Bicitaxista, pintor, mecánico, ayer Anthony Zambrano fue el “Colombiano de Plata”
La historia de Anthony Zambrano la ha podido construir, montar y pintar él mismo. Literalmente. Con 22 años, llegó a Tokio con unos Juegos Olímpicos a sus espaldas y una medalla de plata lograda en el Mundial, pero también una trayectoria profesional de lo más diversa.
“En esta vida he hecho muchas cosas ya: bicitaxista, mototaxista, albañil, pintor, mecánico… Nunca me arrepiento de haber probado todo eso porque esos sacrificios pusieron su gotica para poder luchar y obtener lo que tengo, porque siempre que salgo a correr pienso de dónde soy, de dónde vengo, cómo llegué a esto”, reconoce el atleta para Tokyo2020.org.
Crecer en Colombia no es fácil, y pronto hay que ganarse la vida. Pero él siempre ha mantenido vivos sus sueños.
“A mí me ha tocado duro en esta vida y poco a poco todo se ha ido blandeando. Es como la masa: tú vas echando agua y agua, todo se ablanda y así hasta que uno se hace una arepa. Así es la vida. El diamante en bruto uno lo va puliendo hasta que brilla”, dice.
Su inspiración, en casa
Para que los dos diamantes que tiene como piernas comenzaran a brillar de verdad hubo una persona clave: su madre. Ella le crió sola y siempre ha fomentado los sueños de su hijo.
“Mi mamá ha sido mi inspiración. Ella luchó desde que yo era pequeño. Ella se mataba muy duro trabajando por mí como ama de casa. Gracias a Dios ahora ella puede descansar porque yo le puedo dar una buena vida. Eso ha sido mi motivación siempre”, reconoce Zambrano.
De hecho, es ella la que tiene todas sus medallas y trofeos.
“Todas las medallas son para ella. Yo no tengo medallas, siempre me las roba. Yo solo voy a competir. Ella tiene todas las medallitas bien acomodadas”, bromea el atleta colombiano.
Entre estas preseas que están en manos de su madre se encuentra la medalla de plata que Zambrano consiguió en el Mundial de atletismo de Doha 2019, en la prueba de 400 m y ahora deberemos ver si le entrega la de Tokio 2020
“Tengo grandes recuerdos de los entrenamientos, de los sacrificios que hice para ganar la medalla. Todo lo que hice no fue en vano. Salí adelante de donde vivía y cumplí así el sueño de mi mamá, porque ella me dijo que sería la mujer más feliz el día que le regalara una medalla Mundial y una Olímpica. Yo le dije: ‘Mamá, no se preocupe, que en eso estamos. Y si tú me apoyas y me apoya mi esposa, vamos a lograr todos nuestros objetivos, y siempre se cumplen todas las metas’”, recuerda Zambrano.