Santa Paula ganó en Gálvez, descontó ante La Unión y tiene una vida más en La Liga Argentina

Santa Paula reaccionó en Gálvez, derrotó a La Unión de Colón por 77 a 62 y descontó la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Azul quedó 1-2 abajo, pero tendrá una nueva oportunidad este jueves, nuevamente en el estadio Víctor Comelli, para intentar forzar un quinto juego.

Santa Paula ganó, descontó ante La Unión y mantiene viva la serie

Santa Paula de Gálvez consiguió una victoria imprescindible para seguir en carrera en los cuartos de final de La Liga Argentina. En el estadio Víctor Comelli, el Azul venció a La Unión de Colón por 77 a 62, descontó la serie y quedó 1-2 abajo en una llave que todavía tiene historia por delante.

El equipo dirigido por Francisco Blanc llegaba sin margen de error después de haber perdido los dos primeros partidos en Colón. La Unión había hecho valer su localía con triunfos por 91 a 73 y 85 a 65, por lo que viajaba a Gálvez con match point y la posibilidad de cerrar la clasificación a semifinales. Sin embargo, Santa Paula respondió con carácter, intensidad y una producción colectiva mucho más sólida para estirar la definición.

El triunfo tuvo varios puntos altos. El Azul arrancó fuerte, marcó el ritmo desde el primer cuarto, resistió la reacción entrerriana en el segundo parcial y terminó de quebrar el partido con un tercer cuarto determinante. Allí construyó una ventaja que luego supo administrar para quedarse con una victoria clara y necesaria.


Un arranque frenético del Azul

Santa Paula salió decidido a imponer condiciones desde el salto inicial. El local sabía que no podía especular: una derrota significaba el final de la temporada. Por eso, el comienzo fue intenso, agresivo y con una energía muy distinta a la que había mostrado en algunos pasajes de los dos primeros juegos.

El Azul abrió el partido con un parcial de 7-0, un golpe inicial que marcó el tono del primer cuarto. Con buenas transiciones, velocidad para atacar y mayor decisión en el uno contra uno, el conjunto galvense tomó el control del trámite.

La Unión, que llegaba con la tranquilidad de estar 2-0 arriba en la serie, tuvo que acomodarse sobre la marcha. Los dirigidos por Guastavino fueron encontrando mejores intervenciones con el correr de los minutos, pero Santa Paula mantuvo el dominio del ritmo y cerró el primer período arriba 28 a 19.

Ese primer cuarto fue clave desde lo emocional. Santa Paula necesitaba creer, necesitaba sentirse cómodo en su cancha y, sobre todo, necesitaba demostrar que todavía tenía argumentos para competir la serie.


La Unión reaccionó y achicó antes del descanso

En el segundo cuarto, La Unión mejoró. El equipo de Colón encontró mejores soluciones cerca del aro, movió mejor la pelota y empezó a romper el cerrojo defensivo del local. Esa mejoría le permitió descontar una diferencia que había llegado a ser importante.

Santa Paula, en cambio, perdió algo de efectividad en sus lanzadores. Al no encontrar el mismo rendimiento desde el perímetro, empezó a volcar más su juego hacia las penetraciones y la pintura. Allí buscó sostenerse con ataques más directos y con mayor presencia física.

En ese tramo, Matías Caire y Lucio Longoni fueron claves para La Unión. Ambos le dieron aire al equipo entrerriano, que logró meterse nuevamente en partido. Del lado local, Gómez Quintero tomó protagonismo y se convirtió en uno de los líderes ofensivos de Santa Paula.

El cierre del primer tiempo tuvo una acción importante: un triple sobre la chicharra de Gómez Quintero le permitió al Azul irse al descanso largo arriba 39 a 37. La ventaja era corta, pero valiosa, porque Santa Paula había logrado sostenerse al frente pese a la reacción visitante.


El tercer cuarto que cambió el partido

El quiebre definitivo llegó en el tercer cuarto. Santa Paula salió del vestuario con una enorme determinación y volvió a tomar el control absoluto del juego. El local firmó un parcial de 16-2 hasta promediar el período, un pasaje que fue determinante para empezar a encaminar la victoria.

Ese tramo mostró la mejor versión del equipo de Gálvez. Jerónimo Díaz Müller aportó dinámica, agresividad y gol; mientras que los ingresos de Gino Balbo y Caicedo le dieron frescura, soluciones y energía a la rotación.

Santa Paula defendió con mayor concentración, corrió mejor la cancha y encontró puntos en momentos clave. La Unión, por su parte, quedó demasiado dependiente de Longoni y Gonzalo Romero, sin poder sostener la fluidez que había mostrado en el segundo cuarto.

El parcial le permitió al Azul llegar al último descanso arriba 63 a 50. Esa diferencia de 13 puntos fue una señal fuerte: Santa Paula no solo estaba en partido, sino que tenía la posibilidad concreta de evitar la eliminación.


Santa Paula administró la diferencia y cerró con autoridad

El último cuarto comenzó con poca eficacia de ambos lados. Los primeros puntos recién llegaron después de dos minutos de juego, en un tramo donde los dos equipos sintieron la tensión del momento.

Con menos frenetismo, pero con la misma convicción, Santa Paula siguió lastimando. El equipo local administró mejor las posesiones, evitó apurarse y encontró buenos momentos desde el triple para sostener la diferencia.

La Unión intentó volver al partido con Caire y algunas apariciones de Merlo, pero no logró encontrar la continuidad necesaria para poner en riesgo el triunfo local. El Rojo de Colón no tuvo la misma claridad de los dos primeros juegos y se quedó sin respuestas suficientes ante un Santa Paula que defendió mejor y eligió mejor cuándo acelerar.

El cierre fue todo del Azul, que terminó sellando el 77 a 62 final para decretar un nuevo capítulo en la serie. Santa Paula ganó con autoridad, descontó y se ganó el derecho a seguir peleando por un lugar en semifinales.


Díaz Müller lideró el triunfo de Santa Paula

El goleador del local fue Jerónimo Díaz Müller, quien terminó con 15 puntos y fue una de las piezas más importantes en el momento de quiebre del partido. Su energía en el tercer cuarto, su capacidad para atacar el aro y su presencia en los pasajes de mayor intensidad fueron determinantes para que Santa Paula pudiera tomar distancia.

El Azul también encontró aportes importantes en Gómez Quintero, Balbo y Caicedo. La rotación fue uno de los factores que ayudó al local a sostener el ritmo, especialmente en un partido cargado de presión.

En La Unión, los máximos anotadores fueron Guido Cabrera y Matías Caire, ambos con 16 puntos. El equipo entrerriano tuvo pasajes positivos, especialmente en el segundo cuarto, pero no logró sostener su regularidad durante los cuarenta minutos.


Santa Paula recuperó confianza y forzó otro partido

La victoria cambia el clima de la serie. La Unión sigue arriba 2-1 y mantiene la ventaja, pero Santa Paula recuperó confianza, defendió su cancha y demostró que todavía puede competir la llave.


El Azul llegaba golpeado después de dos derrotas amplias en Colón. En el primer juego había caído 91 a 73 y en el segundo 85 a 65, resultados que habían dejado a La Unión con match point y con una sensación de superioridad. Pero en Gálvez la historia fue distinta.

Santa Paula impuso ritmo, defendió con mayor concentración y encontró un tercer cuarto de alto impacto para estirar la serie. Ahora tendrá una nueva oportunidad, otra vez ante su gente, para intentar llevar la definición a un quinto juego.


La Unión dejó pasar el primer match point

Para La Unión, la derrota significa una chance desperdiciada. El Rojo tenía la posibilidad de cerrar la serie como visitante y meterse en semifinales, pero no logró sostener su rendimiento.

El equipo de Colón reaccionó en el segundo cuarto y llegó al descanso apenas dos puntos abajo, pero sufrió demasiado en el tercer período. Ese parcial de 16-2 a favor de Santa Paula fue el golpe que marcó el partido.

La Unión todavía tiene ventaja y sigue dependiendo de sí misma. El jueves tendrá una nueva oportunidad para cerrar la serie. Pero deberá mejorar su inicio, evitar baches prolongados y recuperar la solidez que mostró en los dos primeros juegos.


La clave del partido

La clave estuvo en el tercer cuarto. Santa Paula salió con otra energía, firmó un parcial de 16-2 hasta promediar el período y construyó una diferencia que terminó siendo decisiva.

El Azul combinó defensa, velocidad y buenos ingresos desde el banco. Díaz Müller, Balbo y Caicedo le dieron impulso al equipo, mientras que La Unión perdió fluidez y quedó demasiado atado a acciones individuales.


Cómo sigue la serie

La serie continuará este jueves desde las 21.30, nuevamente en el estadio Víctor Comelli de Gálvez. Santa Paula buscará otra victoria para empatar la llave y forzar un quinto juego. La Unión, por su parte, tendrá su segundo match point para intentar cerrar la clasificación a semifinales.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: La Unión 91 – Santa Paula 73
  • Juego 2: La Unión 85 – Santa Paula 65
  • Juego 3: Santa Paula 77 – La Unión 62
  • Serie: La Unión gana 2-1
  • Juego 4: jueves, 21.30, en Gálvez
  • Juego 5: de ser necesario, en Colón
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

Santa Paula venció a La Unión de Colón por 77 a 62 en Gálvez y descontó la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Azul tuvo un arranque fuerte, resistió la reacción entrerriana y quebró el partido con un tercer cuarto determinante. Díaz Müller fue el goleador local con 15 puntos, mientras que Cabrera y Caire aportaron 16 unidades cada uno en La Unión.




Gimnasia dio el golpe en Córdoba, venció a Barrio Parque y empató la serie

Gimnasia y Esgrima La Plata logró un triunfazo en Córdoba: derrotó a Barrio Parque por 101 a 93 en tiempo suplementario, empató 1-1 la serie de cuartos de final de La Liga Argentina y se robó la localía. El Lobo tuvo goleo repartido, administró mejor el cierre y aprovechó las equivocaciones del Verde en el alargue.

Gimnasia venció a Barrio Parque en Córdoba y dejó la serie igualada

Gimnasia y Esgrima La Plata consiguió una victoria enorme en Córdoba y cambió el escenario de la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. En el Teatro del Parque, el Lobo derrotó como visitante a Barrio Parque por 101 a 93, en tiempo suplementario, y empató la llave 1-1.

El triunfo tuvo un valor doble para el conjunto platense. No solo le permitió recuperarse después de la derrota en el primer juego, sino que además le dio la posibilidad de robar la localía antes de que la serie se traslade a La Plata. Ahora, Gimnasia recibirá el tercer y cuarto punto con la chance de hacerse fuerte ante su gente y quedar a un paso de semifinales.

Barrio Parque había ganado el primer partido por 87 a 76 y buscaba viajar a Buenos Aires con la serie 2-0. Sin embargo, Gimnasia mostró carácter, mayor regularidad ofensiva y mejor lectura en los momentos decisivos para quedarse con una victoria que puede ser determinante en el desarrollo de la llave.


Un comienzo intenso y con mucha marca

El partido arrancó con mucha intensidad defensiva. Los dos equipos se mostraron fuertes en la marca, pero también cometieron errores en el traslado, en la selección de tiros y en la toma de decisiones.

En ese contexto de fricción, Gimnasia empezó a encontrar eficacia cerca de los tableros. La visita buscó atacar la pintura, cargar el rebote y generar ventajas desde el juego interior. Ese inicio le permitió mantenerse competitivo y presionar a un Barrio Parque que no terminaba de acomodarse.

El técnico local, Cristian Colli, pidió minuto para ordenar a su equipo. A partir de allí, el Verde logró reacomodarse, mejoró defensivamente y comenzó a encontrar variantes en ataque. Con una mejor circulación y mayor agresividad, Barrio Parque cerró el primer cuarto arriba 21 a 18.

El parcial mostró lo que sería buena parte de la noche: un partido cambiante, físico y con momentos favorables para ambos.


Barrio Parque reaccionó y cerró mejor el primer tiempo

En el segundo cuarto, Barrio Parque modificó su quinteto y encontró más movilidad. La rotación le dio otro ritmo al equipo cordobés, aunque Gimnasia también logró responder cuando encontró el camino al gol.

El Lobo no perdió orden, siguió compitiendo y buscó castigar cada desajuste defensivo del local. Sin embargo, con el regreso de algunos titulares, Barrio Parque recuperó poder defensivo y capacidad anotadora.

El equipo cordobés llegó a estar nueve puntos abajo, pero logró revertir ese pasaje adverso y cerrar el primer tiempo con una ventaja de 48 a 42. Fue un tramo importante para el local, porque parecía recuperar el control emocional del partido y llegar mejor parado al descanso largo.

A esa altura, el juego ya tenía ritmo de playoffs: intensidad, cambios de dominio, ajustes permanentes y un margen mínimo de error.


El Lobo ajustó atrás y pasó al frente

El tercer cuarto fue clave para Gimnasia. La visita salió con mayor concentración defensiva, bajó el goleo de Barrio Parque y le quitó comodidad a sus principales vías ofensivas.

El Verde empezó a sufrir desde el perímetro. No encontró el tiro externo con la fluidez necesaria y eso le quitó variantes para sostener la diferencia. Gimnasia aprovechó ese momento, defendió mejor y fue construyendo su reacción con paciencia.

Sobre el cierre del período, el Lobo logró pasar al frente y cerró el tercer cuarto arriba 65 a 63. Ese parcial cambió la dinámica del partido. Gimnasia ya no solo competía: empezaba a manejar el ritmo y a poner presión sobre el dueño de casa.

La visita encontró respuestas repartidas y eso fue una de las grandes virtudes de la noche. En vez de depender de una sola figura, el equipo platense tuvo varias manos confiables para sostenerse en partido.


Barrio Parque lo llevó al suplementario

En el último cuarto, Gimnasia arrancó mejor y logró estirar la diferencia. El Lobo parecía tomar el control, pero Barrio Parque no se rindió.

El Verde del Sur fue limando la distancia poco a poco. Con el empuje de su gente, mayor agresividad ofensiva y la necesidad de no dejar escapar la localía, el equipo cordobés volvió a meterse de lleno en el partido.

Barrio Parque encontró respuestas para igualar el desarrollo y llevar la historia al tiempo suplementario. Fue un cierre de mucha tensión, con posesiones pesadas y con dos equipos que entendían la importancia del segundo punto.

El partido se fue al alargue con la sensación de que cualquier detalle podía definirlo. Pero allí, Gimnasia mostró mayor claridad.


Gimnasia fue más sólido en el suplementario

En los cinco minutos finales, el Lobo jugó mejor. Gimnasia aprovechó las equivocaciones de Barrio Parque, que se descontroló en momentos sensibles y terminó pagando caro sus errores.

El equipo platense administró mejor las posesiones, eligió mejores tiros y sostuvo un goleo repartido que le permitió encontrar soluciones ante cada intento del local. Cuando Parque quiso reaccionar, Gimnasia tuvo alternativas para contrarrestarlo.

Esa capacidad para resolver bajo presión fue determinante. El Lobo no se desesperó, mantuvo la concentración y cerró un partido enorme como visitante por 101 a 93.

Fue una victoria de carácter, inteligencia y madurez competitiva. Gimnasia entendió los momentos del partido, resistió cuando tuvo que hacerlo y fue más certero en el tramo decisivo.


Goleo repartido y una victoria colectiva

Una de las grandes claves de Gimnasia estuvo en el reparto ofensivo. Ezequiel Paz, Gian Franco Sinconi, Raúl Pelorosso y Agustín Vergara terminaron con 17 puntos cada uno, transformándose en los máximos anotadores de la visita.

Ese dato refleja la fortaleza colectiva del Lobo. No dependió de una sola mano ni de una actuación individual aislada. Encontró puntos desde distintos sectores, sostuvo variantes y logró responder en los momentos en que Barrio Parque intentó imponer condiciones.

En el local, Gastón Bertona tuvo una actuación enorme. Fue el goleador de Barrio Parque y del partido con 33 puntos, sosteniendo al Verde durante buena parte de la noche. Sin embargo, su gran tarea individual no alcanzó para evitar la caída.


Gimnasia robó la localía y cambió la serie

Con este resultado, la serie quedó 1-1 y el panorama cambió por completo. Barrio Parque había hecho el trabajo en el primer partido, pero no logró sostener la ventaja en el segundo y ahora deberá recuperar fuera de casa lo que perdió en Córdoba.

Gimnasia, en cambio, viajará a La Plata con la confianza en alto. El Lobo consiguió el objetivo de mínima: ganar al menos un partido como visitante para llevar la definición a su cancha con la serie igualada.

Los próximos dos juegos serán en el estadio de Gimnasia y Esgrima La Plata, los días viernes 8 y domingo 10 de mayo. Si un equipo gana los dos partidos, se quedará con la serie. Si reparten triunfos, habrá un quinto juego en Córdoba.


Barrio Parque quedó obligado a responder en La Plata

Para Barrio Parque, la derrota deja varias señales para corregir. El Verde tuvo momentos positivos, logró cerrar el primer tiempo arriba y forzó el suplementario después de estar abajo en el último cuarto. Sin embargo, en el alargue perdió claridad y Gimnasia castigó cada equivocación.


El equipo cordobés deberá recuperar su fortaleza defensiva, mejorar la toma de decisiones en cierres cerrados y encontrar mayor regularidad ofensiva para volver a ponerse al frente en la serie.

La llave sigue abierta, pero ahora el golpe anímico lo tiene Gimnasia. El desafío para Parque será reaccionar rápido en territorio platense.


La clave del partido

La clave estuvo en el tiempo suplementario. Gimnasia llegó mejor al alargue, aprovechó los errores de Barrio Parque y mostró mayor serenidad para administrar las posesiones decisivas.

El Lobo también tuvo como argumento central su goleo repartido, con cuatro jugadores terminando con 17 puntos. Esa variedad ofensiva le permitió sostenerse durante los momentos difíciles y cerrar el partido con más respuestas que el local.


Cómo sigue la serie

La serie continuará en La Plata con el tercer y cuarto punto. Gimnasia tendrá la oportunidad de hacerse fuerte en casa, mientras que Barrio Parque intentará recuperar la localía perdida.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: Barrio Parque 87 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Juego 2: Gimnasia y Esgrima La Plata 101 – Barrio Parque 93
  • Serie: igualada 1-1
  • Juego 3: viernes 8 de mayo, en La Plata
  • Juego 4: domingo 10 de mayo, en La Plata
  • Juego 5: en Córdoba, de ser necesario
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

Gimnasia y Esgrima La Plata venció como visitante a Barrio Parque por 101 a 93 en tiempo suplementario y empató 1-1 la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Lobo tuvo cuatro máximos anotadores con 17 puntos: Ezequiel Paz, Gian Franco Sinconi, Raúl Pelorosso y Agustín Vergara. En el local, Gastón Bertona fue el goleador del partido con 33 unidades. El tercer y cuarto punto se jugarán en La Plata.




San Isidro volvió a vencer a Deportivo Viedma y quedó a un paso de semifinales

San Isidro volvió a hacerse fuerte como local, superó a Deportivo Viedma por 77 a 69 y quedó 2-0 arriba en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. En una noche más pareja que el primer juego, el equipo de San Francisco ajustó en defensa en el segundo tiempo, manejó mejor el cierre y viajará a Río Negro con match point.

San Isidro ganó el segundo partido de la serie y quedó a un paso de las semifinales

San Isidro volvió a dar una muestra de carácter en los cuartos de final de La Liga Argentina. En el Nido, el conjunto de San Francisco derrotó nuevamente a Deportivo Viedma, esta vez por 77 a 69, y dejó la serie 2-0 a su favor.

El triunfo tiene un valor enorme para el equipo dirigido por Sebastián Porta, porque lo deja a solo una victoria de meterse entre los cuatro mejores de la temporada. Después de haber ganado el primer punto por 70 a 61, el Santo volvió a defender su localía, aunque esta vez debió trabajar mucho más ante un rival que mostró una mejor versión y que se mantuvo en partido durante gran parte de la noche.

La serie ahora se trasladará a la provincia de Río Negro, donde Deportivo Viedma estará obligado a ganar para seguir con vida. San Isidro, en cambio, tendrá la primera posibilidad de cerrar la llave y asegurar su boleto a semifinales.


Un partido más parejo que el primero

A diferencia del primer juego, donde San Isidro había logrado imponer condiciones desde la defensa durante buena parte del desarrollo, este segundo punto tuvo un trámite más equilibrado. Deportivo Viedma salió con otra decisión, encontró mejores caminos en ataque y logró sostenerse en juego durante el primer tiempo.

El conjunto rionegrino entendió que no podía repetir los problemas ofensivos del debut. Por eso buscó mayor movilidad, mejores selecciones de tiro y más agresividad para atacar los espacios. Esa mejoría le permitió disputar el partido con mayor firmeza y evitar que San Isidro se escapara rápidamente en el marcador.


El Santo, por su parte, tuvo que adaptarse a un escenario más incómodo. No pudo quebrar el partido tan temprano, pero se mantuvo sólido, con paciencia y sin perder la estructura. Esa madurez fue clave para no desesperarse y esperar su momento.


Cáceres sostuvo a Deportivo Viedma en el primer tiempo

Uno de los nombres importantes de la visita fue Cáceres, quien tuvo una primera mitad muy efectiva. Con tres triples, fue determinante para que Deportivo Viedma pudiera sostenerse cerca en el marcador.

Su eficacia desde el perímetro le dio aire al equipo rionegrino y obligó a San Isidro a ajustar defensivamente. Cada vez que el local intentaba tomar una pequeña distancia, Viedma encontraba una respuesta, muchas veces desde la mano caliente de Cáceres.

Ese aporte exterior fue uno de los factores que hicieron que el desarrollo fuera más parejo. Viedma no solo mejoró respecto al primer juego, sino que además logró incomodar a San Isidro durante varios pasajes del primer tiempo.


San Isidro ajustó en el tercer cuarto

El quiebre comenzó a gestarse en el tercer período. Allí, San Isidro elevó su intensidad defensiva y empezó a inclinar la balanza a su favor.

El equipo de Sebastián Porta ajustó mejor sobre las principales vías ofensivas de Deportivo Viedma, redujo los espacios y logró controlar mejor el ritmo del partido. Ese cambio defensivo fue fundamental para que el Santo pudiera pasar a dominar el trámite.

San Isidro empezó a jugar con mayor claridad. Ya no solo defendió mejor, sino que también administró mejor las posesiones, evitó apresuramientos y encontró puntos en momentos importantes. Así logró cerrar el tercer cuarto arriba 60 a 54, una ventaja todavía corta, pero significativa por el contexto del partido.

Ese parcial dejó al local mejor parado para los últimos diez minutos. No era una diferencia definitiva, pero sí una señal clara: San Isidro había encontrado el tono del partido.


El Nido explotó en el último cuarto

El momento más fuerte de la noche llegó en el último período. A falta de 2:40 para el cierre, San Isidro logró sacar una ventaja de diez puntos, 72 a 62, que hizo explotar al Nido y empezó a encaminar definitivamente la victoria.

Ese tramo fue clave desde lo emocional. Deportivo Viedma todavía tenía tiempo para reaccionar, pero San Isidro había conseguido la distancia que necesitaba para jugar el cierre con mayor tranquilidad. La presión pasó a estar del lado visitante, que necesitaba anotar rápido y defender sin margen de error.

Viedma tuvo oportunidades para achicar la diferencia, pero falló lanzamientos libres en momentos sensibles. Esos errores fueron determinantes, porque le impidieron volver a meterse de lleno en el juego cuando San Isidro ya empezaba a manejar los tiempos.


Lambrisca sentenció la historia

Con el partido todavía abierto, apareció una conversión decisiva. A falta de 1:05 para el final, Lambrisca anotó un doble que puso el marcador 74 a 65 y terminó de sentenciar la historia.

Esa acción tuvo un peso enorme. No solo amplió la diferencia, sino que también cortó cualquier intento final de reacción de Deportivo Viedma. Desde allí, San Isidro manejó el cierre con solvencia, controló las posesiones y aseguró otro triunfo muy importante.

El resultado final fue 77 a 69 para el Santo, que volvió a demostrar que sabe jugar partidos de playoffs con paciencia, defensa y control emocional.


San Isidro quedó match point

Con esta victoria, San Isidro quedó 2-0 arriba en la serie de cuartos de final. El equipo de San Francisco defendió con éxito sus dos partidos como local y viajará a Río Negro con tres chances para cerrar la llave.

El primer objetivo está cumplido: hacerse fuerte en casa. Ahora, el Santo intentará terminar la serie lo antes posible para avanzar a semifinales y evitar que Deportivo Viedma tome impulso en su cancha.

La posición es ideal, pero San Isidro sabe que todavía no hay nada cerrado. En estos playoffs, Viedma ya demostró que puede reaccionar en contextos muy adversos. En la ronda anterior, el equipo rionegrino levantó un 0-2 ante Provincial de Rosario y logró una clasificación histórica como visitante en el quinto juego.

Por eso, el tercer partido será una prueba de madurez para el Santo. Si logra sostener su defensa, controlar el ritmo y evitar que Viedma se haga fuerte desde lo emocional, tendrá una gran oportunidad de meterse en semifinales.


Deportivo Viedma mejoró, pero quedó contra las cuerdas

Deportivo Viedma mostró una mejor versión que en el primer partido. Compitió durante más tiempo, encontró respuestas ofensivas y tuvo momentos de lucidez, especialmente en el primer tiempo.

Sin embargo, no le alcanzó. En el segundo tiempo, San Isidro ajustó defensivamente y la visita perdió algo de claridad. Además, los tiros libres fallados en el cierre terminaron siendo un factor clave, porque le impidieron achicar la diferencia cuando todavía había posibilidades de pelear el resultado.

Ahora, el equipo rionegrino deberá volver a hacerse fuerte en casa. No tiene margen de error: necesita ganar el tercer punto para extender la serie y mantener viva la ilusión de repetir otra remontada.


La clave del partido

La clave estuvo en el ajuste defensivo de San Isidro en el tercer cuarto y en la serenidad para cerrar el juego. Después de un primer tiempo parejo, el Santo logró controlar mejor a Deportivo Viedma, bajó su eficacia y cerró el tercer parcial arriba por 60 a 54.

En el último cuarto, el local encontró el golpe definitivo cuando sacó diez puntos de ventaja a falta de 2:40. Luego, el doble de Lambrisca a 1:05 del final terminó de asegurar el triunfo.


Cómo sigue la serie

La llave se trasladará ahora a Río Negro, donde Deportivo Viedma recibirá a San Isidro en el tercer punto de los cuartos de final. El Santo buscará cerrar la serie y clasificarse a semifinales, mientras que el Depo necesita ganar para seguir en carrera.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: San Isidro 70 – Deportivo Viedma 61
  • Juego 2: San Isidro 77 – Deportivo Viedma 69
  • Serie: San Isidro gana 2-0
  • Próximo partido: jueves, en Río Negro
  • Situación: San Isidro quedó match point
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

San Isidro derrotó a Deportivo Viedma por 77 a 69 en el segundo juego de la serie de cuartos de final de La Liga Argentina y quedó 2-0 arriba. El partido fue más parejo que el primero, con una buena respuesta inicial de Viedma y la efectividad de Cáceres desde el perímetro. Sin embargo, el Santo ajustó en defensa en el tercer cuarto, cerró ese parcial arriba 60-54 y sentenció la historia en el último período con una ventaja de diez puntos y un doble clave de Lambrisca.




La Unión volvió a ganar en Colón y quedó match point ante Santa Paula

La Unión volvió a imponer condiciones en Colón, superó a Santa Paula por 85 a 65 y quedó match point en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. Con una actuación brillante de Matías Caire, autor de 32 puntos, el Rojo defendió otra vez su localía y viajará a Gálvez con la posibilidad de cerrar la llave.

La Unión impuso su localía, venció a Santa Paula y quedó match point en La Liga Argentina

La Unión de Colón dio otro paso enorme en los cuartos de final de La Liga Argentina. En un estadio colmado y con clima de playoffs, el Rojo volvió a hacerse fuerte en casa, derrotó a Santa Paula de Gálvez por 85 a 65 y dejó la serie 2-0 a su favor.

Con este resultado, el equipo colonense quedó match point y viajará a Gálvez con la posibilidad concreta de cerrar la llave y meterse en semifinales. La serie, pactada al mejor de cinco partidos, ahora se trasladará a la cancha de Santa Paula, donde el Azul estará obligado a ganar para seguir con vida.

La gran figura de la noche fue Matías Caire, determinante en la ofensiva local con una actuación sobresaliente: 32 puntos, 3 rebotes y 6 asistencias. En Santa Paula, el máximo anotador fue Gino Balbo, quien aportó 14 puntos y 2 rebotes en una noche difícil para la visita.

La Unión construyó la victoria con intensidad, paciencia y una clara superioridad durante gran parte del partido. Aunque Santa Paula volvió a tener buenos arranques en distintos pasajes, el local siempre encontró respuestas para recuperar el control, imponer su ritmo y cerrar el juego con autoridad.


Santa Paula arrancó mejor, pero La Unión reaccionó a tiempo

El primer cuarto tuvo un inicio parecido al del primer juego de la serie. Santa Paula salió encendido, intenso y con buena efectividad. El conjunto de Gálvez intentó marcar el ritmo desde el salto inicial, presionando, corriendo la cancha y buscando lastimar con velocidad.

La Unión, en cambio, demoró algunos minutos en acomodarse. Al Rojo le costó entrar en partido, encontrar fluidez ofensiva y responder a la intensidad visitante. Sin embargo, una vez que logró afirmarse en defensa y mejorar la circulación de balón, comenzó a cambiar el desarrollo.

El local fue de menor a mayor. Primero emparejó el trámite, luego encontró mejores decisiones en ataque y finalmente logró dar vuelta el marcador. La Unión cerró el primer cuarto arriba 20 a 16, una ventaja importante desde lo emocional porque consiguió revertir un comienzo adverso sin perder la calma.

Ese cierre marcó una señal: Santa Paula podía incomodar, pero La Unión estaba preparado para sostener la presión y responder con recursos propios.


Un segundo cuarto clave para quebrar el partido

El segundo período fue uno de los momentos determinantes del encuentro. La Unión mantuvo la intensidad, defendió mejor, encontró gol con mayor naturalidad y empezó a construir una diferencia cada vez más importante.

Los dirigidos por Guastavino tomaron la delantera y no la soltaron. El Rojo se mostró firme, concentrado y efectivo. En ataque, tuvo claridad para elegir los lanzamientos; en defensa, logró incomodar los circuitos de Santa Paula y forzar errores que terminaron pesando.

Santa Paula intentó mantenerse cerca, pero no pudo sostener el ritmo del local. El Azul bajó su eficacia, tuvo dificultades para atacar con comodidad y empezó a sufrir cada pérdida o mala decisión. La Unión aprovechó ese pasaje para lucirse, convertir y defender con solidez.

El descanso largo encontró al local arriba 50 a 31, una diferencia de 19 puntos que reflejó el dominio del equipo colonense en ese tramo. Fue el parcial que empezó a encaminar el triunfo y a poner a La Unión en una posición muy favorable dentro del partido.


Caire, una actuación decisiva para el Rojo

Matías Caire fue el gran nombre propio de la noche. Su producción ofensiva resultó determinante para que La Unión pudiera sostener el control del juego y terminar de quebrar la resistencia de Santa Paula.

Caire no solo anotó 32 puntos, sino que también generó juego para sus compañeros con 6 asistencias. Fue agresivo para atacar, efectivo para definir y claro para leer los momentos del partido. Cada vez que Santa Paula intentó reaccionar, el jugador del Rojo apareció con una respuesta importante.

Su aporte fue completo: puntos, conducción, lectura y liderazgo. En una instancia donde los detalles pesan muchísimo, La Unión encontró en Caire a una figura capaz de marcar diferencias y guiar al equipo en una noche clave.

El equipo también acompañó desde lo colectivo. La Unión volvió a mostrar una estructura sólida, con una defensa intensa, buena circulación de balón y decisión para acelerar cuando el partido lo pidió.


Santa Paula intentó volver tras el descanso

En el tercer cuarto, Santa Paula salió con otra energía. Como ya había ocurrido en otros momentos de la serie, el Azul volvió mejor del vestuario y trató de imponer su ritmo para descontar la diferencia.

El equipo visitante buscó presionar más, correr la cancha y encontrar puntos rápidos que le permitieran meterse nuevamente en partido. Durante algunos pasajes logró incomodar a La Unión, pero el Rojo no cedió la localía tan fácilmente.

Cada vez que Santa Paula insinuó una reacción, el local encontró una respuesta. La Unión volvió a tomar el dominio, controló mejor las posesiones y evitó que la visita redujera la distancia de manera peligrosa.

El tercer cuarto terminó con ventaja para La Unión por 67 a 53. Aunque Santa Paula había logrado mejorar respecto al segundo período, el margen seguía siendo importante y el Rojo llegaba al tramo final con el partido bajo control.


La Unión aceleró en el cierre y selló otro triunfo

En el último cuarto, el desgaste empezó a sentirse. Fue un partido intenso, físico y con mucha exigencia, algo lógico para una serie de cuartos de final. Sin embargo, en ese contexto, La Unión mostró su mejor cara.

El equipo de Colón pisó el acelerador en el momento justo. Cuando necesitó cerrar la historia, lo hizo con decisión, concentración y efectividad. El Rojo aprovechó los espacios, castigó los errores de Santa Paula y manejó los tiempos con inteligencia.

La visita intentó evitar que la diferencia se ampliara, pero le costó demasiado. Santa Paula dejó espacios sin cubrir, cometió errores en la circulación y no logró encontrar la regularidad necesaria para poner en riesgo el triunfo local.

La Unión, aceitado y firme, terminó sellando el 85 a 65 final. Fue otra victoria contundente en casa y una muestra clara de que el equipo colonense está atravesando un momento de mucha confianza.


La Unión quedó a una victoria de semifinales

El triunfo deja a La Unión en una posición ideal. Después de ganar los dos primeros juegos en Colón, el Rojo quedó 2-0 arriba y tendrá tres oportunidades para cerrar la serie.

La llave ahora se mudará a Gálvez, donde Santa Paula deberá ganar para evitar la eliminación. Para La Unión, el próximo partido será la primera chance de conseguir la clasificación a semifinales.

El equipo colonense ya había ganado el primer punto por 91 a 73, también como local. En aquel partido, el Rojo había logrado imponer condiciones después de un inicio complicado y terminó cerrando con autoridad. En el segundo juego, volvió a repetir muchos de esos argumentos: capacidad de reacción, defensa, volumen ofensivo y contundencia en los momentos clave.


Santa Paula, obligado a reaccionar en Gálvez

Santa Paula quedó contra las cuerdas. El Azul perdió los dos partidos en Colón y ahora deberá hacerse fuerte en casa para extender la serie.

El equipo de Gálvez mostró buenos momentos, especialmente en los comienzos de algunos cuartos, pero no logró sostener su intensidad durante los cuarenta minutos. Esa irregularidad fue aprovechada por La Unión, que castigó cada bache y transformó sus mejores pasajes en diferencias amplias.

Para el tercer juego, Santa Paula necesitará mejorar su defensa, reducir pérdidas y encontrar mayor regularidad ofensiva. También deberá apoyarse en su localía y en el empuje de su gente para intentar descontar la serie.


La clave del partido

La clave estuvo en el segundo cuarto, donde La Unión marcó una diferencia decisiva. Después de un primer parcial parejo, el Rojo elevó su nivel defensivo, encontró claridad en ataque y se fue al descanso arriba 50 a 31.

Ese tramo le dio al local una ventaja que supo administrar durante el resto de la noche. La actuación de Caire terminó de completar el panorama: fue el líder ofensivo, el jugador más desequilibrante y el encargado de sostener el dominio de La Unión.


Cómo sigue la serie

La serie continuará en Gálvez, donde Santa Paula recibirá a La Unión con la obligación de ganar para seguir en carrera. El Rojo, en cambio, tendrá la primera oportunidad de cerrar la llave y avanzar a semifinales.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: La Unión 91 – Santa Paula 73
  • Juego 2: La Unión 85 – Santa Paula 65
  • Serie: La Unión gana 2-0
  • Próximo partido: en Gálvez
  • Situación: La Unión quedó match point
  • Formato: al mejor de cinco partidos

Síntesis del partido

La Unión derrotó a Santa Paula por 85 a 65 en Colón y quedó 2-0 arriba en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Rojo volvió a imponer su localía, quebró el partido con un segundo cuarto dominante y tuvo una noche brillante de Matías Caire, quien terminó con 32 puntos, 3 rebotes y 6 asistencias. En la visita, Gino Balbo fue el máximo anotador con 14 unidades.




Barrio Parque venció a Gimnasia y se quedó con el primer punto de la serie

Barrio Parque hizo pesar su localía, superó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 87 a 76 y se quedó con el primer punto de la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Verde del Sur tuvo un gran inicio, resistió la reacción del Lobo y cerró el partido con defensa, carácter y tiros externos decisivos.

Barrio Parque pegó primero ante Gimnasia y arrancó con ventaja en los cuartos de final

Barrio Parque comenzó con el pie derecho su serie de cuartos de final de La Liga Argentina. En Córdoba, el equipo dirigido por Cristian Colli derrotó a Gimnasia y Esgrima La Plata por 87 a 76 y se adelantó 1-0 en una llave que promete ser muy disputada.

El Verde del Sur logró imponer condiciones en el inicio, sostuvo su intensidad defensiva durante buena parte de la noche y encontró respuestas en momentos clave para frenar la reacción visitante. La victoria tuvo un valor importante no solo por tratarse del primer punto de la serie, sino también porque Barrio Parque defendió la ventaja de localía en una instancia donde cada partido puede marcar el rumbo del cruce.

El máximo anotador del ganador fue Juan Manuel Bejar, quien terminó con 20 puntos y apareció en momentos determinantes. En Gimnasia, la gran figura de la noche fue Gian Franco Sinconi, autor de 36 puntos, máximo anotador del partido y principal sostén ofensivo del Lobo.


Un arranque firme del Verde

Barrio Parque tuvo un comienzo muy sólido. Desde los primeros minutos se mostró bien plantado en defensa, con intensidad en la marca y buena lectura para incomodar los ataques de Gimnasia. Ese trabajo atrás le permitió crecer en ofensiva, donde encontró variantes para lastimar.

El local no dependió de una sola vía de gol. Movió la pelota, atacó con criterio y aprovechó los espacios que fue generando. Con esa combinación de defensa firme y recursos ofensivos, logró sacar una primera diferencia de nueve puntos.

Gimnasia reaccionó rápidamente y volvió a ponerse en partido, pero Parque no perdió el foco. El equipo cordobés se mantuvo aferrado a su marca, recuperó estabilidad en el cierre del cuarto y terminó los primeros diez minutos arriba 26 a 17.

Ese primer parcial fue importante para establecer el tono del partido. Barrio Parque marcó presencia, hizo valer su localía y obligó al Lobo a correr desde atrás.


El recambio sostuvo la intensidad

En el segundo cuarto, el local mantuvo el rendimiento pese a la rotación. El ingreso de jugadores desde el banco no afectó la estructura del equipo, que siguió defendiendo con energía y atacando con claridad.

Barrio Parque logró estirar la diferencia hasta las 17 unidades, un margen que parecía darle cierto control del desarrollo. Sin embargo, Gimnasia no se quebró. El conjunto platense empezó a encontrar respuestas, especialmente a través de Gian Franco Sinconi, quien fue ganando protagonismo cerca del tablero ofensivo.

Sinconi se transformó en el eje de la reacción visitante. Con presencia interior, capacidad para cargar el rebote y eficacia en la zona pintada, sostuvo a Gimnasia en un tramo complicado y permitió que el Lobo achicara la distancia.

Parque, por su parte, perdió algo de fluidez ofensiva. Se quedó sin gol durante varios pasajes y eso le permitió a la visita volver a meterse de lleno en el partido. Al descanso largo, el marcador quedó 45 a 40 para el Verde, una ventaja menor a la que había llegado a construir, pero todavía favorable.


Gimnasia reaccionó y llegó a pasar al frente

El tercer cuarto fue el momento más difícil para Barrio Parque. Si bien el local inició mejor tras el entretiempo, Gimnasia logró acomodarse defensivamente y comenzó a controlar mejor los ataques del equipo cordobés.

Con mayor firmeza atrás y con Sinconi como principal referencia adelante, el Lobo fue recortando la diferencia. La visita tuvo paciencia, aprovechó las oportunidades y encontró el envión necesario para cambiar el desarrollo.

A falta de 1:37 para el final del tercer cuarto, Gimnasia pasó al frente por primera vez en el partido. Fue una señal fuerte: después de haber estado 17 puntos abajo, el equipo platense lograba revertir el trámite y poner presión sobre el local.

Sin embargo, Parque no se desordenó. El tercer capítulo terminó igualado 62 a 62, dejando todo abierto para los últimos diez minutos. El partido entró al cuarto final con máxima tensión y con la sensación de que el primer punto se iba a definir por detalles.


Defensa, Cantarutti y Bejar para cerrar el partido

En el último cuarto apareció nuevamente la mejor versión de Barrio Parque. El Verde del Sur recuperó la intensidad defensiva, bajó el goleo de Gimnasia y volvió a controlar el ritmo del encuentro.

La clave estuvo en la defensa. Parque logró limitar las acciones del Lobo, cortó el envión visitante y obligó a tomar lanzamientos más incómodos. Ese trabajo defensivo le permitió ganar confianza en ataque y encontrar puntos decisivos.

En ese contexto, fueron fundamentales las apariciones de Cantarutti y Juan Manuel Bejar desde el perímetro. Sus tiros externos llegaron en momentos clave, cuando el partido estaba abierto y cada posesión pesaba demasiado.

Con esos aciertos, Barrio Parque volvió a escaparse en el marcador y pudo cerrar el juego sin mayores complicaciones. El parcial final le permitió sellar el 87 a 76 y festejar el primer punto de la serie.


Barrio Parque defendió su localía y puso el 1-0

El triunfo deja a Barrio Parque en una posición favorable, aunque la serie recién comienza. El equipo cordobés cumplió con el primer objetivo: hacerse fuerte en casa y tomar ventaja en los cuartos de final.

La victoria también confirma algunas de sus virtudes principales. Parque volvió a apoyarse en la defensa, sostuvo la intensidad con la rotación y encontró respuestas ofensivas repartidas. Aunque tuvo un bache importante entre el segundo y el tercer cuarto, supo reaccionar a tiempo y mostró carácter para cerrar mejor que su rival.

El punto más destacado fue la capacidad para recomponerse después de que Gimnasia pasara al frente. En playoffs, ese tipo de momentos suelen definir partidos. Barrio Parque no se apuró, volvió a su plan defensivo y encontró lanzamientos abiertos para recuperar el control.


Gimnasia compitió, pero no pudo sostener la remontada

Gimnasia y Esgrima La Plata dejó señales positivas, pese a la derrota. El Lobo logró reaccionar después de un mal inicio, descontó una diferencia de 17 puntos y llegó a pasar al frente en el tercer cuarto.

La gran figura visitante fue Gian Franco Sinconi, quien tuvo una actuación imponente con 36 puntos. Su producción ofensiva mantuvo a Gimnasia en partido y lo convirtió en el jugador más determinante de la noche.

Sin embargo, al equipo platense le costó sostener el nivel en el último cuarto. Cuando Barrio Parque subió nuevamente la intensidad defensiva, Gimnasia perdió eficacia y no encontró suficientes respuestas para igualar el cierre.

La serie continuará en Córdoba, y el segundo juego será una prueba importante para el Lobo. Si logra ajustar el inicio y sostener durante más tiempo su producción ofensiva, tendrá chances de pelear el segundo punto.


La clave del partido

La clave estuvo en el último cuarto. Después de que Gimnasia lograra empatar el partido 62-62 y hasta pasar al frente en el tercer período, Barrio Parque recuperó su identidad defensiva en el tramo decisivo.

El Verde bajó el goleo del Lobo, cerró mejor las posesiones y encontró tiros externos fundamentales de Cantarutti y Bejar. Esa combinación de defensa y perímetro terminó inclinando el partido.


Cómo sigue la serie

Con este resultado, Barrio Parque quedó 1-0 arriba en la serie de cuartos de final. El segundo punto se jugará nuevamente en Córdoba.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: Barrio Parque 87 – Gimnasia y Esgrima La Plata 76
  • Serie: Barrio Parque gana 1-0
  • Juego 2: lunes 4 de mayo, 21.30 horas
  • Sede: Córdoba
  • Formato: al mejor de cinco partidos

La serie está pactada al mejor de cinco encuentros, por lo que el equipo que consiga tres victorias avanzará a semifinales.


Síntesis del partido

Barrio Parque venció a Gimnasia y Esgrima La Plata por 87 a 76 y se adelantó 1-0 en los cuartos de final de La Liga Argentina. El equipo cordobés tuvo un gran inicio, llegó a sacar 17 puntos de diferencia, pero sufrió la reacción del Lobo, que igualó el partido 62-62 al cierre del tercer cuarto. En el último parcial, el Verde recuperó intensidad defensiva y lo cerró con apariciones claves de Cantarutti y Bejar desde el perímetro.




Lanús volvió a vencer a Villa San Martín y quedó match point en La Liga Argentina

Lanús volvió a hacerse fuerte como local, derrotó a Villa San Martín por 63 a 53 y quedó 2-0 en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. Con un tercer cuarto determinante, el Granate destrabó un partido duro, defensivo y de bajo goleo para quedar a una victoria de las semifinales.

Lanús dio otro paso enorme en los cuartos de final de La Liga Argentina. En el Antonio Rotili, el Granate volvió a superar a Villa San Martín de Resistencia, esta vez por 63 a 53, y dejó la serie 2-0 a su favor. Con este resultado, el equipo dirigido por Manu Anglese quedó con triple match point y viajará a Chaco con la posibilidad concreta de cerrar la llave y meterse entre los cuatro mejores de la temporada.

No fue una noche sencilla para Lanús. Villa San Martín volvió a presentar una defensa intensa, física y muy trabajada, capaz de incomodar los circuitos habituales del conjunto local. El Tricolor chaqueño redujo la velocidad del Granate, le quitó espacios para correr y lo obligó a jugar muchas ofensivas estacionadas. Sin embargo, Lanús encontró soluciones en el momento justo y construyó la victoria a partir de un tercer cuarto decisivo.

El partido tuvo un ritmo bajo, defensas muy aplicadas y pocas concesiones. En ese escenario, el Granate mostró paciencia, carácter y jerarquía para soportar los momentos adversos. La figura volvió a ser Martín Franchino, determinante en ambos costados de la cancha, mientras que Mike Henry apareció como pieza clave para destrabar el desarrollo ofensivo.


Un comienzo incómodo para Lanús

El arranque fue favorable para Villa San Martín. El equipo chaqueño entendió desde el primer minuto que debía bajar el ritmo del partido, evitar que Lanús corriera la cancha y castigar cerca del aro. Con Rómulo Gusmao como referencia interior, el Tricolor tomó las primeras ventajas y se escapó 8-1 cuando restaban poco más de seis minutos para el cierre del primer cuarto.

Lanús tuvo dificultades para anotar. La defensa visitante lo empujó a lanzamientos forzados, le cerró caminos hacia el aro y le impidió encontrar fluidez. El local demoró más de cuatro minutos en convertir su primer tiro de campo y llegó a registrar un arranque de 1/11 en lanzamientos.

El primer cuarto reflejó esa paridad desde la lucha y esa incomodidad ofensiva. Villa San Martín lo cerró arriba 12 a 9, en un tramo donde ambos equipos mostraron más intensidad defensiva que claridad adelante. Lanús terminó con apenas 19% de cancha, mientras que la visita sostuvo un 35%, suficiente para marcar una mínima diferencia.


El banco le dio aire al Granate

En el segundo cuarto, Lanús comenzó a encontrar algunas respuestas. La rotación le dio otro impulso al equipo, especialmente con el ingreso de Edgar Henry Merchant, quien aportó energía, defensa y frescura para emparejar el trámite.

El Granate logró igualar el marcador 15-15, pero Villa San Martín volvió a lastimar con sus hombres grandes. El equipo de Resistencia aprovechó los cambios defensivos del local y encontró puntos cerca del aro para recuperar el control del juego.

Después de un tiempo muerto de Anglese, Lanús consiguió correr algunas posesiones, algo que no había podido hacer en el primer tramo del partido. Con un parcial de 7-0, pasó al frente 22-19. Sin embargo, el Tricolor respondió con una ráfaga de Elián Centeno, quien sumó puntos importantes para devolverle la ventaja a la visita.

El descanso largo encontró a Villa San Martín arriba 30 a 29, sosteniendo su plan: ritmo bajo, defensa fuerte, mucha concentración y ataques largos para evitar que Lanús desplegara su mejor versión.


El tercer cuarto que cambió todo

El quiebre del partido llegó después del entretiempo. Villa San Martín arrancó mejor y, aprovechando algunas imprecisiones del local, tomó ventaja de 33-29. En ese momento, Lanús parecía nuevamente atrapado en la defensa chaqueña.

Pero allí apareció la respuesta más importante de la noche. Mike Henry tomó protagonismo y se transformó en el jugador que abrió el partido para el Granate. Con agresividad, lectura y decisión, sumó nueve puntos en el tercer cuarto y lideró la reacción local.

Lanús pasó de estar incómodo a encontrar ritmo. El equipo ajustó atrás, elevó su intensidad y, sobre todo, recuperó la eficacia desde el perímetro. Los triples empezaron a fluir y el Granate firmó un parcial decisivo. En ese tramo, Martín Franchino también fue clave como segunda vía ofensiva, acompañando a Henry y aportando seis puntos en el período.

Villa San Martín, en cambio, perdió claridad. La visita apenas anotó siete puntos en todo el tercer cuarto, con un pobre 3/14 de campo. Esa sequía ofensiva fue determinante para que Lanús diera vuelta el partido y cerrara el segmento arriba 50 a 37.

Ese tercer cuarto fue el punto de inflexión de la noche. En un partido de bajo goleo, una diferencia de 13 puntos pesaba muchísimo, y Lanús supo construirla con defensa, triples y una lectura más serena del juego.


Franchino, Henry y una victoria de alto valor

Lanús tuvo en Martín Franchino a su jugador más completo. El interno terminó con 15 puntos, 7 rebotes, 3 recuperos y 3 tapas, pero su influencia fue más allá de la planilla. Fue importante en la defensa, en la protección del aro, en el rebote y en la lectura de los momentos sensibles.

Mike Henry fue el máximo anotador del Granate con 18 puntos y resultó fundamental para destrabar el partido en el tercer cuarto. Su aparición ofensiva le dio a Lanús el impulso que necesitaba cuando el desarrollo se había vuelto incómodo.

Del lado de Villa San Martín, Rómulo Gusmao fue el más destacado con 16 puntos y 7 rebotes. El interno fue una referencia constante cerca del aro y sostuvo a su equipo durante buena parte del partido, especialmente en el arranque.


Lanús administró la ventaja y cerró con oficio

En el último cuarto, Lanús mantuvo el envión. Con Franchino encendido, el local llegó a sacar una máxima importante de 57 a 39 a los tres minutos del período final. Esa diferencia parecía encaminar definitivamente el partido.

Villa San Martín, exigido por el desgaste defensivo acumulado, intentó cambiar energías con la rotación. Los jóvenes le dieron otra velocidad al equipo de Eduardo Jápez, especialmente con la aparición de Emir Pérez Barrios, quien aportó seis puntos y ayudó a recortar la distancia.

El Tricolor logró acercarse 61-49 cuando quedaban poco más de dos minutos. Ante esa reacción, Anglese pidió tiempo muerto para ordenar al equipo y evitar cualquier sobresalto. Desde allí, Lanús administró la diferencia con inteligencia, manejó el reloj, cuidó las posesiones y terminó cerrando un triunfo justo por 63 a 53.


Lanús quedó a una victoria de semifinales

Con este triunfo, Lanús dejó la serie 2-0 y quedó a un paso de las semifinales. El valor del resultado es enorme porque el Granate defendió su localía en los dos primeros juegos y ahora viajará a Resistencia con tres oportunidades para cerrar la llave.

La serie se trasladará al norte del país el próximo martes, donde Villa San Martín estará obligado a ganar para seguir con vida. Lanús, en cambio, llegará con margen, confianza y la tranquilidad de haber resuelto dos partidos muy diferentes.

En el primer juego, el Granate había tenido que remontar en el último cuarto para ganar 72 a 65. En el segundo, debió adaptarse a un desarrollo más físico, de menor goleo y con menos espacios. En ambos casos, encontró respuestas en los momentos clave. Esa es una señal importante para un equipo que pretende pelear por el ascenso.


Villa San Martín, obligado a reaccionar en Resistencia

Para Villa San Martín, el margen de error desapareció. El equipo chaqueño compitió muy bien durante largos pasajes de los dos partidos en Lanús, pero no logró sostener el rendimiento durante los cuarenta minutos.

En el segundo juego, su plan defensivo funcionó durante buena parte de la noche. Bajó el ritmo del Granate, redujo sus contraataques y lo llevó a un partido incómodo. Sin embargo, el tercer cuarto fue letal: la falta de gol y la efectividad de Lanús desde el perímetro cambiaron por completo el desarrollo.

Ahora, el Tricolor deberá hacerse fuerte en casa. Necesita recuperar energía, sostener su defensa y encontrar mayor regularidad ofensiva para evitar la eliminación. La serie todavía no está cerrada, pero Lanús quedó en una posición ideal.


La clave del partido

La gran clave fue el tercer cuarto de Lanús. Después de un primer tiempo muy cerrado y con Villa San Martín arriba por la mínima, el Granate encontró soluciones ofensivas, defendió con mayor agresividad y castigó desde el perímetro.

Mike Henry fue decisivo en ese pasaje, Franchino acompañó con puntos y presencia, y la defensa local limitó a la visita a solo siete unidades en el parcial. Ese tramo explicó buena parte del triunfo y dejó a Lanús con el control definitivo del partido.


Cómo sigue la serie

La llave continuará el próximo martes en Resistencia. Villa San Martín recibirá a Lanús con la obligación de ganar para descontar en la serie. El Granate, por su parte, tendrá la primera posibilidad de cerrar el cruce y clasificarse a semifinales.

Serie de cuartos de final

  • Juego 1: Lanús 72 – Villa San Martín 65
  • Juego 2: Lanús 63 – Villa San Martín 53
  • Serie: Lanús gana 2-0
  • Próximo partido: martes, en Resistencia
  • Situación: Lanús quedó match point

Síntesis del partido

Lanús venció a Villa San Martín por 63 a 53 en el Antonio Rotili y quedó 2-0 en la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El Granate sufrió durante el primer tiempo, pero cambió la historia con un tercer cuarto brillante, donde ajustó en defensa, encontró efectividad desde el perímetro y dejó a la visita en apenas siete puntos. Franchino y Henry fueron decisivos para que el equipo de Manu Anglese quede a una victoria de semifinales.




San Isidro pegó primero ante Deportivo Viedma y se adelantó en los cuartos de final de La Liga Argentina

San Isidro hizo pesar su localía en el Antonio Manno, superó a Deportivo Viedma por 70 a 61 y se quedó con el primer punto de la serie de cuartos de final de La Liga Argentina. El equipo de San Francisco construyó la victoria desde una defensa intensa, un buen primer tiempo y el control del juego en el cierre.

San Isidro venció a Deportivo Viedma y arrancó con ventaja en los cuartos de final

San Isidro dio el primer paso en una serie que promete ser exigente. En el estadio Antonio Manno, el equipo de San Francisco derrotó a Deportivo Viedma por 70 a 61 y se adelantó 1-0 en los cuartos de final de La Liga Argentina.

El “Santo” logró imponer condiciones principalmente desde la defensa. Desde el arranque, el local presionó sobre el balón, incomodó la circulación ofensiva del conjunto rionegrino y consiguió cortar los principales circuitos de juego de un rival que venía con mucha confianza después de eliminar a Provincial de Rosario en una serie histórica.

San Isidro sabía que el primer punto podía marcar el tono del cruce. Y lo jugó con esa mentalidad: intenso, concentrado y con pasajes de alto nivel, sobre todo durante la primera mitad, donde logró construir una diferencia importante para manejar el trámite con mayor tranquilidad.


Una defensa que marcó el camino

El comienzo del partido fue determinante para San Isidro. El equipo de calle Corrientes salió con una postura defensiva muy firme, presionando la primera línea, dificultando las recepciones y obligando a Deportivo Viedma a tomar decisiones incómodas.

Esa energía defensiva fue clave para que el local pudiera correr, jugar con mayor fluidez y encontrar mejores lanzamientos. San Isidro no solo defendió bien, sino que también trasladó esa intensidad al ataque, con buena circulación de balón, paciencia para elegir las opciones y mayor claridad en los momentos iniciales.

Deportivo Viedma, que llegaba golpeado anímicamente de manera positiva tras una remontada enorme ante Provincial, no pudo encontrar rápidamente su ritmo. El equipo rionegrino venía de dar vuelta una serie que perdía 0-2, con triunfos de carácter en Viedma y una victoria decisiva en Rosario por 80 a 78. Sin embargo, en San Francisco se encontró con un rival que no le permitió jugar cómodo desde el primer cuarto.


Hooper, una vía clara en el primer tiempo

En ataque, San Isidro encontró respuestas importantes en Hooper, quien fue determinante durante la primera mitad. El jugador se mostró agresivo en el uno contra uno, atacó con decisión y se transformó en una de las principales vías de gol del equipo local.

Hooper aportó 13 puntos en el primer tiempo, siendo clave para que San Isidro pudiera despegarse en el marcador. Su producción ofensiva le dio aire al equipo en un tramo donde el “Santo” logró combinar intensidad defensiva con efectividad adelante.

Con ese aporte individual y una estructura colectiva sólida, San Isidro se fue al descanso largo arriba por 37 a 26. La diferencia de once puntos reflejó lo que había ocurrido en el desarrollo: un local más cómodo, más intenso y más preciso ante un Deportivo Viedma que tuvo dificultades para sostener su juego ofensivo.


Viedma intentó reaccionar, pero San Isidro respondió desde el perímetro

En el tercer cuarto apareció una mejor versión de Deportivo Viedma. El conjunto rionegrino logró mayor fluidez, encontró caminos hacia el aro y consiguió anotar 20 puntos en el período. Fue el momento en el que la visita intentó volver al partido y ponerle presión al dueño de casa.

Sin embargo, San Isidro respondió con madurez. Cada vez que Viedma insinuó una reacción, el local encontró respuestas, especialmente desde el perímetro. Esa eficacia exterior le permitió sostener la diferencia y evitar que el rival se acercara de manera peligrosa.

Lejos de perder el control, el equipo dirigido por Sebastián Porta mantuvo el orden, administró las posesiones y cerró el tercer cuarto con una ventaja todavía más amplia: 62 a 46. Ese parcial dejó a San Isidro muy bien perfilado para afrontar los últimos diez minutos.


Oficio para cerrar el partido

El último cuarto tuvo un desarrollo más controlado. San Isidro ya había hecho el trabajo más pesado durante los tres primeros períodos y, en el cierre, se dedicó a manejar los tiempos del partido.

Deportivo Viedma buscó achicar la diferencia, pero nunca logró meterse de lleno en la pelea por el resultado. El local jugó con oficio, evitó pérdidas innecesarias y no permitió que el conjunto rionegrino encontrara una racha lo suficientemente fuerte como para poner en riesgo la victoria.

Con solidez y concentración, San Isidro terminó sellando el 70 a 61 final, resultado que le permitió adelantarse en la serie y confirmar el valor de su localía en una instancia decisiva del campeonato.


San Isidro puso el 1-0 y sostiene su candidatura

El triunfo tiene un peso importante para San Isidro, no solo porque le permite comenzar arriba la serie, sino también porque ratifica su condición de uno de los equipos fuertes de estos playoffs.

El elenco de San Francisco llegó a los cuartos de final después de eliminar a Salta Basket por 3-1 en octavos. Además, por el reordenamiento de los cruces y los resultados de las demás series, San Isidro quedó con ventaja de localía para todas las instancias que dispute. Esa condición puede ser determinante en una Liga Argentina donde los detalles, los viajes y la fortaleza en casa pesan muchísimo.

Ante Deportivo Viedma, el “Santo” mostró argumentos concretos: defensa, intensidad, control emocional y capacidad para responder cuando la visita intentó reaccionar. No fue una victoria deslumbrante desde el marcador, pero sí muy sólida desde el desarrollo.


Deportivo Viedma no pudo repetir el golpe, pero sigue en carrera

Para Deportivo Viedma, la derrota marca el primer tropiezo de una nueva serie, pero no cambia el escenario competitivo de fondo. El equipo rionegrino ya demostró en estos playoffs que tiene carácter para reaccionar en contextos adversos.

En la ronda anterior, Viedma estuvo contra las cuerdas ante Provincial de Rosario, el mejor equipo de la fase regular. Perdía la serie 0-2 y logró una remontada inolvidable para clasificar a cuartos de final. Primero ganó en casa, luego igualó la serie con un triunfo agónico y finalmente dio el golpe como visitante en Rosario.

Esa experiencia es un antecedente importante. Viedma sabe jugar series largas, sabe convivir con la presión y ya mostró que puede competir fuera de casa. Sin embargo, ante San Isidro tendrá que ajustar varios aspectos, especialmente en el inicio de los partidos y en la generación ofensiva ante defensas intensas.

El segundo juego será clave para sus aspiraciones. Si logra robar un punto en San Francisco, viajará a Río Negro con la serie igualada y con la posibilidad de hacerse fuerte ante su gente. Si San Isidro vuelve a ganar, el margen de error para Viedma será mínimo.


La clave del partido

La diferencia principal estuvo en la defensa inicial de San Isidro. El local no permitió que Deportivo Viedma se acomodara, controló las principales vías ofensivas del rival y construyó desde atrás una ventaja que luego administró con inteligencia.

El segundo punto fuerte fue la respuesta ofensiva en momentos sensibles. Hooper fue importante en la primera mitad, mientras que en el tercer cuarto el perímetro apareció para frenar la reacción visitante.

San Isidro no necesitó un goleo explosivo para ganar. Le alcanzó con sostener su identidad, bajar el ritmo de Viedma y jugar con mayor claridad durante los momentos determinantes.


Cómo sigue la serie

La serie continuará este lunes a las 21 horas, nuevamente en el estadio Antonio Manno de San Francisco. Será el segundo punto de los cuartos de final y otra oportunidad para que San Isidro defienda su localía.

Luego, el cruce se trasladará a Viedma, donde el conjunto rionegrino intentará hacerse fuerte en su cancha. La serie está pactada al mejor de cinco partidos, por lo que el primer equipo que consiga tres victorias avanzará a semifinales.

Calendario de la serie

  • Juego 1: San Isidro 70 – Deportivo Viedma 61
  • Juego 2: lunes, 21 horas, en San Francisco
  • Juego 3: jueves, en Viedma
  • Juego 4: de ser necesario, en Viedma
  • Juego 5: de ser necesario, en San Francisco

Síntesis del partido

San Isidro arrancó mejor, defendió con intensidad, encontró en Hooper una vía ofensiva importante y se fue al descanso con ventaja de 37 a 26. Deportivo Viedma reaccionó en el tercer cuarto con 20 puntos, pero el local respondió desde el perímetro y cerró ese tramo arriba 62 a 46. En el último período, el equipo de Sebastián Porta manejó los tiempos y selló el triunfo por 70 a 61 para ponerse 1-0 en la serie.




La Unión ganó en casa y se adelantó en la serie ante Santa Paula

La Unión de Colón hizo valer su localía, superó un arranque incómodo y terminó imponiéndose con autoridad por 91-73 ante Santa Paula de Gálvez. Con Henríques como figura, el Rojo se quedó con el primer punto de la serie de cuartos de final de La Liga Argentina.

La Unión ganó en casa y tomó ventaja en la serie

La Unión de Colón comenzó los cuartos de final de La Liga Argentina con una victoria sólida, importante y necesaria. En el primer partido de la serie ante Santa Paula de Gálvez, el Rojo hizo pesar su localía, corrigió a tiempo después de un inicio complicado y terminó imponiéndose por 91-73 para adelantarse 1-0 en una llave que enfrenta a dos equipos que no se habían cruzado durante la temporada.

El triunfo tuvo valor por el resultado, pero también por la forma. La Unión no arrancó cómodo, sufrió el empuje inicial del visitante y tuvo que trabajar para encontrar ritmo ofensivo. Sin embargo, una vez que logró estabilizarse, tomó el control del partido con mayor intensidad, mejores decisiones y una producción ofensiva sostenida que le permitió quebrar el juego antes del descanso largo.

Henríques fue el jugador destacado del local con una planilla muy completa: 20 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias. Su aporte fue determinante para que La Unión pudiera construir ventajas y sostenerlas en los momentos de reacción de Santa Paula. En el conjunto de Gálvez, Puebla fue el más importante en ataque con 16 puntos y 2 rebotes.

Un duelo de desconocidos en plena etapa decisiva

La serie entre La Unión y Santa Paula tenía un condimento especial: ambos equipos se enfrentaban por primera vez en la temporada. Esa falta de antecedentes directos le dio al primer partido un valor extra, porque no solo estaba en juego el punto inicial, sino también la posibilidad de medir fuerzas, reconocer virtudes y detectar los ajustes necesarios para el resto de la llave.

La Unión llegó a esta instancia después de una serie muy exigente frente a Pico FC, a quien eliminó en un quinto partido ajustadísimo por 83-79. Ese antecedente le había dado al equipo de Colón un fuerte impulso competitivo, pero también el desgaste propio de una llave larga y emocional. Santa Paula, por su parte, arribó con confianza tras eliminar a Sportivo Suardi 3-1, mostrando poder ofensivo y carácter en la Conferencia Norte.

En ese contexto, el primer punto era fundamental. Para La Unión, porque debía sostener la ventaja de localía. Para Santa Paula, porque intentaba robar un juego fuera de casa y trasladar la presión al rival. El Rojo terminó resolviendo mejor esa tensión inicial.

Santa Paula empezó mejor, pero La Unión reaccionó rápido

El primer cuarto fue intenso y tuvo un inicio favorable para Santa Paula. El equipo visitante entró mejor al partido, logró sacar una diferencia importante y aprovechó los primeros minutos de incomodidad del local. A La Unión le costaba encontrar el goleo, no fluía con naturalidad y necesitaba ordenar sus posesiones para no quedar atrapado en el ritmo que proponía el conjunto de Gálvez.

Pero el local tuvo paciencia. Con buenos pasajes de juego, mayor calma y una mejor administración del ritmo, empezó a meterse en partido. La Unión dejó atrás el arranque adverso, equilibró el desarrollo y terminó cerrando el primer cuarto arriba por 22-17. Ese cierre fue clave, porque cambió la sensación del partido: Santa Paula había comenzado mejor, pero el Rojo se fue al primer descanso corto con ventaja.

El segundo cuarto marcó el quiebre del partido

El gran tramo de La Unión llegó en el segundo período. El equipo de Colón ingresó mucho más fino, encontró mejores respuestas ofensivas y elevó su intensidad defensiva. Santa Paula, en cambio, bajó su nivel, perdió claridad y comenzó a convivir con errores propios que el local no perdonó.


La Unión se amigó con el aro y empezó a imponer condiciones. El equipo jugó con confianza, sostuvo el ritmo, castigó los errores visitantes y abrió una diferencia importante. El parcial del segundo cuarto le permitió irse al descanso largo arriba por 50-33, una ventaja de 17 puntos que sería determinante para el desarrollo posterior del encuentro.

Ese tramo explicó buena parte de la victoria. La Unión no solo anotó con fluidez, sino que también consiguió limitar a Santa Paula, obligarlo a tomar decisiones incómodas y quitarle continuidad ofensiva. En playoffs, esos pasajes suelen pesar mucho, y el Rojo supo capitalizarlo.

Santa Paula reaccionó tras el descanso

Después del entretiempo, Santa Paula mostró su mejor versión. El equipo de Gálvez regresó con otra energía, más agresivo, más claro y con mayor capacidad para forzar errores del local. Con puntos en un costado y presión en el otro, logró reducir la diferencia y poner nuevamente en tensión el desarrollo del partido.

La Unión atravesó momentos de apuro. Por tramos se lo vio errático, acelerado y con menor claridad para administrar la ventaja. Santa Paula aprovechó ese pasaje para acercarse y ganar confianza, demostrando que la serie no iba a ser sencilla y que tenía herramientas para competir incluso en un escenario adverso.

De todos modos, la diferencia construida en el segundo cuarto le dio aire al local. La Unión logró cerrar el tercer período arriba por 69-60, todavía con una ventaja considerable, aunque ya sin el margen cómodo que había tenido al descanso largo.

El cierre volvió a ser del Rojo

El último cuarto comenzó con una diferencia de ocho puntos, una distancia manejable pero todavía peligrosa. Santa Paula siguió trabajando, intentó mantenerse cerca y buscó estirar la incertidumbre hasta los minutos finales. La Unión, en cambio, necesitaba recuperar control, evitar pérdidas y encontrar ofensivas seguras para no dejar crecer al visitante.

El equipo de Colón respondió en el momento justo. Aunque le costó despegar definitivamente, no dio el brazo a torcer. Volvió a convertir, ajustó en defensa y encontró la manera de estirar nuevamente la ventaja. En el tramo final, el Rojo terminó quebrando la resistencia de Santa Paula y cerró el partido con autoridad.

El 91-73 final marcó una diferencia amplia, aunque el desarrollo tuvo momentos de exigencia. La Unión ganó con justicia porque supo reaccionar al mal inicio, dominó el segundo cuarto, resistió la levantada visitante en el tercero y volvió a imponer condiciones en el cierre.

Henríques, la figura de una noche clave

Henríques fue el jugador más destacado de La Unión. Sus 20 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias reflejan una actuación integral, pero sobre todo oportuna. En una noche donde el local necesitaba respuestas para abrir la serie con firmeza, su aporte ofensivo y su presencia en distintos pasajes del juego resultaron fundamentales.

La Unión también mostró una virtud colectiva: no dependió solamente de un momento aislado. Después del arranque incómodo, el equipo logró ordenarse, mejorar la circulación, endurecer su defensa y construir desde la paciencia. Esa madurez competitiva fue uno de los puntos más importantes del triunfo.

En Santa Paula, Puebla sostuvo al equipo con 16 puntos y 2 rebotes. El conjunto de Gálvez tuvo buenos momentos, especialmente en el inicio y en el tercer cuarto, pero no logró sostener la regularidad necesaria para discutir el partido hasta el final.

Análisis: una victoria que fortalece la localía

La Unión cumplió con el primer objetivo de la serie: ganar en casa. En playoffs, sostener la localía es una obligación para los equipos que cuentan con esa ventaja, pero no siempre resulta sencillo. Santa Paula llegó como un rival intenso, con confianza y con antecedentes recientes de carácter competitivo. Por eso, el triunfo por 91-73 tiene un valor importante.

El local dejó señales positivas. Tuvo capacidad de respuesta, mostró poder ofensivo y supo cerrar el juego cuando el rival había logrado recortar la diferencia. El desafío para el segundo partido será sostener esa regularidad durante más minutos, especialmente evitar los baches del inicio y del tercer cuarto.

Para Santa Paula, la lectura también es clara. El equipo demostró que puede incomodar a La Unión, pero deberá reducir los errores y evitar tramos prolongados de baja intensidad como el segundo cuarto. En una serie al mejor de cinco, cada ajuste puede cambiar el desarrollo del cruce.

Cómo sigue la serie

La serie continuará el sábado, nuevamente en la casa de La Unión y en el mismo horario. El Rojo buscará ponerse 2-0 antes de viajar a Gálvez, mientras que Santa Paula intentará igualar la llave y recuperar la ventaja de localía.

El primer partido dejó una certeza: La Unión empezó mejor y golpeó primero, pero Santa Paula ya mostró que tiene recursos para reaccionar. La llave recién comienza y el segundo punto puede ser determinante para marcar el rumbo de los cuartos de final.


Síntesis del partido

Resultado: La Unión 91-73 Santa Paula
Serie: La Unión gana 1-0
Competencia: Cuartos de final de La Liga Argentina
Figura: Henríques
Destacado de La Unión: Henríques, 20 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias
Destacado de Santa Paula: Puebla, 16 puntos y 2 rebotes
Próximo partido: sábado, nuevamente en cancha de La Unión
Clave: el segundo cuarto del Rojo, donde abrió una ventaja decisiva para manejar el partido




Lanús ganó tras una remontada tremenda y pegó primero ante Villa San Martín

Lanús trabajó más de la cuenta, sufrió la defensa de Villa San Martín y llegó abajo al último cuarto, pero reaccionó con carácter, triples decisivos y una gran tarea de Martín Franchino para ganar 72-65 y quedarse con el primer punto de la serie.

Lanús dio una muestra de carácter en el inicio de los cuartos de final de La Liga Argentina. En una noche incómoda, de esas que obligan a trabajar cada posesión, el Granate logró revertir un desarrollo adverso y venció 72-65 a Villa San Martín de Resistencia en el estadio Antonio Rotili. Con este resultado, el equipo dirigido por Manu Anglese se adelantó 1-0 en una serie que promete intensidad, paridad y mucho desgaste físico.

El partido tuvo todos los condimentos de una llave de playoffs: defensas duras, rachas cambiantes, baja fluidez ofensiva por momentos y un cierre cargado de tensión. Lanús no encontró comodidad durante gran parte del encuentro, especialmente por el planteo defensivo del conjunto chaqueño, que lo sacó de ritmo y le impidió desarrollar su juego habitual. Sin embargo, cuando más lo necesitaba, el local encontró respuestas desde el perímetro, ajustó emocionalmente y dio vuelta una historia que parecía complicada.

La gran figura de la noche fue Martín Franchino, determinante en el cierre y fundamental para sostener al equipo en el momento más caliente del partido. El interno terminó con 18 puntos, 8 rebotes y 2 recuperos, pero su impacto fue mucho más allá de la planilla: apareció cuando Lanús necesitaba liderazgo, puntos y energía. Lo acompañó Lucío Reinaudi, autor de 16 puntos y 3 asistencias, también clave en la reacción final del Granate. En Villa San Martín, el más destacado fue Emir Pérez Barrios, con 15 unidades, 3 rebotes y 2 asistencias.

Un arranque parejo y con dominio repartido

Lanús comenzó mejor el encuentro. El local logró tomar una primera ventaja de 10-4, apoyado en una mayor decisión ofensiva y en la intención de correr la cancha. Sin embargo, Villa San Martín respondió rápido. El equipo chaqueño ajustó su defensa, endureció los contactos y encontró soluciones cerca del aro con Gusmao y Centeno, ambos importantes en la pintura durante el primer cuarto.


El Tricolor firmó un parcial de 10-2 para pasar al frente 14-12 y dejar claro que no había llegado al Rotili para especular. Su plan era evidente: bajar el ritmo de Lanús, ensuciarle las ofensivas, disputar cada rebote y obligarlo a jugar incómodo. El primer cuarto terminó igualado 18-18, reflejo de un trámite muy equilibrado y con señales claras de que la serie no será sencilla para ninguno.

Villa San Martín impuso su defensa y complicó al Granate

En el segundo cuarto, Lanús comenzó a padecer uno de sus principales problemas de la noche: la falta de efectividad desde el perímetro. El equipo local no pudo convertir de tres puntos en ese tramo y cerró la primera mitad con un 0/5 que condicionó su fluidez ofensiva. Villa San Martín aprovechó ese déficit y encontró mayor claridad en ataque.

Fernández y Martin fueron importantes para el equipo visitante, generando desequilibrios y sosteniendo el goleo en un momento donde el partido se jugaba bajo las reglas que más le convenían al Tricolor. Lanús, por su parte, quedó atrapado en la estructura defensiva rival, sin poder imponer su ritmo ni liberar a sus principales vías de anotación.


Al descanso largo, Villa San Martín se fue arriba 37-32. La diferencia no era decisiva, pero sí marcaba una tendencia: el visitante estaba logrando llevar el partido al terreno que había imaginado en la previa.

El tercer cuarto profundizó las dudas de Lanús

Después del entretiempo, Villa San Martín mantuvo el control del marcador. Lautaro Florito se volvió un problema para la defensa de Lanús y sostuvo buenos pasajes ofensivos, mientras que Pérez Barrios también aportó puntos importantes para que el Tricolor estirara la ventaja.

El visitante llegó a escaparse 51-42 a falta de 3:30 para el cierre del tercer cuarto. En ese momento, la noche se volvió especialmente compleja para el Granate. Villa San Martín estaba firme atrás, dañaba con sus variantes ofensivas y encontraba en los triples de Saturno un recurso clave para sostener la diferencia.

Lanús, sin embargo, no se quebró. Whitfield y Johnson aparecieron con puntos importantes para que el local no se fuera definitivamente del partido. Ese pequeño tramo de reacción le permitió al Granate cerrar el tercer cuarto abajo 55-49, todavía con margen para intentar una remontada en los últimos diez minutos.

El último cuarto cambió todo: defensa, triples y carácter

La transformación de Lanús llegó en el cuarto final. El equipo de Manu Anglese pasó de la confusión ofensiva a la fluidez, y de la sequía perimetral a una ráfaga de triples que modificó por completo el desarrollo del partido. El Granate convirtió 5 de 9 desde larga distancia en el último segmento, un dato que explica buena parte de la remontada.

Reinaudi y Franchino fueron protagonistas de ese quiebre. Ambos asumieron responsabilidades en ataque, encontraron tiros abiertos y le devolvieron confianza a un equipo que hasta ese momento había sufrido demasiado para anotar. Franchino, en particular, fue decisivo: marcó 11 puntos en el último cuarto y se convirtió en el jugador más influyente del cierre.

Lanús pasó al frente recién a falta de 3:45 para el final. Ese momento fue clave no solo desde lo numérico, sino también desde lo emocional. El equipo local se contagió de su propia reacción, elevó la intensidad defensiva, jugó con más determinación y logró sostener la ventaja hasta el cierre.

Un triunfo que vale más que el 1-0

La victoria de Lanús vale mucho más que el primer punto de la serie. El Granate ganó un partido que se le había presentado adverso, en el que no pudo imponer su plan durante tres cuartos y en el que debió encontrar soluciones en plena dificultad. Esa capacidad de adaptación es fundamental en playoffs.

Villa San Martín dejó una imagen competitiva. El equipo chaqueño mostró por qué llegó a esta instancia después de eliminar rivales importantes y por qué su defensa puede incomodar a cualquiera. Durante buena parte del partido logró bajar el goleo de Lanús, controló el ritmo y estuvo cerca de robar un punto clave como visitante.

Pero Lanús tuvo jerarquía, paciencia y una respuesta anímica fuerte. No se desesperó cuando el partido parecía irse de sus manos, encontró el tiro exterior en el momento justo y terminó cerrando con autoridad una noche muy exigente.

Contexto de la serie

La llave entre Lanús y Villa San Martín corresponde a los cuartos de final de La Liga Argentina, ya en etapa interconferencias. El Granate llegó como uno de los equipos más fuertes de la Conferencia Sur, después de barrer 3-0 a Quilmes en octavos de final. Villa San Martín, por su parte, arribó con un recorrido de alto valor competitivo: primero superó a Jujuy Básquet en la Reclasificación y luego dio el golpe ante Amancay, el número uno de la Conferencia Norte.

El primer juego confirmó lo que se esperaba: una serie física, táctica y emocional. Lanús tiene poder ofensivo, variantes y una localía fuerte. Villa San Martín tiene defensa, carácter y la capacidad de competir fuera de casa. El 72-65 dejó al Granate arriba, pero también avisó que el cruce tendrá mucho por resolver.

Análisis del partido

La clave de Lanús estuvo en no abandonar el partido mentalmente. Durante tres cuartos, el equipo padeció la estructura defensiva de Villa San Martín, perdió fluidez y no pudo lastimar con regularidad desde el perímetro. Sin embargo, en el momento decisivo corrigió, aceleró mejor sus decisiones y encontró tiros de alto valor.

El dato determinante fue el cambio en el tiro de tres puntos. Lanús venía con dificultades desde esa vía, pero en el último cuarto encontró un 5/9 que rompió la resistencia visitante. Ese salto de eficacia permitió abrir la cancha, liberar espacios y cambiar el ánimo del partido.

Villa San Martín, en cambio, hizo un gran trabajo hasta el tramo final, pero no pudo sostener su producción ofensiva cuando Lanús elevó la presión. El Tricolor tuvo buenos pasajes con Florito, Pérez Barrios, Gusmao y Centeno, pero en el cierre le faltó claridad para responder a la racha local.

Síntesis del partido

Resultado: Lanús 72-65 Villa San Martín
Serie: Lanús gana 1-0
Competencia: Cuartos de final de La Liga Argentina
Estadio: Antonio Rotili
Figura: Martín Franchino
Destacados de Lanús: Martín Franchino 18 puntos, 8 rebotes y 2 recuperos; Lucío Reinaudi 16 puntos y 3 asistencias
Destacado de Villa San Martín: Emir Pérez Barrios 15 puntos, 3 rebotes y 2 asistencias
Clave: el último cuarto de Lanús, con 5/9 en triples y 11 puntos de Franchino




Balance de la temporada de Salta Basket: Los Infernales cerraron una campaña positiva y volvieron a consolidarse en La Liga Argentina

Salta Basket cerró una temporada 2025/26 con saldo positivo en La Liga Argentina: cumplió el objetivo de meterse entre los ocho mejores de la Conferencia Norte, superó una dura serie ante Estudiantes de Tucumán y volvió a fortalecer su vínculo con el público salteño en el Estadio Delmi.

Balance de la temporada de Salta Basket: Los Infernales cerraron una campaña positiva y volvieron a consolidarse en La Liga Argentina

El balance de la temporada de Salta Basket deja una conclusión clara: Los Infernales dieron un paso adelante. La campaña 2025/26 de La Liga Argentina terminó con eliminación en octavos de final ante San Isidro, pero también con objetivos cumplidos, crecimiento competitivo, mayor identificación con la gente y una sensación de proyecto consolidado dentro de la segunda categoría del básquet nacional.

El equipo dirigido por Ricardo De Cecco logró avanzar a playoffs, se metió entre los ocho mejores de la Conferencia Norte, superó una serie durísima ante Estudiantes de Tucumán y luego compitió frente a uno de los grandes candidatos al ascenso, San Isidro de San Francisco, que terminó imponiéndose 3-1. Más allá del cierre, la temporada dejó un saldo ampliamente positivo para una franquicia que volvió a mostrar presencia, carácter y sentido de pertenencia.

Salta Basket completó una campaña que mejoró lo realizado en las dos temporadas anteriores y ratificó su continuidad dentro del mapa nacional. La institución ya suma 12 temporadas consecutivas en la competencia de ascenso y se prepara para afrontar su 13° participación, un dato que refuerza su lugar dentro del básquet argentino.

Una temporada con objetivos cumplidos

Desde el inicio de la campaña, el objetivo principal era claro: volver a meterse entre los ocho mejores de la Conferencia Norte y jugar playoffs. Salta Basket lo consiguió en una zona extremadamente pareja, donde cada gira, cada localía y cada cierre ajustado tuvieron peso en la tabla.

La fase regular fue exigente y cambiante. Los Infernales tuvieron tramos de muy buen básquet, momentos de irregularidad, victorias de alto impacto y derrotas que complicaron el posicionamiento. Sin embargo, lograron sostenerse en zona de clasificación y terminaron con un récord competitivo de 18 triunfos y 14 derrotas, suficiente para ingresar a la postemporada con ventaja deportiva en la reclasificación.

Esa clasificación no fue un dato menor. En una Conferencia Norte de enorme paridad, Salta Basket logró mantenerse dentro del lote de protagonistas. El equipo atravesó altibajos, pero siempre mostró compromiso para sostener el objetivo deportivo.

Una fase regular de alto voltaje

La fase regular de Salta Basket tuvo partidos que marcaron el pulso de la temporada. Uno de los momentos más recordados fue la victoria agónica ante Barrio Parque por 86-84 en tiempo suplementario, con un triple inolvidable de Tomás Botta sobre la chicharra. A falta de tres segundos, el base decidió con un paso atrás desde más de ocho metros y desató el estallido del Estadio Delmi.

También quedó en la memoria el clásico norteño ante Jujuy Básquet, donde Salta Basket se impuso 97-92 en doble suplementario en el Estadio Federación. Fue un triunfo de carácter, con defensa en los momentos decisivos y una gestión más madura de los cierres.

Otro punto alto fue la victoria ante San Isidro, por entonces líder de la Conferencia Norte. En el Delmi, Los Infernales ganaron 73-62 y cortaron una racha negativa de cuatro derrotas consecutivas. Aquella noche mostró una de las mejores versiones del equipo: defensa intensa, buena circulación y un primer tiempo de alto nivel de Martín Gómez, acompañado por Chance Hunter, Tomás Botta y Nicolás Álvarez.

También hubo una gira final importante por Córdoba. Salta Basket goleó a Hindú Club 91-64 y luego cerró la fase regular con un triunfazo en Colonia Caroya ante Bochas Sport Club por 92-90 en tiempo suplementario, con una gran actuación de Nicolás Álvarez, autor de 26 puntos y 6 rebotes, y de Chancellor Calhoun-Hunter, quien sumó 23 puntos y 12 rebotes.

Los bajones también formaron parte del recorrido

Como toda temporada larga, Salta Basket también atravesó momentos difíciles. La derrota ante Sportivo Suardi en el Delmi, el duro traspié frente a Santa Paula de Gálvez y las caídas en la ruta ante Villa San Martín, Comunicaciones y Barrio Parque marcaron un tramo complejo.

Ese bache de cuatro derrotas seguidas fue reconocido por los propios protagonistas como el momento más irregular de la campaña. Aun así, el equipo logró recomponerse con un triunfo importante ante San Isidro y una gira final que le permitió cerrar la fase regular dentro del objetivo planteado.

El mérito estuvo en no caerse definitivamente. En una competencia tan larga, con viajes, desgaste físico, presión por la tabla y rivales de jerarquía, Salta Basket encontró respuestas para sostenerse competitivo.

La serie ante Estudiantes: carácter, sufrimiento y clasificación

La reclasificación ante Estudiantes de Tucumán fue uno de los grandes capítulos de la temporada infernal. La serie fue pareja, física, cambiante y terminó definiéndose en un quinto partido dramático en el Estadio Delmi.

Salta Basket comenzó con autoridad, ganando el primer punto 78-62 en casa. En ese partido, Los Infernales reaccionaron después de un arranque adverso, tomaron el control desde el segundo cuarto y tuvieron a Sahir Abdala como goleador con 20 puntos.

El segundo juego fue para Estudiantes, que ganó 82-70 en el Delmi y logró robar la localía. La serie se trasladó a Tucumán igualada 1-1 y allí Salta volvió a mostrar carácter. En el tercer punto, Los Infernales ganaron 90-78, con un enorme juego colectivo, seis jugadores en doble dígito y una gran efectividad desde el perímetro. Tomás Botta fue el máximo anotador salteño con 16 puntos.

Estudiantes respondió en el cuarto partido, ganó 84-71 y obligó a definir todo en Salta. El quinto juego fue una noche de alto voltaje: Salta Basket ganó 75-74 en tiempo suplementario, tras una acción decisiva entre Bruno Abratte y Nicolás Álvarez. Abratte llegó hasta el aro, esperó la llegada del interno salteño y Álvarez definió para poner arriba a Los Infernales por la mínima. Después, la defensa hizo el resto.

Esa clasificación fue una muestra de carácter. Salta Basket debió sobreponerse a la presión, al desgaste y a la lesión de Tomás Botta, quien no pudo completar el partido y luego se perdió el tramo final de la temporada.

La lesión de Botta, un golpe sensible

La baja de Tomás Botta fue uno de los factores que condicionó el cierre de la campaña. El base santafesino era uno de los líderes del equipo, no solo por su capacidad anotadora, sino también por su conducción, generación de juego y peso en la rotación.

Su ausencia se sintió especialmente en la serie ante San Isidro. En playoffs, donde cada detalle cuenta, perder a un jugador de esa importancia obliga a modificar roles y cargar más responsabilidades sobre el resto del plantel.

Martín Gómez fue claro al analizar el impacto de la baja: señaló que la ausencia de Tomi fue determinante tanto por lo que aporta dentro de la cancha como en la rotación. Botta, por su parte, reconoció la impotencia de ver la última serie desde afuera y dejó una frase que resume la sensación interna del grupo: estando todos sanos, la historia podía haber sido distinta.

San Isidro, un rival de jerarquía para el cierre

Después de eliminar a Estudiantes, Salta Basket enfrentó a San Isidro de San Francisco, uno de los grandes candidatos al ascenso. El rival no era uno más: había sido finalista en la temporada anterior, terminó segundo en la fase regular de la presente edición y contaba con un plantel de gran jerarquía.

La serie comenzó en Córdoba con triunfo de San Isidro 86-66, en un partido donde el local impuso condiciones en la segunda mitad y mostró todo su poder colectivo. En el segundo juego, Salta Basket compitió mucho mejor y estuvo cerca de robar la localía, pero San Isidro cerró mejor y ganó 80-75.

Ya en el Delmi, Los Infernales salvaron el primer match point con una victoria 63-57. Fue un partido de bajo goleo, mucha tensión y enorme valor emocional. Bruno Abratte fue la figura con 20 puntos, asumiendo la conducción tras la ausencia de Botta.

En el cuarto partido, San Isidro volvió a mostrar su jerarquía y se impuso 88-63 en Salta para cerrar la serie 3-1 y avanzar a cuartos de final. La eliminación dolió, pero no borró el recorrido. Salta compitió hasta donde pudo y cayó ante un rival construido para pelear arriba.

El Delmi volvió a ser una fortaleza emocional

Uno de los grandes saldos positivos de la temporada fue el acompañamiento del público. El Estadio Delmi volvió a tener noches vibrantes, con una hinchada que empujó en la fase regular, en la reclasificación y en los playoffs.

La identificación entre el equipo y la gente fue un aspecto central. Los jugadores lo remarcaron en distintas entrevistas: el apoyo del público se sintió durante toda la temporada y fue un factor importante en los momentos decisivos.

Facundo Binda, antes del quinto juego ante Estudiantes, había marcado que la gente podía ser un “factor X”. Y así fue. El Delmi empujó en la definición ante la Cebra tucumana, acompañó en la serie ante San Isidro y sostuvo al equipo incluso en el cierre de la temporada.

Salta Basket volvió a despertar pertenencia. Esa conexión emocional con la ciudad y con la provincia es uno de los pilares sobre los que la institución puede construir el futuro.

Los protagonistas y sus balances

Dos de los refuerzos santafesinos del plantel, Martín Gómez y Tomás Botta, realizaron un análisis positivo de la temporada.

Gómez sostuvo que el balance fue bueno porque el equipo se planteó una meta al inicio y la cumplió. También remarcó la paridad de la competencia, donde “cualquiera le ganaba a cualquiera”, y señaló que, pese al bajón del cierre de la fase regular, el grupo trabajó siempre para sostener el objetivo.

Sobre el rendimiento colectivo, el escolta explicó que hubo altibajos normales en una liga larga, con muchos partidos y viajes, pero consideró que durante gran parte del año el equipo mostró un gran nivel de básquet. En lo personal, valoró su evolución de menor a mayor y destacó que terminó cerrando bien la temporada.

Botta, en tanto, habló de una campaña positiva, aunque con sabor agridulce por la forma en que terminó. El base reconoció que el grupo sentía que podía seguir avanzando. También remarcó que el equipo logró regularidad durante buena parte de la competencia, exceptuando el bache de cuatro derrotas seguidas.

En lo individual, Botta evaluó que tuvo una temporada regular, aportando tanto en anotación como en generación de juego para sus compañeros. De cara al futuro, indicó que su prioridad será recuperarse bien de la lesión.

Un plantel con roles claros y momentos importantes

La temporada dejó varios nombres propios. Chance Hunter fue una referencia ofensiva y física durante gran parte del año. Tomás Botta fue determinante en cierres de partido y en la conducción. Martín Gómez creció con el correr de la campaña y tuvo actuaciones importantes. Nicolás Álvarez aportó potencia, rebote y puntos en momentos decisivos. Facundo Binda sostuvo liderazgo, defensa y pertenencia salteña.

También fueron importantes Bruno Abratte, especialmente en playoffs, donde asumió mayores responsabilidades tras la lesión de Botta; Cristian Linares, con energía defensiva y aportes claves desde el banco; Sahir Abdala, protagonista ofensivo en la reclasificación; además de Tyrus Buckner, Máximo Genitti y el resto de una estructura que sostuvo la competencia.

El equipo tuvo identidad: intensidad, compromiso, esfuerzo defensivo, ataques repartidos en sus mejores noches y una fuerte respuesta emocional en partidos límite.

Una mejora respecto a las últimas temporadas

El dato institucional más importante es que Salta Basket mejoró lo realizado en las dos campañas anteriores. No solo clasificó a playoffs, sino que ganó una serie y se metió en una instancia de mayor exigencia frente a un candidato al ascenso.

La temporada anterior había dejado sensaciones de competitividad, incluso con una serie recordada ante Atenas de Córdoba, pero esta campaña dio un paso más concreto en resultados. Salta se metió en la postemporada, superó una llave y volvió a posicionarse dentro de los equipos a respetar en la Conferencia Norte.

Ese avance es clave para el proyecto. En una categoría tan cambiante y exigente como La Liga Argentina, sostener competitividad año tras año no es sencillo. Salta Basket lo hizo y ahora deberá capitalizar ese crecimiento.

Qué debe sostener y qué debe mejorar Salta Basket

De cara al futuro, Salta Basket tiene bases sobre las cuales trabajar. Debe sostener la identificación con el público, la localía fuerte en el Delmi y la continuidad de una idea competitiva. También será clave mantener una estructura de plantel equilibrada, con conducción, tiro exterior, defensa perimetral, juego interno y profundidad en la rotación.

Entre los aspectos a mejorar aparece la regularidad. El equipo tuvo noches de alto nivel, pero también tramos donde perdió claridad y acumuló derrotas. En una conferencia tan pareja, esos baches pueden costar posiciones importantes y ventaja deportiva.

También será necesario profundizar la construcción de una rotación más larga y resistente a las lesiones. La baja de Botta dejó en evidencia lo determinante que puede ser perder a un jugador clave en playoffs.

Análisis final: una temporada que deja futuro

El balance de la temporada de Salta Basket es positivo. Los Infernales cumplieron el objetivo principal, mejoraron campañas anteriores, ganaron una serie de playoffs, compitieron frente a uno de los candidatos y volvieron a fortalecer el vínculo con su gente.

La eliminación ante San Isidro dejó dolor, especialmente porque el grupo sentía que podía seguir avanzando. Pero el cierre no debe tapar el camino. Salta Basket volvió a estar en la conversación, volvió a generar noches importantes en el Delmi y reafirmó su lugar dentro de La Liga Argentina.

El desafío será transformar esta campaña en punto de partida. La base deportiva, la respuesta del público y el crecimiento institucional invitan a pensar en una próxima temporada con ambición renovada.

Salta Basket cerró una temporada positiva. Los Infernales volvieron a competir, volvieron a emocionar y dejaron claro que el proyecto sigue vivo.