Lanús campeón de La Liga Argentina: venció a San Isidro, volvió a la Liga Nacional tras 10 años y Junior Merchant fue el MVP

Lanús se consagró campeón de La Liga Argentina 2025/26 tras derrotar a San Isidro por 67-52 en el cuarto juego de la final, cerrar la serie 3-1 y sellar su regreso a la Liga Nacional después de una década. Junior Merchant fue elegido MVP de las Finales.

Lanús campeón de La Liga Argentina. El Granate escribió una de las páginas más importantes de su historia reciente al derrotar a San Isidro de San Francisco por 67 a 52 en el cuarto juego de la final, cerrar la serie 3-1 y concretar el regreso a La Liga Nacional de Básquetbol después de diez años de ausencia.

La noche en el Microestadio Antonio Rotili tuvo todos los condimentos de una final: nervios, tensión, defensas durísimas, un estadio colmado, momentos de incertidumbre y un último cuarto cargado de emoción. Lanús no tuvo el inicio soñado, sufrió durante buena parte del primer tiempo, pero encontró respuestas en los momentos decisivos y terminó coronando una temporada inolvidable.

El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese volvió a demostrar una de sus grandes virtudes: competir bajo presión. Cuando el partido se volvió áspero, cuando el tiro no entraba y cuando San Isidro amenazaba con estirar la serie, el Granate sostuvo su estructura defensiva, encontró puntos clave en Lucio Reinaudi, se apoyó en el carácter de Joaquín Nóblega, en la entrega de Martín Franchino y en la jerarquía de un plantel largo, maduro y preparado para una noche histórica.

Además, la consagración tuvo un nombre propio en la serie: Edgar “Junior” Merchant, elegido MVP de las Finales. El alero de 23 años fue determinante durante todo el cruce por el ascenso, con actuaciones decisivas en el primer y tercer juego, y terminó como uno de los grandes artífices del regreso de Lanús a la elite del básquet argentino.

Lanús volvió a la Liga Nacional después de 10 años

El título de Lanús no representa únicamente una vuelta olímpica. Es el final de un camino largo, cargado de reconstrucción deportiva, identidad colectiva y conexión con su gente. El Granate dejó atrás una década fuera de la máxima categoría y concretó el objetivo más esperado: volver a La Liga Nacional, competencia de la que se había despedido en 2016.

Ese dato le da una dimensión mucho mayor al campeonato. No fue solo una final ganada. Fue el regreso a un lugar de pertenencia para una institución con historia, público, estructura y ambición. Lanús volvió a instalarse en el primer plano del básquet argentino y lo hizo con una campaña que combinó talento, carácter, defensa, oficio y una enorme fortaleza emocional.

En el Antonio Rotili, con miles de hinchas acompañando, el equipo encontró el contexto perfecto para cerrar la historia. El estadio fue una caldera y empujó en los momentos más complejos, especialmente cuando San Isidro dominó algunos tramos del juego y obligó al local a jugar contra sus propios nervios.

El partido: Lanús sufrió, reaccionó y terminó celebrando

El cuarto juego no fue cómodo para Lanús. A diferencia del tercer partido, donde el Granate había aplastado a San Isidro por 88-61 con una actuación descomunal de Junior Merchant, esta vez el desarrollo fue mucho más trabado.

San Isidro empezó mejor. El equipo de Sebastián Porta salió con otra postura respecto al juego anterior, más compacto atrás, más agresivo en la pintura y con mayor claridad para atacar los primeros minutos. Lanús, en cambio, entró cargado de ansiedad. El peso de estar a una victoria del título se sintió en sus primeras posesiones.

El Granate tuvo muchas dificultades para anotar en el primer cuarto. Apenas convirtió 2 de sus primeros 16 lanzamientos de campo y tardó seis minutos en volver a sumar después del triple inicial de Lucio Reinaudi. San Isidro aprovechó ese tramo con C. Hooper lastimando cerca del aro y Manuel Lambrisca tomando responsabilidades ofensivas.

La visita llegó a ponerse 12-3 a falta de 1:35 para el cierre del primer cuarto, pero Lanús logró reducir daños. Sin jugar bien y sin fluidez, el equipo de Anglese terminó el primer parcial apenas abajo 12-9. Ese cierre fue clave: el Granate había jugado incómodo, pero seguía plenamente en partido.

San Isidro golpeó primero y obligó a Lanús a responder

El segundo cuarto comenzó con la misma tendencia. San Isidro sostuvo su buen momento y llegó a escaparse 18-12 cuando quedaban 7:45 en el reloj. En ese tramo, el Santo parecía tener el partido en el escenario que más le convenía: bajo goleo, ataques estacionados, mucha fricción y Lanús obligado a convivir con la presión de su gente.

Pero allí apareció una de las grandes marcas del campeón: la reacción. Lanús salió del asedio con un parcial demoledor de 14-0. La defensa empezó a robar en primera línea, llegaron los contraataques y aparecieron los triples. El Granate convirtió 4 de 10 desde el perímetro en el segundo cuarto y cambió por completo el clima del partido.

Robert Whitfield fue fundamental en ese pasaje. El extranjero aportó puntos que el equipo necesitaba con urgencia y ayudó a revertir el marcador. Lanús pasó al frente 26-18 a falta de 5:11 y el Rotili volvió a encenderse.

Sin embargo, San Isidro no se quebró. Con paciencia, el equipo cordobés volvió a encontrar respuestas. El regreso de Jerónimo Suñé le dio oxígeno ofensivo y el Santo metió un parcial de 14-3 para irse al descanso largo arriba 32-29. La final seguía abierta.

Un tercer cuarto de máxima tensión

El tercer cuarto fue una batalla emocional. Ninguno de los dos equipos pudo imponer un dominio claro. Las defensas marcaron el ritmo, los ataques fueron forzados y cada posesión empezó a tener valor de campeonato.

San Isidro llegó a estar arriba 44-39 a falta de 4:15, con Lambrisca como una de sus principales referencias. El Santo parecía encontrar una pequeña ventaja en un partido de bajo goleo, pero Lanús volvió a cerrar mejor el parcial.

El Granate ajustó atrás, ganó contactos, cargó el rebote y empezó a recuperar confianza. Sin brillar, logró cambiar el cierre del cuarto y terminó arriba 45-44, una ventaja mínima pero emocionalmente enorme.

Ese cierre marcó un quiebre psicológico. Lanús había atravesado el momento de mayor incomodidad, había resistido el empuje de San Isidro y entraba al último cuarto con ventaja. Todavía faltaban diez minutos, pero el campeón empezaba a oler la gloria.

Lucio Reinaudi apareció cuando la pelota más pesaba

El último cuarto fue el momento decisivo de la noche. Allí emergió Lucio Reinaudi, quien tomó responsabilidades cuando el partido pedía carácter y decisión. El base anotó 8 puntos en el período final, justamente cuando la pelota pesaba más que nunca.

Lanús tomó una ventaja de 52-46 a los cinco minutos del último cuarto. San Isidro empezó a mostrar signos de cansancio y perdió claridad ofensiva. Cada posesión del Santo se volvió cuesta arriba, mientras que el Granate encontró una energía diferente, empujado por su defensa y por el clima de su gente.

Poco después, Lanús estiró la diferencia a 58-48 con 4:20 por jugar. Ese fue el punto de quiebre definitivo. San Isidro ya no pudo volver al partido. El Granate sostuvo la ventaja con personalidad, defendió cada ataque como una final en sí misma y caminó los últimos minutos hacia una celebración inolvidable.

El 67-52 final desató la fiesta. Abrazos, lágrimas, cantos y una vuelta olímpica esperada durante una década. Lanús volvió a La Liga Nacional.

Junior Merchant, MVP de las Finales

La coronación de Lanús también tuvo un premio individual de enorme valor: Junior Merchant fue elegido MVP de las Finales. El alero de 23 años fue el jugador más determinante de la serie ante San Isidro y dejó actuaciones que quedarán en la memoria de esta campaña.

Merchant promedió 15,2 puntos por partido en la final y fue el máximo anotador de Lanús en tres de los cuatro juegos. Su impacto fue decisivo en los momentos más importantes de la serie.

En el Juego 1, fue el autor de la canasta ganadora en San Francisco, en un cierre dramático que le permitió a Lanús robar el factor cancha con un triunfo por 63-62. En el Juego 3, firmó su mejor actuación de la temporada: 30 puntos, con 26 en la primera mitad, para que el Granate aplastara a San Isidro 88-61 y quedara match point.

En el cuarto partido, San Isidro ajustó sobre él, lo defendió con mayor atención y le redujo el volumen anotador. Aun así, Merchant aportó 6 puntos, 8 rebotes, 1 asistencia, 3 recuperos y 11 de valoración, siendo importante desde otros aspectos del juego.

Su serie fue completa. Anotó, defendió, reboteó, decidió partidos y aceptó el rol que la final le pidió en cada noche. Por eso, su elección como MVP fue una síntesis justa de su influencia en el campeonato.

El valor de un equipo que no dependió de una sola figura

Aunque Merchant fue el MVP, Lanús fue campeón por su fortaleza colectiva. El equipo de Anglese no dependió de una sola mano. En el partido decisivo, los máximos anotadores fueron Lucio Reinaudi y Martín Franchino, ambos con 13 puntos, acompañados por Joaquín Nóblega, Robert Whitfield y Mike Henry, todos con aportes determinantes.

Franchino jugó los 40 minutos y completó una planilla de enorme valor: 13 puntos, 10 rebotes, 3 recuperos, 2 tapas y 12 de valoración. Fue una presencia constante, un jugador de intangibles, de esos que sostienen al equipo incluso cuando no todo pasa por el goleo.

Nóblega también jugó los 40 minutos y terminó con 11 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias y 5 recuperos, además de ser el jugador más valorado de Lanús con 19 de valoración. Su trabajo defensivo y su energía fueron fundamentales para quebrar la resistencia de San Isidro.

Reinaudi aportó 13 puntos y 7 rebotes, además de sus 8 puntos en el último cuarto. Whitfield sumó 11 puntos y 3 asistencias, con tiros importantes en el segundo cuarto. Henry completó otra tarea sólida con 11 puntos, 3 asistencias, 2 recuperos y 1 tapa.

Lanús fue campeón porque tuvo respuestas desde todos los sectores. Esa fue su identidad durante los playoffs y también la clave de la final.

San Isidro compitió, pero se quedó sin resto en el cierre

San Isidro fue un rival durísimo. El equipo de San Francisco llegó a su segunda final consecutiva y volvió a demostrar que es una de las estructuras más competitivas de La Liga Argentina. En esta serie, logró igualar 1-1 con una enorme victoria en el segundo juego y en el cuarto partido complicó seriamente a Lanús durante tres cuartos.

En el juego decisivo, C. Hooper fue el máximo anotador del Santo con 17 puntos, además de 3 rebotes, 3 asistencias, 1 recupero y 20 de valoración. Fue el jugador más productivo de la visita y una referencia constante en la pintura.

Manuel Lambrisca también tuvo un gran aporte con 14 puntos, 6 rebotes, 1 asistencia y 17 de valoración. Luciano Ortiz sumó 10 puntos y 7 rebotes, mientras que Nahuel Buchaillot colaboró con 8 rebotes y 4 asistencias, aunque tuvo una noche muy difícil en el tiro.

El problema de San Isidro estuvo en la falta de gol del último cuarto y en la baja efectividad desde el perímetro. El equipo cordobés terminó con apenas 4/17 en triples, un 23%, y no encontró respuestas suficientes cuando Lanús aceleró en el tramo final.

Estadísticas del partido: Lanús 67 – San Isidro 52

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 67 11/31, 35% 11/32, 34% 12/15, 80% 37 10 11 8 1 17 71
San Isidro 52 14/30, 46% 4/17, 23% 12/18, 66% 30 13 6 17 3 17 50

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Joaquín Nóblega Lanús 11 6 3 5 0 19 +15
Martín Franchino Lanús 13 10 0 3 2 12 +15
Lucio Reinaudi Lanús 13 7 0 0 0 10 +6
Robert Whitfield Lanús 11 1 3 0 1 8 +25
Mike Henry Lanús 11 1 3 2 1 8 +11
Junior Merchant Lanús 6 8 1 3 0 11 +4
C. Hooper San Isidro 17 3 3 1 0 20 -15
Manuel Lambrisca San Isidro 14 6 1 3 0 17 -16
Luciano Ortiz San Isidro 10 7 2 1 0 13 -5
Nahuel Buchaillot San Isidro 3 8 4 5 1 3 -7
Jerónimo Suñé San Isidro 6 0 3 0 0 8 -2

Datos clave del cuarto juego

Dato Detalle
Resultado final Lanús 67 – San Isidro 52
Serie final Lanús ganó 3-1
Campeón Lanús
Ascenso Lanús volvió a La Liga Nacional
MVP de las Finales Junior Merchant
Sede Microestadio Antonio Rotili
Diferencia final +15 para Lanús
Máximo anotador de Lanús Lucio Reinaudi y Martín Franchino, 13 puntos
Máximo anotador del partido C. Hooper, 17 puntos
Clave estadística San Isidro perdió 17 pelotas
Dato emocional Lanús regresó a la elite tras 10 años

Cómo fue la serie final entre Lanús y San Isidro

La final tuvo cuatro capítulos muy diferentes y mostró la capacidad de Lanús para ganar de distintas maneras. Primero, con un cierre dramático. Después, soportando una derrota dura. Luego, con una paliza ofensiva. Y finalmente, con una victoria defensiva y emocional.

Juego Resultado Sede Serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 San Francisco Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 San Francisco Serie 1-1
Juego 3 Lanús 88 – San Isidro 61 Antonio Rotili Lanús 2-1
Juego 4 Lanús 67 – San Isidro 52 Antonio Rotili Lanús campeón 3-1

El primer juego fue decisivo para la historia. Lanús ganó por un punto como visitante y se robó el factor cancha. San Isidro reaccionó con fuerza en el segundo, pero el Granate volvió al Rotili con la serie empatada y aprovechó al máximo su localía. Ganó el tercero con autoridad y cerró el cuarto con una defensa de campeón.

El camino de Lanús hasta el título

Lanús llegó a la final después de una campaña de playoffs muy sólida. En cuartos de final, eliminó a Villa San Martín con una barrida 3-0, mostrando intensidad defensiva, rotación larga y una identidad clara.

En semifinales, superó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 3-1 en una serie durísima. Ganó los dos primeros partidos en el Antonio Rotili, sufrió una derrota en La Plata, pero reaccionó en el cuarto juego como visitante para cerrar la llave y avanzar a la final.

Ese recorrido fue clave para entender al campeón. Lanús atravesó momentos de tensión, partidos cerrados, golpes anímicos y escenarios adversos. En todos encontró respuestas. Por eso, cuando llegó la final ante San Isidro, el equipo ya tenía una estructura emocional preparada para competir por el ascenso.

Análisis del título: por qué Lanús fue campeón

Lanús fue campeón porque construyó una identidad clara. Su base estuvo en la defensa, pero no fue un equipo limitado a defender. También tuvo variantes ofensivas, jugadores capaces de resolver en distintos contextos y una rotación con roles bien definidos.

El equipo de Anglese supo adaptarse. En el primer juego de la final, ganó un partido de bajo goleo. En el tercero, dominó con una explosión ofensiva. En el cuarto, cerró desde la defensa y la templanza. Esa capacidad de cambiar registros es una virtud de los equipos campeones.

También fue clave el equilibrio entre extranjeros y nacionales. Merchant fue la figura de la serie, Henry y Whitfield aportaron en momentos importantes, pero Franchino, Nóblega y Reinaudi fueron igual de determinantes. No hubo un solo camino al título: Lanús tuvo muchos.

El otro factor fue la localía. El Rotili se convirtió en una fortaleza emocional. La conexión entre el equipo y la hinchada fue una marca de la campaña. En la noche de la consagración, ese vínculo explotó en una celebración que quedará en la historia del club.

Junior Merchant y una consagración que puede marcar su carrera

El MVP de Junior Merchant también tiene proyección. Con apenas 23 años, llegó a Lanús después de perder la categoría con Zárate Basket, bajó un escalón competitivo y encontró en el Granate el escenario ideal para relanzar su camino.


Su final fue una demostración de carácter. No solo por los puntos, sino por la capacidad de aparecer en momentos decisivos. Hizo la canasta ganadora del Juego 1, destruyó el Juego 3 con 30 puntos y aceptó otro rol en el partido decisivo, cuando la defensa de San Isidro lo obligó a jugar más sin pelota y a aportar desde el rebote y la defensa.

Merchant terminó como MVP porque entendió la serie. Fue protagonista cuando Lanús lo necesitó como anotador y fue parte del funcionamiento cuando el equipo necesitó otras cosas. Esa madurez competitiva lo convierte en uno de los grandes nombres propios de esta final.

Qué significa el ascenso para Lanús

El ascenso coloca a Lanús nuevamente en el mapa mayor del básquet argentino. Volver a La Liga Nacional implica otro nivel de competencia, exigencia deportiva, presupuesto, planificación y visibilidad.

El desafío ahora será sostener el proyecto. El Granate deberá tomar decisiones importantes de cara a la próxima temporada: continuidad de piezas clave, armado del plantel, adaptación a la máxima categoría y fortalecimiento institucional para competir contra los mejores equipos del país.

Pero el primer paso ya está dado. Lanús ganó en la cancha el derecho de volver. Y lo hizo con un título que legitima todo el proceso.

Cierre periodístico: una noche para la historia granate

Lanús campeón de La Liga Argentina. La frase resume una noche, pero también una década de espera. El Granate volvió a la Liga Nacional con una final intensa, con una serie trabajada y con un equipo que supo sufrir, adaptarse y golpear en los momentos exactos.

El 67-52 ante San Isidro no fue el partido más brillante del campeón en ataque, pero sí fue una muestra de madurez. Lanús ganó cuando los nervios pesaban, cuando el rival lo incomodó y cuando el contexto podía jugarle en contra. Ganó porque defendió, porque encontró líderes en el cierre y porque tuvo un grupo preparado para abrazar la presión.

Junior Merchant fue el MVP, pero el título fue de todos: de Reinaudi, Franchino, Nóblega, Henry, Whitfield, Anglese, el plantel completo y una hinchada que convirtió al Rotili en una fiesta. Lanús volvió a la elite. Y lo hizo como campeón.





Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina tras aplastar a San Isidro por 27 puntos

Lanús quedó a un paso del título tras vencer con autoridad a San Isidro por 88-61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina, con una actuación descomunal de Edgar Merchant y una ventaja 2-1 en la serie por el ascenso. Créditos: Prensa Lanús – Liga Argentina de Basquet

Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina después de una actuación contundente, dominante y emocionalmente perfecta en el tercer partido de la final. El Granate derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el Microestadio Antonio Rotili, se adelantó 2-1 en la serie y quedó con dos oportunidades para coronar la temporada y concretar el ansiado ascenso a La Liga Nacional.

El título de la noche tuvo nombre propio: Edgar Merchant. El interno de Lanús firmó una actuación monumental con 30 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, pero su impacto fue todavía más grande de lo que muestra la planilla. Anotó 26 puntos en la primera mitad, destrozó la defensa de San Isidro desde el arranque y lideró un primer tiempo de altísimo nivel ofensivo que prácticamente dejó el partido encaminado.

La victoria fue de punta a punta. Lanús ganó el primer cuarto 29-15, llegó al descanso arriba 54-34, sostuvo la diferencia en el tercer parcial y terminó cerrando una noche de fiesta ante un Rotili colmado. San Isidro, que venía de igualar la serie con autoridad en San Francisco, nunca encontró su mejor versión y quedó obligado a ganar el cuarto juego para estirar la definición.

Lanús fue contundente y recuperó el control de la final

La final de La Liga Argentina venía con un desarrollo cambiante. En el primer juego, Lanús había dado el golpe como visitante al vencer a San Isidro por 63-62 en San Francisco. Luego, el Santo respondió con fuerza en el segundo partido y ganó 90-72, igualando la serie 1-1. Pero en el tercer capítulo, ya en Buenos Aires, el Granate volvió a imponer condiciones y recuperó el mando de la definición.

El equipo de Juan Manuel Anglese no solo ganó: dominó. Lo hizo desde la intensidad defensiva, desde el ritmo, desde el rebote ofensivo y desde una explosión anotadora que tuvo a Merchant como bandera. El resultado final, 88-61, reflejó una superioridad clara en casi todos los rubros importantes.

Lanús terminó con 105 de valoración colectiva, contra apenas 43 de San Isidro. Esa diferencia de 62 puntos en valoración muestra la distancia real entre un equipo que ejecutó con precisión y otro que se vio incómodo, frustrado y sin respuestas durante gran parte de la noche.

desde la ventana

El Antonio Rotili fue una caldera granate

El contexto también jugó su partido. El Antonio Rotili tuvo un marco imponente, propio de una final. Lanús volvió a jugar en casa después de haber conseguido un triunfo fuera de su estadio y una derrota dura en el segundo punto. La expectativa era enorme: ganar significaba quedar match point.

El equipo respondió a ese clima con una de sus mejores actuaciones de la temporada. El arranque fue demoledor. Tras unos primeros minutos de estudio, Lanús empezó a correr después de defensas firmes, atacó la pintura con decisión y encontró segundas oportunidades a partir del rebote ofensivo.

San Isidro no pudo frenar la energía inicial del local. El Granate se escapó 17-9 cuando todavía restaban 4:25 del primer cuarto y luego estiró la diferencia hasta un contundente 29-11 antes del cierre del parcial. Recién sobre el final, Julián Eydallin le dio algo de aire al ataque cordobés, pero el primer cuarto terminó 29-15 para Lanús.

Edgar Merchant, una primera mitad de otro partido

La gran explicación del dominio inicial fue Edgar Merchant. El jugador de Lanús tuvo un arranque absolutamente determinante. Marcó 16 puntos en el primer cuarto y volvió a castigar en el segundo, donde sumó otros 10 para llegar al descanso con 26 unidades.

Su planilla final fue tremenda: 30 puntos, con 10/17 en dobles, 3/3 en triples y 1/1 en libres. Es decir, anotó con eficacia cerca del aro, castigó desde el perímetro y prácticamente no dejó margen para la defensa de San Isidro.

Merchant fue indetenible porque atacó de distintas maneras. Corrió la cancha, ganó posiciones interiores, castigó tras rebotes ofensivos y también abrió la defensa con el triple. San Isidro intentó ajustar, pero nunca encontró una marca estable para bajarle el ritmo.

En términos de impacto, su actuación fue la más decisiva de la final hasta el momento. No solo por los 30 puntos, sino porque construyó la diferencia cuando el partido todavía estaba emocionalmente abierto.

El primer cuarto marcó el rumbo de la noche

El 29-15 del primer cuarto fue mucho más que una ventaja numérica. Fue una declaración de intenciones. Lanús salió con agresividad, con piernas frescas y con una convicción absoluta para imponer su ritmo.

San Isidro sufrió en ambos costados. En defensa, permitió penetraciones, tiros cómodos y rebotes ofensivos. En ataque, quedó empastado, sin circulación limpia y con poca eficacia desde el perímetro. La visita no encontró a sus principales generadores y dependió de algunas apariciones aisladas.

Lanús, en cambio, tuvo fluidez, pase extra y presencia física. Además de Merchant, el equipo encontró energía de Mike Henry, Martín Franchino, Lucio Reinaudi y Robert Whitfield, quienes acompañaron desde distintos roles.

El dato que resume ese inicio es contundente: Lanús cerró el primer cuarto con 12/19 de campo, una eficacia altísima para una instancia de tanta presión.

San Isidro reaccionó, pero Lanús cerró mejor el primer tiempo

En el segundo cuarto, el Granate mantuvo la intensidad con su rotación y llegó a sacar una máxima de 41-19 cuando restaban 5:32. El partido parecía empezar a quebrarse definitivamente.

Sin embargo, San Isidro tuvo su mejor pasaje de la noche. El equipo de Sebastián Porta ajustó con una zona 2-3, mejoró la conectividad ofensiva y logró meter un parcial de 13-2 para achicar la distancia a 43-32 a falta de 2:50. Ese tramo le devolvió algo de vida al Santo y obligó a Lanús a reorganizarse.

Pero el Granate respondió como equipo grande. Cuando San Isidro insinuó una reacción, Lanús cerró la primera mitad con un parcial de 8-0 y se fue al descanso largo arriba 54-34. Otra vez, Merchant fue el motor ofensivo del equipo local.

Esa ráfaga final fue decisiva. San Isidro había logrado acercarse a 11 puntos, pero el cierre granate volvió a estirar la brecha a 20 y dejó la sensación de que el control seguía siendo totalmente del local.

El tercer cuarto terminó de quebrar a San Isidro

Después del entretiempo, San Isidro necesitaba un golpe rápido para cambiar el clima. No lo consiguió. Lanús no tuvo el mismo ritmo arrollador del primer tiempo, pero sí mantuvo el dominio del partido con defensa, control del rebote y buenas decisiones.

A los cinco minutos del tercer cuarto, el Granate ya ganaba 61-35. En ese tramo, San Isidro apenas pudo sumar desde la línea y no logró encontrar variantes ofensivas. El equipo cordobés buscó combinaciones, ajustes y rotaciones, pero el partido seguía dentro de la telaraña defensiva de Lanús.

La diferencia siguió creciendo. Henry apareció con puntos importantes y el rebote ofensivo continuó siendo una fuente de segundas oportunidades para el local. El tercer cuarto terminó 69-40, con una distancia de 29 puntos que prácticamente sentenció la noche.

El último cuarto fue una fiesta granate

El cuarto período ya se jugó con el partido claramente inclinado. San Isidro necesitaba una reacción casi perfecta, pero Lanús no bajó la concentración. El Granate siguió defendiendo, siguió corriendo cuando pudo y aumentó la diferencia hasta 83-52 con 4:30 por jugar.

El cierre fue una celebración del público local. El Antonio Rotili disfrutó una victoria que no solo puso a Lanús arriba en la serie, sino que lo dejó a una victoria de regresar a la elite del básquet argentino.

El resultado final, 88-61, fue la mayor muestra de autoridad de Lanús en esta final. Después de dos partidos muy distintos —uno cerrado y otro dominado por San Isidro—, el Granate logró su producción más completa de la serie.

Mike Henry, el socio ideal de Merchant

Aunque Merchant fue la figura excluyente, Mike Henry también tuvo una noche muy importante. Terminó con 14 puntos, 9 rebotes, 1 recupero, 1 tapa y 15 de valoración. Su tarea fue clave para sostener el dominio físico de Lanús.

Henry capturó 6 rebotes ofensivos, un dato enorme. Esa presencia en el tablero rival le dio al Granate segundas oportunidades constantes y castigó una de las debilidades de San Isidro en la noche.

También aportó puntos en momentos importantes, especialmente en el tercer cuarto, cuando Lanús necesitaba sostener la diferencia sin depender exclusivamente de Merchant. Su energía, su potencia y su capacidad para ir al rebote fueron fundamentales.

Franchino y Reinaudi, producción silenciosa pero determinante

Martín Franchino volvió a ser importante en el equilibrio del equipo. Sumó 7 puntos, 9 rebotes, 2 tapas, 1 recupero y 12 de valoración. Su +29 en cancha refleja el impacto que tuvo en la estructura del equipo, aun sin ser uno de los máximos anotadores.

Lucio Reinaudi también tuvo un partido muy valioso. Terminó con 7 puntos, 3 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa y 11 de valoración en apenas 18 minutos. Su +/- fue de +25, una señal muy fuerte de su influencia en los pasajes donde Lanús construyó la diferencia.

Reinaudi ordenó, defendió y aceleró cuando el equipo lo necesitó. Después de haber sido importante en los primeros juegos de la final, volvió a mostrar que es una pieza clave en la conducción del Granate.

Lanús ganó desde el colectivo

El gran dato del partido es que Lanús no fue solo Merchant. Sí, su actuación fue extraordinaria, pero el equipo ganó porque tuvo respuestas desde todos los sectores.

Robert Whitfield aportó 9 puntos y 4 asistencias. Joaquín Nóblega sumó 7 puntos, 4 rebotes y fue parte de una formación con enorme impacto positivo: terminó con +31, el mejor +/- del equipo. Alan Sacchi anotó 6 puntos desde la banca con 2/4 en triples, mientras que Roquez Johnson sumó 6 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias.

Lanús terminó con 20 asistencias, una cifra que muestra circulación, lectura y confianza. También registró 12 rebotes ofensivos, 11 recuperos y solo 12 pérdidas. En una final, esos datos hablan de concentración y de ejecución.

San Isidro tuvo una noche incómoda

San Isidro no pudo repetir la versión del segundo juego. El equipo que había ganado 90-72 en San Francisco esta vez quedó atrapado por la defensa granate y sufrió una noche muy pobre desde el perímetro.

El Santo terminó con 6/29 en triples, apenas 20%. Ese porcentaje fue determinante. Lanús defendió bien la pintura, pero también logró que muchos lanzamientos exteriores llegaran forzados, incómodos o fuera de ritmo.

El otro dato clave fue la pérdida de balón. San Isidro tuvo 18 pérdidas, contra 12 de Lanús. En una cancha donde el local corría cada vez que recuperaba, esos errores se transformaron en puntos rápidos, energía para el público y confianza para el Granate.

Lambrisca fue el más destacado en la visita

En San Isidro, Manuel Lambrisca fue el mejor jugador. Terminó con 15 puntos, 3 rebotes y 13 de valoración, con 5/8 en dobles y 1/2 en triples. Fue el máximo anotador del equipo y uno de los pocos que pudo resolver con cierta continuidad.

También aparecieron Luciano Ortiz, con 12 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 2 tapas, y Julián Eydallin, con 12 puntos, 3 rebotes y 2/9 en triples. Sin embargo, ninguno pudo cambiar la tendencia general.

San Isidro extrañó mucho una producción más alta de Nahuel Buchaillot, que terminó con apenas 2 puntos y 0/6 de cancha, aunque repartió 3 asistencias y tuvo 6 pérdidas. También sufrió la falta de puntos de Lautaro Mare, quien no anotó en 21 minutos y terminó con 0/4 en triples.

La diferencia estadística fue enorme

El resultado se explica también desde la planilla. Lanús tuvo mejores porcentajes globales, ganó la valoración por un margen aplastante y fue mucho más productivo en ataque.

El Granate lanzó 21/39 en dobles para un 53%, contra 17/29 de San Isidro, que tuvo un buen 58% en dobles pero tomó menos tiros cerca del aro. La gran diferencia estuvo en el triple: Lanús convirtió 11/34, mientras que San Isidro apenas metió 6/29.

Además, Lanús fue más efectivo desde la línea: 13/16 en libres, un excelente 81%. San Isidro terminó con 9/13, un correcto 69%, pero con menos volumen.

En rebotes, Lanús ganó 37-28, con una diferencia muy importante en rebote ofensivo: 12 contra 3. Ese rubro fue decisivo porque le permitió al local sostener ataques, castigar segundas oportunidades y evitar que San Isidro pudiera correr.

La serie: Lanús 2-1 y dos chances para el ascenso

La final quedó 2-1 a favor de Lanús. El Granate tendrá dos oportunidades para coronarse campeón y lograr el ascenso a La Liga Nacional. La primera será el miércoles, nuevamente en el Antonio Rotili. Si San Isidro gana, la serie regresará a un quinto partido.

La serie tuvo tres capítulos muy distintos:

En el Juego 1, Lanús ganó como visitante por 63-62 en un duelo cerrado, defensivo y dramático, definido por un doble de Merchant a falta de 15 segundos.

En el Juego 2, San Isidro respondió con autoridad y venció 90-72, imponiendo su ritmo ofensivo, igualando la serie y recuperando confianza.

En el Juego 3, Lanús volvió a dominar, esta vez con una diferencia todavía más contundente: 88-61, con Merchant como figura y un primer tiempo decisivo.

La tendencia muestra algo claro: cuando Lanús logra llevar el partido a su defensa, controlar pérdidas y dominar el rebote ofensivo, San Isidro sufre mucho. Cuando el Santo puede correr, repartir el goleo y tener fluidez en ataque, como en el segundo juego, la serie se empareja.

Qué debe sostener Lanús para ser campeón

Lanús quedó a un paso del título, pero todavía debe cerrar la historia. Para lograrlo, necesita sostener tres aspectos fundamentales.

Primero, la intensidad defensiva. El Granate dejó a San Isidro en 61 puntos, muy lejos de los 90 que el Santo había anotado en el segundo juego. Esa diferencia marca el camino.

Segundo, el rebote ofensivo. Los 12 rebotes en ataque fueron una de las grandes claves. Henry, Franchino y el resto de los internos le dieron al equipo posesiones extra que golpearon anímicamente a San Isidro.

Tercero, la circulación. Las 20 asistencias muestran que Lanús no dependió únicamente de una inspiración individual. Aunque Merchant fue la figura, el equipo encontró tiros desde el pase, desde el movimiento y desde la ocupación correcta de espacios.

Qué debe corregir San Isidro para seguir vivo

San Isidro necesita una respuesta inmediata. El cuarto juego será de eliminación para el equipo cordobés, por lo que deberá corregir varias cuestiones.

La primera es el inicio. No puede volver a permitir un primer cuarto de 29-15. En una final, empezar tan abajo condiciona todo el desarrollo.

La segunda es el tiro exterior. El 6/29 en triples fue demasiado bajo. Jugadores como Buchaillot, Mare y Eydallin necesitan mejores porcentajes para abrir la cancha y evitar que Lanús cargue la pintura.

La tercera es el control de balón. Las 18 pérdidas fueron un problema enorme. Muchas llegaron en momentos donde San Isidro intentaba volver al partido y terminaron generando puntos o transiciones para Lanús.

La cuarta es el rebote defensivo. Permitir 12 rebotes ofensivos en una final es darle demasiado oxígeno a un rival que ya estaba encendido.

Síntesis del partido

Lanús derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina y quedó 2-1 arriba en la serie, a una victoria del título y del ascenso a La Liga Nacional. El Granate dominó de principio a fin, construyó una ventaja de 29-15 en el primer cuarto, se fue al descanso largo arriba 54-34 y no dejó reaccionar al Santo. La figura fue Edgar Merchant, autor de 30 puntos, con 26 en la primera mitad. También se destacaron Mike Henry, con 14 puntos y 9 rebotes, y la producción colectiva de un Lanús que terminó con 105 de valoración. En San Isidro, el máximo anotador fue Manuel Lambrisca, con 15 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 88 21/39, 53% 11/34, 32% 13/16, 81% 37 20 12 11 5 18 105
San Isidro 61 17/29, 58% 6/29, 20% 9/13, 69% 28 11 6 18 3 21 43

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Edgar Merchant Lanús 30 2 1 2 1 27 +22
Mike Henry Lanús 14 9 0 0 1 15 +27
Robert Whitfield Lanús 9 1 4 2 0 13 +6
Martín Franchino Lanús 7 9 0 3 2 12 +29
Lucio Reinaudi Lanús 7 3 5 3 1 11 +25
Roquez Johnson Lanús 6 2 3 0 0 11 0
Manuel Lambrisca San Isidro 15 3 0 2 0 13 -21
Luciano Ortiz San Isidro 12 5 2 2 2 7 -18
Julián Eydallin San Isidro 12 3 2 1 0 11 -10
Marcos Saglietti San Isidro 7 5 2 0 0 12 -17
C. Hooper San Isidro 6 5 2 0 2 9 -24

Comparativa estadística clave

Rubro Lanús San Isidro Clave
Puntos 88 61 Lanús ganó por 27
Valoración 105 43 Dominio total del Granate
Rebotes 37 28 Lanús controló los tableros
Rebotes ofensivos 12 3 Segundas oportunidades decisivas
Asistencias 20 11 Mejor circulación local
Triples convertidos 11 6 Lanús castigó más desde afuera
Efectividad en triples 32% 20% San Isidro no encontró perímetro
Pérdidas 11 18 El Santo regaló demasiadas posesiones
Libres 13/16, 81% 9/13, 69% Lanús fue más seguro en la línea

Cómo está la serie final

Juego Resultado Sede Estado de la serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 Antonio Manno Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 Antonio Manno Serie 1-1
Juego 3 Lanús 88 – San Isidro 61 Antonio Rotili Lanús 2-1
Juego 4 Miércoles, 20.30 Antonio Rotili Lanús puede ser campeón

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final Lanús 88 – San Isidro 61
Serie Lanús gana 2-1
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Microestadio Antonio Rotili
Figura Edgar Merchant
Puntos de Merchant 30
Puntos de Merchant en el primer tiempo 26
Máxima referencia de San Isidro Manuel Lambrisca, 15 puntos
Clave del partido Primer cuarto 29-15 y rebote ofensivo
Próximo juego Miércoles, 20.30, otra vez en Lanús
Contexto Lanús quedó a una victoria del título y del ascenso



Instituto venció a Lanús sobre el final, hizo un partidazo y se metió en octavos de la Copa Argentina

Instituto derrotó 2-1 a Lanús en Rosario, se clasificó a los octavos de final de la Copa Argentina 2026 y volvió a meterse entre los 16 mejores del torneo después de once años, gracias a un golazo agónico de Jeremías Lázaro.

Instituto consiguió una clasificación enorme en Rosario, derrotó 2-1 a Lanús y sacó boleto a los octavos de final de la Copa Argentina 2026. La Gloria se impuso en el estadio Coloso Marcelo Bielsa con un desenlace dramático, gracias a un tiro libre brillante de Jeremías Lázaro cuando los penales parecían inevitables. El equipo cordobés, dirigido por Diego Flores, volvió a meterse en esta instancia después de once años y ahora tendrá como próximo rival a Platense.

El triunfo tuvo todos los ingredientes de una noche copera: intensidad, polémica, expulsiones, un empate inesperado sobre el cierre del tiempo reglamentario y una resolución heroica cuando el partido se moría. Instituto había hecho gran parte del trabajo para quedarse con la clasificación, pero un error defensivo le hizo perder una ventaja que parecía controlada. Aun así, encontró una última oportunidad y la aprovechó con una ejecución perfecta que terminó desatando el festejo de todo el pueblo albirrojo.

La Gloria golpeó primero a los 34 minutos del primer tiempo. La jugada nació en una pelota parada que dejó polémica por la posición de Jhon Córdoba, pero la acción siguió y el delantero terminó empujando la pelota a la red tras una bajada de Leonel Mosevich en el segundo palo. Fue el 1-0 para un Instituto que jugó exactamente el partido que le convenía: ordenado, intenso, solidario en la recuperación y muy claro para lastimar en los momentos justos.

Ese tanto tuvo un peso especial, no solo por abrir el marcador sino por confirmar el plan ideado por el cuerpo técnico. Instituto no necesitaba dominar la posesión de forma abrumadora, sino ser inteligente, compacto y eficaz. Y eso fue lo que hizo durante gran parte del encuentro. El equipo se mostró convencido de su libreto, sostuvo la ventaja con una estructura firme y obligó a Lanús a jugar un partido incómodo, lejos de sus mejores registros ofensivos.

Del otro lado, el Granate tuvo más tiempo la pelota, pero le costó transformar ese dominio territorial en peligro real. Marcelino Aquino fue el más insistente, mientras que Eduardo Salvio y Ramiro Carrera tuvieron intervenciones intermitentes. Lanús empujó más de lo que jugó, y durante muchos pasajes del partido no logró romper la solidez defensiva de Instituto, que se replegó con criterio y cerró bien los espacios.

El segundo tiempo cambió rápidamente de tono. A los cinco minutos, el partido entró en un terreno de alta tensión por una larga discusión entre Fernando Alarcón y Carlos Izquierdoz con el árbitro Nazareno Arasa, situación que terminó con ambos capitanes expulsados. Esa escena fue apenas el comienzo de una etapa muy friccionada, en la que el cruce se jugó con clima de final, con protestas permanentes y con dos rojas más que elevaron todavía más la temperatura del encuentro.

Las expulsiones fueron un factor central en el desarrollo. Además de las rojas a Alarcón e Izquierdoz, el partido terminó dejando también afuera a Hernán de la Fuente en Instituto y a Lucas Besozzi en Lanús. Ese contexto de nervios, interrupciones y tensión constante hizo todavía más valiosa la clasificación de la Gloria, que supo sostener la calma en el instante decisivo.

Cuando parecía que Instituto tenía el partido bajo control, llegó el golpe más duro de la noche. A los 30 minutos del complemento, Mosevich no escuchó la salida de Manuel Roffo, peinó un centro hacia atrás y dejó servido el empate para Lucas Besozzi, que no perdonó. El 1-1 fue un castigo muy fuerte para la Gloria, que había hecho méritos para estar más tranquila en el resultado y veía cómo una desatención la obligaba a empezar de nuevo cuando el reloj ya jugaba en contra.

Ese empate le dio aire a Lanús y pareció empujar el partido hacia los penales. Instituto había pasado de tener la clasificación en el bolsillo a sentir que se le escapaba de la manera más insólita. La sensación era de frustración, porque el conjunto cordobés había interpretado mejor el encuentro durante largos tramos y se encontraba a minutos de perder todo por un detalle. Pero el equipo de Diego Flores todavía tenía una bala más.

Y en esa última oportunidad apareció Jeremías Lázaro. A los 48 minutos del segundo tiempo, el ingresado se hizo cargo de un tiro libre y sacó un remate extraordinario al ángulo, imposible para Lucas Petroli. Fue un golazo en toda la dimensión de la palabra: por la ejecución, por el momento, por el valor emocional y por el peso deportivo de una acción que evitó los penales y metió a Instituto en octavos.

La resolución del partido terminó dándole todavía más épica a la clasificación. Instituto no solo eliminó a un rival de Primera como Lanús, sino que lo hizo en una noche de enorme tensión, con un desarrollo cambiante y con un desenlace de esos que quedan grabados. De ahí que la figura de Lázaro haya quedado en el centro de la escena: entró desde el banco, resolvió cuando todo parecía complicarse y se convirtió en el nombre de la clasificación.

También hubo otros puntos altos. Jhon Córdoba volvió a ser decisivo con su gol y ratificó su buen momento, mientras que el equipo mostró una estructura táctica firme y una convicción clara para sostener el plan. Instituto fue un equipo ordenado, intenso y comprometido con el esfuerzo, cualidades que en partidos de eliminación directa suelen ser determinantes. La clasificación no fue casual: respondió a una idea de juego bien ejecutada durante buena parte del encuentro.

Para Lanús, en cambio, la eliminación deja un golpe importante. El Granate no logró imponer del todo su juego, padeció la fricción del partido y terminó cayendo en una instancia que históricamente le ha resultado problemática: según el material aportado, esta fue su octava eliminación en esta fase del torneo. El equipo de Mauricio Pellegrino tuvo la pelota y llegó a reaccionar sobre el cierre, pero no consiguió sostener el envión ni evitar el mazazo final.

En clave institucional y deportiva, la clasificación de Instituto tiene un valor muy fuerte. Volver a meterse en octavos de final después de once años significa recuperar protagonismo en una competencia donde cada avance tiene gran impacto. Además, el cruce que viene ante Platense abre una nueva posibilidad para seguir soñando y confirmar que esta campaña copera puede convertirse en una de las grandes historias del semestre.

Así, la Gloria cerró una de esas noches que explican por qué la Copa Argentina tiene un lugar especial dentro del calendario. Porque Instituto estuvo cerca de sufrir una desilusión enorme, pero terminó encontrando en el último suspiro una victoria inolvidable. En Rosario, la clasificación tuvo nombre propio, pero también una identidad colectiva muy clara: orden, intensidad, convicción y corazón para seguir de pie cuando más difícil parecía.


Síntesis

Dato Instituto Lanús
Resultado final 2 1
Competencia Copa Argentina 2026 Copa Argentina 2026
Instancia 16avos de final 16avos de final
Estadio Coloso Marcelo Bielsa, Rosario Coloso Marcelo Bielsa, Rosario
Situación final Clasificado a octavos Eliminado
Próximo rival Platense

Goles

Minuto Jugador Equipo
34′ PT Jhon Córdoba Instituto
30′ ST Lucas Besozzi Lanús
48′ ST Jeremías Lázaro Instituto

Incidencias

Jugador Equipo Situación
Fernando Alarcón Instituto Expulsado
Hernán de la Fuente Instituto Expulsado
Carlos Izquierdoz Lanús Expulsado
Lucas Besozzi Lanús Expulsado

Claves del partido

Clave Análisis
Plan de Instituto Ordenado, intenso y convencido de su idea
Primer gol Llegó por pelota parada con acción fina y polémica
Trámite de Lanús Tuvo más pelota, pero le costó transformar posesión en peligro
Momento crítico El empate de Besozzi tras el error entre Mosevich y Roffo
Resolución Lázaro lo definió con un tiro libre perfecto al ángulo

Datos destacados

Ítem Dato
Clasificación histórica Instituto volvió a octavos de final después de 11 años
Próxima ronda Jugará ante Platense
Dato de Lanús Sufrió su octava eliminación en esta instancia
Figura del desenlace Jeremías Lázaro
Goleador de la noche para Instituto Jhon Córdoba y Jeremías Lázaro



San Isidro venció a Lanús y empató la final de La Liga Argentina

San Isidro venció a Lanús por 90-72 en el Antonio Manno, empató 1-1 la final de La Liga Argentina y viajará a Buenos Aires fortalecido tras una sólida actuación colectiva.

San Isidro venció a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina y dejó la serie igualada 1-1. Después del golpe sufrido en el primer juego, cuando el Granate se había impuesto por la mínima en San Francisco, el equipo de Sebastián Porta mostró una respuesta contundente, recuperó intensidad, encontró fluidez ofensiva y volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno.

El triunfo tuvo un valor doble para los Halcones Rojos. Por un lado, evitó que Lanús se llevara los dos partidos como visitante y regresara al Antonio Rotili con una ventaja enorme. Por otro, le permitió a San Isidro recuperar confianza, reencontrarse con su identidad y viajar a Buenos Aires con la serie abierta.

La victoria fue clara desde el desarrollo y desde los números. San Isidro terminó con 90 puntos, 103 de valoración colectiva, 67% en dobles, 35 rebotes, 19 asistencias y cinco jugadores en doble dígito. Lanús, en cambio, quedó en 72 puntos, con 58 de valoración, apenas 7 asistencias y una noche muy incómoda en varios pasajes del juego.

San Isidro necesitaba una reacción y la encontró desde el inicio

El segundo juego tenía un peso emocional enorme. San Isidro había perdido el primero por 63-62 en una definición agónica y sabía que no podía volver a fallar en casa. La presión estaba del lado del Santo, pero el equipo la transformó en energía.

Desde el arranque, San Isidro salió decidido a cambiar la historia. A diferencia del primer partido, donde el bajo goleo había favorecido el plan defensivo de Lanús, esta vez el local pudo correr mejor la cancha, atacar con más decisión y encontrar mayor variedad en ofensiva.

El primer cuarto ya marcó una tendencia. San Isidro se quedó con el parcial 23-17, mostrando mayor claridad para resolver, mejores lecturas en ataque y una defensa más activa para limitar al Granate. Esa ventaja inicial no fue definitiva, pero sí le permitió al equipo de Porta jugar con otra confianza.

La defensa fue el punto de partida, pero el ataque fluyó mucho más

Una de las grandes diferencias respecto al primer partido estuvo en la fluidez ofensiva. San Isidro no solo defendió bien: también jugó mejor adelante. Movió la pelota, encontró cortes, atacó el aro, castigó desde la media distancia y tuvo aportes desde la rotación.

Después del encuentro, Manuel Lambrisca, una de las grandes figuras de la noche, explicó la clave: “Teníamos que sostener el nivel defensivo y en ataque seguir jugando como lo hicimos a lo largo de la temporada. El primer partido de la serie se dio de bajo goleo, hoy creo que fluimos mucho más y ahí estuvo la clave”.

Esa frase resume el partido. San Isidro no cambió su esencia defensiva, pero sí logró agregarle volumen ofensivo. El equipo no quedó atrapado en el ritmo de Lanús, sino que impuso su propia dinámica. Cada vez que pudo correr, lo hizo. Cada vez que tuvo que jugar cinco contra cinco, encontró mejores decisiones que en el Juego 1.

Un segundo cuarto clave para sostener el dominio

En el segundo parcial, San Isidro mantuvo el control. Lanús intentó reaccionar, pero no encontró continuidad. El Granate tuvo problemas para construir ofensivas limpias y dependió de apariciones individuales para no quedar demasiado lejos.

El local llegó a construir una diferencia de 15 puntos, una señal clara de dominio. Sin embargo, Lanús mostró una reacción importante sobre el cierre del primer tiempo. Con un parcial de 12-5 en los últimos dos minutos y medio, logró achicar la distancia y cerrar la primera mitad abajo 44-36.

Ese tramo fue importante porque evitó que San Isidro se fuera al descanso con una ventaja todavía más cómoda. Pero también dejó una sensación: el Santo había sido superior durante casi toda la primera mitad y Lanús necesitaba mejorar mucho para cambiar el rumbo.

El tercer cuarto quebró definitivamente el partido

El momento decisivo llegó después del entretiempo. San Isidro salió al tercer cuarto con una energía altísima, volvió a elevar su intensidad defensiva y prácticamente quebró el juego.

El parcial fue demoledor. A falta de 24 segundos para el cierre del tercer período, el marcador mostraba 67-46 para San Isidro. Luego, un doble de J. Diotto terminó de sellar el 69-47 con el que el local entró al último cuarto.

Ese tramo explicó la noche. San Isidro defendió con agresividad, corrió cuando pudo y tuvo una eficacia altísima cerca del aro. Lanús, en cambio, bajó su ritmo, perdió claridad y no logró sostener la intensidad que lo había mantenido competitivo en el primer juego.

El tercer cuarto no solo amplió la diferencia: cambió definitivamente el clima del partido. San Isidro empezó a jugar con soltura, el Antonio Manno empujó con fuerza y Lanús quedó obligado a una remontada muy difícil.

Lambrisca, una actuación completa para liderar al Santo

Manuel Lambrisca fue una de las figuras más importantes de San Isidro. Terminó con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, la cifra más alta del partido. Además, tuvo una planilla muy eficiente: 6/11 en dobles y 6/9 en libres.

Su impacto fue integral. No solo anotó, también cargó el rebote, generó juego, defendió y sostuvo la energía del equipo en momentos importantes. En un partido de final, ese tipo de producción completa vale muchísimo.

Lambrisca también destacó el aporte colectivo: “Fue algo que nos caracterizó durante el año: ser un equipo largo, no depender de un jugador, sino de la rotación. Después del partido del otro día, ganar así nos da mucha confianza y nos pone bien para lo que viene”.

Buchaillot volvió a ser determinante

Otro de los grandes nombres de la noche fue Nahuel Buchaillot. El perimetral de San Isidro terminó con 19 puntos, 4 asistencias, 4 recuperos, 2 rebotes y 20 de valoración. Fue clave por su agresividad, su capacidad para atacar el aro y su lectura para encontrar compañeros.

Buchaillot mostró una eficacia muy alta: 6/8 en dobles, 1/2 en triples y 4/6 en libres. Su presencia ofensiva fue fundamental para que San Isidro no dependiera de una sola vía de gol. Cada vez que el equipo necesitó una resolución, apareció con decisión.

Además, su tarea defensiva fue muy importante. Sus 4 recuperos reflejan la actividad de manos y la intensidad con la que San Isidro buscó incomodar a Lanús desde la primera línea.

Eydallin le dio un enorme impulso desde la rotación

San Isidro también encontró un aporte determinante desde el banco con Julián Eydallin, quien completó una actuación de altísimo impacto: 15 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 1 recupero y 18 de valoración en 23 minutos.

Su eficacia fue excelente: 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. En un partido donde San Isidro necesitaba respuestas de la rotación, Eydallin apareció con puntos, criterio y confianza.

Ese dato es central para entender la victoria. San Isidro ganó porque tuvo profundidad. Lambrisca y Buchaillot fueron figuras, pero Eydallin, Saglietti, Hooper, Mare y Diotto también aportaron en distintos momentos.

Saglietti, Hooper y Mare completaron una ofensiva repartida

Marcos Saglietti volvió a ser una pieza importante. Sumó 10 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 2 recuperos y 11 de valoración, con una planilla perfecta en dobles y un buen 2/4 en triples. Su experiencia apareció en la administración de momentos y en la toma de decisiones.


C. Hooper aportó 9 puntos, 6 rebotes, 1 tapa y 10 de valoración, mientras que Lautaro Mare sumó 6 puntos, 5 rebotes y 8 de valoración desde la rotación. J. Diotto, por su parte, colaboró con 4 puntos, 4 rebotes, 1 recupero y 1 tapa.

La gran virtud de San Isidro fue esa: no dependió exclusivamente de una figura. El equipo tuvo cinco jugadores con 9 o más puntos y varios aportes distribuidos. Esa construcción colectiva fue una de las explicaciones más claras del 90-72.

Lanús no pudo repetir el plan del primer partido

Lanús había ganado el primer juego llevando el partido a un terreno de bajo goleo, defensa dura y final cerrado. En el segundo encuentro, no pudo imponer ese mismo libreto.

El Granate anotó 72 puntos, pero nunca logró tener control emocional del partido. Su producción ofensiva fue irregular, especialmente por la baja cantidad de asistencias: apenas 7 en todo el encuentro. San Isidro, en cambio, terminó con 19 pases gol, una diferencia enorme en la circulación y en la calidad de los tiros generados.

Lucio Reinaudi reconoció la superioridad del local: “Dominaron el partido, nosotros bajamos la marcha y no nos podemos permitir eso en un partido así. No nos pudimos reponer y ahora hay que ser Lanús más que nunca”.

Franchino y Merchant fueron los más regulares en Lanús

En Lanús, los principales aportes llegaron por Martín Franchino y Edgar Merchant. Franchino terminó con 12 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero, 1 tapa y 17 de valoración, siendo el jugador más completo del Granate.

Merchant también sumó 12 puntos, con una gran eficacia en dobles: 5/6. Además, aportó 5 rebotes y 12 de valoración. Sin embargo, esta vez no pudo tener el mismo impacto decisivo que en el primer juego, cuando había convertido el doble de la victoria.

Roquez Johnson fue otro de los jugadores que llegó al doble dígito, con 11 puntos y 4 rebotes, aunque sufrió desde la línea con 7/14 en libres. Mike Henry aportó 9 puntos y 4 rebotes, pero no logró pesar como en otros partidos de playoffs.

Los libres, un problema para Lanús

Uno de los datos que marcó la noche de Lanús fue la baja efectividad desde la línea. El Granate lanzó 19/36 en libres, apenas un 52%. En una final, dejar tantos puntos en la línea suele tener un costo alto.

San Isidro tampoco tuvo una noche perfecta en ese rubro, con 19/28, pero su 67% fue más sólido y, sobre todo, estuvo acompañado por una gran efectividad en dobles. El Santo convirtió 25/37 en lanzamientos de dos puntos, un notable 67%, cifra que explica su fluidez ofensiva y su capacidad para atacar con claridad.

Lanús, en cambio, terminó con 16/37 en dobles, un 43%. Esa diferencia de eficacia cerca del aro fue determinante.

La ausencia de Jerónimo Suñé volvió a sentirse, pero San Isidro respondió

San Isidro volvió a jugar sin Jerónimo Suñé, ausente por la lesión en su tobillo. Se trata de una baja importante porque es uno de los tiradores del equipo y una pieza que abre la cancha. Sin embargo, el Santo logró compensar esa ausencia con mayor producción colectiva.

Lambrisca fue claro al respecto: “Lo necesitamos. Es un jugador clave para nosotros, es nuestro tirador. Lo extrañamos mucho y ojalá se pueda recuperar pronto para tenerlo con nosotros”.

La respuesta del equipo habla de su profundidad. Sin Suñé, San Isidro encontró triples en Eydallin, Saglietti, Buchaillot y Mare, y terminó con 7/20 desde el perímetro, el mismo registro que Lanús. La diferencia no estuvo tanto en el triple, sino en la calidad de las decisiones y en la eficacia cerca del aro.

El banco de San Isidro cambió la energía

El aporte de la segunda unidad fue otro punto clave. San Isidro tuvo producción desde el banco con Eydallin, Mare, Diotto y Boye. Entre ellos sumaron puntos, rebotes, energía defensiva y minutos de calidad para sostener la intensidad.

El dato de la rotación es importante porque Lanús venía de mostrarse como un equipo largo durante toda la postemporada. Esta vez, San Isidro respondió en ese mismo terreno y fue más profundo. La frase de Lambrisca sobre “ser un equipo largo” no fue casual: el Santo ganó desde la amplitud de recursos.

San Isidro igualó la serie y cambió el clima de la final

Con el triunfo, la final quedó 1-1. Lanús había conseguido el primer golpe al ganar 63-62 como visitante, pero San Isidro reaccionó con una producción completamente distinta y recuperó el equilibrio de la serie.

El próximo partido se jugará el lunes en el Antonio Rotili de Lanús, desde las 20.30 horas. Allí comenzará una nueva etapa de la final: el Granate buscará hacerse fuerte en casa, mientras que San Isidro intentará trasladar la confianza de este segundo juego a Buenos Aires.

Reinaudi también lo dejó claro desde el lado visitante: “Vinimos a ganar dos partidos, ganamos uno. Esta noche no se dio. Ahora vamos a casa, hay que estar enfocados en el próximo juego, tenemos mucho para corregir y eso está bueno porque tenemos margen de mejora”.

La clave del partido

La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro llegó al descanso arriba 44-36 y, lejos de bajar la intensidad, salió a jugar uno de sus mejores pasajes de la serie. Con defensa, ritmo y eficacia, estiró la diferencia hasta el 69-47 antes del último cuarto.

También fue determinante la diferencia en la construcción ofensiva. San Isidro terminó con 19 asistencias, contra apenas 7 de Lanús. Esa distancia reflejó la mayor fluidez del local, que encontró mejores tiros y repartió responsabilidades.

Otro punto clave fue la eficacia en dobles: 67% para San Isidro contra 43% para Lanús. En una final donde cada posesión pesa, convertir cerca del aro con semejante precisión marcó una diferencia enorme.

Cómo queda la final de La Liga Argentina

Juego Resultado Sede Serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 Antonio Manno Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 Antonio Manno 1-1
Juego 3 Lunes, 20.30 Antonio Rotili Serie empatada

Síntesis del partido

San Isidro derrotó a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina e igualó la serie 1-1. El equipo de Sebastián Porta mostró una gran reacción tras la caída agónica del primer juego, dominó desde el inicio, quebró el partido en el tercer cuarto y cerró una victoria contundente ante un Antonio Manno colmado. Manuel Lambrisca fue la gran figura con 18 puntos, 8 rebotes y 27 de valoración, acompañado por Nahuel Buchaillot, autor de 19 puntos, y Julián Eydallin, clave desde la rotación con 15 unidades. En Lanús, los más destacados fueron Martín Franchino y Edgar Merchant, ambos con 12 puntos.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 90 25/37, 67% 7/20, 35% 19/28, 67% 35 19 6 10 2 27 103
Lanús 72 16/37, 43% 7/20, 35% 19/36, 52% 34 7 6 9 2 25 58

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Manuel Lambrisca San Isidro 18 8 3 2 1 27 +14
Nahuel Buchaillot San Isidro 19 2 4 1 0 20 +13
Julián Eydallin San Isidro 15 3 4 0 0 18 +5
Marcos Saglietti San Isidro 10 3 4 1 0 11 +17
C. Hooper San Isidro 9 6 1 0 0 10 +10
Lautaro Mare San Isidro 6 5 1 1 0 8 +11
Martín Franchino Lanús 12 9 2 1 1 17 -12
Edgar Merchant Lanús 12 5 0 0 0 12 -20
Roquez Johnson Lanús 11 4 0 1 1 10 -10
Mike Henry Lanús 9 4 0 2 0 4 -11
Alan Sacchi Lanús 8 3 1 0 0 7 +2

Porcentajes destacados

Rubro San Isidro Lanús
Efectividad en dobles 67% 43%
Efectividad en triples 35% 35%
Efectividad en libres 67% 52%
Rebotes totales 35 34
Asistencias 19 7
Pérdidas 10 9
Valoración colectiva 103 58

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final San Isidro 90 – Lanús 72
Serie Empatada 1-1
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Estadio Antonio Manno, San Francisco
Figura Manuel Lambrisca
Mayor quiebre Tercer cuarto: San Isidro cerró 69-47
Clave ofensiva 67% en dobles para San Isidro
Clave colectiva 19 asistencias del Santo contra 7 de Lanús
Próximo partido Lunes, 20.30, en el Antonio Rotili
Objetivo Final por el ascenso a La Liga Nacional



Lanús venció a San Isidro y pegó primero en la final de La Liga Argentina

Lanús venció a San Isidro por 63-62 en San Francisco, pegó primero en la final de La Liga Argentina y se robó el factor cancha con un cierre dramático definido por Edgar Merchant.

Lanús venció a San Isidro por 63 a 62 como visitante en el estadio Antonio Manno de San Francisco y dio un golpe enorme en el primer partido de la final de La Liga Argentina. En una noche cargada de tensión, defensas duras, rachas cambiantes y un cierre de película, el Granate se quedó con el punto inicial de la serie por el ascenso y logró robarse el factor cancha.

El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese volvió a mostrar una de sus grandes virtudes de estos playoffs: saber competir en partidos incómodos. No fue una noche de alto vuelo ofensivo, tampoco un encuentro de grandes diferencias en el marcador, pero sí una batalla de concentración, carácter y temple. Lanús sobrevivió a los mejores pasajes de San Isidro, reaccionó cuando llegó a estar diez puntos abajo y resolvió el partido con un doble decisivo de Edgar Merchant a falta de 15 segundos.

San Isidro tuvo la última pelota para ganarlo. Primero lo intentó Manu Lambrisca y luego Luciano Ortiz, pero la bola no quiso entrar. Así, el Granate celebró un triunfo enorme por 63-62, se adelantó 1-0 en la final y dejó toda la presión del lado del Santo, que ahora deberá responder en el segundo juego, nuevamente en el Antonio Manno.

Lanús pegó primero y se robó el factor cancha

La victoria tiene un peso enorme por el contexto. Lanús llegaba a la final después de una serie muy exigente ante Gimnasia y Esgrima La Plata, donde había mostrado carácter para cerrar la semifinal como visitante. San Isidro, por su parte, venía de barrer a La Unión de Colón y de alcanzar por segundo año consecutivo la definición por el ascenso.

En ese escenario, el primer punto era clave. Para San Isidro significaba la posibilidad de comenzar la serie fuerte ante su gente. Para Lanús, la chance de romper la localía y trasladar la presión al rival. Y eso fue exactamente lo que consiguió el Granate.

El resultado final fue ajustadísimo, pero no casual. Lanús llevó el partido al terreno que más le convenía: bajo goleo, posesiones largas, desgaste físico y final cerrado. El propio Edgar Merchant, figura del encuentro, lo explicó después del partido: “Nosotros sabemos que si estamos en un score de 60 o 70 puntos, va a ser muy difícil que no estemos en partido para llegar a un final cerrado”.

San Isidro arrancó mejor desde el perímetro

El comienzo fue favorable para San Isidro. El equipo de Sebastián Porta entró más fino desde el tiro exterior y encontró soluciones rápidas con Lautaro Mare y Marcos Saglietti. El Santo tuvo un arranque con alta efectividad desde tres puntos, logró abrir la cancha y tomó el control del marcador.

Ese primer tramo mostró a un San Isidro más fluido, con mejor circulación y mayor confianza ofensiva. Lanús, en cambio, tardó en encontrar ritmo. Le costó correr, no tuvo comodidad en sus primeros lanzamientos y debió trabajar mucho para no quedar demasiado lejos.

La máxima diferencia llegó ya en el segundo cuarto, cuando el local se escapó 30-20. En ese momento, el partido parecía acomodarse para San Isidro, que tenía el control emocional del juego y un Antonio Manno encendido. Sin embargo, Lanús volvió a hacer lo que viene haciendo durante toda la postemporada: resistir, ajustar y responder.

La reacción granate: un parcial de 11-0 que cambió el partido

Cuando San Isidro parecía empezar a imponer condiciones, Lanús metió un parcial de 11-0 que cambió por completo el desarrollo. Ese pasaje fue una de las claves de la noche. El Granate ajustó defensivamente, cortó la fluidez del local y empezó a encontrar puntos desde distintas manos.

No fue una reacción basada en un solo jugador. Lanús se sostuvo desde el funcionamiento colectivo, desde la defensa y desde la capacidad para castigar errores. En una final, ese tipo de rachas tiene un valor enorme porque no solo achica diferencias: también modifica sensaciones.

San Isidro pasó de dominar el marcador a sentir que el partido volvía a estar abierto. Lanús, en cambio, recuperó confianza y demostró que podía competir en un contexto adverso, fuera de casa y ante un rival que venía con mucho impulso.

El complemento fue una verdadera batalla defensiva

El segundo tiempo cambió el tono del partido. Las defensas empezaron a imponerse con claridad. Los espacios se redujeron, las ofensivas se volvieron más trabajadas y cada posesión empezó a tener un peso enorme.

San Isidro ya no tuvo las mismas libertades del comienzo. Lanús cerró mejor los caminos hacia el aro, presionó mejor la primera línea y obligó al local a resolver con lanzamientos más incómodos. Del otro lado, el Granate tampoco encontró un ataque fluido, pero logró mantenerse siempre dentro del partido.

El tercer cuarto fue especialmente friccionado. En ese tramo, Luciano Ortiz llegó a la cuarta falta personal, un condicionante importante para San Isidro. Además, el Santo afrontó el juego sin Jerónimo Suñé, ausente por un esguince de tobillo, una baja sensible en la rotación del equipo cordobés.

Aun con esas dificultades, San Isidro logró construir una ventaja interesante sobre el cierre del tercer período. Con 1:36 por jugar en el cuarto, el local se escapó 51-43 y parecía dar un paso importante hacia el primer punto. Pero Lanús volvió a responder en el momento justo.

El triple de Franchino que dejó vivo a Lanús

Cuando el tercer cuarto parecía cerrar con una ventaja fuerte para San Isidro, apareció Martín Franchino. A nueve segundos del final del período, el jugador granate clavó un triple fundamental para achicar la distancia a 51-48.

Ese lanzamiento tuvo un valor enorme. San Isidro tuvo la última posesión del cuarto, pero no logró capitalizarla. Entonces, en lugar de entrar al último período con una diferencia cercana a los ocho o diez puntos, el Santo llegó apenas tres arriba. Lanús seguía vivo.

Franchino fue uno de los nombres importantes del Granate. Terminó con 12 puntos, con una planilla muy valiosa desde el perímetro: 3/5 en triples, además de 4 rebotes, 3 recuperos y 15 de valoración. Su aporte no solo estuvo en los números, sino también en el momento en el que aparecieron sus puntos.

Un último cuarto de máxima tensión

El último cuarto fue una final dentro de la final. Ninguno de los dos equipos pudo escaparse. Cada ataque se jugó con nervios, cada rebote fue disputado al límite y cada error pesó muchísimo.

A falta de dos minutos, Lanús pasó al frente con un triple de Lucio Reinaudi para el 59-56. Fue otro golpe psicológico fuerte, porque el Granate lograba tomar la delantera en el tramo más caliente de la noche.

San Isidro reaccionó rápido. Luciano Ortiz convirtió un doble con falta tras una gran acción colectiva y empató el partido en 59. La respuesta del Santo fue de carácter, con el equipo buscando no dejar escapar una noche que tenía casi controlada.

Después llegó uno de los momentos más vibrantes del cierre: Nahuel Buchaillot metió un bombazo a 48 segundos del final para poner a San Isidro arriba 62-61. El Antonio Manno explotó. El local volvía a tener la ventaja y parecía quedar a una defensa de quedarse con el primer punto.

Pero la noche todavía tenía un giro más.

Merchant apareció en el momento más caliente

Lanús manejó la anteúltima posesión del partido con paciencia y encontró a Edgar Merchant, quien convirtió el doble del 63-62 a falta de 15 segundos. Fue la jugada decisiva de la noche y el cierre perfecto para una actuación enorme del interno granate.

Merchant fue el jugador más determinante de Lanús. Terminó con 13 puntos, 8 rebotes, 2 tapas y 20 de valoración, la más alta del partido. También fue el dueño del tiro más importante: el doble que le dio la victoria al Granate.

Después del encuentro, Merchant explicó su impacto en el cierre: “Tenemos un equipo muy largo, todos con una gran capacidad anotadora. Hoy me tocó a mí, sobre todo en el final, pero lo que nos da siempre es la defensa”. Esa frase resume mucho del presente de Lanús: un equipo con varias manos, pero con una identidad defensiva muy marcada.

San Isidro tuvo la última, pero no pudo cerrarlo

Después del doble de Merchant, San Isidro tuvo una última oportunidad. La jugada final quedó en manos de Manu Lambrisca y luego de Luciano Ortiz, pero ninguno pudo convertir. La pelota no entró y Lanús desató el festejo visitante.

Para el Santo, la derrota fue durísima porque el partido estuvo al alcance. Tuvo ventajas importantes, llegó arriba al cierre del tercer cuarto, volvió a tomar la delantera con el triple de Buchaillot y dispuso de la última pelota. Pero no pudo cerrarlo.

Luciano Ortiz lo resumió con crudeza después del partido: “La verdad que duele, pero esto recién empieza. Tenemos que poner la cabeza en lo que viene lo más rápido posible”. También remarcó que San Isidro hizo un buen trabajo defensivo, pero que no logró resolver el cierre: “La idea era dejarlos en 60 puntos, creo que lo hicimos bien atrás. No lo supimos cerrar”.

La defensa volvió a ser el sello de Lanús

El triunfo de Lanús no se explica solamente por el doble final de Merchant. La gran clave estuvo en la defensa. El Granate dejó a San Isidro en 62 puntos, obligó al local a jugar incómodo durante buena parte del complemento y logró que el partido se mantuviera en el margen que más le convenía.

San Isidro tuvo buenos porcentajes en dobles, con 17/31, y también logró competir desde el perímetro con 7/22 en triples, pero perdió 18 pelotas, un número muy alto para una final tan cerrada. Lanús, en cambio, tuvo 10 pérdidas, un dato que terminó siendo fundamental en un partido definido por apenas un punto.

Además, el Granate consiguió 15 recuperos, contra 7 de San Isidro. Esa diferencia habla de la presión defensiva, la actividad de manos y la capacidad para ensuciar posesiones rivales. En un duelo de bajo goleo, esos detalles valen oro.

San Isidro ganó el rebote, pero Lanús fue más eficiente en los detalles

Uno de los datos más llamativos del partido es que San Isidro ganó la lucha aérea. El Santo terminó con 37 rebotes, contra 31 de Lanús. Manu Lambrisca y Lautaro Mare capturaron 9 rebotes cada uno, mientras que Nahuel Buchaillot sumó 6.

Sin embargo, esa ventaja en los tableros no alcanzó. Lanús compensó con mejor control de pérdidas, más recuperos, mayor cantidad de tapas y mejores decisiones en el final. El Granate no dominó todos los rubros, pero sí fue más preciso en los detalles decisivos.

En una final, muchas veces la diferencia no está en el volumen estadístico general, sino en las últimas tres posesiones. Y ahí Lanús fue más efectivo: defendió, eligió bien y encontró el tiro ganador.

Las figuras de Lanús

Edgar Merchant fue el MVP del partido. Sus 13 puntos, 8 rebotes, 2 tapas y 20 de valoración lo convirtieron en el jugador más productivo de la noche. Además, anotó el doble que definió el encuentro.

Martín Franchino también fue decisivo, con 12 puntos, 4 rebotes, 3 recuperos y un triple clave sobre el cierre del tercer cuarto. Su 3/5 desde el perímetro fue vital para sostener a Lanús cuando San Isidro amenazaba con escaparse.

Lucio Reinaudi aportó 12 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y también clavó un triple enorme en el último cuarto para poner al Granate al frente. Aunque no tuvo una noche brillante en porcentajes, volvió a ser importante por su conducción y por su personalidad.

Robert Whitfield sumó 10 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias, mientras que Mike Henry aportó 9 puntos en una noche menos explosiva que otras, pero igualmente útil dentro del esquema de Anglese.

Las figuras de San Isidro

En San Isidro, el goleo estuvo repartido. C. Hooper fue el máximo anotador del equipo con 12 puntos, además de 4 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración. Su presencia interior fue importante, aunque no alcanzó para inclinar el partido.

Lautaro Mare sumó 11 puntos y 9 rebotes, con 3/7 en triples. Fue uno de los protagonistas del buen arranque del Santo desde el perímetro.

Nahuel Buchaillot terminó con 10 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, además del triple que puso a San Isidro arriba a 48 segundos del final. Marcos Saglietti también anotó 10 puntos, con una gran efectividad desde tres: 2/3.

Luciano Ortiz aportó 10 puntos y fue uno de los jugadores que asumió responsabilidades en el cierre. Sin embargo, terminó condicionado por faltas y no pudo convertir en la última ofensiva.

Qué significa este triunfo para Lanús

El triunfo cambia el mapa de la final. Lanús no solo ganó el primer partido: ganó como visitante, en una cancha difícil y ante un rival que venía con una enorme confianza. Eso significa que el Granate se robó el factor cancha y ahora puede mirar la serie desde una posición favorable.

El equipo de Anglese ya había demostrado carácter en las semifinales, cuando cerró la serie ante Gimnasia como visitante tras remontar una desventaja de 17 puntos en el cuarto juego. Ahora volvió a confirmar que sabe jugar bajo presión.

Lanús tiene una identidad clara: defensa, paciencia, rotación larga y confianza para llegar con vida a los cierres. Merchant lo dijo con claridad: el objetivo era mantener a San Isidro en un score bajo. Lo logró, y por eso ganó.

Qué debe corregir San Isidro

San Isidro no jugó un mal partido. De hecho, hizo mucho de lo que buscaba: bajó el goleo de Lanús, ganó la batalla del rebote, encontró pasajes de buena efectividad desde el perímetro y tuvo el último tiro para ganar.

Pero deberá corregir tres aspectos puntuales. El primero, las pérdidas: 18 balones perdidos son demasiados en una final. El segundo, la gestión de los cierres: San Isidro tuvo ventaja en momentos claves, pero no pudo sostenerla. El tercero, la capacidad para castigar cuando logra abrir diferencias. Llegó a estar 30-20 y luego 51-43, pero en ambos casos Lanús respondió.

El equipo de Porta sabe que la serie recién empieza, pero también que el segundo juego pasó a tener un valor enorme. Perder nuevamente en casa lo dejaría en una situación muy complicada.

Cómo queda la serie final

Con este resultado, Lanús se adelanta 1-0 en la final de La Liga Argentina. El segundo punto se jugará nuevamente en el estadio Antonio Manno de San Francisco, el viernes desde las 20.30, con transmisión de Básquet Pass.

Para San Isidro será una oportunidad inmediata de recuperación. Para Lanús, una chance enorme de volver a golpear fuera de casa y regresar al Antonio Rotili con una ventaja ideal.

La final empezó como se esperaba: física, intensa, pareja y definida por detalles. Y en el primer capítulo, el detalle decisivo lo tuvo Lanús.

Síntesis del partido

Lanús derrotó a San Isidro por 63 a 62 como visitante en el primer juego de la final de La Liga Argentina y se adelantó 1-0 en la serie por el ascenso. El Granate llegó a estar diez puntos abajo, reaccionó con un parcial de 11-0, sobrevivió a un cierre dramático y ganó con un doble de Edgar Merchant a falta de 15 segundos. Merchant fue la figura con 13 puntos, 8 rebotes y 20 de valoración. En San Isidro se destacó C. Hooper, con 12 puntos, 4 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 62 17/31, 54% 7/22, 31% 7/11, 63% 37 15 7 18 5 16 72
Lanús 63 16/38, 42% 8/24, 33% 7/12, 58% 31 14 15 10 3 16 68

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Edgar Merchant Lanús 13 8 0 2 2 20 +10
Martín Franchino Lanús 12 4 1 4 1 15 +2
Lucio Reinaudi Lanús 12 4 4 1 0 5 -3
Robert Whitfield Lanús 10 3 3 1 0 8 +3
Mike Henry Lanús 9 3 1 1 0 6 -3
C. Hooper San Isidro 12 4 1 1 3 17 0
Lautaro Mare San Isidro 11 9 1 0 0 11 -5
Nahuel Buchaillot San Isidro 10 6 5 3 0 12 -4
Marcos Saglietti San Isidro 10 2 1 0 0 9 +12
Luciano Ortiz San Isidro 10 2 3 1 0 9 +4
Manu Lambrisca San Isidro 7 9 1 1 2 9 -9

Porcentajes destacados

Rubro San Isidro Lanús
Efectividad en dobles 54% 42%
Efectividad en triples 31% 33%
Efectividad en libres 63% 58%
Rebotes totales 37 31
Pérdidas 18 10
Recuperos 7 15
Valoración colectiva 72 68

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final San Isidro 62 – Lanús 63
Serie Lanús gana 1-0
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Estadio Antonio Manno, San Francisco
Jugada decisiva Doble de Edgar Merchant a falta de 15 segundos
Máxima diferencia destacada San Isidro llegó a estar 30-20
Parcial clave Lanús respondió con un 11-0 en el segundo cuarto
Próximo partido Viernes, 20.30, nuevamente en San Francisco
Transmisión Básquet Pass



Lanús venció a Mirassol y aseguró su lugar en la Sudamericana

Lanús venció 1-0 a Mirassol en La Fortaleza por la última fecha del Grupo G de la Copa Libertadores. El Granate quedó eliminado del certamen continental principal, pero aseguró su continuidad internacional en la Copa Sudamericana.

Lanús venció a Mirassol y seguirá compitiendo a nivel internacional

Lanús venció a Mirassol por 1-0 en el Estadio Ciudad de Lanús-Néstor Díaz Pérez, por la sexta jornada del Grupo G de la CONMEBOL Libertadores 2026, y cerró su participación en la fase de grupos con una victoria necesaria. El triunfo no le alcanzó para meterse en los octavos de final de la Libertadores, pero sí le permitió asegurar el tercer puesto de la zona y garantizar su pase a la Copa Sudamericana.

El equipo de Mauricio Pellegrino llegó a esta última fecha golpeado por la eliminación anticipada en la Libertadores, luego de la derrota ante Liga de Quito en Ecuador. Sin embargo, tenía un objetivo concreto: no quedarse sin competencia internacional. Para eso necesitaba sumar ante Mirassol, y lo consiguió con un triunfo ajustado, trabajado y sostenido desde el dominio territorial y la solidez defensiva.

El único gol del partido lo convirtió Agustín Medina, a los 22 minutos del primer tiempo, en una jugada posterior a un córner ejecutado desde la izquierda. Ese tanto le dio tranquilidad inicial al Granate, que encontró rápido el resultado que necesitaba, aunque después no logró liquidar el encuentro pese a generar varias situaciones claras.


El gol de Agustín Medina abrió el camino en La Fortaleza

Lanús empezó el partido con decisión. De local, con la obligación de ganar para cerrar de la mejor manera su participación en el grupo, el Granate tomó la iniciativa y llevó el juego hacia el campo de Mirassol.

A los 22 minutos llegó la apertura del marcador. Tras una acción que nació desde un córner por la izquierda, Agustín Medina apareció para marcar el 1-0. El gol fue una recompensa al mejor inicio del equipo argentino y pareció dejar el partido en el escenario ideal: ventaja temprana, dominio del juego y un rival con pocas respuestas ofensivas.

La Fortaleza empujó y Lanús se sintió cómodo durante buena parte del primer tiempo. El equipo de Pellegrino no sufrió en defensa, manejó mejor los tiempos y empezó a acumular llegadas. Sin embargo, el problema volvió a estar en la definición: el Granate tuvo chances para ampliar, pero no consiguió transformar su dominio en una diferencia más amplia.


Lanús dominó, pero no pudo cerrar el partido

El triunfo de Lanús fue merecido, aunque dejó una sensación conocida para el Granate: generó más de lo que terminó reflejando el marcador. Las estadísticas muestran una superioridad clara en volumen ofensivo. Lanús terminó con 22 remates totales, contra apenas 6 de Mirassol, y registró 5 disparos al arco, frente a solo 1 del conjunto brasileño.

El equipo argentino también tuvo una enorme diferencia en presencia ofensiva: acumuló 38 toques en el área rival, contra apenas 9 de Mirassol. Además, lanzó 10 córneres, mientras que el visitante solo tuvo 1. Ese dato explica el tono del encuentro: Lanús empujó, atacó y jugó mucho tiempo cerca del arco rival.

Pese a ese dominio, el partido nunca terminó de quebrarse. El Granate tuvo 1.29 goles esperados, pero solo pudo convertir una vez. Mirassol, por su parte, generó apenas 0.20 de xG, una cifra muy baja que refleja sus dificultades para lastimar.


Mirassol tuvo la pelota, pero casi no generó peligro

Un dato llamativo del partido es que Mirassol terminó con mayor posesión: 52% contra 48% de Lanús. También completó más pases: 412 de 498, con un 83% de precisión, mientras que el Granate acertó 381 de 450, con un 85%.

Sin embargo, esa posesión no se tradujo en profundidad. El conjunto brasileño movió la pelota, pero casi siempre lejos de la zona de daño. No consiguió remates dentro del área y sus 6 tiros fueron desde afuera o en situaciones de baja probabilidad.

Lanús, en cambio, fue más vertical y mucho más agresivo. El Granate remató 12 veces dentro del área y otras 10 desde afuera, lo que demuestra una búsqueda constante. En el tercio final también fue más preciso: completó 116 de 140 pases, con un 83% de eficacia, contra 49 de 86 de Mirassol, con 57%.


Una victoria que vale Sudamericana

La noche tuvo un sabor mixto para Lanús. Por un lado, el equipo quedó eliminado de la Copa Libertadores, un golpe duro para un club que llegó a la competencia como último campeón de la Sudamericana y con la ilusión de avanzar a octavos.

Por otro lado, el triunfo le permitió asegurar el tercer puesto del Grupo G y sostener su participación internacional. Esa continuidad no es menor: Lanús jugará los playoffs de la CONMEBOL Sudamericana, el torneo que conoce bien y en el que buscará volver a ser protagonista.

Después de una fase de grupos irregular, el Granate necesitaba cerrar con una señal positiva. La consiguió desde el resultado y desde algunos aspectos del juego: fue superior, casi no sufrió y volvió a mantener el arco en cero.


La eliminación en Libertadores: el golpe que llegó antes del cierre

Lanús llegó a esta última fecha ya sin chances de avanzar en la Copa Libertadores. La eliminación se había consumado en la jornada anterior, tras la derrota por 2-0 ante Liga de Quito en Ecuador. Ese resultado fue decisivo por el criterio de desempate aplicado por CONMEBOL, ya que el Granate había ganado 1-0 en La Fortaleza, pero perdió 2-0 en Quito y quedó por debajo en el enfrentamiento directo.

La caída en la altura fue un golpe demasiado fuerte. Lanús no solo perdió el partido: quedó sin margen para pelear por los octavos. Antes también había sufrido una dura derrota 4-0 ante Always Ready en El Alto, otro resultado que complicó mucho su panorama en el Grupo G.

Por eso, el duelo ante Mirassol tenía una carga especial. Ya no se trataba de seguir en la Libertadores, sino de evitar un cierre todavía más doloroso: quedar afuera de todo. El 1-0 permitió al Granate sostenerse en el plano internacional.


Análisis táctico: presión alta, volumen ofensivo y solidez atrás

El triunfo de Lanús se explica desde tres factores principales: dominio territorial, ataque constante y seguridad defensiva.

El equipo de Pellegrino se plantó en campo rival durante largos pasajes. Aunque Mirassol tuvo más posesión total, Lanús fue quien jugó con mayor intención ofensiva. La diferencia estuvo en dónde y para qué se usó la pelota. El visitante la administró, pero no lastimó; el local, en cambio, la utilizó para atacar.

El Granate también ganó por acumulación. Sus 10 córneres, sus 38 toques en el área y sus 22 remates muestran un equipo que insistió por diferentes caminos. Los centros fueron una herramienta importante: completó 10 de 28, con un 36% de precisión, muy por encima del 17% de Mirassol en ese rubro.

En defensa, Lanús casi no concedió. Mirassol tuvo apenas 1 remate a puerta, no generó grandes ocasiones y terminó con solo 0.07 de xG a puerta. El dato es contundente: el arquero granate prácticamente no fue exigido. La estructura defensiva funcionó y permitió sostener la ventaja sin sobresaltos importantes.


Lo mejor de Lanús: orden, intensidad y arco en cero

Lanús necesitaba ganar y lo hizo. Eso, en un contexto de presión, tiene valor. El equipo no se desordenó, encontró rápido el gol y mantuvo la concentración hasta el final.

También fue importante la solidez defensiva. Mirassol no pudo empujar ni siquiera en los últimos minutos. El cierre fue atípico para un partido de Copa Libertadores, porque el visitante no logró arrinconar al Granate con centros, pelotazos o presión sostenida.

La gran deuda fue la eficacia. Lanús tuvo oportunidades para ganar por más diferencia, pero volvió a dejar con vida al rival hasta el final. De cara a la Sudamericana, ese será un punto clave a corregir.


Lo que debe mejorar el Granate para la Sudamericana

El pase a la Sudamericana le abre una nueva posibilidad a Lanús, pero también le marca exigencias. En los cruces mano a mano, la falta de contundencia se paga caro. Ante Mirassol, el Granate generó mucho y ganó apenas 1-0. En otro contexto, esa falta de definición podría complicarlo.

También deberá sostener una mayor regularidad fuera de casa. La campaña en Libertadores se quebró especialmente por las derrotas como visitante, sobre todo en la altura ante Always Ready y Liga de Quito. Para competir en la Sudamericana, Lanús necesitará una versión más equilibrada lejos de La Fortaleza.

La buena noticia es que el equipo mostró capacidad para controlar partidos, defender bien y atacar con volumen. Si logra mejorar la eficacia, puede ser un rival peligroso en la segunda parte del año.


Síntesis del partido

Detalle Información
Partido Lanús vs Mirassol
Resultado Lanús 1-0 Mirassol
Competencia CONMEBOL Libertadores 2026
Fecha Grupo G, fecha 6
Estadio Ciudad de Lanús-Néstor Díaz Pérez, La Fortaleza
Gol Agustín Medina, 22 minutos
Figura destacada Agustín Medina
Dato clave Lanús aseguró el tercer puesto del Grupo G
Situación de Lanús Eliminado de Libertadores, clasificado a Sudamericana
Situación de Mirassol Cerró la fase de grupos con derrota en Argentina
Clave del partido Dominio ofensivo del Granate y solidez defensiva

Cuadro estadístico del partido

Estadística Lanús Mirassol
Resultado final 1 0
Goles esperados, xG 1.29 0.20
Posesión 48% 52%
Remates totales 22 6
Remates a puerta 5 1
Grandes ocasiones 1 0
Córneres 10 1
Pases completados 381/450 412/498
Precisión de pases 85% 83%
Tarjetas amarillas 2 1
xG a puerta, xGOT 1.35 0.07
Remates fuera 10 3
Remates rechazados 7 2
Remates dentro del área 12 0
Remates fuera del área 10 6
Tiros al palo 0 0
Toques en el área rival 38 9
Pases entre líneas completados 0 0
Fueras de juego 1 0
Tiros libres 11 13
Pases largos 29/52, 56% 28/52, 54%
Pases en el tercio final 116/140, 83% 49/86, 57%
Centros completados 10/28, 36% 2/12, 17%
Asistencias esperadas, xA 1.35 0.21
Saques de banda 15 13
Faltas 13 11
Entradas ganadas 3/11, 27% 14/24, 58%
Duelos ganados 40 59
Despejes 22 36
Intercepciones 9 6
Errores que terminaron en remate 1 0
Errores que terminaron en gol 0 0
Atajadas 1 4
xGOT enfrentados 0.07 1.35
Goles evitados 0.07 0.35

Las claves del triunfo de Lanús

1. El gol temprano de Agustín Medina

El tanto a los 22 minutos le dio a Lanús el partido que necesitaba. Con la ventaja en el marcador, el Granate pudo jugar con mayor tranquilidad y obligó a Mirassol a buscar una reacción que nunca encontró.

2. La superioridad en el área rival

Lanús tuvo 38 toques en el área y 12 remates dentro del área, contra ningún disparo de Mirassol desde esa zona. Esa diferencia marca claramente qué equipo generó más peligro real.

3. La pelota parada como arma

El gol llegó después de un córner desde la izquierda. Además, Lanús tuvo 10 tiros de esquina, una cifra que refleja su insistencia y su capacidad para instalarse cerca del arco brasileño.

4. La solidez defensiva

Mirassol apenas remató una vez al arco y no generó grandes ocasiones. Lanús sostuvo el resultado sin sufrir demasiado.

5. La continuidad internacional

El triunfo no cambió el destino en la Libertadores, pero sí evitó el cierre total del semestre internacional. Lanús jugará la Sudamericana y tendrá una nueva oportunidad continental.




Lanús lo dio vuelta en La Plata, eliminó a Gimnasia y jugará la final de La Liga Argentina

Lanús Gimnasia Liga Argentina tuvo un cierre vibrante en el Polideportivo Víctor Nethol: el Granate venció 66 a 59 como visitante, dio vuelta un partido muy complicado en el último cuarto, ganó la serie semifinal 3-1 y se clasificó a la final por el ascenso, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco. Mike Henry fue el máximo anotador de la visita con 16 puntos.

Lanús venció a Gimnasia de visitante y se metió en la final de La Liga Argentina

Lanús volvió a demostrar que es uno de los equipos más sólidos de estos playoffs. En un Polideportivo Víctor Nethol colmado, el Granate derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 66 a 59, cerró la serie semifinal por 3-1 y consiguió el pasaje a la final de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco.

El triunfo tuvo un valor enorme porque llegó como visitante, en una cancha difícil y después de un desarrollo adverso durante buena parte de la noche. Gimnasia empezó mejor, llegó a sacar una diferencia de 17 puntos en el segundo cuarto y sostuvo la ventaja hasta el cierre del tercer período. Sin embargo, Lanús no se quebró: ajustó la defensa, encontró variantes ofensivas, castigó desde el perímetro y terminó dando vuelta la historia en el último cuarto.

La serie había comenzado con dos triunfos ajustados del Granate en el Antonio Rotili: 78-76 en el primer juego y 78-74 en el segundo. Luego, Gimnasia reaccionó en La Plata con un contundente 88-76, le quitó el invicto de playoffs a Lanús y forzó este cuarto punto. Pero en el partido decisivo, el equipo de Juan Manuel Anglese volvió a mostrar temple competitivo y cerró la llave para meterse en la definición por el ascenso.


Gimnasia salió fuerte y marcó el ritmo en el primer cuarto

El arranque fue todo del Lobo. Gimnasia entendió que debía aprovechar el impulso de su gente y salió con intensidad, defensa agresiva y buena circulación ofensiva. Ezequiel Paz y Gian Franco Sinconi lideraron los primeros ataques del local, que rápidamente tomó distancia en el marcador.

El parcial inicial mostró a un Gimnasia mucho más cómodo. El Tripero se escapó 13-3, obligando a Lanús a correr desde atrás casi desde el salto inicial. El Granate tuvo problemas para atacar con fluidez, pero encontró algunos puntos con Roquez Johnson y Joaquín Nóblega, quienes cortaron la sequía y evitaron que el local se escapara todavía más.

El ingreso de Manuel Carneglia también fue importante para Gimnasia. El interno sumó en la zona pintada y le dio al Lobo presencia ofensiva cerca del aro. Con ese dominio inicial, los primeros diez minutos terminaron 19 a 11 para el local.


El Lobo llegó a sacar 17, pero Lanús reaccionó antes del descanso

El segundo cuarto comenzó con una bomba de Robert Whitfield para Lanús, que achicó la diferencia y avisó que el Granate no estaba fuera de partido. Sin embargo, Gimnasia respondió rápido con Juan Gutiérrez Conde y volvió a tomar distancia: 25-14.

El mejor momento del Lobo llegó promediando el período. Juan Francisco Boffelli ingresó encendido, aportó puntos importantes y empujó a Gimnasia a sacar una máxima de 17 puntos, con el marcador 33-16. En ese tramo, el local parecía tener el control emocional y basquetbolístico de la noche.

Pero Lanús encontró una reacción fundamental antes del entretiempo. El Granate ajustó la defensa, incomodó la ofensiva tripera y empezó a mostrar su profundidad. La dupla Edgar Merchant-Martín Franchino tomó la posta, aparecieron triples importantes desde 6,75 y la visita clavó un parcial de 12-0 para reducir drásticamente la diferencia.

Ese cierre cambió el clima del partido. Gimnasia se fue al descanso largo arriba 33 a 28, pero Lanús ya había mandado un mensaje claro: estaba vivo y dispuesto a pelear la clasificación hasta el final.


El tercer cuarto fue parejo y mantuvo la tensión

En el regreso del vestuario, Lanús siguió achicando con un triple de Mike Henry, una de las grandes figuras de la noche. Gimnasia respondió con apariciones de Sinconi y Paz, que volvieron a darle aire al local en un tramo de mucha tensión.

El partido entró en una zona más pareja. Ninguno de los dos equipos lograba imponer definitivamente su ritmo. Lanús empezó a sentirse más cómodo en defensa, mientras que Gimnasia se sostenía con el esfuerzo de sus hombres principales y la energía de su gente.

La dupla Franchino-Merchant volvió a lastimar al Lobo, mientras que Sinconi y Gutiérrez Conde fueron los encargados de sostener la ofensiva tripera. El tercer cuarto terminó con Gimnasia todavía arriba, 46 a 43, pero la diferencia ya era mínima y el partido quedaba abierto para un cierre cargado de dramatismo.


Lanús lo dio vuelta con un último cuarto demoledor

El último cuarto fue el momento decisivo de la noche. Whitfield achicó la distancia a un punto y, poco después, un triple de Mike Henry puso a Lanús al frente por primera vez en el partido: 48-46. Esa acción cambió por completo el desarrollo.

A partir de allí, el Granate tomó el control emocional. Llegó otro triple de Joaquín Nóblega y luego nuevos puntos de Whitfield para que la visita se escape 53-46. Gimnasia, que había dominado durante gran parte del partido, entró en una sequía ofensiva profunda y empezó a sufrir cada posesión.

Boffelli cortó la mala racha del Tripero, pero Lanús ya había encontrado confianza. Un triple clave de Henry amplió la ventaja a 48-59 y terminó de inclinar la noche hacia el lado visitante. El Granate manejó los tiempos, respondió cada intento del local y cerró una victoria enorme por 66 a 59.


Mike Henry lideró a Lanús en la noche de clasificación

La gran figura ofensiva de Lanús fue Mike Henry, quien terminó con 16 puntos, producto de una planilla muy efectiva: 3/7 en dobles, 3/4 en triples y 1/1 en libres. Además, sumó 1 rebote, 1 recupero y 2 tapas. Su aparición en el último cuarto fue determinante para que el Granate diera vuelta el partido.

También fue clave Martín Franchino, con 12 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias y 14 de valoración. Su aporte apareció especialmente en el cierre del primer tiempo, cuando Lanús necesitaba recortar la diferencia y volver al partido.

Robert Whitfield aportó 10 puntos, con 2/2 en triples y 2/2 en libres, además de 4 recuperos. Su inicio en el último cuarto fue decisivo para cambiar el marcador y darle el golpe anímico a Gimnasia.

Joaquín Nóblega también tuvo una tarea muy importante: sumó 9 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 15 de valoración. Además, Edgar Merchant aportó 9 puntos, mientras que Lucio Reinaudi condujo al equipo con 5 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias.

Lanús ganó porque tuvo respuestas repartidas, oficio para soportar un arranque muy adverso y jerarquía para ejecutar cuando el partido se definía.


Gimnasia dominó durante tres cuartos, pero se quedó sin gol en el cierre

Gimnasia hizo un enorme esfuerzo y durante gran parte del partido pareció estar en condiciones de forzar un quinto juego. El equipo de Fabián Renda tuvo un gran arranque, llegó a sacar 17 puntos de ventaja y sostuvo el control hasta el final del tercer cuarto.

El máximo anotador del Lobo fue Gian Franco Sinconi, con 15 puntos, además de 3 rebotes, 2 recuperos y 15 de valoración. Fue una de las principales vías ofensivas del equipo platense.

También se destacó Juan Gutiérrez Conde, quien completó una planilla enorme en la lucha interior: 12 puntos, 17 rebotes, 1 asistencia, 2 tapas y 23 de valoración. Su trabajo en los tableros fue determinante para que Gimnasia dominara varios pasajes.

Boffelli aportó 8 puntos, Ezequiel Paz sumó 7, Carneglia terminó con 6 y Vergara colaboró con 4 puntos y 5 rebotes. Sin embargo, el gran problema estuvo en la baja efectividad desde el perímetro: el Lobo terminó con 2/24 en triples, apenas un 8%, un número demasiado bajo para sostener una semifinal tan cerrada.


La diferencia estuvo en el perímetro

El dato más fuerte del partido fue la diferencia en triples. Gimnasia convirtió apenas 2 de 24 intentos, mientras que Lanús terminó con 11/22, un notable 50%. Esa distancia explicó buena parte del resultado, sobre todo en el último cuarto, cuando el Granate encontró bombas decisivas y el Lobo no pudo responder desde la larga distancia.

Lanús también mostró mayor profundidad en la rotación ofensiva. No dependió únicamente de Henry: Whitfield, Franchino, Nóblega, Merchant y Reinaudi tuvieron intervenciones importantes para sostener la remontada.

Gimnasia ganó la batalla del rebote, con 39 recobres contra 29 de Lanús, pero no pudo transformar ese dominio en puntos suficientes. La falta de eficacia exterior y el cierre ofensivo trabado le terminaron costando la eliminación.


Lanús confirmó su carácter de playoffs

La clasificación de Lanús tiene un valor muy grande porque se construyó con distintas versiones del equipo. En los dos primeros juegos, el Granate ganó partidos cerrados en casa, mostrando aplomo y jerarquía en los minutos decisivos. En el tercero, perdió el invicto ante un Gimnasia muy fuerte en La Plata. Y en el cuarto, como visitante, supo levantarse de una desventaja de 17 puntos para cerrar la serie.

El equipo de Juan Manuel Anglese había llegado a semifinales después de barrer a Villa San Martín, con una identidad muy clara: defensa, intensidad, múltiples protagonistas y conexión colectiva. Esa identidad volvió a aparecer en el Víctor Nethol, especialmente cuando el partido parecía escaparse.

Lanús no solo ganó: también dejó una señal fuerte para la final. Puede sufrir, puede estar abajo y puede tener tramos de baja producción, pero mantiene la calma y encuentra soluciones.


Gimnasia cerró una gran campaña

La derrota deja afuera a Gimnasia, pero no borra el enorme recorrido del Lobo. El equipo platense llegó a semifinales después de eliminar a Barrio Parque en una serie exigente y luego compitió de igual a igual ante uno de los equipos más sólidos de la temporada.

En la semifinal, Gimnasia estuvo cerca en varios pasajes. Perdió el primer juego por apenas dos puntos, el segundo por cuatro, ganó el tercero con autoridad y llegó a dominar el cuarto partido durante gran parte de la noche. Sin embargo, Lanús tuvo más precisión en los cierres y eso terminó marcando la serie.

El Lobo se despidió con su estadio lleno, una muestra clara del acompañamiento de su gente y del crecimiento competitivo que tuvo en estos playoffs.


Lanús jugará la final ante San Isidro

Con esta victoria, Lanús cerró la serie 3-1 y se clasificó a la final de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco. El Santo viene de barrer a La Unión de Colón por 3-0, por lo que la definición tendrá a dos equipos que llegan con mucha confianza y con una identidad competitiva muy marcada.

Será una final de alto voltaje: Lanús, con profundidad ofensiva, carácter y variantes; San Isidro, con solidez defensiva, experiencia y el impulso de haber vuelto a meterse en la definición por el ascenso.


La clave del partido

La clave estuvo en el último cuarto. Lanús entró abajo 46-43, pero cambió el partido con defensa, triples y mucha personalidad. Whitfield acercó al Granate, Henry lo puso al frente por primera vez y Nóblega amplió la ventaja con otra bomba.

Gimnasia no pudo sostener su ofensiva y quedó condicionado por su baja efectividad desde tres puntos. Lanús convirtió 11 triples, contra apenas 2 del Lobo. Esa diferencia fue determinante para explicar la remontada y la clasificación granate.


Cómo quedó la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Juego 2: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 74
  • Juego 3: Gimnasia y Esgrima La Plata 88 – Lanús 76
  • Juego 4: Gimnasia y Esgrima La Plata 59 – Lanús 66
  • Serie: Lanús ganó 3-1
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Clasificado: Lanús
  • Final: Lanús vs San Isidro
  • Objetivo: ascenso a La Liga Nacional

Síntesis del partido

Lanús venció a Gimnasia y Esgrima La Plata por 66 a 59 como visitante, cerró la serie semifinal 3-1 y se clasificó a la final de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro. El Granate llegó a estar 17 puntos abajo, pero reaccionó antes del descanso y dio vuelta el partido en el último cuarto con triples decisivos de Henry, Whitfield y Nóblega. Mike Henry fue el máximo anotador de la visita con 16 puntos, mientras que Sinconi lideró a Gimnasia con 15.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Gimnasia LP 59 23/39, 58% 2/24, 8% 7/10, 70% 39 10 9 15 1 25 57
Lanús 66 11/27, 40% 11/22, 50% 11/23, 47% 29 12 11 16 4 18 67

Parciales

Cuarto Gimnasia LP Lanús
1C 19 11
2C 14 17
3C 13 15
4C 13 23
Final 59 66

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Mike Henry Lanús 16 1 0 1 2 7 +7
Martín Franchino Lanús 12 8 2 1 2 14 +9
Robert Whitfield Lanús 10 2 0 4 0 15 -1
Joaquín Nóblega Lanús 9 6 4 2 0 15 +13
Edgar Merchant Lanús 9 3 1 2 0 12 +4
Lucio Reinaudi Lanús 5 5 5 0 0 3 +16
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 15 3 0 2 0 15 -6
Juan Gutiérrez Conde Gimnasia LP 12 17 1 4 2 23 -2
Juan Francisco Boffelli Gimnasia LP 8 3 0 1 0 10 -8
Ezequiel Paz Gimnasia LP 7 2 1 0 0 -6 -20
Manuel Carneglia Gimnasia LP 6 3 0 0 0 10



Liga de Quito venció a Lanús, lo eliminó de la Libertadores y se metió en octavos

Liga de Quito derrotó 2-0 a Lanús en el Estadio Rodrigo Paz Delgado, aseguró su clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores 2026 y eliminó al equipo argentino por el criterio de desempate olímpico.

Liga de Quito derrotó 2-0 a Lanús en el Estadio Rodrigo Paz Delgado, por la penúltima fecha del Grupo G de la CONMEBOL Libertadores 2026, consiguió la clasificación a los octavos de final y dejó eliminado al equipo argentino una jornada antes del cierre. El Granate volvió a sufrir fuera de casa, no remató al arco y quedó condenado por el nuevo criterio de desempate olímpico.

Liga de Quito dio un golpe clave en la altura de Ecuador y dejó sin margen a Lanús. El conjunto albo venció 2-0 al Granate en Casa Blanca, aseguró su boleto a los octavos de final de la CONMEBOL Libertadores 2026 y terminó de hundir al equipo argentino, que llegó con la obligación de sumar para seguir con vida, pero se quedó sin respuestas ofensivas.

Lanús había ganado 1-0 en La Fortaleza en el primer cruce entre ambos, pero la derrota por 2-0 en Quito inclinó la balanza a favor de Liga de Quito por el nuevo sistema de desempate olímpico aplicado por CONMEBOL. Ese criterio terminó siendo decisivo: con igualdad de puntos entre ambos, el resultado global del enfrentamiento directo favoreció al equipo ecuatoriano y dejó al Granate eliminado de la Libertadores antes de disputar la última fecha.

El partido se resolvió en el tramo final. Un gol en contra de Felipe Peña Biafore, tras un córner ejecutado por Leonel Quiñónez, abrió el camino a los 73 minutos. Luego, en tiempo de adición, Fernando Cornejo definió una gran jugada colectiva para sellar el 2-0 definitivo y desatar la celebración de Liga de Quito, que ahora buscará cerrar la fase como líder del Grupo G.

Lanús llegó obligado a sumar, pero no pudo sostenerse

El contexto para Lanús era complejo desde la previa. Después de la durísima goleada sufrida ante Always Ready en El Alto, el equipo de Mauricio Pellegrino debía afrontar otro desafío en altura, esta vez en Quito, a casi 2.800 metros sobre el nivel del mar. La necesidad era clara: sumar al menos un punto para mantener ventaja sobre Liga de Quito y llegar con vida a la última jornada.

El Granate sabía que una derrota podía ser letal. Y lo fue. El 2-0 no solo significó perder tres puntos: también le quitó la ventaja que había construido en Buenos Aires con el 1-0 de la tercera fecha. Con el criterio olímpico, Liga pasó a estar por encima en el duelo directo y Lanús quedó eliminado de la Copa Libertadores.

Ahora, el equipo argentino deberá enfocarse en asegurar continuidad internacional en la CONMEBOL Sudamericana. Para eso, necesita sumar al menos un punto en la última jornada y así garantizar su presencia en los playoffs del segundo certamen continental.

Un primer tiempo parejo, con Liga incómodo y Lanús ordenado

Liga de Quito comenzó intentando adueñarse de la pelota. El equipo ecuatoriano asumió el protagonismo, manejó la posesión y buscó instalarse en campo rival. Sin embargo, no logró sentirse cómodo durante buena parte del primer tiempo. Lanús presentó un planteo táctico ordenado, intentó cerrar caminos por dentro y apostó a un juego más vertical.

El Granate tuvo una de sus señales más claras con Carlos Izquierdoz, quien sacó un remate peligroso que pasó cerca del arco defendido por Gonzalo Valle. Fue una advertencia importante, porque mostró que Lanús podía lastimar si encontraba espacios, aunque esa sensación se fue apagando con el correr de los minutos.

Liga, por su parte, tenía el balón, pero no encontraba precisión. Buscó demasiado por centros, sin que Michael Estrada ni Deyverson pudieran imponerse dentro del área. También intentó desde media distancia con Fernando Cornejo y Gabriel Villamil, aunque sin la claridad necesaria para romper el cero.

Liga dominó la pelota, pero le costó romper el bloque Granate

La estadística final refleja la tendencia general del partido: Liga de Quito tuvo el 60% de posesión, completó 368 de 445 pases con un 83% de precisión y acumuló 17 remates totales. Lanús, en cambio, tuvo apenas 40% de posesión, completó 216 de 298 pases y finalizó con solo 5 remates.

Aun así, durante buena parte del encuentro la superioridad territorial de Liga no se tradujo en ventaja clara. El equipo ecuatoriano manejó la pelota, pero muchas veces chocó contra la estructura defensiva de Lanús. Leonel Quiñónez y Ricardo Adé cumplieron una tarea importante en defensa, anticipando y evitando que el campeón de la Sudamericana pudiera finalizar con peligro.

El problema del Granate estuvo en la falta de peso ofensivo. No logró transformar las recuperaciones en ataques profundos y terminó sin remates al arco. Ese dato, durísimo para un equipo que necesitaba sumar, resume la noche: Lanús compitió desde el orden, pero no tuvo herramientas para golpear.

Tiago Nunes movió el banco y Liga empezó a crecer

Con el partido cerrado, Tiago Nunes decidió buscar variantes ofensivas. El ingreso de Alejandro Tobar le dio más dinámica a Liga de Quito y el equipo empezó a encontrar mejores conexiones. Michael Estrada también comenzó a moverse mejor por todo el frente de ataque y tuvo un remate suave que puso en aprietos a Lanús.

Minutos después, Estrada volvió a aparecer desde afuera del área con un derechazo que rozó la red del arco granate. Liga ya mostraba otra energía. Aunque todavía no encontraba el gol, el local estaba más cerca, empujaba con más continuidad y empezaba a obligar a Lanús a defender cada vez más cerca de su área.

El Granate, en ese tramo, perdió capacidad de salida. Empezó a retroceder demasiado, le costó sostener la pelota y quedó expuesto a que una pelota parada o un desvío rompiera el partido. Eso fue exactamente lo que ocurrió.

El gol en contra de Peña abrió el partido

A los 73 minutos llegó la jugada que cambió todo. Leonel Quiñónez ejecutó un tiro de esquina desde la izquierda, el balón cayó al área y terminó impactando en Felipe Peña Biafore, quien desvió la pelota hacia su propio arco. El 1-0 fue un golpe enorme para Lanús.

Hasta ese momento, el empate le servía al Granate para sostener su ventaja en la pelea directa con Liga. Pero ese gol alteró completamente el escenario. Desde allí, el equipo argentino quedó obligado a reaccionar, aunque nunca encontró claridad para hacerlo.

Liga, en cambio, se tranquilizó. Con el resultado a favor y la clasificación cada vez más cerca, el conjunto ecuatoriano manejó mejor los tiempos. Los ingresos de Rodney Redes, Jeison Medina y Kevin Minda le dieron frescura, despliegue y más movilidad para atacar los espacios que Lanús empezó a dejar.

Fernando Cornejo selló la clasificación en tiempo agregado

El golpe definitivo llegó en el tiempo de adición. Liga de Quito armó una gran jugada colectiva, a puro toque, y Fernando Cornejo apareció para definir el 2-0. Ese gol no solo aseguró el triunfo: también sentenció la clasificación de Liga a los octavos de final y confirmó la eliminación de Lanús de la Copa Libertadores.

La acción fue el cierre perfecto para el equipo ecuatoriano. Después de un partido trabajado, incómodo y por momentos impreciso, Liga encontró contundencia en el final. No brilló durante todo el encuentro, pero tuvo paciencia, insistió y aprovechó sus momentos.

Para Lanús, en cambio, fue un mazazo. El Granate necesitaba resistir o golpear, pero terminó sin reacción, sin remates al arco y con una eliminación que se explica tanto por esta derrota como por la goleada sufrida previamente ante Always Ready en Bolivia.

El nuevo sistema de desempate condenó a Lanús

La eliminación de Lanús tuvo un componente reglamentario decisivo. CONMEBOL aplicó en esta edición de la Libertadores el llamado sistema olímpico, que prioriza los enfrentamientos directos entre los equipos igualados en puntos.

Lanús había vencido 1-0 a Liga de Quito en La Fortaleza, con gol de Agustín Cardozo, pero el 2-0 sufrido en Ecuador dejó el global 2-1 a favor de los albos. Esa diferencia inclinó la definición y terminó dejando al equipo argentino sin chances de avanzar a octavos de final.

Es un golpe duro porque Lanús llegó a estar bien posicionado en el Grupo G. Había conseguido triunfos importantes ante Always Ready y Liga en Buenos Aires, pero sus dos salidas en altura fueron devastadoras: primero el 4-0 en El Alto y luego este 2-0 en Quito.

Los números de una eliminación dolorosa

El cuadro estadístico marca una diferencia clara. Liga de Quito fue superior en volumen, posesión y peligro. Terminó con 1.24 goles esperados, contra apenas 0.13 de Lanús. Además, tuvo 3 remates al arco, mientras que el Granate no registró disparos entre los tres palos.

También hubo diferencia en la construcción ofensiva: Liga completó 101 pases en el tercio final, contra 54 de Lanús. En toques dentro del área rival, el local también dominó: 24 contra 7. Estos números explican por qué el equipo ecuatoriano terminó empujando más y encontrando el premio en el cierre.

Lanús ganó más duelos totales, con 54 contra 31, y realizó 32 despejes, lo que muestra su esfuerzo defensivo. Pero esa resistencia no alcanzó. Sin profundidad ofensiva, sin tiros al arco y sin precisión en los metros finales, el Granate quedó demasiado lejos de llevarse el punto que necesitaba.


Cuadro estadístico: Liga de Quito vs Lanús

Estadística Liga de Quito Lanús
Resultado 2 0
Goles esperados, xG 1.24 0.13
Posesión 60% 40%
Remates totales 17 5
Remates a puerta 3 0
Grandes ocasiones 1 0
Córneres 5 1
Pases completados 368/445 216/298
Precisión de pases 83% 72%
Tarjetas amarillas 3 3
xG a puerta, xGOT 1.65 0.00
Remates fuera 7 5
Remates rechazados 7 0
Remates dentro del área 5 2
Remates fuera del área 12 3
Tiros al palo 0 0
Toques en área rival 24 7
Fueras de juego 3 3
Tiros libres 7 16
Pases largos 28/48, 58% 30/72, 42%
Pases en el tercio final 101/143, 71% 54/97, 56%
Centros 5/20, 25% 1/13, 8%
Asistencias esperadas, xA 1.97 0.24
Saques de banda 24 11
Faltas 16 7
Entradas ganadas 5/8, 63% 14/20, 70%
Duelos ganados 31 54
Despejes 22 32
Intercepciones 5 8
Atajadas 0 2
Goles evitados 0.00 0.65

Síntesis del partido

Ítem Detalle
Partido Liga de Quito 2-0 Lanús
Competencia CONMEBOL Libertadores 2026
Fecha Grupo G – Fecha 5
Estadio Rodrigo Paz Delgado
Goles Felipe Peña Biafore, en contra, y Fernando Cornejo
Figura destacada Fernando Cornejo
Dato clave Lanús quedó eliminado de la Libertadores
Clasificado Liga de Quito
Situación de Lanús Debe sumar en la última fecha para asegurar Sudamericana
Clave reglamentaria Sistema olímpico por enfrentamientos directos

Las claves del triunfo de Liga de Quito

La primera clave fue la paciencia. Liga no tuvo una noche brillante desde el inicio, pero no se desesperó. Sostuvo la posesión, insistió por bandas y esperó el momento para romper el partido.

La segunda clave fue la pelota parada. El primer gol llegó desde un córner de Leonel Quiñónez y terminó en el desvío de Felipe Peña. En partidos cerrados, ese tipo de acciones suelen definir la historia.

La tercera clave fue la falta de respuesta ofensiva de Lanús. El Granate terminó con solo cinco remates y ninguno al arco. Para un equipo que necesitaba sumar, ese registro fue demasiado bajo.

La cuarta clave fueron los cambios de Liga. Los ingresos ofensivos le dieron mayor dinámica al equipo de Tiago Nunes y terminaron inclinando definitivamente el trámite.

La quinta clave fue el golpe psicológico del 1-0. Lanús estaba sosteniendo el empate que le servía, pero después del gol en contra perdió orden, claridad y confianza.

Lanús, una eliminación que duele por el recorrido

La eliminación de Lanús deja una sensación amarga. El Granate llegó a la Copa Libertadores como campeón de la Sudamericana y con expectativas de competir por un lugar en octavos. Incluso tuvo momentos favorables en la zona, especialmente con las victorias en La Fortaleza.

Sin embargo, sus salidas fueron demasiado costosas. La caída 4-0 ante Always Ready en El Alto deterioró fuerte su diferencia y su confianza. La derrota 2-0 en Quito terminó de sellar un recorrido que se desarmó lejos de casa.

Ahora, el objetivo será no quedarse sin competencia internacional. Lanús deberá sumar en la última fecha para asegurar su continuidad en la CONMEBOL Sudamericana y tratar de reconstruir una campaña que se derrumbó en las últimas dos jornadas.

Liga de Quito mira a octavos y va por el primer puesto

Para Liga de Quito, la noche fue redonda. Sin mostrar su mejor versión durante todo el partido, el equipo ecuatoriano consiguió el resultado que necesitaba, eliminó a un rival directo y se metió en octavos de final de la Copa Libertadores.

El próximo desafío será cerrar el grupo de la mejor manera. Liga recibirá a Always Ready y buscará terminar primero, un objetivo importante para llegar mejor perfilado al sorteo de los cruces eliminatorios.

El equipo albo volvió a demostrar que en Casa Blanca es difícil de superar. Esta vez no le sobró fútbol, pero le alcanzó con insistencia, orden y contundencia final para dejar en el camino a Lanús.




Gimnasia reaccionó en La Plata, venció a Lanús y forzó un cuarto juego en semifinales

Gimnasia Lanús Liga Argentina tuvo otro capítulo vibrante en el Polideportivo Víctor Nethol: el Lobo derrotó al Granate por 88 a 76, descontó la serie semifinal 2-1 y forzó un cuarto juego. Juan Gutiérrez Conde fue la gran figura Tripera con 23 puntos, mientras que Edgar Merchant lideró a la visita con 20 unidades.

Gimnasia venció a Lanús y forzó un cuarto juego en semifinales

Gimnasia y Esgrima La Plata volvió a demostrar que en estos playoffs de La Liga Argentina tiene carácter, identidad y una enorme capacidad para reaccionar cuando queda contra las cuerdas. En un Polideportivo Víctor Nethol colmado, el Lobo superó a Lanús por 88 a 76, descontó la serie de semifinales y dejó la llave 2-1 a favor del Granate.

El triunfo fue clave por el contexto. Lanús llegaba invicto en playoffs y con ventaja de 2-0 después de haber ganado los dos primeros juegos en el Antonio Rotili: primero por 78 a 76 y luego por 78 a 74. Con ese escenario, el Granate tenía la posibilidad de cerrar la serie en La Plata y meterse en la final. Pero Gimnasia se hizo fuerte en casa, jugó con determinación y le sacó el invicto de postemporada al equipo dirigido por Juan Manuel Anglese.

El equipo de Fabián Renda construyó la victoria con una gran primera mitad, una ofensiva muy repartida y una defensa que incomodó a Lanús en momentos determinantes. El Lobo tuvo a Juan Gutiérrez Conde como máximo anotador con 23 puntos, acompañado por Gian Franco Sinconi y Agustín Vergara, ambos con 14 unidades, además de un enorme trabajo de Raúl Pelorosso en la conducción.

Lanús, por su parte, encontró respuestas en Edgar Merchant, autor de 20 puntos, y en Robert Whitfield, que sumó 18, pero no logró sostener el ritmo ofensivo necesario para completar la barrida.


El Lobo salió decidido y marcó el primer golpe

Gimnasia entendió desde el inicio que no tenía margen de error. El Lobo salió a jugar con intensidad, ritmo y mucha concentración. En una serie donde Lanús había mostrado una enorme capacidad para resolver cierres apretados, el equipo platense necesitaba construir desde temprano y evitar que el Granate jugara cómodo.

El primer quiebre llegó con dos bombas importantes: una de Agustín Vergara y otra de Ezequiel Paz, que le permitieron al local tomar distancia y ponerse 11-7. Ese arranque encendió al Víctor Nethol y le dio al equipo la confianza que necesitaba para disputar el partido desde una posición emocional más favorable.

Lanús reaccionó rápido. Mike Henry, una de las grandes figuras granates en los dos primeros juegos, respondió con un triple que puso a la visita arriba 15-13. Pero Gimnasia no se desordenó. Gutiérrez Conde igualó de inmediato y el partido volvió a entrar en un tramo de paridad.

El primer cuarto terminó 24 a 23 para Gimnasia, una ventaja mínima, pero significativa. El Lobo había logrado imponer energía, repartir puntos y dejar claro que la serie no iba a terminar sin pelea.


Gutiérrez Conde encendió al Tripero en el segundo cuarto

El segundo cuarto fue uno de los momentos más importantes del partido. Gimnasia encontró profundidad, circulación y buenos tiros. Juan Francisco Boffelli apareció en el arranque del parcial para adelantar al Tripero 28-23, mientras que Lanús intentó sostenerse con respuestas de Robert Whitfield.

Hasta allí, el partido seguía abierto. Pero en el tramo final del segundo período, Gimnasia empezó a construir la diferencia que terminaría siendo decisiva. Gutiérrez Conde se encendió en ataque, Sinconi castigó desde el perímetro y el Lobo logró escaparse 45-38.

La defensa también fue determinante. Gimnasia incomodó a Lanús, le cortó fluidez y no le permitió encontrar la misma comodidad ofensiva que había tenido en los partidos anteriores. El Granate pudo cortar la sequía con un triple de Whitfield sobre el cierre, pero el descanso largo llegó con el Lobo arriba 51 a 42.

Ese cierre del primer tiempo fue clave. Gimnasia no solo ganaba: también transmitía sensación de control, intensidad y confianza.


Gimnasia tomó el control en el tercer cuarto

Después del entretiempo, Gimnasia volvió a golpear. Sinconi y Pelorosso estiraron la ventaja a 55-42, una diferencia importante en un partido de semifinales. El Lobo entendió que no debía permitir una reacción inmediata de Lanús y salió al tercer cuarto con la misma concentración con la que había cerrado la primera mitad.

El equipo platense manejó mejor los tiempos. No se apuró, defendió con criterio y encontró buenas respuestas cada vez que Lanús intentó acercarse. Henry sostuvo al Granate con puntos importantes, mientras que Whitfield se acopló en el tramo final para achicar la distancia.

Sin embargo, Gimnasia respondió una y otra vez. Gutiérrez Conde volvió a aparecer en la ofensiva Tripera y el Lobo mantuvo la diferencia en doble dígito. El tercer cuarto terminó 71 a 59 para el local.

Ese parcial dejó al Tripero muy bien posicionado para el cierre. Lanús seguía siendo peligroso por jerarquía, variantes y experiencia, pero Gimnasia había logrado controlar el partido durante tres cuartos completos.


Lanús empujó, pero Gimnasia respondió cada reacción

En el último cuarto, Lanús intentó meterse nuevamente en partido. El Granate sabía que una reacción podía darle la clasificación a la final, por eso elevó la intensidad y buscó apoyarse en sus hombres más desequilibrantes.

Whitfield y Merchant empujaron desde el ataque visitante. Ambos fueron claves para sostener a Lanús en el marcador, pero Gimnasia tuvo madurez para no desesperarse. Cada vez que el Granate intentó recortar, el Lobo encontró una respuesta.

Sinconi y Vergara tomaron protagonismo ofensivo en el inicio del último período. Luego, Vergara y Paz sumaron desde la línea de libres, mientras que Sinconi volvió a aportar en el poste bajo. Esa variedad ofensiva fue fundamental para que Gimnasia mantuviera la distancia y evitara un cierre dramático.

El resultado final fue 88 a 76. Gimnasia celebró una victoria enorme, forzó el cuarto juego y le puso suspenso a una serie que parecía encaminada para Lanús.


Gutiérrez Conde, el líder de una noche clave

Juan Gutiérrez Conde fue la gran figura de Gimnasia. Terminó con 23 puntos, 8 rebotes, 1 asistencia, 2 recuperos y 27 de valoración. Su aporte fue determinante porque apareció en momentos sensibles, especialmente cuando el Lobo necesitaba sostener la ventaja o cortar alguna reacción de Lanús.

Su eficacia también fue importante: convirtió 7/12 en dobles, 2/2 en triples y 3/4 en libres. Fue una actuación completa, de peso ofensivo y presencia interior.

Gutiérrez Conde no estuvo solo. Agustín Vergara aportó 14 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y 23 de valoración, con una planilla perfecta desde la línea de libres: 6/6. También fue importante Gian Franco Sinconi, con 14 puntos y 4 rebotes, y Raúl Pelorosso, que terminó con 12 puntos y 9 asistencias, siendo el gran organizador del ataque Tripero.

Además, Ezequiel Paz sumó 10 puntos y 5 rebotes, Juan Francisco Boffelli aportó 8 puntos desde la banca y Pablo Pérez Di Salvo colaboró con 3 puntos y 4 asistencias.


Lanús perdió el invicto, pero sigue arriba en la serie

Lanús sufrió su primera derrota de los playoffs, pero mantiene la ventaja en la semifinal. El Granate sigue 2-1 arriba y tendrá otra oportunidad de cerrar la llave el próximo viernes, nuevamente en el Polideportivo Víctor Nethol.

El equipo de Anglese tuvo en Edgar Merchant a su jugador más productivo. El interno terminó con 20 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos, 4 faltas recibidas y 21 de valoración. Su eficacia cerca del aro fue notable, con 10/13 en dobles.

También se destacó Robert Whitfield, que aportó 18 puntos, con 4/6 en triples, además de 4 rebotes. Mike Henry sumó 17 puntos, con buenos porcentajes: 4/6 en dobles, 2/4 en triples y 3/4 en libres. Sin embargo, Lanús no tuvo el mismo equilibrio colectivo de los partidos anteriores.

Un dato llamativo fue la producción de algunos titulares. Martín Franchino, que venía siendo decisivo en la serie, terminó con apenas 2 puntos; Joaquín Nóblega sumó 3, y Lucio Reinaudi aportó 6 puntos y 4 asistencias, aunque también tuvo dificultades para imponer su ritmo.


El Lobo ganó desde la eficacia y el juego colectivo

La victoria de Gimnasia tuvo una explicación clara en los porcentajes. El Lobo terminó con 62% en dobles, 39% en triples y 73% en libres, números muy sólidos para un partido de semifinales.

Lanús también tuvo buenos porcentajes ofensivos, con 53% en dobles y 41% en triples, pero perdió muchas más pelotas y no logró tener la misma fluidez colectiva. El Granate terminó con 16 pérdidas, mientras que Gimnasia solo tuvo 9.

El equipo platense también repartió mejor el juego: terminó con 20 asistencias, contra 12 de Lanús. Ese dato refleja una de las grandes diferencias de la noche: Gimnasia encontró mejores tiros desde la circulación y logró sostener la ofensiva sin depender de una sola vía de gol.


Una serie que ganó temperatura

La semifinal entre Gimnasia y Lanús quedó mucho más abierta. El Granate había empezado con dos triunfos en casa y había quedado match point. En el primer juego ganó 78 a 76, en un cierre dramático donde respondió con triples decisivos en los minutos finales. En el segundo punto volvió a imponerse 78 a 74, con Mike Henry como figura y un Lanús muy firme en el momento caliente.

Pero Gimnasia ya había demostrado en estos playoffs que sabe sobrevivir. En cuartos de final eliminó a Barrio Parque después de una serie durísima, con un cierre épico en el Víctor Nethol. Ahora, frente a Lanús, volvió a necesitar una reacción y volvió a encontrarla en casa.

El cuarto juego será decisivo. Si Lanús gana, avanzará a la final. Si Gimnasia vuelve a imponerse, la serie quedará 2-2 y todo se definirá en un quinto partido.


La clave del partido

La clave estuvo en el segundo cuarto y en la capacidad de Gimnasia para sostener la ventaja. El Lobo ganó el segundo parcial 27 a 19, se fue al descanso largo arriba 51 a 42 y luego amplió la diferencia en el arranque del tercer cuarto.

También fue fundamental la cantidad de respuestas ofensivas. Gutiérrez Conde lideró con 23 puntos, pero Gimnasia tuvo cinco jugadores en doble dígito: Gutiérrez, Sinconi, Vergara, Pelorosso y Paz. Esa diversidad le permitió resistir cada intento de reacción de Lanús.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Juego 2: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 74
  • Juego 3: Gimnasia y Esgrima La Plata 88 – Lanús 76
  • Serie: Lanús gana 2-1
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Próximo partido: viernes, 20:30, en el Polideportivo Víctor Nethol
  • Condición: Lanús sigue match point
  • Objetivo: el ganador de la serie avanzará a la final por el ascenso

Síntesis del partido

Gimnasia y Esgrima La Plata venció a Lanús por 88 a 76 en el Polideportivo Víctor Nethol, descontó la serie semifinal 2-1 y forzó un cuarto juego en La Liga Argentina. El Lobo dominó desde el segundo cuarto, llegó al descanso arriba 51-42 y sostuvo la diferencia durante toda la segunda mitad. Juan Gutiérrez Conde fue la figura con 23 puntos y 8 rebotes, mientras que Edgar Merchant lideró a Lanús con 20 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Gimnasia LP 88 22/35, 62% 9/23, 39% 17/23, 73% 27 20 9 9 1 17 106
Lanús 76 21/39, 53% 10/24, 41% 4/6, 66% 30 12 4 16 3 19 68

Parciales

Cuarto Gimnasia LP Lanús
1C 24 23
2C 27 19
3C 20 17
4C 17 17
Final 88 76

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Juan Gutiérrez Gimnasia LP 23 8 1 2 27 +12
Agustín Vergara Gimnasia LP 14 7 4 2 23 +3
Ezequiel Paz Gimnasia LP 10 5 2 3 18 +4
Raúl Pelorosso Gimnasia LP 12 1 9 0 10 +12
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 14 4 0 1 11 +11
Edgar Merchant Lanús 20 5 2 2 21 +5
Robert Whitfield Lanús 18 4 1 0 13 -7
Mike Henry Lanús 17 0 0 1 12 -9
Lucio Reinaudi Lanús 6 3 4 0 11 -15
Roquez Johnson Lanús 5 4 2 1 6



Lanús volvió a ganarle a Gimnasia, se puso match point y quedó a un paso de la final de La Liga Argentina

Lanús volvió a hacerse fuerte en el Antonio Rotili, derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 74 y quedó match point en las semifinales de La Liga Argentina. El Granate se puso 2-0 en la serie, tendrá tres oportunidades para sellar su clasificación a la final y viajará a La Plata con una ventaja enorme. Mike Henry fue determinante con 22 puntos y 9 rebotes.

Lanús venció a Gimnasia y quedó match point en las semifinales de La Liga Argentina

Lanús volvió a ganar un partido durísimo, de esos que se juegan con la cabeza caliente, las piernas cargadas y cada pelota como si fuera la última. En el Antonio Rotili, el Granate derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 74, se quedó con el segundo punto de las semifinales de La Liga Argentina y estiró su ventaja a 2-0 en la serie.

El triunfo tiene un peso enorme. Lanús no solo defendió su localía en los dos primeros juegos, sino que ahora viajará a La Plata con tres chances para abrochar su clasificación a la final. El equipo de Manu Anglese volvió a mostrar carácter, temple y respuestas en los momentos más calientes, ante un Gimnasia que compitió, reaccionó, se acercó en el cierre y volvió a exigirlo hasta el final.

La serie comenzó con un partidazo que Lanús ganó 78 a 76. En aquel primer punto, el Granate necesitó de dos triples decisivos de Robert Whitfield y Mike Henry para revertir un cierre adverso. En el segundo capítulo, la historia tuvo otra vez tensión, adrenalina y paridad, pero el desenlace volvió a caer del mismo lado: Lanús fue más sólido en los pasajes clave y quedó a un paso de la definición por el ascenso.


Un arranque veloz y con Lanús marcando el ritmo

El primer cuarto tuvo un ritmo altísimo. Los dos equipos salieron a correr la cancha, a buscar transiciones rápidas y a resolver con velocidad. Las defensas tardaron en acomodarse y eso permitió que el tanteador creciera rápido.

Lanús encontró daño cerca del aro, especialmente con las caídas de sus internos y con Mike Henry como principal referencia ofensiva. El extranjero fue el faro del Granate en ese inicio y anotó 11 puntos en el primer período, marcando diferencias por potencia, lectura y efectividad.

Gimnasia, por su parte, respondió con reparto ofensivo. El Lobo no dependió de una sola mano en ese tramo: Gian Franco Sinconi aportó 5 puntos, Juan Francisco Boffelli sumó 4 y Pérez Di Salvo colaboró con 3. Esa variedad le permitió mantenerse en partido y no dejar que Lanús se escapara demasiado.

El primer parcial terminó 24 a 20 para el local, con una sensación clara: la semifinal volvía a entregar un duelo de altísimo voltaje.


El segundo cuarto sostuvo la intensidad y Lanús tomó aire

La intensidad no bajó en el segundo capítulo. Lanús mantuvo la energía, aunque sufrió con su puntería desde el perímetro: apenas 2/8 en triples en el cuarto. Aun así, el Granate encontró soluciones cerca del aro y tuvo una ráfaga importante de Edgar Merchant, quien aportó 6 puntos en ese tramo.

El equipo local consiguió abrir una brecha de 41 a 35 cuando restaba 1:50 para el cierre del primer tiempo. Esa ventaja reflejaba el mayor volumen de posesiones, la insistencia en el rebote ofensivo y una defensa que empezaba a incomodar más a Gimnasia.

El Lobo atravesó pasajes de cierta inconsistencia. Le costó romper la defensa de Lanús y no pudo sostener la fluidez que había mostrado en algunos momentos del primer cuarto. Sin embargo, evitó un daño mayor y cerró la primera mitad apenas cuatro puntos abajo.

El descanso largo llegó con ventaja de Lanús por 46 a 42, un resultado que mantenía la serie dentro de un margen muy abierto.


Gimnasia reaccionó, pero Lanús respondió con un parcial decisivo

Tras las charlas en vestuarios, Gimnasia salió con mayor fluidez. El equipo de Fabián Renda ajustó su ataque, encontró mejores decisiones y logró revertir el marcador para ponerse 50 a 48 a los tres minutos del tercer cuarto.

Ese fue uno de los momentos más importantes del partido. Gimnasia parecía encontrar el camino para cambiar la historia, pero desde allí se secó ofensivamente. Cada avance se volvió difícil, cada lanzamiento llegó más forzado y la defensa de Lanús empezó a pesar.

El Granate respondió con un pasaje determinante. Con Mike Henry nuevamente como solución ofensiva y con un trabajo clave en los rebotes ofensivos, Lanús clavó un parcial de 13-2 para escaparse 61 a 52 en el cuarto más trabado de la noche.

Esa ráfaga fue decisiva porque frenó el mejor momento visitante y devolvió el control emocional al equipo local. Gimnasia había logrado pasar al frente, pero Lanús no se desordenó. Por el contrario, encontró respuestas rápidas, volvió a ejecutar con paciencia y cerró el tercer cuarto mejor parado.


El Granate sacó la máxima y Gimnasia volvió a pelear

El último cuarto arrancó con Lanús marcando la máxima de la noche: 65 a 54 a los dos minutos. En ese momento, el partido parecía inclinarse definitivamente para el local. El Granate defendía, dominaba el rebote y encontraba puntos importantes en ataque.

Pero Gimnasia volvió a demostrar que no se entrega. El Lobo batalló contra un rival potente y también contra un problema importante: la merma en su rotación por las salidas por acumulación de faltas de Agustín Vergara y Pérez Di Salvo. Aun así, el equipo platense logró recortar la diferencia y se acercó 74 a 71 cuando faltaban 2:40 minutos.

El cierre volvió a ser de nervios, contactos y posesiones pesadas. Gimnasia estaba otra vez en partido y Lanús necesitaba una respuesta para no dejar escapar una ventaja que había construido con mucho esfuerzo.

Allí apareció Edgar Merchant. En un panorama incómodo, el jugador del Granate resolvió con acciones importantes y sostuvo al local en el momento más caliente del juego. El desenlace conservó la emotividad y la adrenalina, pero Lanús volvió a estar más firme para quedarse con el triunfo 78 a 74.


Mike Henry, el faro ofensivo de Lanús

Mike Henry fue la gran figura de Lanús. Terminó con 22 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 29 de valoración, números que reflejan su peso total en el partido. Además, tuvo una eficacia determinante: 5/6 en dobles y 4/7 en triples.

Su impacto apareció desde el primer cuarto, cuando marcó el ritmo ofensivo del equipo con 11 puntos. Luego volvió a ser clave en el tercer período, cuando Gimnasia pasó al frente y Lanús necesitaba una referencia para no perder el control del partido.

Henry le dio al Granate puntos, rebotes, lectura y presencia. En una semifinal donde cada detalle pesa, su jerarquía volvió a marcar diferencias.


Merchant y Franchino, dos aportes fundamentales

Aunque Henry fue el nombre más destacado, Lanús volvió a ganar por su capacidad colectiva. Edgar Merchant fue clave desde la banca con 14 puntos, 4 rebotes y 17 de valoración. Su producción fue especialmente importante en los tramos decisivos, cuando el partido volvió a apretarse y Gimnasia se acercó en el cierre.

También fue muy importante Martín Franchino, quien completó una planilla de 13 puntos, 10 rebotes y 19 de valoración. Su presencia en la lucha aérea fue determinante para que Lanús pudiera sostener segundas oportunidades y controlar mejor algunos momentos del juego.

Joaquín Nóblega volvió a aportar puntos importantes, con 11 unidades, destacándose por su eficacia desde el perímetro: 3/4 en triples. Roquez Johnson sumó 9 puntos y 4 rebotes, mientras que Lucio Reinaudi volvió a ser determinante desde la conducción con 10 asistencias, aunque no tuvo una buena noche en el tiro.


Gimnasia volvió a competir, pero quedó contra las cuerdas

Gimnasia no pudo robar en Lanús y quedó 0-2 abajo en la serie, pero volvió a competir con mucha personalidad. El Lobo tuvo pasajes positivos, llegó a pasar al frente en el tercer cuarto y se acercó en el cierre, aunque no le alcanzó para cambiar el resultado.

El mejor del equipo platense fue Gian Franco Sinconi, quien terminó con 20 puntos, 7 rebotes y 18 de valoración. Fue el principal sostén ofensivo de Gimnasia y volvió a demostrar que es una pieza clave del conjunto de Renda.

También tuvo un buen partido Ezequiel Paz, con 16 puntos, 7 rebotes y 5 recuperos, aunque esta vez no pudo repetir la actuación dominante del primer juego. Pérez Di Salvo aportó 12 puntos, con una planilla perfecta desde la línea: 6/6 en libres, pero salió condicionado por faltas. Juan Gutiérrez fue importante en la pintura con 10 rebotes, aunque apenas pudo anotar 4 puntos.

Uno de los problemas de Gimnasia volvió a estar en el tiro exterior: terminó con 6/24 en triples, un 25%. En una semifinal tan cerrada, esa falta de eficacia terminó pesando demasiado.


Lanús quedó match point y viajará a La Plata con ventaja máxima

Con este resultado, Lanús quedó 2-0 arriba en la serie de semifinales. Eso significa que tendrá tres oportunidades para cerrar la llave y meterse en la final de La Liga Argentina.

El tercer duelo será este miércoles en La Plata, donde Gimnasia buscará hacerse fuerte en el Víctor Nethol para descontar y seguir con vida. El Lobo ya demostró en los playoffs que sabe reaccionar ante situaciones adversas: perdió el primer partido de cuartos ante Barrio Parque, luego ganó de visitante en Córdoba y terminó cerrando la serie en casa.

Pero Lanús llega con una confianza enorme. Ganó los dos primeros juegos de semifinales, atraviesa una racha muy fuerte en playoffs y está a una victoria de la final. El equipo de Anglese vuelve a confirmar que tiene carácter, profundidad y recursos para resolver partidos incómodos.


La clave del partido

La clave estuvo en la respuesta de Lanús después de que Gimnasia pasara al frente en el tercer cuarto. El Lobo se puso 50 a 48, pero el Granate contestó con un parcial de 13-2 que le permitió recuperar el control del partido.

También fue determinante el rebote ofensivo y la capacidad de Lanús para obtener segundas oportunidades. El local terminó con 37 rebotes totales, 12 de ellos ofensivos, mientras que Gimnasia sumó 31 rebotes, con 6 en ataque. Esa diferencia le dio al Granate posesiones extra en momentos decisivos.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Juego 2: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 74
  • Serie: Lanús gana 2-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Próximo partido: miércoles, en La Plata
  • Condición: Lanús quedó match point
  • Objetivo: el ganador de la serie avanzará a la final por el ascenso

Síntesis del partido

Lanús derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 74 en el segundo juego de las semifinales de La Liga Argentina y quedó 2-0 arriba en la serie. El Granate tuvo a Mike Henry como figura con 22 puntos y 9 rebotes, acompañado por Edgar Merchant, autor de 14 puntos, y Martín Franchino, clave con 13 puntos y 10 rebotes. En Gimnasia se destacó Gian Franco Sinconi, con 20 puntos y 7 rebotes. El tercer partido será en La Plata.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 78 20/44, 45% 7/23, 30% 17/25, 68% 37 17 7 12 3 18 85
Gimnasia LP 74 20/36, 55% 6/24, 25% 16/19, 84% 31 12 7 16 3 24 64

Parciales

Cuarto Lanús Gimnasia LP
1C 24 20
2C 22 22
3C 17 14
4C 15 18
Final 78 74

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Mike Henry Lanús 22 9 3 2 29 +6
Martín Franchino Lanús 13 10 0 1 19 +5
Edgar Merchant Lanús 14 4 1 0 17 -7
Joaquín Nóblega Lanús 11 2 2 2 11 -3
Roquez Johnson Lanús 9 4 0 2 8 -1
Lucio Reinaudi Lanús 4 4 10 8 -3 +2
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 20 7 1 1 18 +2
Ezequiel Paz Gimnasia LP 16 7 0 5 13 -4
Pérez Di Salvo Gimnasia LP 12 0 1 2 9 +4
Juan Gutiérrez Gimnasia LP 4 10 0 1 8 -11