Lanús festejó ante Gimnasia en un partidazo y pegó primero en las semifinales de La Liga Argentina

Lanús volvió a responder en una noche caliente de playoffs: derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 76 en el Antonio Rotili, se quedó con el primer punto de la serie semifinal y quedó 1-0 arriba. Martín Franchino y Mike Henry fueron determinantes con 19 puntos cada uno, mientras que Ezequiel Paz sostuvo al Lobo con 26 unidades.

Lanús venció a Gimnasia y Esgrima La Plata y pegó primero en semifinales

Lanús dio el primer golpe en las semifinales de La Liga Argentina. En una noche imponente en el Antonio Rotili, con un marco de público acorde a una instancia decisiva, el Granate derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 76 y se adelantó 1-0 en una serie que promete ser intensa, pareja y cargada de emociones.


El partido tuvo todo lo que se espera de una semifinal: ritmo alto, pasajes de dominio alternado, figuras determinantes, defensas al límite, triples decisivos y un cierre cargado de tensión. Lanús encontró un plus en los minutos finales, mostró mayor aplomo desde la línea de libres y sostuvo una victoria que vale muchísimo en el inicio de la llave.

El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese venía de barrer a Villa San Martín en cuartos de final y llegaba con una fuerte identidad defensiva, variantes ofensivas y una conexión creciente con su público. Del otro lado, Gimnasia arribó con confianza después de eliminar a Barrio Parque en una serie durísima que cerró 3-1 con un final épico en La Plata.

En ese contexto, el primer juego estuvo a la altura. Lanús tuvo a Martín Franchino y Mike Henry como líderes ofensivos, ambos con 19 puntos. Franchino además sumó 9 rebotes, mientras que Henry completó una planilla impactante con 12 recobres. En Gimnasia, la gran figura fue Ezequiel Paz, autor de 26 puntos, siendo el jugador más desequilibrante del Lobo.


Un arranque vertiginoso y con Gimnasia más fino

El partido comenzó con un ritmo altísimo. Los dos equipos salieron decididos a correr, mover la pelota y atacar con claridad. Gimnasia tuvo un inicio más fluido, especialmente por su efectividad en tiros de campo y por la jerarquía de Ezequiel Paz, que rápidamente se convirtió en el eje ofensivo del conjunto platense.


El Lobo encontró buenos tiros, lastimó con decisiones rápidas y logró imponer su ofensiva en el primer cuarto. Paz fue el factor principal: anotó 10 puntos en el parcial inicial y le permitió a la visita cerrar arriba 24 a 20.

Lanús, sin embargo, no se desacomodó. El Granate se mantuvo cerca gracias a los aportes de Joaquín Nóblega, que sumó 7 puntos en ese tramo, y Martín Franchino, que agregó 6 unidades. Aunque Gimnasia tuvo mejores porcentajes y mayor fluidez, el local logró evitar que la diferencia se estirara demasiado.

Ese primer cuarto dejó una señal clara: el partido iba a ser de detalles. Gimnasia había arrancado mejor, pero Lanús ya mostraba respuestas para competir en un escenario de alta exigencia.


El segundo cuarto cambió con los triples del Granate

En el segundo período, Lanús encontró una de sus vías más importantes: el tiro exterior. El equipo de Anglese mejoró la circulación, empezó a tomar mejores lanzamientos y castigó desde el perímetro con una efectividad decisiva.

El Granate convirtió 5 de sus 6 triples en ese cuarto, una ráfaga que cambió el desarrollo del partido. Mike Henry apareció con 8 puntos en el parcial y Robert Whitfield aportó 7, dándole al local una energía ofensiva que hasta ese momento no había podido sostener con continuidad.

Gimnasia, en cambio, sufrió una merma clara en su ataque. Después de un primer cuarto muy efectivo, el Lobo bajó sus porcentajes y terminó con un 4/15 de cancha en el segundo segmento. Esa caída le permitió a Lanús tomar el control y llegar al descanso largo arriba 46 a 42.


El Granate no solo dio vuelta el marcador: también cambió el clima del partido. Con el Rotili empujando y con sus extranjeros encendidos, Lanús empezó a sentirse cómodo dentro de la intensidad de la semifinal.


Un tercer cuarto más trabado y de mucha disputa

Después del entretiempo, el partido cambió otra vez. El tercer cuarto tuvo menos fluidez ofensiva, más roce y mayor dificultad para producir puntos. Las defensas ajustaron, las posesiones se volvieron más largas y cada ataque empezó a tener un peso mayor.

Lanús llegó a tomar una ventaja de 55 a 48, obligando al técnico de Gimnasia, Fabián Renda, a pedir minuto para reorganizar al equipo. El Lobo estaba en un momento incómodo, con problemas para anotar y con el local intentando escaparse.

Sin embargo, Gimnasia reaccionó. Raúl Pelorosso apareció con 5 puntos importantes en el cierre del período y le devolvió vida al Tripero. El equipo platense volvió a ponerse en partido y redujo la diferencia antes del último descanso.

El tercer cuarto terminó con Lanús arriba 58 a 55. La ventaja era mínima, y todo quedaba servido para un último episodio de máxima tensión.


El último cuarto tuvo adrenalina, nervios y un cierre dramático

El cuarto final entregó todo lo que prometía la serie: adrenalina, contacto físico, nervios y jugadores importantes tomando responsabilidades. Gimnasia logró pasar al frente 69 a 66 cuando restaban 2:20 para el cierre, en un momento que parecía inclinar la noche hacia el lado visitante.

Pero Lanús respondió como equipo grande. En plena adversidad, aparecieron dos bombas decisivas: una de Robert Whitfield y otra de Mike Henry, que le devolvieron al Granate la ventaja por 72 a 69. Fueron dos triples de enorme valor emocional y deportivo, porque llegaron cuando Gimnasia parecía tomar el control del partido.

El Lobo no se rindió. Con un doble y falta de Ezequiel Paz, igualó el marcador 72 a 72 a falta de un minuto. El cierre quedó en manos de los detalles, exactamente como se esperaba en una semifinal.

Allí Lanús tuvo más aplomo. Con las faltas como protagonistas, el local facturó mejor desde la línea, administró las últimas posesiones y terminó sellando el 78 a 76 final para desatar un festejo enorme en el Rotili.


Franchino y Henry, dos pilares para Lanús

Lanús encontró en Martín Franchino y Mike Henry a sus grandes sostenes. Franchino terminó con 19 puntos, 9 rebotes y 21 de valoración, siendo clave por su eficacia cerca del aro y por su presencia en la lucha aérea. Su planilla incluyó 7/10 en dobles, además de 8 rebotes defensivos.

Henry también fue decisivo: 19 puntos, 12 rebotes, 1 asistencia, 1 tapa y 15 de valoración. Aunque no tuvo su mejor noche desde la línea, su impacto en el juego fue enorme por su capacidad para sumar en ataque, capturar rebotes y anotar en momentos calientes.

A ellos se sumó Joaquín Nóblega, con 17 puntos, una planilla muy eficiente de 3/5 en triples y 4/4 en libres. También fue importante Robert Whitfield, con 12 puntos y una bomba clave en el cierre.

Lanús no tuvo un partido perfecto, pero sí encontró respuestas en los momentos decisivos. Esa fue una de las grandes virtudes del equipo: cuando Gimnasia pasó al frente, el Granate no se quebró.


Reinaudi, conducción y lectura para sostener al Granate

Más allá del goleo, Lucio Reinaudi fue una pieza determinante desde la conducción. Terminó con 5 puntos, 9 rebotes y 10 asistencias, completando una tarea de enorme valor para ordenar al equipo.

En una semifinal tan apretada, tener un base capaz de administrar ritmos, repartir juego y colaborar en el rebote fue fundamental. Reinaudi no necesitó anotar mucho para influir: manejó posesiones, encontró compañeros y ayudó a sostener la estructura ofensiva de Lanús.

Ese aspecto colectivo fue una continuidad de lo que el propio Anglese había remarcado tras la clasificación ante Villa San Martín: el Granate no depende de una sola figura, sino que distintos jugadores aparecen en diferentes momentos y todos comprenden su rol.


Gimnasia compitió hasta el final y estuvo muy cerca

Gimnasia cayó, pero volvió a mostrar por qué llegó a semifinales. El Lobo jugó de igual a igual, tuvo momentos de gran básquet, pasó al frente en el cierre y estuvo a una o dos posesiones de robar el primer punto como visitante.

Ezequiel Paz fue el gran nombre del equipo platense. Terminó con 26 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 26 de valoración. Fue el jugador más regular de la visita y el principal argumento ofensivo durante toda la noche.

También aportó Raúl Pelorosso, con 15 puntos y 5 asistencias, además de buenas apariciones en el tercer cuarto para sostener al equipo. Gian Franco Sinconi sumó 9 puntos y 7 rebotes, mientras que Agustín Vergara terminó con 9 unidades y 4 rebotes.

El problema principal del Lobo estuvo en el tiro exterior: apenas 4/23 en triples, un 17%. En un partido que se definió por dos puntos, esa baja efectividad desde el perímetro terminó pesando demasiado.


Lanús confirmó su carácter de playoffs

La victoria fortalece el momento de Lanús. El Granate llegó a semifinales después de una serie perfecta ante Villa San Martín, a quien eliminó por 3-0, y en el primer cruce ante Gimnasia volvió a demostrar que tiene herramientas para competir en cierres cerrados.

El equipo de Anglese mostró identidad, una palabra que viene repitiéndose en su camino de playoffs. Defensa, intensidad, variantes ofensivas, conexión con su gente y capacidad para responder cuando el partido se rompe emocionalmente.

En el primer juego de semifinales, Lanús no dominó de principio a fin. Tuvo que sufrir, ajustar, remontar, defender y acertar en el momento justo. Esa capacidad para convivir con la dificultad es una marca muy importante en instancias decisivas.


Gimnasia buscará recuperarse en el segundo punto

Para Gimnasia, la derrota duele porque estuvo cerca. El Lobo tuvo un gran primer cuarto, resistió cuando Lanús sacó ventajas y llegó al cierre con chances reales de ganar. Sin embargo, el Granate fue más preciso en los últimos segundos.

El equipo de Renda ya demostró en estos playoffs que puede reaccionar fuera de casa. En cuartos de final perdió el primer partido ante Barrio Parque, luego ganó como visitante en Córdoba y terminó cerrando la serie en La Plata. Por eso, el segundo juego será clave para saber si Gimnasia puede volver a equilibrar la serie antes de regresar al Víctor Nethol.

Lanús, en cambio, intentará aprovechar el impulso de este triunfo y hacerse fuerte nuevamente en el Rotili para viajar a La Plata con una ventaja importante.


La clave del partido

La clave estuvo en el cierre. Gimnasia pasó al frente 69-66 a falta de 2:20, pero Lanús respondió con dos triples enormes de Whitfield y Henry para recuperar el mando. Luego, cuando el partido se igualó 72-72 a falta de un minuto, el Granate mostró más aplomo desde la línea de libres y cerró mejor.

También pesó el rebote: Lanús terminó con 46 recobres contra 34 de Gimnasia. En un partido tan cerrado, esa diferencia le dio al local más segundas oportunidades y mayor control en momentos sensibles.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Serie: Lanús gana 1-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Sede del primer juego: Antonio Rotili
  • Próximo partido: nuevamente en cancha de Lanús
  • Objetivo: el ganador de la serie avanzará a la final por el ascenso

Síntesis del partido

Lanús venció a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 76 en el primer juego de las semifinales de La Liga Argentina y se adelantó 1-0 en la serie. El Granate tuvo a Martín Franchino y Mike Henry como máximos anotadores, ambos con 19 puntos, mientras que Ezequiel Paz lideró al Lobo con 26 unidades. En un cierre cargado de tensión, los triples de Whitfield y Henry y la eficacia final desde la línea le dieron el triunfo al equipo de Anglese.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 78 18/46, 39% 9/25, 36% 15/25, 60% 46 16 3 12 2 27 75
Gimnasia LP 76 22/38, 57% 4/23, 17% 20/27, 74% 34 10 6 6 2 26 78

Parciales

Cuarto Lanús Gimnasia LP
1C 20 24
2C 26 18
3C 12 13
4C 20 21
Final 78 76

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Martín Franchino Lanús 19 9 1 1 21 -7
Mike Henry Lanús 19 12 0 1 15 -5
Joaquín Nóblega Lanús 17 4 1 0 19 -1
Robert Whitfield Lanús 12 2 3 1 5 +7
Lucio Reinaudi Lanús 5 9 10 4 16 -1
Ezequiel Paz Gimnasia LP 26 3 2 2 26 +4
Raúl Pelorosso Gimnasia LP 15 3 5 0 13 -2
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 9 7 1 0 16 0
Agustín Vergara Gimnasia LP 9 4 0 1 6 +4
Juan Gutiérrez Gimnasia LP 7 7 1 1 7



Argentinos Juniors fue más que Lanús en La Paternal y avanzó a cuartos del Torneo Apertura

Argentinos Juniors superó 2-0 a Lanús en el estadio Diego Armando Maradona, con goles de Francisco Álvarez y Alan Lescano, y se clasificó a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026, donde enfrentará a Huracán

Argentinos Juniors le ganó a Lanús y La Paternal volvió a ser una fiesta de fútbol y clasificación

Argentinos Juniors volvió a demostrar por qué en La Paternal es un rival incómodo para cualquiera. En el estadio Diego Armando Maradona, el Bicho derrotó 2-0 a Lanús por los octavos de final del Torneo Apertura 2026 y se metió entre los ocho mejores del campeonato. Los goles de Francisco Álvarez y Alan Lescano le dieron al equipo de Nicolás Diez una victoria sólida, trabajada y merecida ante un Granate que intentó reaccionar en el complemento, pero nunca logró imponer condiciones en el área rival.

La noche tuvo clima de playoffs desde antes del inicio. El partido estaba programado para las 21.30, pero comenzó con una demora de 45 minutos porque todavía no había terminado el cruce entre Boca y Huracán. Esa espera alteró el clima en las tribunas, pero cuando la pelota empezó a rodar, Argentinos dejó claro que estaba preparado para jugar una final anticipada.

El Bicho ganó con autoridad porque fue mejor en los momentos determinantes. En el primer tiempo mostró su mejor versión, manejó la pelota con criterio, encontró fluidez con el regreso de Hernán López Muñoz y golpeó a partir de una pelota parada. En el segundo, cuando Lanús adelantó líneas y acumuló delanteros, Argentinos resistió con orden, sostuvo la ventaja y lo liquidó en el último suspiro con una gran jugada de Riquelme y la definición de Lescano.

Un triunfo que no admite discusiones

El 2-0 fue la síntesis perfecta de un partido en el que Argentinos supo jugar con inteligencia. No necesitó un dominio absoluto durante los 90 minutos, pero sí fue más claro, más agresivo en los metros finales y más eficaz cuando tuvo que definir.

Lanús tuvo más posesión, con 51% contra 49%, pero esa leve ventaja no se tradujo en profundidad real. Argentinos, en cambio, remató más, pateó más al arco y tuvo una contundencia muy superior. El Bicho terminó con 16 remates totales, 8 a puerta y un xG a puerta de 1.63, mientras que Lanús registró 9 remates, apenas 3 al arco y un xGOT de 0.15.

Ese dato explica buena parte de la historia: el Granate tuvo la pelota por momentos, pero Argentinos tuvo las situaciones más peligrosas. Y en un mata-mata, esa diferencia pesa muchísimo.

El primer tiempo del Bicho: circulación, presión y golpe de pelota parada

Argentinos salió decidido a hacer valer la localía. Desde el inicio buscó presionar alto, administrar la pelota y jugar en campo rival. La vuelta de López Muñoz le dio al equipo una mayor capacidad para asociarse y encontrar pases interiores. El Bicho fue un equipo reconocible, con una idea clara y con la intención de jugar desde la circulación.

El gol, sin embargo, llegó por una pelota detenida. Lozano fue clave porque recibió la falta de Marcich que derivó en la jugada decisiva. De esa infracción nació el centro ejecutado por Oroz, y Francisco Álvarez apareció con su buen juego aéreo para marcar el 1-0.

Fue un gol importante por el momento y por el contexto. Argentinos venía mostrando mejores señales, pero necesitaba trasladar esa superioridad al marcador. Álvarez lo hizo con autoridad y le permitió al equipo manejar el desarrollo con otro aplomo.

Francisco Álvarez, el defensor que abrió la puerta de la clasificación

El gol de Francisco Álvarez tuvo valor doble. Por un lado, abrió un partido que podía volverse incómodo si Lanús conseguía sostener el cero. Por otro, confirmó la importancia de la pelota parada en los partidos de eliminación directa.

Argentinos no solo marcó a partir de una jugada preparada: también aprovechó el momento emocional del encuentro. El Bicho golpeó en la etapa en la que mejor jugaba y obligó a Lanús a salir de su plan inicial.


Álvarez, firme en defensa y determinante en el área rival, fue uno de los nombres importantes de la noche. Su aparición permitió que Argentinos jugara el resto del partido con ventaja, administrando energías y esperando el momento justo para sentenciar la serie.

Lanús dependió demasiado de Marcelino Moreno

Lanús llegó al Diego Armando Maradona con el desgaste acumulado por su viaje a El Alto, donde había sufrido una dura derrota 4-0 ante Always Ready por la Copa Libertadores. Ese trajín se notó en algunos pasajes, especialmente en la falta de frescura para acelerar en los últimos metros.

La principal carta ofensiva del Granate fue Marcelino Moreno. El “10” asumió responsabilidades, buscó desequilibrar y protagonizó las mejores acciones de su equipo, más por inspiración individual que por funcionamiento colectivo. Tuvo una chance muy clara, pero se encontró con la respuesta de Cortés. En el rebote, Marcich tampoco pudo convertir porque Lescano salvó en la línea.

Esa fue una de las jugadas clave del partido. Si Lanús empataba en ese tramo, el desarrollo podía cambiar. Pero Argentinos sostuvo el resultado y Lanús empezó a jugar contra el reloj.

El segundo tiempo: Lanús empujó, Argentinos resistió

En el complemento, Lanús tomó la iniciativa. El equipo de Mauricio Pellegrino adelantó líneas y buscó mayor presencia ofensiva. Carrera estuvo cerca de marcar el empate y el entrenador granate empezó a mover el banco para sumar variantes. Ingresaron nombres como Morales, Porcel, Valois, Sepúlveda y Walter Bou, en una clara señal de que Lanús quería cargar el área y forzar la igualdad.

Pero a Lanús le costó pisar el área con autoridad. El Granate tuvo 22 toques en el área rival, más que los 13 de Argentinos, pero no logró transformar esa presencia en ocasiones de alta calidad. El equipo visitante empujó, pero el Bicho defendió con concentración y encontró en Fattori uno de los símbolos de la resistencia.

Argentinos se replegó por momentos, pero nunca perdió del todo el control emocional del partido. Supo sufrir, cerró caminos y esperó su oportunidad para salir rápido.

Alan Lescano le puso el broche de oro a la noche

Cuando el partido entraba en su tramo final y Lanús todavía mantenía alguna esperanza, Argentinos encontró el golpe definitivo. Riquelme armó una jugada enorme, de esas que rompen un partido por talento individual, y Alan Lescano apareció para definir y marcar el 2-0.


El gol desató la fiesta en La Paternal. Fue el cierre perfecto para una noche de clasificación y también un premio para Lescano, que ya había sido decisivo en una acción defensiva cuando salvó sobre la línea una chance clara de Lanús.

Su partido fue completo: colaboró en la resistencia, apareció en el momento crítico y terminó firmando el tanto que confirmó el pase a cuartos.

Argentinos jugará ante Huracán en cuartos de final

Con este triunfo, Argentinos Juniors avanzó a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026 y enfrentará a Huracán, que viene de eliminar a Boca Juniors en La Bombonera en una de las grandes sorpresas de los playoffs.

Será un cruce atractivo entre dos equipos que llegan con confianza. Huracán dio un golpe enorme fuera de casa y Argentinos mostró autoridad en La Paternal. El Bicho tendrá ahora un desafío de máxima exigencia, pero llega con argumentos: orden, juego, eficacia y una localía que volvió a transformarse en fortaleza.

Lanús, eliminado y con señales de desgaste

Para Lanús, la eliminación representa otro golpe en una semana difícil. Venía de perder 4-0 ante Always Ready en la altura de El Alto por la Libertadores, un resultado que complicó su panorama internacional y que dejó secuelas físicas y anímicas.

El Granate había cerrado la fase regular con un empate 0-0 ante Deportivo Riestra, resultado que le impidió ganar localía en los octavos. Llegó a La Paternal como visitante y no pudo quebrar a un Argentinos que fue más ordenado y contundente.

Pellegrino intentó cambiar el partido desde el banco, pero Lanús nunca encontró el funcionamiento colectivo necesario para imponerse. Dependió demasiado de Marcelino Moreno, careció de precisión en los últimos metros y terminó pagando caro su falta de eficacia.

Las estadísticas explican el triunfo del Bicho

Aunque la posesión fue pareja y Lanús incluso tuvo un pequeño predominio en la tenencia, Argentinos fue claramente superior en los números vinculados al peligro real. El Bicho ganó 2-0, remató 16 veces, acertó 8 tiros al arco y obligó a 6 atajadas del arquero rival. Lanús, en cambio, apenas produjo 3 remates a puerta.

El xG fue bajo para ambos: 0.60 para Argentinos y 0.50 para Lanús, lo que muestra que no fue un partido de muchísimas ocasiones claras. Pero la diferencia estuvo en la calidad de los remates a puerta: Argentinos tuvo 1.63 de xGOT, contra 0.15 del Granate. Es decir, el Bicho no solo llegó más: cuando remató, lo hizo mucho mejor.

También se impuso en los duelos: 55 ganados contra 39, una estadística que refleja intensidad, agresividad y concentración. En defensa, Argentinos tuvo 14 intercepciones, contra 8 de Lanús, lo que marca la capacidad del equipo local para cortar líneas de pase y sostener el resultado.

Una victoria de equipo de autor

Argentinos ganó porque fue fiel a su identidad. Jugó, presionó, circuló, lastimó de pelota parada, resistió cuando tuvo que resistir y liquidó cuando el partido pedía un golpe final. La Paternal volvió a ser una fiesta porque el equipo respondió con personalidad en una instancia decisiva.

El triunfo no fue casual. Fue la consecuencia de un plan bien ejecutado. En los playoffs, muchas veces la diferencia no está en tener más posesión, sino en saber cuándo golpear y cómo sostener la ventaja. Argentinos hizo ambas cosas.

Ahora el Bicho mira a cuartos con ilusión. Huracán será una prueba exigente, pero el equipo de Nicolás Diez llega con confianza, con fútbol y con una victoria que fortalece al grupo.


Síntesis del partido

Resultado: Argentinos Juniors 2-0 Lanús
Competencia: Octavos de final del Torneo Apertura 2026
Estadio: Diego Armando Maradona, La Paternal
Goles: Francisco Álvarez y Alan Lescano
Figura destacada: Alan Lescano / Francisco Álvarez
Dato clave: Argentinos fue más eficaz y remató 8 veces al arco
Clasificado: Argentinos Juniors
Próximo rival: Huracán


Cuadro final de estadísticas

Estadística Argentinos Juniors Lanús
Resultado final 2 0
Clasificación Cuartos de final Eliminado
Próximo rival Huracán
Goles esperados, xG 0.60 0.50
Posesión 49% 51%
Remates totales 16 9
Remates al arco 8 3
Grandes ocasiones 1 1
Córners 3 2
Precisión de pases 81% 75%
Pases completados 317/393 297/398
Tarjetas amarillas 3 4
xG a puerta, xGOT 1.63 0.15
Remates fuera 7 2
Remates rechazados 1 4
Remates dentro del área 6 6
Remates fuera del área 10 3
Tiros al palo 0 0
Goles de cabeza 1 0
Toques en el área rival 13 22
Fueras de juego 1 2
Tiros libres 16 12
Pases largos 60% 42%
Pases en el tercio final 62% 57%
Centros completados 33% 38%
Asistencias esperadas, xA 0.38 0.50
Saques de banda 20 21
Faltas 12 16
Entradas ganadas 72% 72%
Duelos ganados 55 39
Despejes 23 25
Intercepciones 14 8
Errores que terminaron en remate 0 0
Errores que terminaron en gol 0 0
Atajadas 2 6
Goles evitados 0.15 -0.37
Goleadores Francisco Álvarez, Alan Lescano
Dato determinante Más remates al arco y mayor eficacia Más posesión, pero poca profundidad



Anglese tras la clasificación de Lanús: “Pudimos imponer nuestra identidad”

Lanús barrió 3-0 a Villa San Martín y se metió en las semifinales de La Liga Argentina. Tras la clasificación, Manuel Anglese valoró la identidad del equipo, la solidez defensiva, la madurez para cerrar la serie como visitante y la conexión creciente con la gente granate.

Lanús ya está en semifinales y Anglese marcó el camino: identidad, defensa y madurez

Lanús atraviesa uno de los momentos más importantes de su temporada. El Granate selló su clasificación a las semifinales de La Liga Argentina de Básquet después de barrer 3-0 a Villa San Martín, cerrar la serie en Resistencia y confirmar que llega al tramo decisivo con una estructura colectiva cada vez más sólida. Tras el pase de ronda, el entrenador Manuel Anglese analizó las claves del cruce, destacó el compromiso defensivo y remarcó el crecimiento del equipo en una instancia de máxima exigencia.

La clasificación tuvo un valor especial por la forma. Lanús ganó los dos primeros partidos en el Antonio Rotili y luego viajó a Resistencia con la posibilidad de liquidar la llave. En ese escenario, ante un rival que venía con confianza y había demostrado capacidad para competir en contextos adversos, el equipo granate volvió a mostrar personalidad, control emocional y una identidad de juego muy marcada.

La palabra más fuerte que dejó Anglese fue justamente esa: identidad. Para el técnico, Lanús pudo imponer durante buena parte de la serie aquello que lo llevó a instalarse entre los mejores equipos de la competencia: intensidad defensiva, concentración, reparto de responsabilidades ofensivas y capacidad para adaptarse a los distintos momentos de cada partido.

“Pudimos imponer nuestra identidad”

Después de la barrida ante Villa San Martín, Manuel Anglese expresó su satisfacción por el rendimiento del equipo y por la manera en que Lanús resolvió una serie exigente. “Mucha satisfacción. Pudimos imponer nuestra identidad durante gran parte de la serie y eso era algo fundamental para nosotros. El equipo jugó con mucha concentración y entendió cómo debía competir esta instancia”, sostuvo el entrenador.

La frase resume el espíritu de la clasificación. Lanús no solo ganó: compitió con claridad. En playoffs, donde cada posesión pesa más y los errores suelen tener un costo alto, el Granate mostró una lectura madura de la serie. Supo cuándo correr, cuándo controlar el ritmo, cuándo apoyarse en la defensa y cuándo buscar variantes ofensivas.

El equipo dirigido por Anglese fue construyendo la llave desde la seguridad defensiva. Esa base le permitió bajar el goleo de Villa San Martín, incomodar sus circuitos y llevar los partidos al terreno que más le convenía.

La defensa, el punto de partida de Lanús

Uno de los aspectos centrales del análisis del entrenador fue la solidez defensiva. Lanús logró dejar nuevamente a Villa San Martín por debajo de los 70 puntos, un dato que en playoffs tiene enorme valor. Para Anglese, esa fue una de las claves principales de la serie.

“Creo que la defensa fue el punto de partida. En playoffs sostener intensidad y regularidad atrás es clave. Pudimos controlar momentos importantes de los partidos y eso nos permitió jugar más cómodos ofensivamente”, explicó el técnico granate.

La lectura es clara: Lanús defendió para correr, defendió para ordenarse y defendió para ganar confianza. Cuando el equipo consiguió controlar los momentos críticos desde atrás, también encontró mayor fluidez en ataque. Esa conexión entre defensa y ofensiva fue determinante para cerrar la serie sin derrotas.

No se trató únicamente de esfuerzo físico. También hubo concentración, comunicación, ayudas, lectura de scouting y compromiso colectivo. En esta instancia, Anglese parece haber encontrado una versión confiable de su equipo, capaz de sostener un plan durante largos tramos.

Un ataque con muchas manos y sin dependencia absoluta

Además del trabajo defensivo, Lanús volvió a mostrar variantes ofensivas. En una serie de playoffs, depender de una sola figura puede volverse un problema cuando el rival ajusta marcas o cambia estrategias. El Granate, en cambio, encontró respuestas en distintos jugadores y en diferentes momentos.

“Eso habla muy bien del grupo. No dependemos de una sola figura y eso nos potencia muchísimo. Distintos jugadores aparecieron en distintos momentos y todos entendieron cuál era su rol dentro de la serie”, remarcó Anglese.

Esa distribución de responsabilidades es una de las razones por las que Lanús llega fortalecido a semifinales. El equipo encontró anotación, lectura y energía desde varios sectores. Hubo protagonistas ofensivos, pero también jugadores que aportaron desde la defensa, el rebote, la intensidad y la ejecución de detalles.

En una competencia tan pareja como La Liga Argentina, esa profundidad puede ser un diferencial. Lanús no solo cuenta con nombres importantes: cuenta con una estructura colectiva que permite que cada pieza tenga sentido dentro del funcionamiento general.

El respeto de Anglese por Villa San Martín

Más allá de la contundencia del 3-0, Anglese dejó en claro que la serie estuvo lejos de ser sencilla. El entrenador valoró el recorrido de Villa San Martín y el trabajo de Eduardo “Chiche” Jápez, quien había llevado al equipo chaqueño a superar dos cruces previos con desventaja de localía.

“Nosotros sabíamos perfectamente el rival que teníamos enfrente. Hay que darle muchísimo mérito al trabajo de Eduardo ‘Chiche’ Jápez y de todo su plantel. Venían de ganar dos series anteriores con desventaja de localía y eso demuestra el nivel competitivo que tenían. Fue una serie dura y para nada sencilla”, señaló.

El reconocimiento no es menor. Villa San Martín llegó a cuartos con una carga anímica positiva, después de atravesar una Reclasificación exigente y luego eliminar a Amancay, uno de los equipos fuertes de la Conferencia Norte. Lanús logró neutralizar ese envión, pero lo hizo desde el respeto competitivo y con una preparación acorde al desafío.

La barrida, entonces, no debe leerse como una serie cómoda, sino como una muestra de eficacia. El Granate ganó los momentos importantes, sostuvo su plan y encontró respuestas cada vez que el rival intentó incomodarlo.

El valor de cerrar la serie en Resistencia

Cerrar una serie de playoffs como visitante siempre tiene un peso especial. Lanús lo consiguió en Resistencia, ante un contexto exigente y frente a un rival que intentaba extender la llave. Para Anglese, ese triunfo fuera de casa habla de la madurez del grupo.

“Ganar de visitante en playoffs siempre tiene un valor especial. El equipo mostró personalidad y mucha madurez para manejar distintos momentos del partido y del contexto”, afirmó.

Ese punto puede ser clave de cara a lo que viene. En semifinales, cada partido tendrá un nivel de presión superior. Saber competir fuera del Rotili, manejar ambientes adversos y sostener la concentración lejos de casa son señales positivas para un equipo que quiere seguir avanzando.

Lanús no solo defendió su localía: también fue capaz de trasladar su identidad a otra cancha. Ese es uno de los rasgos que suelen distinguir a los equipos con aspiraciones importantes.

La conexión con la gente granate

Otro de los temas que tocó Anglese fue el acompañamiento del público. Lanús encontró en su gente un impulso fuerte durante los playoffs y el entrenador remarcó que esa energía se percibe no solo en los partidos, sino también en el día a día del club.

“Se siente muchísimo. No solamente durante los partidos en el Rotili. También en el club, en la calle, en el día a día. Hay una conexión muy linda entre el equipo y la gente. Seguramente en semifinales vamos a volver a vivir un marco impresionante”, destacó.

El Antonio Rotili se convirtió en un factor importante para el Granate. En una etapa donde lo emocional pesa tanto como lo táctico, la identificación entre equipo e hinchas aparece como un elemento que potencia el presente del plantel.

Lanús llega a semifinales con rendimiento, confianza y respaldo popular. Esa combinación alimenta la ilusión de un equipo que quiere seguir siendo protagonista.

Ahora espera por Barrio Parque o Gimnasia

Con la clasificación consumada, Lanús aguarda por su próximo rival, que saldrá de la serie entre Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata. Anglese evitó adelantarse demasiado y prefirió poner el foco en el crecimiento propio.

“Veremos quién toca, pero nosotros tenemos que seguir enfocados en lo nuestro. El equipo viene creciendo, tiene hambre y quiere seguir compitiendo de la misma manera”, expresó.

Esa frase marca el objetivo inmediato: sostener la identidad. Lanús no quiere cambiar lo que lo trajo hasta acá. La defensa, la concentración, el reparto ofensivo y la madurez competitiva serán nuevamente las herramientas principales para afrontar una semifinal que promete máxima exigencia.

Análisis: Lanús llega a semifinales con señales de equipo candidato

La clasificación de Lanús no fue solo un resultado deportivo. Fue una confirmación de funcionamiento. El Granate barrió una serie difícil, dejó a un rival competitivo sin margen y mostró una versión firme en ambos costados de la cancha.

Desde lo táctico, la defensa fue la gran plataforma. Lanús logró controlar el goleo de Villa San Martín, limitar sus momentos de confianza y construir desde atrás. Desde lo ofensivo, mostró variedad y no dependió de un solo nombre. Desde lo emocional, tuvo madurez para cerrar la llave de visitante.

El discurso de Anglese también refleja una idea clara: el equipo sabe a qué juega. En playoffs, esa certeza vale muchísimo. Lanús no parece un conjunto que gana por impulsos aislados, sino un equipo que entiende su identidad, reconoce sus fortalezas y compite con un plan.

La semifinal será otro desafío, con mayor presión y menor margen de error. Pero Lanús llega con argumentos sólidos: defensa, profundidad, confianza y una conexión cada vez más fuerte con su gente.

Síntesis de la clasificación

Equipo clasificado: Lanús
Instancia: Semifinales de La Liga Argentina
Serie: Lanús 3-0 Villa San Martín
Entrenador: Manuel Anglese
Frase destacada: “Pudimos imponer nuestra identidad”
Clave principal: intensidad defensiva y concentración colectiva
Próximo rival: saldrá de Barrio Parque vs Gimnasia y Esgrima La Plata
Contexto: Lanús cerró la serie como visitante en Resistencia y llega fortalecido al tramo decisivo del torneo




Lanús volvió a aparecer en las decisivas, barrió a Villa San Martín y ya está en semifinales

Lanús volvió a mostrar carácter en los momentos decisivos, derrotó a Villa San Martín por 73 a 66 en Resistencia y cerró la serie de cuartos de final por 3-0. El Granate barrió al Tricolor, se metió en semifinales de La Liga Argentina y ahora espera por el ganador de Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata.

Lanús volvió a aparecer en las decisivas y barrió la serie ante Villa San Martín

Lanús confirmó su enorme presente en La Liga Argentina y se convirtió en semifinalista. El Granate venció como visitante a Villa San Martín por 73 a 66, cerró la serie de cuartos de final por 3-0 y dio otro paso firme en su camino hacia el gran objetivo de la temporada.

En una noche de alto voltaje, con una multitud en Resistencia y un clima de verdadera fiesta Tricolor, el equipo dirigido por Manu Anglese volvió a encontrar respuestas en los momentos más importantes del partido. No le sobró nada, porque Villa San Martín compitió, empujó, se apoyó en su gente y llegó con chances al tramo decisivo. Pero cuando el juego pidió temple, Lanús volvió a aparecer.

El Granate ya había ganado los dos primeros partidos en el Antonio Rotili: primero por 72 a 65, con una gran remontada en el último cuarto, y luego por 63 a 53, con un tercer período decisivo que le permitió quedar match point. En Chaco, lejos de relajarse, volvió a mostrar oficio para cerrar la llave sin darle vida al rival.

Con este resultado, Lanús accedió a las semifinales y ahora aguardará por el ganador de la serie entre Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata, que se encuentra igualada 1-1.


Un inicio intenso y con Villa San Martín decidido a pelear

El partido comenzó con dos equipos muy intensos y con un ritmo alto. Villa San Martín sabía que no tenía margen de error y salió a jugar con la energía de quien necesitaba ganar para extender la serie. Lanús, por su parte, buscó sostener la calma, administrar sus ofensivas y evitar que el ambiente empujara demasiado al local.

En los primeros minutos, el Granate logró tomar una pequeña ventaja apoyado en la conducción de Lucio Reinaudi y en la efectividad de Mike Henry. Esa combinación le permitió adelantarse 17 a 11 y marcar presencia desde el arranque.

Sin embargo, Villa San Martín respondió desde la zona pintada. Rómulo Gusmao fue la principal referencia ofensiva del Tricolor en ese tramo, atacando cerca del aro y obligando a Lanús a ajustar en defensa. Con ese recurso, el local equilibró el desarrollo y terminó cerrando el primer cuarto arriba 21 a 19.

Ese primer parcial dejó claro que el partido iba a ser duro. Lanús no iba a resolverlo rápido, y Villa San Martín estaba dispuesto a vender cara su eliminación.


El Tricolor sostuvo la pintura, pero Lanús no perdió el eje

En el segundo cuarto, Villa San Martín insistió con su plan. El equipo chaqueño continuó buscando ventajas cerca del aro, con la dupla Facundo Gago – Lautaro Florito generando juego y alimentando a Elián Centeno en el poste bajo.

El Tricolor encontró buenos pasajes y logró sostener el control durante varios minutos. La pintura fue su zona de mayor confianza, y desde allí buscó desgastar a una defensa granate que debió trabajar cada posesión.

Lanús, en cambio, se mantuvo en partido con paciencia. Joaquín Nóblega apareció en un momento importante para que el visitante tomara una pequeña ventaja y se escapara 39 a 35. Pero Villa San Martín volvió a emparejar, empujado por su intensidad y por el acompañamiento de su gente.

Sobre el cierre del cuarto, Mike Henry volvió a ser importante con su efectividad. Ese aporte le permitió al Granate irse al descanso largo arriba por la mínima: 41 a 40.

No había grandes diferencias en el marcador, pero sí una señal clara: Lanús estaba cómodo en la incomodidad. Aun cuando Villa San Martín encontraba respuestas, el equipo visitante no se desordenaba.


Villa San Martín tuvo su mejor momento en el tercero

El tercer cuarto arrancó mejor para Villa San Martín. El local salió con decisión, ajustó su ofensiva y encontró buenos minutos de Facundo Gago y Favio Vieta, ambos claros y efectivos para construir una ventaja de 48 a 44.

Ese pasaje fue el momento más favorable para el Tricolor. La energía del estadio creció, el equipo chaqueño defendió con mayor intensidad y Lanús tuvo dificultades para encadenar buenas posesiones.

Gago volvió a ser importante sobre el cierre del período, manejando los hilos del ataque local y dándole orden a Villa San Martín. El Tricolor llegó a dominar el trámite y parecía tener una chance real de llevar el partido a un cierre favorable.

Lanús, sin embargo, nunca se cayó. Con apariciones esporádicas de Mike Henry y Robert Whitfield, el Granate logró sostenerse cerca en el marcador. Esa capacidad de resistir los mejores momentos del rival fue una de las claves de la noche.

El tercer cuarto dejó a Villa San Martín con ventaja, pero también con una sensación de alerta: no había podido quebrar definitivamente a Lanús.


Lanús apareció en el último cuarto y cambió la historia

En el último período volvió a aparecer la versión más competitiva de Lanús. El Granate inició mejor, con efectividad de Lucio Reinaudi, y ajustó rápidamente el marcador para ponerse a tiro: 57 a 56.

A partir de allí, el equipo visitante empezó a crecer. Lanús entró en ritmo, recuperó confianza en ataque y encontró respuestas en la zona pintada con Roquez Johnson, una pieza clave para cambiar el peso del partido cerca del aro.

Cuando promediaba el último cuarto, el Granate logró revertir el marcador y pasar al frente 60 a 57. Ese momento fue determinante. Villa San Martín sintió el golpe, mientras que Lanús encontró la tranquilidad necesaria para jugar los minutos finales con mayor claridad.

El cierre fue todo del Granate. Con el partido en su etapa final, Lanús se transformó en un vendaval ofensivo, castigó los errores del local y fue construyendo una diferencia que terminó siendo definitiva.

Otra vez, como en los dos partidos anteriores, Lanús fue mejor en los momentos calientes. Y esa fue la gran explicación de la serie.


Edgar Merchant, el goleador del Granate

En una noche de rendimientos repartidos, Edgar Merchant fue el máximo anotador de Lanús con 15 puntos. Su aporte resultó fundamental para sostener la ofensiva del equipo y darle soluciones en una noche exigente.

El Granate no dependió de una sola figura. Tuvo momentos de Reinaudi, respuestas de Henry, presencia de Johnson en la pintura y apariciones importantes de Whitfield y Nóblega. Esa variedad fue una de las grandes fortalezas del equipo en toda la serie.

En Villa San Martín, el máximo anotador fue Elián Centeno, quien terminó con 17 puntos. El Tricolor también encontró pasajes positivos con Gusmao, Gago, Florito y Vieta, pero no logró sostener su nivel durante los cuarenta minutos.


Lanús barrió una serie que fue mucho más dura de lo que marca el 3-0

El resultado global puede parecer contundente: 3-0 para Lanús. Sin embargo, la serie tuvo mucha más paridad de la que indica el marcador final.

En el primer juego, Villa San Martín llegó a controlar buena parte del desarrollo y Lanús debió remontar en el último cuarto para ganar 72 a 65. En el segundo, el Tricolor llevó al Granate a un partido incómodo, físico y de bajo goleo, pero Lanús encontró un tercer cuarto brillante para imponerse 63 a 53. En el tercero, en Resistencia, Villa volvió a competir y llegó con chances, pero el Granate cerró mejor para ganar 73 a 66.


La gran diferencia estuvo en los cierres. Lanús fue más preciso, más sereno y más contundente cuando la pelota pesaba. En playoffs, ese detalle vale una clasificación.


Villa San Martín se despidió con la frente alta

Villa San Martín quedó eliminado, pero su recorrido en estos playoffs dejó señales muy positivas. El equipo chaqueño venía de superar etapas muy exigentes, primero en la Reclasificación y luego en octavos, donde dio uno de los grandes golpes al eliminar a Amancay de La Rioja, el número uno de la Conferencia Norte.

Ante Lanús, el Tricolor compitió con intensidad, propuso defensas duras y tuvo momentos de buen básquet. En los tres juegos logró incomodar al Granate, pero le faltó sostener la ejecución en los tramos finales.

El equipo de Resistencia se despidió ante su gente, en un marco imponente, luego de una campaña que lo mostró competitivo, valiente y capaz de enfrentar a rivales de jerarquía.


Lanús espera rival en semifinales

Con la clasificación asegurada, Lanús deberá esperar por su próximo rival. El Granate enfrentará en semifinales al ganador de la serie entre Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata, que está igualada 1-1.

El conjunto bonaerense llega a esa instancia con una confianza enorme. Barrió a Quilmes en octavos, volvió a barrer ahora a Villa San Martín en cuartos y acumuló una seguidilla de triunfos en playoffs que lo posiciona como uno de los equipos más sólidos de la competencia.

Lanús mostró recursos, carácter y profundidad. Pero, sobre todo, dejó una certeza: cuando el partido entra en zona de definición, el Granate sabe cómo jugarlo.


La clave del partido

La clave estuvo en el último cuarto. Villa San Martín llegó con ventaja y con el impulso de su gente, pero Lanús ajustó, encontró efectividad con Reinaudi, soluciones interiores con Johnson y mayor claridad para administrar las posesiones decisivas.

El Granate revirtió el marcador, pasó al frente promediando el parcial final y luego aceleró para cerrar el partido con autoridad. Esa capacidad para resolver bajo presión fue la marca de la serie.


Serie completa

  • Juego 1: Lanús 72 – Villa San Martín 65
  • Juego 2: Lanús 63 – Villa San Martín 53
  • Juego 3: Villa San Martín 66 – Lanús 73
  • Serie: Lanús ganó 3-0
  • Próximo rival: ganador de Barrio Parque vs Gimnasia y Esgrima La Plata
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina

Síntesis del partido

Lanús venció a Villa San Martín por 73 a 66 como visitante, cerró la serie 3-0 y avanzó a las semifinales de La Liga Argentina. El Granate volvió a aparecer en el último cuarto, dio vuelta el marcador y selló la clasificación en Resistencia. Edgar Merchant fue el goleador del ganador con 15 puntos, mientras que Elián Centeno aportó 17 unidades en el Tricolor.




Lanús sufrió una durísima derrota ante Always Ready en El Alto y complicó su panorama en la Copa Libertadores

Lanús cayó 4-0 ante Always Ready en el Estadio Municipal de El Alto, sufrió los más de 4.000 metros de altura y quedó comprometido en el Grupo G de la CONMEBOL Libertadores 2026.

Lanús cayó 4-0 frente a Always Ready en el Estadio Municipal de El Alto, por la cuarta fecha del Grupo G de la CONMEBOL Libertadores 2026. El Granate padeció los más de 4.000 metros de altura, arrancó el partido con un penal atajado por Nahuel Losada, pero terminó desbordado por un rival que aprovechó cada golpe y lo dejó complicado en la tabla.

Lanús vivió una noche para el olvido en Bolivia. El equipo de Mauricio Pellegrino sufrió una durísima derrota por 4-0 ante Always Ready en el Estadio Municipal de El Alto y dejó pasar una oportunidad importante en la cuarta fecha del Grupo G de la CONMEBOL Libertadores 2026. El Granate llegaba con la posibilidad de sostenerse en zona alta, pero el partido se le hizo cuesta arriba desde el arranque y terminó padeciendo una goleada que puede pesar fuerte en la pelea por la clasificación.

El conjunto argentino no la pasó bien en los más de 4.000 metros de altura. Aunque Nahuel Losada sostuvo al equipo en el inicio con una gran atajada de penal, Lanús nunca logró acomodarse del todo al ritmo del partido. Always Ready fue más intenso, aprovechó mejor las condiciones del escenario y golpeó en momentos determinantes para construir una victoria amplia, contundente y muy dolorosa para el Granate.

Un comienzo tormentoso para Lanús en El Alto

El partido empezó con una señal preocupante para Lanús. A los pocos minutos, Eduardo Salvio tocó la pelota con la mano dentro del área y la jugada fue revisada por el VAR. Tras el llamado, el árbitro sancionó penal para Always Ready, que tuvo la chance inmediata de abrir el marcador.

Fernando Saucedo se hizo cargo de la ejecución, pero apareció Nahuel Losada. El arquero Granate, que ya había sido determinante desde los doce pasos en otros momentos importantes, volvió a responder con personalidad y le contuvo el penal al mediocampista del conjunto boliviano.

Esa acción pudo haber cambiado el clima del partido. Lanús había sobrevivido al primer golpe y Losada parecía empezar a construir una actuación clave. De hecho, minutos después, el arquero volvió a intervenir en un mano a mano y mantuvo el cero. Sin embargo, el equipo nunca logró transformar esas respuestas defensivas en tranquilidad colectiva.

La altura, el desgaste y el golpe de Always Ready

A medida que pasaron los minutos, Lanús comenzó a sentir el desgaste. Always Ready manejó mejor el ritmo, presionó con más energía y encontró espacios ante un Granate cada vez más incómodo. La altura de El Alto se convirtió en un factor difícil de disimular: el equipo argentino empezó a perder oxígeno, metros y claridad.

El primer gol llegó a los 26 minutos y fue una jugada que resumió la complejidad de jugar en esas condiciones. Richet Gómez remató casi desde la mitad de la cancha, la pelota tomó una trayectoria extraña, bajó de golpe y sorprendió a Nahuel Losada. El 1-0 fue un impacto fuerte para Lanús, que venía resistiendo gracias a su arquero.

Después de ese tanto, el equipo de Pellegrino sintió el golpe. Le costó salir, no pudo sostener posesiones largas y quedó expuesto ante un rival que creció en confianza. Always Ready entendió que tenía el partido donde quería: con ventaja, con intensidad y con un Lanús obligado a correr desde atrás.

Triverio amplió la diferencia antes del descanso

Cuando Lanús necesitaba llegar al entretiempo con la mínima desventaja para reordenarse, Always Ready volvió a pegar. Sobre el cierre de la primera etapa, Enrique “Quique” Triverio apareció en el área y conectó un cabezazo potente para establecer el 2-0.

Ese gol fue determinante. No solo amplió la diferencia, sino que dejó al Granate con una montaña demasiado alta para escalar en el complemento. Lanús se fue al descanso con la sensación de haber empezado el partido con vida gracias a Losada, pero también con la certeza de que había sido superado en el desarrollo general.

El 2-0 al final del primer tiempo golpeó desde lo futbolístico y desde lo anímico. Para un equipo visitante en la altura, quedar dos goles abajo obligaba a un esfuerzo doble: buscar el descuento sin desordenarse y, al mismo tiempo, administrar piernas y aire.

El complemento empezó de la peor manera

Si Lanús necesitaba un segundo tiempo inteligente para meterse otra vez en partido, el inicio fue exactamente lo contrario. Apenas comenzó el complemento, Always Ready sacó del medio y encontró rápidamente el tercer gol. Joel Amoroso sentenció el 3-0 y dejó prácticamente definida la historia.

Ese tanto terminó de quebrar cualquier intento de reacción del Granate. Lanús quedó demasiado lejos en el marcador y sin respuestas claras para discutir el desarrollo. La diferencia ya no solo estaba en el resultado, sino también en la energía, en la precisión y en la lectura del partido.

Always Ready, con el resultado a favor, siguió jugando con comodidad. El conjunto boliviano no necesitó desesperarse ni exponerse. Administró la ventaja, eligió cuándo acelerar y aprovechó cada error de un Lanús que ya estaba partido.

El cuarto gol cerró una noche negra

La goleada se completó con un remate de Marcelo Suárez desde afuera del área. Esta vez, Nahuel Losada, que había sido el sostén del equipo en el arranque, no respondió de la mejor manera y la pelota terminó en el arco para el 4-0 definitivo.

La imagen fue dura para Lanús: el arquero que había evitado el primer gol de penal y que había sostenido al equipo en el inicio terminó involucrado en el cuarto tanto. Pero la derrota no se explica por una acción individual, sino por un rendimiento colectivo que se fue desarmando con el correr de los minutos.

El Granate sufrió en defensa, no tuvo continuidad en el mediocampo y casi no logró lastimar en ataque. Always Ready, en cambio, fue efectivo, aprovechó la localía y encontró en la altura un aliado determinante para imponer condiciones.

Una caída que complica al Granate en el Grupo G

Lanús llegaba a esta cuarta fecha con seis puntos y la expectativa de pelear arriba en el Grupo G. Venía de ganarle 1-0 a Liga de Quito en La Fortaleza, resultado que le había permitido acomodarse en la zona y llegar con confianza al duelo en Bolivia. También había vencido anteriormente a Always Ready por 1-0 en Buenos Aires, con gol de Yoshan Valois, en la segunda jornada del grupo.

Sin embargo, la derrota en El Alto cambió el panorama. El 4-0 no solo significó perder tres puntos: también dejó un golpe fuerte en la diferencia de gol y abrió interrogantes de cara al cierre de la fase de grupos. El próximo partido entre Mirassol y Liga de Quito será clave para terminar de medir el daño que provocó esta caída en las aspiraciones del Granate.

Lanús todavía tiene margen para recuperarse, pero ya no depende únicamente de sus buenas sensaciones previas. Necesitará responder rápido, corregir errores y recuperar solidez para seguir con vida en una Copa Libertadores que no perdona noches como esta.

Always Ready aprovechó su escenario y sumó una victoria vital

Para Always Ready, la goleada tuvo un valor enorme. El equipo boliviano llegaba sin puntos en la competencia y necesitaba hacerse fuerte en casa para no quedar prácticamente eliminado. En El Alto, encontró el partido que buscaba: intensidad, eficacia y contundencia.

El conjunto local golpeó con Richet Gómez, Quique Triverio, Joel Amoroso y Marcelo Suárez. Cuatro nombres para una noche perfecta en la que Always Ready consiguió su primer gran resultado del grupo y volvió a meterse en discusión, al menos desde lo anímico.

El equipo boliviano supo usar la localía, presionó sobre un Lanús incómodo y fue clínico cada vez que encontró una oportunidad. La victoria no dejó dudas y expuso las dificultades del Granate para competir en un contexto físico tan exigente.

Lanús debe dar vuelta la página rápido

El calendario no le dará demasiado tiempo para lamentarse. Lanús tendrá que enfocarse en sus próximos compromisos, tanto en el plano local como internacional. En el Torneo Apertura 2026 ya está clasificado a los playoffs, aunque viene de empatar 0-0 ante Deportivo Riestra y de dejar escapar la posibilidad de mejorar su ubicación para la fase eliminatoria.

La Copa Libertadores, mientras tanto, entra en una etapa decisiva. Después de una derrota tan amplia, el Granate necesita recomponer su imagen, recuperar confianza y volver a competir con la firmeza que mostró en La Fortaleza ante Liga de Quito. La clasificación sigue siendo posible, pero el margen de error se achicó.

Lanús recibió un golpe duro en El Alto. Ahora deberá demostrar si tiene carácter, plantel y respuestas futbolísticas para levantarse.


Síntesis del partido

Competencia: CONMEBOL Libertadores 2026
Fecha: Grupo G – Fecha 4
Estadio: Municipal de El Alto
Resultado: Always Ready 4-0 Lanús
Goles: Richet Gómez, Enrique Triverio, Joel Amoroso y Marcelo Suárez
Incidencia clave: Nahuel Losada le atajó un penal a Fernando Saucedo en el inicio del partido.
Figura destacada: Always Ready como equipo, por su contundencia y manejo del contexto de altura.
Dato clave: Lanús sufrió los más de 4.000 metros de altura y terminó complicando sus chances en el Grupo G.




Lanús volvió a vencer a Villa San Martín y quedó match point en La Liga Argentina

Lanús volvió a hacerse fuerte como local, derrotó a Villa San Martín por 63 a 53 y quedó 2-0 en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. Con un tercer cuarto determinante, el Granate destrabó un partido duro, defensivo y de bajo goleo para quedar a una victoria de las semifinales.

Lanús dio otro paso enorme en los cuartos de final de La Liga Argentina. En el Antonio Rotili, el Granate volvió a superar a Villa San Martín de Resistencia, esta vez por 63 a 53, y dejó la serie 2-0 a su favor. Con este resultado, el equipo dirigido por Manu Anglese quedó con triple match point y viajará a Chaco con la posibilidad concreta de cerrar la llave y meterse entre los cuatro mejores de la temporada.

No fue una noche sencilla para Lanús. Villa San Martín volvió a presentar una defensa intensa, física y muy trabajada, capaz de incomodar los circuitos habituales del conjunto local. El Tricolor chaqueño redujo la velocidad del Granate, le quitó espacios para correr y lo obligó a jugar muchas ofensivas estacionadas. Sin embargo, Lanús encontró soluciones en el momento justo y construyó la victoria a partir de un tercer cuarto decisivo.

El partido tuvo un ritmo bajo, defensas muy aplicadas y pocas concesiones. En ese escenario, el Granate mostró paciencia, carácter y jerarquía para soportar los momentos adversos. La figura volvió a ser Martín Franchino, determinante en ambos costados de la cancha, mientras que Mike Henry apareció como pieza clave para destrabar el desarrollo ofensivo.


Un comienzo incómodo para Lanús

El arranque fue favorable para Villa San Martín. El equipo chaqueño entendió desde el primer minuto que debía bajar el ritmo del partido, evitar que Lanús corriera la cancha y castigar cerca del aro. Con Rómulo Gusmao como referencia interior, el Tricolor tomó las primeras ventajas y se escapó 8-1 cuando restaban poco más de seis minutos para el cierre del primer cuarto.

Lanús tuvo dificultades para anotar. La defensa visitante lo empujó a lanzamientos forzados, le cerró caminos hacia el aro y le impidió encontrar fluidez. El local demoró más de cuatro minutos en convertir su primer tiro de campo y llegó a registrar un arranque de 1/11 en lanzamientos.

El primer cuarto reflejó esa paridad desde la lucha y esa incomodidad ofensiva. Villa San Martín lo cerró arriba 12 a 9, en un tramo donde ambos equipos mostraron más intensidad defensiva que claridad adelante. Lanús terminó con apenas 19% de cancha, mientras que la visita sostuvo un 35%, suficiente para marcar una mínima diferencia.


El banco le dio aire al Granate

En el segundo cuarto, Lanús comenzó a encontrar algunas respuestas. La rotación le dio otro impulso al equipo, especialmente con el ingreso de Edgar Henry Merchant, quien aportó energía, defensa y frescura para emparejar el trámite.

El Granate logró igualar el marcador 15-15, pero Villa San Martín volvió a lastimar con sus hombres grandes. El equipo de Resistencia aprovechó los cambios defensivos del local y encontró puntos cerca del aro para recuperar el control del juego.

Después de un tiempo muerto de Anglese, Lanús consiguió correr algunas posesiones, algo que no había podido hacer en el primer tramo del partido. Con un parcial de 7-0, pasó al frente 22-19. Sin embargo, el Tricolor respondió con una ráfaga de Elián Centeno, quien sumó puntos importantes para devolverle la ventaja a la visita.

El descanso largo encontró a Villa San Martín arriba 30 a 29, sosteniendo su plan: ritmo bajo, defensa fuerte, mucha concentración y ataques largos para evitar que Lanús desplegara su mejor versión.


El tercer cuarto que cambió todo

El quiebre del partido llegó después del entretiempo. Villa San Martín arrancó mejor y, aprovechando algunas imprecisiones del local, tomó ventaja de 33-29. En ese momento, Lanús parecía nuevamente atrapado en la defensa chaqueña.

Pero allí apareció la respuesta más importante de la noche. Mike Henry tomó protagonismo y se transformó en el jugador que abrió el partido para el Granate. Con agresividad, lectura y decisión, sumó nueve puntos en el tercer cuarto y lideró la reacción local.

Lanús pasó de estar incómodo a encontrar ritmo. El equipo ajustó atrás, elevó su intensidad y, sobre todo, recuperó la eficacia desde el perímetro. Los triples empezaron a fluir y el Granate firmó un parcial decisivo. En ese tramo, Martín Franchino también fue clave como segunda vía ofensiva, acompañando a Henry y aportando seis puntos en el período.

Villa San Martín, en cambio, perdió claridad. La visita apenas anotó siete puntos en todo el tercer cuarto, con un pobre 3/14 de campo. Esa sequía ofensiva fue determinante para que Lanús diera vuelta el partido y cerrara el segmento arriba 50 a 37.

Ese tercer cuarto fue el punto de inflexión de la noche. En un partido de bajo goleo, una diferencia de 13 puntos pesaba muchísimo, y Lanús supo construirla con defensa, triples y una lectura más serena del juego.


Franchino, Henry y una victoria de alto valor

Lanús tuvo en Martín Franchino a su jugador más completo. El interno terminó con 15 puntos, 7 rebotes, 3 recuperos y 3 tapas, pero su influencia fue más allá de la planilla. Fue importante en la defensa, en la protección del aro, en el rebote y en la lectura de los momentos sensibles.

Mike Henry fue el máximo anotador del Granate con 18 puntos y resultó fundamental para destrabar el partido en el tercer cuarto. Su aparición ofensiva le dio a Lanús el impulso que necesitaba cuando el desarrollo se había vuelto incómodo.

Del lado de Villa San Martín, Rómulo Gusmao fue el más destacado con 16 puntos y 7 rebotes. El interno fue una referencia constante cerca del aro y sostuvo a su equipo durante buena parte del partido, especialmente en el arranque.


Lanús administró la ventaja y cerró con oficio

En el último cuarto, Lanús mantuvo el envión. Con Franchino encendido, el local llegó a sacar una máxima importante de 57 a 39 a los tres minutos del período final. Esa diferencia parecía encaminar definitivamente el partido.

Villa San Martín, exigido por el desgaste defensivo acumulado, intentó cambiar energías con la rotación. Los jóvenes le dieron otra velocidad al equipo de Eduardo Jápez, especialmente con la aparición de Emir Pérez Barrios, quien aportó seis puntos y ayudó a recortar la distancia.

El Tricolor logró acercarse 61-49 cuando quedaban poco más de dos minutos. Ante esa reacción, Anglese pidió tiempo muerto para ordenar al equipo y evitar cualquier sobresalto. Desde allí, Lanús administró la diferencia con inteligencia, manejó el reloj, cuidó las posesiones y terminó cerrando un triunfo justo por 63 a 53.


Lanús quedó a una victoria de semifinales

Con este triunfo, Lanús dejó la serie 2-0 y quedó a un paso de las semifinales. El valor del resultado es enorme porque el Granate defendió su localía en los dos primeros juegos y ahora viajará a Resistencia con tres oportunidades para cerrar la llave.

La serie se trasladará al norte del país el próximo martes, donde Villa San Martín estará obligado a ganar para seguir con vida. Lanús, en cambio, llegará con margen, confianza y la tranquilidad de haber resuelto dos partidos muy diferentes.

En el primer juego, el Granate había tenido que remontar en el último cuarto para ganar 72 a 65. En el segundo, debió adaptarse a un desarrollo más físico, de menor goleo y con menos espacios. En ambos casos, encontró respuestas en los momentos clave. Esa es una señal importante para un equipo que pretende pelear por el ascenso.


Villa San Martín, obligado a reaccionar en Resistencia

Para Villa San Martín, el margen de error desapareció. El equipo chaqueño compitió muy bien durante largos pasajes de los dos partidos en Lanús, pero no logró sostener el rendimiento durante los cuarenta minutos.

En el segundo juego, su plan defensivo funcionó durante buena parte de la noche. Bajó el ritmo del Granate, redujo sus contraataques y lo llevó a un partido incómodo. Sin embargo, el tercer cuarto fue letal: la falta de gol y la efectividad de Lanús desde el perímetro cambiaron por completo el desarrollo.

Ahora, el Tricolor deberá hacerse fuerte en casa. Necesita recuperar energía, sostener su defensa y encontrar mayor regularidad ofensiva para evitar la eliminación. La serie todavía no está cerrada, pero Lanús quedó en una posición ideal.


La clave del partido

La gran clave fue el tercer cuarto de Lanús. Después de un primer tiempo muy cerrado y con Villa San Martín arriba por la mínima, el Granate encontró soluciones ofensivas, defendió con mayor agresividad y castigó desde el perímetro.

Mike Henry fue decisivo en ese pasaje, Franchino acompañó con puntos y presencia, y la defensa local limitó a la visita a solo siete unidades en el parcial. Ese tramo explicó buena parte del triunfo y dejó a Lanús con el control definitivo del partido.


Cómo sigue la serie

La llave continuará el próximo martes en Resistencia. Villa San Martín recibirá a Lanús con la obligación de ganar para descontar en la serie. El Granate, por su parte, tendrá la primera posibilidad de cerrar el cruce y clasificarse a semifinales.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: Lanús 72 – Villa San Martín 65
  • Juego 2: Lanús 63 – Villa San Martín 53
  • Serie: Lanús gana 2-0
  • Próximo partido: martes, en Resistencia
  • Situación: Lanús quedó match point

Síntesis del partido

Lanús venció a Villa San Martín por 63 a 53 en el Antonio Rotili y quedó 2-0 en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Granate sufrió durante el primer tiempo, pero cambió la historia con un tercer cuarto brillante, donde ajustó en defensa, encontró efectividad desde el perímetro y dejó a la visita en apenas siete puntos. Franchino y Henry fueron decisivos para que el equipo de Manu Anglese quede a una victoria de semifinales.




Lanús empató con Deportivo Riestra y dejó pasar la chance de asegurar la localía en los playoffs

Lanús cerró la fase regular del Torneo Apertura 2026 con un empate 0-0 ante Deportivo Riestra en La Fortaleza. El equipo de Mauricio Pellegrino ya estaba clasificado a los playoffs, pero no pudo meterse entre los cuatro mejores de la Zona A y dejó pasar la posibilidad de jugar como local en los octavos de final.

Lanús tenía todo dado para cerrar la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una sonrisa más amplia. Ya clasificado a los playoffs, con una semana positiva en lo deportivo y con la posibilidad concreta de escalar posiciones en la Zona A, el Granate recibió a Deportivo Riestra en La Fortaleza con un objetivo claro: ganar para terminar mejor parado y acercarse a la chance de jugar como local en los octavos de final.

Sin embargo, el equipo de Mauricio Pellegrino no pudo romper el cero. El empate 0-0 ante Riestra dejó una sensación agridulce en el Sur: Lanús cumplió con el primer gran objetivo de meterse en la próxima instancia, pero desperdició una oportunidad importante para quedar entre los cuatro primeros de su zona. Con la igualdad, el Granate finalizó con 24 puntos, quedó quinto y, por el momento, quedó proyectado para enfrentar a Rosario Central, cuarto de la Zona B, en la siguiente ronda.

El partido fue el cierre de la etapa regular para Lanús, que llegaba con la tranquilidad de la clasificación asegurada, pero también con el desafío de sostener su buena dinámica. El contexto explicaba buena parte de la decisión futbolística: el Granate venía de jugar Copa Libertadores, había vencido 1-0 a Liga de Quito y tenía por delante otra semana internacional. Por eso, Pellegrino apostó por una formación con mezcla de habituales titulares y futbolistas alternativos.

La apuesta tenía lógica desde la administración de cargas, pero no alcanzó para generar el volumen ofensivo necesario. Lanús tuvo la pelota durante varios tramos, intentó asumir el protagonismo y buscó llevar el partido al campo rival, pero le faltó claridad en los metros finales. Riestra, fiel a su libreto, se cerró bien, defendió con orden y volvió a demostrar por qué sus partidos suelen tener marcadores muy ajustados.

El 0-0 no fue casualidad. En la previa ya aparecía un dato contundente: los 15 partidos de Deportivo Riestra en el Apertura habían terminado con menos de 2.5 goles. Además, solo uno de sus 15 compromisos oficiales anteriores como visitante había registrado más de 2.5 tantos. Es decir, el Malevo volvió a llevar el juego a su terreno favorito: ritmo bajo, pocas concesiones, mucho orden defensivo y un trámite cerrado.

Lanús, por su parte, también venía mostrando una notable mejora defensiva. Antes del duelo, el Granate acumulaba seis partidos oficiales sin recibir goles como local y había dejado su arco en cero en seis de sus ocho presentaciones más recientes por liga. Esa solidez volvió a aparecer, pero esta vez no estuvo acompañada por la eficacia ofensiva necesaria para ganar.

El empate dejó una lectura doble. Desde lo positivo, Lanús volvió a sostener su arco en cero y confirmó que llega a los playoffs con una estructura defensiva mucho más confiable que en el inicio del campeonato. Desde lo negativo, el equipo volvió a sufrir para convertir y dejó escapar dos puntos que podían haber cambiado su ubicación final en la tabla.

La chance era concreta: una victoria le permitía a Lanús escalar y quedar mejor posicionado de cara al mata-mata. Pero el equipo no logró ser dañino. La mezcla entre titulares y suplentes no terminó de darle profundidad, cambio de ritmo ni precisión en los últimos metros. El Granate manejó la necesidad de ganar, pero no encontró los caminos para quebrar a un Riestra que se sintió cómodo defendiendo el empate.

Para Deportivo Riestra, el punto tuvo otro sabor. El Malevo ya estaba eliminado del Torneo Apertura y cerró la fase regular como el peor equipo de la Zona A, con apenas 11 unidades. Su campaña local fue muy pobre, marcada por la falta de gol y por una larga espera hasta conseguir su primer triunfo del campeonato. Aun así, el cierre dejó algunas señales de recuperación, especialmente desde la llegada de Guillermo Duró y por el impulso que significaron sus victorias recientes.

Riestra venía de cortar una racha durísima en el Apertura con el triunfo 2-0 ante Independiente, resultado que representó su primera victoria en el certamen y su primer festejo por liga después de casi 200 días. Luego, a mitad de semana, consiguió un logro histórico en la Copa Sudamericana al vencer 2-1 a Montevideo City Torque, con un doblete de Juan Randazzo. Ese envión anímico se notó en la actitud: el Malevo no fue a La Fortaleza a regalar nada.

El equipo de Duró no pudo corregir del todo su problema más grande del semestre: el gol. Riestra llegó a esta última jornada con apenas cinco tantos convertidos en la Zona A, la cifra más baja de su grupo. Además, todavía no había logrado marcar como visitante en 2026. Frente a Lanús, volvió a quedarse en cero, pero al menos sostuvo el orden y sumó en una cancha complicada.

Para Lanús, el empate también debe leerse dentro de una agenda cargada. El Granate compite en dos frentes y la Copa Libertadores ocupa un lugar central. La victoria ante Liga de Quito por 1-0, con gol de Agustín Cardozo, le permitió acomodarse en el Grupo G y llegar con confianza a la continuidad internacional. Esa exigencia, sin embargo, también obliga a regular energías en el torneo local.

La pregunta que deja el empate es clara: ¿cuánto puede pesar haber perdido la localía en octavos? En un torneo corto y de eliminación directa, jugar en casa puede ser una ventaja significativa. Lanús tenía la oportunidad de acercarse a esa condición, pero no la aprovechó. Ahora deberá prepararse para un cruce más exigente, probablemente fuera de La Fortaleza, con el desafío de sostener la solidez defensiva y recuperar contundencia.

El antecedente inmediato también marca una tendencia: Lanús viene siendo competitivo, pero en varios partidos cerrados le cuesta liquidar. Ante Central Córdoba había empatado 0-0 y Carlos Izquierdoz había errado un penal sobre el final. Contra Riestra, otra vez el marcador terminó en blanco. La defensa responde, pero el ataque necesita mayor resolución para la etapa decisiva.

En el balance general, el Granate terminó la fase regular con una campaña que le alcanzó para meterse en playoffs, pero no para asegurar una posición de privilegio. Fue quinto con 24 puntos, quedó expectante por el rival definitivo y deberá cambiar rápidamente el chip: ya no habrá margen para empates sin goles ni para partidos donde el dominio no se transforme en ventaja.

Riestra, en cambio, cerró un Apertura decepcionante en la tabla, pero con una leve recuperación en el final. El Malevo fue último, no se clasificó a los playoffs y deberá enfocarse en la Copa Sudamericana como gran objetivo del semestre. Su punto en La Fortaleza no cambia el balance general, pero al menos confirma una mejora en el orden competitivo.

Lanús empató con Deportivo Riestra y dejó pasar una chance grande. No perdió, volvió a cerrar su arco y llega vivo a la etapa decisiva. Pero el sabor final fue de oportunidad desperdiciada: el Granate tenía la posibilidad de terminar mejor ubicado, asegurar una ventaja deportiva importante y entrar al mata-mata con otro impulso. Ahora deberá demostrar en los playoffs que el empate fue solo un tropiezo menor en el camino.


Análisis táctico del empate

El partido mostró dos planes muy distintos. Lanús intentó jugar desde la iniciativa, con mayor responsabilidad en campo rival y con la obligación de buscar el triunfo. Deportivo Riestra, en cambio, apostó a un bloque compacto, a reducir espacios y a sostener un partido de baja producción ofensiva.

El Granate tuvo el problema habitual de los equipos que enfrentan defensas cerradas: necesitó paciencia, amplitud y precisión, pero no siempre encontró la velocidad necesaria para desordenar al rival. La rotación también pudo haber influido, porque la presencia de una formación mixta redujo automatismos y sociedades ofensivas.

Riestra hizo lo que mejor sabe hacer: competir desde el orden. No necesitó dominar para sentirse cómodo. Su objetivo fue cortar circuitos, evitar que Lanús atacara con comodidad y llevar el partido a un escenario de pocos goles. En ese aspecto, el Malevo cumplió.

El dato más importante para Lanús está en su arco: otra vez terminó sin recibir goles. Pero el desafío de cara a los playoffs será otro: transformar esa solidez defensiva en una plataforma para ganar, no solo para no perder.


Lo que dejó el empate para Lanús

Lanús cerró la fase regular con clasificación asegurada, pero sin el premio de la localía. El equipo de Pellegrino llega a los playoffs con argumentos defensivos, con experiencia y con nombres importantes, aunque deberá elevar su producción ofensiva.

Puntos positivos:

  • Mantuvo nuevamente el arco en cero.
  • Sostuvo una campaña que le permitió clasificarse.
  • Llega con competencia internacional y rodaje fuerte.
  • Tiene variantes en el plantel para administrar cargas.

Puntos a corregir:

  • Le faltó profundidad ante un rival cerrado.
  • No pudo aprovechar una chance clave en casa.
  • Volvió a empatar 0-0 en un partido importante.
  • Dejó escapar la posibilidad de jugar como local en octavos.

Lo que dejó el empate para Deportivo Riestra

Para Riestra, el empate no modifica su eliminación, pero sí sostiene una pequeña mejora final. El Malevo tuvo un torneo muy flojo en la Zona A, con apenas 11 puntos y una preocupante falta de gol. Sin embargo, tras vencer a Independiente y conseguir su primer triunfo internacional ante Montevideo City Torque, el equipo mostró señales de recuperación.

El punto ante Lanús confirma que Riestra puede competir desde el orden defensivo, aunque su gran deuda sigue siendo la capacidad ofensiva. Si no logra mejorar la producción de goles, le costará mucho sostener aspiraciones en la Copa Sudamericana y en el próximo tramo de la temporada.




Lanús ganó tras una remontada tremenda y pegó primero ante Villa San Martín

Lanús trabajó más de la cuenta, sufrió la defensa de Villa San Martín y llegó abajo al último cuarto, pero reaccionó con carácter, triples decisivos y una gran tarea de Martín Franchino para ganar 72-65 y quedarse con el primer punto de la serie.

Lanús dio una muestra de carácter en el inicio de los cuartos de final de La Liga Argentina. En una noche incómoda, de esas que obligan a trabajar cada posesión, el Granate logró revertir un desarrollo adverso y venció 72-65 a Villa San Martín de Resistencia en el estadio Antonio Rotili. Con este resultado, el equipo dirigido por Manu Anglese se adelantó 1-0 en una serie que promete intensidad, paridad y mucho desgaste físico.

El partido tuvo todos los condimentos de una llave de playoffs: defensas duras, rachas cambiantes, baja fluidez ofensiva por momentos y un cierre cargado de tensión. Lanús no encontró comodidad durante gran parte del encuentro, especialmente por el planteo defensivo del conjunto chaqueño, que lo sacó de ritmo y le impidió desarrollar su juego habitual. Sin embargo, cuando más lo necesitaba, el local encontró respuestas desde el perímetro, ajustó emocionalmente y dio vuelta una historia que parecía complicada.

La gran figura de la noche fue Martín Franchino, determinante en el cierre y fundamental para sostener al equipo en el momento más caliente del partido. El interno terminó con 18 puntos, 8 rebotes y 2 recuperos, pero su impacto fue mucho más allá de la planilla: apareció cuando Lanús necesitaba liderazgo, puntos y energía. Lo acompañó Lucío Reinaudi, autor de 16 puntos y 3 asistencias, también clave en la reacción final del Granate. En Villa San Martín, el más destacado fue Emir Pérez Barrios, con 15 unidades, 3 rebotes y 2 asistencias.

Un arranque parejo y con dominio repartido

Lanús comenzó mejor el encuentro. El local logró tomar una primera ventaja de 10-4, apoyado en una mayor decisión ofensiva y en la intención de correr la cancha. Sin embargo, Villa San Martín respondió rápido. El equipo chaqueño ajustó su defensa, endureció los contactos y encontró soluciones cerca del aro con Gusmao y Centeno, ambos importantes en la pintura durante el primer cuarto.


El Tricolor firmó un parcial de 10-2 para pasar al frente 14-12 y dejar claro que no había llegado al Rotili para especular. Su plan era evidente: bajar el ritmo de Lanús, ensuciarle las ofensivas, disputar cada rebote y obligarlo a jugar incómodo. El primer cuarto terminó igualado 18-18, reflejo de un trámite muy equilibrado y con señales claras de que la serie no será sencilla para ninguno.

Villa San Martín impuso su defensa y complicó al Granate

En el segundo cuarto, Lanús comenzó a padecer uno de sus principales problemas de la noche: la falta de efectividad desde el perímetro. El equipo local no pudo convertir de tres puntos en ese tramo y cerró la primera mitad con un 0/5 que condicionó su fluidez ofensiva. Villa San Martín aprovechó ese déficit y encontró mayor claridad en ataque.

Fernández y Martin fueron importantes para el equipo visitante, generando desequilibrios y sosteniendo el goleo en un momento donde el partido se jugaba bajo las reglas que más le convenían al Tricolor. Lanús, por su parte, quedó atrapado en la estructura defensiva rival, sin poder imponer su ritmo ni liberar a sus principales vías de anotación.


Al descanso largo, Villa San Martín se fue arriba 37-32. La diferencia no era decisiva, pero sí marcaba una tendencia: el visitante estaba logrando llevar el partido al terreno que había imaginado en la previa.

El tercer cuarto profundizó las dudas de Lanús

Después del entretiempo, Villa San Martín mantuvo el control del marcador. Lautaro Florito se volvió un problema para la defensa de Lanús y sostuvo buenos pasajes ofensivos, mientras que Pérez Barrios también aportó puntos importantes para que el Tricolor estirara la ventaja.

El visitante llegó a escaparse 51-42 a falta de 3:30 para el cierre del tercer cuarto. En ese momento, la noche se volvió especialmente compleja para el Granate. Villa San Martín estaba firme atrás, dañaba con sus variantes ofensivas y encontraba en los triples de Saturno un recurso clave para sostener la diferencia.

Lanús, sin embargo, no se quebró. Whitfield y Johnson aparecieron con puntos importantes para que el local no se fuera definitivamente del partido. Ese pequeño tramo de reacción le permitió al Granate cerrar el tercer cuarto abajo 55-49, todavía con margen para intentar una remontada en los últimos diez minutos.

El último cuarto cambió todo: defensa, triples y carácter

La transformación de Lanús llegó en el cuarto final. El equipo de Manu Anglese pasó de la confusión ofensiva a la fluidez, y de la sequía perimetral a una ráfaga de triples que modificó por completo el desarrollo del partido. El Granate convirtió 5 de 9 desde larga distancia en el último segmento, un dato que explica buena parte de la remontada.

Reinaudi y Franchino fueron protagonistas de ese quiebre. Ambos asumieron responsabilidades en ataque, encontraron tiros abiertos y le devolvieron confianza a un equipo que hasta ese momento había sufrido demasiado para anotar. Franchino, en particular, fue decisivo: marcó 11 puntos en el último cuarto y se convirtió en el jugador más influyente del cierre.

Lanús pasó al frente recién a falta de 3:45 para el final. Ese momento fue clave no solo desde lo numérico, sino también desde lo emocional. El equipo local se contagió de su propia reacción, elevó la intensidad defensiva, jugó con más determinación y logró sostener la ventaja hasta el cierre.

Un triunfo que vale más que el 1-0

La victoria de Lanús vale mucho más que el primer punto de la serie. El Granate ganó un partido que se le había presentado adverso, en el que no pudo imponer su plan durante tres cuartos y en el que debió encontrar soluciones en plena dificultad. Esa capacidad de adaptación es fundamental en playoffs.

Villa San Martín dejó una imagen competitiva. El equipo chaqueño mostró por qué llegó a esta instancia después de eliminar rivales importantes y por qué su defensa puede incomodar a cualquiera. Durante buena parte del partido logró bajar el goleo de Lanús, controló el ritmo y estuvo cerca de robar un punto clave como visitante.

Pero Lanús tuvo jerarquía, paciencia y una respuesta anímica fuerte. No se desesperó cuando el partido parecía irse de sus manos, encontró el tiro exterior en el momento justo y terminó cerrando con autoridad una noche muy exigente.

Contexto de la serie

La llave entre Lanús y Villa San Martín corresponde a los cuartos de final de La Liga Argentina, ya en etapa interconferencias. El Granate llegó como uno de los equipos más fuertes de la Conferencia Sur, después de barrer 3-0 a Quilmes en octavos de final. Villa San Martín, por su parte, arribó con un recorrido de alto valor competitivo: primero superó a Jujuy Básquet en la Reclasificación y luego dio el golpe ante Amancay, el número uno de la Conferencia Norte.

El primer juego confirmó lo que se esperaba: una serie física, táctica y emocional. Lanús tiene poder ofensivo, variantes y una localía fuerte. Villa San Martín tiene defensa, carácter y la capacidad de competir fuera de casa. El 72-65 dejó al Granate arriba, pero también avisó que el cruce tendrá mucho por resolver.

Análisis del partido

La clave de Lanús estuvo en no abandonar el partido mentalmente. Durante tres cuartos, el equipo padeció la estructura defensiva de Villa San Martín, perdió fluidez y no pudo lastimar con regularidad desde el perímetro. Sin embargo, en el momento decisivo corrigió, aceleró mejor sus decisiones y encontró tiros de alto valor.

El dato determinante fue el cambio en el tiro de tres puntos. Lanús venía con dificultades desde esa vía, pero en el último cuarto encontró un 5/9 que rompió la resistencia visitante. Ese salto de eficacia permitió abrir la cancha, liberar espacios y cambiar el ánimo del partido.

Villa San Martín, en cambio, hizo un gran trabajo hasta el tramo final, pero no pudo sostener su producción ofensiva cuando Lanús elevó la presión. El Tricolor tuvo buenos pasajes con Florito, Pérez Barrios, Gusmao y Centeno, pero en el cierre le faltó claridad para responder a la racha local.

Síntesis del partido

Resultado: Lanús 72-65 Villa San Martín
Serie: Lanús gana 1-0
Competencia: Cuartos de final de La Liga Argentina
Estadio: Antonio Rotili
Figura: Martín Franchino
Destacados de Lanús: Martín Franchino 18 puntos, 8 rebotes y 2 recuperos; Lucío Reinaudi 16 puntos y 3 asistencias
Destacado de Villa San Martín: Emir Pérez Barrios 15 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias
Clave: el último cuarto de Lanús, con 5/9 en triples y 11 puntos de Franchino




🏀 Liga Argentina: Lanús barrió la serie y se metió en cuartos de final de la Conferencia Sur

Lanús mostró toda su jerarquía en Mar del Plata, venció a Quilmes 72-61 y cerró la serie 3-0 para meterse en los cuartos de final de la Liga Argentina. El Granate dominó la llave de principio a fin y confirmó su candidatura.

🔎 Lanús liquidó la serie con autoridad y ya está en cuartos

La Liga Argentina 2025-2026 empieza a definir a sus protagonistas en la Conferencia Sur, y uno de los primeros en dar el golpe sobre la mesa fue Lanús, que cerró su serie de octavos de final con un contundente 3-0 ante Quilmes de Mar del Plata.

El equipo dirigido por Manu Anglese volvió a imponerse, esta vez por 72 a 61 como visitante, en un partido trabajado, intenso y con momentos de mucha tensión, pero que terminó reflejando la superioridad del Granate a lo largo de toda la llave.

Con esta victoria, Lanús no solo avanzó a los cuartos de final, sino que además dejó en claro que atraviesa uno de sus mejores momentos de la temporada.


💪 Un equipo sólido de principio a fin

La serie entre Lanús y Quilmes tuvo un claro dominador. Desde el primer juego, el Granate impuso condiciones con su intensidad defensiva, su juego colectivo y la jerarquía de sus individualidades.


El tercer partido no fue la excepción. Si bien el arranque fue parejo y con bajo goleo, marcado por la fricción y la lucha en la pintura, Lanús supo mantenerse siempre en partido y golpear en los momentos clave.

El primer cuarto mostró esa tónica: defensas duras, poco ritmo ofensivo y una leve ventaja para Quilmes. Sin embargo, Lanús nunca perdió el eje. En el segundo período reaccionó con los aportes de Franchino y Henry, logrando equilibrar el marcador para irse al descanso largo igualados en 34.


🔥 El quiebre llegó en el tercer cuarto

Como ya había sucedido en otros tramos de la serie, Lanús encontró en el tercer cuarto su mejor versión. Un triple de Reinaudi marcó el inicio del quiebre, y a partir de allí el equipo tomó el control total del juego.

La figura de la noche fue Joaquín Noblega, que se adueñó del partido en ese momento clave, castigando desde el perímetro y liderando a su equipo con personalidad.

Lanús llegó a sacar una ventaja de diez puntos (48-38), aprovechando la sequía ofensiva de Quilmes, que estuvo varios minutos sin convertir. Aunque el local reaccionó con De La Fuente y De Miguel para cerrar el tercer cuarto a solo tres puntos, el desgaste ya empezaba a inclinar la balanza.


🧠 Inteligencia para cerrar la historia

El último cuarto mostró a un Lanús maduro, inteligente y decidido a cerrar la serie. Mientras Quilmes sufría desde el perímetro (apenas 3/24 en triples), el Granate jugó con mayor fluidez y supo administrar la ventaja.

El reloj fue un aliado clave, pero también la toma de decisiones y la ejecución en momentos determinantes. Noblega terminó siendo el máximo anotador con 21 puntos, firmando una actuación decisiva para sellar la clasificación.

El resultado final, 72 a 61, no solo marcó el cierre del partido, sino también el fin de la temporada para Quilmes, que había llegado con expectativas altas pero no logró sostener el nivel ante un rival superior.


📊 Una clasificación que confirma el gran momento

Lanús no dejó dudas en la serie:

  • 🔹 Ganó los tres partidos
  • 🔹 Impuso su defensa como sello
  • 🔹 Mostró variantes ofensivas
  • 🔹 Respondió en momentos clave

El equipo consolidó su identidad y se posiciona como uno de los grandes candidatos en la Conferencia Sur.

Ahora, con la clasificación en el bolsillo, el Granate tendrá tiempo para preparar la próxima instancia, donde el nivel de exigencia será aún mayor.




🏀 Liga Argentina: Lanús quedó a un paso, Villa San Martín dio el golpe y Suardi igualó la serie

La jornada de playoffs de la Liga Argentina dejó emociones fuertes: Lanús dominó y se puso match point ante Quilmes, Villa San Martín robó la localía en La Rioja con una remontada clave y Sportivo Suardi reaccionó para igualar su serie.

La Liga Argentina de Básquetbol vivió una noche cargada de intensidad en los octavos de final, con resultados que comienzan a perfilar las series y marcan tendencias claras de cara a la continuidad de los playoffs.

🔴 Lanús, sólido y con triple match point

Lanús volvió a demostrar su jerarquía y venció con autoridad a Quilmes de Mar del Plata por 92 a 74, colocándose 2-0 en la serie y quedando a un triunfo de la clasificación.


El equipo dirigido por Manuel Anglese fue superior desde lo colectivo, con una defensa intensa y una ofensiva fluida que le permitió dominar gran parte del juego. Joaquín Noblega y Roquez Johnson lideraron el goleo con 15 puntos cada uno, mientras que el equipo mostró un sólido 53% de efectividad de campo.

Tras un arranque favorable de Quilmes en el tercer cuarto, Lanús reaccionó con un parcial contundente que terminó de quebrar el partido. Ahora, la serie se trasladará a Mar del Plata, donde el Granate tendrá tres oportunidades para cerrar la llave.


🟡 Villa San Martín dio el golpe en La Rioja

En uno de los partidos más electrizantes de la jornada, Villa San Martín derrotó 71 a 69 a Amancay como visitante e igualó la serie 1-1, logrando además robar la localía.

El conjunto chaqueño remontó un primer tiempo adverso, en el que llegó a estar diez puntos abajo. La clave estuvo en el tercer cuarto, donde ajustó su defensa y firmó un parcial de 22-10 que le permitió dar vuelta el marcador.

Rómulo Gusmao fue la gran figura con 20 puntos, 17 de ellos en el segundo tiempo, siendo determinante en la pintura. Del lado del local, Pablo Osores aportó 18 unidades.


Con la serie igualada, el cruce se trasladará a Resistencia, donde Villa San Martín buscará hacer valer la ventaja obtenida fuera de casa.


🔵 Sportivo Suardi reaccionó y empató la serie

Sportivo Suardi logró una sólida victoria por 79 a 64 ante Santa Paula y dejó la serie igualada 1-1, apoyado en una destacada labor defensiva.

El equipo local corrigió los errores del primer juego y dominó desde el inicio, construyendo diferencias importantes en el primer tiempo. La intensidad defensiva fue clave para limitar el goleo rival, reduciendo significativamente su producción respecto al partido anterior.

Con figuras como Lizarraga y buenos aportes desde el banco, Suardi controló el trámite y nunca permitió una reacción sostenida de Santa Paula. La serie ahora se trasladará a Gálvez, donde se disputarán los próximos dos encuentros.


⚠️ Partido suspendido en Córdoba

El duelo entre Barrio Parque y Comunicaciones fue suspendido por humedad en el campo de juego cuando apenas se jugaban los primeros minutos, con ventaja mínima para el local. El partido continuará en la jornada siguiente.


📊 Panorama de los playoffs

Los resultados de la jornada dejaron un escenario abierto en varias series, pero también marcaron tendencias:

  • Lanús, con ventaja de 2-0, es el equipo mejor perfilado para avanzar.
  • Villa San Martín cambió el rumbo de su serie al recuperar la localía.
  • Sportivo Suardi demostró capacidad de reacción tras una derrota inicial.

Cada partido confirma que los playoffs de la Liga Argentina se juegan al límite, donde cada detalle puede definir el rumbo de una serie.