Ituzaingó atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada en la Primera B: en solo 11 fechas cambió tres veces de entrenador, no ganó ningún partido y quedó hundido en el fondo de la tabla. De Diego Herrero a Guillermo Szeszurak, y del breve segundo ciclo del Búfalo al regreso de Matías De Cicco, la historia de un club que busca desesperadamente recuperar el rumbo.
Increíble pero real: Ituzaingó tuvo tres técnicos en apenas 11 fechas y atraviesa una crisis total en la Primera B
El presente de Ituzaingó en la Primera B 2026 sorprende por donde se lo mire. No solo por su flojísimo arranque futbolístico, sino también por una inestabilidad que quedó reflejada en un dato impactante: en apenas 11 fechas del campeonato, el Verde ya tuvo tres entrenadores distintos. Lo que debía ser el año de consolidación tras el ascenso terminó transformándose en una sucesión de decisiones urgentes, malos resultados y un equipo que todavía no logró encontrar identidad ni respuestas.
La historia, que parece exagerada pero es completamente real, comenzó con Diego Herrero, siguió con el arribo de Guillermo Szeszurak y desembocó en el regreso de Matías De Cicco, el técnico que había llevado al club a dos ascensos y que vuelve con la misión de intentar rescatar a un equipo que se hundió demasiado rápido.
Diego Herrero, el primer ciclo que no logró despegar
El primer capítulo de esta historia tuvo como protagonista a Diego Herrero, quien había asumido para comandar a Ituzaingó en su regreso a la Primera B. Sin embargo, el proceso duró muy poco. El arranque fue muy malo y la derrota 3-0 ante San Martín de Burzaco terminó de precipitar su salida. La dirigencia comunicó oficialmente que no seguiría al frente del plantel luego de apenas cinco partidos, con un balance muy negativo: cuatro derrotas y un empate, incluyendo también la eliminación en Copa Argentina.
Los números de Herrero marcaron el primer golpe fuerte de la temporada. En ese breve paso, Ituzaingó cayó 4-0 con Estudiantes de La Plata por Copa Argentina, perdió 1-0 con Deportivo Armenio, fue derrotado 3-1 por Villa San Carlos, empató 1-1 frente a Brown de Adrogué y luego volvió a caer con una imagen muy pobre por 3-0 ante San Martín de Burzaco. Es decir, el Verde arrancó el año sin victorias, con muchas dudas futbolísticas y ya obligado a tomar una decisión drástica antes de que el campeonato avanzara demasiado.
La sensación que dejó ese primer ciclo fue la de un equipo que nunca llegó a afirmarse en la categoría. Ituzaingó venía de conseguir un ascenso importante, pero el salto a la Primera B expuso de inmediato dificultades de adaptación, fragilidad defensiva y una falta de peso ofensivo que con el correr de las semanas se fue agravando. Herrero fue el primero en pagar el costo de ese mal arranque.
Guillermo Szeszurak, una apuesta fuerte que tampoco funcionó
Tras la salida de Herrero, la dirigencia apostó por un nombre de experiencia en el Ascenso argentino: Guillermo Szeszurak. El Búfalo fue presentado oficialmente el 5 de marzo y arrancó así su segundo ciclo en el club, con la expectativa de enderezar el rumbo de un plantel golpeado. En su llegada, incluso dejó en claro que el objetivo inmediato era cambiar la cabeza del equipo, sumar puntos y sostener la categoría.
Pero la realidad terminó siendo igual de dura. Su ciclo apenas duró un mes y medio. En total dirigió siete partidos, con un saldo de tres empates y cuatro derrotas, sin conseguir victorias y sin poder sacar a Ituzaingó del último puesto. Su salida se produjo luego de la goleada sufrida ante Dock Sud, en un encuentro que dejó al equipo todavía más comprometido en la tabla y sin señales de recuperación.
El recorrido de Szeszurak al frente del Verde fue una radiografía perfecta del mal momento del club. Arrancó con dos empates sin goles frente a Sportivo Italiano y Talleres de Remedios de Escalada, resultados que al menos parecían ofrecer cierta mejoría defensiva. Sin embargo, luego llegaron las derrotas con Deportivo Camioneros, Argentino de Merlo y Deportivo Merlo, dos de ellas en clásicos que golpearon fuerte desde lo emocional. Después apareció un empate 0-0 con Arsenal, líder del campeonato, que parecía abrir una puerta de esperanza, pero finalmente todo volvió a derrumbarse con el 0-3 frente a Dock Sud.
Los clásicos perdidos y el golpe que terminó de hundir el ciclo
Dentro del breve paso de Szeszurak hubo dos partidos que marcaron mucho el termómetro del momento: los clásicos. Primero, Ituzaingó cayó 1-0 con Argentino de Merlo en un partido cerrado, trabado y condicionado por la eficacia rival. Después, en una jornada todavía más traumática, el Verde perdió 3-2 ante Deportivo Merlo luego de estar 2-0 arriba. Aquella derrota fue especialmente dolorosa porque el equipo dejó escapar una ventaja importante y terminó recibiendo un golpe emocional fortísimo en el cierre, con el gol del Charro en tiempo de descuento.
Ese encuentro frente a Deportivo Merlo expuso varios de los problemas estructurales del equipo: incapacidad para sostener resultados, fallas defensivas en momentos clave y una fragilidad anímica evidente cuando el rival consigue reaccionar. Ituzaingó pasó de tener el partido controlado a sufrir una remontada que lo dejó otra vez con las manos vacías y cada vez más hundido.
Luego llegó el empate con Arsenal, valioso por el contexto y por la jerarquía del rival, pero insuficiente para cambiar la historia. El punto ante el Viaducto mostró a un equipo combativo, más ordenado y capaz de competir contra uno de los candidatos. Sin embargo, la ilusión duró poco: el viaje a Dock Sud terminó en una goleada 3-0, con expulsión incluida de Matías Campusano y un cierre devastador en los últimos minutos. Ese partido fue el punto final del segundo ciclo del Búfalo.
Una campaña alarmante: último, sin triunfos y con números muy pobres
La crisis de Ituzaingó no se explica solamente por los cambios de entrenador, aunque esos movimientos son una señal evidente del desconcierto general. También está respaldada por una campaña extremadamente floja. Al momento del regreso de Matías De Cicco, el equipo acumulaba 11 partidos sin ganar, estaba último con 4 puntos, había perdido siete encuentros e igualado los restantes. Además, mostraba números muy delicados en ataque y defensa: apenas cinco goles convertidos y 17 recibidos.
Esa estadística resume con crudeza la situación. Ituzaingó no solo cambió tres veces de conducción técnica, sino que tampoco encontró una estructura que le permitiera competir con regularidad. El equipo sufrió para defender, generó poco en ofensiva y convivió durante todo este arranque con la presión de no poder ganar. A medida que los partidos pasaron, la urgencia se volvió mayor y la tabla empezó a convertirse en una amenaza concreta.
El regreso de Matías De Cicco, el técnico de los ascensos
En medio de este panorama complejo apareció una decisión con fuerte carga simbólica: la vuelta de Matías De Cicco. El entrenador de 47 años fue anunciado como nuevo técnico del Verde tras la salida de Szeszurak y tendrá así su tercer ciclo en el club. No se trata de un nombre más: De Cicco es el DT que condujo a Ituzaingó a dos ascensos a la Primera B, en 2021 y 2025, razón por la cual su regreso fue interpretado como un intento de volver a las fuentes, recuperar confianza y reencontrar una identidad perdida.
Su retorno, además, se da apenas cinco meses después de haber presentado la renuncia tras el último ascenso. Es decir, se trata de una vuelta muy rápida, nacida de la urgencia y de la necesidad de apostar por alguien que conoce profundamente al club, al entorno y a la categoría. Previamente, De Cicco venía de un breve paso por Deportivo Laferrere, donde dirigió seis partidos con un saldo de dos victorias, un empate y tres derrotas.
El desafío que asume ahora es enorme. Ya no se trata de construir un proceso desde cero o de pelear por subir de categoría, sino de rescatar a un equipo golpeado, devolverle competitividad y empezar a sumar de inmediato para salir del fondo. Su debut fue programado para el duelo como local ante Excursionistas, un partido que aparece como una primera gran prueba para medir si el tercer ciclo puede ser el inicio de una recuperación real.
Tres técnicos en 11 fechas: la foto de una crisis profunda
Lo de Ituzaingó en este arranque de 2026 no deja de ser llamativo. En un torneo corto, competitivo y exigente como la Primera B, los cambios de entrenador suelen ser una consecuencia de los malos resultados. Pero que eso ocurra tres veces en apenas 11 fechas refleja un nivel de inestabilidad muy difícil de sostener. El club pasó de la apuesta inicial por Diego Herrero, a la experiencia del Búfalo Szeszurak, para terminar recurriendo otra vez a Matías De Cicco, el entrenador que mejores recuerdos recientes dejó en la institución.
Esa secuencia habla también de un equipo que no logró absorber el impacto del ascenso. La ilusión de volver a la categoría se transformó rápidamente en preocupación. Los clásicos perdidos, la falta de triunfos, la fragilidad defensiva y la imposibilidad de encontrar una idea clara de juego fueron armando un escenario cada vez más delicado. Los entrenadores cambiaron, pero el problema siguió siendo el mismo: Ituzaingó nunca consiguió despegar.
Lo que viene para Ituzaingó
Con De Cicco nuevamente al mando, el Verde intentará torcer una historia que empezó muy torcida. La misión está clara: cortar la racha sin victorias, sumar puntos, escapar del último puesto y reconstruir anímicamente a un plantel que recibió golpe tras golpe en este inicio de campeonato. El margen de error es cada vez menor y el regreso del DT de los ascensos aparece como la última gran carta de la dirigencia para cambiar el rumbo.
Por historia reciente, Matías De Cicco cuenta con crédito. Pero en el fútbol, y sobre todo en un contexto de urgencia como el actual, los antecedentes sirven de poco si no vienen acompañados de resultados. Ituzaingó necesita respuestas rápidas. Y las necesita ya. Porque lo increíble ya ocurrió: en solo 11 fechas tuvo tres técnicos. Ahora, lo único que importa es si todavía está a tiempo de salvar una temporada que comenzó en crisis y que amenaza con complicarse todavía más.