Central Norte cayó sobre el final ante Almirante Brown

Central Norte sufrió una dolorosa derrota en Isidro Casanova al caer 1-0 ante Almirante Brown por la fecha 10 de la Primera Nacional. Cuando el empate parecía sellado, Javier Martínez apareció sobre el cierre del partido y dejó al equipo salteño con las manos vacías en un duelo clave por la zona baja.

Central Norte volvió a quedarse con un sabor amargo en la Primera Nacional 2026. El equipo dirigido por Adrián Bastía perdió 1-0 ante Almirante Brown en el estadio Fragata Presidente Sarmiento, por la fecha 10 de la Zona A, en un partido cerrado, tenso y con muy poco margen de error. Cuando parecía que el empate estaba consumado, Javier Martínez apareció en el tramo final y marcó el único gol de la tarde para darle aire al conjunto de Isidro Casanova y dejar al Cuervo otra vez golpeado.

La derrota duele por varios motivos. En primer lugar, porque Central Norte enfrentaba a un rival directo en la parte baja de la tabla y tenía una oportunidad concreta de sumar fuera de casa en un contexto de mucha necesidad. En segundo término, porque el equipo salteño logró sostenerse durante gran parte del encuentro, pero volvió a quedarse sin premio en un cierre adverso. Y por último, porque el resultado profundiza una campaña que todavía no encuentra regularidad ni respuestas firmes en momentos decisivos.

Un partido parejo que se resolvió en un detalle

El desarrollo del partido tuvo la lógica de dos equipos urgidos, condicionados por el contexto y conscientes de que cada error podía costar carísimo. No fue un encuentro de vuelo alto ni de demasiadas situaciones claras. Más bien, se trató de un duelo trabado, muy disputado y con escasas diferencias futbolísticas. Central Norte logró resistir durante buena parte del juego y parecía encaminado a rescatar al menos un punto de su visita a Isidro Casanova. Sin embargo, esa resistencia no alcanzó.

El momento decisivo llegó a los 39 minutos del segundo tiempo. Javier Martínez tomó la pelota, construyó la jugada y sacó un remate que terminó en el fondo de la red para decretar el 1-0 definitivo a favor de Almirante Brown. Fue un golpe tardío, inesperado por el contexto del partido, pero letal para un Central Norte que no consiguió reaccionar a tiempo y terminó volviendo a Salta con las manos vacías.

Ese tanto definió un encuentro que hasta entonces parecía moverse en la cornisa del empate. La sensación más fuerte que deja la derrota del Cuervo es justamente esa: en un cruce parejo y con poco brillo, un detalle inclinó toda la historia. Y otra vez, Central quedó del lado de la frustración.

Central Norte volvió a mostrar sus problemas de fondo

La caída ante Almirante Brown no es un hecho aislado. Más bien se inscribe en una secuencia que viene repitiéndose en el recorrido reciente del equipo de Adrián Bastía. El conjunto azabache compite, pelea, intenta sostenerse, pero le cuesta transformar esos esfuerzos en resultados. Ya venía de dejar escapar dos puntos muy importantes como local ante Mitre de Santiago del Estero, en un 1-1 que se le escurrió sobre el final, y ahora volvió a sufrir otro desenlace negativo en un cierre de partido.

Allí aparece uno de los grandes déficits de este Central Norte 2026: la imposibilidad de cerrar bien los partidos y de sostener resultados o igualdades que parecen al alcance de la mano. Frente a Mitre, el equipo ganaba y terminó empatando por un gol en contra de Elías Calderón. Ante Almirante Brown, el empate parecía firmado y terminó cayendo por la aparición de Javier Martínez. En ambos casos, la sensación fue similar: un equipo que no logró administrar el tramo final y lo pagó muy caro.

El golpe anímico para el equipo de Bastía

La derrota también representa un impacto anímico fuerte para Central Norte. El equipo llegaba a este compromiso con la necesidad de reencontrarse con la victoria y de empezar a acomodarse en una tabla muy apretada. Tenía enfrente a un rival que atravesaba su propia crisis, que acumulaba una larga racha sin ganar y que además estrenaba entrenador. Era, en ese marco, una oportunidad de oro para sumar, presionar a un rival directo y recuperar confianza. Pero ocurrió lo contrario: Almirante Brown aprovechó el empuje del debut de Andrés Montenegro y Central volvió a quedar en deuda.

Para Bastía, el resultado también supone un nuevo foco de presión. Su equipo todavía no logra consolidar una identidad clara ni una regularidad competitiva. Ha tenido pasajes positivos, como el triunfo en el clásico salteño ante Gimnasia y Tiro o la victoria frente a All Boys, pero sigue sin encontrar estabilidad. La campaña avanza y el margen para seguir dejando puntos se reduce.

Almirante Brown encontró alivio y Central Norte se quedó sin nada

Del otro lado, Almirante Brown vivió una jornada de desahogo. El Mirasol cortó una racha de seis partidos sin triunfos en el debut de Andrés Montenegro como entrenador, salió de los puestos de descenso y dio un salto importante en la tabla gracias a la gran paridad que reina en la Zona A. Esa lectura agranda todavía más la dimensión de la derrota para Central Norte: no solo perdió un partido, sino que además revitalizó a un rival directo en un momento delicado.

El equipo salteño no pudo capitalizar el contexto adverso del rival y terminó siendo testigo del renacimiento futbolístico de una Fragata que llegaba llena de dudas. Eso es lo que vuelve tan doloroso el resultado: Central no cayó ante un rival lanzado o dominante, sino ante uno que venía mal y encontró un alivio justo frente al Cuervo.

Qué dejó el partido para Central Norte

Desde lo futbolístico, la derrota en Isidro Casanova deja varias señales de alerta. Central Norte volvió a mostrar limitaciones para generar peligro en un partido cerrado. El equipo pudo competir desde el orden y la resistencia, pero no logró imponer condiciones ni lastimar con claridad. En una categoría tan pareja como la Primera Nacional, eso suele pagarse caro: cuando no hacés diferencia en tus momentos, cualquier detalle en contra puede derrumbar todo el trabajo previo.

También queda en evidencia que al Azabache le sigue costando demasiado jugar de visitante. Esa dificultad para hacerse fuerte fuera de Salta condiciona su recorrido y le impide despegarse de la zona media-baja. Si el equipo quiere aspirar a algo más que pelear por sostenerse, necesita sumar con mayor frecuencia lejos de casa y dejar de depender casi exclusivamente de lo que pueda producir como local.

La derrota ante Almirante Brown agrava la irregularidad

A esta altura del campeonato, la palabra que mejor define el presente de Central Norte es irregularidad. El equipo no consigue encadenar resultados positivos, alterna buenas y malas sensaciones, y no logra transformar las mejoras parciales en una tendencia firme. La caída ante Almirante Brown vuelve a marcar esa inestabilidad: después del empate frustrante ante Mitre, el Cuervo necesitaba una reacción; en cambio, recibió otro golpe.

Y cuando un equipo entra en esa dinámica, cada fecha empieza a pesar más. No solo por la tabla, sino por el desgaste emocional que implica competir siempre al borde de la urgencia. Central Norte todavía tiene tiempo para corregir y levantar, pero necesita hacerlo pronto. El torneo no espera y la Zona A muestra una paridad que castiga con dureza a quienes no logran sostener una línea.

Javier Martínez, el verdugo de una tarde amarga

En un partido sin demasiados nombres propios destacados, Javier Martínez terminó quedándose con toda la escena. Su gol a los 39 minutos del segundo tiempo cambió el ánimo del estadio, desató el festejo del pueblo aurinegro y dejó a Central Norte con una derrota muy difícil de digerir. Fue el futbolista que resolvió lo que nadie había podido romper hasta ese momento.

Para el Cuervo, su aparición se transformó en la imagen de una tarde frustrante: resistencia, esfuerzo, expectativa de sumar y, de repente, caída sobre el final. Esa secuencia resume bastante bien lo que vivió el equipo de Bastía en Isidro Casanova.

Central Norte perdió una oportunidad importante

Más allá del resultado puntual, la lectura de fondo es clara: Central Norte dejó pasar una chance importante. Enfrentaba a un rival que también llegaba golpeado, en una cancha difícil, sí, pero en un contexto accesible para al menos rescatar algo. El 1-0 final lo devuelve a Salta sin puntos y con más preguntas que respuestas.

El desafío ahora será levantarse rápido, corregir errores y evitar que esta derrota haga más profundo el bajón. La temporada es larga, pero la paciencia en la Primera Nacional suele ser corta. Central necesita recuperar confianza, puntos y, sobre todo, una sensación de solidez que hoy todavía no consigue construir.




Gimnasia y Tiro quiere volver al triunfo ante Güemes tras el histórico pase en Copa Argentina

Tras la histórica clasificación a los 16avos de final de la Copa Argentina, Gimnasia y Tiro vuelve a enfocarse en la Primera Nacional y recibirá a Güemes de Santiago del Estero en el Gigante del Norte. El equipo de Juan Manuel Azconzábal necesita volver a ganar en el campeonato y aprovechar el impulso anímico que dejó la eliminación de Gimnasia de Mendoza.

Gimnasia y Tiro de Salta tendrá este domingo una nueva oportunidad para reencontrarse con su mejor versión. Luego de una semana cargada de emociones y de conseguir una clasificación histórica en la Copa Argentina, el Albo volverá a poner el foco en la Primera Nacional cuando reciba a Güemes de Santiago del Estero por la décima fecha de la Zona B. El encuentro se jugará desde las 20 en el estadio David Michel Torino, con arbitraje de Lucas Cavallero y transmisión de LPF Play.

El contexto del partido marca un punto de inflexión para el conjunto salteño. El equipo dirigido por Juan Manuel Azconzábal viene de eliminar por penales a Gimnasia de Mendoza y avanzar por primera vez en su historia a los 16avos de final de la Copa Argentina, un logro que además cortó una larga sequía para los equipos salteños en el certamen. Ese golpe anímico fue enorme para un plantel que venía atravesando un momento delicado y que necesitaba una respuesta futbolística y emocional.

Sin embargo, el desafío para Gimnasia y Tiro pasa ahora por trasladar ese envión al campeonato. En la Primera Nacional, el Albo arrastra una racha de cinco partidos sin triunfos, situación que le hizo perder terreno en la Zona B luego de un arranque muy prometedor. Antes de este compromiso, el conjunto salteño aparece con 11 puntos, ubicado en la novena posición, todavía cerca de la pelea pero obligado a recuperar regularidad para no alejarse de los puestos de protagonismo.

La llegada del Vasco Azconzábal representa justamente la búsqueda de ese nuevo impulso. El entrenador tuvo un debut complicado en el torneo, con derrota 2-0 frente a Chacarita, pero rápidamente encontró una bocanada de aire con la clasificación copera ante el Lobo mendocino. Aunque el triunfo en la Copa no suma en la tabla de la Primera Nacional, sí puede convertirse en un punto de partida para un equipo que venía golpeado y necesitado de confianza.

En ese sentido, el partido ante Güemes asoma como una verdadera prueba de carácter. Gimnasia y Tiro volverá a jugar en casa, con el respaldo de su gente, y necesita transformar el entusiasmo generado en la cancha de Los Andes en una actuación convincente en el Gigante del Norte. Para Azconzábal, además, será una buena medida para empezar a consolidar una base, algo clave en un tramo del calendario que viene siendo exigente para el plantel.

Todo indica que el DT mantendría la estructura que viene de lograr el hito en la Copa Argentina. De no mediar cambios de último momento, Gimnasia y Tiro formaría con Joaquín Papaleo; Juan Galetto, Manuel Guanini, Gonzalo Soto, Lautaro Montoya; Walter Montoya, Matías Birge, Nicolás Rinaldi, Jonás Aguirre; Fabricio Rojas y Lautaro Gordillo. Entre los relevos aparecen Federico Cosentino, Joel Gordillo, Juan Oviedo, Adolfo Tallura, Rubén Villarreal, Tiago Banega, Juan Ignacio Capano, Juan Rocca, Franco Sivetti y Nicolás Contín.

La posible continuidad del once no es un dato menor. En la clasificación copera, Gimnasia y Tiro mostró solidez, compromiso táctico y una versión más competitiva, con Joaquín Papaleo como una de las grandes figuras de la noche. El arquero fue determinante en la definición por penales, mientras que el equipo logró sostener el cero ante un rival de jerarquía y resistió en los momentos de mayor presión. Esa actuación dejó señales positivas que Azconzábal buscará repetir ante Güemes.

Del otro lado estará un Güemes que también llega con necesidades, pero con argumentos para ilusionarse. El equipo santiagueño suma 9 puntos y se ubica décimo en la Zona B, apenas por debajo de Gimnasia y Tiro. Viene de caer 2-0 como local ante San Martín de Tucumán, pero antes había conseguido un triunfo resonante en Rafaela, donde venció 2-1 a Atlético con goles de Juan Ignacio Sánchez Sotelo y Franco Bergés. Esa campaña lo muestra como un equipo competitivo, capaz de lastimar y de mantenerse cerca de la zona de Reducido.

Las declaraciones de Santiago Sala también permiten anticipar el guion que puede presentar el Gaucho en Salta. El atacante admitió que Güemes se siente cómodo atacando los espacios y remarcó que espera un rival que salga a presionar desde el inicio por su localía y por la necesidad de ganar. Esa lectura sugiere que el equipo de Juan Vita intentará aprovechar cualquier apuro del Albo para lastimar de contragolpe, un aspecto al que Gimnasia y Tiro deberá prestar especial atención.

Para este encuentro, Juan Vita tendría una modificación obligada: Franco Bergés ingresaría por el lesionado Fernando Godoy. Así, la probable formación de Güemes sería con Leandro Finochietto; Alex Bordón, Óscar Vanegas, Emilio Lazza, Marcelo Benítez; Milton Gerez, Gianfranco Baier, David Véliz, Franco Bergés; Santiago Sala y Juan Ignacio Sánchez Sotelo. Se trata de un equipo con dinámica, con volantes que pisan campo rival y con delanteros que pueden complicar si encuentran metros.

En la construcción del plantel 2026, Güemes encaró una fuerte reestructuración con Juan Vita como nuevo entrenador. El club santiagueño sumó varias incorporaciones en todas las líneas, entre ellas Leandro Finochietto, Gianfranco Baier, Franco Bergés, Emilio Lazza, Marcelo Benítez y Óscar Venegas, en busca de dejar atrás la pelea por la permanencia y aspirar a un torneo más competitivo. Esa renovación le dio una identidad distinta al equipo, que mostró momentos interesantes en lo que va del campeonato.

En cuanto al desarrollo esperado, el partido promete ser intenso. Gimnasia y Tiro tiene la obligación de asumir el protagonismo por su condición de local, por el contexto emocional favorable tras la Copa y porque necesita cortar la racha sin victorias en el torneo. Güemes, en cambio, puede pararse con algo menos de presión y apostar a un partido más reactivo, explotando las transiciones rápidas y la movilidad de hombres como Sala, Sánchez Sotelo y Bergés.

Otro de los puntos a seguir será el aspecto anímico. Para el Albo, este encuentro puede representar el partido ideal para empezar a consolidar la era Azconzábal. Ganar en el campeonato después de la histórica noche copera significaría mucho más que tres puntos: le permitiría recuperar confianza, volver a ilusionarse con la pelea en la Zona B y fortalecer un proceso que recién empieza. Para Güemes, en cambio, sumar en Salta sería una señal de madurez y una muestra de que puede competir fuera de casa ante un rival que, pese a sus altibajos, sigue siendo uno de los equipos más duros del grupo cuando juega en el Gigante.

Con realidades cercanas en la tabla, pero con sensaciones diferentes, Gimnasia y Tiro y Güemes protagonizarán un duelo de enorme importancia para sus aspiraciones en la Primera Nacional 2026. El Albo quiere aprovechar la ola positiva que dejó la Copa Argentina y transformar esa clasificación histórica en un punto de despegue. El Gaucho, por su parte, intentará dar el golpe en Salta y reafirmar que está en condiciones de pelear por algo más que la permanencia. En ese cruce de necesidades, urgencias e ilusiones, el Gigante del Norte será escenario de un partido con mucho en juego.

Datos del partido

Partido: Gimnasia y Tiro de Salta vs Güemes de Santiago del Estero
Competencia: Primera Nacional 2026 – Fecha 10, Zona B
Día: Domingo 19 de abril de 2026
Hora: 20:00
Estadio: David Michel Torino (Gigante del Norte)
Árbitro: Lucas Cavallero
TV: LPF Play

Probables formaciones

Gimnasia y Tiro: Joaquín Papaleo; Juan Galetto, Manuel Guanini, Gonzalo Soto, Lautaro Montoya; Walter Montoya, Matías Birge, Nicolás Rinaldi, Jonás Aguirre; Fabricio Rojas y Lautaro Gordillo.

Güemes: Leandro Finochietto; Alex Bordón, Óscar Vanegas, Emilio Lazza, Marcelo Benítez; Milton Gerez, Gianfranco Baier, David Véliz, Franco Bergés; Santiago Sala y Juan Ignacio Sánchez Sotelo.




Qué le dio Grelak a Estudiantes de Buenos Aires: orden, confianza y una racha que ilusiona al Pincha

Estudiantes de Buenos Aires encontró en Alfredo Grelak el impulso que necesitaba para salir del fondo y volver a creer. Desde su llegada, el Pincha dejó atrás el mal arranque, encadenó triunfos importantes y mostró una identidad clara. Orden táctico, intensidad, confianza y un grupo fortalecido explican la remontada de un equipo que hoy vuelve a mirar la tabla con ilusión.

Qué le dio Grelak a Estudiantes de Buenos Aires: el cambio que explica la remontada del Pincha

En el fútbol, muchas veces un cambio de entrenador no alcanza por sí solo. Hace falta convicción, trabajo y una respuesta inmediata del plantel. Eso es exactamente lo que ocurrió en Estudiantes de Buenos Aires desde la llegada de Alfredo Grelak, un técnico que tomó a un equipo golpeado, sin confianza y hundido en un arranque preocupante, para transformarlo en un conjunto competitivo, serio y en franca levantada.

El presente del Pincha habla por sí solo. Después de un inicio de temporada muy adverso, con derrotas consecutivas, sin goles y con una sensación general de desconcierto, el conjunto de Caseros encontró una nueva energía con el arribo del nuevo cuerpo técnico. En poco tiempo, Grelak logró algo que parecía lejano: cortar la mala racha, recuperar la confianza del grupo y meter a Estudiantes en una dinámica ganadora.

La mejora no fue casual. Tampoco se explica únicamente por los resultados. Lo que hoy muestra Estudiantes en la cancha tiene una raíz mucho más profunda: una estructura táctica más clara, una mentalidad renovada y un plantel que volvió a creer en sí mismo.

Del fondo de la tabla a una ilusión renovada

Antes de la llegada de Alfredo Grelak, Estudiantes atravesaba un momento crítico. El ciclo anterior había dejado al equipo sin respuestas y con una mochila muy pesada. El Pincha había arrancado el 2026 con una serie de derrotas, sin poder convertir goles y con la necesidad urgente de reaccionar para no quedar atrapado en la parte baja de la tabla.

En ese contexto, la dirigencia apostó por Grelak, quien asumió el desafío con un mensaje claro y con una idea precisa de lo que necesitaba el equipo. Su arribo no fue solamente una modificación en el banco de suplentes: fue el inicio de una reconstrucción futbolística y anímica.

Y los resultados aparecieron rápido.

Primero llegó el triunfo ante Chacarita, que significó la primera victoria del año y además una contundente muestra de carácter, con un 3-0 que cortó la sequía y liberó tensiones. Luego, Estudiantes volvió a ganar como local frente a Central Norte de Salta, resultado que le permitió salir de la zona comprometida. Más tarde, el equipo dio otro paso importante al imponerse como visitante ante Ferro en Caballito, logrando así su tercer triunfo consecutivo.

Ese recorrido cambió por completo el panorama del club. De estar golpeado y sin respuestas, Estudiantes pasó a mostrarse como un equipo que compite, que sabe a qué juega y que empieza a mirar de reojo la zona de Reducido.

La primera clave: levantar al grupo desde lo anímico

Uno de los puntos más importantes del cambio estuvo en el aspecto emocional. Grelak lo entendió desde el primer momento. Se encontró con un plantel afectado por los resultados, pero con material para salir adelante. Su trabajo empezó por ahí: recuperar la confianza del grupo.

El propio entrenador lo explicó con claridad al hablar de sus primeros días en el club. Señaló que se encontró con “un grupo golpeado por los resultados, pero con muy buena predisposición”, y remarcó que lo principal era “levantarles la confianza y hacerles creer que podían salir adelante”.

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Ese detalle no es menor. En una categoría tan dura como la Primera Nacional, donde muchas veces los partidos se definen por detalles, el aspecto mental juega un papel determinante. Grelak atacó de raíz uno de los problemas centrales de Estudiantes: la falta de seguridad para competir.

La reacción del plantel fue inmediata. Los futbolistas empezaron a expresarlo en cada declaración. Enzo Acosta, uno de los referentes ofensivos, reconoció que el equipo necesitaba volver a ganar y valoró especialmente que se haya podido “cortar la mala racha”. También marcó que el grupo venía trabajando bien y que ahora debía sostener ese camino.

Por su parte, Facundo Ardiles fue todavía más claro al poner el foco en el merecimiento colectivo. Tras la victoria frente a Central Norte, aseguró: “El grupo se lo merecía por cómo se entrena día a día”, una frase que resume el nuevo clima interno que se generó en Caseros.

La segunda clave: orden táctico y simplificación

Además de lo emocional, Grelak introdujo una transformación táctica concreta. Le dio al equipo un funcionamiento más claro, con roles definidos y una estructura que le permitió competir mejor.

El propio DT explicó cuál fue su línea de trabajo: “Primero, lo anímico. Sin eso, sabíamos que iba a ser muy difícil. Después, ordenamos algunas cuestiones tácticas: ser un equipo corto, intenso y solidario. Tratamos de simplificar, de que cada uno tenga claro su rol”.

Esa idea empezó a verse rápidamente en la cancha. Estudiantes pasó a ser un equipo más compacto, con mayor agresividad para presionar, más criterio para ocupar espacios y una postura más firme para sostener ventajas. Ya no se mostró largo ni partido, como en las primeras fechas, sino más equilibrado.

En el triunfo ante Ferro, por ejemplo, se vio un equipo que en el primer tiempo dominó, tuvo la pelota, generó situaciones y ejecutó un plan de partido con autoridad. Después, cuando el rival empujó en el complemento, supo resistir, defender la ventaja y administrar un duelo complejo en un escenario exigente.

Ese orden también fue subrayado por Franco Quinteros, quien destacó que frente a Ferro se vio “un equipo que tenía un plan de partido, el cual lo pudo llevar adelante como lo habíamos trabajado”. Además, remarcó que el cuerpo técnico les inculcó estar atentos a los detalles por los cuales habían perdido partidos antes.

Ahí aparece otra de las grandes virtudes del nuevo ciclo: Grelak identificó rápidamente qué cosas había que corregir y logró que el equipo las asimilara en poco tiempo.

La tercera clave: intensidad y dinámica de juego

Si hay una palabra que se repite en las voces del plantel desde la llegada del nuevo DT, esa es dinámica. Los jugadores coinciden en que Estudiantes pasó a entrenarse y competir con una intensidad distinta.

Acosta lo sintetizó con una frase muy clara: “Venimos trabajando bien, con mucha dinámica”. Quinteros también se refirió a las semanas de trabajo como “intensas”, con entrenamientos “al 100”, cada uno enfocado en el rival de turno.

La intensidad fue una de las marcas registradas que Grelak intentó imponer desde el inicio. No solo en la presión o en los recorridos físicos, sino también en la mentalidad de cada futbolista para estar concentrado, atento y enchufado durante los 90 minutos.

Esa exigencia elevó el nivel competitivo de varios jugadores. El equipo mostró una respuesta colectiva mucho más firme y, además, varios nombres empezaron a crecer individualmente.

Uno de ellos fue Quinteros, que encontró seguridad en su posición y explicó que el entrenador le pide estar atento a las coberturas, a los descensos de los delanteros y aportar salida por la banda. Esa precisión en los roles es una muestra de cómo el nuevo cuerpo técnico bajó indicaciones concretas para mejorar el rendimiento individual dentro del esquema general.

La cuarta clave: volver a convertir y recuperar la confianza ofensiva

Otro dato central en la recuperación de Estudiantes es que el equipo volvió a convertir. Durante el arranque del torneo, uno de los mayores problemas había sido la falta total de gol. El Pincha llegaba, pero no resolvía. Le costaba romper la sequía y eso condicionaba todo lo demás.

Con Grelak, esa barrera también se quebró.

El 3-0 ante Chacarita fue el primer gran golpe sobre la mesa. No solo porque significó la primera victoria del año, sino porque el equipo se soltó ofensivamente. Ardiles, Acosta y Rostagno fueron protagonistas de una tarde en la que Estudiantes mostró contundencia y decisión.

Más adelante, volvió a ganar 1-0 ante Central Norte, con gol de Ardiles, y repitió el mismo resultado frente a Ferro, con tanto de Rostagno. Es decir: el equipo no solo empezó a sumar, sino que además encontró respuestas en futbolistas ofensivos que pasaron a ser decisivos.

Quinteros lo mencionó de forma directa al asegurar que “se nos abrió el arco y eso nos da la tranquilidad de llevar adelante la idea del técnico”. Esa tranquilidad cambia todo en un plantel que venía golpeado. Porque cuando aparecen los goles, crece la confianza. Y cuando crece la confianza, se fortalece la propuesta.

Grelak y la construcción de una identidad

Si algo consiguió Alfredo Grelak en poco tiempo fue dotar a Estudiantes de una identidad reconocible. Hoy el equipo sabe cómo jugar los partidos, entiende qué hacer en cada momento y tiene una base sobre la cual sostener su crecimiento.

No se trata solamente de defender mejor o de atacar con más decisión. Se trata de un conjunto que volvió a ser confiable para sí mismo. Un equipo que dejó de vivir en la urgencia permanente y empezó a competir con otra serenidad.

El DT lo dejó claro cuando dijo, tras la victoria frente a Central Norte, que más allá del resultado se quedaba con la forma, porque el equipo había sido “serio, ordenado y entendió cómo jugar el partido”.

Ese concepto resume el nuevo momento del Pincha. Serio para afrontar partidos cerrados. Ordenado para no desarmarse. Inteligente para entender qué pide cada encuentro. Y solidario para sostener un esfuerzo colectivo.

Las declaraciones de los jugadores que explican el cambio

Las frases de los futbolistas ayudan a entender de manera aún más precisa qué le aportó Grelak a Estudiantes.

Franco Quinteros destacó la preparación táctica, el valor de estar atentos a los detalles y la tranquilidad que le da el cuerpo técnico para rendir en su posición. Además, advirtió que el equipo todavía debe corregir algo importante: sostener en los segundos tiempos la misma dinámica que muestra en los primeros 45 minutos.

Facundo Ardiles, autor del gol ante Central Norte, valoró el cambio desde el aspecto colectivo y remarcó que Grelak “llegó y plasmó su idea de juego”. También explicó que, desde lo táctico, el uso de una línea de cinco le exige llegar más al área rival y ser más directo, una muestra de cómo el DT ajustó funciones específicas.

Enzo Acosta, en tanto, puso el acento en la dinámica de los entrenamientos y en la satisfacción por haber dejado atrás la mala racha. Su mirada refuerza la idea de que el cambio no solo se vio en los partidos, sino también en la semana de trabajo.

Entre todos, terminan construyendo una misma conclusión: Grelak le devolvió a Estudiantes orden, confianza, intensidad y una idea clara.

La racha positiva que ilusiona al Pincha

La seguidilla de victorias cambió el humor y también la perspectiva en la tabla. El triunfo ante Ferro fue el tercero consecutivo y dejó a Estudiantes con nueve puntos, ubicado en el puesto 14 y a solo tres unidades de la zona de Reducido.

Ese dato no es menor si se tiene en cuenta de dónde venía el equipo. Hace apenas unas semanas, el Pincha estaba último, sin puntos en varias jornadas, sin goles y en crisis. Hoy, gracias a esta reacción, volvió a meterse en conversación y empieza a ilusionarse con pelear más arriba.

Claro que todavía queda mucho torneo y el desafío será sostener esta evolución. Pero el presente ya demuestra que el cambio fue real. Estudiantes dejó de ser aquel equipo frágil del comienzo y pasó a ser uno que compite con convicción.

Lo que viene para Estudiantes de Buenos Aires

El próximo compromiso del Pincha será frente a Chaco For Ever, un rival que también necesita puntos y que, según explicó Quinteros, llega con cambio de entrenador e idea renovada. En Caseros saben que será otro duelo exigente, intenso y luchado.

Justamente ahí estará una de las pruebas más importantes para este nuevo Estudiantes: confirmar que la racha no fue un impulso momentáneo, sino la expresión de un proyecto que empezó a tomar forma desde la llegada de Alfredo Grelak.




Deportivo Maipú: el debut soñado de Mariano Echeverría quedó golpeado por una baja clave

Deportivo Maipú había encontrado un poco de alivio con el triunfo 3-1 ante Colegiales en el estreno de Mariano Echeverría como director técnico, pero la alegría duró poco. En las últimas horas se confirmó la grave lesión de Fausto Montero, uno de los nombres de experiencia del plantel, en un contexto donde el Cruzado sigue peleando en la parte baja de la Zona B y necesita reconstruirse con urgencia.

Deportivo Maipú y un inicio de gestión con una señal de alarma para Mariano Echeverría

El arranque de Mariano Echeverría al frente de Deportivo Maipú dejó sensaciones encontradas. Por un lado, el entrenador tuvo el estreno ideal: victoria 3-1 frente a Colegiales, corte de una larga racha negativa y tres puntos fundamentales en la pelea por la permanencia. Pero por el otro, apenas unos días después del festejo, apareció una noticia que golpea de lleno al cuerpo técnico y al plantel: Fausto Montero sufrió la rotura de ligamentos cruzados de la rodilla derecha y estará entre seis y ocho meses fuera de las canchas.


La situación representa mucho más que una lesión aislada. Para Echeverría, que recién comenzó su ciclo en el club mendocino, se trata de una complicación importante en un plantel que venía golpeado anímica y futbolísticamente. El triunfo ante Colegiales había servido para recuperar aire en medio de una campaña que hasta aquí venía cuesta arriba, pero la confirmación de la baja de Montero obliga a replantear alternativas y a buscar soluciones inmediatas para sostener la reacción.

La lesión de Fausto Montero, un golpe sensible para el Cruzado

Según se informó en las últimas horas, Fausto Montero deberá pasar por el quirófano tras sufrir una rotura ligamentaria en su rodilla derecha. El mediocampista, que regresó a Deportivo Maipú a comienzos de 2026 después de su paso por Atlanta, aparecía como una pieza de jerarquía y experiencia para atravesar una temporada complicada en la Primera Nacional. En este campeonato había sido titular en dos partidos e ingresado desde el banco en otros cuatro, números que reflejan que venía siendo una variante importante dentro de la estructura del equipo.

La pérdida de Montero no solo debilita al mediocampo desde lo futbolístico. También impacta desde lo simbólico. En equipos que pelean abajo, los referentes suelen tener un valor doble: aportan dentro de la cancha y sostienen al grupo en los momentos de mayor presión. Por eso, para un entrenador que acaba de asumir y que necesita ordenar rápidamente la escena, quedarse sin una voz de peso en el vestuario es una noticia difícil de absorber.

Echeverría había arrancado con una victoria vital ante un rival directo

El domingo anterior a la confirmación de la lesión, Deportivo Maipú dio una muestra de carácter al vencer por 3-1 a Colegiales en La Fortaleza, por la novena fecha de la Zona B. Fue un triunfo muy celebrado porque cortó una racha de derrotas consecutivas y, además, se consiguió ante un rival directo en la lucha por escaparle al fondo de la tabla. Juan Pablo Gobetto, con un doblete, y Marcelo Eggel marcaron los goles del conjunto mendocino, mientras que Leonardo González había señalado el empate transitorio para la visita.

Ese partido mostró una reacción inmediata del equipo en el comienzo del ciclo Echeverría. Maipú se había puesto en ventaja en el primer tiempo tras una buena jugada de Franco Saccone y la definición de Gobetto. En el complemento, Colegiales reaccionó y lo igualó rápido, pero el Cruzado respondió sin desmoronarse. Gobetto volvió a aparecer para el 2-1 y luego Eggel selló el resultado con un remate rasante. Más allá del resultado, el partido dejó la sensación de que el equipo recuperó agresividad y contundencia en un momento en el que necesitaba recuperar confianza.

Un ciclo que empezó en medio de la crisis

La llegada de Mariano Echeverría no fue en un escenario cómodo. El entrenador asumió después de la salida de Alexis Matteo, quien dejó su cargo tras la derrota 2-1 frente a Quilmes. Aquel resultado significó la cuarta caída consecutiva para Deportivo Maipú y profundizó un arranque de temporada muy flojo, con el equipo en el último puesto de la Zona B.

Matteo había asumido en junio del año pasado y, aunque logró clasificar al Reducido en la temporada anterior, no pudo encontrar respuestas en este inicio de 2026. En siete encuentros, el equipo apenas había sumado cuatro puntos y quedó rápidamente comprometido en la tabla. Su salida se produjo de común acuerdo con la dirigencia, que se movió con rapidez para encontrar un reemplazante.

En ese contexto apareció el nombre de Echeverría, un histórico del club. Como futbolista, integró el plantel que en 2008 consiguió el ascenso al Federal A, por lo que su regreso generó una expectativa especial en el mundo Cruzado. Además, el nuevo DT llegó acompañado por Marcelo Baamonde y Enzo Imbesi como ayudantes de campo, mientras que Nicolás Saba quedó al frente de la preparación física.

Qué recibió Echeverría: un equipo golpeado y sin regularidad

Antes de su debut ganador, el nuevo entrenador tomó un plantel que venía de una secuencia muy compleja. Deportivo Maipú había caído ante Atlanta, Midland, Godoy Cruz y Quilmes, en una serie que lo dejó sumergido en el fondo de la tabla y con enormes dudas desde el funcionamiento. Incluso en algunos encuentros el equipo mostró pasajes aceptables, como el empate 2-2 ante San Martín de Tucumán tras haber estado 2-0 arriba, pero no logró sostener regularidad ni fortaleza emocional.

La campaña había arrancado con una eliminación en Copa Argentina frente a Deportivo Riestra, luego llegó la derrota en el debut de la Primera Nacional ante Agropecuario, una recuperación ante Atlético de Rafaela, el empate con sabor amargo en Tucumán, y posteriormente una seguidilla de golpes que terminó llevándose puesto el ciclo anterior. En ese marco, el 3-1 sobre Colegiales parecía marcar un punto de partida. Sin embargo, la lesión de Montero vuelve a instalar la preocupación.

El desafío inmediato: sostener la mejora y absorber la baja

Para Mariano Echeverría, el primer gran reto de gestión ya no pasa solo por mejorar resultados, sino también por administrar una contingencia fuerte con recursos limitados. El entrenador necesita mantener el envión anímico del triunfo ante Colegiales, pero al mismo tiempo debe reorganizar el mediocampo ante la ausencia de un futbolista de experiencia.

En este tipo de contextos, cada detalle pesa. Un equipo que viene de pelear abajo no suele tener demasiado margen para absorber lesiones importantes sin resentirse. Y menos aún cuando el cuerpo técnico apenas está empezando a conocer de cerca al plantel en competencia oficial. La lesión de Montero obliga a acelerar decisiones, ajustar piezas y encontrar respuestas rápidas de cara a un calendario que no da respiro.

Lo que viene para Deportivo Maipú

Mientras procesa esta mala noticia, Deportivo Maipú continúa con su preparación para visitar a Patronato por la décima fecha de la Zona B de la Primera Nacional. El encuentro está programado para este sábado a las 20.00 y contará con arbitraje de Nahuel Viñas. Será una prueba importante para medir si el envión del debut triunfal de Echeverría puede sostenerse fuera de casa y en un escenario exigente.

El duelo ante Patronato también servirá para observar cómo responde el plantel frente al nuevo contratiempo. Porque más allá del alivio que significó ganar en Mendoza, la realidad de Maipú sigue siendo delicada: necesita sumar, escapar del fondo y construir una identidad competitiva cuanto antes. El debut de Echeverría dejó una señal positiva; la lesión de Montero, en cambio, recuerda que el camino recién empieza y que no estará exento de obstáculos.

Un triunfo que ilusiona, una baja que preocupa

En definitiva, Mariano Echeverría tuvo el estreno que todo entrenador desea: victoria, alivio y una mejora inmediata en los resultados. Pero la lesión de Fausto Montero cambió rápidamente el clima y marcó el primer gran problema de su ciclo. Deportivo Maipú había logrado cortar la sangría y recuperar algo de esperanza, aunque ahora deberá demostrar que también tiene capacidad para resistir los golpes.

El arranque de gestión del nuevo DT muestra así sus dos caras. La primera, luminosa, fue el 3-1 ante Colegiales. La segunda, mucho más dura, es la pérdida de un referente que estará varios meses afuera. Entre esas dos imágenes se jugará buena parte del futuro inmediato del Cruzado en la Primera Nacional.




Almirante Brown tiene nuevo DT: Andrés Montenegro reemplaza a Rodrigo Alonso en plena crisis de La Fragata

Almirante Brown decidió dar un golpe de timón en medio de un arranque complicado en la Primera Nacional 2026. Tras la salida de Rodrigo Alonso luego de la derrota ante Deportivo Madryn, la dirigencia cerró rápidamente la llegada de Andrés “Lobo” Montenegro. La Fragata arrastra una mala racha, cayó a puestos de descenso y buscará cambiar su rumbo con un nuevo entrenador.

Almirante Brown cambió de técnico: Andrés Montenegro es el nuevo entrenador de La Fragata

Almirante Brown ya tiene nuevo director técnico para lo que sigue de la temporada 2026 de la Primera Nacional. Luego de la salida de Rodrigo Alonso, la dirigencia del Mirasol avanzó con rapidez y llegó a un acuerdo con Andrés “Lobo” Montenegro, quien asumirá el desafío de intentar sacar al equipo de un momento deportivo muy delicado. La oficialización se produjo el lunes al mediodía, después de un fin de semana cargado de tensión y de una nueva derrota que profundizó la crisis.

La decisión se aceleró tras la caída por 2-1 ante Deportivo Madryn en Puerto Madryn, un partido que Almirante Brown había comenzado ganando, pero que terminó perdiendo en la agonía. Ese golpe no solo extendió la racha negativa del equipo, sino que marcó también el final del ciclo de Rodrigo Alonso al frente del plantel profesional. El entrenador dejó su cargo tras el regreso desde Chubut, en un contexto de crecientes cuestionamientos por parte de los hinchas y con el equipo ya sumido en una seguidilla de malos resultados.

De esta manera, la conducción de La Fragata cambia de manos en un momento sensible del campeonato. Montenegro, de 47 años, viene de dirigir a Almagro hasta fines de 2025 y cuenta además con pasos por Nueva Chicago, Estudiantes, Acassuso y Flandria. Su llegada representa una apuesta por un entrenador con recorrido en el ascenso, conocedor de la categoría y de los contextos de presión, algo clave para un equipo que necesita una reacción urgente.


Por qué se fue Rodrigo Alonso de Almirante Brown

La salida de Rodrigo Alonso no fue un hecho aislado ni sorpresivo. Fue la consecuencia directa de una racha que se volvió insostenible. Almirante Brown llegó a encadenar cinco partidos sin ganar, con un saldo de cuatro derrotas y un empate, y terminó cayendo a puestos de descenso con apenas 8 puntos. El equipo pasó de un inicio prometedor a un presente alarmante, sin respuestas futbolísticas y con un clima cada vez más pesado.

El deterioro del ciclo se hizo más notorio en las últimas semanas. La derrota como local ante Tristán Suárez por 1-0 encendió las primeras alarmas. Ese día, el equipo volvió a mostrar falencias ofensivas, le costó traducir el dominio territorial en situaciones claras y terminó siendo reprobado por su gente. Más allá del temprano gol recibido, el funcionamiento general no convenció y la sensación fue que Almirante había perdido solidez y confianza.

La situación se agravó con la caída frente a Defensores de Belgrano en el Fragata Presidente Sarmiento. Allí, el Mirasol tuvo la pelota durante gran parte del encuentro, pero nunca encontró profundidad ni peso ofensivo. Defensores golpeó en los momentos justos, ganó 2-0 y dejó expuestas las limitaciones de un equipo que manejaba la posesión sin lastimar. Tras ese partido, la bronca de los hinchas se hizo visible y el plantel se retiró en medio de un clima muy tenso. Incluso, Alonso suspendió la conferencia de prensa, una señal más de que la situación se había vuelto compleja.

El golpe final llegó en Puerto Madryn. Almirante Brown mostró una mejor cara en el primer tiempo, dominó, se puso en ventaja con un golazo de Santiago Gauna y tuvo chances para ampliar la diferencia. Sin embargo, en el complemento el equipo volvió a caerse. Deportivo Madryn presionó, empató a los 56 minutos y terminó ganándolo 2-1 con un gol de Luis Silba tras un contraataque en el cierre, aprovechando además que La Fragata jugaba con diez por la expulsión de Ulises Abreliano. Esa derrota terminó por sellar la salida de Alonso.


Cómo viene Almirante Brown en la temporada 2026

El 2026 de Almirante Brown tuvo dos caras muy marcadas. Por un lado, un comienzo alentador, con un equipo que arrancó competitivo y logró ilusionar. Por el otro, una brusca caída en el rendimiento que lo dejó comprometido muy temprano en la tabla.

En el arranque del campeonato, La Fragata mostró señales positivas. Tras el debut frente a Los Andes, el equipo fue construyendo una base con jugadores como Bruno Galván, Gustavo Cabral, Gerardo Alegre Rojas, Tomás Villoldo, Leandro Iglesias, Santiago Vera y Ramón González. El gran golpe lo dio en Caseros, donde venció 1-0 a Estudiantes con gol de Santiago “Pomelo” Vera y llegó a sumar 7 de los primeros 9 puntos, manteniéndose invicto y posicionándose como uno de los escoltas del líder en ese tramo inicial.

Esa victoria en Caseros parecía consolidar un buen inicio, pero el panorama empezó a cambiar rápidamente. En la visita a Racing de Córdoba, Almirante perdió el invicto al caer 2-1, pese a haber comenzado ganando con un tanto de Ulises Abreliano. Aquel partido mostró a un equipo que por momentos compitió, pero que sufrió demasiado cuando el rival elevó la intensidad. Racing lo dio vuelta y marcó un quiebre en lo anímico y futbolístico.

Luego llegó el empate sin goles ante Ciudad de Bolívar, en un partido flojo y sin ideas. Si bien el punto no parecía negativo en condición de visitante, el rendimiento encendió alertas porque el equipo no logró aprovechar las ventajas que daba el rival y se mostró carente de profundidad. Ahí comenzó a notarse una pérdida de identidad que se profundizaría en las jornadas siguientes.

La derrota ante Tristán Suárez en Isidro Casanova fue otro paso atrás. El equipo recibió un gol muy temprano, volvió a chocar con sus propias limitaciones para generar situaciones claras y terminó acumulando su tercer partido sin victorias. Después vendría la caída con Defensores de Belgrano, el duro golpe con Deportivo Madryn y el derrumbe definitivo de un ciclo que ya no encontraba respuestas.

Así, Almirante Brown pasó de ser un equipo que había comenzado invicto y con aspiraciones de pelear arriba, a convertirse en un conjunto golpeado, dubitativo y ubicado en la parte baja de la Zona A. Con 8 puntos y en puestos de descenso, el cambio de entrenador apareció como una medida urgente para evitar que la temporada se complique aún más.


La mala racha que terminó con el ciclo de Alonso

Si se toma el último tramo del equipo, la estadística es clara: Almirante Brown acumuló cinco partidos consecutivos sin ganar. En ese lapso, empató con Ciudad de Bolívar y perdió frente a Racing de Córdoba, Tristán Suárez, Defensores de Belgrano y Deportivo Madryn. Es decir, sumó apenas un punto de los últimos quince posibles.

Pero más allá de los números, lo preocupante fue la forma. El equipo mostró problemas para sostener resultados, perdió contundencia, tuvo dificultades para manejar los partidos y quedó expuesto defensivamente en momentos decisivos. También sufrió bajas sensibles, como la lesión de Agustín Dattola, que representó un contratiempo importante en la estructura defensiva. A eso se sumaron rendimientos individuales irregulares y cambios de esquema que no terminaron de ofrecer soluciones.

La derrota ante Madryn sintetizó buena parte de esos problemas: buen primer tiempo, imposibilidad de liquidarlo, retroceso en el complemento, desconcentraciones, expulsión y derrota final. Ese desarrollo fue el reflejo más claro de un Almirante Brown inestable, que no logró consolidar un plan ni sostener un rendimiento parejo con el correr de las fechas.


Quién es Andrés Montenegro, el nuevo DT de Almirante Brown

La dirigencia de Almirante Brown se movió rápido y eligió a Andrés “Lobo” Montenegro para encabezar la reconstrucción. Se trata de un entrenador con experiencia en el ascenso argentino, que dirigió hasta fines de 2025 a Almagro y que anteriormente tuvo pasos por clubes como Nueva Chicago, Estudiantes, Acassuso y Flandria. En este último inició su recorrido como entrenador, tras retirarse allí como futbolista.

Su perfil aparece como una respuesta directa a la urgencia del momento: conoce la categoría, sabe lo que significa trabajar con presión y deberá intervenir rápidamente para levantar a un plantel golpeado desde lo emocional y cuestionado desde lo futbolístico. Montenegro asumirá con poco margen, porque el próximo compromiso será este domingo como local frente a Central Norte de Salta, un partido que ya asoma como determinante para empezar a cambiar la cara.

El desafío del nuevo DT será doble. Por un lado, deberá reconstruir la confianza de un grupo que viene de varios golpes seguidos. Por el otro, tendrá que encontrar una estructura táctica que devuelva equilibrio y competitividad. La misión inmediata será salir de la zona roja, pero también ordenar un equipo que comenzó bien el campeonato y se desdibujó demasiado rápido.


Un 2026 que empezó con ilusión y hoy obliga a reaccionar

El contexto de Almirante Brown en este 2026 no puede analizarse solo desde los últimos resultados. El club venía de un cierre de 2025 cargado de incertidumbre, con movimientos en la estructura futbolística, dudas sobre el proyecto y la necesidad de construir una campaña más estable que la del año anterior. En ese marco, el inicio invicto del equipo había generado una expectativa lógica entre los hinchas.

La victoria frente a Estudiantes, el buen arranque en puntos y algunas incorporaciones importantes parecían marcar un camino más claro. Incluso, futbolistas como Santiago Vera comenzaron a tener peso en el equipo y otros nombres como Leonardo Jara, Facundo Quignón o Javier Martínez aparecían como piezas para jerarquizar el plantel. Sin embargo, el desarrollo del torneo mostró otra realidad: el equipo perdió regularidad, no logró sostener el nivel y terminó hundido en un momento crítico antes de llegar a la décima fecha.

Por eso, la llegada de Montenegro no solo representa un cambio de entrenador, sino también un intento por reordenar la temporada. Almirante Brown todavía está a tiempo de corregir el rumbo, pero necesita una reacción inmediata para que la crisis no se profundice aún más.


Lo que viene para La Fragata

El próximo compromiso de Almirante Brown será como local frente a Central Norte de Salta, en el estadio Fragata Presidente Sarmiento. Todo indica que Andrés Montenegro comenzará a trabajar de inmediato pensando en ese encuentro, que tendrá un fuerte valor simbólico y deportivo. Será la primera oportunidad para mostrar una nueva imagen, cortar la racha negativa y empezar a reconstruir la relación con su gente.

La Fragata necesita resultados, pero también señales. Necesita volver a ser un equipo competitivo, sólido y confiable. El arranque de 2026 demostró que tiene material para pelear, pero la actualidad lo encuentra obligado a reaccionar. El cambio de técnico ya está hecho. Ahora, el desafío será transformar esa decisión en una verdadera recuperación futbolística.




Patricio Toranzo es el nuevo DT de Agropecuario: el Sojero apuesta por un hombre de la casa tras la salida de Adrián Adrover

Agropecuario Argentino decidió cambiar de rumbo en plena Primera Nacional 2026 y confirmó a Patricio Toranzo como nuevo entrenador. Luego de la salida de Adrián Adrover, el exvolante y hasta ahora ayudante de campo asumirá el desafío de enderezar el andar del Sojero, que viene de caer ante Gimnasia de Jujuy y atraviesa un momento delicado en la Zona B.

Agropecuario Argentino movió una ficha fuerte en pleno arranque de la temporada 2026 de la Primera Nacional. Luego de la derrota como local ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy, el club decidió ponerle punto final al ciclo de Adrián Adrover y apostar por una solución interna: Patricio Toranzo será el nuevo director técnico del Sojero. La decisión fue confirmada en las últimas horas y marca un nuevo capítulo para un equipo que busca volver a acomodarse en la pelea de la Zona B.

La salida de Adrover se dio en un contexto de resultados adversos. Agropecuario perdió 2-1 ante Gimnasia de Jujuy en el estadio Ofelia Rosenzuaig, en un partido correspondiente a la novena fecha. El Sojero había arrancado de la mejor manera con el gol de Tomás Lecanda a los dos minutos, pero la visita reaccionó de inmediato con Mauro Cachi y lo terminó dando vuelta en el complemento con el tanto de Cristian Menéndez. Esa caída profundizó el mal momento del equipo, que venía de perder también frente a Tristán Suárez y quedó con solo 8 puntos en la tabla.

En ese escenario, la dirigencia entendió que era momento de un cambio. El presidente Bernardo Grobocopatel despidió públicamente a Adrover con un mensaje de agradecimiento, destacando su compromiso, su trabajo y la forma en que defendió los colores del club. El cierre del ciclo no borró, de todos modos, lo realizado por el entrenador durante su gestión: estuvo al frente del equipo en 44 partidos, con 17 triunfos, 11 empates y 16 derrotas, lo que arroja una efectividad del 46,9%. Además, durante su etapa, Agropecuario logró meterse en el Reducido y también asegurar su presencia en la Copa Argentina.

La apuesta de Agropecuario, ahora, tiene un componente muy claro: continuidad con sello propio. Patricio Toranzo no llega desde afuera ni aterriza como un desconocido. El exmediocampista, con pasado en clubes importantes como Huracán, Racing y River, ya integraba el cuerpo técnico de Adrián Adrover como ayudante de campo durante la temporada 2025, por lo que conoce de cerca al plantel, al club y al día a día del Sojero. Esa familiaridad con la estructura aparece como uno de los principales argumentos para sostener que su llegada busca una reacción rápida, sin necesidad de un período largo de adaptación.

La elección de Toranzo también tiene peso simbólico. Se trata de una figura reconocida del fútbol argentino, de fuerte personalidad y con una carrera importante dentro de la cancha. Ahora le tocará dar un paso determinante desde otro lugar: ponerse al frente de un equipo que comenzó el campeonato con expectativas, pero que fue perdiendo terreno con el correr de las fechas. Para Agropecuario, el desafío inmediato pasa por recuperar resultados, pero también por reconstruir confianza en una categoría extremadamente pareja y exigente.

El inicio de la temporada del Sojero había entregado señales alentadoras. En el debut, Agropecuario venció 2-1 a Deportivo Maipú en Carlos Casares, en una remontada que sirvió para arrancar el torneo con entusiasmo. Más adelante consiguió otro triunfo importante ante Chacarita, al que derrotó 2-0 con goles de Brian Blando y Jorge Valdez Chamorro. Sin embargo, el equipo no logró sostener esa línea y empezó a alternar empates y derrotas que lo fueron alejando de los puestos de arriba.

Antes de la caída frente al líder jujeño, Agropecuario había igualado con Güemes y con Ciudad Bolívar, y además sufrió una dura derrota como local ante Tristán Suárez por 2-0. Esa secuencia terminó golpeando el panorama del equipo, que pasó de ilusionarse con prenderse en la pelea a quedar en la zona media-baja de la tabla. De acuerdo con las posiciones publicadas este lunes, Agropecuario aparece con 8 unidades y necesita una reacción rápida para no seguir perdiendo terreno en una Zona B muy competitiva.

Además del impacto en la tabla, el cambio de entrenador llega en un momento sensible porque el plantel fue armado con ambición. Durante el mercado, Agropecuario sumó nombres de experiencia y recorrido como Carlos Auzqui, Santiago Gallucci Otero, Rodrigo Castro, Jorge Valdez Chamorro y Antonio Napolitano, entre otros. La dirigencia había respaldado a Adrover con incorporaciones importantes y la expectativa estaba puesta en pelear arriba en la Primera Nacional 2026. Por eso, la salida del entrenador y la promoción de Toranzo reflejan que el club entiende que todavía está a tiempo de corregir el rumbo.

Uno de los grandes puntos a favor de Toranzo es que ya conoce a varias de las piezas centrales del equipo y no necesitará una etapa de observación demasiado larga. Sabe cómo fue el armado del plantel, cuáles son los futbolistas con mayor rodaje y qué alternativas utilizó Agropecuario en este comienzo de torneo. En una competencia como la Primera Nacional, donde la urgencia manda y los tiempos suelen ser cortos, ese conocimiento previo puede transformarse en una ventaja concreta.

En el corto plazo, el objetivo será claro: levantar al equipo anímicamente y volver a sumar. Agropecuario deberá enfrentar a Atlético Rafaela en la próxima jornada, en condición de visitante, en un partido que ya empieza a tomar relieve por lo que representa este cambio de ciclo. Será la primera gran prueba para el nuevo cuerpo técnico y una oportunidad para que el Sojero muestre una reacción después de dos derrotas consecutivas en el campeonato.

La llegada de Patricio Toranzo abre, además, una nueva etapa futbolística y discursiva en Agropecuario. Su perfil como exjugador, su identificación con grupos de trabajo intensos y su experiencia reciente dentro del club pueden darle al Sojero una impronta distinta. La gran incógnita será si esa renovación interna alcanza para cambiar la cara del equipo en el corto plazo y devolverlo a la pelea por el Reducido, que aparece como el primer gran objetivo de la temporada.

Por ahora, lo concreto es que Agropecuario ya tomó una decisión. Se terminó el ciclo de Adrián Adrover y empieza el tiempo de Patricio Toranzo. En Carlos Casares se abre una etapa cargada de expectativa, con la necesidad de reaccionar rápido y con la esperanza de que un hombre que ya conoce la casa sea el indicado para volver a poner al Sojero en carrera.




Ferro se quedó sin técnico y Juan Manuel Sara asoma para un nuevo ciclo en Caballito

Tras la derrota ante Estudiantes en Caballito, Ferro Carril Oeste oficializó la salida de Sergio Rondina y ya trabaja para cerrar a su reemplazante. Todo indica que Juan Manuel Sara volverá a hacerse cargo del plantel profesional, en un contexto de urgencia deportiva y con el equipo fuera de la zona de Reducido.

Ferro se quedó sin técnico y Juan Manuel Sara asumiría nuevamente como DT tras su paso por Estudiantes

Ferro Carril Oeste atraviesa horas decisivas. Luego de una nueva decepción en Caballito, la dirigencia resolvió ponerle punto final al ciclo de Sergio Rondina, quien dejó de ser el entrenador del plantel profesional tras la derrota 1-0 frente a Estudiantes. En medio de ese escenario, el principal nombre que aparece para tomar el mando es el de Juan Manuel Sara, que se encamina a iniciar un nuevo ciclo en el Verdolaga después de su paso reciente por Estudiantes de Caseros.

La noticia sacudió a Ferro en un momento delicado. El equipo venía acumulando malos resultados, una alarmante falta de respuestas futbolísticas y una creciente impaciencia de los hinchas, que tras la última caída hicieron sentir su malestar en el estadio. La derrota ante Estudiantes no solo profundizó la crisis, sino que terminó de precipitar una decisión que en Caballito ya parecía inevitable: Rondina dejó su cargo de común acuerdo con la comisión directiva y el club activó de inmediato la búsqueda de un nuevo conductor.

El final del ciclo de Sergio Rondina en Ferro

El paso de Sergio Rondina al frente de Ferro se cerró después de nueve meses, con un saldo que estuvo lejos de las expectativas. Según la información compartida, el entrenador dirigió 22 partidos, con seis victorias, ocho empates y ocho derrotas, números que marcan una campaña irregular y que nunca terminaron de consolidar al equipo como protagonista. En la actual temporada, el Verdolaga sumó apenas nueve puntos en ocho partidos, no logró ganar ninguno de sus tres encuentros como local y quedó afuera de la zona de Reducido.

El golpe final llegó en Caballito. Ferro cayó 1-0 ante Estudiantes de Caseros en un partido en el que volvió a exhibir muchos de los problemas que arrastró durante buena parte del campeonato: poca generación de juego, escasa profundidad, falta de claridad ofensiva y serias dificultades para reaccionar en la adversidad. El equipo quedó en desventaja temprano, cuando Rostagno aprovechó una contra a los 10 minutos del primer tiempo, y desde entonces nunca encontró el camino para revertir la historia.

La actuación fue pobre de principio a fin. En el desarrollo, Estudiantes se mostró más ordenado, más claro para atacar los espacios y más firme para sostener la ventaja. Ferro, en cambio, acumuló imprecisiones y apostó a cambios que tampoco modificaron el trámite. Rondina movió el banco en el arranque del complemento, cambió nombres y estructura, pero el equipo siguió sin ideas. El resultado fue una nueva derrota en casa y un clima cada vez más hostil, con reprobación desde las tribunas y el ya clásico reclamo de los hinchas pidiendo cambios profundos.

Un presente que se fue deteriorando fecha tras fecha

Más allá de que la salida de Rondina se formalizó después del tropiezo ante Estudiantes, la realidad indica que el desgaste venía de antes. Ferro apenas había mostrado una reacción aislada con la victoria 1-0 ante Atlanta en Villa Crespo, gracias al gol de Lautaro Parisi, pero ni siquiera ese triunfo sirvió como punto de partida para un repunte sostenido. Antes y después de ese encuentro, el equipo alternó pasajes discretos con partidos muy flojos, sin una identidad clara y sin fortaleza como local.

En las últimas fechas, el Verdolaga dejó varias señales de alarma. Perdió 2-0 con Los Andes en Caballito, sufrió su primera derrota del torneo ante Godoy Cruz en Mendoza y tampoco logró quebrar el cero frente a All Boys, pese a haber tenido situaciones favorables e incluso un hombre de más en el tramo final. A eso se le sumó la sanción de tres fechas para Emanuel Dening, una baja sensible en ataque que también condicionó la estructura del equipo.

El rendimiento terminó siendo más preocupante que los propios números. Ferro comenzó el campeonato con una victoria ilusionante frente a San Telmo, empató agónicamente con San Miguel y rescató un punto valioso frente a Colón, pero luego entró en una curva descendente. El equipo pasó de mostrarse competitivo a ofrecer versiones deslucidas, con dificultades para sostener una propuesta ofensiva y poca solidez emocional para reaccionar ante los golpes.

Juan Manuel Sara, el nombre que toma fuerza para reemplazar a Rondina

Con el ciclo de Rondina terminado, todas las miradas apuntan ahora a Juan Manuel Sara, quien aparece como el gran candidato para convertirse en el nuevo entrenador de Ferro. Distintos reportes de este lunes señalan que el exarquero y entrenador será o está a un paso de ser el nuevo DT del Verdolaga, y que su asunción podría darse en las próximas horas.

La posible llegada de Sara no pasa inadvertida por varios motivos. En primer lugar, porque ya conoce el club y lo que implica dirigir a Ferro. En segundo término, porque su último paso como entrenador fue en Estudiantes de Caseros, experiencia que forma parte de su recorrido reciente. Y, además, porque su nombre aparece asociado a un perfil de técnico con conocimiento del ascenso, de la categoría y de los contextos complejos, algo que la dirigencia considera central en este momento.

También hay un componente emocional e identitario en esa elección. Reportes periodísticos remarcan que Sara tiene un vínculo especial con Ferro y que incluso ya tuvo una experiencia previa como DT del club. Ese antecedente le da a la historia un tono de regreso y revancha, en una institución que necesita reaccionar rápido para no perder terreno en una Primera Nacional siempre exigente y muy pareja.

Qué puede buscar Ferro con la vuelta de Sara

El posible regreso de Juan Manuel Sara respondería a una necesidad inmediata: ordenar un equipo golpeado. Ferro no solo necesita sumar puntos; también requiere reconstruir confianza, mejorar la competitividad y recuperar una línea futbolística que hoy no aparece. La sensación que dejó el ciclo de Rondina es que el plantel se fue quedando sin respuestas, y por eso la dirigencia habría optado por un cambio de rumbo antes de que la tabla se transforme en una amenaza más seria. Esta lectura surge como inferencia razonable a partir del presente deportivo del club, la salida del DT y la urgencia por definir un reemplazante.

Sara podría encontrarse con un escenario delicado, pero todavía reversible. Ferro suma 9 puntos en 8 partidos y ocupa el 19° puesto de la Zona A, una ubicación que lo deja lejos de los primeros lugares y también fuera del lote que hoy pelea por el Reducido. Aun así, la tabla todavía no está partida y el torneo recién comienza a tomar forma, por lo que una recuperación a tiempo puede cambiar el panorama.

El primer desafío inmediato será el compromiso ante Mitre de Santiago del Estero, programado para el domingo a las 17. Será un partido sensible por el contexto, por la necesidad de cortar la inercia negativa y porque Ferro necesita empezar a dar respuestas fuera de casa si quiere enderezar el rumbo en la Primera Nacional 2026.

El contexto deportivo de Ferro en la Primera Nacional 2026

La tabla marca con crudeza el arranque del Verdolaga. Con 2 triunfos, 3 empates y 3 derrotas, Ferro convirtió 6 goles y recibió 7, números modestos para un equipo que aspiraba a pelear más arriba. El problema no es solo estadístico: el equipo nunca terminó de construir una regularidad que le permitiera sostener un proyecto competitivo. La falta de victorias en Caballito potenció el malestar, porque en esta categoría hacerse fuerte de local suele ser un factor decisivo.

Además, el torneo muestra una Zona A muy apretada en la mitad de tabla. Equipos como Ciudad Bolívar, San Miguel, Quilmes, Gimnasia y Tiro o Racing de Córdoba se mantienen relativamente cerca entre sí, mientras que Ferro quedó estacionado en una franja en la que cualquier tropiezo te arrastra varios puestos hacia abajo. Esa es otra razón por la que la dirigencia se movió ahora: el margen para seguir esperando se redujo al mínimo.

La reconstrucción, otra vez en marcha en Caballito

A comienzos de 2026, Ferro había encarado la temporada con una fuerte renovación de plantel, una nueva estructura deportiva y la intención de dejar atrás un 2025 por debajo de las expectativas. El proyecto incluía numerosos refuerzos, renovaciones de juveniles y la continuidad de Rondina al mando, con la idea de construir un equipo competitivo. Sin embargo, el arranque del campeonato volvió a encender las alarmas y la dirigencia se vio obligada a intervenir antes de que la crisis se profundice aún más.

Ahora, todas las fichas parecen dirigirse hacia Juan Manuel Sara. La historia todavía espera confirmación oficial definitiva respecto de su asunción, pero en Ferro ya se preparan para un cambio de etapa. El desafío será enorme: levantar a un plantel golpeado, recuperar la confianza de la gente y volver a poner al Verdolaga en carrera en un torneo que no da tregua. Caballito vuelve a vivir horas de incertidumbre, aunque también de expectativa por un regreso que podría abrir un nuevo capítulo.




Central Norte dejó escapar el triunfo ante Mitre y sumó un empate con sabor amargo en el Martearena

Central Norte de Salta empató 1-1 con Mitre de Santiago del Estero en el estadio Padre Ernesto Martearena por la fecha 9 de la Primera Nacional 2026. El Cuervo ganaba con un gol de Gianluca Mancuso, pero un tanto en contra de Elías Calderón en el cierre le impidió quedarse con una victoria clave para acercarse a la zona de playoffs.

Central Norte de Salta dejó escapar una victoria muy importante en el estadio Padre Ernesto Martearena y terminó empatando 1-1 con Mitre de Santiago del Estero, en un partido correspondiente a la novena fecha de la Primera Nacional 2026. El equipo dirigido por Adrián Bastía logró romper el cero en el segundo tiempo gracias a Gianluca Mancuso, pero cuando parecía que los tres puntos quedaban en casa, una desafortunada acción terminó en gol en contra de Elías Calderón y selló un resultado que dejó un fuerte sabor amargo en el conjunto azabache.

El empate golpeó especialmente a Central Norte porque tenía una chance concreta de seguir escalando posiciones y acercarse a la zona de clasificación. Después de un arranque de torneo muy complicado, el Cuervo había empezado a mostrar una recuperación futbolística y anímica, por lo que este encuentro aparecía como una oportunidad ideal para consolidar ese crecimiento. Sin embargo, el desenlace del partido le impidió redondear una tarde que parecía encaminarse al triunfo.

Un primer tiempo parejo y con pocas emociones

La primera mitad del encuentro se desarrolló dentro de un contexto muy equilibrado. Central Norte intentó asumir el protagonismo frente a su gente, con la intención de adueñarse de la pelota y manejar el ritmo del partido, pero le costó encontrar profundidad en los últimos metros. Mitre, por su parte, planteó un trámite ordenado, priorizando el equilibrio defensivo y evitando conceder espacios.

Con el correr de los minutos, el partido se volvió trabado, áspero y con escasas llegadas claras. Ninguno de los dos equipos logró imponerse con claridad en el juego y las situaciones de riesgo prácticamente no aparecieron. Central Norte tuvo mayor voluntad para ir al frente, pero no consiguió traducir esa intención en acciones concretas que comprometieran seriamente al arco visitante. Mitre, en tanto, se mostró más especulativo, apostando a mantenerse firme y esperar alguna oportunidad en transición.

El 0-0 parcial al cabo de la primera etapa reflejaba con bastante fidelidad lo ocurrido en el campo. El partido estaba abierto, pero todavía sin dueño claro. A esa altura, todo indicaba que cualquier detalle podía terminar inclinando la balanza en el complemento.

Gianluca Mancuso rompió el cero para Central Norte

En el segundo tiempo, el equipo salteño mostró otra actitud. Con mayor decisión y más empuje, Central Norte salió a buscar el partido con una intensidad superior a la de la etapa inicial. Esa mejora se tradujo rápidamente en el marcador, porque a los 8 minutos del complemento apareció Gianluca Mancuso para marcar el 1-0 y desatar el festejo en el Padre Martearena.

El gol del mediocampista fue un premio al mejor inicio del Cuervo en la segunda mitad. Central Norte encontró en ese tramo una versión más agresiva, con mayor determinación para plantarse en campo rival y lastimar. El tanto modificó el escenario y parecía darle al equipo de Bastía la posibilidad de administrar el trámite con mayor tranquilidad, sosteniendo una ventaja clave ante un rival que venía golpeado y necesitado.

Con el 1-0 a favor, el conjunto azabache intentó manejar el ritmo del partido y proteger la diferencia. Sabía que no se trataba de una victoria más: sumar de a tres en casa le hubiera permitido dar un salto importante en la tabla y alimentar aún más la ilusión de meterse en la pelea por los puestos de arriba.

Cuando el triunfo parecía asegurado, llegó el golpe inesperado

Mitre no encontró demasiados caminos desde el juego, pero con el resultado en contra comenzó a mover el banco en busca de respuestas. Carlos Mayor apostó por los ingresos de Agustín Ramírez, Alan López y Enzo Avaro, tratando de darle mayor energía a su equipo en el tramo final. El Aurinegro fue más por empuje que por claridad futbolística, aunque logró mantenerse con vida en el partido.

Central Norte parecía tener el encuentro controlado. Sin embargo, a los 38 minutos del segundo tiempo, una jugada desafortunada cambió por completo el panorama. Elías Calderón, en una acción desafortunada dentro del área, convirtió en contra de su propio arco y decretó el 1-1. De esa manera, Mitre encontró un empate inesperado y silenció al Martearena en un momento en el que el Cuervo ya saboreaba la victoria.

Ese gol en contra terminó siendo un golpe durísimo para Central Norte, no solo por el momento en el que llegó, sino también por el contexto del partido. El equipo salteño había hecho el esfuerzo para ponerse en ventaja y estaba cerca de cerrar una victoria valiosa, pero una acción aislada lo dejó sin premio completo.

Central Norte no logró reaccionar en el cierre

Después del empate, el equipo de Bastía intentó reaccionar en los minutos finales. Buscó ir nuevamente al frente, empujado por la urgencia y por el acompañamiento de su gente, pero no encontró los caminos necesarios para volver a ponerse arriba en el marcador. Mitre, en cambio, se aferró al punto y terminó celebrando un resultado positivo fuera de casa.

La sensación final fue mucho más favorable para la visita que para el local. Mientras Mitre se llevó un punto valioso en su viaje a Salta, Central Norte terminó con bronca por haber dejado escapar una chance muy importante. El resultado, además, le impidió meterse de lleno en la conversación por los puestos de clasificación y lo obligó a seguir remando desde la mitad de la tabla.

Un empate que duele por el contexto del torneo

El empate ante Mitre dejó expuesto que Central Norte todavía está en una etapa de construcción dentro de la temporada. El equipo ha mostrado una mejora respecto de su arranque, logró sumar victorias importantes y mostró algunos signos de crecimiento colectivo, pero también sigue evidenciando que necesita consolidarse para sostener resultados favorables hasta el cierre de los partidos.

Después de aquel comienzo de torneo para el olvido, el Cuervo había conseguido salir de una zona incómoda y levantar con triunfos valiosos, como el conseguido ante All Boys y el clásico frente a Gimnasia y Tiro. En ese marco, el duelo ante Mitre aparecía como una posibilidad concreta de confirmar la levantada. Por eso, el 1-1 terminó dejando una frustración mayor.

No es un resultado catastrófico, pero sí un empate que pesa por cómo se dio y por lo que estaba en juego. Central Norte lo ganaba, estaba controlando el cierre y dejó escapar dos puntos que podían resultar determinantes para seguir escalando en la Zona A.

Cómo quedaron Central Norte y Mitre en la tabla

Con este empate, Central Norte quedó con 9 puntos y se ubica en la 13ª posición de la Zona A, mientras que Mitre de Santiago del Estero suma 8 unidades y aparece en el 15º puesto. El reparto de puntos no modificó demasiado el escenario de ninguno de los dos, aunque sí dejó a ambos todavía lejos de consolidarse en una zona tranquila del campeonato.

En el caso del Cuervo, el punto sirve para seguir sumando, pero no alcanza para dar el salto que buscaba. La oportunidad de arrimarse a los lugares de clasificación quedó postergada, y ahora el desafío será recuperar fuera de casa lo que se escapó en Salta. Para Mitre, en cambio, el empate tiene otro valor: corta un poco la inercia negativa y le permite rescatar algo de una visita compleja.

Lo que viene para ambos equipos

Luego de este empate, Central Norte deberá enfocarse en su próximo compromiso como visitante frente a Almirante Brown en Isidro Casanova, en un duelo que volverá a ser importante para sus aspiraciones de seguir creciendo en el torneo. El equipo de Bastía necesitará recuperar fortaleza emocional y sostener durante más tiempo lo bueno que viene mostrando en algunos pasajes de los partidos.

Mitre, por su parte, será local en la próxima fecha ante Ferro Carril Oeste. El Aurinegro acumula seis partidos sin ganar, por lo que intentará aprovechar ese envión anímico que le dejó el empate en Salta para volver a cortar la mala racha.

Un empate que deja lecciones en Central Norte

Más allá de la bronca por el resultado, el partido también deja señales para Central Norte. La aparición de Gianluca Mancuso como goleador de la tarde fue un dato positivo, al igual que la reacción del equipo en el arranque del segundo tiempo. Pero al mismo tiempo, el empate volvió a marcar que en la Primera Nacional no alcanza con tener pasajes favorables: hay que saber sostener la concentración hasta el final.

El equipo salteño sigue creciendo, pero todavía necesita afinar detalles para transformarse en un conjunto más confiable y regular. Este 1-1 ante Mitre dejó esa doble lectura: por un lado, que Central Norte está más competitivo que en las primeras fechas; por otro, que todavía le falta dar un paso más para convertir esas mejoras en victorias consistentes.

Síntesis del partido

Central Norte 1-1 Mitre (SE)
Goles: Gianluca Mancuso (8′ ST) para Central Norte; Elías Calderón en contra (38′ ST) para Mitre.
Estadio: Padre Ernesto Martearena
Competencia: Primera Nacional 2026 – Fecha 9

Posiciones de ambos equipos

Central Norte: 13° con 9 puntos.
Mitre de Santiago del Estero: 15° con 8 puntos.




Gimnasia y Tiro cayó ante Chacarita y se hunde

Gimnasia y Tiro de Salta perdió 2-0 ante Chacarita en Buenos Aires, en el debut de Juan Manuel Azconzábal, y confirmó su fuerte bajón en la Primera Nacional: el Albo lleva cinco partidos sin ganar y apenas sumó 2 de los últimos 15 puntos.

Gimnasia y Tiro de Salta volvió a golpear contra una pared. Esta vez fue en Buenos Aires, donde cayó por 2-0 frente a Chacarita en el estadio 18 de Julio, por la novena fecha de la Zona B de la Primera Nacional 2026. El encuentro marcó además el debut de Juan Manuel Azconzábal como entrenador del Albo, pero el estreno del nuevo ciclo no trajo alivio: el equipo salteño volvió a fallar, fue superado por un rival que venía golpeado y quedó cada vez más lejos de aquella imagen sólida y puntera que mostró en el arranque del torneo.

La derrota dejó una señal muy clara. Gimnasia y Tiro cae en picada. El Millonario acumuló su quinto partido sin ganar y apenas rescató 2 de los últimos 15 puntos en juego, una secuencia que explica con crudeza el desplome futbolístico y anímico de un plantel que hace poco más de un mes estaba en la cima y hoy mira de reojo la zona de clasificación. El golpe en San Martín no fue solo por el resultado, sino también por la sensación de un equipo que otra vez mostró fragilidad, poca respuesta y muy escasa capacidad de reacción.

El partido arrancó con un Chacarita decidido a imponer condiciones. El conjunto local salió con agresividad, ensanchó la cancha, utilizó bien a sus laterales y empezó a generar peligro desde el arranque. A los 3 minutos avisó Nicolás Pantaleone con una aparición por izquierda y, poco después, Miguel Mellado probó de media distancia con un remate que pasó muy cerca. Gimnasia y Tiro, mientras tanto, tardó en acomodarse. Se vio superado por la dinámica inicial del Funebrero y otra vez entró al partido con dificultades para controlar el ritmo y el territorio.

Sin embargo, en medio del dominio local, el Albo tuvo una chance clarísima para ponerse en ventaja. A los 17 minutos, Juan Galetto apareció solo en ofensiva, sacó un potente remate y obligó a una muy buena intervención de Enrique Bologna. Fue una de las pocas jugadas en las que el equipo salteño logró romper la estructura rival con claridad. También Fabricio Rojas generó peligro con un derechazo que volvió a exigir al arquero local. Pero esa mejoría parcial no se tradujo en gol, y en este tipo de partidos, perdonar suele costar caro.

Cuando el trámite comenzaba a emparejarse, Chacarita encontró la llave del partido. A los 21 minutos del primer tiempo, Álvaro Cuello ejecutó un tiro libre frontal con precisión y Nicolás Pantaleone apareció sin marca para ganar de cabeza en el área y abrir el marcador. El 1-0 fue un golpe fuerte para Gimnasia, que venía insinuando una leve reacción. La pelota parada volvió a exponer problemas defensivos del Albo, que no logró controlar una acción previsible y quedó otra vez en desventaja.

Lejos de reaccionar con orden, el equipo salteño volvió a quedar desacomodado. Aunque intentó responder enseguida con un buen intento individual del Pollo Rojas, la sensación era que cada avance de Chacarita encontraba espacios. Y así llegó el segundo golpe. A los 36 minutos, Brian Calderara envió un centro por la izquierda y, por el segundo palo, Francisco Facello apareció para definir con precisión y marcar el 2-0. Fue una ráfaga letal, un nuevo mazazo para un Gimnasia y Tiro que otra vez se mostró vulnerable en los momentos decisivos del partido.

Ese primer tiempo sintetizó buena parte del presente del Albo. Porque no se trató únicamente de una derrota parcial. Fue la confirmación de un equipo que perdió firmeza, confianza y lectura de juego. Chacarita, que llegaba necesitado y arrastrando una mala racha, supo golpear en los momentos justos, fue práctico, defendió bien y desnudó las dudas del conjunto salteño. Gimnasia, en cambio, volvió a ser un equipo largo, con dificultades para sostener la tensión competitiva y muy dependiente de arrestos individuales.

En el segundo tiempo, con el 2-0 a favor, el local optó por una postura más conservadora. Le cedió la pelota a Gimnasia y Tiro, cerró caminos internos y esperó el error para salir de contra. El Albo adelantó líneas por necesidad, pero nunca encontró profundidad real. Tuvo tenencia, sí, pero fue una posesión estéril, sin sorpresa, sin cambio de ritmo y sin situaciones claras que permitieran pensar en una remontada. El arquero Bologna prácticamente no pasó sobresaltos en el complemento y la defensa de Chacarita resolvió con seguridad cada intento salteño.

Incluso el Funebrero estuvo más cerca del tercero que Gimnasia del descuento. Mario Sanabria generó peligro en dos pelotas paradas y Federico Cosentino tuvo que intervenir para evitar una caída más amplia. Eso también habla del desarrollo del encuentro: aun con la necesidad de buscar el partido, el equipo del Vasco Azconzábal nunca logró someter realmente al rival. El 2-0 final, por lo tanto, terminó siendo justo. Chacarita fue más claro, más ordenado y más efectivo. Gimnasia y Tiro volvió a dejar una imagen opaca.

La derrota también golpea por el contexto. Azconzábal asumió hace pocos días, en reemplazo de Fernando Teté Quiroz, quien renunció tras el clásico perdido ante Central Norte y luego del desgaste que venía arrastrando desde semanas atrás. Tras un breve interinato de Sergio Plaza y el empate 1-1 con San Martín de San Juan, la dirigencia apostó por un entrenador de experiencia para intentar enderezar el rumbo. Pero el estreno del Vasco no trajo soluciones inmediatas y, por el contrario, dejó al descubierto que el problema es más profundo.

El retroceso de Gimnasia y Tiro es muy marcado. Después de vencer a Almagro en la fecha 3 y sostener un arranque ideal, el equipo entró en una espiral descendente. Empató sin goles con Temperley, perdió con Nueva Chicago en Mataderos, cayó en el clásico ante Central Norte, igualó con San Martín de San Juan y ahora sumó un nuevo traspié frente a Chacarita. La racha demuestra que el equipo perdió regularidad, se desarmó en lo anímico y ya no encuentra respuestas dentro del campo.

Además, el momento impacta directamente en la tabla. Gimnasia y Tiro quedó con 11 puntos, producto de tres victorias, dos empates y tres derrotas, con ocho goles a favor y nueve en contra. Es un registro que refleja cómo se evaporó rápidamente la ventaja construida en el inicio. Chacarita, en tanto, llegó a 8 unidades y logró un triunfo estratégico para salir del fondo. Para el Albo, en cambio, la alarma está encendida: de mirar a todos desde arriba pasó a quedar fuera de la zona más fuerte de protagonismo.

Hay otro aspecto que inquieta: la respuesta futbolística fue escasa incluso frente a un rival que también arrastraba problemas. Chacarita venía de una racha negativa, con cuatro derrotas consecutivas y un empate en Tucumán antes de recibir a Gimnasia. Aun así, encontró en el Albo a un adversario permeable, sin agresividad sostenida y con dificultades para sostener el plan de partido. Perder contra un rival golpeado, en un duelo donde ambos llegaban con urgencias, profundiza todavía más la preocupación en el conjunto salteño.

Ahora el margen es corto. Gimnasia y Tiro deberá cambiar rápidamente de foco porque este miércoles tendrá un compromiso importante por Copa Argentina frente a Gimnasia de Mendoza, y luego recibirá a Güemes de Santiago del Estero por la Primera Nacional. Azconzábal afronta así una agenda cargada, con tres partidos en pocos días, en un contexto tenso y con la necesidad inmediata de dar respuestas. No hay tiempo para grandes ensayos: necesita recuperar competitividad, confianza y resultados casi de inmediato.

La caída en San Martín, entonces, no fue una derrota más. Fue la confirmación de que Gimnasia y Tiro atraviesa una crisis futbolística seria. El equipo perdió solidez, perdió impulso y perdió terreno. Lo más preocupante es que también parece haber perdido el rumbo. Si el arranque de torneo había invitado a soñar, el presente obliga a bajar a la realidad: hoy el Albo cae en picada y necesita reaccionar cuanto antes para no comprometer seriamente sus aspiraciones en la Primera Nacional 2026.




San Telmo, Patronato y San Miguel festejaron en el sábado de la Primera Nacional

San Telmo, Patronato y San Miguel fueron los grandes ganadores del sábado en la Primera Nacional 2026. El Candombero venció a Godoy Cruz y salió de la zona de descenso, el Patrón se hizo fuerte en José Ingenieros para cortar su mala racha y San Miguel se quedó con el clásico ante Morón en una jornada que dejó movimientos importantes en ambas zonas.

San Telmo, Patronato y San Miguel animaron un sábado clave en la Primera Nacional

La jornada del sábado en la Primera Nacional dejó tres victorias que pueden marcar un antes y un después para sus protagonistas. San Telmo, Patronato y San Miguel sumaron de a tres en contextos muy diferentes, pero con un denominador común: los tres necesitaban un golpe fuerte para cambiar el ánimo y acomodarse en sus respectivos objetivos.

El caso de San Telmo fue probablemente uno de los más sensibles. El conjunto de la Isla Maciel llegaba golpeado, tras el cambio de entrenador y con la presión de salir de la zona baja. En ese escenario, el equipo de Marcelo Vázquez respondió con una actuación sólida y venció 2-0 a Godoy Cruz, un rival que venía invicto y que aparecía como uno de los candidatos de la categoría. El Candombero golpeó en momentos justos, sostuvo el orden y encontró una victoria que no solo le permitió cortar una racha adversa, sino también salir de la zona de descenso. Martín Batallini, que había ingresado por la lesión de Tisera durante la entrada en calor, abrió el marcador, mientras que el segundo llegó tras un desvío de Mateo Mendoza en contra. Fue, además, el primer triunfo del nuevo ciclo de Vázquez, que había comenzado con derrota ante Morón.

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En la otra vereda quedó Godoy Cruz, que perdió el invicto y dejó pasar una gran oportunidad de afirmarse arriba. El Tomba venía de dos triunfos valiosos, incluido uno en un duelo directo frente a Acassuso, pero esta vez no encontró respuestas en la Isla Maciel. El equipo mendocino sufrió el golpe en el primer tiempo, tampoco pudo reaccionar en el complemento y terminó cerrando una tarde muy floja, incluso con la expulsión de Lucas Arce en el tramo final. La derrota frenó su envión y encendió una señal de alerta de cara a la próxima fecha, donde recibirá justamente a San Miguel.

Otro de los triunfos destacados del sábado fue el de Patronato, que logró una victoria tan necesaria como trabajada. El equipo entrerriano derrotó 1-0 a Almagro en José Ingenieros y consiguió su primer triunfo fuera de casa en la temporada 2026. El gol de Tomás Attis, de cabeza, en el arranque del segundo tiempo, le dio forma a un resultado valioso para un equipo que venía de una semana muy movida tras la salida de Rubén Darío Forestello y la asunción interina de Marcelo Candia. Patronato mostró una imagen distinta: más ordenado, mejor parado defensivamente y con mayor equilibrio entre líneas. Aun sin sobrarle demasiado en ataque, supo aprovechar su momento y luego defendió la ventaja con firmeza, incluso después de quedarse con diez por la expulsión de Federico Bravo.

La victoria del Patrón cobra todavía más valor si se la analiza en el contexto previo. El conjunto de Paraná arrastraba una racha muy negativa, con malos resultados que habían desembocado en la salida de Forestello y en una crisis futbolística evidente. Venía de caer ante Gimnasia de Jujuy y de ocupar los puestos del fondo en la Zona B. Por eso, el éxito ante Almagro no solo significó tres puntos: fue también una bocanada de aire para un plantel que necesitaba reencontrarse con una versión más competitiva. Del otro lado, el Tricolor de José Ingenieros dejó pasar la chance de meterse en zona de Reducido y sumó su segunda derrota consecutiva. Además, aunque contó con superioridad numérica en el cierre, no logró quebrar la resistencia rojinegra.

El tercer gran festejo de la jornada fue el de San Miguel, que se quedó con el clásico ante Deportivo Morón por 2-1 en Los Polvorines. El equipo de Gustavo Coleoni cortó una racha de cuatro partidos sin triunfos y volvió a meterse de lleno en la conversación de la Zona A. El Verde pegó de entrada con un gol de Kevin Ceceri a los cinco minutos, aprovechó luego la expulsión de Tomás Ramírez en el cierre del primer tiempo y, aunque sufrió el empate parcial de Ezequiel Bulacio en el amanecer del complemento, reaccionó rápidamente para volver a ponerse arriba gracias al tanto de Bruno Nasta. Después supo aguantar y administrar un partido que, por tratarse de un clásico y por el contexto, tenía una carga emocional especial.

Para San Miguel, el triunfo representa mucho más que tres puntos. El equipo venía de una dura goleada ante Colón en Santa Fe, acumulaba cuatro fechas sin ganar y comenzaba a generar preocupación por su nivel. Por eso, imponerse ante Morón en un partido de alta tensión le devolvió confianza, lo sostuvo en puestos de Reducido y le permitió recuperar terreno en una zona muy pareja. La contracara fue Morón, que llegaba como uno de los líderes y con la ilusión de sostenerse arriba, pero terminó sufriendo un duro tropiezo. El equipo de Walter Otta, que incluso había logrado el empate con un hombre menos, no pudo resistir el nuevo golpe y ahora quedó obligado a revalidar su candidatura en la próxima fecha ante Colón.

Así, el sábado de la Primera Nacional dejó movimientos importantes en ambas zonas. San Telmo encontró una victoria que puede ser un punto de partida en su intento por escapar de la zona roja. Patronato recuperó oxígeno en un momento crítico y mostró señales de reacción tras el cambio de mando. San Miguel, por su parte, volvió a sonreír en el partido que más quería ganar y se acomodó otra vez entre los protagonistas. En una categoría larga, cerrada y muy cambiante, jornadas como esta muchas veces terminan pesando más de lo que indican solamente los resultados.