San Isidro volvió a meterse entre los cuatro mejores de La Liga Argentina

San Isidro volvió a hacerse fuerte en el Antonio Manno, derrotó a Deportivo Viedma por 62 a 53 y cerró la serie de cuartos de final por 3-2 para meterse nuevamente entre los cuatro mejores de La Liga Argentina. El Santo construyó la clasificación desde la defensa, resistió la reacción rionegrina en el cierre y ahora enfrentará a La Unión de Colón en semifinales.

San Isidro de nuevo entre los cuatro mejores de La Liga Argentina

San Isidro volvió a demostrar que su casa pesa en las noches grandes. En un Antonio Manno colmado, con clima de definición y la presión propia de un quinto juego, el equipo de San Francisco derrotó a Deportivo Viedma por 62 a 53, ganó la serie de cuartos de final por 3-2 y se clasificó a las semifinales de La Liga Argentina.

El Santo había comenzado la llave con autoridad, ganando los dos primeros partidos en el Nido, pero Deportivo Viedma respondió en Río Negro, igualó la serie y llevó la historia al capítulo definitivo. La presión estaba repartida: San Isidro tenía la localía y la obligación de cerrarlo ante su gente; Viedma llegaba con el envión anímico de haber levantado un 0-2 y con la ilusión de repetir otra remontada como visitante.

Pero en el juego que decidía todo, San Isidro mostró su mejor herramienta: la defensa. El equipo dirigido por Sebastián Porta secó ofensivamente a la visita durante gran parte de la noche, controló los circuitos de juego del Depo y construyó una ventaja que terminó siendo determinante. Viedma reaccionó tarde, llegó a ponerse a seis puntos en el cierre, pero el local encontró una conversión clave de Lautaro Maré a 55 segundos del final para devolver tranquilidad y sentenciar la clasificación.


Un arranque firme para marcar la cancha

El comienzo fue favorable a San Isidro. Desde el salto inicial, el Santo se mostró más firme, más concentrado y más efectivo para imponer condiciones. El local encontró respuestas desde el perímetro y, sobre todo, logró cortar los circuitos ofensivos de Deportivo Viedma.

Ese fue el primer mensaje fuerte de la noche: San Isidro no quería correr detrás del partido. En una definición tan cargada de tensión, arrancar bien era fundamental. El equipo de Porta entendió el contexto, defendió con intensidad y obligó a Viedma a jugar incómodo.

El primer cuarto terminó 19 a 11 para el local. La diferencia no era decisiva, pero sí marcaba una tendencia. San Isidro había logrado controlar el ritmo, cerrar caminos hacia el aro y trasladarle la presión al conjunto rionegrino.


Nervios, bajo goleo y un triple clave de Eydallin

El segundo cuarto tuvo otro tono. El partido se volvió más desprolijo, con nervios, malas decisiones y baja eficacia de ambos lados. En ese tramo se notó el peso del quinto juego: cada pelota parecía valer doble, cada error dolía más y cada posesión se jugaba con máxima tensión.


Deportivo Viedma tuvo problemas para convertir y profundizó sus dificultades desde la línea de libres. San Isidro tampoco brilló en ataque, pero logró sostener la ventaja gracias a su defensa y a una mayor solidez emocional para atravesar el momento incómodo.

Sobre el cierre del primer tiempo, apareció una acción importante: Julián Eydallin convirtió un triple que le permitió al Santo irse al descanso largo arriba 36 a 25. Esa bomba fue clave porque le devolvió aire al local en un momento donde el partido estaba trabado y cualquier golpe anímico podía modificar el desarrollo.


La defensa del Santo, la gran clave de la noche

El tercer cuarto fue el tramo que mejor explicó la clasificación de San Isidro. La defensa volvió a ser determinante. El equipo de Porta ajustó, presionó, cerró espacios y dejó sin respuestas a Deportivo Viedma, que apenas pudo sumar 7 puntos en ese período.

Con un parcial de 14 a 7, San Isidro llegó a sacar 18 puntos de diferencia y dejó al Depo en apenas 32 unidades en los primeros 30 minutos. Ese dato resume la noche defensiva del Santo: concentración, intensidad y capacidad para neutralizar a un rival que venía de dos victorias consecutivas en la serie.

Viedma no encontró variantes. Le costó circular la pelota, no tuvo fluidez desde el perímetro y tampoco logró castigar con continuidad cerca del aro. San Isidro, sin tener una noche ofensiva brillante, construyó la clasificación desde atrás.

El último cuarto comenzó con el local arriba 50 a 32, una diferencia importante para una noche tan cerrada en el goleo.


Viedma reaccionó y puso suspenso

Cuando parecía que la historia estaba definida, Deportivo Viedma volvió a mostrar carácter. El equipo rionegrino no se entregó, elevó la intensidad y aprovechó un momento de relajación del Santo para volver a meterse en partido.

San Isidro aflojó la marcha, perdió claridad y permitió que la visita recortara la diferencia. A falta de 3:47, Viedma se puso a siete puntos, 55 a 48, obligando a Sebastián Porta a pedir minuto para reorganizar a su equipo.

El cierre tuvo dramatismo. El Depo llegó a quedar a seis, y el partido volvió a tener tensión real. San Isidro necesitaba una conversión que le devolviera calma, y allí apareció Lautaro Maré. A 55 segundos del final, el jugador del Santo convirtió un doble decisivo que prácticamente sentenció la clasificación.

Esa acción fue una de las grandes jugadas de la noche. No solo amplió la diferencia, sino que frenó el envión visitante y permitió que San Isidro manejara los últimos segundos con mayor tranquilidad.


El Nido explotó con el pase a semifinales

El sonido de la chicharra desató el festejo en San Francisco. El Antonio Manno, que vivió cada pelota con intensidad, celebró una clasificación enorme. San Isidro ganó el quinto juego, cerró una serie durísima y volvió a meterse entre los cuatro mejores de La Liga Argentina.

El triunfo también tuvo un valor emocional. El Santo había dejado escapar dos oportunidades en Viedma, donde el Depo ganó el tercer y cuarto punto para igualar la llave. Pero al regresar a casa, San Isidro recuperó su identidad defensiva, jugó con personalidad y respondió en el momento más importante.

Ahora, el equipo de Sebastián Porta enfrentará en semifinales a La Unión de Colón, que también avanzó en quinto juego tras eliminar a Santa Paula por 82 a 79. La serie comenzará en San Francisco, con los dos primeros partidos en el Nido.


Suñe, Eydallin, Hooper y Maré, los nombres del Santo

En una noche de goleo bajo, cada aporte tuvo valor. Juan Suñe fue el máximo anotador de San Isidro con 15 puntos, además de 3 rebotes, 2 recuperos y 13 de valoración. Fue importante para abrir caminos ofensivos y darle al equipo puntos en una noche donde no sobraban soluciones.

Julián Eydallin también fue clave desde la banca. Sumó 12 puntos, con una planilla muy efectiva: 2/3 en dobles, 2/3 en triples y 2/2 en libres, además de 4 rebotes y 16 de valoración. Su triple sobre el cierre del primer tiempo fue una jugada anímica importante.

Otro jugador fundamental fue C. Hooper, quien no tuvo una noche goleadora explosiva, pero fue determinante en la lucha interior: terminó con 6 puntos, 12 rebotes, 3 tapas y 17 de valoración. En un partido físico, su presencia cerca del aro fue vital.

Lautaro Maré aportó 8 puntos y 6 rebotes, pero su doble a 55 segundos del final fue una de las conversiones más importantes de la noche. También hubo trabajo silencioso de Nahuel Buchaillot, con 7 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias y 3 recuperos, completando una tarea integral para sostener el funcionamiento del equipo.


Deportivo Viedma cayó de pie después de otra serie límite

Deportivo Viedma quedó eliminado, pero volvió a demostrar carácter competitivo. El equipo dirigido por Guillermo Bogliacino había quedado 0-2 abajo después de los dos primeros partidos en San Francisco, pero reaccionó en Río Negro, ganó dos juegos consecutivos y obligó a definir la serie en un quinto partido.

En la previa, el capitán Lucas González había anticipado que el quinto juego se lo llevaría “el que menos errores cometa”, una frase que terminó reflejando el desarrollo de una noche de máxima presión. También había destacado la necesidad de contar con varias manos anotadoras y no depender de un solo jugador.

En el partido decisivo, Viedma no logró encontrar esa fluidez colectiva. Tuvo un cierre con reacción, pero arrastró muchos problemas ofensivos durante los primeros tres cuartos. El equipo terminó con apenas 53 puntos, 6/25 en triples y 7/17 en libres, números que pesaron demasiado en una definición cerrada.

El más destacado del Depo fue L. Fernández, autor de 15 puntos, con una gran efectividad en dobles. También aportó Jeffrey Merchant, con 13 puntos y 6 rebotes, mientras que Benjamín Ossela sumó 9 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias.


La clave del partido

La clave estuvo en la defensa de San Isidro. El Santo dejó a Deportivo Viedma en 32 puntos durante los primeros tres cuartos, construyó una ventaja de 18 y obligó al visitante a jugar siempre incómodo.

Aunque Viedma reaccionó en el cierre, el local tuvo la calma necesaria para no dejar escapar la clasificación. El doble de Maré en el último minuto fue el golpe definitivo de una noche donde San Isidro ganó desde la defensa, la localía y la madurez para resolver los momentos críticos.


Serie completa

  • Juego 1: San Isidro 70 – Deportivo Viedma 61
  • Juego 2: San Isidro 77 – Deportivo Viedma 69
  • Juego 3: Deportivo Viedma 80 – San Isidro 67
  • Juego 4: Deportivo Viedma 73 – San Isidro 67
  • Juego 5: San Isidro 62 – Deportivo Viedma 53
  • Serie: San Isidro ganó 3-2
  • Próximo rival: La Unión de Colón
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina

Síntesis del partido

San Isidro derrotó a Deportivo Viedma por 62 a 53 en el quinto juego de los cuartos de final y volvió a meterse entre los cuatro mejores de La Liga Argentina. El Santo dominó desde la defensa, llegó a sacar 18 puntos de ventaja y resistió la reacción visitante en el cierre. Juan Suñe fue el goleador del local con 15 puntos, mientras que L. Fernández lideró al Depo también con 15 unidades. Ahora, San Isidro enfrentará a La Unión de Colón en semifinales.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
San Isidro 62 13/34, 38% 9/32, 28% 9/13, 69% 42 13 6 11 5 20 66
Deportivo Viedma 53 14/28, 50% 6/25, 24% 7/17, 41% 35 9 7 15 0 18 42

Parciales

Cuarto San Isidro Deportivo Viedma
1C 19 11
2C 17 14
3C 14 7
4C 12 21
Final 62 53

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Juan Suñe San Isidro 15 3 1 2 0 13 +6
Julián Eydallin San Isidro 12 4 1 1 0 16 +5
Manu Lambrisca San Isidro 9 7 1 3 0 2 +6
Lautaro Maré San Isidro 8 6 1 0 0 8 -1
Nahuel Buchaillot San Isidro 7 5 7 3 0 13 +7
C. Hooper San Isidro 6 12 1 1 3 17 +10
L. Fernández Deportivo Viedma 15 4 0 0 0 19 -1
Jeffrey Merchant Deportivo Viedma 13 6 1 2 0 9 +1
Benjamín Ossela Deportivo Viedma 9 7 3 1 0 14 -8
Nicolás Paletta Deportivo Viedma 5 8 5 0 0



La Unión se metió en semifinales tras una noche de coraje ante Santa Paula

La Unión de Colón sacó adelante una noche durísima en el Carlos José Delasoie, derrotó a Santa Paula por 82 a 79 y se metió en semifinales de La Liga Argentina. El Rojo había dejado escapar dos chances en Gálvez, pero volvió a casa, mostró jerarquía en el cierre y encontró en Matías Caire a su gran figura, con 27 puntos y conversiones decisivas.

La Unión se metió en semifinales después de un quinto juego cargado de tensión

La Unión de Colón volvió a demostrar que su localía pesa y que, en los partidos que definen una temporada, también sabe jugar con el corazón caliente y la cabeza fría. En el estadio Carlos José Delasoie, el Rojo derrotó a Santa Paula de Gálvez por 82 a 79, cerró la serie de cuartos de final por 3-2 y consiguió el pase a las semifinales de La Liga Argentina.

Fue una noche de altísima tensión. La Unión había comenzado la serie con autoridad, ganando los dos primeros juegos en Colón, pero Santa Paula reaccionó en Gálvez, ganó dos partidos consecutivos y forzó un quinto punto que llegó con clima de final. El equipo de Martín Guastavino tenía la presión de cerrar en casa, mientras que el Azul llegaba con envión anímico y con la ilusión de completar una remontada histórica.

El partido estuvo a la altura del contexto. La Unión dominó el inicio, Santa Paula reaccionó, el juego se volvió cerrado en el tercer cuarto y el final tuvo todos los condimentos de un quinto partido: nervios, triples importantes, defensas al límite y posesiones decisivas. Allí apareció la jerarquía del local, con Matías Caire como figura determinante y Guido Cabrera acompañando en momentos clave.

Caire fue el nombre de la noche: terminó con 27 puntos, 4 rebotes, 1 asistencia y 25 de valoración, siendo decisivo para sostener al Rojo cuando Santa Paula puso en duda el partido. En la visita, Juan Rivero fue el destacado con 20 puntos, una planilla muy efectiva y 20 de valoración.


Un arranque firme del Rojo

La Unión entró al partido con la energía que exigía un quinto juego. Desde el salto inicial intentó imponer condiciones, correr cuando pudo y marcar el ritmo desde su ofensiva. El local salió más decidido, convirtió en los primeros minutos y logró tomar una ventaja importante desde lo emocional.

Santa Paula, en cambio, buscó bajar la intensidad del partido. El equipo de Francisco Blanc entendió que no podía permitirle al Rojo jugar cómodo en transición, por eso intentó llevar cada posesión a un terreno más pensado, obligando a La Unión a construir con paciencia.

El primer cuarto fue favorable al local por 17 a 11. No fue una diferencia definitiva, pero sí una señal fuerte: La Unión había entrado mejor, estaba concentrado y lograba imponer su ritmo ante un rival que necesitaba acomodarse.


Santa Paula reaccionó y empezó a incomodar

En el segundo cuarto cambió el tono del partido. Santa Paula comenzó a encontrar mejores pasajes ofensivos, generó juego, movió la pelota con mayor criterio y logró acercarse en el marcador. El Azul aprovechó una sequía prolongada de La Unión, que por momentos perdió fluidez y sufrió para reencontrarse con el aro.

El equipo de Gálvez fue creciendo desde la confianza. Sus tiradores empezaron a tomar protagonismo, la rotación le dio aire y el partido dejó de estar cómodo para el local. Sin embargo, La Unión logró recuperar sus bases sobre el cierre del período.

El Rojo volvió a defender con mayor firmeza, eligió mejor sus ataques y consiguió cerrar el primer tiempo arriba 43 a 36. Esa ventaja le permitió llegar al descanso largo con cierta tranquilidad, aunque el desarrollo ya había dejado claro que Santa Paula no iba a entregar la serie fácilmente.


El tercer cuarto puso todo en duda

Después del entretiempo, Santa Paula volvió mejor. Ajustó detalles, presionó la salida, cerró espacios y mostró una gran efectividad en momentos importantes. El Azul empezó a jugar con la urgencia de un equipo que sabía que estaba a veinte minutos de una semifinal, pero también con la confianza de haber ganado los dos partidos anteriores.

La Unión, por su parte, volvió a atravesar un tramo incómodo. Le costó encontrar el aro, sufrió el empuje visitante y pagó caro algunas fallas. Santa Paula aprovechó ese momento para achicar la diferencia y llevar el partido a una definición muy cerrada.

El tercer cuarto terminó apenas 57 a 56 para La Unión. El margen era mínimo y el clima del partido cambió por completo. El Rojo seguía al frente, pero Santa Paula había logrado ponerlo en duda. El quinto juego entraba al último cuarto con todo abierto.


Santa Paula pegó primero en el final

El último cuarto comenzó mejor para Santa Paula. El Azul confirmó su buen momento desde el perímetro y logró pasar al frente en un pasaje de mucha tensión. Cada triple, cada rebote y cada error empezaron a pesar muchísimo.

Gino Balbo fue una de las piezas importantes en ese tramo, con una planilla muy efectiva desde tres puntos: 5/7 en triples y 15 puntos totales. Rivero también sostuvo a la visita con una noche de alto impacto ofensivo: 4/5 en triples, 4/4 en libres y 20 puntos.

Santa Paula había logrado poner a La Unión en una situación incómoda. Después de haber estado 0-2 en la serie, estaba compitiendo hasta el final en Colón y tenía la chance de completar una remontada enorme. Pero el Rojo encontró respuestas en el momento más difícil.


Caire y Cabrera, decisivos para cerrar la clasificación

Cuando el partido pedía personalidad, aparecieron los jugadores importantes de La Unión. Matías Caire se hizo cargo de posesiones decisivas, atacó con determinación y volvió a ser el faro ofensivo del equipo. Su producción fue determinante: 27 puntos, con 11/16 en dobles, además de 4 rebotes y 25 de valoración.

También apareció Guido Cabrera, clave por su presencia en el rebote y por sus decisiones en el cierre. Terminó con 12 puntos, 8 rebotes, 5 asistencias y 14 de valoración, una tarea muy completa para acompañar a Caire en la noche más importante de la serie.


La Unión sacó a relucir jerarquía y corazón. El equipo volvió a pisar fuerte en su cancha, resistió la reacción de Santa Paula y encontró las conversiones que necesitaba para sellar el 82 a 79 final.

El festejo tuvo desahogo. El Rojo había estado 2-0 arriba, había sufrido dos derrotas en Gálvez y llegaba al quinto juego con toda la presión encima. Pero respondió, ganó y se metió entre los cuatro mejores de la temporada.


Caire, la figura de una noche inolvidable

Matías Caire fue la gran figura de La Unión. Su partido tuvo peso estadístico, pero también emocional. En un duelo donde cada pelota quemaba, el jugador del Rojo fue el encargado de asumir responsabilidades y darle al equipo soluciones ofensivas.

Sus 27 puntos lo transformaron en el máximo anotador del local y del partido. Fue especialmente importante cerca del aro, donde convirtió 11 de sus 16 intentos de dobles, una eficacia clave para un encuentro de tanta presión.

Caire no estuvo solo. Gonzalo Romero sumó 12 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias; Nicolás Henriques aportó 11 puntos y 6 rebotes; Lucio Longoni completó una planilla de mucho valor con 9 puntos, 10 rebotes, 5 tapas y 20 de valoración; y Álvaro Merlo repartió 5 asistencias, además de aportar conducción y orden.

La Unión ganó porque tuvo figura, pero también porque encontró respuestas colectivas en los momentos más difíciles.


Santa Paula cayó de pie

Santa Paula quedó eliminado, pero se despidió con una serie enorme. El Azul había perdido los dos primeros partidos en Colón por 91-73 y 85-65, pero en Gálvez reaccionó con dos triunfos contundentes: 77-62 y 85-71. Llegó al quinto juego con confianza y compitió hasta el último minuto.

El equipo de Francisco Blanc tuvo puntos altos importantes. Juan Rivero fue el mejor de la visita con 20 puntos, 2 rebotes, 1 asistencia y 20 de valoración. Gino Balbo aportó 15 puntos, con gran eficacia desde el perímetro. Lautaro Delucchi también fue fundamental con 14 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias y 23 de valoración, siendo el jugador más valorado del equipo de Gálvez.

Santa Paula perdió, pero dejó una imagen competitiva. Fue capaz de levantar un 0-2, llevó la serie al quinto juego y estuvo muy cerca de dar el golpe como visitante. Su campaña termina con una eliminación dolorosa, pero con señales claras de crecimiento y carácter.


La Unión hizo valer su casa y cumplió el objetivo

La localía volvió a ser decisiva. En la previa, el propio Álvaro Merlo había remarcado la importancia de volver a jugar un quinto partido en casa, con el acompañamiento de su gente y con la obligación de hacer valer el Carlos José Delasoie. También había señalado que el equipo era consciente de estar “a un paso de semifinales” y de la posibilidad de hacer historia para el club y la ciudad.

La Unión respondió a esa exigencia. No le sobró nada, porque Santa Paula fue un rival durísimo, pero el Rojo logró cerrar el partido con la madurez necesaria. El equipo de Colón volvió a demostrar que tiene recursos para competir en escenarios límite, como ya había ocurrido en octavos ante Pico FC, donde también necesitó un quinto juego para avanzar.

Ahora, el Rojo se mete en semifinales de La Liga Argentina, una instancia que confirma el gran trabajo de la temporada y lo mantiene en carrera por el ascenso.


La clave del partido

La clave estuvo en la reacción final de La Unión. Santa Paula había logrado pasar al frente en el último cuarto y parecía tener el envión emocional, pero el Rojo no se quebró. Con Caire como figura, Cabrera acompañando en el cierre y una defensa que volvió a aparecer en las posesiones calientes, el local encontró la manera de ganar.

También fue importante el dominio en el rebote: La Unión terminó con 36 rebotes contra 29 de Santa Paula. En un partido decidido por apenas tres puntos, esa diferencia en la lucha aérea fue fundamental.


Serie completa

  • Juego 1: La Unión 91 – Santa Paula 73
  • Juego 2: La Unión 85 – Santa Paula 65
  • Juego 3: Santa Paula 77 – La Unión 62
  • Juego 4: Santa Paula 85 – La Unión 71
  • Juego 5: La Unión 82 – Santa Paula 79
  • Serie: La Unión ganó 3-2
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina

Síntesis del partido

La Unión de Colón venció a Santa Paula por 82 a 79 en el quinto juego de los cuartos de final y se clasificó a semifinales de La Liga Argentina. El Rojo arrancó mejor, sufrió la reacción del Azul, llegó al último cuarto con mínima ventaja y resolvió el cierre con jerarquía. Matías Caire fue la gran figura con 27 puntos, mientras que Juan Rivero se destacó en Santa Paula con 20 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
La Unión 82 22/43, 51% 9/28, 32% 11/20, 55% 36 17 8 7 6 22 91
Santa Paula 79 16/34, 47% 11/25, 44% 14/18, 77% 29 16 3 11 1 22 74

Parciales

Cuarto La Unión Santa Paula
1C 17 11
2C 26 25
3C 14 20
4C 25 23
Final 82 79

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Tapas Valoración +/-
Matías Caire La Unión 27 4 1 1 1 25 +7
Guido Cabrera La Unión 12 8 5 1 0 14 +3
Gonzalo Romero La Unión 12 4 3 0 0 10 +8
Nicolás Henriques La Unión 11 6 2 2 0 11 0
Lucio Longoni La Unión 9 10 1 2 5 20 +3
Juan Rivero Santa Paula 20 2 1 0 0 20 +19
Gino Balbo Santa Paula 15 4 1 0 1 11 +8
Lautaro Delucchi Santa Paula 14 9 3 0 1 23 0
Jerónimo Díaz Müller Santa Paula 10 4 5 0 1 10 -4



Gimnasia lo dio vuelta en un final épico y se metió en semifinales de La Liga Argentina

Gimnasia y Esgrima La Plata volvió a escribir una noche inolvidable en el Víctor Nethol: derrotó a Barrio Parque por 86 a 83, cerró la serie de cuartos de final por 3-1 y se clasificó a las semifinales de La Liga Argentina. El Lobo llegó a estar nueve puntos abajo en el último cuarto, pero lo dio vuelta con carácter, defensa e inteligencia en las posesiones finales.

Gimnasia lo dio vuelta en un final épico y se metió en semifinales

Gimnasia y Esgrima La Plata volvió a demostrar que está hecho para competir en noches grandes. En un Polideportivo Víctor Nethol colmado, con clima de playoffs y una tensión que se sintió en cada posesión, el Lobo derrotó a Barrio Parque por 86 a 83, cerró la serie 3-1 y consiguió el boleto a las semifinales de La Liga Argentina.

El equipo dirigido por Fabián Renda tuvo que sufrir, resistir y reaccionar. No fue una victoria cómoda ni lineal. Barrio Parque jugó un gran partido, estuvo al frente durante buena parte de la noche y llegó a sacar nueve puntos de ventaja en el último cuarto, cuando parecía que podía forzar un quinto juego en Córdoba. Pero Gimnasia volvió a tener alma de playoff: defendió fuerte, atacó con paciencia y encontró jerarquía en los segundos finales para sellar una clasificación enorme.

El triunfo tuvo nombres propios. Gian Franco Sinconi fue el máximo anotador del Tripero con 23 puntos, además de 5 rebotes y 24 de valoración. Raúl Pelorosso fue determinante en la conducción, con 16 puntos y 9 asistencias, mientras que Ezequiel Paz aportó 13 puntos y 8 rebotes. En Barrio Parque, la gran figura fue Gastón Bertona, autor de 29 puntos, con una actuación que mantuvo al Verde en partido hasta el cierre.


Gimnasia arrancó mejor, pero Barrio Parque reaccionó rápido

El inicio fue todo del Lobo. Gimnasia salió con intensidad, presión defensiva y ritmo alto. El local buscó imponer condiciones desde el salto inicial, corrió la cancha cuando pudo y encontró eficacia para tomar rápidamente el control del marcador.

Con ese envión, el Tripero llegó a sacar una diferencia de diez puntos, apoyado en su energía defensiva y en buenas decisiones ofensivas. El Víctor Nethol empujaba, el equipo respondía y el partido parecía encaminarse hacia otro dominio local, como había ocurrido en el tercer juego de la serie.

Pero Barrio Parque no se quebró. El equipo cordobés, obligado a ganar para seguir con vida, empezó a mejorar desde el perímetro. La visita encontró tiros de tres puntos, ajustó sus ofensivas y fue recortando la diferencia con paciencia.

El cierre del primer cuarto fue favorable al Verde. Barrio Parque logró revertir el desarrollo y terminó arriba 17 a 16, una señal clara de que el partido iba a ser largo, intenso y cambiante.


El Verde tomó el control en el segundo cuarto

El segundo parcial mostró el mejor momento de Barrio Parque en la primera mitad. El equipo de Cristian Colli sostuvo su reacción, movió mejor la pelota y aprovechó algunas imprecisiones de Gimnasia para tomar distancia.

La visita llegó a sacar una máxima de ocho puntos, apoyada en una buena lectura ofensiva y en la capacidad de Gastón Bertona para generar puntos en momentos clave. El base fue una pesadilla para la defensa tripera: atacó, castigó desde el perímetro y mantuvo siempre activo al conjunto cordobés.

Gimnasia, sin embargo, reaccionó a tiempo. El Lobo ajustó defensivamente, recuperó fluidez en ataque y volvió a ponerse en juego. Sin llegar a dominar, logró equilibrar el trámite y evitar que Barrio Parque se escapara demasiado.

El descanso largo llegó con ventaja visitante por 42 a 39. El marcador reflejaba la paridad de una noche cargada de tensión: Barrio Parque estaba al frente, pero Gimnasia seguía muy cerca y con margen para cambiar la historia.


Bertona sostuvo a Barrio Parque en el tercer cuarto

Tras el entretiempo, el partido mantuvo su intensidad. Barrio Parque continuó al frente y encontró en Bertona a su principal referencia ofensiva. El jugador del Verde siguió marcando el ritmo, lastimando con su tiro exterior y generando ventajas en el uno contra uno.


Gimnasia no perdió la compostura. Aunque no podía pasar al frente, se mantuvo siempre cerca. Esa fue una de las grandes virtudes del equipo de Renda: no se desesperó, no rompió su estructura y siguió creyendo en su plan.

En ese tramo, el Lobo encontró aportes importantes de Sinconi, Pelorosso, Paz, Vergara y Gutiérrez. El equipo no dependió de una sola vía de gol, y eso le permitió sostenerse en una noche donde Barrio Parque parecía tener respuestas cada vez que el local intentaba acercarse.

El tercer cuarto terminó 63 a 62 para Barrio Parque. La diferencia era mínima, pero el partido quedaba abierto para un último capítulo que iba a ser inolvidable.


Barrio Parque sacó nueve y parecía llevar la serie a Córdoba

El último cuarto tuvo todos los condimentos de una definición de playoffs. Barrio Parque comenzó mejor y llegó a sacar nueve puntos de ventaja promediando el período. En ese momento, la serie parecía encaminarse a un quinto juego.

El Verde había encontrado gol, confianza y una ventaja emocional importante. Gimnasia, en cambio, estaba contra las cuerdas. La presión era enorme: perdía en casa, estaba cerca de dejar escapar el primer match point y tenía que reaccionar ante un rival que jugaba con personalidad.

Pero el Lobo volvió a demostrar carácter. En el momento más complicado, Gimnasia elevó su intensidad defensiva, empezó a forzar errores y encontró mejores decisiones en ataque. La diferencia se fue achicando posesión a posesión, con el empuje de un Víctor Nethol que transformó cada defensa en un grito y cada conversión en una explosión.


El final épico que llevó al Lobo a semifinales

Cuando el partido entró en los segundos decisivos, Gimnasia mostró jerarquía. El Lobo igualó el marcador y jugó con inteligencia la posesión final. En una noche cargada de dramatismo, el local encontró la manera de quedarse con el triunfo y desatar la locura en La Plata.

El 86 a 83 final selló una clasificación enorme. Gimnasia ganó una serie durísima, eliminó a un Barrio Parque que había comenzado con ventaja deportiva y se metió entre los cuatro mejores de la temporada.

La serie había empezado cuesta arriba para el Tripero. Barrio Parque ganó el primer juego en Córdoba por 87 a 76, pero Gimnasia respondió con una victoria memorable como visitante por 101 a 93 en tiempo suplementario. Luego, en La Plata, el Lobo se hizo fuerte con el 84 a 65 del tercer partido y terminó cerrando la llave con este triunfo épico por 86 a 83.


Sinconi, Pelorosso y Paz, claves en la clasificación

La figura principal del Lobo fue Gian Franco Sinconi, quien terminó con 23 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias, 1 recupero, 1 tapa y 24 de valoración. Fue el jugador más determinante de Gimnasia en ataque y una pieza central en los momentos de mayor tensión.

Raúl Pelorosso también tuvo una noche fundamental. Sumó 16 puntos, pero su impacto fue mucho más allá del goleo: repartió 9 asistencias, recuperó 2 pelotas y fue el encargado de ordenar al equipo cuando el partido pedía calma.

Otro aporte importante llegó de Ezequiel Paz, con 13 puntos, 8 rebotes y 17 de valoración. Además, Juan Gutiérrez fue clave en la pintura con 15 puntos y 10 rebotes, mientras que Agustín Vergara aportó 7 puntos, 6 rebotes y 4 recuperos.

Gimnasia ganó por su estructura colectiva. Tuvo carácter, defensa y una enorme capacidad para no quebrarse cuando el partido parecía escaparse.


Bertona, el gran sostén de Barrio Parque

Barrio Parque se despidió de la competencia con una actuación muy digna. El Verde estuvo cerca de forzar el quinto partido y tuvo en Gastón Bertona a su gran figura. El jugador terminó con 29 puntos, con 7/12 en triples, además de 4 asistencias y 31 de valoración.

También fue muy importante Federico Bonja, quien aportó 16 puntos y 13 rebotes, siendo determinante en la lucha interior. Emiliano Cantarutti y Juan Manuel Bejar sumaron 14 puntos cada uno, mientras que Barrio Parque terminó con una efectividad exterior destacada: 13/28 en triples, un 46%.

El equipo cordobés tuvo argumentos para ganar, pero no pudo sostener la ventaja en el final. Gimnasia lo presionó, lo llevó a un cierre límite y terminó resolviendo mejor.


Gimnasia enfrentará a Lanús en semifinales

Con esta victoria, Gimnasia se clasificó a las semifinales de La Liga Argentina, donde enfrentará a Lanús. El Granate llega a esa instancia luego de barrer su serie ante Villa San Martín por 3-0, mostrando solidez, jerarquía y un gran momento colectivo.

Será una serie atractiva entre dos equipos que llegan con confianza. Lanús avanzó sin derrotas en cuartos, mientras que Gimnasia viene de eliminar a Barrio Parque con una remontada emocional enorme dentro de la serie.

Para el Lobo, la clasificación tiene un valor especial. Fue séptimo de la Conferencia Sur, tuvo que atravesar una Reclasificación exigente, eliminó a Central Entrerriano en octavos y ahora dejó en el camino a Barrio Parque, uno de los equipos fuertes de la Norte.


La clave del partido

La clave estuvo en el cierre. Barrio Parque llegó a sacar nueve puntos de ventaja en el último cuarto y parecía tener el partido controlado, pero Gimnasia respondió con defensa, carácter y mejores decisiones en las posesiones decisivas.

El Lobo no se desesperó. Bajó el ritmo ofensivo del Verde, atacó con inteligencia y encontró jerarquía para resolver un final cargado de tensión. Esa madurez competitiva terminó marcando la diferencia.


Serie completa

  • Juego 1: Barrio Parque 87 – Gimnasia 76
  • Juego 2: Gimnasia 101 – Barrio Parque 93
  • Juego 3: Gimnasia 84 – Barrio Parque 65
  • Juego 4: Gimnasia 86 – Barrio Parque 83
  • Serie: Gimnasia ganó 3-1
  • Próximo rival: Lanús
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina

Síntesis del partido

Gimnasia y Esgrima La Plata derrotó a Barrio Parque por 86 a 83 en el Polideportivo Víctor Nethol y cerró la serie de cuartos de final por 3-1. El Lobo llegó a estar nueve puntos abajo en el último cuarto, pero reaccionó con defensa, carácter y mejores decisiones en el cierre. Sinconi fue el goleador del local con 23 puntos, mientras que Bertona brilló en la visita con 29 unidades. Ahora, Gimnasia enfrentará a Lanús en semifinales.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Tapas Faltas Valoración
Gimnasia LP 86 26/39, 66% 3/19, 15% 25/36, 69% 33 14 10 6 1 24 98
Barrio Parque 83 16/27, 59% 13/28, 46% 12/21, 57% 28 13 5 15 1 25 78

Parciales

Cuarto Gimnasia LP Barrio Parque
1C 16 17
2C 23 25
3C 23 21
4C 24 20
Final 86 83

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 23 5 2 1 24 +8
Raúl Pelorosso Gimnasia LP 16 1 9 2 18 -4
Juan Gutiérrez Gimnasia LP 15 10 1 1 17 -1
Ezequiel Paz Gimnasia LP 13 8 0 1 17 +18
Agustín Vergara Gimnasia LP 7 6 1 4 15 +22
Gastón Bertona Barrio Parque 29 1 4 2 31 -1
Federico Bonja Barrio Parque 16 13 1 0 25 +9
Emiliano Cantarutti Barrio Parque 14 0 2 1 9 -9
Juan Manuel Bejar Barrio Parque 14 0 1 1 9



Deportivo Viedma ganó un partidazo, forzó el quinto juego y llevó la serie al límite

Deportivo Viedma volvió a hacerse fuerte en el Ángel Cayetano Arias, derrotó a San Isidro por 73 a 67 y dejó la serie de cuartos de final igualada 2-2. Con una enorme actuación de Jeffrey Merchant, autor de 23 puntos y 9 rebotes, el equipo rionegrino forzó un quinto juego que se disputará el martes 12 de mayo en San Francisco.

Deportivo Viedma ganó un partidazo y forzó un quinto juego ante San Isidro

Deportivo Viedma volvió a demostrar que en los playoffs de La Liga Argentina nunca se lo puede dar por vencido. En un Ángel Cayetano Arias colmado, con clima de final y una enorme respuesta de su gente, el conjunto rionegrino derrotó a San Isidro por 73 a 67, igualó la serie 2-2 y llevó la definición de los cuartos de final a un quinto y decisivo partido.

El triunfo tuvo un valor enorme para el equipo dirigido por Guillermo Bogliacino, que había quedado 0-2 abajo después de los dos primeros juegos en San Francisco. Sin embargo, tal como había ocurrido en la serie anterior ante Provincial de Rosario, Deportivo Viedma volvió a reaccionar en casa, ganó dos partidos consecutivos y ahora buscará completar otra remontada fuera de su estadio.

San Isidro, que había llegado a Río Negro con doble match point, dejó escapar dos oportunidades para cerrar la llave. Primero cayó por 80 a 67 en el tercer juego y luego volvió a sufrir ante un Deportivo Viedma que jugó con carácter, intensidad y mucha personalidad para imponerse por 73 a 67.

La serie tendrá su capítulo definitivo el próximo martes 12 de mayo en San Francisco, donde el ganador se meterá en las semifinales de La Liga Argentina.


Un inicio intenso y con San Isidro mejor en el cierre

El partido comenzó con un trámite muy disputado. Deportivo Viedma salió con energía, empujado por su público y con la intención de repetir la dinámica que le había dado resultado en el tercer juego. El local buscó correr cuando pudo, cargar el rebote y encontrar ventajas desde sus hombres más determinantes.

San Isidro, por su parte, mostró desde el inicio por qué había ganado los dos primeros puntos de la serie. El equipo dirigido por Sebastián Porta se apoyó en una defensa sólida, ordenada y en una circulación ofensiva más fluida para cerrar mejor el primer cuarto.

El Santo logró controlar algunos ataques del Depo, tomó mejores decisiones en ofensiva y se quedó con el primer parcial por 25 a 19. Esa diferencia de seis puntos le permitió manejar el comienzo con cierta tranquilidad y obligó a Viedma a correr desde atrás.


Para el conjunto rionegrino, el inicio no fue sencillo. Necesitaba ganar para seguir con vida, pero se encontró con un San Isidro firme, concentrado y decidido a no dejar pasar otra chance de clasificación.


San Isidro llegó a sacar 11, pero Viedma reaccionó con carácter

El segundo cuarto tuvo un momento crítico para Deportivo Viedma. San Isidro manejó mejor la pelota, tuvo buenos pasajes de juego colectivo y llegó a sacar una máxima de 11 puntos, con el marcador 33 a 22.

Ese tramo parecía encaminar el partido para el equipo cordobés. San Isidro encontraba fluidez, movía bien el balón y castigaba los errores del local. Pero allí apareció una de las grandes virtudes de Viedma: la capacidad de reacción.

Bogliacino movió el banco, buscó piernas frescas y el equipo empezó a cambiar la energía del partido. Deportivo Viedma encontró dinamismo en las transiciones, subió la intensidad defensiva y comenzó a recortar la diferencia con ataques más largos y mejor seleccionados.

El local logró igualar el marcador y luego pasó al frente por la mínima, 36 a 35, en un momento de gran envión anímico. Sin embargo, San Isidro consiguió cerrar el primer tiempo arriba por apenas un punto: 39 a 38.

Ese cierre dejó una señal muy clara: aunque San Isidro había sido superior durante varios minutos, Viedma estaba vivo, competitivo y con la confianza intacta.


El tercer cuarto mantuvo la tensión

Luego del entretiempo, San Isidro volvió a mostrar buenos pasajes. El Santo continuó desplegando un juego ordenado, sostuvo la ventaja durante varios minutos y encontró respuestas para mantenerse al frente.

Deportivo Viedma, en cambio, tuvo que pelear cada posesión. El conjunto rionegrino no logró revertir el marcador durante el tercer cuarto, pero nunca se desconectó del partido. Defendió con intensidad, disputó cada rebote y se mantuvo cerca para llegar con chances al tramo final.

San Isidro ganó el tercer parcial 19 a 17 y entró al último cuarto arriba 58 a 55. La diferencia era corta, pero importante en un partido tan cerrado. El Santo estaba a diez minutos de la clasificación, mientras que Viedma necesitaba encontrar su mejor versión para evitar la eliminación.

El escenario estaba planteado para un cierre de máxima tensión.


El último cuarto fue todo carácter para el Depo

En el período final apareció la mejor versión de Deportivo Viedma. Con el empuje de su gente, una estrategia táctica clara y mayor presencia cerca del aro, el equipo de Bogliacino logró cambiar la historia.

El Depo aprovechó los errores de San Isidro, defendió con mayor agresividad y encontró ataques más largos para desgastar al rival. La presencia en la pintura fue clave, porque le permitió sumar puntos importantes, cargar faltas y controlar mejor el ritmo.

Viedma pasó al frente en el momento más caliente del partido y, a partir de allí, jugó con una enorme madurez. No se apuró, no regaló posesiones y entendió que cada ataque debía tener valor.


San Isidro, en cambio, perdió claridad en el cierre. El equipo cordobés quedó incómodo en ofensiva, falló decisiones importantes y no pudo sostener la ventaja que había construido durante buena parte de la noche.

Con un último cuarto determinante, Deportivo Viedma se quedó con el triunfo por 73 a 67 y desató el festejo de todo el Cayetano Arias.


Jeffrey Merchant, la gran figura de la noche

El nombre más importante del partido fue Jeffrey Merchant. El jugador de Deportivo Viedma tuvo una actuación enorme y terminó con 23 puntos, 9 rebotes, 4 asistencias, 1 recupero y 34 de valoración.

Merchant fue decisivo por su eficacia y por su peso en los momentos calientes. Lanzó 7/8 en dobles, 2/4 en triples y 3/4 en libres, mostrando una efectividad altísima para un partido de tanta presión.

Su producción no solo se reflejó en los puntos. También fue importante en el rebote, en la generación de juego y en la lectura de las posesiones decisivas. Cuando Viedma necesitó una referencia, Merchant respondió.

También fue muy importante Nicolás Paletta, quien aportó 12 puntos, 6 rebotes y 17 de valoración. Su trabajo fue clave para sostener al equipo en distintos pasajes, especialmente cuando San Isidro intentó controlar el ritmo.

Otro aporte valioso fue el de Adrián Ventura, con 10 puntos y 7 rebotes, además de Luciano Cáceres, que sumó 10 unidades en una noche de enorme exigencia.


San Isidro volvió a quedar cerca, pero no pudo cerrarlo

San Isidro tuvo chances concretas de ganar el partido y cerrar la serie. El equipo de Sebastián Porta fue superior en varios tramos, llegó a estar 11 puntos arriba y entró al último cuarto con ventaja.

Sin embargo, no pudo resolver el cierre. Deportivo Viedma lo llevó a un terreno incómodo, lo obligó a tomar decisiones bajo presión y terminó imponiendo su intensidad en los minutos finales.

El destacado del Santo fue Nahuel Buchaillot, quien terminó con 16 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias, 3 recuperos y 15 de valoración. Fue el principal sostén ofensivo de San Isidro y uno de los jugadores más regulares de la visita.

También aportaron Lucas Maré, con 11 puntos, y Julián Eydallin, con 9 unidades. C. Hooper fue importante en el rebote, con 10 recobres, aunque el equipo no logró encontrar fluidez ofensiva en el último cuarto.

Uno de los datos que explica la derrota de San Isidro fue su baja efectividad desde el perímetro: apenas 5/29 en triples, un 17%. En un cierre cerrado, esa falta de puntería terminó pesando demasiado.


Deportivo Viedma volvió a levantar una serie complicada

El triunfo de Deportivo Viedma no puede analizarse como un partido aislado. El Depo volvió a mostrar una característica que ya había sido clave en estos playoffs: su capacidad para sobrevivir en contextos límite.

En la ronda anterior, el equipo rionegrino había levantado una serie que también comenzó 0-2 abajo ante Provincial de Rosario, el mejor equipo de la fase regular. Ganó dos partidos en casa y luego dio el golpe definitivo como visitante.

Ahora, ante San Isidro, vuelve a estar en una situación similar. Perdió los dos primeros puntos en San Francisco, regresó al Cayetano Arias y consiguió dos triunfos consecutivos para igualar la serie.

La diferencia es que ahora el quinto partido volverá a jugarse en San Francisco, donde San Isidro tendrá el respaldo de su gente. Pero Deportivo Viedma viajará con la confianza de saber que ya conoce este camino y que tiene herramientas para competir en escenarios de máxima presión.


La serie quedó 2-2 y todo se define en San Francisco

La llave entre San Isidro y Deportivo Viedma tendrá el final que merecía: un quinto juego. Después de cuatro partidos intensos, cambiantes y con momentos favorables para ambos, la clasificación a semifinales se definirá en una noche decisiva.

San Isidro ganó los dos primeros partidos en casa: 70 a 61 y 77 a 69. Deportivo Viedma respondió en Río Negro con triunfos por 80 a 67 y 73 a 67. Ahora, el quinto punto definirá quién sigue en carrera.

Para San Isidro, será la tercera oportunidad de cerrar la serie. Para Deportivo Viedma, será la chance de completar otra remontada memorable en estos playoffs.


La clave del partido

La clave estuvo en el último cuarto. Deportivo Viedma llegó abajo por tres puntos, pero elevó su intensidad defensiva, aprovechó los errores de San Isidro y encontró mejores decisiones ofensivas.

El Depo logró pasar al frente con ataques largos, mayor presencia en la pintura y una enorme tarea de Jeffrey Merchant. San Isidro, que había manejado varios pasajes del partido, perdió claridad en el tramo final y no pudo sostener la ventaja.


Cómo sigue la serie

El quinto juego se disputará el próximo martes 12 de mayo en San Francisco. El ganador avanzará a las semifinales de La Liga Argentina.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: San Isidro 70 – Deportivo Viedma 61
  • Juego 2: San Isidro 77 – Deportivo Viedma 69
  • Juego 3: Deportivo Viedma 80 – San Isidro 67
  • Juego 4: Deportivo Viedma 73 – San Isidro 67
  • Serie: igualada 2-2
  • Juego 5: martes 12 de mayo, en San Francisco
  • Instancia: cuartos de final
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

Deportivo Viedma venció a San Isidro por 73 a 67 en el Ángel Cayetano Arias, igualó la serie 2-2 y forzó un quinto juego en San Francisco. El equipo rionegrino reaccionó después de estar 11 puntos abajo, llegó al último cuarto perdiendo 55-58 y lo dio vuelta con defensa, paciencia y una gran presencia en la pintura. Jeffrey Merchant fue la figura con 23 puntos, 9 rebotes y 34 de valoración.


Cuadro estadístico del partido

Estadísticas generales

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Faltas Valoración
Deportivo Viedma 73 18/27, 66% 8/36, 22% 13/18, 72% 37 8 8 16 20 84
San Isidro 67 18/29, 62% 5/29, 17% 16/18, 88% 31 5 2 20 16 53

Parciales

Cuarto Deportivo Viedma San Isidro
1C 19 25
2C 19 14
3C 17 19
4C 18 9
Final 73 67

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración +/-
Jeffrey Merchant Deportivo Viedma 23 9 4 1 34 +9
Nicolás Paletta Deportivo Viedma 12 6 1 3 17 +4
Adrián Ventura Deportivo Viedma 10 7 0 2 10 +14
Luciano Cáceres Deportivo Viedma 10 1 1 1 1 +3
Nahuel Buchaillot San Isidro 16 3 2 3 15 +6
Lucas Maré San Isidro 11 3 1 1 9 -3
Julián Eydallin San Isidro 9 4 0 0 9 -11
C. Hooper San Isidro 6 10 0 0 11



Gimnasia fue una máquina en el Víctor Nethol, venció a Barrio Parque y quedó match point

Gimnasia y Esgrima La Plata dio un golpe de autoridad en el Polideportivo Víctor Nethol: venció a Barrio Parque por 84 a 65, se adelantó 2-1 en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina y quedó match point. El Lobo dominó desde el arranque, tuvo a Sinconi como máximo anotador con 17 puntos y buscará cerrar la llave el domingo, otra vez en La Plata. Créditos: Prensa Gimnasia y Esgrima de La Plata

Gimnasia logró una gran victoria en casa y quedó match point ante Barrio Parque

Gimnasia y Esgrima La Plata volvió a demostrar que atraviesa un momento enorme en los playoffs de La Liga Argentina. En un Polideportivo Víctor Nethol colmado, con clima de definición desde el salto inicial, el Lobo superó con autoridad a Barrio Parque por 84 a 65 y se puso 2-1 arriba en la serie de cuartos de final.

El triunfo dejó al conjunto Tripero a una sola victoria de las semifinales. Después de haber robado la localía en Córdoba con aquel partidazo ganado en suplementario por 101 a 93, Gimnasia trasladó la serie a La Plata y confirmó ese envión con una actuación sólida, intensa y sostenida durante los cuarenta minutos.

El equipo dirigido por Fabián Renda marcó diferencias desde el primer cuarto, dominó el ritmo, defendió con concentración y encontró múltiples vías ofensivas para lastimar a un Barrio Parque que nunca logró sentirse cómodo. Gian Franco Sinconi fue el máximo anotador del Lobo con 17 puntos, mientras que en la visita se destacó Lautaro Rivata, autor de 14 unidades.


Un arranque furioso del Lobo

Gimnasia salió decidido a marcar territorio desde el inicio. El Lobo entendió que el tercer punto era una bisagra en la serie y lo jugó con esa mentalidad: intensidad defensiva, velocidad para atacar y mucha eficacia en los primeros lanzamientos.

Un par de bombas de Sinconi y Agustín Vergara le permitieron al local escaparse rápidamente 10-3. Ese inicio fue fundamental para instalar el partido en el escenario que más le convenía a Gimnasia: presión alta, confianza ofensiva y un Barrio Parque obligado a correr desde atrás.

A partir de ese momento, el conjunto platense tomó las riendas del juego. Barrio Parque tuvo muchos problemas para encontrar el gol y, cuando intentó ajustar atrás, se encontró con un ataque Tripero fino, profundo y con buena lectura de espacios.

Raúl Pelorosso empezó a liderar la conducción y a ordenar los ataques, mientras que una bomba de Pérez Disalvo llevó la diferencia a 14 puntos, 22-8. El primer cuarto terminó 24 a 11 para Gimnasia, una ventaja que expresó con claridad lo que había pasado en cancha: dominio local, defensa firme y un visitante incómodo.


Gimnasia sostuvo el control en el segundo cuarto

El segundo período tuvo una dinámica parecida al primero. Gimnasia continuó manejando los tiempos, sin perder concentración y sin permitir que Barrio Parque pudiera imponer su juego.

El Verde del Sur intentó reaccionar, pero le costó mucho construir ofensivas limpias. Cada posesión se le hizo larga, incómoda y exigida. Del otro lado, Gimnasia encontró respuestas desde distintos sectores, lo que le permitió sostener la ventaja sin depender de un solo jugador.

Un triple de Pérez Disalvo estiró la diferencia a 19 puntos, 32-13, promediando el segundo cuarto. Ese pasaje pareció poner al Lobo en completo control del partido.

Sin embargo, Barrio Parque encontró algo de aire en el tramo final del período. La visita empezó a convertir desde 6,75 con triples de Gastón Bertona, Juan Manuel Bejar y Lautaro Rivata, achicando la distancia antes del descanso largo.

Pese a esa reacción, Gimnasia se fue al entretiempo arriba 40 a 29, con una ventaja cómoda y con la sensación de haber sido superior durante toda la primera mitad.


Barrio Parque intentó acercarse, pero el Lobo no se salió del plan

El tercer cuarto comenzó con un parcial de 5-0 para Gimnasia, que volvió a golpear de entrada. El Lobo extendió la diferencia y obligó nuevamente a Barrio Parque a remar desde atrás.

El equipo cordobés tuvo su mejor intento de reacción cuando Bejar clavó un triple que lo dejó a ocho puntos: 48-40. Fue el momento en el que la visita pareció encontrar una ventana para meterse definitivamente en partido.

Pero Gimnasia no perdió el control. El Lobo no se apuró, no se desordenó y se mantuvo fiel a su plan de juego. Defendió con paciencia, administró mejor las posesiones y volvió a sostener la distancia alrededor de los diez puntos.


Ese tramo fue muy importante desde lo mental. Barrio Parque intentó poner presión, pero Gimnasia respondió con madurez. El tercer cuarto cerró 58 a 48 para el local, dejando al Tripero bien parado de cara al último parcial.


El último cuarto fue todo de Gimnasia

En los últimos diez minutos, Gimnasia terminó de quebrar el partido. El arranque del cuarto final tuvo como protagonistas a Pelorosso y Sinconi, quienes volvieron a lastimar a la defensa de Barrio Parque y ampliaron la diferencia.

Después apareció Carneglia con buenos aportes, y un triple de Juan Francisco Boffelli puso la distancia en 21 puntos, 71-50. Ese golpe prácticamente sentenció la historia.

Barrio Parque se quedó sin gol en el momento más delicado del partido. Le costó anotar, no pudo correr la cancha y tampoco encontró soluciones claras en el juego estacionado. Gimnasia, en cambio, fluyó en ofensiva, movió la pelota con criterio y castigó cada desajuste.

La máxima llegó a ser de 28 puntos, 80-52, cuando quedaban poco más de cuatro minutos por jugar. Desde allí, el Lobo empezó a bajarle la persiana al partido, administrando la ventaja y encaminando una victoria contundente.

El resultado final fue 84 a 65 para Gimnasia, que ganó con autoridad, se adelantó en la serie y quedó match point.


Sinconi, Pelorosso y un equipo con muchas respuestas

El máximo anotador de Gimnasia fue Gian Franco Sinconi, con 17 puntos, además de 6 rebotes, 4 asistencias y 27 de valoración. Su inicio fue clave para abrir el partido y su presencia ofensiva se sostuvo durante toda la noche.

También fue determinante Raúl Pelorosso, quien terminó con 12 puntos, 5 asistencias, 5 recuperos y 23 de +/-, siendo uno de los motores del equipo en ambos costados de la cancha.

El Lobo también tuvo aportes muy importantes de Pérez Disalvo, con 10 puntos y 5 asistencias; Agustín Vergara, con 10 puntos; Juan Francisco Boffelli, con 9 unidades y 5 rebotes; y Carneglia, que sumó 9 puntos con efectividad perfecta en dobles.

La planilla muestra una virtud clave de Gimnasia: el triunfo no dependió de una sola mano. El equipo tuvo goleo repartido, intensidad defensiva y una estructura colectiva sólida.


Barrio Parque no pudo repetir su mejor versión

Barrio Parque llegó a La Plata después de una serie igualada 1-1, con la necesidad de recuperar la localía que había perdido en Córdoba. Pero el equipo de Cristian Colli nunca logró establecer su ritmo.

El Verde del Sur tuvo un partido incómodo desde el inicio. Le costó anotar, sufrió el primer golpe de Gimnasia y, aunque tuvo una reacción parcial en el segundo cuarto y otro intento en el tercero, nunca consiguió sostener una racha larga que lo metiera de lleno en la pelea.

Lautaro Rivata fue el máximo anotador visitante con 14 puntos y 7 rebotes, mientras que Bruno Lino aportó 11 puntos desde la rotación. También sumaron Cantarutti y Bejar, ambos con 9 unidades, aunque el equipo quedó lejos de la fluidez ofensiva que había mostrado en otros pasajes de la serie.

Uno de los datos más importantes fue la diferencia de eficacia: Gimnasia lanzó con 62% en dobles y 43% en triples, mientras que Barrio Parque terminó con 27% desde el perímetro. Esa distancia en la efectividad terminó siendo decisiva.


El Lobo quedó a un paso de semifinales

Con esta victoria, Gimnasia quedó 2-1 arriba en la serie y tendrá la primera oportunidad de cerrarla este domingo desde las 21:00, nuevamente en el Polideportivo Víctor Nethol.

La serie había comenzado con triunfo de Barrio Parque en Córdoba por 87 a 76, pero Gimnasia respondió con una victoria enorme como visitante por 101 a 93 en suplementario, robó la localía y ahora confirmó ese golpe con una producción de alto nivel en casa.

El Lobo llega al cuarto juego con confianza, con el respaldo de su gente y con la posibilidad concreta de meterse entre los cuatro mejores de la temporada. Barrio Parque, por su parte, no tiene margen de error: deberá ganar en La Plata para forzar un quinto partido en Córdoba.


La clave del partido

La clave estuvo en el primer cuarto y en la forma en que Gimnasia sostuvo la ventaja. El Lobo abrió el juego con una ráfaga ofensiva, se escapó 24-11 en los primeros diez minutos y obligó a Barrio Parque a jugar incómodo durante toda la noche.

Cada vez que la visita intentó acercarse, Gimnasia respondió con defensa, circulación de balón y eficacia. En el último cuarto, el local terminó de quebrar el partido con Pelorosso, Sinconi, Carneglia y Boffelli como protagonistas.


Cómo sigue la serie

La serie continuará este domingo a las 21:00 horas, nuevamente en el Polideportivo Víctor Nethol de La Plata.

Serie de cuartos de final


Síntesis del partido

Gimnasia y Esgrima La Plata venció a Barrio Parque por 84 a 65 en el Polideportivo Víctor Nethol y quedó 2-1 arriba en los cuartos de final de La Liga Argentina. El Lobo dominó desde el arranque, sacó ventaja de 24-11 en el primer cuarto y terminó de quebrar el partido en el último parcial. Sinconi fue el goleador Tripero con 17 puntos, mientras que Rivata lideró a Barrio Parque con 14 unidades.


Cuadro estadístico del partido

Equipo Puntos Dobles Triples Libres Rebotes Asistencias Recuperos Pérdidas Valoración
Gimnasia LP 84 20/32, 62% 10/23, 43% 14/18, 77% 36 19 11 4 105
Barrio Parque 65 13/26, 50% 9/33, 27% 12/19, 63% 28 10 7 1 54

Principales figuras

Jugador Equipo Puntos Rebotes Asistencias Recuperos Valoración
Gian Franco Sinconi Gimnasia LP 17 6 4 0 27
Raúl Pelorosso Gimnasia LP 12 2 5 5 12
Pablo Pérez Disalvo Gimnasia LP 10 3 5 0 13
Agustín Vergara Gimnasia LP 10 3 0 1 7
Lautaro Rivata Barrio Parque 14 7 0 1 14
Bruno Lino Barrio Parque 11 3 0 1 13
Emiliano Cantarutti Barrio Parque 9 1 0 0 7
Juan Manuel Bejar Barrio Parque 9 1 1 1 0

Parciales

Cuarto Gimnasia Barrio Parque
1C 24 11
2C 16 18
3C 18 19
4C 26 17
Final 84 65



Deportivo Viedma se impuso en un partidazo, venció a San Isidro y descontó en la serie

Deportivo Viedma respondió en una noche lluviosa y con un gran marco de público en el Ángel Cayetano Arias: superó a San Isidro por 80 a 67, descontó la serie de cuartos de final de La Liga Argentina y quedó 1-2 abajo. El conjunto rionegrino hizo pesar su localía, elevó su eficacia ofensiva y sostuvo el cierre con inteligencia para forzar un cuarto partido.

Deportivo Viedma se impuso en un partidazo y descontó ante San Isidro

Deportivo Viedma tenía una sola obligación: ganar para seguir con vida. Y lo hizo con autoridad. En una noche lluviosa en la capital rionegrina, con el Ángel Cayetano Arias vestido de playoffs y con un gran acompañamiento de su gente, el Depo derrotó a San Isidro por 80 a 67 en el tercer juego de los cuartos de final de La Liga Argentina.

El triunfo le permitió al equipo viedmense descontar la serie y ponerse 1-2 abajo, después de haber perdido los dos primeros puntos en San Francisco. San Isidro llegaba con match point tras ganar 70-61 el primer partido y 77-69 el segundo, pero en Río Negro se encontró con un Deportivo Viedma mucho más sólido, efectivo y decidido a extender la historia.

La serie continuará el próximo sábado 9 de mayo, nuevamente en el Cayetano Arias, donde Viedma buscará igualar la llave y forzar un quinto juego. San Isidro, por su parte, tendrá una nueva oportunidad para cerrar la clasificación a semifinales.


Un arranque cerrado y de bajo goleo

El partido comenzó con mucha intensidad defensiva. Los dos equipos salieron concentrados, físicos y con la intención de marcar territorio desde el primer minuto. Esa presión provocó errores en ataque, pérdidas y un goleo bajo durante el primer cuarto.

San Isidro intentó sostener la receta que le había dado resultado en los dos primeros partidos: defensa fuerte, control del ritmo y ataques pacientes. Viedma, en cambio, buscó no apurarse, hacer circular la pelota y encontrar mejores tiros con el paso de las posesiones.

En ese contexto trabado, el Depo logró cerrar mejor el primer parcial y se quedó con una mínima ventaja de 14 a 13. No era una diferencia amplia, pero sí una señal importante: Viedma estaba preparado para competir desde la defensa y no dejar que San Isidro manejara el partido con comodidad.


Viedma creció desde el juego colectivo

El segundo cuarto marcó el primer quiebre del partido. Impulsado por el aliento de su gente, Deportivo Viedma mejoró la circulación de pelota, encontró mayor fluidez ofensiva y comenzó a construir desde el juego colectivo.

El equipo local rotó mejor, repartió responsabilidades y logró transformar la energía defensiva en buenas ofensivas. San Isidro mantuvo la intensidad y siguió peleando cada balón, pero Viedma empezó a mostrar una eficacia superior.

Ese tramo fue clave para cambiar el ánimo del encuentro. El Depo ganó el segundo parcial 27 a 21 y se fue al descanso largo arriba 41 a 34. La ventaja de siete puntos le dio confianza al equipo rionegrino, que necesitaba confirmar en casa que podía competirle de igual a igual al líder de la serie.


El tercer cuarto consolidó al Depo

Luego del entretiempo, Deportivo Viedma volvió mejor. El conjunto rionegrino afianzó su funcionamiento, elevó su eficacia ofensiva y, sobre todo, mejoró su defensa para neutralizar la estrategia de San Isidro.

El local logró incomodar al “Santo” en sus ofensivas, cerró caminos hacia el aro y obligó a tomar decisiones más forzadas. En ataque, Viedma encontró buenos momentos de ejecución, con paciencia para mover la pelota y aprovechar los espacios.

El tercer cuarto volvió a ser favorable para el Depo, esta vez por 22 a 19. De esa manera, el equipo de Río Negro llegó al último descanso arriba 63 a 53, con diez puntos de ventaja y con la sensación de tener el trámite bajo control.

Ese parcial fue determinante. San Isidro seguía en partido, pero ya no encontraba la misma claridad que en los juegos anteriores. Viedma, en cambio, estaba firme, concentrado y con el empuje emocional de su gente.


San Isidro reaccionó, pero Viedma administró mejor el cierre

En el último período, San Isidro intentó reaccionar. El conjunto de San Francisco manejó mejor algunos tiempos, fortaleció su defensa y buscó descontar para volver a ponerse en partido.

El visitante sabía que una remontada le podía dar la clasificación a semifinales, por eso elevó la presión y trató de acelerar el desarrollo. Sin embargo, Deportivo Viedma respondió con experiencia. El local no se desesperó, administró la pelota con inteligencia y jugó con el reloj a su favor.

Cada posesión tuvo valor de playoff. Viedma entendió que no necesitaba correr riesgos innecesarios: debía cuidar la ventaja, elegir buenos tiros y evitar pérdidas que alimentaran la reacción rival. Esa madurez terminó siendo clave para sostener el resultado.

Finalmente, Deportivo Viedma selló el triunfo por 80 a 67, un resultado que le permitió descontar la serie y mantener viva la ilusión.


Jeffrey Merchant lideró al Depo

En Deportivo Viedma sobresalió Jeffrey Merchant, quien terminó con 15 puntos y fue uno de los nombres importantes en la victoria del conjunto rionegrino. Su aporte ofensivo llegó en una noche donde el equipo necesitaba respuestas confiables para sostenerse ante un rival de jerarquía.

Más allá de la producción individual, el triunfo tuvo un fuerte componente colectivo. Viedma mejoró su circulación, defendió con concentración y encontró variantes para no depender de una sola vía de gol.

En San Isidro, el destacado fue Julián Eydallin, también con 15 puntos. El Santo tuvo momentos positivos, especialmente en su intento de reacción durante el último cuarto, pero no logró quebrar la estabilidad de un Deportivo Viedma que jugó con mucha determinación.


Deportivo Viedma volvió a mostrar carácter

La victoria tiene un valor especial para Deportivo Viedma porque no es la primera vez que responde en una situación límite. En la serie anterior, el equipo rionegrino ya había demostrado carácter al levantar un 0-2 ante Provincial de Rosario, el mejor equipo de la fase regular, para clasificarse a cuartos de final.

Ahora, ante San Isidro, volvió a quedar contra las cuerdas después de perder los dos primeros partidos. Pero el regreso al Cayetano Arias le dio otro impulso. Con su gente, con energía y con una ejecución más precisa, Viedma logró descontar y estirar la definición.

Todavía está abajo en la serie, pero el triunfo cambió el clima. El Depo sabe que si gana nuevamente en casa, forzará un quinto partido y trasladará toda la presión a San Isidro.


San Isidro dejó pasar su primer match point

Para San Isidro, la derrota significa una oportunidad perdida. El equipo de San Francisco llegaba con la chance de cerrar la serie como visitante y asegurar su lugar en semifinales, pero no pudo imponer el ritmo que había mostrado en los dos primeros encuentros.

El Santo empezó defendiendo bien, pero con el correr del partido perdió claridad ofensiva y no logró contener el crecimiento de Viedma en el segundo y tercer cuarto. En el cierre intentó reaccionar, aunque la diferencia construida por el local terminó siendo demasiado pesada.

San Isidro sigue arriba 2-1 y mantiene ventaja en la serie. Sin embargo, deberá ajustar para el cuarto punto, porque Viedma ya demostró que puede hacerse fuerte en casa y que todavía tiene argumentos para llevar la llave al límite.


La clave del partido

La clave estuvo en el crecimiento de Deportivo Viedma entre el segundo y el tercer cuarto. Después de un inicio cerrado, el Depo mejoró la circulación de balón, ganó confianza en ataque y logró construir una ventaja sólida.

Además, la defensa local fue determinante para neutralizar a San Isidro en momentos importantes. Viedma no solo anotó mejor: también impidió que el visitante encontrara continuidad ofensiva.

En el cierre, la experiencia para administrar la pelota y el reloj terminó de asegurar una victoria fundamental.


Cómo sigue la serie

La serie continuará el próximo sábado 9 de mayo, nuevamente en el Ángel Cayetano Arias. Deportivo Viedma buscará empatar la llave 2-2, mientras que San Isidro tendrá su segunda oportunidad para cerrar el pase a semifinales.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: San Isidro 70 – Deportivo Viedma 61
  • Juego 2: San Isidro 77 – Deportivo Viedma 69
  • Juego 3: Deportivo Viedma 80 – San Isidro 67
  • Serie: San Isidro gana 2-1
  • Juego 4: sábado 9 de mayo, en el Cayetano Arias
  • Juego 5: de ser necesario, en San Francisco
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

Deportivo Viedma derrotó a San Isidro por 80 a 67 en el Ángel Cayetano Arias y descontó la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Depo se impuso en un partido intenso, construyó la diferencia entre el segundo y el tercer cuarto, y administró el cierre con inteligencia. Jeffrey Merchant fue el destacado del local con 15 puntos, mientras que Julián Eydallin aportó 15 unidades para San Isidro.




Santa Paula volvió a ganar, bajó a La Unión y forzó un quinto juego decisivo

Santa Paula volvió a hacerse fuerte en el estadio Víctor Comelli, derrotó a La Unión por 85 a 71 y llevó la serie de cuartos de final de La Liga Argentina a un quinto y decisivo partido. El Azul, que había comenzado 0-2 abajo, ganó dos juegos seguidos en Gálvez y ahora buscará completar la remontada en Colón.

Santa Paula volvió a ganar y forzó un quinto juego ante La Unión

Santa Paula de Gálvez volvió a demostrar que en playoffs nunca hay que darlo por vencido. En una noche cargada de intensidad, presión y clima de definición, el Azul derrotó a La Unión de Colón por 85 a 71 en el estadio Víctor Comelli y forzó un quinto juego en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina.

El equipo dirigido por Francisco Blanc llegó a Gálvez con la obligación de ganar dos partidos para seguir con vida. Y cumplió. Primero había descontado con un triunfo por 77 a 62, y ahora volvió a imponerse con autoridad para dejar la llave igualada 2-2. La definición será el próximo martes en el estadio Carlos José Delasoie, en Colón, donde La Unión volverá a tener la localía, pero Santa Paula llegará con el envión anímico de haber levantado un 0-2 adverso.

El Azul ganó porque impuso ritmo, defendió mejor los momentos clave y encontró respuestas desde distintos sectores de la cancha. Jerónimo Díaz Müller volvió a ser determinante y terminó como el goleador del local con 17 puntos, mientras que en la visita se destacó Gonzalo Romero, autor de 19 unidades.


Santa Paula marcó el ritmo desde el inicio

El primer cuarto mostró rápidamente el choque de estilos. Santa Paula intentó correr, jugar con dinámica, mover la pelota y aprovechar el tiro exterior. La Unión, por su parte, buscó imponer su juego interno, trabajar desde los bloqueos y encontrar ventajas cerca del aro.

La paridad se sostuvo durante los primeros minutos, pero el local empezó a tomar mejores decisiones en el cierre del parcial. Los lanzamientos de Gino Balbo y Jerónimo Díaz Müller, sumados a las avivadas bajo el cesto de sus internos, le dieron a Santa Paula una primera diferencia importante.

El Azul cerró el primer cuarto arriba 23 a 15, una ventaja que fue clave desde lo emocional. En una serie que venía con muchísima tensión, arrancar bien era fundamental para sostener la confianza y trasladarle la presión a La Unión.


El banco le dio aire y soluciones al Azul

En el segundo cuarto, Santa Paula encontró uno de sus grandes argumentos: la rotación. Los ingresos desde el banco le dieron frescura, intensidad y continuidad al equipo local, que no bajó su nivel pese a los cambios.

Rivero y Dalpino ingresaron con buenos minutos, aportando conducción, energía y claridad para sostener las transiciones ofensivas. A ellos se sumó el buen momento de Delucchi, importante para darle presencia al equipo en la pintura y confianza en el desarrollo.

La Unión tuvo dificultades para convertir bajo el cesto y no pudo encontrar con comodidad a sus principales vías ofensivas. Gonzalo Romero y Matías Caire, dos jugadores clave para el Rojo durante la serie, estuvieron mejor controlados por la defensa local en ese tramo.

Santa Paula aprovechó ese contexto para estirar la diferencia y llegar al descanso largo arriba 47 a 33. El resultado parcial reflejaba el dominio del Azul, pero también dejaba claro que La Unión necesitaba una reacción fuerte para evitar el quinto partido.


El Comelli fue una caldera y Santa Paula fue un vendaval

En el tercer cuarto, Santa Paula salió con una decisión enorme. Con el estadio convertido en una verdadera caldera, el equipo de Gálvez entendió que estaba ante la oportunidad de llevar la serie al partido definitivo y no dejó pasar el momento.

El Azul fue un vendaval. Atacó con convicción, defendió con intensidad y volvió a encontrar puntos importantes desde distintas manos. Delucchi aportó buenos momentos bajo el cesto, mientras que Rivero y Balbo fueron claves con su efectividad desde el triple.

Ese tramo terminó de consolidar el dominio local. Santa Paula jugó con energía, pero también con lucidez. No se apuró, no cayó en desorden y supo elegir cuándo acelerar y cuándo administrar.

La Unión, en cambio, sufrió la falta de efectividad desde el perímetro. Aunque Henriques y Romero intentaron sostener al equipo entrerriano, no alcanzó para ponerse nuevamente en partido.


La Unión no encontró el tiro exterior y sufrió la presión

Uno de los puntos determinantes del partido fue la dificultad de La Unión para anotar desde afuera. El Rojo no tuvo la eficacia necesaria en el tiro de tres puntos y eso le quitó variantes para abrir la defensa de Santa Paula.

El equipo de Colón intentó apoyarse en acciones individuales y en el juego interior, pero el Azul defendió con concentración y obligó a la visita a tomar tiros incómodos. Esa falta de fluidez ofensiva fue desgastando a La Unión, que nunca pudo recuperar el ritmo que había mostrado en los dos primeros juegos de la serie.

Santa Paula, en cambio, encontró confianza en su gente, en su defensa y en una ofensiva más repartida. Cada vez que La Unión insinuó una reacción, el local respondió con un triple, una buena transición o una acción fuerte cerca del aro.


Díaz Müller volvió a liderar a Santa Paula

Jerónimo Díaz Müller fue nuevamente una de las grandes figuras del Azul. Con 17 puntos, lideró la ofensiva local y volvió a aparecer en una noche de máxima exigencia.

Su peso en la serie viene siendo importante. Ya había sido protagonista en distintos pasajes del tercer juego y volvió a marcar diferencias en el cuarto punto. Su capacidad para atacar, anotar y contagiar intensidad fue clave para que Santa Paula sostuviera el dominio.

Pero el triunfo también tuvo mucho de equipo. Balbo, Rivero, Dalpino y Delucchi fueron piezas fundamentales para construir una victoria que necesitaba respuestas colectivas. Santa Paula no ganó solo por una individualidad: ganó porque encontró rendimiento en su estructura, en su rotación y en la energía de su localía.


La serie quedó igualada y se define en Colón

Con este triunfo, la serie quedó 2-2 y tendrá un quinto partido. La Unión había comenzado con una ventaja muy fuerte, ganando los dos primeros juegos en Colón por 91 a 73 y 85 a 65. Parecía tener la llave encaminada, pero Santa Paula respondió en Gálvez con dos triunfos contundentes: 77 a 62 y 85 a 71.

Ahora todo se definirá en el Carlos José Delasoie, donde La Unión intentará recuperar la solidez que mostró al comienzo de la serie. El Rojo tendrá la localía y la obligación de cerrar una llave que llegó a dominar 2-0.

Santa Paula, por su parte, viajará con confianza. Ya demostró que puede competir, que tiene carácter para levantarse y que encontró una forma de incomodar a La Unión. El desafío será trasladar esa energía fuera de Gálvez y sostenerla en un partido sin margen de error.


La clave del partido

La clave estuvo en la intensidad sostenida de Santa Paula y en el aporte de su rotación. El Azul cerró bien el primer cuarto, dominó el segundo con buenos ingresos desde el banco y en el tercer período terminó de quebrar el partido con triples, juego interno y una defensa que limitó las principales armas de La Unión.

Además, el local supo aprovechar el envión emocional de su estadio. Con el Comelli empujando, Santa Paula jugó con confianza y trasladó toda la presión al equipo entrerriano.


Cómo sigue la serie

El quinto juego se disputará el próximo martes en el estadio Carlos José Delasoie, en Colón. El ganador avanzará a las semifinales de La Liga Argentina.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: La Unión 91 – Santa Paula 73
  • Juego 2: La Unión 85 – Santa Paula 65
  • Juego 3: Santa Paula 77 – La Unión 62
  • Juego 4: Santa Paula 85 – La Unión 71
  • Serie: igualada 2-2
  • Juego 5: martes, en Colón
  • Instancia: cuartos de final
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

Santa Paula venció a La Unión por 85 a 71 en Gálvez, igualó la serie 2-2 y forzó un quinto juego en los cuartos de final de La Liga Argentina. El Azul volvió a imponer condiciones en el Víctor Comelli, se apoyó en la dinámica de su juego, en la efectividad exterior y en una gran tarea colectiva. Jerónimo Díaz Müller fue el goleador del local con 17 puntos, mientras que Gonzalo Romero aportó 19 unidades para La Unión.




Anglese tras la clasificación de Lanús: “Pudimos imponer nuestra identidad”

Lanús barrió 3-0 a Villa San Martín y se metió en las semifinales de La Liga Argentina. Tras la clasificación, Manuel Anglese valoró la identidad del equipo, la solidez defensiva, la madurez para cerrar la serie como visitante y la conexión creciente con la gente granate.

Lanús ya está en semifinales y Anglese marcó el camino: identidad, defensa y madurez

Lanús atraviesa uno de los momentos más importantes de su temporada. El Granate selló su clasificación a las semifinales de La Liga Argentina de Básquet después de barrer 3-0 a Villa San Martín, cerrar la serie en Resistencia y confirmar que llega al tramo decisivo con una estructura colectiva cada vez más sólida. Tras el pase de ronda, el entrenador Manuel Anglese analizó las claves del cruce, destacó el compromiso defensivo y remarcó el crecimiento del equipo en una instancia de máxima exigencia.

La clasificación tuvo un valor especial por la forma. Lanús ganó los dos primeros partidos en el Antonio Rotili y luego viajó a Resistencia con la posibilidad de liquidar la llave. En ese escenario, ante un rival que venía con confianza y había demostrado capacidad para competir en contextos adversos, el equipo granate volvió a mostrar personalidad, control emocional y una identidad de juego muy marcada.

La palabra más fuerte que dejó Anglese fue justamente esa: identidad. Para el técnico, Lanús pudo imponer durante buena parte de la serie aquello que lo llevó a instalarse entre los mejores equipos de la competencia: intensidad defensiva, concentración, reparto de responsabilidades ofensivas y capacidad para adaptarse a los distintos momentos de cada partido.

“Pudimos imponer nuestra identidad”

Después de la barrida ante Villa San Martín, Manuel Anglese expresó su satisfacción por el rendimiento del equipo y por la manera en que Lanús resolvió una serie exigente. “Mucha satisfacción. Pudimos imponer nuestra identidad durante gran parte de la serie y eso era algo fundamental para nosotros. El equipo jugó con mucha concentración y entendió cómo debía competir esta instancia”, sostuvo el entrenador.

La frase resume el espíritu de la clasificación. Lanús no solo ganó: compitió con claridad. En playoffs, donde cada posesión pesa más y los errores suelen tener un costo alto, el Granate mostró una lectura madura de la serie. Supo cuándo correr, cuándo controlar el ritmo, cuándo apoyarse en la defensa y cuándo buscar variantes ofensivas.

El equipo dirigido por Anglese fue construyendo la llave desde la seguridad defensiva. Esa base le permitió bajar el goleo de Villa San Martín, incomodar sus circuitos y llevar los partidos al terreno que más le convenía.

La defensa, el punto de partida de Lanús

Uno de los aspectos centrales del análisis del entrenador fue la solidez defensiva. Lanús logró dejar nuevamente a Villa San Martín por debajo de los 70 puntos, un dato que en playoffs tiene enorme valor. Para Anglese, esa fue una de las claves principales de la serie.

“Creo que la defensa fue el punto de partida. En playoffs sostener intensidad y regularidad atrás es clave. Pudimos controlar momentos importantes de los partidos y eso nos permitió jugar más cómodos ofensivamente”, explicó el técnico granate.

La lectura es clara: Lanús defendió para correr, defendió para ordenarse y defendió para ganar confianza. Cuando el equipo consiguió controlar los momentos críticos desde atrás, también encontró mayor fluidez en ataque. Esa conexión entre defensa y ofensiva fue determinante para cerrar la serie sin derrotas.

No se trató únicamente de esfuerzo físico. También hubo concentración, comunicación, ayudas, lectura de scouting y compromiso colectivo. En esta instancia, Anglese parece haber encontrado una versión confiable de su equipo, capaz de sostener un plan durante largos tramos.

Un ataque con muchas manos y sin dependencia absoluta

Además del trabajo defensivo, Lanús volvió a mostrar variantes ofensivas. En una serie de playoffs, depender de una sola figura puede volverse un problema cuando el rival ajusta marcas o cambia estrategias. El Granate, en cambio, encontró respuestas en distintos jugadores y en diferentes momentos.

“Eso habla muy bien del grupo. No dependemos de una sola figura y eso nos potencia muchísimo. Distintos jugadores aparecieron en distintos momentos y todos entendieron cuál era su rol dentro de la serie”, remarcó Anglese.

Esa distribución de responsabilidades es una de las razones por las que Lanús llega fortalecido a semifinales. El equipo encontró anotación, lectura y energía desde varios sectores. Hubo protagonistas ofensivos, pero también jugadores que aportaron desde la defensa, el rebote, la intensidad y la ejecución de detalles.

En una competencia tan pareja como La Liga Argentina, esa profundidad puede ser un diferencial. Lanús no solo cuenta con nombres importantes: cuenta con una estructura colectiva que permite que cada pieza tenga sentido dentro del funcionamiento general.

El respeto de Anglese por Villa San Martín

Más allá de la contundencia del 3-0, Anglese dejó en claro que la serie estuvo lejos de ser sencilla. El entrenador valoró el recorrido de Villa San Martín y el trabajo de Eduardo “Chiche” Jápez, quien había llevado al equipo chaqueño a superar dos cruces previos con desventaja de localía.

“Nosotros sabíamos perfectamente el rival que teníamos enfrente. Hay que darle muchísimo mérito al trabajo de Eduardo ‘Chiche’ Jápez y de todo su plantel. Venían de ganar dos series anteriores con desventaja de localía y eso demuestra el nivel competitivo que tenían. Fue una serie dura y para nada sencilla”, señaló.

El reconocimiento no es menor. Villa San Martín llegó a cuartos con una carga anímica positiva, después de atravesar una Reclasificación exigente y luego eliminar a Amancay, uno de los equipos fuertes de la Conferencia Norte. Lanús logró neutralizar ese envión, pero lo hizo desde el respeto competitivo y con una preparación acorde al desafío.

La barrida, entonces, no debe leerse como una serie cómoda, sino como una muestra de eficacia. El Granate ganó los momentos importantes, sostuvo su plan y encontró respuestas cada vez que el rival intentó incomodarlo.

El valor de cerrar la serie en Resistencia

Cerrar una serie de playoffs como visitante siempre tiene un peso especial. Lanús lo consiguió en Resistencia, ante un contexto exigente y frente a un rival que intentaba extender la llave. Para Anglese, ese triunfo fuera de casa habla de la madurez del grupo.

“Ganar de visitante en playoffs siempre tiene un valor especial. El equipo mostró personalidad y mucha madurez para manejar distintos momentos del partido y del contexto”, afirmó.

Ese punto puede ser clave de cara a lo que viene. En semifinales, cada partido tendrá un nivel de presión superior. Saber competir fuera del Rotili, manejar ambientes adversos y sostener la concentración lejos de casa son señales positivas para un equipo que quiere seguir avanzando.

Lanús no solo defendió su localía: también fue capaz de trasladar su identidad a otra cancha. Ese es uno de los rasgos que suelen distinguir a los equipos con aspiraciones importantes.

La conexión con la gente granate

Otro de los temas que tocó Anglese fue el acompañamiento del público. Lanús encontró en su gente un impulso fuerte durante los playoffs y el entrenador remarcó que esa energía se percibe no solo en los partidos, sino también en el día a día del club.

“Se siente muchísimo. No solamente durante los partidos en el Rotili. También en el club, en la calle, en el día a día. Hay una conexión muy linda entre el equipo y la gente. Seguramente en semifinales vamos a volver a vivir un marco impresionante”, destacó.

El Antonio Rotili se convirtió en un factor importante para el Granate. En una etapa donde lo emocional pesa tanto como lo táctico, la identificación entre equipo e hinchas aparece como un elemento que potencia el presente del plantel.

Lanús llega a semifinales con rendimiento, confianza y respaldo popular. Esa combinación alimenta la ilusión de un equipo que quiere seguir siendo protagonista.

Ahora espera por Barrio Parque o Gimnasia

Con la clasificación consumada, Lanús aguarda por su próximo rival, que saldrá de la serie entre Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata. Anglese evitó adelantarse demasiado y prefirió poner el foco en el crecimiento propio.

“Veremos quién toca, pero nosotros tenemos que seguir enfocados en lo nuestro. El equipo viene creciendo, tiene hambre y quiere seguir compitiendo de la misma manera”, expresó.

Esa frase marca el objetivo inmediato: sostener la identidad. Lanús no quiere cambiar lo que lo trajo hasta acá. La defensa, la concentración, el reparto ofensivo y la madurez competitiva serán nuevamente las herramientas principales para afrontar una semifinal que promete máxima exigencia.

Análisis: Lanús llega a semifinales con señales de equipo candidato

La clasificación de Lanús no fue solo un resultado deportivo. Fue una confirmación de funcionamiento. El Granate barrió una serie difícil, dejó a un rival competitivo sin margen y mostró una versión firme en ambos costados de la cancha.

Desde lo táctico, la defensa fue la gran plataforma. Lanús logró controlar el goleo de Villa San Martín, limitar sus momentos de confianza y construir desde atrás. Desde lo ofensivo, mostró variedad y no dependió de un solo nombre. Desde lo emocional, tuvo madurez para cerrar la llave de visitante.

El discurso de Anglese también refleja una idea clara: el equipo sabe a qué juega. En playoffs, esa certeza vale muchísimo. Lanús no parece un conjunto que gana por impulsos aislados, sino un equipo que entiende su identidad, reconoce sus fortalezas y compite con un plan.

La semifinal será otro desafío, con mayor presión y menor margen de error. Pero Lanús llega con argumentos sólidos: defensa, profundidad, confianza y una conexión cada vez más fuerte con su gente.

Síntesis de la clasificación

Equipo clasificado: Lanús
Instancia: Semifinales de La Liga Argentina
Serie: Lanús 3-0 Villa San Martín
Entrenador: Manuel Anglese
Frase destacada: “Pudimos imponer nuestra identidad”
Clave principal: intensidad defensiva y concentración colectiva
Próximo rival: saldrá de Barrio Parque vs Gimnasia y Esgrima La Plata
Contexto: Lanús cerró la serie como visitante en Resistencia y llega fortalecido al tramo decisivo del torneo




De Cecco: “El equipo fue competitivo y mostró carácter en momentos difíciles”

Ricardo De Cecco realizó su balance tras la temporada 2025/26 de Salta Basket en La Liga Argentina. El entrenador valoró la competitividad del equipo, el carácter en los momentos difíciles, la construcción de una identidad de juego y el fuerte vínculo que se generó entre Los Infernales y el público salteño.

De Cecco: “El equipo fue competitivo y mostró carácter en momentos difíciles”

Las declaraciones de De Cecco post temporada dejaron una mirada clara sobre lo que significó la campaña 2025/26 para Salta Basket. El entrenador salteño realizó un balance profundo de lo vivido por Los Infernales en La Liga Argentina, donde el equipo cumplió objetivos importantes, volvió a meterse en playoffs, eliminó a Estudiantes de Tucumán en una serie durísima y terminó su recorrido ante San Isidro, uno de los grandes candidatos al ascenso.

Para Ricardo De Cecco, la temporada dejó un saldo positivo, aunque también una sensación lógica de que el equipo pudo haber dado un paso más. Salta Basket se metió entre los ocho mejores de la Conferencia Norte, superó la reclasificación y compitió en octavos de final pese a la baja de Tomás Botta, una de sus piezas más importantes.

“El equipo fue competitivo durante toda la temporada, logró sostener una regularidad importante en fase regular y mostró carácter en momentos difíciles”, señaló el entrenador, marcando uno de los puntos centrales de su análisis. Esa frase resume buena parte del recorrido infernal: un equipo que tuvo altibajos, pero que nunca perdió su compromiso competitivo.

Un balance positivo, con sabor agridulce

De Cecco no esquivó la autocrítica. Al analizar la temporada, reconoció que el balance fue positivo, pero también admitió que quedó una sensación agridulce por haber estado cerca de avanzar un poco más.

Salta Basket cumplió con uno de los principales objetivos de la campaña: ingresar a playoffs y sostenerse dentro del lote competitivo de la Conferencia Norte. Lo hizo en una zona pareja, exigente y cargada de rivales con aspiraciones fuertes.

La fase regular fue de mucho desgaste. Los Infernales tuvieron momentos altos, partidos de gran nivel y también pasajes donde les costó mantener la regularidad. Aun así, lograron construir una campaña sólida, con una identidad reconocible y con respuestas importantes en escenarios de presión.

Para el entrenador, haber sostenido competitividad en una liga tan dura es un aspecto para valorar. La Liga Argentina exige viajes, rotación, fortaleza mental y capacidad de adaptación. En ese contexto, Salta Basket logró mantenerse de pie y llegar a la postemporada con argumentos.

“Cuando defendimos con agresividad, fuimos un equipo muy duro”

Uno de los puntos más fuertes del análisis de De Cecco estuvo vinculado al funcionamiento colectivo. El entrenador explicó que el equipo tuvo tramos muy buenos y otros donde le costó sostener la idea.

La versión que más se acercó a lo que pretende el cuerpo técnico apareció cuando Los Infernales jugaron con intensidad, compartieron la pelota y defendieron con agresividad. En esos momentos, Salta Basket se transformó en un rival muy difícil para cualquiera.

Esa identidad se vio en varios partidos importantes. La victoria frente a San Isidro en el Delmi durante la fase regular, el triunfo en doble suplementario ante Jujuy Básquet, la clasificación agónica frente a Estudiantes y el tercer juego de la serie ante San Isidro fueron muestras de un equipo con carácter, energía y capacidad para competir.

Sin embargo, De Cecco también marcó una deuda: la continuidad. El equipo no siempre pudo sostener ese rendimiento durante largos tramos o en partidos consecutivos. Esa falta de regularidad en momentos clave fue una de las situaciones que impidió dar un salto mayor.

El ADN de Los Infernales

Consultado sobre si pudo encontrar la identidad de juego que pretende para sus equipos, De Cecco fue claro: considera que Salta Basket logró construir un ADN.

Ese ADN, según el entrenador, está basado en un equipo que intenta correr, que busca buenas decisiones ofensivas y que defensivamente quiere ser intenso y solidario. No siempre salió como pretendía, pero los jugadores entendieron la idea y la llevaron adelante.

Esa construcción es uno de los aspectos más importantes de la temporada. En una competencia donde los planteles suelen cambiar año tras año, instalar una identidad colectiva no es sencillo. Salta Basket logró hacerlo a partir de una combinación de esfuerzo, compromiso, roles definidos y sentido de pertenencia.

Los Infernales no fueron un equipo perfecto, pero sí reconocible. En sus mejores noches, defendieron con intensidad, corrieron la cancha, movieron la pelota y encontraron respuestas repartidas. Esa idea permitió sostener una campaña competitiva y reforzar la conexión con la gente.

La baja de Tomás Botta y una serie durísima ante San Isidro

Uno de los temas inevitables en el balance fue la lesión de Tomás Botta. El base santafesino fue una de las figuras del equipo durante la temporada y su ausencia en la serie ante San Isidro condicionó el cierre de la campaña.

De Cecco fue cuidadoso al hablar del tema. No quiso poner excusas, pero reconoció que la baja fue importante. Botta le daba al equipo soluciones en ambos costados de la cancha: conducción, anotación, lectura, generación para sus compañeros y peso en los cierres.

En una serie tan exigente como la de San Isidro, perder una pieza de esa jerarquía se sintió. El rival cordobés era uno de los candidatos más fuertes al ascenso, finalista en la temporada anterior y segundo en la fase regular de la presente edición.

Salta Basket compitió con lo que tenía. Tras quedar 0-2 abajo, ganó el tercer partido en el Delmi por 63-57 con una gran actuación de Bruno Abratte, quien asumió mayores responsabilidades en la conducción. Luego, en el cuarto juego, San Isidro impuso su jerarquía, ganó 88-63 y cerró la serie 3-1.

“Quizás con él podríamos haber tenido más herramientas, pero el deporte no se maneja con supuestos”, expresó De Cecco sobre Botta. La frase marca equilibrio: reconoce el impacto de la baja, pero también evita reducir el análisis a una sola situación.

El compromiso del grupo, el gran valor de la campaña

Si De Cecco tuvo que destacar algo del plantel, eligió el compromiso. Para el entrenador, Salta Basket contó con un grupo sano, trabajador y con buena química interna.

Ese aspecto fue central durante toda la temporada. En los momentos favorables, permitió potenciar el rendimiento colectivo. En los tramos difíciles, ayudó a sostener al equipo y evitar una caída más profunda.

El entrenador valoró especialmente la capacidad del plantel para trabajar, competir y mantenerse unido. En una liga larga, con viajes, presión, lesiones y partidos de alta exigencia, la convivencia y la mentalidad grupal son factores determinantes.

Salta Basket mostró eso en varios pasajes. No se quebró después de derrotas duras, reaccionó cuando la tabla se complicó y logró sacar adelante una reclasificación que tuvo todos los condimentos emocionales de una serie de playoffs.

Lo que faltó: variantes ofensivas y cierres más sólidos

El balance también incluyó autocrítica. De Cecco señaló que al equipo le hubiese venido bien tener más variantes ofensivas en ciertos momentos y mayor solidez para cerrar partidos.

Esa lectura coincide con algunos tramos de la temporada donde Salta Basket dependió demasiado de determinadas manos o perdió fluidez cuando el rival ajustó defensivamente. También hubo encuentros donde el equipo llegó con chances al cierre, pero no logró resolver con la claridad necesaria.

En playoffs, esos detalles pesan todavía más. La diferencia entre avanzar o quedar eliminado puede estar en una posesión, una pérdida, una mala decisión ofensiva o un rebote cedido.

El desafío de cara al futuro será trabajar sobre esa profundidad ofensiva, encontrar más recursos en momentos de bloqueo y fortalecer la ejecución en los cierres. Si el proyecto continúa bajo la misma idea, esa será una de las áreas clave para dar el próximo salto competitivo.

El vínculo con la gente: una de las grandes noticias

Uno de los puntos más destacados por De Cecco fue la relación entre el equipo y el público. El entrenador reconoció que durante la temporada se sintió una conexión especial entre Los Infernales y la gente.

El Estadio Delmi volvió a tener noches importantes. El público acompañó durante la fase regular, empujó en la reclasificación ante Estudiantes y sostuvo al equipo en la serie ante San Isidro. Esa energía fue un factor emocional fuerte para el plantel.

Cuando un equipo logra que la gente se identifique con los jugadores, la campaña toma otro valor. No solo se trata de resultados, sino de pertenencia, representación y vínculo con la provincia.

De Cecco lo resumió de una manera contundente: cuando se logra ese sentido de pertenencia, el club crece desde todos lados. Esa frase marca una mirada que va más allá del rectángulo de juego. Para Salta Basket, consolidar la plaza también significa fortalecer el arraigo con su público.

Una temporada que consolidó el proyecto

Salta Basket terminó la temporada con la sensación de haber dado un paso hacia adelante. El equipo se metió entre los ocho de la Conferencia Norte, superó a Estudiantes en una llave muy exigente y compitió contra un rival de máximo nivel como San Isidro.

Además, la campaña permitió reafirmar la presencia de Salta en la segunda división nacional. La franquicia continúa consolidándose en el mapa de La Liga Argentina y ya mira hacia una nueva participación con la expectativa de seguir creciendo.

El recorrido dejó momentos muy importantes: triunfos agónicos, clásicos intensos, una localía fuerte, una serie de reclasificación ganada en suplementario y una respuesta emocional que volvió a conectar al equipo con su gente.

Para De Cecco, el proyecto continúa. El entrenador habló de seguir mejorando, aprendiendo y compitiendo. También dejó en claro que con Los Infernales existe una ilusión compartida: dar el salto que todos quieren.

El futuro de De Cecco y Los Infernales

La última respuesta del entrenador apuntó directamente al futuro. “En lo personal la historia sigue”, expresó De Cecco, dejando abierta la continuidad de un proceso que todavía busca crecer.

El técnico salteño remarcó que el camino es paso a paso, pero con convicción y trabajo. Esa idea resume la filosofía que intentó transmitir durante toda la temporada: competir, construir identidad, mejorar detalles y sostener el sentido de pertenencia.

desde la ventana

Salta Basket ya tiene una base deportiva e institucional sobre la cual seguir trabajando. El objetivo para lo que viene será mejorar lo realizado, sumar herramientas, sostener el ADN competitivo y buscar una temporada con mayor regularidad.

Análisis final: De Cecco dejó una mirada realista y esperanzadora

Las declaraciones de Ricardo De Cecco post temporada dejaron una lectura equilibrada. El entrenador valoró lo conseguido, reconoció las dificultades, marcó los puntos a mejorar y destacó el compromiso de un grupo que supo competir en una Liga Argentina exigente.

Salta Basket no terminó donde soñaba, pero sí cumplió objetivos importantes. Se metió en playoffs, ganó una serie, compitió ante un candidato y volvió a generar un vínculo fuerte con la gente. Ese recorrido, mirado en perspectiva, representa una temporada positiva.

El desafío ahora será transformar ese crecimiento en un nuevo punto de partida. Con más variantes, mayor continuidad y una rotación fortalecida, Los Infernales buscarán dar un paso más en la próxima campaña.

De Cecco lo dejó claro: el proyecto sigue, la ilusión está intacta y Salta Basket quiere volver a competir con la misma identidad que lo convirtió en protagonista.




Lanús volvió a aparecer en las decisivas, barrió a Villa San Martín y ya está en semifinales

Lanús volvió a mostrar carácter en los momentos decisivos, derrotó a Villa San Martín por 73 a 66 en Resistencia y cerró la serie de cuartos de final por 3-0. El Granate barrió al Tricolor, se metió en semifinales de La Liga Argentina y ahora espera por el ganador de Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata.

Lanús volvió a aparecer en las decisivas y barrió la serie ante Villa San Martín

Lanús confirmó su enorme presente en La Liga Argentina y se convirtió en semifinalista. El Granate venció como visitante a Villa San Martín por 73 a 66, cerró la serie de cuartos de final por 3-0 y dio otro paso firme en su camino hacia el gran objetivo de la temporada.

En una noche de alto voltaje, con una multitud en Resistencia y un clima de verdadera fiesta Tricolor, el equipo dirigido por Manu Anglese volvió a encontrar respuestas en los momentos más importantes del partido. No le sobró nada, porque Villa San Martín compitió, empujó, se apoyó en su gente y llegó con chances al tramo decisivo. Pero cuando el juego pidió temple, Lanús volvió a aparecer.

El Granate ya había ganado los dos primeros partidos en el Antonio Rotili: primero por 72 a 65, con una gran remontada en el último cuarto, y luego por 63 a 53, con un tercer período decisivo que le permitió quedar match point. En Chaco, lejos de relajarse, volvió a mostrar oficio para cerrar la llave sin darle vida al rival.

Con este resultado, Lanús accedió a las semifinales y ahora aguardará por el ganador de la serie entre Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata, que se encuentra igualada 1-1.


Un inicio intenso y con Villa San Martín decidido a pelear

El partido comenzó con dos equipos muy intensos y con un ritmo alto. Villa San Martín sabía que no tenía margen de error y salió a jugar con la energía de quien necesitaba ganar para extender la serie. Lanús, por su parte, buscó sostener la calma, administrar sus ofensivas y evitar que el ambiente empujara demasiado al local.

En los primeros minutos, el Granate logró tomar una pequeña ventaja apoyado en la conducción de Lucio Reinaudi y en la efectividad de Mike Henry. Esa combinación le permitió adelantarse 17 a 11 y marcar presencia desde el arranque.

Sin embargo, Villa San Martín respondió desde la zona pintada. Rómulo Gusmao fue la principal referencia ofensiva del Tricolor en ese tramo, atacando cerca del aro y obligando a Lanús a ajustar en defensa. Con ese recurso, el local equilibró el desarrollo y terminó cerrando el primer cuarto arriba 21 a 19.

Ese primer parcial dejó claro que el partido iba a ser duro. Lanús no iba a resolverlo rápido, y Villa San Martín estaba dispuesto a vender cara su eliminación.


El Tricolor sostuvo la pintura, pero Lanús no perdió el eje

En el segundo cuarto, Villa San Martín insistió con su plan. El equipo chaqueño continuó buscando ventajas cerca del aro, con la dupla Facundo Gago – Lautaro Florito generando juego y alimentando a Elián Centeno en el poste bajo.

El Tricolor encontró buenos pasajes y logró sostener el control durante varios minutos. La pintura fue su zona de mayor confianza, y desde allí buscó desgastar a una defensa granate que debió trabajar cada posesión.

Lanús, en cambio, se mantuvo en partido con paciencia. Joaquín Nóblega apareció en un momento importante para que el visitante tomara una pequeña ventaja y se escapara 39 a 35. Pero Villa San Martín volvió a emparejar, empujado por su intensidad y por el acompañamiento de su gente.

Sobre el cierre del cuarto, Mike Henry volvió a ser importante con su efectividad. Ese aporte le permitió al Granate irse al descanso largo arriba por la mínima: 41 a 40.

No había grandes diferencias en el marcador, pero sí una señal clara: Lanús estaba cómodo en la incomodidad. Aun cuando Villa San Martín encontraba respuestas, el equipo visitante no se desordenaba.


Villa San Martín tuvo su mejor momento en el tercero

El tercer cuarto arrancó mejor para Villa San Martín. El local salió con decisión, ajustó su ofensiva y encontró buenos minutos de Facundo Gago y Favio Vieta, ambos claros y efectivos para construir una ventaja de 48 a 44.

Ese pasaje fue el momento más favorable para el Tricolor. La energía del estadio creció, el equipo chaqueño defendió con mayor intensidad y Lanús tuvo dificultades para encadenar buenas posesiones.

Gago volvió a ser importante sobre el cierre del período, manejando los hilos del ataque local y dándole orden a Villa San Martín. El Tricolor llegó a dominar el trámite y parecía tener una chance real de llevar el partido a un cierre favorable.

Lanús, sin embargo, nunca se cayó. Con apariciones esporádicas de Mike Henry y Robert Whitfield, el Granate logró sostenerse cerca en el marcador. Esa capacidad de resistir los mejores momentos del rival fue una de las claves de la noche.

El tercer cuarto dejó a Villa San Martín con ventaja, pero también con una sensación de alerta: no había podido quebrar definitivamente a Lanús.


Lanús apareció en el último cuarto y cambió la historia

En el último período volvió a aparecer la versión más competitiva de Lanús. El Granate inició mejor, con efectividad de Lucio Reinaudi, y ajustó rápidamente el marcador para ponerse a tiro: 57 a 56.

A partir de allí, el equipo visitante empezó a crecer. Lanús entró en ritmo, recuperó confianza en ataque y encontró respuestas en la zona pintada con Roquez Johnson, una pieza clave para cambiar el peso del partido cerca del aro.

Cuando promediaba el último cuarto, el Granate logró revertir el marcador y pasar al frente 60 a 57. Ese momento fue determinante. Villa San Martín sintió el golpe, mientras que Lanús encontró la tranquilidad necesaria para jugar los minutos finales con mayor claridad.

El cierre fue todo del Granate. Con el partido en su etapa final, Lanús se transformó en un vendaval ofensivo, castigó los errores del local y fue construyendo una diferencia que terminó siendo definitiva.

Otra vez, como en los dos partidos anteriores, Lanús fue mejor en los momentos calientes. Y esa fue la gran explicación de la serie.


Edgar Merchant, el goleador del Granate

En una noche de rendimientos repartidos, Edgar Merchant fue el máximo anotador de Lanús con 15 puntos. Su aporte resultó fundamental para sostener la ofensiva del equipo y darle soluciones en una noche exigente.

El Granate no dependió de una sola figura. Tuvo momentos de Reinaudi, respuestas de Henry, presencia de Johnson en la pintura y apariciones importantes de Whitfield y Nóblega. Esa variedad fue una de las grandes fortalezas del equipo en toda la serie.

En Villa San Martín, el máximo anotador fue Elián Centeno, quien terminó con 17 puntos. El Tricolor también encontró pasajes positivos con Gusmao, Gago, Florito y Vieta, pero no logró sostener su nivel durante los cuarenta minutos.


Lanús barrió una serie que fue mucho más dura de lo que marca el 3-0

El resultado global puede parecer contundente: 3-0 para Lanús. Sin embargo, la serie tuvo mucha más paridad de la que indica el marcador final.

En el primer juego, Villa San Martín llegó a controlar buena parte del desarrollo y Lanús debió remontar en el último cuarto para ganar 72 a 65. En el segundo, el Tricolor llevó al Granate a un partido incómodo, físico y de bajo goleo, pero Lanús encontró un tercer cuarto brillante para imponerse 63 a 53. En el tercero, en Resistencia, Villa volvió a competir y llegó con chances, pero el Granate cerró mejor para ganar 73 a 66.


La gran diferencia estuvo en los cierres. Lanús fue más preciso, más sereno y más contundente cuando la pelota pesaba. En playoffs, ese detalle vale una clasificación.


Villa San Martín se despidió con la frente alta

Villa San Martín quedó eliminado, pero su recorrido en estos playoffs dejó señales muy positivas. El equipo chaqueño venía de superar etapas muy exigentes, primero en la Reclasificación y luego en octavos, donde dio uno de los grandes golpes al eliminar a Amancay de La Rioja, el número uno de la Conferencia Norte.

Ante Lanús, el Tricolor compitió con intensidad, propuso defensas duras y tuvo momentos de buen básquet. En los tres juegos logró incomodar al Granate, pero le faltó sostener la ejecución en los tramos finales.

El equipo de Resistencia se despidió ante su gente, en un marco imponente, luego de una campaña que lo mostró competitivo, valiente y capaz de enfrentar a rivales de jerarquía.


Lanús espera rival en semifinales

Con la clasificación asegurada, Lanús deberá esperar por su próximo rival. El Granate enfrentará en semifinales al ganador de la serie entre Barrio Parque y Gimnasia y Esgrima La Plata, que está igualada 1-1.

El conjunto bonaerense llega a esa instancia con una confianza enorme. Barrió a Quilmes en octavos, volvió a barrer ahora a Villa San Martín en cuartos y acumuló una seguidilla de triunfos en playoffs que lo posiciona como uno de los equipos más sólidos de la competencia.

Lanús mostró recursos, carácter y profundidad. Pero, sobre todo, dejó una certeza: cuando el partido entra en zona de definición, el Granate sabe cómo jugarlo.


La clave del partido

La clave estuvo en el último cuarto. Villa San Martín llegó con ventaja y con el impulso de su gente, pero Lanús ajustó, encontró efectividad con Reinaudi, soluciones interiores con Johnson y mayor claridad para administrar las posesiones decisivas.

El Granate revirtió el marcador, pasó al frente promediando el parcial final y luego aceleró para cerrar el partido con autoridad. Esa capacidad para resolver bajo presión fue la marca de la serie.


Serie completa

  • Juego 1: Lanús 72 – Villa San Martín 65
  • Juego 2: Lanús 63 – Villa San Martín 53
  • Juego 3: Villa San Martín 66 – Lanús 73
  • Serie: Lanús ganó 3-0
  • Próximo rival: ganador de Barrio Parque vs Gimnasia y Esgrima La Plata
  • Instancia: semifinales de La Liga Argentina

Síntesis del partido

Lanús venció a Villa San Martín por 73 a 66 como visitante, cerró la serie 3-0 y avanzó a las semifinales de La Liga Argentina. El Granate volvió a aparecer en el último cuarto, dio vuelta el marcador y selló la clasificación en Resistencia. Edgar Merchant fue el goleador del ganador con 15 puntos, mientras que Elián Centeno aportó 17 unidades en el Tricolor.