Zverev sigue con su gran momento
Alexander Zverev se ha proclamado campeón del Masters 1000 de Cincinnati tras derrotar en la final al ruso Andrey Rublev por 6-2 y 6-3. Zverev aprovecho el envión anímico del partido contra Tsitsipas para quedarse con el Master de Cincinnati.
Oro en los Juegos de Tokio hace solo unas semanas, faltaba ver cómo iba a reaparecer el alemán en el circuito, tras darse de baja la pasada semana en Canadá. Y ‘Sascha’ ha regresado donde lo dejó, primero en semifinales con una sufrida victoria ante Stefanos Tsitsipas y este domingo en la final ante Andrey Rublev.
No le ha hecho falta ritmo de juego en la final a un Zverev desbocado con el saque que ha doblegado con gran comodidad a su rival. Su servicio ha sido simplemente incontestable para el ruso, quien nunca ha encontrado la fórmula para poner restos en juego que pudieran inquietar al número 5 del mundo.
Desde el primer momento aprovechando del saque y buscándole el revés, Zverev hacía estragos para un segundo break antes de volver a brillar con su servicio. De hecho, no era hasta el 5-2 cuando Zverev cedía sus primeros puntos con el saque en el partido y cuando sumaba sus dos primeros errores no forzados en el encuentro. Una anécdota, porque poco tardaba en poner el lazo al 6-2 inicial.
El ruso salió a la cancha decidido a intentar mover a su rival, pero la derecha no le acompañaba. Mientras, los restos ponían en órbita a un Zverev que no tardaba en dar el primer zarpazo al marcador. Después del primero, a pesar de que Rublev salvaba un 30-30 en su segundo servicio en la manga, llegaba el segundo en el tercer juego al resto del alemán.
Era con 5-2 abajo cuando Rublev encontraba su primer resquicio en el partido en forma de bola de break. Lo entregaba Zverev con una doble falta, pero la situación quedaba en anécdota. ‘Sascha’ lograba el break de inmediato para sellar el 6-3 definitivo que le permitía alzar los brazos como campeón del torneo.
El conquistado en Cincinnati es su decimoséptimo título ATP, cuarto de una temporada en la que ya lucen en sus vitrinas Acapulco, el Masters 1000 de Madrid y ese oro olímpico de Tokio. Zverev ya tiene cinco Masters 1000 y, con unas ATP Finals ya en su haber, también las herramientas para intentar asaltar el tan ansiado título de Grand Slam. Flushing Meadows es su próximo reto.
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