Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina tras aplastar a San Isidro por 27 puntos

Lanús quedó a un paso del título tras vencer con autoridad a San Isidro por 88-61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina, con una actuación descomunal de Edgar Merchant y una ventaja 2-1 en la serie por el ascenso. Créditos: Prensa Lanús – Liga Argentina de Basquet

Lanús quedó a un paso del título en La Liga Argentina después de una actuación contundente, dominante y emocionalmente perfecta en el tercer partido de la final. El Granate derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el Microestadio Antonio Rotili, se adelantó 2-1 en la serie y quedó con dos oportunidades para coronar la temporada y concretar el ansiado ascenso a La Liga Nacional.

El título de la noche tuvo nombre propio: Edgar Merchant. El interno de Lanús firmó una actuación monumental con 30 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, pero su impacto fue todavía más grande de lo que muestra la planilla. Anotó 26 puntos en la primera mitad, destrozó la defensa de San Isidro desde el arranque y lideró un primer tiempo de altísimo nivel ofensivo que prácticamente dejó el partido encaminado.

La victoria fue de punta a punta. Lanús ganó el primer cuarto 29-15, llegó al descanso arriba 54-34, sostuvo la diferencia en el tercer parcial y terminó cerrando una noche de fiesta ante un Rotili colmado. San Isidro, que venía de igualar la serie con autoridad en San Francisco, nunca encontró su mejor versión y quedó obligado a ganar el cuarto juego para estirar la definición.

Lanús fue contundente y recuperó el control de la final

La final de La Liga Argentina venía con un desarrollo cambiante. En el primer juego, Lanús había dado el golpe como visitante al vencer a San Isidro por 63-62 en San Francisco. Luego, el Santo respondió con fuerza en el segundo partido y ganó 90-72, igualando la serie 1-1. Pero en el tercer capítulo, ya en Buenos Aires, el Granate volvió a imponer condiciones y recuperó el mando de la definición.

El equipo de Juan Manuel Anglese no solo ganó: dominó. Lo hizo desde la intensidad defensiva, desde el ritmo, desde el rebote ofensivo y desde una explosión anotadora que tuvo a Merchant como bandera. El resultado final, 88-61, reflejó una superioridad clara en casi todos los rubros importantes.

Lanús terminó con 105 de valoración colectiva, contra apenas 43 de San Isidro. Esa diferencia de 62 puntos en valoración muestra la distancia real entre un equipo que ejecutó con precisión y otro que se vio incómodo, frustrado y sin respuestas durante gran parte de la noche.

desde la ventana

El Antonio Rotili fue una caldera granate

El contexto también jugó su partido. El Antonio Rotili tuvo un marco imponente, propio de una final. Lanús volvió a jugar en casa después de haber conseguido un triunfo fuera de su estadio y una derrota dura en el segundo punto. La expectativa era enorme: ganar significaba quedar match point.

El equipo respondió a ese clima con una de sus mejores actuaciones de la temporada. El arranque fue demoledor. Tras unos primeros minutos de estudio, Lanús empezó a correr después de defensas firmes, atacó la pintura con decisión y encontró segundas oportunidades a partir del rebote ofensivo.

San Isidro no pudo frenar la energía inicial del local. El Granate se escapó 17-9 cuando todavía restaban 4:25 del primer cuarto y luego estiró la diferencia hasta un contundente 29-11 antes del cierre del parcial. Recién sobre el final, Julián Eydallin le dio algo de aire al ataque cordobés, pero el primer cuarto terminó 29-15 para Lanús.

Edgar Merchant, una primera mitad de otro partido

La gran explicación del dominio inicial fue Edgar Merchant. El jugador de Lanús tuvo un arranque absolutamente determinante. Marcó 16 puntos en el primer cuarto y volvió a castigar en el segundo, donde sumó otros 10 para llegar al descanso con 26 unidades.

Su planilla final fue tremenda: 30 puntos, con 10/17 en dobles, 3/3 en triples y 1/1 en libres. Es decir, anotó con eficacia cerca del aro, castigó desde el perímetro y prácticamente no dejó margen para la defensa de San Isidro.

Merchant fue indetenible porque atacó de distintas maneras. Corrió la cancha, ganó posiciones interiores, castigó tras rebotes ofensivos y también abrió la defensa con el triple. San Isidro intentó ajustar, pero nunca encontró una marca estable para bajarle el ritmo.

En términos de impacto, su actuación fue la más decisiva de la final hasta el momento. No solo por los 30 puntos, sino porque construyó la diferencia cuando el partido todavía estaba emocionalmente abierto.

El primer cuarto marcó el rumbo de la noche

El 29-15 del primer cuarto fue mucho más que una ventaja numérica. Fue una declaración de intenciones. Lanús salió con agresividad, con piernas frescas y con una convicción absoluta para imponer su ritmo.

San Isidro sufrió en ambos costados. En defensa, permitió penetraciones, tiros cómodos y rebotes ofensivos. En ataque, quedó empastado, sin circulación limpia y con poca eficacia desde el perímetro. La visita no encontró a sus principales generadores y dependió de algunas apariciones aisladas.

Lanús, en cambio, tuvo fluidez, pase extra y presencia física. Además de Merchant, el equipo encontró energía de Mike Henry, Martín Franchino, Lucio Reinaudi y Robert Whitfield, quienes acompañaron desde distintos roles.

El dato que resume ese inicio es contundente: Lanús cerró el primer cuarto con 12/19 de campo, una eficacia altísima para una instancia de tanta presión.

San Isidro reaccionó, pero Lanús cerró mejor el primer tiempo

En el segundo cuarto, el Granate mantuvo la intensidad con su rotación y llegó a sacar una máxima de 41-19 cuando restaban 5:32. El partido parecía empezar a quebrarse definitivamente.

Sin embargo, San Isidro tuvo su mejor pasaje de la noche. El equipo de Sebastián Porta ajustó con una zona 2-3, mejoró la conectividad ofensiva y logró meter un parcial de 13-2 para achicar la distancia a 43-32 a falta de 2:50. Ese tramo le devolvió algo de vida al Santo y obligó a Lanús a reorganizarse.

Pero el Granate respondió como equipo grande. Cuando San Isidro insinuó una reacción, Lanús cerró la primera mitad con un parcial de 8-0 y se fue al descanso largo arriba 54-34. Otra vez, Merchant fue el motor ofensivo del equipo local.

Esa ráfaga final fue decisiva. San Isidro había logrado acercarse a 11 puntos, pero el cierre granate volvió a estirar la brecha a 20 y dejó la sensación de que el control seguía siendo totalmente del local.

El tercer cuarto terminó de quebrar a San Isidro

Después del entretiempo, San Isidro necesitaba un golpe rápido para cambiar el clima. No lo consiguió. Lanús no tuvo el mismo ritmo arrollador del primer tiempo, pero sí mantuvo el dominio del partido con defensa, control del rebote y buenas decisiones.

A los cinco minutos del tercer cuarto, el Granate ya ganaba 61-35. En ese tramo, San Isidro apenas pudo sumar desde la línea y no logró encontrar variantes ofensivas. El equipo cordobés buscó combinaciones, ajustes y rotaciones, pero el partido seguía dentro de la telaraña defensiva de Lanús.

La diferencia siguió creciendo. Henry apareció con puntos importantes y el rebote ofensivo continuó siendo una fuente de segundas oportunidades para el local. El tercer cuarto terminó 69-40, con una distancia de 29 puntos que prácticamente sentenció la noche.

El último cuarto fue una fiesta granate

El cuarto período ya se jugó con el partido claramente inclinado. San Isidro necesitaba una reacción casi perfecta, pero Lanús no bajó la concentración. El Granate siguió defendiendo, siguió corriendo cuando pudo y aumentó la diferencia hasta 83-52 con 4:30 por jugar.

El cierre fue una celebración del público local. El Antonio Rotili disfrutó una victoria que no solo puso a Lanús arriba en la serie, sino que lo dejó a una victoria de regresar a la elite del básquet argentino.

El resultado final, 88-61, fue la mayor muestra de autoridad de Lanús en esta final. Después de dos partidos muy distintos —uno cerrado y otro dominado por San Isidro—, el Granate logró su producción más completa de la serie.

Mike Henry, el socio ideal de Merchant

Aunque Merchant fue la figura excluyente, Mike Henry también tuvo una noche muy importante. Terminó con 14 puntos, 9 rebotes, 1 recupero, 1 tapa y 15 de valoración. Su tarea fue clave para sostener el dominio físico de Lanús.

Henry capturó 6 rebotes ofensivos, un dato enorme. Esa presencia en el tablero rival le dio al Granate segundas oportunidades constantes y castigó una de las debilidades de San Isidro en la noche.

También aportó puntos en momentos importantes, especialmente en el tercer cuarto, cuando Lanús necesitaba sostener la diferencia sin depender exclusivamente de Merchant. Su energía, su potencia y su capacidad para ir al rebote fueron fundamentales.

Franchino y Reinaudi, producción silenciosa pero determinante

Martín Franchino volvió a ser importante en el equilibrio del equipo. Sumó 7 puntos, 9 rebotes, 2 tapas, 1 recupero y 12 de valoración. Su +29 en cancha refleja el impacto que tuvo en la estructura del equipo, aun sin ser uno de los máximos anotadores.

Lucio Reinaudi también tuvo un partido muy valioso. Terminó con 7 puntos, 3 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperos, 1 tapa y 11 de valoración en apenas 18 minutos. Su +/- fue de +25, una señal muy fuerte de su influencia en los pasajes donde Lanús construyó la diferencia.

Reinaudi ordenó, defendió y aceleró cuando el equipo lo necesitó. Después de haber sido importante en los primeros juegos de la final, volvió a mostrar que es una pieza clave en la conducción del Granate.

Lanús ganó desde el colectivo

El gran dato del partido es que Lanús no fue solo Merchant. Sí, su actuación fue extraordinaria, pero el equipo ganó porque tuvo respuestas desde todos los sectores.

Robert Whitfield aportó 9 puntos y 4 asistencias. Joaquín Nóblega sumó 7 puntos, 4 rebotes y fue parte de una formación con enorme impacto positivo: terminó con +31, el mejor +/- del equipo. Alan Sacchi anotó 6 puntos desde la banca con 2/4 en triples, mientras que Roquez Johnson sumó 6 puntos, 2 rebotes y 3 asistencias.

Lanús terminó con 20 asistencias, una cifra que muestra circulación, lectura y confianza. También registró 12 rebotes ofensivos, 11 recuperos y solo 12 pérdidas. En una final, esos datos hablan de concentración y de ejecución.

San Isidro tuvo una noche incómoda

San Isidro no pudo repetir la versión del segundo juego. El equipo que había ganado 90-72 en San Francisco esta vez quedó atrapado por la defensa granate y sufrió una noche muy pobre desde el perímetro.

El Santo terminó con 6/29 en triples, apenas 20%. Ese porcentaje fue determinante. Lanús defendió bien la pintura, pero también logró que muchos lanzamientos exteriores llegaran forzados, incómodos o fuera de ritmo.

El otro dato clave fue la pérdida de balón. San Isidro tuvo 18 pérdidas, contra 12 de Lanús. En una cancha donde el local corría cada vez que recuperaba, esos errores se transformaron en puntos rápidos, energía para el público y confianza para el Granate.

Lambrisca fue el más destacado en la visita

En San Isidro, Manuel Lambrisca fue el mejor jugador. Terminó con 15 puntos, 3 rebotes y 13 de valoración, con 5/8 en dobles y 1/2 en triples. Fue el máximo anotador del equipo y uno de los pocos que pudo resolver con cierta continuidad.

También aparecieron Luciano Ortiz, con 12 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 2 tapas, y Julián Eydallin, con 12 puntos, 3 rebotes y 2/9 en triples. Sin embargo, ninguno pudo cambiar la tendencia general.

San Isidro extrañó mucho una producción más alta de Nahuel Buchaillot, que terminó con apenas 2 puntos y 0/6 de cancha, aunque repartió 3 asistencias y tuvo 6 pérdidas. También sufrió la falta de puntos de Lautaro Mare, quien no anotó en 21 minutos y terminó con 0/4 en triples.

La diferencia estadística fue enorme

El resultado se explica también desde la planilla. Lanús tuvo mejores porcentajes globales, ganó la valoración por un margen aplastante y fue mucho más productivo en ataque.

El Granate lanzó 21/39 en dobles para un 53%, contra 17/29 de San Isidro, que tuvo un buen 58% en dobles pero tomó menos tiros cerca del aro. La gran diferencia estuvo en el triple: Lanús convirtió 11/34, mientras que San Isidro apenas metió 6/29.

Además, Lanús fue más efectivo desde la línea: 13/16 en libres, un excelente 81%. San Isidro terminó con 9/13, un correcto 69%, pero con menos volumen.

En rebotes, Lanús ganó 37-28, con una diferencia muy importante en rebote ofensivo: 12 contra 3. Ese rubro fue decisivo porque le permitió al local sostener ataques, castigar segundas oportunidades y evitar que San Isidro pudiera correr.

La serie: Lanús 2-1 y dos chances para el ascenso

La final quedó 2-1 a favor de Lanús. El Granate tendrá dos oportunidades para coronarse campeón y lograr el ascenso a La Liga Nacional. La primera será el miércoles, nuevamente en el Antonio Rotili. Si San Isidro gana, la serie regresará a un quinto partido.

La serie tuvo tres capítulos muy distintos:

En el Juego 1, Lanús ganó como visitante por 63-62 en un duelo cerrado, defensivo y dramático, definido por un doble de Merchant a falta de 15 segundos.

En el Juego 2, San Isidro respondió con autoridad y venció 90-72, imponiendo su ritmo ofensivo, igualando la serie y recuperando confianza.

En el Juego 3, Lanús volvió a dominar, esta vez con una diferencia todavía más contundente: 88-61, con Merchant como figura y un primer tiempo decisivo.

La tendencia muestra algo claro: cuando Lanús logra llevar el partido a su defensa, controlar pérdidas y dominar el rebote ofensivo, San Isidro sufre mucho. Cuando el Santo puede correr, repartir el goleo y tener fluidez en ataque, como en el segundo juego, la serie se empareja.

Qué debe sostener Lanús para ser campeón

Lanús quedó a un paso del título, pero todavía debe cerrar la historia. Para lograrlo, necesita sostener tres aspectos fundamentales.

Primero, la intensidad defensiva. El Granate dejó a San Isidro en 61 puntos, muy lejos de los 90 que el Santo había anotado en el segundo juego. Esa diferencia marca el camino.

Segundo, el rebote ofensivo. Los 12 rebotes en ataque fueron una de las grandes claves. Henry, Franchino y el resto de los internos le dieron al equipo posesiones extra que golpearon anímicamente a San Isidro.

Tercero, la circulación. Las 20 asistencias muestran que Lanús no dependió únicamente de una inspiración individual. Aunque Merchant fue la figura, el equipo encontró tiros desde el pase, desde el movimiento y desde la ocupación correcta de espacios.

Qué debe corregir San Isidro para seguir vivo

San Isidro necesita una respuesta inmediata. El cuarto juego será de eliminación para el equipo cordobés, por lo que deberá corregir varias cuestiones.

La primera es el inicio. No puede volver a permitir un primer cuarto de 29-15. En una final, empezar tan abajo condiciona todo el desarrollo.

La segunda es el tiro exterior. El 6/29 en triples fue demasiado bajo. Jugadores como Buchaillot, Mare y Eydallin necesitan mejores porcentajes para abrir la cancha y evitar que Lanús cargue la pintura.

La tercera es el control de balón. Las 18 pérdidas fueron un problema enorme. Muchas llegaron en momentos donde San Isidro intentaba volver al partido y terminaron generando puntos o transiciones para Lanús.

La cuarta es el rebote defensivo. Permitir 12 rebotes ofensivos en una final es darle demasiado oxígeno a un rival que ya estaba encendido.

Síntesis del partido

Lanús derrotó a San Isidro por 88 a 61 en el tercer partido de la final de La Liga Argentina y quedó 2-1 arriba en la serie, a una victoria del título y del ascenso a La Liga Nacional. El Granate dominó de principio a fin, construyó una ventaja de 29-15 en el primer cuarto, se fue al descanso largo arriba 54-34 y no dejó reaccionar al Santo. La figura fue Edgar Merchant, autor de 30 puntos, con 26 en la primera mitad. También se destacaron Mike Henry, con 14 puntos y 9 rebotes, y la producción colectiva de un Lanús que terminó con 105 de valoración. En San Isidro, el máximo anotador fue Manuel Lambrisca, con 15 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 88 21/39, 53% 11/34, 32% 13/16, 81% 37 20 12 11 5 18 105
San Isidro 61 17/29, 58% 6/29, 20% 9/13, 69% 28 11 6 18 3 21 43

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Edgar Merchant Lanús 30 2 1 2 1 27 +22
Mike Henry Lanús 14 9 0 0 1 15 +27
Robert Whitfield Lanús 9 1 4 2 0 13 +6
Martín Franchino Lanús 7 9 0 3 2 12 +29
Lucio Reinaudi Lanús 7 3 5 3 1 11 +25
Roquez Johnson Lanús 6 2 3 0 0 11 0
Manuel Lambrisca San Isidro 15 3 0 2 0 13 -21
Luciano Ortiz San Isidro 12 5 2 2 2 7 -18
Julián Eydallin San Isidro 12 3 2 1 0 11 -10
Marcos Saglietti San Isidro 7 5 2 0 0 12 -17
C. Hooper San Isidro 6 5 2 0 2 9 -24

Comparativa estadística clave

Rubro Lanús San Isidro Clave
Puntos 88 61 Lanús ganó por 27
Valoración 105 43 Dominio total del Granate
Rebotes 37 28 Lanús controló los tableros
Rebotes ofensivos 12 3 Segundas oportunidades decisivas
Asistencias 20 11 Mejor circulación local
Triples convertidos 11 6 Lanús castigó más desde afuera
Efectividad en triples 32% 20% San Isidro no encontró perímetro
Pérdidas 11 18 El Santo regaló demasiadas posesiones
Libres 13/16, 81% 9/13, 69% Lanús fue más seguro en la línea

Cómo está la serie final

Juego Resultado Sede Estado de la serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 Antonio Manno Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 Antonio Manno Serie 1-1
Juego 3 Lanús 88 – San Isidro 61 Antonio Rotili Lanús 2-1
Juego 4 Miércoles, 20.30 Antonio Rotili Lanús puede ser campeón

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final Lanús 88 – San Isidro 61
Serie Lanús gana 2-1
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Microestadio Antonio Rotili
Figura Edgar Merchant
Puntos de Merchant 30
Puntos de Merchant en el primer tiempo 26
Máxima referencia de San Isidro Manuel Lambrisca, 15 puntos
Clave del partido Primer cuarto 29-15 y rebote ofensivo
Próximo juego Miércoles, 20.30, otra vez en Lanús
Contexto Lanús quedó a una victoria del título y del ascenso



San Isidro venció a Lanús y empató la final de La Liga Argentina

San Isidro venció a Lanús por 90-72 en el Antonio Manno, empató 1-1 la final de La Liga Argentina y viajará a Buenos Aires fortalecido tras una sólida actuación colectiva.

San Isidro venció a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina y dejó la serie igualada 1-1. Después del golpe sufrido en el primer juego, cuando el Granate se había impuesto por la mínima en San Francisco, el equipo de Sebastián Porta mostró una respuesta contundente, recuperó intensidad, encontró fluidez ofensiva y volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno.

El triunfo tuvo un valor doble para los Halcones Rojos. Por un lado, evitó que Lanús se llevara los dos partidos como visitante y regresara al Antonio Rotili con una ventaja enorme. Por otro, le permitió a San Isidro recuperar confianza, reencontrarse con su identidad y viajar a Buenos Aires con la serie abierta.

La victoria fue clara desde el desarrollo y desde los números. San Isidro terminó con 90 puntos, 103 de valoración colectiva, 67% en dobles, 35 rebotes, 19 asistencias y cinco jugadores en doble dígito. Lanús, en cambio, quedó en 72 puntos, con 58 de valoración, apenas 7 asistencias y una noche muy incómoda en varios pasajes del juego.

San Isidro necesitaba una reacción y la encontró desde el inicio

El segundo juego tenía un peso emocional enorme. San Isidro había perdido el primero por 63-62 en una definición agónica y sabía que no podía volver a fallar en casa. La presión estaba del lado del Santo, pero el equipo la transformó en energía.

Desde el arranque, San Isidro salió decidido a cambiar la historia. A diferencia del primer partido, donde el bajo goleo había favorecido el plan defensivo de Lanús, esta vez el local pudo correr mejor la cancha, atacar con más decisión y encontrar mayor variedad en ofensiva.

El primer cuarto ya marcó una tendencia. San Isidro se quedó con el parcial 23-17, mostrando mayor claridad para resolver, mejores lecturas en ataque y una defensa más activa para limitar al Granate. Esa ventaja inicial no fue definitiva, pero sí le permitió al equipo de Porta jugar con otra confianza.

La defensa fue el punto de partida, pero el ataque fluyó mucho más

Una de las grandes diferencias respecto al primer partido estuvo en la fluidez ofensiva. San Isidro no solo defendió bien: también jugó mejor adelante. Movió la pelota, encontró cortes, atacó el aro, castigó desde la media distancia y tuvo aportes desde la rotación.

Después del encuentro, Manuel Lambrisca, una de las grandes figuras de la noche, explicó la clave: “Teníamos que sostener el nivel defensivo y en ataque seguir jugando como lo hicimos a lo largo de la temporada. El primer partido de la serie se dio de bajo goleo, hoy creo que fluimos mucho más y ahí estuvo la clave”.

Esa frase resume el partido. San Isidro no cambió su esencia defensiva, pero sí logró agregarle volumen ofensivo. El equipo no quedó atrapado en el ritmo de Lanús, sino que impuso su propia dinámica. Cada vez que pudo correr, lo hizo. Cada vez que tuvo que jugar cinco contra cinco, encontró mejores decisiones que en el Juego 1.

Un segundo cuarto clave para sostener el dominio

En el segundo parcial, San Isidro mantuvo el control. Lanús intentó reaccionar, pero no encontró continuidad. El Granate tuvo problemas para construir ofensivas limpias y dependió de apariciones individuales para no quedar demasiado lejos.

El local llegó a construir una diferencia de 15 puntos, una señal clara de dominio. Sin embargo, Lanús mostró una reacción importante sobre el cierre del primer tiempo. Con un parcial de 12-5 en los últimos dos minutos y medio, logró achicar la distancia y cerrar la primera mitad abajo 44-36.

Ese tramo fue importante porque evitó que San Isidro se fuera al descanso con una ventaja todavía más cómoda. Pero también dejó una sensación: el Santo había sido superior durante casi toda la primera mitad y Lanús necesitaba mejorar mucho para cambiar el rumbo.

El tercer cuarto quebró definitivamente el partido

El momento decisivo llegó después del entretiempo. San Isidro salió al tercer cuarto con una energía altísima, volvió a elevar su intensidad defensiva y prácticamente quebró el juego.

El parcial fue demoledor. A falta de 24 segundos para el cierre del tercer período, el marcador mostraba 67-46 para San Isidro. Luego, un doble de J. Diotto terminó de sellar el 69-47 con el que el local entró al último cuarto.

Ese tramo explicó la noche. San Isidro defendió con agresividad, corrió cuando pudo y tuvo una eficacia altísima cerca del aro. Lanús, en cambio, bajó su ritmo, perdió claridad y no logró sostener la intensidad que lo había mantenido competitivo en el primer juego.

El tercer cuarto no solo amplió la diferencia: cambió definitivamente el clima del partido. San Isidro empezó a jugar con soltura, el Antonio Manno empujó con fuerza y Lanús quedó obligado a una remontada muy difícil.

Lambrisca, una actuación completa para liderar al Santo

Manuel Lambrisca fue una de las figuras más importantes de San Isidro. Terminó con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 27 de valoración, la cifra más alta del partido. Además, tuvo una planilla muy eficiente: 6/11 en dobles y 6/9 en libres.

Su impacto fue integral. No solo anotó, también cargó el rebote, generó juego, defendió y sostuvo la energía del equipo en momentos importantes. En un partido de final, ese tipo de producción completa vale muchísimo.

Lambrisca también destacó el aporte colectivo: “Fue algo que nos caracterizó durante el año: ser un equipo largo, no depender de un jugador, sino de la rotación. Después del partido del otro día, ganar así nos da mucha confianza y nos pone bien para lo que viene”.

Buchaillot volvió a ser determinante

Otro de los grandes nombres de la noche fue Nahuel Buchaillot. El perimetral de San Isidro terminó con 19 puntos, 4 asistencias, 4 recuperos, 2 rebotes y 20 de valoración. Fue clave por su agresividad, su capacidad para atacar el aro y su lectura para encontrar compañeros.

Buchaillot mostró una eficacia muy alta: 6/8 en dobles, 1/2 en triples y 4/6 en libres. Su presencia ofensiva fue fundamental para que San Isidro no dependiera de una sola vía de gol. Cada vez que el equipo necesitó una resolución, apareció con decisión.

Además, su tarea defensiva fue muy importante. Sus 4 recuperos reflejan la actividad de manos y la intensidad con la que San Isidro buscó incomodar a Lanús desde la primera línea.

Eydallin le dio un enorme impulso desde la rotación

San Isidro también encontró un aporte determinante desde el banco con Julián Eydallin, quien completó una actuación de altísimo impacto: 15 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 1 recupero y 18 de valoración en 23 minutos.

Su eficacia fue excelente: 2/2 en dobles, 3/5 en triples y 2/2 en libres. En un partido donde San Isidro necesitaba respuestas de la rotación, Eydallin apareció con puntos, criterio y confianza.

Ese dato es central para entender la victoria. San Isidro ganó porque tuvo profundidad. Lambrisca y Buchaillot fueron figuras, pero Eydallin, Saglietti, Hooper, Mare y Diotto también aportaron en distintos momentos.

Saglietti, Hooper y Mare completaron una ofensiva repartida

Marcos Saglietti volvió a ser una pieza importante. Sumó 10 puntos, 3 rebotes, 4 asistencias, 2 recuperos y 11 de valoración, con una planilla perfecta en dobles y un buen 2/4 en triples. Su experiencia apareció en la administración de momentos y en la toma de decisiones.


C. Hooper aportó 9 puntos, 6 rebotes, 1 tapa y 10 de valoración, mientras que Lautaro Mare sumó 6 puntos, 5 rebotes y 8 de valoración desde la rotación. J. Diotto, por su parte, colaboró con 4 puntos, 4 rebotes, 1 recupero y 1 tapa.

La gran virtud de San Isidro fue esa: no dependió exclusivamente de una figura. El equipo tuvo cinco jugadores con 9 o más puntos y varios aportes distribuidos. Esa construcción colectiva fue una de las explicaciones más claras del 90-72.

Lanús no pudo repetir el plan del primer partido

Lanús había ganado el primer juego llevando el partido a un terreno de bajo goleo, defensa dura y final cerrado. En el segundo encuentro, no pudo imponer ese mismo libreto.

El Granate anotó 72 puntos, pero nunca logró tener control emocional del partido. Su producción ofensiva fue irregular, especialmente por la baja cantidad de asistencias: apenas 7 en todo el encuentro. San Isidro, en cambio, terminó con 19 pases gol, una diferencia enorme en la circulación y en la calidad de los tiros generados.

Lucio Reinaudi reconoció la superioridad del local: “Dominaron el partido, nosotros bajamos la marcha y no nos podemos permitir eso en un partido así. No nos pudimos reponer y ahora hay que ser Lanús más que nunca”.

Franchino y Merchant fueron los más regulares en Lanús

En Lanús, los principales aportes llegaron por Martín Franchino y Edgar Merchant. Franchino terminó con 12 puntos, 9 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero, 1 tapa y 17 de valoración, siendo el jugador más completo del Granate.

Merchant también sumó 12 puntos, con una gran eficacia en dobles: 5/6. Además, aportó 5 rebotes y 12 de valoración. Sin embargo, esta vez no pudo tener el mismo impacto decisivo que en el primer juego, cuando había convertido el doble de la victoria.

Roquez Johnson fue otro de los jugadores que llegó al doble dígito, con 11 puntos y 4 rebotes, aunque sufrió desde la línea con 7/14 en libres. Mike Henry aportó 9 puntos y 4 rebotes, pero no logró pesar como en otros partidos de playoffs.

Los libres, un problema para Lanús

Uno de los datos que marcó la noche de Lanús fue la baja efectividad desde la línea. El Granate lanzó 19/36 en libres, apenas un 52%. En una final, dejar tantos puntos en la línea suele tener un costo alto.

San Isidro tampoco tuvo una noche perfecta en ese rubro, con 19/28, pero su 67% fue más sólido y, sobre todo, estuvo acompañado por una gran efectividad en dobles. El Santo convirtió 25/37 en lanzamientos de dos puntos, un notable 67%, cifra que explica su fluidez ofensiva y su capacidad para atacar con claridad.

Lanús, en cambio, terminó con 16/37 en dobles, un 43%. Esa diferencia de eficacia cerca del aro fue determinante.

La ausencia de Jerónimo Suñé volvió a sentirse, pero San Isidro respondió

San Isidro volvió a jugar sin Jerónimo Suñé, ausente por la lesión en su tobillo. Se trata de una baja importante porque es uno de los tiradores del equipo y una pieza que abre la cancha. Sin embargo, el Santo logró compensar esa ausencia con mayor producción colectiva.

Lambrisca fue claro al respecto: “Lo necesitamos. Es un jugador clave para nosotros, es nuestro tirador. Lo extrañamos mucho y ojalá se pueda recuperar pronto para tenerlo con nosotros”.

La respuesta del equipo habla de su profundidad. Sin Suñé, San Isidro encontró triples en Eydallin, Saglietti, Buchaillot y Mare, y terminó con 7/20 desde el perímetro, el mismo registro que Lanús. La diferencia no estuvo tanto en el triple, sino en la calidad de las decisiones y en la eficacia cerca del aro.

El banco de San Isidro cambió la energía

El aporte de la segunda unidad fue otro punto clave. San Isidro tuvo producción desde el banco con Eydallin, Mare, Diotto y Boye. Entre ellos sumaron puntos, rebotes, energía defensiva y minutos de calidad para sostener la intensidad.

El dato de la rotación es importante porque Lanús venía de mostrarse como un equipo largo durante toda la postemporada. Esta vez, San Isidro respondió en ese mismo terreno y fue más profundo. La frase de Lambrisca sobre “ser un equipo largo” no fue casual: el Santo ganó desde la amplitud de recursos.

San Isidro igualó la serie y cambió el clima de la final

Con el triunfo, la final quedó 1-1. Lanús había conseguido el primer golpe al ganar 63-62 como visitante, pero San Isidro reaccionó con una producción completamente distinta y recuperó el equilibrio de la serie.

El próximo partido se jugará el lunes en el Antonio Rotili de Lanús, desde las 20.30 horas. Allí comenzará una nueva etapa de la final: el Granate buscará hacerse fuerte en casa, mientras que San Isidro intentará trasladar la confianza de este segundo juego a Buenos Aires.

Reinaudi también lo dejó claro desde el lado visitante: “Vinimos a ganar dos partidos, ganamos uno. Esta noche no se dio. Ahora vamos a casa, hay que estar enfocados en el próximo juego, tenemos mucho para corregir y eso está bueno porque tenemos margen de mejora”.

La clave del partido

La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro llegó al descanso arriba 44-36 y, lejos de bajar la intensidad, salió a jugar uno de sus mejores pasajes de la serie. Con defensa, ritmo y eficacia, estiró la diferencia hasta el 69-47 antes del último cuarto.

También fue determinante la diferencia en la construcción ofensiva. San Isidro terminó con 19 asistencias, contra apenas 7 de Lanús. Esa distancia reflejó la mayor fluidez del local, que encontró mejores tiros y repartió responsabilidades.

Otro punto clave fue la eficacia en dobles: 67% para San Isidro contra 43% para Lanús. En una final donde cada posesión pesa, convertir cerca del aro con semejante precisión marcó una diferencia enorme.

Cómo queda la final de La Liga Argentina

Juego Resultado Sede Serie
Juego 1 San Isidro 62 – Lanús 63 Antonio Manno Lanús 1-0
Juego 2 San Isidro 90 – Lanús 72 Antonio Manno 1-1
Juego 3 Lunes, 20.30 Antonio Rotili Serie empatada

Síntesis del partido

San Isidro derrotó a Lanús por 90 a 72 en el segundo partido de la final de La Liga Argentina e igualó la serie 1-1. El equipo de Sebastián Porta mostró una gran reacción tras la caída agónica del primer juego, dominó desde el inicio, quebró el partido en el tercer cuarto y cerró una victoria contundente ante un Antonio Manno colmado. Manuel Lambrisca fue la gran figura con 18 puntos, 8 rebotes y 27 de valoración, acompañado por Nahuel Buchaillot, autor de 19 puntos, y Julián Eydallin, clave desde la rotación con 15 unidades. En Lanús, los más destacados fueron Martín Franchino y Edgar Merchant, ambos con 12 puntos.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 90 25/37, 67% 7/20, 35% 19/28, 67% 35 19 6 10 2 27 103
Lanús 72 16/37, 43% 7/20, 35% 19/36, 52% 34 7 6 9 2 25 58

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Manuel Lambrisca San Isidro 18 8 3 2 1 27 +14
Nahuel Buchaillot San Isidro 19 2 4 1 0 20 +13
Julián Eydallin San Isidro 15 3 4 0 0 18 +5
Marcos Saglietti San Isidro 10 3 4 1 0 11 +17
C. Hooper San Isidro 9 6 1 0 0 10 +10
Lautaro Mare San Isidro 6 5 1 1 0 8 +11
Martín Franchino Lanús 12 9 2 1 1 17 -12
Edgar Merchant Lanús 12 5 0 0 0 12 -20
Roquez Johnson Lanús 11 4 0 1 1 10 -10
Mike Henry Lanús 9 4 0 2 0 4 -11
Alan Sacchi Lanús 8 3 1 0 0 7 +2

Porcentajes destacados

Rubro San Isidro Lanús
Efectividad en dobles 67% 43%
Efectividad en triples 35% 35%
Efectividad en libres 67% 52%
Rebotes totales 35 34
Asistencias 19 7
Pérdidas 10 9
Valoración colectiva 103 58

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final San Isidro 90 – Lanús 72
Serie Empatada 1-1
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Estadio Antonio Manno, San Francisco
Figura Manuel Lambrisca
Mayor quiebre Tercer cuarto: San Isidro cerró 69-47
Clave ofensiva 67% en dobles para San Isidro
Clave colectiva 19 asistencias del Santo contra 7 de Lanús
Próximo partido Lunes, 20.30, en el Antonio Rotili
Objetivo Final por el ascenso a La Liga Nacional



Lanús venció a San Isidro y pegó primero en la final de La Liga Argentina

Lanús venció a San Isidro por 63-62 en San Francisco, pegó primero en la final de La Liga Argentina y se robó el factor cancha con un cierre dramático definido por Edgar Merchant.

Lanús venció a San Isidro por 63 a 62 como visitante en el estadio Antonio Manno de San Francisco y dio un golpe enorme en el primer partido de la final de La Liga Argentina. En una noche cargada de tensión, defensas duras, rachas cambiantes y un cierre de película, el Granate se quedó con el punto inicial de la serie por el ascenso y logró robarse el factor cancha.

El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese volvió a mostrar una de sus grandes virtudes de estos playoffs: saber competir en partidos incómodos. No fue una noche de alto vuelo ofensivo, tampoco un encuentro de grandes diferencias en el marcador, pero sí una batalla de concentración, carácter y temple. Lanús sobrevivió a los mejores pasajes de San Isidro, reaccionó cuando llegó a estar diez puntos abajo y resolvió el partido con un doble decisivo de Edgar Merchant a falta de 15 segundos.

San Isidro tuvo la última pelota para ganarlo. Primero lo intentó Manu Lambrisca y luego Luciano Ortiz, pero la bola no quiso entrar. Así, el Granate celebró un triunfo enorme por 63-62, se adelantó 1-0 en la final y dejó toda la presión del lado del Santo, que ahora deberá responder en el segundo juego, nuevamente en el Antonio Manno.

Lanús pegó primero y se robó el factor cancha

La victoria tiene un peso enorme por el contexto. Lanús llegaba a la final después de una serie muy exigente ante Gimnasia y Esgrima La Plata, donde había mostrado carácter para cerrar la semifinal como visitante. San Isidro, por su parte, venía de barrer a La Unión de Colón y de alcanzar por segundo año consecutivo la definición por el ascenso.

En ese escenario, el primer punto era clave. Para San Isidro significaba la posibilidad de comenzar la serie fuerte ante su gente. Para Lanús, la chance de romper la localía y trasladar la presión al rival. Y eso fue exactamente lo que consiguió el Granate.

El resultado final fue ajustadísimo, pero no casual. Lanús llevó el partido al terreno que más le convenía: bajo goleo, posesiones largas, desgaste físico y final cerrado. El propio Edgar Merchant, figura del encuentro, lo explicó después del partido: “Nosotros sabemos que si estamos en un score de 60 o 70 puntos, va a ser muy difícil que no estemos en partido para llegar a un final cerrado”.

San Isidro arrancó mejor desde el perímetro

El comienzo fue favorable para San Isidro. El equipo de Sebastián Porta entró más fino desde el tiro exterior y encontró soluciones rápidas con Lautaro Mare y Marcos Saglietti. El Santo tuvo un arranque con alta efectividad desde tres puntos, logró abrir la cancha y tomó el control del marcador.

Ese primer tramo mostró a un San Isidro más fluido, con mejor circulación y mayor confianza ofensiva. Lanús, en cambio, tardó en encontrar ritmo. Le costó correr, no tuvo comodidad en sus primeros lanzamientos y debió trabajar mucho para no quedar demasiado lejos.

La máxima diferencia llegó ya en el segundo cuarto, cuando el local se escapó 30-20. En ese momento, el partido parecía acomodarse para San Isidro, que tenía el control emocional del juego y un Antonio Manno encendido. Sin embargo, Lanús volvió a hacer lo que viene haciendo durante toda la postemporada: resistir, ajustar y responder.

La reacción granate: un parcial de 11-0 que cambió el partido

Cuando San Isidro parecía empezar a imponer condiciones, Lanús metió un parcial de 11-0 que cambió por completo el desarrollo. Ese pasaje fue una de las claves de la noche. El Granate ajustó defensivamente, cortó la fluidez del local y empezó a encontrar puntos desde distintas manos.

No fue una reacción basada en un solo jugador. Lanús se sostuvo desde el funcionamiento colectivo, desde la defensa y desde la capacidad para castigar errores. En una final, ese tipo de rachas tiene un valor enorme porque no solo achica diferencias: también modifica sensaciones.

San Isidro pasó de dominar el marcador a sentir que el partido volvía a estar abierto. Lanús, en cambio, recuperó confianza y demostró que podía competir en un contexto adverso, fuera de casa y ante un rival que venía con mucho impulso.

El complemento fue una verdadera batalla defensiva

El segundo tiempo cambió el tono del partido. Las defensas empezaron a imponerse con claridad. Los espacios se redujeron, las ofensivas se volvieron más trabajadas y cada posesión empezó a tener un peso enorme.

San Isidro ya no tuvo las mismas libertades del comienzo. Lanús cerró mejor los caminos hacia el aro, presionó mejor la primera línea y obligó al local a resolver con lanzamientos más incómodos. Del otro lado, el Granate tampoco encontró un ataque fluido, pero logró mantenerse siempre dentro del partido.

El tercer cuarto fue especialmente friccionado. En ese tramo, Luciano Ortiz llegó a la cuarta falta personal, un condicionante importante para San Isidro. Además, el Santo afrontó el juego sin Jerónimo Suñé, ausente por un esguince de tobillo, una baja sensible en la rotación del equipo cordobés.

Aun con esas dificultades, San Isidro logró construir una ventaja interesante sobre el cierre del tercer período. Con 1:36 por jugar en el cuarto, el local se escapó 51-43 y parecía dar un paso importante hacia el primer punto. Pero Lanús volvió a responder en el momento justo.

El triple de Franchino que dejó vivo a Lanús

Cuando el tercer cuarto parecía cerrar con una ventaja fuerte para San Isidro, apareció Martín Franchino. A nueve segundos del final del período, el jugador granate clavó un triple fundamental para achicar la distancia a 51-48.

Ese lanzamiento tuvo un valor enorme. San Isidro tuvo la última posesión del cuarto, pero no logró capitalizarla. Entonces, en lugar de entrar al último período con una diferencia cercana a los ocho o diez puntos, el Santo llegó apenas tres arriba. Lanús seguía vivo.

Franchino fue uno de los nombres importantes del Granate. Terminó con 12 puntos, con una planilla muy valiosa desde el perímetro: 3/5 en triples, además de 4 rebotes, 3 recuperos y 15 de valoración. Su aporte no solo estuvo en los números, sino también en el momento en el que aparecieron sus puntos.

Un último cuarto de máxima tensión

El último cuarto fue una final dentro de la final. Ninguno de los dos equipos pudo escaparse. Cada ataque se jugó con nervios, cada rebote fue disputado al límite y cada error pesó muchísimo.

A falta de dos minutos, Lanús pasó al frente con un triple de Lucio Reinaudi para el 59-56. Fue otro golpe psicológico fuerte, porque el Granate lograba tomar la delantera en el tramo más caliente de la noche.

San Isidro reaccionó rápido. Luciano Ortiz convirtió un doble con falta tras una gran acción colectiva y empató el partido en 59. La respuesta del Santo fue de carácter, con el equipo buscando no dejar escapar una noche que tenía casi controlada.

Después llegó uno de los momentos más vibrantes del cierre: Nahuel Buchaillot metió un bombazo a 48 segundos del final para poner a San Isidro arriba 62-61. El Antonio Manno explotó. El local volvía a tener la ventaja y parecía quedar a una defensa de quedarse con el primer punto.

Pero la noche todavía tenía un giro más.

Merchant apareció en el momento más caliente

Lanús manejó la anteúltima posesión del partido con paciencia y encontró a Edgar Merchant, quien convirtió el doble del 63-62 a falta de 15 segundos. Fue la jugada decisiva de la noche y el cierre perfecto para una actuación enorme del interno granate.

Merchant fue el jugador más determinante de Lanús. Terminó con 13 puntos, 8 rebotes, 2 tapas y 20 de valoración, la más alta del partido. También fue el dueño del tiro más importante: el doble que le dio la victoria al Granate.

Después del encuentro, Merchant explicó su impacto en el cierre: “Tenemos un equipo muy largo, todos con una gran capacidad anotadora. Hoy me tocó a mí, sobre todo en el final, pero lo que nos da siempre es la defensa”. Esa frase resume mucho del presente de Lanús: un equipo con varias manos, pero con una identidad defensiva muy marcada.

San Isidro tuvo la última, pero no pudo cerrarlo

Después del doble de Merchant, San Isidro tuvo una última oportunidad. La jugada final quedó en manos de Manu Lambrisca y luego de Luciano Ortiz, pero ninguno pudo convertir. La pelota no entró y Lanús desató el festejo visitante.

Para el Santo, la derrota fue durísima porque el partido estuvo al alcance. Tuvo ventajas importantes, llegó arriba al cierre del tercer cuarto, volvió a tomar la delantera con el triple de Buchaillot y dispuso de la última pelota. Pero no pudo cerrarlo.

Luciano Ortiz lo resumió con crudeza después del partido: “La verdad que duele, pero esto recién empieza. Tenemos que poner la cabeza en lo que viene lo más rápido posible”. También remarcó que San Isidro hizo un buen trabajo defensivo, pero que no logró resolver el cierre: “La idea era dejarlos en 60 puntos, creo que lo hicimos bien atrás. No lo supimos cerrar”.

La defensa volvió a ser el sello de Lanús

El triunfo de Lanús no se explica solamente por el doble final de Merchant. La gran clave estuvo en la defensa. El Granate dejó a San Isidro en 62 puntos, obligó al local a jugar incómodo durante buena parte del complemento y logró que el partido se mantuviera en el margen que más le convenía.

San Isidro tuvo buenos porcentajes en dobles, con 17/31, y también logró competir desde el perímetro con 7/22 en triples, pero perdió 18 pelotas, un número muy alto para una final tan cerrada. Lanús, en cambio, tuvo 10 pérdidas, un dato que terminó siendo fundamental en un partido definido por apenas un punto.

Además, el Granate consiguió 15 recuperos, contra 7 de San Isidro. Esa diferencia habla de la presión defensiva, la actividad de manos y la capacidad para ensuciar posesiones rivales. En un duelo de bajo goleo, esos detalles valen oro.

San Isidro ganó el rebote, pero Lanús fue más eficiente en los detalles

Uno de los datos más llamativos del partido es que San Isidro ganó la lucha aérea. El Santo terminó con 37 rebotes, contra 31 de Lanús. Manu Lambrisca y Lautaro Mare capturaron 9 rebotes cada uno, mientras que Nahuel Buchaillot sumó 6.

Sin embargo, esa ventaja en los tableros no alcanzó. Lanús compensó con mejor control de pérdidas, más recuperos, mayor cantidad de tapas y mejores decisiones en el final. El Granate no dominó todos los rubros, pero sí fue más preciso en los detalles decisivos.

En una final, muchas veces la diferencia no está en el volumen estadístico general, sino en las últimas tres posesiones. Y ahí Lanús fue más efectivo: defendió, eligió bien y encontró el tiro ganador.

Las figuras de Lanús

Edgar Merchant fue el MVP del partido. Sus 13 puntos, 8 rebotes, 2 tapas y 20 de valoración lo convirtieron en el jugador más productivo de la noche. Además, anotó el doble que definió el encuentro.

Martín Franchino también fue decisivo, con 12 puntos, 4 rebotes, 3 recuperos y un triple clave sobre el cierre del tercer cuarto. Su 3/5 desde el perímetro fue vital para sostener a Lanús cuando San Isidro amenazaba con escaparse.

Lucio Reinaudi aportó 12 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y también clavó un triple enorme en el último cuarto para poner al Granate al frente. Aunque no tuvo una noche brillante en porcentajes, volvió a ser importante por su conducción y por su personalidad.

Robert Whitfield sumó 10 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias, mientras que Mike Henry aportó 9 puntos en una noche menos explosiva que otras, pero igualmente útil dentro del esquema de Anglese.

Las figuras de San Isidro

En San Isidro, el goleo estuvo repartido. C. Hooper fue el máximo anotador del equipo con 12 puntos, además de 4 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración. Su presencia interior fue importante, aunque no alcanzó para inclinar el partido.

Lautaro Mare sumó 11 puntos y 9 rebotes, con 3/7 en triples. Fue uno de los protagonistas del buen arranque del Santo desde el perímetro.

Nahuel Buchaillot terminó con 10 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, además del triple que puso a San Isidro arriba a 48 segundos del final. Marcos Saglietti también anotó 10 puntos, con una gran efectividad desde tres: 2/3.

Luciano Ortiz aportó 10 puntos y fue uno de los jugadores que asumió responsabilidades en el cierre. Sin embargo, terminó condicionado por faltas y no pudo convertir en la última ofensiva.

Qué significa este triunfo para Lanús

El triunfo cambia el mapa de la final. Lanús no solo ganó el primer partido: ganó como visitante, en una cancha difícil y ante un rival que venía con una enorme confianza. Eso significa que el Granate se robó el factor cancha y ahora puede mirar la serie desde una posición favorable.

El equipo de Anglese ya había demostrado carácter en las semifinales, cuando cerró la serie ante Gimnasia como visitante tras remontar una desventaja de 17 puntos en el cuarto juego. Ahora volvió a confirmar que sabe jugar bajo presión.

Lanús tiene una identidad clara: defensa, paciencia, rotación larga y confianza para llegar con vida a los cierres. Merchant lo dijo con claridad: el objetivo era mantener a San Isidro en un score bajo. Lo logró, y por eso ganó.

Qué debe corregir San Isidro

San Isidro no jugó un mal partido. De hecho, hizo mucho de lo que buscaba: bajó el goleo de Lanús, ganó la batalla del rebote, encontró pasajes de buena efectividad desde el perímetro y tuvo el último tiro para ganar.

Pero deberá corregir tres aspectos puntuales. El primero, las pérdidas: 18 balones perdidos son demasiados en una final. El segundo, la gestión de los cierres: San Isidro tuvo ventaja en momentos claves, pero no pudo sostenerla. El tercero, la capacidad para castigar cuando logra abrir diferencias. Llegó a estar 30-20 y luego 51-43, pero en ambos casos Lanús respondió.

El equipo de Porta sabe que la serie recién empieza, pero también que el segundo juego pasó a tener un valor enorme. Perder nuevamente en casa lo dejaría en una situación muy complicada.

Cómo queda la serie final

Con este resultado, Lanús se adelanta 1-0 en la final de La Liga Argentina. El segundo punto se jugará nuevamente en el estadio Antonio Manno de San Francisco, el viernes desde las 20.30, con transmisión de Básquet Pass.

Para San Isidro será una oportunidad inmediata de recuperación. Para Lanús, una chance enorme de volver a golpear fuera de casa y regresar al Antonio Rotili con una ventaja ideal.

La final empezó como se esperaba: física, intensa, pareja y definida por detalles. Y en el primer capítulo, el detalle decisivo lo tuvo Lanús.

Síntesis del partido

Lanús derrotó a San Isidro por 63 a 62 como visitante en el primer juego de la final de La Liga Argentina y se adelantó 1-0 en la serie por el ascenso. El Granate llegó a estar diez puntos abajo, reaccionó con un parcial de 11-0, sobrevivió a un cierre dramático y ganó con un doble de Edgar Merchant a falta de 15 segundos. Merchant fue la figura con 13 puntos, 8 rebotes y 20 de valoración. En San Isidro se destacó C. Hooper, con 12 puntos, 4 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 62 17/31, 54% 7/22, 31% 7/11, 63% 37 15 7 18 5 16 72
Lanús 63 16/38, 42% 8/24, 33% 7/12, 58% 31 14 15 10 3 16 68

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Edgar Merchant Lanús 13 8 0 2 2 20 +10
Martín Franchino Lanús 12 4 1 4 1 15 +2
Lucio Reinaudi Lanús 12 4 4 1 0 5 -3
Robert Whitfield Lanús 10 3 3 1 0 8 +3
Mike Henry Lanús 9 3 1 1 0 6 -3
C. Hooper San Isidro 12 4 1 1 3 17 0
Lautaro Mare San Isidro 11 9 1 0 0 11 -5
Nahuel Buchaillot San Isidro 10 6 5 3 0 12 -4
Marcos Saglietti San Isidro 10 2 1 0 0 9 +12
Luciano Ortiz San Isidro 10 2 3 1 0 9 +4
Manu Lambrisca San Isidro 7 9 1 1 2 9 -9

Porcentajes destacados

Rubro San Isidro Lanús
Efectividad en dobles 54% 42%
Efectividad en triples 31% 33%
Efectividad en libres 63% 58%
Rebotes totales 37 31
Pérdidas 18 10
Recuperos 7 15
Valoración colectiva 72 68

Datos clave del partido

Dato Detalle
Resultado final San Isidro 62 – Lanús 63
Serie Lanús gana 1-0
Instancia Final de La Liga Argentina
Sede Estadio Antonio Manno, San Francisco
Jugada decisiva Doble de Edgar Merchant a falta de 15 segundos
Máxima diferencia destacada San Isidro llegó a estar 30-20
Parcial clave Lanús respondió con un 11-0 en el segundo cuarto
Próximo partido Viernes, 20.30, nuevamente en San Francisco
Transmisión Básquet Pass



Lanús lo dio vuelta en La Plata, eliminó a Gimnasia y jugará la final de La Liga Argentina

Lanús Gimnasia Liga Argentina tuvo un cierre vibrante en el Polideportivo Víctor Nethol: el Granate venció 66 a 59 como visitante, dio vuelta un partido muy complicado en el último cuarto, ganó la serie semifinal 3-1 y se clasificó a la final por el ascenso, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco. Mike Henry fue el máximo anotador de la visita con 16 puntos.

Lanús venció a Gimnasia de visitante y se metió en la final de La Liga Argentina

Lanús volvió a demostrar que es uno de los equipos más sólidos de estos playoffs. En un Polideportivo Víctor Nethol colmado, el Granate derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 66 a 59, cerró la serie semifinal por 3-1 y consiguió el pasaje a la final de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco.

El triunfo tuvo un valor enorme porque llegó como visitante, en una cancha difícil y después de un desarrollo adverso durante buena parte de la noche. Gimnasia empezó mejor, llegó a sacar una diferencia de 17 puntos en el segundo cuarto y sostuvo la ventaja hasta el cierre del tercer período. Sin embargo, Lanús no se quebró: ajustó la defensa, encontró variantes ofensivas, castigó desde el perímetro y terminó dando vuelta la historia en el último cuarto.

La serie había comenzado con dos triunfos ajustados del Granate en el Antonio Rotili: 78-76 en el primer juego y 78-74 en el segundo. Luego, Gimnasia reaccionó en La Plata con un contundente 88-76, le quitó el invicto de playoffs a Lanús y forzó este cuarto punto. Pero en el partido decisivo, el equipo de Juan Manuel Anglese volvió a mostrar temple competitivo y cerró la llave para meterse en la definición por el ascenso.


Gimnasia salió fuerte y marcó el ritmo en el primer cuarto

El arranque fue todo del Lobo. Gimnasia entendió que debía aprovechar el impulso de su gente y salió con intensidad, defensa agresiva y buena circulación ofensiva. Ezequiel Paz y Gian Franco Sinconi lideraron los primeros ataques del local, que rápidamente tomó distancia en el marcador.

El parcial inicial mostró a un Gimnasia mucho más cómodo. El Tripero se escapó 13-3, obligando a Lanús a correr desde atrás casi desde el salto inicial. El Granate tuvo problemas para atacar con fluidez, pero encontró algunos puntos con Roquez Johnson y Joaquín Nóblega, quienes cortaron la sequía y evitaron que el local se escapara todavía más.

El ingreso de Manuel Carneglia también fue importante para Gimnasia. El interno sumó en la zona pintada y le dio al Lobo presencia ofensiva cerca del aro. Con ese dominio inicial, los primeros diez minutos terminaron 19 a 11 para el local.


El Lobo llegó a sacar 17, pero Lanús reaccionó antes del descanso

El segundo cuarto comenzó con una bomba de Robert Whitfield para Lanús, que achicó la diferencia y avisó que el Granate no estaba fuera de partido. Sin embargo, Gimnasia respondió rápido con Juan Gutiérrez Conde y volvió a tomar distancia: 25-14.

El mejor momento del Lobo llegó promediando el período. Juan Francisco Boffelli ingresó encendido, aportó puntos importantes y empujó a Gimnasia a sacar una máxima de 17 puntos, con el marcador 33-16. En ese tramo, el local parecía tener el control emocional y basquetbolístico de la noche.

Pero Lanús encontró una reacción fundamental antes del entretiempo. El Granate ajustó la defensa, incomodó la ofensiva tripera y empezó a mostrar su profundidad. La dupla Edgar Merchant-Martín Franchino tomó la posta, aparecieron triples importantes desde 6,75 y la visita clavó un parcial de 12-0 para reducir drásticamente la diferencia.

Ese cierre cambió el clima del partido. Gimnasia se fue al descanso largo arriba 33 a 28, pero Lanús ya había mandado un mensaje claro: estaba vivo y dispuesto a pelear la clasificación hasta el final.


El tercer cuarto fue parejo y mantuvo la tensión

En el regreso del vestuario, Lanús siguió achicando con un triple de Mike Henry, una de las grandes figuras de la noche. Gimnasia respondió con apariciones de Sinconi y Paz, que volvieron a darle aire al local en un tramo de mucha tensión.

El partido entró en una zona más pareja. Ninguno de los dos equipos lograba imponer definitivamente su ritmo. Lanús empezó a sentirse más cómodo en defensa, mientras que Gimnasia se sostenía con el esfuerzo de sus hombres principales y la energía de su gente.

La dupla Franchino-Merchant volvió a lastimar al Lobo, mientras que Sinconi y Gutiérrez Conde fueron los encargados de sostener la ofensiva tripera. El tercer cuarto terminó con Gimnasia todavía arriba, 46 a 43, pero la diferencia ya era mínima y el partido quedaba abierto para un cierre cargado de dramatismo.


Lanús lo dio vuelta con un último cuarto demoledor

El último cuarto fue el momento decisivo de la noche. Whitfield achicó la distancia a un punto y, poco después, un triple de Mike Henry puso a Lanús al frente por primera vez en el partido: 48-46. Esa acción cambió por completo el desarrollo.

A partir de allí, el Granate tomó el control emocional. Llegó otro triple de Joaquín Nóblega y luego nuevos puntos de Whitfield para que la visita se escape 53-46. Gimnasia, que había dominado durante gran parte del partido, entró en una sequía ofensiva profunda y empezó a sufrir cada posesión.

Boffelli cortó la mala racha del Tripero, pero Lanús ya había encontrado confianza. Un triple clave de Henry amplió la ventaja a 48-59 y terminó de inclinar la noche hacia el lado visitante. El Granate manejó los tiempos, respondió cada intento del local y cerró una victoria enorme por 66 a 59.


Mike Henry lideró a Lanús en la noche de clasificación

La gran figura ofensiva de Lanús fue Mike Henry, quien terminó con 16 puntos, producto de una planilla muy efectiva: 3/7 en dobles, 3/4 en triples y 1/1 en libres. Además, sumó 1 rebote, 1 recupero y 2 tapas. Su aparición en el último cuarto fue determinante para que el Granate diera vuelta el partido.

También fue clave Martín Franchino, con 12 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias y 14 de valoración. Su aporte apareció especialmente en el cierre del primer tiempo, cuando Lanús necesitaba recortar la diferencia y volver al partido.

Robert Whitfield aportó 10 puntos, con 2/2 en triples y 2/2 en libres, además de 4 recuperos. Su inicio en el último cuarto fue decisivo para cambiar el marcador y darle el golpe anímico a Gimnasia.

Joaquín Nóblega también tuvo una tarea muy importante: sumó 9 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias y 15 de valoración. Además, Edgar Merchant aportó 9 puntos, mientras que Lucio Reinaudi condujo al equipo con 5 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias.

Lanús ganó porque tuvo respuestas repartidas, oficio para soportar un arranque muy adverso y jerarquía para ejecutar cuando el partido se definía.


Gimnasia dominó durante tres cuartos, pero se quedó sin gol en el cierre

Gimnasia hizo un enorme esfuerzo y durante gran parte del partido pareció estar en condiciones de forzar un quinto juego. El equipo de Fabián Renda tuvo un gran arranque, llegó a sacar 17 puntos de ventaja y sostuvo el control hasta el final del tercer cuarto.

El máximo anotador del Lobo fue Gian Franco Sinconi, con 15 puntos, además de 3 rebotes, 2 recuperos y 15 de valoración. Fue una de las principales vías ofensivas del equipo platense.

También se destacó Juan Gutiérrez Conde, quien completó una planilla enorme en la lucha interior: 12 puntos, 17 rebotes, 1 asistencia, 2 tapas y 23 de valoración. Su trabajo en los tableros fue determinante para que Gimnasia dominara varios pasajes.

Boffelli aportó 8 puntos, Ezequiel Paz sumó 7, Carneglia terminó con 6 y Vergara colaboró con 4 puntos y 5 rebotes. Sin embargo, el gran problema estuvo en la baja efectividad desde el perímetro: el Lobo terminó con 2/24 en triples, apenas un 8%, un número demasiado bajo para sostener una semifinal tan cerrada.


La diferencia estuvo en el perímetro

El dato más fuerte del partido fue la diferencia en triples. Gimnasia convirtió apenas 2 de 24 intentos, mientras que Lanús terminó con 11/22, un notable 50%. Esa distancia explicó buena parte del resultado, sobre todo en el último cuarto, cuando el Granate encontró bombas decisivas y el Lobo no pudo responder desde la larga distancia.

Lanús también mostró mayor profundidad en la rotación ofensiva. No dependió únicamente de Henry: Whitfield, Franchino, Nóblega, Merchant y Reinaudi tuvieron intervenciones importantes para sostener la remontada.

Gimnasia ganó la batalla del rebote, con 39 recobres contra 29 de Lanús, pero no pudo transformar ese dominio en puntos suficientes. La falta de eficacia exterior y el cierre ofensivo trabado le terminaron costando la eliminación.


Lanús confirmó su carácter de playoffs

La clasificación de Lanús tiene un valor muy grande porque se construyó con distintas versiones del equipo. En los dos primeros juegos, el Granate ganó partidos cerrados en casa, mostrando aplomo y jerarquía en los minutos decisivos. En el tercero, perdió el invicto ante un Gimnasia muy fuerte en La Plata. Y en el cuarto, como visitante, supo levantarse de una desventaja de 17 puntos para cerrar la serie.

El equipo de Juan Manuel Anglese había llegado a semifinales después de barrer a Villa San Martín, con una identidad muy clara: defensa, intensidad, múltiples protagonistas y conexión colectiva. Esa identidad volvió a aparecer en el Víctor Nethol, especialmente cuando el partido parecía escaparse.

Lanús no solo ganó: también dejó una señal fuerte para la final. Puede sufrir, puede estar abajo y puede tener tramos de baja producción, pero mantiene la calma y encuentra soluciones.


Gimnasia cerró una gran campaña

La derrota deja afuera a Gimnasia, pero no borra el enorme recorrido del Lobo. El equipo platense llegó a semifinales después de eliminar a Barrio Parque en una serie exigente y luego compitió de igual a igual ante uno de los equipos más sólidos de la temporada.

En la semifinal, Gimnasia estuvo cerca en varios pasajes. Perdió el primer juego por apenas dos puntos, el segundo por cuatro, ganó el tercero con autoridad y llegó a dominar el cuarto partido durante gran parte de la noche. Sin embargo, Lanús tuvo más precisión en los cierres y eso terminó marcando la serie.

El Lobo se despidió con su estadio lleno, una muestra clara del acompañamiento de su gente y del crecimiento competitivo que tuvo en estos playoffs.


Lanús jugará la final ante San Isidro

Con esta victoria, Lanús cerró la serie 3-1 y se clasificó a la final de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro de San Francisco. El Santo viene de barrer a La Unión de Colón por 3-0, por lo que la definición tendrá a dos equipos que llegan con mucha confianza y con una identidad competitiva muy marcada.

Será una final de alto voltaje: Lanús, con profundidad ofensiva, carácter y variantes; San Isidro, con solidez defensiva, experiencia y el impulso de haber vuelto a meterse en la definición por el ascenso.


La clave del partido

La clave estuvo en el último cuarto. Lanús entró abajo 46-43, pero cambió el partido con defensa, triples y mucha personalidad. Whitfield acercó al Granate, Henry lo puso al frente por primera vez y Nóblega amplió la ventaja con otra bomba.

Gimnasia no pudo sostener su ofensiva y quedó condicionado por su baja efectividad desde tres puntos. Lanús convirtió 11 triples, contra apenas 2 del Lobo. Esa diferencia fue determinante para explicar la remontada y la clasificación granate.


Cómo quedó la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Juego 2: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 74
  • Juego 3: Gimnasia y Esgrima La Plata 88 – Lanús 76
  • Juego 4: Gimnasia y Esgrima La Plata 59 – Lanús 66
  • Serie: Lanús ganó 3-1
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Clasificado: Lanús
  • Final: Lanús vs San Isidro
  • Objetivo: ascenso a La Liga Nacional

Síntesis del partido

Lanús venció a Gimnasia y Esgrima La Plata por 66 a 59 como visitante, cerró la serie semifinal 3-1 y se clasificó a la final de La Liga Argentina, donde enfrentará a San Isidro. El Granate llegó a estar 17 puntos abajo, pero reaccionó antes del descanso y dio vuelta el partido en el último cuarto con triples decisivos de Henry, Whitfield y Nóblega. Mike Henry fue el máximo anotador de la visita con 16 puntos, mientras que Sinconi lideró a Gimnasia con 15.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Gimnasia LP 59 23/39, 58% 2/24, 8% 7/10, 70% 39 10 9 15 1 25 57
Lanús 66 11/27, 40% 11/22, 50% 11/23, 47% 29 12 11 16 4 18 67

Parciales

Cuarto Gimnasia LP Lanús
1C 19 11
2C 14 17
3C 13 15
4C 13 23
Final 59 66

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Mike Henry Lanús 16 1 0 1 2 7 +7
Martín Franchino Lanús 12 8 2 1 2 14 +9
Robert Whitfield Lanús 10 2 0 4 0 15 -1
Joaquín Nóblega Lanús 9 6 4 2 0 15 +13
Edgar Merchant Lanús 9 3 1 2 0 12 +4
Lucio Reinaudi Lanús 5 5 5 0 0 3 +16
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 15 3 0 2 0 15 -6
Juan Gutiérrez Conde Gimnasia LP 12 17 1 4 2 23 -2
Juan Francisco Boffelli Gimnasia LP 8 3 0 1 0 10 -8
Ezequiel Paz Gimnasia LP 7 2 1 0 0 -6 -20
Manuel Carneglia Gimnasia LP 6 3 0 0 0 10



San Isidro barrió a La Unión en Colón y es finalista de La Liga Argentina

San Isidro La Unión Liga Argentina tuvo su capítulo definitivo en Colón: el Santo ganó como visitante por 83 a 73, barrió la semifinal 3-0 y se convirtió en el primer finalista de la temporada. El equipo de Sebastián Porta volvió a mostrar carácter, defensa y eficacia para meterse por segundo año consecutivo en la final por el ascenso a La Liga Nacional.

San Isidro venció a La Unión de visitante y se metió en la final de La Liga Argentina

San Isidro volvió a demostrar que está preparado para jugar los partidos que pesan. En Colón, en una cancha difícil y ante un rival que estaba obligado a ganar para seguir con vida, el Santo derrotó a La Unión por 83 a 73, cerró la serie de semifinales por 3-0 y se convirtió en el primer finalista de La Liga Argentina.

El equipo de San Francisco completó una barrida contundente. Había ganado los dos primeros juegos en el Antonio Manno, primero por 88 a 75 y luego por 68 a 51, y viajó a Entre Ríos con la posibilidad concreta de cerrar la llave. La Unión, empujado por su gente, necesitaba reaccionar para forzar un cuarto partido, pero San Isidro sostuvo su identidad, encontró respuestas en momentos clave y terminó festejando una clasificación enorme.

La victoria tuvo un valor doble. Por un lado, confirmó el gran momento competitivo del equipo de Sebastián Porta, que volvió a resolver una serie exigente con autoridad. Por otro, le permitió al Santo acceder por segundo año consecutivo a la final por el ascenso a La Liga Nacional, luego de haber caído la temporada pasada en una definición muy pareja frente a Racing de Chivilcoy por 3-2.

Ahora, San Isidro esperará por el ganador de la otra semifinal entre Lanús y Gimnasia y Esgrima La Plata, serie que todavía definirá al otro finalista.


La Unión arrancó mejor y golpeó primero

El partido comenzó con un buen primer cuarto de La Unión. El local salió con intensidad, apoyado por su gente y con la necesidad de cambiar el rumbo de una serie que llegaba 0-2. Desde el inicio, el equipo de Martín Guastavino buscó imponer condiciones, atacar con decisión y hacer pesar la localía.

La Unión encontró en Matías Caire a su principal referencia ofensiva. El jugador del Rojo volvió a asumir protagonismo y fue clave para que el local tomara ventaja en el inicio. La efectividad en las conversiones y la precisión defensiva le permitieron a La Unión forzar errores de San Isidro y cerrar el primer cuarto arriba 21 a 15.

Ese arranque ilusionó al conjunto entrerriano. Después de dos derrotas en San Francisco, La Unión necesitaba un comienzo fuerte para creer en la remontada. Lo consiguió con energía, concentración y una ofensiva que encontró buenos caminos durante los primeros diez minutos.


San Isidro reaccionó en el segundo cuarto y cambió el partido

El segundo cuarto marcó el primer gran cambio de la noche. San Isidro ingresó mucho mejor, elevó su intensidad, encontró conversiones importantes y comenzó a achicar la diferencia. El Santo no se desesperó por el mal inicio: ajustó atrás, aceleró cuando pudo y empezó a imponer su ritmo.

La reacción fue progresiva. Primero empató el partido y luego pasó al frente, aprovechando un tramo de baja efectividad de La Unión. El local, que había comenzado con mucha claridad, perdió fluidez en sus lanzamientos y dejó que San Isidro tomara el control emocional del juego.

Al descanso largo, el equipo de Porta se fue arriba 40 a 36. Ese parcial fue fundamental porque cambió el clima del partido: La Unión dejó pasar una buena oportunidad de sostener la ventaja y San Isidro demostró que, incluso como visitante, tenía la madurez necesaria para revertir el desarrollo.


El tercer cuarto fue el quiebre definitivo

A la vuelta del descanso, San Isidro mostró su mejor versión. El Santo volvió a apoyarse en su defensa, presionó mejor, corrió la cancha con criterio y aprovechó el mal momento ofensivo del anfitrión para alejarse en el marcador.

Ese tercer período fue decisivo. San Isidro ganó el parcial 21 a 12 y cerró el cuarto arriba 61 a 48. La diferencia de 13 puntos cambió por completo el escenario: La Unión quedó obligado a una remontada grande en los últimos diez minutos, mientras que el visitante empezó a manejar el partido con mayor tranquilidad.

La clave estuvo en la manera en que el Santo administró cada posesión. No solo anotó: también le quitó ritmo al rival, cerró caminos hacia el aro y obligó a La Unión a tomar decisiones incómodas. En una semifinal, ese tipo de pasajes suele definir una serie.


El cierre confirmó la superioridad del Santo

El último cuarto tuvo momentos de paridad, pero San Isidro supo jugar con la ventaja construida. La Unión intentó volver al partido, convirtió y empujó para achicar la distancia, pero nunca logró quebrar el dominio visitante.

El Santo se apoyó en la diferencia obtenida en el tercer cuarto y controló el tramo final con oficio. Cada vez que el local intentó acercarse, San Isidro encontró una respuesta. Esa madurez fue una de las grandes virtudes de la noche: el equipo no perdió el eje, no se aceleró y sostuvo el resultado hasta el final.

El 83 a 73 final desató el festejo visitante. San Isidro barrió la serie, ganó de visitante y se metió nuevamente en la definición grande de la temporada.


Diotto fue la figura de San Isidro

En una noche de clasificación, J. Diotto fue uno de los grandes nombres del Santo. Terminó con 14 puntos, 4 rebotes y 19 de valoración, siendo el jugador más valorado de San Isidro. Su eficacia fue clave: convirtió 5/6 en dobles y 4/4 en libres, una producción muy sólida para un partido decisivo.

También fueron importantes Manu Lambrisca, con 11 puntos, 10 rebotes, 2 asistencias y 18 de valoración, y Nahuel Buchaillot, con 9 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias y 18 de valoración. Ambos aportaron equilibrio, lectura y presencia en distintos momentos del juego.

L. Ortiz sumó 11 puntos, con buenos porcentajes desde el perímetro, mientras que C. Hooper también aportó 11 unidades, además de 4 rebotes. Julián Eydallin fue muy valioso desde la rotación con 10 puntos, producto de 3/5 en triples.

El triunfo de San Isidro volvió a tener una característica clara: no dependió de una sola figura. El Santo ganó desde el funcionamiento colectivo, con varios jugadores en doble dígito y una estructura sólida en ambos costados.


Caire sostuvo a La Unión, pero no alcanzó

La Unión tuvo en Matías Caire a su jugador más determinante. El referente del Rojo terminó con 22 puntos, 2 asistencias, 2 recuperos y 15 de valoración. Fue el máximo anotador del partido y el jugador que más sostuvo al local en los momentos de mayor necesidad.

También tuvo una gran tarea Guido Cabrera, con 16 puntos, 3 rebotes, 7 asistencias y 18 de valoración. Su producción fue muy completa y le dio juego a La Unión en varios pasajes. Gonzalo Romero aportó 9 puntos y 12 rebotes, siendo importante en la lucha aérea, mientras que Lucio Longoni sumó 7 puntos, 3 rebotes, 3 tapas y 9 de valoración.

Sin embargo, La Unión pagó caro algunos déficits. El equipo terminó con apenas 4/16 en triples, un 25%, y 9/21 en libres, un 42%. En una semifinal decidida por diez puntos, esos porcentajes pesaron demasiado.


San Isidro ganó la serie con autoridad

La barrida de San Isidro no fue casualidad. En el primer juego, el Santo había ganado 88 a 75 luego de revertir una primera mitad adversa con un tercer cuarto demoledor. En el segundo, volvió a imponer su defensa para derrotar a La Unión por 68 a 51 y quedar match point.

En Colón, con el tercer punto en juego, el equipo volvió a mostrar respuestas. No empezó bien, perdió el primer cuarto por seis puntos, pero reaccionó en el segundo, quebró el partido en el tercero y cerró la clasificación con autoridad.

La serie completa dejó una imagen fuerte: San Isidro supo ganar de distintas maneras. Primero con una reacción ofensiva y defensiva en el complemento, luego con una noche de bajo goleo y máxima solidez atrás, y finalmente como visitante, con personalidad para barrer la llave.


La Unión se despidió después de una gran campaña

La eliminación duele para La Unión, pero no borra el gran camino recorrido. El equipo de Colón venía de una serie durísima ante Santa Paula, en la que ganó el quinto juego por 82 a 79 para meterse en semifinales. Ese cruce le exigió mucho desde lo físico y lo emocional.

Ante San Isidro, el Rojo no logró sostener la intensidad necesaria durante los cuarenta minutos. Tuvo buenos momentos, especialmente en los primeros cuartos de los juegos 1 y 3, pero el Santo fue más constante, más profundo y más efectivo en los momentos decisivos.

La Unión cerró una temporada importante, con presencia entre los cuatro mejores y una localía fuerte durante gran parte del torneo. La semifinal lo dejó sin final, pero también con una base competitiva valiosa.


La clave del partido

La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro llegó al descanso arriba por cuatro puntos, pero en el tercer período mostró su mejor versión, aprovechó el mal momento del local y estiró la ventaja hasta cerrar el parcial con el marcador 61 a 48.

También fue determinante la diferencia en la eficacia desde el perímetro. San Isidro convirtió 11/27 triples, un 40%, mientras que La Unión terminó con 4/16, un 25%. Esa distancia en el tiro exterior le permitió al Santo abrir la cancha y sostener la ventaja.

Otro dato fuerte fue la valoración colectiva: San Isidro terminó con 91, contra 65 de La Unión. Esa diferencia refleja la superioridad visitante en productividad general, toma de decisiones y ejecución en los momentos calientes.


Cómo quedó la serie

  • Juego 1: San Isidro 88 – La Unión 75
  • Juego 2: San Isidro 68 – La Unión 51
  • Juego 3: La Unión 73 – San Isidro 83
  • Serie: San Isidro ganó 3-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Clasificado: San Isidro
  • Próximo objetivo: final por el ascenso a La Liga Nacional
  • Rival: ganador de Lanús vs Gimnasia y Esgrima La Plata

Síntesis del partido

San Isidro venció a La Unión de Colón por 83 a 73 como visitante, barrió la serie semifinal 3-0 y se convirtió en el primer finalista de La Liga Argentina. El Santo reaccionó después de perder el primer cuarto 21-15, se fue al descanso arriba 40-36 y quebró el partido en el tercer período para entrar al cierre con ventaja de 61-48. Diotto fue la figura de la visita con 14 puntos y 19 de valoración, mientras que Caire lideró a La Unión con 22 puntos.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
La Unión 73 26/43, 60% 4/16, 25% 9/21, 42% 23 13 6 12 0 21 65
San Isidro 83 17/30, 56% 11/27, 40% 16/20, 80% 33 20 6 11 3 23 91

Parciales

Cuarto La Unión San Isidro
1C 21 15
2C 15 25
3C 12 21
4C 25 22
Final 73 83

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
J. Diotto San Isidro 14 4 1 0 0 19 +10
Nahuel Buchaillot San Isidro 9 6 5 2 0 18 +4
Manu Lambrisca San Isidro 11 10 2 2 1 18 +10
C. Hooper San Isidro 11 4 2 0 0 11 0
L. Ortiz San Isidro 11 2 1 2 0 12 +2
Julián Eydallin San Isidro 10 2 1 0 1 6 +9
Matías Caire La Unión 22 0 2 2 0 15 -8
Guido Cabrera La Unión 16 3 7 1 0 18 -3
Gonzalo Romero La Unión 9 12 2 2 0 17 -10
Lucio Longoni La Unión 7 3 0 0 3 9 +2




San Isidro volvió a imponer su defensa, venció a La Unión y quedó a un paso de la final

San Isidro La Unión Liga Argentina volvió a tener un capítulo marcado por la defensa del Santo: el equipo de San Francisco derrotó a La Unión de Colón por 68 a 51 en el segundo punto de la semifinal, puso la serie 2-0 y viajará a Entre Ríos con la chance concreta de cerrar la llave y meterse otra vez en la final por el ascenso.

San Isidro venció a La Unión y quedó a un paso de la final de La Liga Argentina

San Isidro volvió a demostrar por qué es uno de los equipos más sólidos de los playoffs. En un Antonio Manno colmado, con clima de semifinal y una enorme respuesta de su gente, el Santo derrotó a La Unión de Colón por 68 a 51, ganó el segundo punto de la serie y quedó 2-0 arriba en las semifinales de La Liga Argentina.

El equipo dirigido por Sebastián Porta construyó otra victoria desde su sello más reconocible: la defensa. No necesitó un partido ofensivo brillante ni una producción descomunal desde el perímetro. Le alcanzó con imponer intensidad, controlar el ritmo, cerrar caminos hacia el aro y desgastar a una Unión que empezó mejor, pero que se fue apagando con el correr de los minutos.

La llave ahora se trasladará a Colón, Entre Ríos, donde La Unión tendrá la obligación de ganar para seguir con vida. San Isidro, en cambio, viajará con una ventaja enorme: tendrá la primera chance de cerrar la serie y meterse nuevamente en la final por el ascenso. El tercer juego será el próximo jueves y, de ser necesario, el cuarto punto se jugará el sábado también en cancha de La Unión.


La Unión empezó mejor y marcó el primer golpe

El arranque del partido tuvo mejores sensaciones para La Unión. El equipo de Martín Guastavino salió con decisión, encontró en Matías Caire su principal vía de gol y logró manejar el primer cuarto con mayor claridad.

El Rojo de Colón necesitaba cambiar la imagen del primer juego, donde había hecho una gran primera mitad pero se había derrumbado en el tercer cuarto. Por eso, el inicio del segundo punto fue importante desde lo emocional. La Unión encontró ritmo, atacó con agresividad y pudo quedarse con el primer parcial por 18 a 17.

San Isidro, en cambio, no tuvo un comienzo cómodo. Le costó encontrar fluidez ofensiva y no pudo imponer de entrada la defensa que suele marcar sus mejores noches. Aun así, logró mantenerse cerca gracias a su efectividad desde la línea de libres y a la capacidad de no desesperarse cuando el trámite no le era favorable.

Esa fue una primera señal importante del Santo: aunque no dominaba, seguía dentro del partido.


El segundo cuarto cambió el desarrollo

El quiebre empezó a aparecer en el segundo segmento. El partido se volvió más trabado, con muchas imprecisiones, menos claridad ofensiva y decisiones forzadas de ambos lados. En ese escenario incómodo, San Isidro fue el equipo que mejor se adaptó.

La Unión empezó a mostrar signos de cansancio y perdió frescura en ataque. El Santo aprovechó ese bajón para acelerar cuando pudo, ajustar atrás y empezar a tomar control del juego desde la defensa.

El parcial fue determinante: 17 a 8 para San Isidro. Esa diferencia le permitió al local irse al descanso largo arriba por 34 a 26, después de haber perdido el primer cuarto por la mínima. En apenas diez minutos, el equipo de Porta transformó un inicio complejo en una ventaja importante.

No fue un cuarto de lujos, sino de trabajo. San Isidro ganó desde la concentración, desde el orden y desde la capacidad para forzar errores en el rival.


San Isidro sostuvo la ventaja ante la reacción entrerriana

La Unión salió al tercer cuarto con otra actitud. El equipo visitante entendió que el partido se le podía escapar y elevó su agresividad. El Rojo intentó atacar con mayor decisión, buscar mejores tiros y recuperar el pulso ofensivo que había tenido en el primer cuarto.

Ese tramo fue más equilibrado. El tercer parcial terminó igualado en 18 puntos, lo que le permitió a San Isidro conservar la diferencia y entrar al último cuarto arriba 52 a 44.

Para el Santo, ese período fue clave desde la madurez. No pudo estirar demasiado la ventaja, pero tampoco permitió que La Unión volviera definitivamente al partido. Cada vez que la visita intentó achicar, San Isidro encontró una respuesta para sostener el margen.

La Unión necesitaba una ráfaga para poner presión, pero nunca logró quebrar la estructura defensiva del local. San Isidro siguió controlando el ritmo, administrando posesiones y jugando con la ventaja a su favor.


El cierre fue todo del Santo

El último cuarto mostró la mejor versión defensiva de San Isidro. El equipo de Porta le cerró todos los caminos a La Unión, bajó su producción ofensiva al mínimo y terminó de quebrar el partido con autoridad.

El visitante apenas pudo anotar 7 puntos en los últimos diez minutos. Ese dato explica el desenlace. San Isidro no solo defendió bien: condicionó cada ataque, obligó a lanzar incómodo y no permitió segundas oportunidades claras.

La Unión terminó con apenas 51 puntos, una cifra muy baja para una semifinal. El Santo, por su parte, fue ampliando la diferencia hasta sellar el 68 a 51 definitivo, un resultado contundente por la forma en que fue construido.

La victoria no tuvo el impacto ofensivo del primer juego, cuando San Isidro había ganado 88 a 75, pero sí confirmó una identidad muy fuerte. Cuando el partido se pone físico, cerrado y de bajo goleo, el Santo sabe jugarlo.


Buchaillot volvió a liderar a San Isidro

Nahuel Buchaillot fue uno de los nombres más importantes de San Isidro. Terminó con 14 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias, 2 recuperos y 25 de valoración, siendo una pieza clave por su lectura, su eficacia desde la línea y su capacidad para sostener el ataque en una noche exigente.

Buchaillot no tuvo una planilla explosiva desde el tiro de campo, pero fue perfecto desde la línea de libres: 10/10. En partidos de playoffs, ese tipo de eficacia tiene un valor enorme, especialmente cuando el desarrollo es trabado y cada punto cuenta.

Además, su aporte fue integral. No solo anotó: ordenó, asistió, defendió y sostuvo al equipo en los momentos donde el juego pedía calma.


Saglietti, Ortiz y Diotto le dieron profundidad al Santo

San Isidro volvió a ganar con aportes repartidos. M. Saglietti fue fundamental desde la rotación con 13 puntos, 5 rebotes y 16 de valoración, mostrando una gran eficacia: 3/4 en dobles y 2/2 en triples. Su ingreso le dio puntos y confianza al equipo.

L. Ortiz también fue importante con 12 puntos, todos desde el perímetro, producto de un 4/7 en triples. En una noche donde el equipo no tuvo porcentajes colectivos altos desde tres puntos, su aparición fue necesaria para abrir la cancha.

Otro aporte clave llegó de J. Diotto, quien completó una planilla muy valiosa con 11 puntos, 8 rebotes, 2 recuperos y 16 de valoración. Su presencia cerca del aro ayudó a sostener la diferencia física y a controlar el rebote.

San Isidro también contó con el trabajo de Manu Lambrisca, que sumó 6 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias, y de C. Hooper, con 6 puntos, 3 rebotes y 1 tapa. No fueron números altísimos, pero sí aportes necesarios dentro de una estructura defensiva muy sólida.


La Unión sufrió una noche ofensiva muy incómoda

La Unión tuvo un buen arranque, pero no logró sostenerlo. Después del 18-17 del primer cuarto, el equipo entrerriano apenas pudo anotar 33 puntos en los tres períodos restantes. Esa falta de continuidad ofensiva terminó siendo determinante.

Matías Caire fue el máximo anotador del visitante con 13 puntos, aunque debió trabajar mucho para conseguirlos. Terminó con 5/12 en dobles y 1/3 en triples, en una noche donde San Isidro lo defendió con mucha atención.


Nicolás Henriques y Guido Cabrera aportaron 9 puntos cada uno, mientras que Gonzalo Romero sumó 8 puntos y 10 rebotes. Sin embargo, el Rojo nunca pudo encontrar una ofensiva fluida. Terminó con 31% en dobles, 21% en triples y 47% en libres, números muy bajos para sostener un partido de semifinal.

La Unión también sufrió desde la línea: convirtió apenas 11 de 23 libres. En un juego de bajo goleo, dejar tantos puntos en la línea termina pesando muchísimo.


La defensa, otra vez la identidad de San Isidro

La gran explicación del triunfo está en la defensa. San Isidro dejó a La Unión en 51 puntos, le permitió solo 14 dobles convertidos en 44 intentos y redujo su efectividad de tres puntos a 4/19.

El Santo también ganó la batalla de los rebotes: 44 contra 40, con 37 rebotes defensivos. Ese control le permitió limitar las segundas oportunidades de La Unión y manejar mejor el ritmo del partido.

Otro dato importante fue la valoración colectiva: San Isidro terminó con 76, mientras que La Unión apenas llegó a 35. La diferencia refleja no solo el resultado, sino también el dominio general del local en los aspectos que definen un partido trabado: defensa, rebote, orden y toma de decisiones.


San Isidro quedó 2-0 y viajará con tres chances de final

La serie queda muy favorable para San Isidro. El Santo ganó los dos primeros juegos en San Francisco y ahora viajará a Entre Ríos con la posibilidad concreta de cerrar la semifinal.

El primer punto había sido una victoria distinta: San Isidro derrotó a La Unión por 88 a 75, después de una enorme reacción en el tercer cuarto, donde dejó al rival en apenas 8 puntos. En el segundo juego, el dominio defensivo fue más sostenido y el equipo de Porta terminó imponiéndose 68 a 51.

Ahora La Unión tendrá que ganar sí o sí en Colón para evitar la eliminación. San Isidro, en cambio, sabe que tiene margen, pero también una oportunidad enorme: cerrar la serie cuanto antes y meterse nuevamente en una final por el ascenso.


La clave del partido

La clave estuvo en la defensa del último cuarto. La Unión llegó al período final abajo por ocho puntos, todavía con margen para competir, pero San Isidro le cerró todos los caminos y apenas le permitió 7 puntos en esos diez minutos.

También fue decisivo el segundo cuarto, donde el Santo ganó 17 a 8 y cambió el desarrollo del partido. Desde allí, el local manejó la diferencia con madurez y nunca dejó que la visita recuperara el control.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: San Isidro 88 – La Unión 75
  • Juego 2: San Isidro 68 – La Unión 51
  • Serie: San Isidro gana 2-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Próximo partido: jueves, en Colón
  • Cuarto juego: sábado, de ser necesario, en Colón
  • Quinto juego: de ser necesario, en San Francisco
  • Condición: San Isidro quedó a un triunfo de la final

Síntesis del partido

San Isidro derrotó a La Unión de Colón por 68 a 51 en el Antonio Manno, ganó el segundo punto de la semifinal y quedó 2-0 arriba en la serie. El Santo volvió a construir su victoria desde la defensa, especialmente en el segundo y último cuarto, donde dejó a la visita en apenas 8 y 7 puntos respectivamente. Buchaillot fue el máximo anotador local con 14 puntos, Saglietti aportó 13, Ortiz sumó 12 y Diotto completó una tarea clave con 11 puntos y 8 rebotes. En La Unión, Caire terminó con 13 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 68 17/35, 48% 6/24, 25% 16/20, 80% 44 13 7 12 3 21 76
La Unión 51 14/44, 31% 4/19, 21% 11/23, 47% 40 7 4 14 3 17 35

Parciales

Cuarto San Isidro La Unión
1C 17 18
2C 17 8
3C 18 18
4C 16 7
Final 68 51

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Nahuel Buchaillot San Isidro 14 6 5 2 1 25 +15
M. Saglietti San Isidro 13 5 0 1 0 16 +25
J. Diotto San Isidro 11 8 0 1 1 16 +21
L. Ortiz San Isidro 12 5 1 1 0 10 -5
C. Hooper San Isidro 6 3 1 0 1 8 -4
Manu Lambrisca San Isidro 6 6 2 0 1 5 +8
Matías Caire La Unión 13 2 1 0 0 5 -16
Nicolás Henriques La Unión 9 5 2 2 1 9 -14
Guido Cabrera La Unión 9 5 0 0 0 1 -13
Gonzalo Romero La Unión 8 10 2 1 1 8 -1



Lanús volvió a ganarle a Gimnasia, se puso match point y quedó a un paso de la final de La Liga Argentina

Lanús volvió a hacerse fuerte en el Antonio Rotili, derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 74 y quedó match point en las semifinales de La Liga Argentina. El Granate se puso 2-0 en la serie, tendrá tres oportunidades para sellar su clasificación a la final y viajará a La Plata con una ventaja enorme. Mike Henry fue determinante con 22 puntos y 9 rebotes.

Lanús venció a Gimnasia y quedó match point en las semifinales de La Liga Argentina

Lanús volvió a ganar un partido durísimo, de esos que se juegan con la cabeza caliente, las piernas cargadas y cada pelota como si fuera la última. En el Antonio Rotili, el Granate derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 74, se quedó con el segundo punto de las semifinales de La Liga Argentina y estiró su ventaja a 2-0 en la serie.

El triunfo tiene un peso enorme. Lanús no solo defendió su localía en los dos primeros juegos, sino que ahora viajará a La Plata con tres chances para abrochar su clasificación a la final. El equipo de Manu Anglese volvió a mostrar carácter, temple y respuestas en los momentos más calientes, ante un Gimnasia que compitió, reaccionó, se acercó en el cierre y volvió a exigirlo hasta el final.

La serie comenzó con un partidazo que Lanús ganó 78 a 76. En aquel primer punto, el Granate necesitó de dos triples decisivos de Robert Whitfield y Mike Henry para revertir un cierre adverso. En el segundo capítulo, la historia tuvo otra vez tensión, adrenalina y paridad, pero el desenlace volvió a caer del mismo lado: Lanús fue más sólido en los pasajes clave y quedó a un paso de la definición por el ascenso.


Un arranque veloz y con Lanús marcando el ritmo

El primer cuarto tuvo un ritmo altísimo. Los dos equipos salieron a correr la cancha, a buscar transiciones rápidas y a resolver con velocidad. Las defensas tardaron en acomodarse y eso permitió que el tanteador creciera rápido.

Lanús encontró daño cerca del aro, especialmente con las caídas de sus internos y con Mike Henry como principal referencia ofensiva. El extranjero fue el faro del Granate en ese inicio y anotó 11 puntos en el primer período, marcando diferencias por potencia, lectura y efectividad.

Gimnasia, por su parte, respondió con reparto ofensivo. El Lobo no dependió de una sola mano en ese tramo: Gian Franco Sinconi aportó 5 puntos, Juan Francisco Boffelli sumó 4 y Pérez Di Salvo colaboró con 3. Esa variedad le permitió mantenerse en partido y no dejar que Lanús se escapara demasiado.

El primer parcial terminó 24 a 20 para el local, con una sensación clara: la semifinal volvía a entregar un duelo de altísimo voltaje.


El segundo cuarto sostuvo la intensidad y Lanús tomó aire

La intensidad no bajó en el segundo capítulo. Lanús mantuvo la energía, aunque sufrió con su puntería desde el perímetro: apenas 2/8 en triples en el cuarto. Aun así, el Granate encontró soluciones cerca del aro y tuvo una ráfaga importante de Edgar Merchant, quien aportó 6 puntos en ese tramo.

El equipo local consiguió abrir una brecha de 41 a 35 cuando restaba 1:50 para el cierre del primer tiempo. Esa ventaja reflejaba el mayor volumen de posesiones, la insistencia en el rebote ofensivo y una defensa que empezaba a incomodar más a Gimnasia.

El Lobo atravesó pasajes de cierta inconsistencia. Le costó romper la defensa de Lanús y no pudo sostener la fluidez que había mostrado en algunos momentos del primer cuarto. Sin embargo, evitó un daño mayor y cerró la primera mitad apenas cuatro puntos abajo.

El descanso largo llegó con ventaja de Lanús por 46 a 42, un resultado que mantenía la serie dentro de un margen muy abierto.


Gimnasia reaccionó, pero Lanús respondió con un parcial decisivo

Tras las charlas en vestuarios, Gimnasia salió con mayor fluidez. El equipo de Fabián Renda ajustó su ataque, encontró mejores decisiones y logró revertir el marcador para ponerse 50 a 48 a los tres minutos del tercer cuarto.

Ese fue uno de los momentos más importantes del partido. Gimnasia parecía encontrar el camino para cambiar la historia, pero desde allí se secó ofensivamente. Cada avance se volvió difícil, cada lanzamiento llegó más forzado y la defensa de Lanús empezó a pesar.

El Granate respondió con un pasaje determinante. Con Mike Henry nuevamente como solución ofensiva y con un trabajo clave en los rebotes ofensivos, Lanús clavó un parcial de 13-2 para escaparse 61 a 52 en el cuarto más trabado de la noche.

Esa ráfaga fue decisiva porque frenó el mejor momento visitante y devolvió el control emocional al equipo local. Gimnasia había logrado pasar al frente, pero Lanús no se desordenó. Por el contrario, encontró respuestas rápidas, volvió a ejecutar con paciencia y cerró el tercer cuarto mejor parado.


El Granate sacó la máxima y Gimnasia volvió a pelear

El último cuarto arrancó con Lanús marcando la máxima de la noche: 65 a 54 a los dos minutos. En ese momento, el partido parecía inclinarse definitivamente para el local. El Granate defendía, dominaba el rebote y encontraba puntos importantes en ataque.

Pero Gimnasia volvió a demostrar que no se entrega. El Lobo batalló contra un rival potente y también contra un problema importante: la merma en su rotación por las salidas por acumulación de faltas de Agustín Vergara y Pérez Di Salvo. Aun así, el equipo platense logró recortar la diferencia y se acercó 74 a 71 cuando faltaban 2:40 minutos.

El cierre volvió a ser de nervios, contactos y posesiones pesadas. Gimnasia estaba otra vez en partido y Lanús necesitaba una respuesta para no dejar escapar una ventaja que había construido con mucho esfuerzo.

Allí apareció Edgar Merchant. En un panorama incómodo, el jugador del Granate resolvió con acciones importantes y sostuvo al local en el momento más caliente del juego. El desenlace conservó la emotividad y la adrenalina, pero Lanús volvió a estar más firme para quedarse con el triunfo 78 a 74.


Mike Henry, el faro ofensivo de Lanús

Mike Henry fue la gran figura de Lanús. Terminó con 22 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 29 de valoración, números que reflejan su peso total en el partido. Además, tuvo una eficacia determinante: 5/6 en dobles y 4/7 en triples.

Su impacto apareció desde el primer cuarto, cuando marcó el ritmo ofensivo del equipo con 11 puntos. Luego volvió a ser clave en el tercer período, cuando Gimnasia pasó al frente y Lanús necesitaba una referencia para no perder el control del partido.

Henry le dio al Granate puntos, rebotes, lectura y presencia. En una semifinal donde cada detalle pesa, su jerarquía volvió a marcar diferencias.


Merchant y Franchino, dos aportes fundamentales

Aunque Henry fue el nombre más destacado, Lanús volvió a ganar por su capacidad colectiva. Edgar Merchant fue clave desde la banca con 14 puntos, 4 rebotes y 17 de valoración. Su producción fue especialmente importante en los tramos decisivos, cuando el partido volvió a apretarse y Gimnasia se acercó en el cierre.

También fue muy importante Martín Franchino, quien completó una planilla de 13 puntos, 10 rebotes y 19 de valoración. Su presencia en la lucha aérea fue determinante para que Lanús pudiera sostener segundas oportunidades y controlar mejor algunos momentos del juego.

Joaquín Nóblega volvió a aportar puntos importantes, con 11 unidades, destacándose por su eficacia desde el perímetro: 3/4 en triples. Roquez Johnson sumó 9 puntos y 4 rebotes, mientras que Lucio Reinaudi volvió a ser determinante desde la conducción con 10 asistencias, aunque no tuvo una buena noche en el tiro.


Gimnasia volvió a competir, pero quedó contra las cuerdas

Gimnasia no pudo robar en Lanús y quedó 0-2 abajo en la serie, pero volvió a competir con mucha personalidad. El Lobo tuvo pasajes positivos, llegó a pasar al frente en el tercer cuarto y se acercó en el cierre, aunque no le alcanzó para cambiar el resultado.

El mejor del equipo platense fue Gian Franco Sinconi, quien terminó con 20 puntos, 7 rebotes y 18 de valoración. Fue el principal sostén ofensivo de Gimnasia y volvió a demostrar que es una pieza clave del conjunto de Renda.

También tuvo un buen partido Ezequiel Paz, con 16 puntos, 7 rebotes y 5 recuperos, aunque esta vez no pudo repetir la actuación dominante del primer juego. Pérez Di Salvo aportó 12 puntos, con una planilla perfecta desde la línea: 6/6 en libres, pero salió condicionado por faltas. Juan Gutiérrez fue importante en la pintura con 10 rebotes, aunque apenas pudo anotar 4 puntos.

Uno de los problemas de Gimnasia volvió a estar en el tiro exterior: terminó con 6/24 en triples, un 25%. En una semifinal tan cerrada, esa falta de eficacia terminó pesando demasiado.


Lanús quedó match point y viajará a La Plata con ventaja máxima

Con este resultado, Lanús quedó 2-0 arriba en la serie de semifinales. Eso significa que tendrá tres oportunidades para cerrar la llave y meterse en la final de La Liga Argentina.

El tercer duelo será este miércoles en La Plata, donde Gimnasia buscará hacerse fuerte en el Víctor Nethol para descontar y seguir con vida. El Lobo ya demostró en los playoffs que sabe reaccionar ante situaciones adversas: perdió el primer partido de cuartos ante Barrio Parque, luego ganó de visitante en Córdoba y terminó cerrando la serie en casa.

Pero Lanús llega con una confianza enorme. Ganó los dos primeros juegos de semifinales, atraviesa una racha muy fuerte en playoffs y está a una victoria de la final. El equipo de Anglese vuelve a confirmar que tiene carácter, profundidad y recursos para resolver partidos incómodos.


La clave del partido

La clave estuvo en la respuesta de Lanús después de que Gimnasia pasara al frente en el tercer cuarto. El Lobo se puso 50 a 48, pero el Granate contestó con un parcial de 13-2 que le permitió recuperar el control del partido.

También fue determinante el rebote ofensivo y la capacidad de Lanús para obtener segundas oportunidades. El local terminó con 37 rebotes totales, 12 de ellos ofensivos, mientras que Gimnasia sumó 31 rebotes, con 6 en ataque. Esa diferencia le dio al Granate posesiones extra en momentos decisivos.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Juego 2: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 74
  • Serie: Lanús gana 2-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Próximo partido: miércoles, en La Plata
  • Condición: Lanús quedó match point
  • Objetivo: el ganador de la serie avanzará a la final por el ascenso

Síntesis del partido

Lanús derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 74 en el segundo juego de las semifinales de La Liga Argentina y quedó 2-0 arriba en la serie. El Granate tuvo a Mike Henry como figura con 22 puntos y 9 rebotes, acompañado por Edgar Merchant, autor de 14 puntos, y Martín Franchino, clave con 13 puntos y 10 rebotes. En Gimnasia se destacó Gian Franco Sinconi, con 20 puntos y 7 rebotes. El tercer partido será en La Plata.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 78 20/44, 45% 7/23, 30% 17/25, 68% 37 17 7 12 3 18 85
Gimnasia LP 74 20/36, 55% 6/24, 25% 16/19, 84% 31 12 7 16 3 24 64

Parciales

Cuarto Lanús Gimnasia LP
1C 24 20
2C 22 22
3C 17 14
4C 15 18
Final 78 74

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Mike Henry Lanús 22 9 3 2 29 +6
Martín Franchino Lanús 13 10 0 1 19 +5
Edgar Merchant Lanús 14 4 1 0 17 -7
Joaquín Nóblega Lanús 11 2 2 2 11 -3
Roquez Johnson Lanús 9 4 0 2 8 -1
Lucio Reinaudi Lanús 4 4 10 8 -3 +2
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 20 7 1 1 18 +2
Ezequiel Paz Gimnasia LP 16 7 0 5 13 -4
Pérez Di Salvo Gimnasia LP 12 0 1 2 9 +4
Juan Gutiérrez Gimnasia LP 4 10 0 1 8 -11



San Isidro reaccionó a tiempo, venció a La Unión y pegó primero en semifinales

San Isidro tuvo dos caras, pero encontró su mejor versión en el complemento: derrotó a La Unión de Colón por 88 a 75 en el Antonio Manno, ganó el primer punto de la serie semifinal y quedó 1-0 arriba en La Liga Argentina. El Santo sufrió durante el primer tiempo, reaccionó con una defensa asfixiante en el tercer cuarto y construyó una victoria clave ante su gente.

San Isidro venció a La Unión y se quedó con el primer punto de la semifinal

San Isidro comenzó las semifinales de La Liga Argentina con una victoria de enorme valor. En el estadio Antonio Manno, el Santo derrotó a La Unión de Colón por 88 a 75, se quedó con el primer punto de la serie y quedó 1-0 arriba en una llave que promete ser intensa, física y cargada de ajustes.

El equipo dirigido por Sebastián Porta tuvo que trabajar mucho más de lo que marca el resultado final. Durante el primer tiempo, La Unión mostró personalidad, intensidad ofensiva y altos porcentajes para incomodar al local. El conjunto de Colón llegó al descanso largo arriba 50 a 44, después de una primera mitad en la que logró ejecutar mejor su plan y obligó a San Isidro a buscar variantes.

Pero el partido cambió por completo en el complemento. San Isidro recuperó su identidad defensiva, elevó la presión, corrió mejor la cancha y dejó a La Unión en apenas 8 puntos en el tercer cuarto. Ese parcial fue el quiebre de la noche: el Santo pasó al frente, tomó confianza y cerró el tercer período arriba 69 a 58. Desde allí, manejó los tiempos y terminó sellando un triunfo clave para abrir la semifinal.


Un primer cuarto de alto vuelo ofensivo

El arranque fue intenso, dinámico y con mucho ritmo. Los dos equipos entraron al partido con decisión, buscando correr, abrir la cancha y lastimar desde el perímetro.

San Isidro se quedó con el primer cuarto por 26 a 25, en un parcial de alto goleo que marcó el tono inicial del partido. Juan Suñé fue uno de los grandes protagonistas del local, comenzando encendido desde la línea de tres puntos. Del otro lado, Guido Cabrera respondió con eficacia para sostener a La Unión en partido.

La paridad fue absoluta. San Isidro intentó imponer su localía y el empuje del Antonio Manno, pero La Unión no se achicó. El equipo de Martín Guastavino movió bien la pelota, encontró buenos lanzamientos y mostró desde el inicio que estaba dispuesto a competir de igual a igual.


La Unión tuvo su mejor momento en el segundo cuarto

El segundo segmento fue el mejor tramo de La Unión. El conjunto entrerriano elevó su intensidad, castigó con una buena ráfaga ofensiva y logró sacar ocho puntos de diferencia, poniéndose 39 a 31 cuando restaban seis minutos para el cierre del primer tiempo.

Ese pasaje tuvo como protagonistas a V. Salamone y Matías Caire, que le dieron soluciones al Rojo en ataque. La Unión jugó con confianza, encontró espacios y sostuvo porcentajes altos que complicaron mucho a San Isidro.

El Santo, por su parte, perdió fluidez. Le costó cortar los circuitos ofensivos visitantes y no pudo imponer la defensa que suele ser una de sus grandes fortalezas. Porta buscó variantes y ajustes, pero La Unión mantuvo el control durante buena parte del cuarto.

El descanso largo llegó con ventaja para los de Colón por 50 a 44. La diferencia no era definitiva, pero sí marcaba una señal clara: San Isidro necesitaba cambiar la energía defensiva si quería quedarse con el primer punto.


El tercer cuarto cambió la historia

El complemento fue otro partido. San Isidro salió con otra determinación, otra agresividad y otra lectura defensiva. El equipo local recuperó su memoria competitiva y rápidamente pasó al frente con un gran inicio de tercer cuarto, colocándose 51 a 50.

Desde ese momento, el desarrollo se inclinó hacia el Santo. La defensa volvió a ser la identidad del equipo de Sebastián Porta. San Isidro presionó mejor, cerró caminos, obligó a La Unión a tomar tiros incómodos y transformó cada recuperación en una oportunidad para correr la cancha.

El dato que explica el quiebre es contundente: La Unión apenas anotó 8 puntos en el tercer parcial. San Isidro ganó ese cuarto 25 a 8 y pasó de perder 44-50 al descanso a ganar 69 a 58 antes del último período.

Ese parcial cambió todo: el marcador, la confianza, el clima del estadio y la sensación de control.


San Isidro sostuvo la diferencia en el cierre

El último cuarto mantuvo la misma tendencia. San Isidro ya no era el equipo dubitativo del primer tiempo, sino un conjunto más firme, más agresivo y más conectado con su plan de juego.

La Unión intentó reaccionar, pero no logró recuperar la fluidez ofensiva de la primera mitad. El Rojo dependió de algunas apariciones individuales, pero San Isidro mantuvo su solidez defensiva y administró mejor los momentos del partido.

El Santo sostuvo la ventaja, jugó con otra mentalidad y terminó cerrando el 88 a 75 final. Fue una victoria trabajada, construida desde una transformación clara entre el primer y el segundo tiempo.

El triunfo le permite a San Isidro comenzar arriba la serie semifinal y defender la localía en el primer capítulo. El segundo punto se jugará nuevamente en el Antonio Manno, el lunes 18 desde las 21 horas.


Buchaillot, Suñé, Hooper y Lambrisca, claves en el Santo

San Isidro tuvo varios puntos altos. Nahuel Buchaillot fue el máximo anotador del equipo con 20 puntos, además de 4 asistencias, 2 recuperos, 1 tapa y 20 de valoración. Fue determinante por su eficacia: convirtió 6/6 en dobles y 2/4 en triples.

Juan Suñé también tuvo una noche muy importante. Terminó con 19 puntos, con 4/5 en triples, además de 4 rebotes, 2 recuperos y 21 de valoración. Su arranque desde el perímetro fue clave para sostener al Santo en un primer tiempo complejo.

En la pintura, C. Hooper completó una actuación de alto impacto: 16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, 2 recuperos y 25 de valoración. Su presencia fue fundamental para darle equilibrio al equipo, tanto en ataque como en defensa.

Otro nombre decisivo fue Manu Lambrisca, que sumó 13 puntos, 11 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos y 20 de valoración. Su trabajo fue completo y su energía ayudó a sostener la reacción del complemento.

También aportó Julián Eydallin desde la rotación con 10 puntos, 4 rebotes y 3 recuperos, confirmando la profundidad de un San Isidro que necesitó respuestas desde distintos sectores.


La Unión mostró una gran primera mitad, pero se cayó en el complemento

La Unión tuvo un muy buen primer tiempo. El equipo de Colón jugó con ritmo, encontró variantes y llegó al descanso arriba por seis puntos. Durante esos veinte minutos, mostró personalidad para competir en el Antonio Manno y llegó a sacar una diferencia interesante.

El problema estuvo en el tercer cuarto. Allí, el Rojo perdió claridad, sufrió la presión local y quedó condicionado por una producción ofensiva muy baja. Ese parcial de 25-8 en contra fue demasiado pesado para sostenerse en el partido.

Lucio Longoni fue uno de los mejores del equipo visitante, con 14 puntos, 5 rebotes, 3 recuperos, 4 tapas y 18 de valoración. También aportó V. Salamone, con 14 puntos desde la banca, y Nicolás Henriques, con 13 puntos y 7 rebotes.

Matías Caire, figura en el quinto juego ante Santa Paula, terminó con 12 puntos, mientras que Gonzalo Romero y Guido Cabrera sumaron 11 puntos cada uno. Sin embargo, La Unión no logró sostener en el segundo tiempo la eficacia y la intensidad que había mostrado antes del descanso.


Un duelo de semifinales con historia reciente fuerte

La serie llega con dos equipos que vienen de atravesar cruces durísimos. San Isidro accedió a semifinales después de eliminar a Deportivo Viedma en un quinto partido, imponiéndose 62 a 53 en el Antonio Manno. En aquella noche, el Santo volvió a sostenerse desde la defensa, su gran marca de identidad en estos playoffs.

La Unión, por su parte, llegó a esta instancia tras superar a Santa Paula en otra serie extensa y cargada de tensión. El equipo de Colón ganó el quinto juego por 82 a 79, con Matías Caire como gran figura, y logró meterse entre los cuatro mejores de La Liga Argentina.

Por eso, el primer punto tenía un valor especial. No solo abría la semifinal, sino que enfrentaba a dos equipos acostumbrados a sufrir, ajustar y competir bajo presión.


La clave del partido

La clave estuvo en el tercer cuarto. San Isidro cambió por completo su actitud defensiva, dejó a La Unión en apenas 8 puntos, ganó el parcial 25 a 8 y tomó una ventaja que ya no soltó.

El Santo entendió que necesitaba bajar el ritmo ofensivo del rival, cortar los circuitos de Caire, Cabrera, Longoni y compañía, y correr a partir de su defensa. Cuando lo consiguió, el partido cambió de dueño.

También fue determinante la eficacia de San Isidro: terminó con 63% en dobles y 42% en triples, además de una valoración colectiva de 101, superior a los 68 de La Unión.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: San Isidro 88 – La Unión 75
  • Serie: San Isidro gana 1-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Sede: Antonio Manno
  • Juego 2: lunes 18, 21:00, nuevamente en San Francisco
  • Formato: serie semifinal de playoffs

Síntesis del partido

San Isidro venció a La Unión de Colón por 88 a 75 en el primer juego de la semifinal de La Liga Argentina y quedó 1-0 arriba. El Santo sufrió en el primer tiempo, se fue al descanso perdiendo 50-44, pero reaccionó con una enorme defensa en el tercer cuarto, parcial que ganó 25-8. Buchaillot lideró con 20 puntos, Suñé aportó 19 y Hooper fue determinante con 16 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 88 26/41, 63% 9/21, 42% 9/13, 69% 38 18 2 13 5 20 101
La Unión 75 26/52, 50% 4/16, 25% 11/17, 64% 27 11 8 8 4 19 68

Parciales

Cuarto San Isidro La Unión
1C 26 25
2C 18 25
3C 25 8
4C 19 17
Final 88 75

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
C. Hooper San Isidro 16 7 6 2 1 25 +18
Juan Suñé San Isidro 19 4 1 2 0 21 +17
Nahuel Buchaillot San Isidro 20 2 4 2 1 20 +9
Manu Lambrisca San Isidro 13 11 3 2 1 20 +21
Julián Eydallin San Isidro 10 4 1 3 0 14 -5
Lucio Longoni La Unión 14 5 0 3 4 18 -15
V. Salamone La Unión 14 3 0 0 0 12 +2
Nicolás Henriques La Unión 13 7 4 1 1 11 -6
Matías Caire La Unión 12 1 2 1 0 7 -9
Guido Cabrera La Unión 11 4 1 1 1



Lanús festejó ante Gimnasia en un partidazo y pegó primero en las semifinales de La Liga Argentina

Lanús volvió a responder en una noche caliente de playoffs: derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 76 en el Antonio Rotili, se quedó con el primer punto de la serie semifinal y quedó 1-0 arriba. Martín Franchino y Mike Henry fueron determinantes con 19 puntos cada uno, mientras que Ezequiel Paz sostuvo al Lobo con 26 unidades.

Lanús venció a Gimnasia y Esgrima La Plata y pegó primero en semifinales

Lanús dio el primer golpe en las semifinales de La Liga Argentina. En una noche imponente en el Antonio Rotili, con un marco de público acorde a una instancia decisiva, el Granate derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 76 y se adelantó 1-0 en una serie que promete ser intensa, pareja y cargada de emociones.


El partido tuvo todo lo que se espera de una semifinal: ritmo alto, pasajes de dominio alternado, figuras determinantes, defensas al límite, triples decisivos y un cierre cargado de tensión. Lanús encontró un plus en los minutos finales, mostró mayor aplomo desde la línea de libres y sostuvo una victoria que vale muchísimo en el inicio de la llave.

El equipo dirigido por Juan Manuel Anglese venía de barrer a Villa San Martín en cuartos de final y llegaba con una fuerte identidad defensiva, variantes ofensivas y una conexión creciente con su público. Del otro lado, Gimnasia arribó con confianza después de eliminar a Barrio Parque en una serie durísima que cerró 3-1 con un final épico en La Plata.

En ese contexto, el primer juego estuvo a la altura. Lanús tuvo a Martín Franchino y Mike Henry como líderes ofensivos, ambos con 19 puntos. Franchino además sumó 9 rebotes, mientras que Henry completó una planilla impactante con 12 recobres. En Gimnasia, la gran figura fue Ezequiel Paz, autor de 26 puntos, siendo el jugador más desequilibrante del Lobo.


Un arranque vertiginoso y con Gimnasia más fino

El partido comenzó con un ritmo altísimo. Los dos equipos salieron decididos a correr, mover la pelota y atacar con claridad. Gimnasia tuvo un inicio más fluido, especialmente por su efectividad en tiros de campo y por la jerarquía de Ezequiel Paz, que rápidamente se convirtió en el eje ofensivo del conjunto platense.


El Lobo encontró buenos tiros, lastimó con decisiones rápidas y logró imponer su ofensiva en el primer cuarto. Paz fue el factor principal: anotó 10 puntos en el parcial inicial y le permitió a la visita cerrar arriba 24 a 20.

Lanús, sin embargo, no se desacomodó. El Granate se mantuvo cerca gracias a los aportes de Joaquín Nóblega, que sumó 7 puntos en ese tramo, y Martín Franchino, que agregó 6 unidades. Aunque Gimnasia tuvo mejores porcentajes y mayor fluidez, el local logró evitar que la diferencia se estirara demasiado.

Ese primer cuarto dejó una señal clara: el partido iba a ser de detalles. Gimnasia había arrancado mejor, pero Lanús ya mostraba respuestas para competir en un escenario de alta exigencia.


El segundo cuarto cambió con los triples del Granate

En el segundo período, Lanús encontró una de sus vías más importantes: el tiro exterior. El equipo de Anglese mejoró la circulación, empezó a tomar mejores lanzamientos y castigó desde el perímetro con una efectividad decisiva.

El Granate convirtió 5 de sus 6 triples en ese cuarto, una ráfaga que cambió el desarrollo del partido. Mike Henry apareció con 8 puntos en el parcial y Robert Whitfield aportó 7, dándole al local una energía ofensiva que hasta ese momento no había podido sostener con continuidad.

Gimnasia, en cambio, sufrió una merma clara en su ataque. Después de un primer cuarto muy efectivo, el Lobo bajó sus porcentajes y terminó con un 4/15 de cancha en el segundo segmento. Esa caída le permitió a Lanús tomar el control y llegar al descanso largo arriba 46 a 42.


El Granate no solo dio vuelta el marcador: también cambió el clima del partido. Con el Rotili empujando y con sus extranjeros encendidos, Lanús empezó a sentirse cómodo dentro de la intensidad de la semifinal.


Un tercer cuarto más trabado y de mucha disputa

Después del entretiempo, el partido cambió otra vez. El tercer cuarto tuvo menos fluidez ofensiva, más roce y mayor dificultad para producir puntos. Las defensas ajustaron, las posesiones se volvieron más largas y cada ataque empezó a tener un peso mayor.

Lanús llegó a tomar una ventaja de 55 a 48, obligando al técnico de Gimnasia, Fabián Renda, a pedir minuto para reorganizar al equipo. El Lobo estaba en un momento incómodo, con problemas para anotar y con el local intentando escaparse.

Sin embargo, Gimnasia reaccionó. Raúl Pelorosso apareció con 5 puntos importantes en el cierre del período y le devolvió vida al Tripero. El equipo platense volvió a ponerse en partido y redujo la diferencia antes del último descanso.

El tercer cuarto terminó con Lanús arriba 58 a 55. La ventaja era mínima, y todo quedaba servido para un último episodio de máxima tensión.


El último cuarto tuvo adrenalina, nervios y un cierre dramático

El cuarto final entregó todo lo que prometía la serie: adrenalina, contacto físico, nervios y jugadores importantes tomando responsabilidades. Gimnasia logró pasar al frente 69 a 66 cuando restaban 2:20 para el cierre, en un momento que parecía inclinar la noche hacia el lado visitante.

Pero Lanús respondió como equipo grande. En plena adversidad, aparecieron dos bombas decisivas: una de Robert Whitfield y otra de Mike Henry, que le devolvieron al Granate la ventaja por 72 a 69. Fueron dos triples de enorme valor emocional y deportivo, porque llegaron cuando Gimnasia parecía tomar el control del partido.

El Lobo no se rindió. Con un doble y falta de Ezequiel Paz, igualó el marcador 72 a 72 a falta de un minuto. El cierre quedó en manos de los detalles, exactamente como se esperaba en una semifinal.

Allí Lanús tuvo más aplomo. Con las faltas como protagonistas, el local facturó mejor desde la línea, administró las últimas posesiones y terminó sellando el 78 a 76 final para desatar un festejo enorme en el Rotili.


Franchino y Henry, dos pilares para Lanús

Lanús encontró en Martín Franchino y Mike Henry a sus grandes sostenes. Franchino terminó con 19 puntos, 9 rebotes y 21 de valoración, siendo clave por su eficacia cerca del aro y por su presencia en la lucha aérea. Su planilla incluyó 7/10 en dobles, además de 8 rebotes defensivos.

Henry también fue decisivo: 19 puntos, 12 rebotes, 1 asistencia, 1 tapa y 15 de valoración. Aunque no tuvo su mejor noche desde la línea, su impacto en el juego fue enorme por su capacidad para sumar en ataque, capturar rebotes y anotar en momentos calientes.

A ellos se sumó Joaquín Nóblega, con 17 puntos, una planilla muy eficiente de 3/5 en triples y 4/4 en libres. También fue importante Robert Whitfield, con 12 puntos y una bomba clave en el cierre.

Lanús no tuvo un partido perfecto, pero sí encontró respuestas en los momentos decisivos. Esa fue una de las grandes virtudes del equipo: cuando Gimnasia pasó al frente, el Granate no se quebró.


Reinaudi, conducción y lectura para sostener al Granate

Más allá del goleo, Lucio Reinaudi fue una pieza determinante desde la conducción. Terminó con 5 puntos, 9 rebotes y 10 asistencias, completando una tarea de enorme valor para ordenar al equipo.

En una semifinal tan apretada, tener un base capaz de administrar ritmos, repartir juego y colaborar en el rebote fue fundamental. Reinaudi no necesitó anotar mucho para influir: manejó posesiones, encontró compañeros y ayudó a sostener la estructura ofensiva de Lanús.

Ese aspecto colectivo fue una continuidad de lo que el propio Anglese había remarcado tras la clasificación ante Villa San Martín: el Granate no depende de una sola figura, sino que distintos jugadores aparecen en diferentes momentos y todos comprenden su rol.


Gimnasia compitió hasta el final y estuvo muy cerca

Gimnasia cayó, pero volvió a mostrar por qué llegó a semifinales. El Lobo jugó de igual a igual, tuvo momentos de gran básquet, pasó al frente en el cierre y estuvo a una o dos posesiones de robar el primer punto como visitante.

Ezequiel Paz fue el gran nombre del equipo platense. Terminó con 26 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias, 2 recuperos y 26 de valoración. Fue el jugador más regular de la visita y el principal argumento ofensivo durante toda la noche.

También aportó Raúl Pelorosso, con 15 puntos y 5 asistencias, además de buenas apariciones en el tercer cuarto para sostener al equipo. Gian Franco Sinconi sumó 9 puntos y 7 rebotes, mientras que Agustín Vergara terminó con 9 unidades y 4 rebotes.

El problema principal del Lobo estuvo en el tiro exterior: apenas 4/23 en triples, un 17%. En un partido que se definió por dos puntos, esa baja efectividad desde el perímetro terminó pesando demasiado.


Lanús confirmó su carácter de playoffs

La victoria fortalece el momento de Lanús. El Granate llegó a semifinales después de una serie perfecta ante Villa San Martín, a quien eliminó por 3-0, y en el primer cruce ante Gimnasia volvió a demostrar que tiene herramientas para competir en cierres cerrados.

El equipo de Anglese mostró identidad, una palabra que viene repitiéndose en su camino de playoffs. Defensa, intensidad, variantes ofensivas, conexión con su gente y capacidad para responder cuando el partido se rompe emocionalmente.

En el primer juego de semifinales, Lanús no dominó de principio a fin. Tuvo que sufrir, ajustar, remontar, defender y acertar en el momento justo. Esa capacidad para convivir con la dificultad es una marca muy importante en instancias decisivas.


Gimnasia buscará recuperarse en el segundo punto

Para Gimnasia, la derrota duele porque estuvo cerca. El Lobo tuvo un gran primer cuarto, resistió cuando Lanús sacó ventajas y llegó al cierre con chances reales de ganar. Sin embargo, el Granate fue más preciso en los últimos segundos.

El equipo de Renda ya demostró en estos playoffs que puede reaccionar fuera de casa. En cuartos de final perdió el primer partido ante Barrio Parque, luego ganó como visitante en Córdoba y terminó cerrando la serie en La Plata. Por eso, el segundo juego será clave para saber si Gimnasia puede volver a equilibrar la serie antes de regresar al Víctor Nethol.

Lanús, en cambio, intentará aprovechar el impulso de este triunfo y hacerse fuerte nuevamente en el Rotili para viajar a La Plata con una ventaja importante.


La clave del partido

La clave estuvo en el cierre. Gimnasia pasó al frente 69-66 a falta de 2:20, pero Lanús respondió con dos triples enormes de Whitfield y Henry para recuperar el mando. Luego, cuando el partido se igualó 72-72 a falta de un minuto, el Granate mostró más aplomo desde la línea de libres y cerró mejor.

También pesó el rebote: Lanús terminó con 46 recobres contra 34 de Gimnasia. En un partido tan cerrado, esa diferencia le dio al local más segundas oportunidades y mayor control en momentos sensibles.


Cómo queda la serie

  • Juego 1: Lanús 78 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Serie: Lanús gana 1-0
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina
  • Sede del primer juego: Antonio Rotili
  • Próximo partido: nuevamente en cancha de Lanús
  • Objetivo: el ganador de la serie avanzará a la final por el ascenso

Síntesis del partido

Lanús venció a Gimnasia y Esgrima La Plata por 78 a 76 en el primer juego de las semifinales de La Liga Argentina y se adelantó 1-0 en la serie. El Granate tuvo a Martín Franchino y Mike Henry como máximos anotadores, ambos con 19 puntos, mientras que Ezequiel Paz lideró al Lobo con 26 unidades. En un cierre cargado de tensión, los triples de Whitfield y Henry y la eficacia final desde la línea le dieron el triunfo al equipo de Anglese.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Lanús 78 18/46, 39% 9/25, 36% 15/25, 60% 46 16 3 12 2 27 75
Gimnasia LP 76 22/38, 57% 4/23, 17% 20/27, 74% 34 10 6 6 2 26 78

Parciales

Cuarto Lanús Gimnasia LP
1C 20 24
2C 26 18
3C 12 13
4C 20 21
Final 78 76

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Martín Franchino Lanús 19 9 1 1 21 -7
Mike Henry Lanús 19 12 0 1 15 -5
Joaquín Nóblega Lanús 17 4 1 0 19 -1
Robert Whitfield Lanús 12 2 3 1 5 +7
Lucio Reinaudi Lanús 5 9 10 4 16 -1
Ezequiel Paz Gimnasia LP 26 3 2 2 26 +4
Raúl Pelorosso Gimnasia LP 15 3 5 0 13 -2
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 9 7 1 0 16 0
Agustín Vergara Gimnasia LP 9 4 0 1 6 +4
Juan Gutiérrez Gimnasia LP 7 7 1 1 7



Argentino venció a Atenas, aseguró la permanencia y mandó al Griego otra vez a la Liga Argentina

Argentino de Junín venció 88-77 a Atenas de Córdoba y aseguró la permanencia en La Liga Nacional. El Turco cerró la serie 3-1 en el Fortín de Las Morochas, mientras que el Griego, uno de los clubes más históricos del básquet argentino, volvió a descender y jugará la próxima temporada en la Liga Argentina.

Argentino logró la permanencia y Atenas sufrió otro golpe histórico

Argentino de Junín consiguió el objetivo más importante de la temporada. En una noche cargada de tensión, emoción y desahogo en el Fortín de Las Morochas, el Turco derrotó a Atenas de Córdoba por 88-77, cerró la serie por la permanencia 3-1 y aseguró su continuidad en La Liga Nacional de Básquet.

El triunfo significó mucho más que una victoria. Para Argentino fue la confirmación de una reacción enorme en una serie que había comenzado cuesta arriba. Para Atenas, en cambio, fue otro capítulo doloroso en su historia reciente: el Griego no pudo forzar un quinto juego y disputará la próxima temporada en la Liga Argentina, la segunda categoría del básquet nacional.

El equipo dirigido por Adrián Capelli llegó al cuarto partido con ventaja de 2-1 y sabía que tenía la posibilidad de definir la serie ante su gente. Del otro lado, Atenas necesitaba ganar para llevar la llave a un quinto encuentro en Córdoba. La presión era enorme, pero Argentino logró sostenerse, reaccionó después de un mal comienzo y terminó cerrando la noche con autoridad.


Un arranque complicado para el Turco

El partido comenzó mejor para Atenas. El conjunto cordobés salió con intensidad, encontró buenos ataques y aprovechó las dudas iniciales de Argentino. El Griego se quedó con el primer cuarto por 25-17, apoyado en un buen inicio ofensivo y en la producción de jugadores importantes como Luciano González y Ramiro Ledesma, quienes sostuvieron a la visita en el arranque.


Argentino, por su parte, sufrió en defensa y no encontró fluidez ofensiva en los primeros minutos. El local parecía sentir el peso de tener en sus manos la chance de asegurar la permanencia. Además, una de sus principales cartas ofensivas, Dylan Smith, no logró entrar rápido en juego, algo que Atenas intentó capitalizar.

Ese primer cuarto dejó una señal clara: Atenas no iba a entregar la serie sin pelear. El Griego sabía que era ganar o descender, y por eso jugó los primeros diez minutos con decisión, carácter y agresividad.


Argentino reaccionó antes del descanso

En el segundo cuarto, el Turco empezó a encontrar respuestas. Fernando Podestá tuvo un ingreso importante y aportó presencia en la pintura, ayudando a mejorar el funcionamiento ofensivo del equipo juninense. Argentino dejó atrás el nerviosismo inicial y comenzó a jugar con más paciencia.

Atenas, sin embargo, logró sostener la ventaja. Aunque el local creció y achicó la diferencia, el conjunto cordobés se fue al descanso largo arriba por 45-43.

El partido estaba completamente abierto. Argentino había logrado sobrevivir al mejor arranque de Atenas y llegó al entretiempo apenas dos puntos abajo. Ese detalle terminó siendo clave, porque el Turco evitó que la visita pudiera escaparse y trasladó la definición a un segundo tiempo cargado de tensión.


El tercer cuarto cambió el clima de la noche

El tercer período fue intenso, parejo y emocionalmente muy fuerte. Los dos equipos intercambiaron golpes y jugaron con la presión propia de una definición por la permanencia. Atenas intentó sostener la ventaja con la experiencia de Luciano González, mientras que Argentino empezó a encontrar más variantes ofensivas.


El Turco cerró mejor el parcial y logró pasar al frente 64-59 de cara al último cuarto. Esa ventaja no era definitiva, pero sí representaba un cambio enorme en el clima del partido. Por primera vez en la noche, Argentino parecía tener el control emocional y deportivo del juego.

La reacción del equipo juninense tuvo mucho que ver con su carácter. Después de un inicio desfavorable, el local fue creciendo posesión a posesión, apoyado por un Fortín de Las Morochas que empujó durante toda la noche.


El último cuarto fue el desahogo de Argentino

En el tramo final apareció la mejor versión del Turco. Argentino jugó con mayor claridad, manejó mejor los tiempos y encontró anotaciones importantes para sostener la diferencia. El equipo de Capelli no se desesperó y supo administrar el cierre con inteligencia.


La victoria terminó sellándose por 88-77, un resultado que desató el festejo en Junín y confirmó la permanencia del Turco en la máxima categoría.

Argentino había llegado al cuarto juego con la presión de cerrar la serie, y lo hizo. No solo ganó: también mostró temple para remontar un arranque adverso, fortaleza para resistir los intentos de Atenas y capacidad para jugar mejor cuando más pesaba la pelota.


Dylan Smith, Shriver y Balbi: las figuras de una noche decisiva

La planilla estadística mostró varios nombres determinantes para Argentino. Dylan Smith terminó como máximo anotador del Turco con 22 puntos, además de 5 rebotes, 1 asistencia, 5 recuperos y 21 de valoración. Pese a no tener un gran inicio, fue creciendo y terminó siendo una pieza clave.

Otro protagonista fundamental fue Donovan Shriver, quien aportó 21 puntos, con una eficacia notable desde el perímetro: 6/10 en triples. Su producción ofensiva fue determinante para abrir la defensa de Atenas y darle aire al equipo en momentos calientes.

También fue clave Franco Balbi, que volvió a ser el conductor emocional y deportivo del equipo. El base sumó 15 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias, 4 recuperos y 22 de valoración, con una enorme eficacia desde la línea: 9/10 en libres.

A ellos se sumó Lathaniel Bastian, importante en la lucha interior con 9 puntos, 11 rebotes, 2 asistencias y 20 de valoración. Su tarea fue clave para equilibrar el juego cerca del aro y sostener la batalla física ante los internos de Atenas.


Atenas volvió a quedarse sin respuestas

Atenas compitió, tuvo un gran arranque y llegó al descanso arriba, pero no pudo sostener su ventaja. En una serie marcada por los altibajos, el Griego volvió a sufrir en los momentos determinantes y no encontró la solidez necesaria para forzar un quinto partido.

El máximo anotador del conjunto cordobés fue Luciano González, con 18 puntos, además de 3 rebotes, 1 asistencia y 6 pérdidas. También se destacaron Santiago Ferreyra, con 17 puntos, y Devante Purifoy, con 11 puntos y 7 rebotes.

Atenas tuvo buenos porcentajes en dobles, con 17/28, pero sufrió desde la línea de libres, donde lanzó 10/18, apenas un 55%. Además, perdió 16 pelotas, un número muy alto para un partido de permanencia.

En un juego donde cada detalle tenía peso de temporada, esas pérdidas y esos libres fallados terminaron siendo demasiado costosos.


Un descenso fuerte para un club histórico

El descenso de Atenas golpea por lo que representa el club dentro del básquet argentino. El Griego es uno de los nombres más importantes de la historia de La Liga Nacional, una institución acostumbrada durante décadas a competir por títulos, formar grandes jugadores y ser protagonista.

Por eso, volver a caer a la Liga Argentina marca otro momento muy duro para la institución cordobesa. No se trata solo de una derrota deportiva: es un impacto simbólico para una camiseta histórica.

Atenas había llegado a la serie con la posibilidad de sostenerse en la elite, pero no logró cerrar los partidos clave. Ganó el primer juego, quedó en ventaja, pero Argentino reaccionó con tres triunfos consecutivos: primero ganó en Córdoba para igualar la serie, luego se hizo fuerte en Junín para quedar 2-1 y finalmente selló la permanencia con el 88-77 definitivo.


La serie: de la ilusión de Atenas a la reacción de Argentino

La serie por la permanencia tuvo un desarrollo cambiante. Atenas comenzó mejor y ganó el primer partido, lo que le permitió tomar ventaja. En el segundo juego, Argentino dio un golpe enorme en Córdoba: venció 84-78, igualó la llave y recuperó la localía.

Luego, en el tercer punto, el Turco volvió a ganar en el Fortín de Las Morochas por 61-53, en un partido de bajo goleo y máxima tensión, para quedar 2-1 arriba.

Finalmente, en el cuarto juego, Argentino cerró la historia con el 88-77 que le dio la permanencia y condenó a Atenas al descenso.

El recorrido muestra el carácter del Turco: perdió el primer juego, pero reaccionó con tres victorias seguidas. En una serie de permanencia, esa fortaleza mental fue tan importante como el juego.


Las claves del triunfo y de la permanencia de Argentino

1. La reacción después del primer cuarto

Atenas arrancó mejor y ganó el primer parcial 25-17, pero Argentino no se cayó. Ajustó, resistió y llegó al descanso apenas abajo por dos puntos.

2. El cierre del tercer cuarto

El Turco pasó al frente 64-59 antes del último período. Ese tramo cambió el partido y le permitió llegar con confianza a los diez minutos finales.

3. El perímetro de Shriver

Donovan Shriver fue determinante con 6/10 en triples y 21 puntos. Sus aciertos fueron golpes anímicos para Atenas.

4. Balbi y la conducción

Franco Balbi volvió a aparecer como líder: 15 puntos, 6 rebotes, 4 asistencias, 4 recuperos y 22 de valoración.

5. Dylan Smith como goleador

Smith terminó con 22 puntos y fue el máximo anotador de Argentino en el partido más importante de la temporada.

6. La localía de Las Morochas

El Fortín fue un factor emocional. Argentino jugó con el empuje de su gente y cerró la permanencia en casa.


Cuadro estadístico del partido

Equipo 1C 2C 3C 4C Final
Argentino de Junín 17 26 21 24 88
Atenas de Córdoba 25 20 14 18 77

Principales números individuales

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Valoración
Dylan Smith Argentino 22 5 1 21
Donovan Shriver Argentino 21 3 1 18
Franco Balbi Argentino 15 6 4 22
Lathaniel Bastian Argentino 9 11 2 20
Martín Trelles Argentino 9 4 1 10
Luciano González Atenas 18 3 1 14
Santiago Ferreyra Atenas 17 2 3 9
Devante Purifoy Atenas 11 7 1 14
Nakye Sanders Atenas 9 5 0 12
Juan Oberto Atenas 8 6 0 7

Estadísticas generales

Rubro Argentino Atenas
Puntos 88 77
Dobles 14/28, 50% 17/28, 60%
Triples 12/31, 38% 11/31, 35%
Libres 24/32, 75% 10/18, 55%
Rebotes totales 32 36
Rebotes ofensivos 8 7
Asistencias 12 11
Recuperos 11 5
Pérdidas 3 1
Tapas 1 3
Faltas 21 26
Valoración total 96 64

Cómo terminó la serie por la permanencia

Juego Resultado Estado de la serie
Juego 1 Ganó Atenas Atenas 1-0
Juego 2 Atenas 78-84 Argentino Serie 1-1
Juego 3 Argentino 61-53 Atenas Argentino 2-1
Juego 4 Argentino 88-77 Atenas Argentino ganó 3-1

Qué significa para Argentino

Para Argentino, la permanencia representa alivio, orgullo y continuidad. El equipo atravesó una serie límite, con la presión de defender su lugar en la máxima categoría, y respondió con personalidad.

El Turco no solo ganó la serie: la dio vuelta. Después de caer en el primer punto, ganó tres partidos consecutivos y cerró la llave ante su gente. Esa reacción muestra carácter competitivo, compromiso y una fortaleza emocional clave para sostenerse en La Liga Nacional.


Qué significa para Atenas

Para Atenas, el desenlace es durísimo. Un club histórico de la Liga Nacional vuelve a descender y deberá disputar la próxima temporada en la Liga Argentina. El Griego no logró sostener la ventaja inicial de la serie, perdió tres partidos seguidos y quedó otra vez fuera de la elite.

El desafío institucional ahora será reconstruirse, recuperar identidad competitiva y volver a pelear por el regreso. La historia de Atenas pesa, pero el presente lo obliga a comenzar nuevamente desde abajo.


Síntesis

Argentino venció a Atenas y aseguró la permanencia en La Liga Nacional. El Turco ganó 88-77 en el Fortín de Las Morochas, cerró la serie 3-1 y continuará una temporada más en la máxima categoría del básquet argentino.

La noche fue de desahogo para Junín y de dolor para Córdoba. Argentino celebró la continuidad; Atenas, uno de los clubes más emblemáticos de la historia de la competencia, volvió a descender y jugará la próxima temporada en la Liga Argentina.

La serie dejó una imagen contundente: Argentino reaccionó a tiempo, fue más fuerte en los momentos decisivos y encontró en Smith, Shriver, Balbi y Bastian las respuestas para quedarse en la elite.