Letsile Tebogo sorprende en los 200 de París

Letsile Tebogo ganó el oro en los 200 metros masculinos en los Juegos Olímpicos de París 2024 dejando relegado al gran favorito Noah Lyles. Créditos: Prensa París 2024

Mientras Letsile Tebogo cruzaba la línea de meta para ganar el oro en los 200 metros masculinos en los Juegos Olímpicos de París 2024 puso su mano en el pecho.

Parecía la celebración de una famosa victoria ante el gran favorito antes de la carrera Noah Lyles, que buscaba completar el doblete en velocidad tras haber ganado el oro en los 100 metros. Sin embargo, era un homenaje para su madre, quien falleció el pasado mes de mayo.

Tebogo sorprendió al mundo al alzarse con el oro olímpico en los 200 metros masculinos. Y quizá también a uno de sus contrincates y grandes estrellas del atletismo mundial: el estadounidense Noah Lyles, que solo pudo lograr el bronce en los 200 m.

Letsile Tebogo sorprende en los 200 de París
Letsile Tebogo sorprende en los 200 de París

El atleta de Botswana cruzó primero la línea de meta del Estadio de Francia este 8 de agosto después de marcar récord de África con su tiempo de 19.46 segundos.

Kenneth Bednarek, de Estados Unidos, se alzó con la plata con un tiempo de 19.62 segundos, mientras que Lyles se colgó el bronce tras marcar 19.70.

desde la ventana

Ni Lyles ni Bednarek pudieron seguir el increíble ritmo de Tebogo en la segunda parte de la carrera, que acabó así: con Tebogo poniendo su mano en el pecho.

El dominicano Alexander Ogando, quinto en París 2024

El dominicano Alexander Ogando, que subió al podio de los pasados Juegos Olímpicos de Tokio 2020 para colgarse la medalla de plata (4×100 metros mixtos), disputó sus segundos Juegos en París 2024. Tras un año en el que se tuvo que recuperar de una lesión de rodilla por la que se perdió los Juegos Panamericanos Santiago 2023, Ogando, de 24 años, llegó a la final olímpica de los 200 metros, en la que igualó su mejor resultado internacional en una prueba individual: 5ª plaza.

Ogando, que en su presentación se tocaba la cabeza y que antes de la salida visualizaba todos sus pasos en la carrera, volvió a repetir el mismo puesto que ya logró en el Mundial de Eugene 2022.




Lyles gana los 100 metros por sólo cinco milésimas

Noah Lyles, vigente campeón del mundo, se llevó la prueba reina de los Juegos al parar el crono en 9,79 segundos, ligeramente por delante de Kishane Thompson. AFP

Lyles se convirtió en el primer estadounidense, hombre o mujer, en ganar la prueba desde que Justin Gatlin lo hiciera en los Juegos de Atenas 2004.

En un final en la que hubo que tirar de foto finish, el jamaicano Kishane Thompson se hizo con la plata, a sólo cinco milésimas del ritmo de Lyles.

Lyles gana los 100 metros por sólo cinco milésimas
Lyles gana los 100 metros por sólo cinco milésimas

Fred Kerley, compañero de Lyles en el equipo estadounidense, se hizo con el bronce en 9,81 segundos, sólo una centésima por delante del sudafricano Akani Simbine, que hizo 9,82 segundos.

El defensor del título, el italiano Marcell Jacobs, fue quinto con 9.85, el botsuanés Letsile Tebogo sexto con 9.86, el estadounidense Kenny Bednarek séptimo con 9.88 y el jamaicano Oblique Seville octavo con 9.91 en una carrera sorprendente.

Lyles, que salía por la línea siete, por fuera de Seville y por dentro de Tebogo, tuvo una salida normal, pero pronto se puso a avanzar a base de zancadas.

Con la cabeza agachada hasta la marca de los 40 metros, el estadounidense se abrió, pero todos los corredores le presionaron hasta el final.

Cuando Lyles se acercó a la línea de meta con Thompson a su lado, reinó la confusión. El griterío del público dio paso a una foto finish antes de que Lyles se proclamara medallista de oro.

El ambiente previo a la carrera en el Stade de France, con capacidad para 69.000 espectadores, fue electrizante, con un espectáculo de luces y una música atronadora que mantuvo al público entretenido mientras los velocistas realizaban los últimos ajustes en sus tacos de salida.

Entonces se apagaron las luces y los corredores abandonaron la pista para hacer su entrada como luchadores en un coliseo.

Llamados por la megafonía, cada atleta fue presentado individualmente detrás de una imagen de su nombre sobre su bandera.

Thompson rugió, con las manos cerradas en puños y la cabeza echada hacia atrás. Kerley se palmeó el corazón.

Lyles saltó como un canguro, rebotando 20 metros por la pista. Jacobs era la definición de la frialdad, levantando ambos brazos y caminando tranquilamente hacia sus bloques.

Lyles olvida Tokio 2020
Entonces llegó el momento en que los velocistas se pusieron en marcha, a las órdenes del juez de salida.

La espera parecía interminable. La música siguió sonando, el público aplaudió al unísono como si quisiera meter prisa al juez de salida, los velocistas se colocaron en sus carriles, balanceándose de un pie a otro, y la tensión era palpable.

Las cámaras hicieron un nuevo barrido y llegó el momento, con el único sonido del zumbido de las alas de un helicóptero.

Se efectuó el disparo y los atletas se movieron como si fueran uno sólo por la pista púrpura.

Después de menos de 10 segundos, los oficiales de foto-finish examinaron las pruebas y Lyles se marchó con el oro para enterrar los demonios de los Juegos de Tokio, donde cosechó únicamente un bronce en 200 metros.




Un sábado increíble en Eugene

Ryan Crouser, que estableció un récord mundial de 23,37 m en los Trials de EE. UU. En esta arena antes de retener su título en Tokio con un récord olímpico de 23,30 m, obtuvo su 21ª victoria consecutiva con otra actuación dominante.

Ryan Crouser rompió el récord de la serie con 22,95 con su primer lanzamiento en el lanzamiento de peso masculino, antes de volver a romperlo más tarde en la competición con 23,15.

Después de haber soportado lo mejor que tenían todos sus rivales en sus primeros cinco lanzamientos. Un esfuerzo final de 22,41 m le valió la merecida victoria, con el brasileño Darlan Romani ocupando el segundo lugar con 21,44 m por delante del campeón del mundo local Joe Kovacs, quien cometió una falta tras lanzar 21,94 m antes.

Faith Kipyegon casi rompe la marca mundial

Sobresaliente fue la actuación de la keniana Faith Kipyegon, campeona olímpica en Tokio, que coqueteó, incluso, por momentos con la posibilidad de rebajar el récord del mundo de 1.500 metros.

Pero finalmente Kipyegon, que echó de menos algo más de competitividad por parte de sus rivales para poder asaltar la plusmarca universal, tuvo que conformarse con unos notables 3:53.23 minutos, que no sirvieron a la keniana ni para rebajar la mejor marca mundial del año que ella misma posee desde el pasado mes de julio con un crono de 3:51.07.

Noah Lyles, 19″52 en los 200 metros

Si en la categoría femenina Elaine Thompson-Herah acaparó todos los focos, en la masculina el protagonismo recayó en otro velocista, el estadounidense Noah Lyles, que se impuso en la final de los 200 metros con un tiempo de 19.52 segundos, la quinta mejor marca mundial de todos los tiempos.

Lyles, bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio, demostró que podía haber dado algo más en la capital japonesa, tras rebajar en 22 centésimas el tiempo que le llevó al tercer escalón del podio en la cita olímpica.

De hecho, Noah Lyles rebajó en Eugene en 10 centésimas el crono -10.62- que permitió al canadiense André de Grasse proclamarse campeón olímpico del doble hectómetro.

Un De Grasse, que prefirió evitar en esta ocasión el duelo directo con Noah Lyles, y prefirió correr la prueba de los 100 metros, distancia en la que el canadiense se colgó el bronce en los Juegos de Tokio.

Elección que no se mostró nada equivocada ya que André de Grasse, que se impuso con claridad al subcampeón olímpico, el estadounidense Fred Kerley, ganó con un crono de 9.74, eso sí, ayudado por un fuerte viento que impidió que la marca, que hubiera supuesto el mejor registro del curso, tuviera validez estadística.

El registro que sí valió fue el del noruego Jakob Ingebrigtsen, el campeón olímpico de los 1.500, que estableció el mejor tiempo del curso en la prueba de la milla tras imponerse con 3:47.24 en una carrera en la que el keniana Timothy Cheruiyot, plata en Tokio, nunca se metió en la pelea por el triunfo.