pumas 7s, sino de quedarse, crecer dentro del equipo y perseguir el sueño de representar a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.




Marcus D’Almeida llevó su jerarquía mundial al tiro con arco de Santa Fe 2026

El brasileño Marcus D’Almeida, una de las grandes figuras mundiales del tiro con arco, volvió a mostrar su jerarquía en Santa Fe 2026. Lideró la clasificación individual en recurvo y conquistó el oro por equipos con Brasil, mientras destacó la fortaleza mental y el trabajo colectivo como claves de su rendimiento.

El brasileño Marcus D’Almeida, número uno del ranking mundial de arco recurvo, se convirtió en una de las grandes figuras del tiro con arco en Rosario. Lideró la clasificación individual y luego conquistó el oro por equipos con Brasil, mientras destacó la importancia de la fortaleza mental y el trabajo colectivo.

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 cuentan en Rosario con una de las grandes figuras internacionales del tiro con arco. El brasileño Marcus D’Almeida, número uno del ranking mundial de recurvo masculino, llegó al certamen continental dispuesto a confirmar su jerarquía y continuar preparando junto a su selección los próximos desafíos internacionales.

La competencia comenzó con una actuación contundente del brasileño en las rondas clasificatorias. D’Almeida terminó primero entre los hombres del arco recurvo con 671 puntos, superando al colombiano Jorge Enríquez, que registró 667, y al chileno Andrés Gallardo, tercero con 657.

Más allá de los resultados individuales, el brasileño puso especial énfasis en la necesidad de fortalecer el funcionamiento colectivo de su selección.

“Significa muchas cosas estar acá; venimos para hacer lo mejor y creo que como equipo estamos para trabajar más. Necesitamos más peleas por equipos y estamos acá justamente por eso”, explicó.

Marcus D’Almeida y una competencia contra sí mismo

D’Almeida lleva más de una década dentro del alto rendimiento internacional y construyó una carrera que lo convirtió en el arquero brasileño más destacado de su generación.

Fue campeón de la Final de la Copa del Mundo en 2023, consiguió medallas en Campeonatos Mundiales y llegó a ocupar durante meses el primer lugar del ranking internacional. En 2026 continúa ubicado como número uno mundial del recurvo masculino.

Pero para el brasileño, la clave para mantenerse en la elite no pasa solamente por observar lo que hacen sus rivales.

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“Me gusta mucho entrenar tiro con arco y me siento cómodo en esto, por eso sigo trabajando. Me gusta que no es una competencia contra ninguno, sino contra mí mismo y sobre cómo hacerme mejor”, señaló.

La frase refleja la manera en que afronta una disciplina donde pequeñas variaciones pueden modificar completamente un disparo.

“El tiro con arco es 90% cabeza”

Para D’Almeida, el componente mental tiene un peso decisivo.

“El tiro con arco es 90% cabeza, porque tenés que tomar todas las decisiones, mirar el aire, evaluar todo y tener la confianza necesaria para hacer un buen disparo. Todo viene de la mente”, explicó.

Cada flecha exige leer el viento, controlar la respiración, repetir la técnica y sostener la concentración independientemente del resultado del lanzamiento anterior.

Ese dominio mental es justamente uno de los aspectos que el brasileño considera fundamentales para los jóvenes que comienzan en la disciplina.

“Tienen que seguir entrenando mucho. No va a ser aburrido, solo tienen que pensar un poco más profundo para encontrarle el sentido a lo que hacen”, aconsejó.

Brasil conquistó el oro por equipos

El trabajo colectivo al que hacía referencia D’Almeida tuvo rápidamente su recompensa.

Brasil conquistó la medalla de oro en recurvo masculino por equipos con D’Almeida, Matheus Gomes y Matheus Zwick Ely después de derrotar a Colombia por un contundente 6-0 en la final disputada en Rosario.

Los brasileños ganaron el primer set 50-48 y el segundo 55-49. En el tercero cerraron la definición con 59 puntos sobre 60 posibles, incluyendo cinco flechas de diez puntos.

D’Almeida destacó incluso el atractivo de competir ante el público y la presión que generaron sus propios compañeros en ese último parcial.

La conquista ratificó a Brasil como una de las principales potencias sudamericanas del arco recurvo y confirmó el valor que el propio D’Almeida había otorgado al trabajo en equipo desde su llegada a Rosario.

Buenas sensaciones en la Villa Suramericana

La experiencia del brasileño en Santa Fe 2026 tampoco se limita a las competencias.

D’Almeida destacó el ambiente dentro de la Villa y la posibilidad de convivir con deportistas de diferentes países y disciplinas.

“Nos sentimos muy bien. Estamos aquí desde hace un par de días y la experiencia en la Villa Olímpica y la relación con los demás atletas viene siendo excelente”, señaló.

El tiro con arco continuará hasta el viernes 25 de septiembre en el Hipódromo Óvalo de Rosario, donde se definirán las medallas individuales y por equipos mixtos.

D’Almeida todavía tiene así nuevos desafíos por delante.

Pero su presencia ya dejó una marca en Santa Fe 2026: lideró la clasificación, conquistó el oro por equipos y volvió a demostrar por qué es una de las principales referencias mundiales del tiro con arco.




Rocío Comba y Eder Souza: el atletismo los unió y Santa Fe 2026 los reencontró en familia

Rocío Comba y Eder Souza se conocieron gracias al atletismo en 2008, estuvieron 12 años sin hablarse y se reencontraron en 2021. En Santa Fe 2026 volvieron a compartir una pista internacional, pero esta vez desde las tribunas y con su hijo en brazos.

La argentina Rocío Comba y el brasileño Eder Souza se conocieron durante un Sudamericano en Lima 2008, estuvieron 12 años sin hablarse y volvieron a encontrarse en 2021. En Santa Fe 2026 regresaron juntos a una pista internacional, pero esta vez desde las tribunas y con su hijo en brazos.

El atletismo les dio competencias internacionales, viajes, objetivos y años dentro del alto rendimiento. Pero a Rocío Comba y Eder Antonio Souza también les regaló algo que terminó trascendiendo cualquier resultado: una familia.

La argentina y el brasileño volvieron a encontrarse alrededor de una pista durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, aunque esta vez la imagen fue completamente diferente a la de sus años como atletas.

Ya no estaban defendiendo los colores de Argentina y Brasil. Desde las tribunas del CARD Pedro Candioti, siguieron las competencias con su pequeño hijo en brazos.

“Estamos muy agradecidos a todo lo que el atletismo nos dio, la posibilidad de hacer una carrera deportiva, crecer, tener objetivos, ir a Juegos Olímpicos y también tener un gran amor, una familia”, resumió Comba.

Dos carreras que se cruzaron en Lima 2008

Rocío Comba, nacida en Río Tercero, Córdoba, construyó una de las trayectorias destacadas del lanzamiento de disco argentino. Integró durante 21 años la Selección Nacional y participó en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.

Souza, por su parte, desarrolló su carrera representando a Brasil en los 110 metros con vallas y estuvo ligado durante 18 años al atletismo de alto rendimiento.

Sus caminos terminaron cruzándose en 2008.

Después de que Comba regresara de los Juegos Olímpicos de Beijing, ambos coincidieron en el Campeonato Sudamericano Sub 23 disputado en Lima.

Ya se reconocían de diferentes competencias, pero fue allí donde comenzaron a hablar.

“Nos conocíamos un poco de cara. Ahí hablamos y nos mantuvimos en contacto hasta mediados de 2009. Teníamos Skype, ¿se acuerdan? Eran nuestras redes sociales”, recordó la argentina.

Doce años sin hablarse y un reencuentro inesperado

Después de aquella etapa, sus caminos se separaron.

Pasaron 12 años sin mantener contacto, aunque el atletismo continuó colocándolos en los mismos escenarios.

“Nos encontrábamos en la pista, cada uno con su torneo y su objetivo, pero nos pasábamos por al lado y ni hola nos decíamos”, contó Comba.

Todo volvió a cambiar en 2021.

Las redes sociales hicieron lo que alguna vez había hecho una pista de atletismo: volver a conectarlos.

“Nos volvimos a encontrar y empezamos a buscar pasar tiempo juntos. Y hoy estamos con esta familia”, explicó.

Años después de competir representando a países diferentes, Santa Fe 2026 los encontró compartiendo la misma tribuna.

De atletas a espectadores en Santa Fe 2026

La experiencia también despertó recuerdos de sus etapas competitivas.

Durante sus carreras, Comba y Souza podían encontrarse simultáneamente en sectores completamente diferentes del estadio. Ella preparada para lanzar el disco y él concentrado en las vallas.

“Yo estaba en el disco, pero mirando las vallas”, recordó Rocío.

Ahora observan desde afuera a una nueva generación.

Para Souza, incluso algunos detalles del CARD provocaron una inmediata conexión con aquellos años.

“El olor de la goma de la pista nos recuerda los buenos tiempos, cuando entrenábamos y competíamos. Pasa una película por la mente porque son muchos años dedicados al deporte”, expresó.

Comba también destacó el ambiente generado por los espectadores durante las competencias y, especialmente, el reconocimiento hacia deportistas de diferentes países.

“Escuchábamos gritos y palmas para competidores incluso cuando no había un argentino. El público del atletismo es hermoso”, señaló.

¿Velocista como papá o lanzador como mamá?

Santa Fe 2026 dejó además una pregunta inevitable para una familia profundamente atravesada por el atletismo.

Si algún día su hijo decide seguir el mismo camino, ¿será velocista como su padre o lanzador como su madre?

Souza ya tiene una primera impresión.

“La fuerza que tiene, yo creo que es lanzador”, arriesgó.

“Como la mamá”, respondió Rocío.

La incógnita podrá esperar.

Lo concreto es que una historia iniciada en una pista de Lima en 2008, interrumpida durante doce años y recuperada en 2021 escribió ahora otro capítulo en los Juegos Suramericanos.

El atletismo los hizo conocerse, el tiempo los separó y el mismo deporte terminó encontrándolos nuevamente. Esta vez no en extremos diferentes de una pista, sino juntos en una tribuna de Santa Fe 2026 y con su hijo en brazos.