River goleó a Blooming, ganó el Grupo H y avanzó directo a octavos de la Sudamericana

River goleó a Blooming por 3-0 en el Monumental, quedó primero del Grupo H de la CONMEBOL Sudamericana y avanzó directamente a octavos de final, con goles de Maximiliano Salas, Fausto Vera y Lucas Silva.

River goleó a Blooming por 3-0 en el Estadio Monumental, cerró la fase de grupos como líder del Grupo H y consiguió la clasificación directa a los octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana 2026. El equipo de Eduardo Coudet destrabó el partido en el segundo tiempo con goles de Maximiliano Salas, Fausto Vera y Lucas Silva, en una noche que también dejó un dato histórico: el Millonario terminó jugando con once futbolistas surgidos de sus divisiones inferiores.

River goleó a Blooming y se metió en octavos como líder del Grupo H

River goleó a Blooming por 3-0 en el Estadio Monumental y consiguió el objetivo que había ido a buscar en la última fecha del Grupo H de la CONMEBOL Sudamericana 2026: ganar, cerrar la zona como primero y meterse directamente en los octavos de final.

El equipo de Eduardo Coudet venía de una semana emocionalmente fuerte, marcada por la derrota ante Belgrano en la final del Torneo Apertura. Por eso, el partido ante Blooming no solo tenía valor continental: también era una prueba de respuesta futbolística y anímica. River necesitaba dar vuelta la página, recuperar confianza y sostener su lugar de privilegio en la Sudamericana.

El resultado terminó siendo contundente, aunque el desarrollo no fue lineal. El Millonario dominó desde el inicio, tuvo un penal temprano que Maximiliano Salas estrelló en el palo, acumuló situaciones, pero se fue al descanso 0-0 y con silbidos desde las tribunas. En el complemento, encontró los goles, quebró la resistencia boliviana y terminó construyendo una victoria amplia.


Una noche que empezó incómoda para River

River salió a jugar con la intención de ser protagonista desde el primer minuto. Tuvo la pelota, presionó alto y llevó el partido al campo de Blooming. El equipo boliviano, con pocas herramientas ofensivas, se replegó cerca de su área y trató de sostener el cero con un bloque bajo.

A los 10 minutos llegó la primera gran chance. Tomás Galván fue derribado dentro del área y el árbitro Roberto Bruno Pérez Gutiérrez sancionó penal. Maximiliano Salas se hizo cargo de la ejecución, cruzó su remate, pero la pelota dio en el palo. Ese fallo marcó el primer tramo del partido: River dominaba, pero no podía convertir.

El Millonario siguió atacando. A los 20 minutos, Salas volvió a tener una oportunidad clara, esta vez de cabeza, pero se encontró con una buena respuesta del arquero Gustavo Almada. Entre los 20 y los 40 minutos, Blooming ajustó marcas, defendió con más concentración y logró enfriar el ritmo ofensivo del local.

River era dueño absoluto de la pelota, pero le faltaba profundidad. La posesión no alcanzaba para quebrar una defensa que acumulaba jugadores en los últimos metros. Esa falta de eficacia provocó fastidio en el Monumental y el equipo se fue al descanso con un 0-0 que no reflejaba el dominio, pero sí las dificultades para transformar superioridad en goles.


El segundo tiempo cambió con Martínez Quarta y Salas

El complemento arrancó con un River todavía algo impreciso, pero con mayor decisión para romper líneas. El primero en encender la alarma fue Lucas Martínez Quarta, quien tomó la iniciativa, avanzó con pelota dominada, pisó el área y estuvo cerca de marcar con una chilena.

Esa jugada anticipó lo que vendría. A los 11 minutos del segundo tiempo, el propio Martínez Quarta volvió a ir al frente y metió una asistencia precisa para Maximiliano Salas. El delantero, que había fallado el penal en el primer tiempo, tuvo revancha: controló dentro del área y definió para poner el 1-0.

El gol liberó a River. Blooming, que hasta ese momento había resistido con orden, empezó a desmoronarse. El equipo boliviano ya no pudo sostener la intensidad defensiva y el Millonario encontró espacios para jugar con mayor comodidad.


Fausto Vera marcó su primer gol en River

A los 22 minutos del segundo tiempo, River volvió a golpear. Joaquín Freitas cayó dentro del área y el árbitro sancionó penal. El VAR revisó la acción, pero la decisión fue ratificada. Esta vez el encargado de patear fue Fausto Vera, quien convirtió el 2-0.

El tanto tuvo un valor especial: fue el primer gol de Vera con la camiseta de River. El mediocampista, que llegó como una pieza importante para darle equilibrio al equipo, tuvo su estreno goleador en una noche de clasificación continental.

Ese segundo gol terminó de encaminar el partido. River ya no tenía la presión del resultado, Blooming quedó definitivamente golpeado y el Monumental empezó a vivir una segunda parte mucho más cómoda.


Lucas Silva selló la goleada con un golazo

La frutilla del postre llegó a los 84 minutos. Tras una pelota parada y un rebote, Lucas Silva capturó la pelota fuera del área y sacó un derechazo impecable que se metió pegado al palo izquierdo del arquero Gustavo Almada.

Fue el 3-0 definitivo y una de las imágenes más emotivas de la noche. Silva, de apenas 19 años y con pocos partidos en Primera, marcó su primer gol con la camiseta de River. Un golazo en el Monumental, en una noche de clasificación y con el equipo cerrando el grupo en lo más alto.

El tanto del juvenil también reforzó uno de los grandes mensajes que dejó el partido: River terminó con una fuerte presencia de futbolistas formados en el club, algo que Coudet valoró especialmente después del encuentro.


Cómo terminó jugando River: once jugadores surgidos de inferiores

Uno de los datos más impactantes de la noche fue cómo terminó jugando River. Más allá del triunfo y de la clasificación, el Millonario finalizó el partido con once futbolistas surgidos de las divisiones inferiores del club, algo que no ocurría desde 1983.

Los once jugadores formados en River que terminaron en cancha fueron:

Puesto Jugador
Arquero Santiago Beltrán
Defensor Ulises Giménez
Defensor Lucas Martínez Quarta
Defensor Lautaro Rivero
Defensor Facundo González
Mediocampista Lucas Silva
Mediocampista Santiago Lencina
Mediocampista Lautaro Pereyra
Mediocampista Juan Cruz Meza
Delantero Joaquín Freitas
Delantero Jonathan Spiff

Este dato no es menor. River venía atravesando una etapa de recambio, con lesiones, desgaste físico, críticas por la final perdida y decisiones pendientes de mercado. En ese contexto, cerrar un partido internacional con once jugadores del club funcionó como una señal fuerte hacia el futuro.

Coudet ya había empezado a darle espacio a varios juveniles durante el semestre. Lucas Silva, Lautaro Pereyra y Jonathan Spiff debutaron bajo su conducción, mientras que Juan Cruz Meza y Joaquín Freitas ganaron protagonismo en partidos importantes.


Coudet y sus declaraciones: respaldo, autocrítica y mercado de pases

Después del triunfo, Eduardo Coudet se mostró conforme con la reacción de River. El entrenador valoró el resultado, la clasificación y la forma en que el equipo logró recuperarse del golpe sufrido en Córdoba ante Belgrano.

El DT reconoció que la derrota en la final del Apertura dejó tristeza, pero remarcó que el equipo pudo responder rápidamente: “En Córdoba quedó mucha tristeza. Quería coronar el torneo ganando, pero no se pudo. Se llegó con dificultades, intentamos y no nos alcanzó. Por suerte ahora ganamos”.

También asumió la responsabilidad por las críticas recibidas después de la final perdida. Coudet fue claro al señalar que es la cabeza visible del proceso y que entiende el malestar cuando los resultados no acompañan. Sin embargo, defendió el crecimiento del equipo y destacó que River llegó a una final que meses atrás parecía impensada.

Sobre los juveniles, dejó una frase importante: sostuvo que el club probablemente aceleró procesos por necesidad, pero que los chicos respondieron bien. Además, remarcó que son futbolistas de la escuela de River, técnicos y con buena formación. Para el entrenador, no hay secretos: debe jugar el que mejor esté.


La situación de Juanfer Quintero

Coudet también habló de Juan Fernando Quintero, uno de los temas sensibles del presente de River. El colombiano no jugó ante Blooming por una sinovitis en la rodilla izquierda y su futuro aparece abierto de cara al segundo semestre.

El entrenador negó cualquier ruptura o conflicto. Explicó que habló con Juanfer durante una hora y media, que mantiene una gran relación con él y que no hay problemas internos. También aclaró que el jugador sigue siendo tenido en cuenta y que no le manifestó una decisión de salida.

La declaración fue importante porque en los días previos se había instalado la posibilidad de que Quintero estuviera viviendo sus últimos días en River. Coudet buscó bajar el ruido y cerrar el tema desde la normalidad interna.


Otamendi, el mercado y el River que viene

Otro punto fuerte de la conferencia fue el mercado de pases. Coudet fue consultado por la posible llegada de Nicolás Otamendi y respondió con cautela, aunque dejó en claro que le gustaría contar con un futbolista de esa jerarquía.

También remarcó que por primera vez podrá participar activamente en el armado del plantel, eligiendo futbolistas con las características que considera necesarias para su idea de juego. En ese sentido, el técnico fue directo: quiere armar algo fuerte para el segundo semestre.

River cerró la primera parte del año con un título perdido, pero con clasificación continental asegurada y con la necesidad de reforzarse para competir por la Sudamericana.


Análisis del partido: River fue ampliamente superior

Los números reflejan una superioridad total de River. El Millonario terminó con 74% de posesión, contra apenas 26% de Blooming. También registró 22 remates totales, mientras que el equipo boliviano apenas tuvo 2. La diferencia en producción ofensiva fue enorme.

River también dominó en la calidad de las situaciones: generó 2.82 goles esperados, contra apenas 0.05 de Blooming. Es decir, el equipo visitante prácticamente no generó peligro real durante toda la noche. Además, el Millonario tuvo 9 remates a puerta, 3 grandes ocasiones, 8 córneres y 35 toques en el área rival. Blooming no tuvo córneres ni toques en el área rival.

La diferencia en pases también fue clara: River completó 462 de 525 pases, con una precisión del 88%. Blooming apenas completó 120 de 192, con un 63%. El equipo boliviano pasó largos tramos defendiendo cerca de su arco, con dificultades para salir y sin presencia ofensiva sostenida.

La estadística de remates dentro del área resume el desarrollo: River tuvo 15 disparos desde adentro del área, mientras que Blooming no registró ninguno. Fue un partido de un solo equipo en términos de ataque.


Las claves del triunfo de River

1. Dominio absoluto de la pelota

River manejó el 74% de la posesión y jugó casi todo el partido en campo rival. Blooming nunca pudo discutirle el control del juego.

2. Revancha de Maximiliano Salas

Salas falló un penal en el primer tiempo, pero no se cayó anímicamente. En el complemento apareció para abrir el marcador y destrabar el partido.

3. Martínez Quarta fue clave en el quiebre

El central tuvo una actuación importante en defensa y en ataque. Fue quien habilitó a Salas en el 1-0 y también participó en la jugada que terminó en el gol de Lucas Silva.

4. Primer gol de Fausto Vera

El mediocampista convirtió de penal y marcó su primer tanto desde su llegada al club. Su gol le dio tranquilidad definitiva al equipo.

5. Golazo y estreno de Lucas Silva

El juvenil selló la goleada con un derechazo desde afuera del área y convirtió su primer gol en Primera División.

6. El cierre con once jugadores del club

River terminó con once futbolistas formados en sus divisiones inferiores, un dato histórico y simbólico para el futuro del plantel.


Tabla estadística completa: River vs Blooming

Estadística River Plate Blooming
Resultado final 3 0
Goles esperados, xG 2.82 0.05
Posesión 74% 26%
Remates totales 22 2
Remates a puerta 9 1
Grandes ocasiones 3 0
Córneres 8 0
Precisión de pases 88% 63%
Pases completados 462/525 120/192
Tarjetas amarillas 1 1
xG a puerta, xGOT 2.20 0.05
Remates fuera 10 0
Remates rechazados 3 1
Remates dentro del área 15 0
Remates fuera del área 7 2
Tiros al palo 1 0
Toques en el área rival 35 0
Pases entre líneas completados 2 0
Fueras de juego 0 0
Tiros libres 11 19
Pases largos 65% 21%
Pases largos completados 26/40 9/42
Pases en el tercio final 75% 47%
Pases en el tercio final completados 128/171 22/47
Centros completados 33% 0%
Centros completados / intentados 8/24 0/3
Asistencias esperadas, xA 1.48 0.04
Saques de banda 20 16
Faltas 19 11
Entradas ganadas 67% 50%
Entradas ganadas / intentadas 14/21 11/22
Duelos ganados 48 52
Despejes 6 31
Intercepciones 16 11
Errores que terminaron en remate 0 0
Errores que terminaron en gol 0 1
Atajadas 1 6
xGOT enfrentado 0.05 2.20
Goles evitados 0.05 -0.80

Síntesis del partido

Dato Información
Partido River Plate 3-0 Blooming
Competencia CONMEBOL Sudamericana 2026
Fase Sexta fecha del Grupo H
Estadio Monumental
Goles de River Maximiliano Salas, Fausto Vera y Lucas Silva
Figura destacada Lucas Martínez Quarta / Lucas Silva
Dato clave River ganó el Grupo H
Clasificación River avanzó directo a octavos de final
Penal fallado Maximiliano Salas en el primer tiempo
Penal convertido Fausto Vera en el segundo tiempo
Dato histórico River terminó con once jugadores surgidos del club
Entrenador Eduardo Coudet

Cómo quedó River en la Sudamericana

River cerró la fase de grupos como líder del Grupo H y consiguió el pase directo a los octavos de final. El objetivo era importante porque el primero de cada zona evita el playoff contra los terceros de la Copa Libertadores.

Aunque no terminó como el mejor de todos los primeros de la competencia, el Millonario cumplió con lo principal: ganó su grupo, se metió entre los mejores 16 y tendrá tiempo para recuperar futbolistas, descansar y preparar el segundo semestre.


River ganó, respiró y cerró el grupo con autoridad

River goleó a Blooming y cerró la fase de grupos de la CONMEBOL Sudamericana con una victoria necesaria. El 3-0 en el Monumental le permitió al equipo de Eduardo Coudet quedarse con el primer puesto del Grupo H, avanzar directo a octavos y recuperar algo de calma después del golpe sufrido en la final del Torneo Apertura.

La noche tuvo dos caras. En el primer tiempo, River dominó pero no convirtió, falló un penal y se fue al descanso con murmullos. En el segundo, corrigió, aceleró y encontró los goles que necesitaba. Salas tuvo revancha, Vera marcó por primera vez y Silva cerró todo con un golazo inolvidable.

Pero el dato más potente estuvo en el cierre: River terminó jugando con once futbolistas de sus divisiones inferiores. En medio de un plantel que se prepara para una posible renovación, esa imagen dejó un mensaje fuerte. El futuro ya está adentro del club, y Coudet parece dispuesto a darle lugar.

River no solo ganó. También mostró carácter, recuperó confianza y dejó una señal de identidad de cara a lo que viene.




River, el día después: la final perdida ante Belgrano aceleró una renovación inevitable

River prepara una fuerte renovación después de la derrota 3-2 ante Belgrano en la final del Torneo Apertura 2026. El equipo de Eduardo Coudet quedó golpeado, varios jugadores podrían irse y en Núñez ya analizan cómo reconstruir el plantel para el segundo semestre.

La derrota de River Plate ante Belgrano en la final del Torneo Apertura 2026 dejó mucho más que una frustración deportiva. El 3-2 sufrido en el Mario Alberto Kempes no modificó por completo el diagnóstico interno, pero sí aceleró decisiones que ya venían madurando en Núñez: el plantel necesita una renovación profunda, una depuración futbolística y una reestructuración que le permita a Eduardo Coudet encarar el segundo semestre con más certezas.

River prepara una fuerte renovación porque la primera mitad del año dejó señales contradictorias. El equipo llegó a la final, eliminó a rivales importantes y mostró carácter en varios mata-mata, pero también volvió a dejar dudas de funcionamiento, sufrió con la pelota parada, perdió solidez en momentos clave y no pudo sostener ventajas. Ante Belgrano, estuvo dos veces arriba en el marcador, pero el Pirata reaccionó, lo dio vuelta y consiguió el primer título de su historia.

El partido tuvo momentos determinantes. Facundo Colidio abrió el marcador tras una acción que nació por izquierda, pero Morales igualó de cabeza luego de un centro de Lucas Zelarayán. En el complemento, River volvió a ponerse arriba con una gran conducción de Colidio y definición de Tomás Galván, pero una mano de Lautaro Rivero derivó en penal y Uvita Fernández empató. Minutos después, el propio delantero de Belgrano marcó el 3-2 que terminó de derrumbar al Millonario.

Los jugadores que podrían irse de River

El día después de la final dejó una lista de nombres con futuro abierto. Según la información interna que maneja el club, los futbolistas que podrían salir en el próximo mercado son Paulo Díaz, Lautaro Rivero, Fabricio Bustos, Kevin Castaño, Juan Fernando Quintero, Ian Subiabre y Maximiliano Salas.

Cada caso tiene una explicación distinta. Algunos aparecen por bajo rendimiento, otros por falta de continuidad y también hay jugadores que podrían dejar dinero importante en una eventual venta. La dirigencia entiende que será necesario equilibrar lo deportivo con lo económico: River invirtió fuerte en varios futbolistas que hoy no son indiscutidos y sabe que recuperar esos montos no será sencillo.

El caso de Juan Fernando Quintero es uno de los más resonantes. El colombiano perdió protagonismo en el tramo final y en la final apenas sumó algunos minutos, una situación que generó cuestionamientos entre los hinchas. Su representante ya había dejado abierta la posibilidad de una salida tras el Mundial de Clubes y en River reconocen que una oferta importante podría marcar el cierre de otra etapa del ídolo.

Lautaro Rivero e Ian Subiabre responden a otra lógica. Son juveniles con proyección y mercado, por lo que podrían transformarse en ventas importantes. Sin embargo, sus rendimientos recientes también abrieron interrogantes. En el caso de Rivero, la mano que provocó el penal del empate de Belgrano lo dejó nuevamente apuntado en una noche decisiva.

Coudet y el nuevo River que se viene

Para Eduardo Coudet, el desafío inmediato será transformar el golpe en una respuesta. El entrenador había asegurado antes de la final que River llegaba bien, con desgaste pero con confianza. Sin embargo, la caída en Córdoba dejó claro que el equipo todavía necesita ajustar mecanismos, recuperar jerarquía en zonas sensibles y mejorar la reacción cuando los partidos se rompen.

La continuidad de Franco Armani y Jeremías Ledesma bajo los tres palos aparece como una de las pocas certezas. En cambio, en defensa podría haber movimientos importantes: Paulo Díaz y Fabricio Bustos son negociables, mientras que Bustos podría buscar una salida si aparece una buena oferta, ya que no estaría conforme con la cantidad de minutos disputados.

En el mediocampo, Kevin Castaño también aparece en evaluación. Coudet lo había respaldado públicamente, pero la competencia interna y el bajo protagonismo en partidos decisivos lo dejan dentro de un grupo de futbolistas con futuro abierto. En ataque, Maximiliano Salas también podría escuchar propuestas, mientras que Facundo Colidio, Sebastián Driussi y otros nombres importantes seguirían como base, salvo ofertas importantes.

Qué sigue para River

El calendario no da demasiado margen emocional. River deberá cerrar su participación en la fase de grupos de la CONMEBOL Sudamericana, donde llega como líder y con chances concretas de meterse directamente en octavos de final. Luego vendrá el mercado, la evaluación individual y la definición de un plantel que necesita volver a competir con regularidad.

La caída ante Belgrano no borra el camino hasta la final, pero sí deja una conclusión fuerte: River no puede conformarse con llegar. En Núñez la exigencia es ganar, jugar bien y sostener una identidad. Por eso, el segundo semestre será una prueba decisiva para Coudet, para la dirigencia y para un plantel que podría cambiar varias piezas.

River prepara una fuerte renovación y el día después de la final perdida parece haber marcado el inicio de una nueva etapa.




Belgrano campeón del Apertura 2026: el Pirata venció a River y tocó el cielo en Córdoba

Belgrano escribió la página más gloriosa de su historia al vencer 3-2 a River Plate en la final del Torneo Apertura 2026. El Pirata reaccionó dos veces, lo dio vuelta con un doblete de Uvita Fernández y levantó su primer título en la máxima categoría del fútbol argentino.

Belgrano campeón del Apertura 2026: el Pirata venció a River y tocó el cielo en Córdoba

Belgrano campeón del Apertura 2026. La frase ya quedó escrita para siempre en la historia del fútbol argentino. En una final inolvidable, jugada en un Mario Alberto Kempes colmado y con un marco espectacular, el Pirata derrotó 3-2 a River Plate y conquistó el primer título de su historia en la máxima categoría. Fue una tarde de emociones extremas, golpes, respuestas, carácter y una ráfaga final que transformó a Córdoba en una fiesta celeste.

El equipo de Ricardo Zielinski volvió a demostrar que su camino en los playoffs no fue casualidad. Después de eliminar a Talleres en el clásico, superar a Unión, sobrevivir ante Argentinos Juniors y levantar una tanda de penales dramática, Belgrano llegó a la final con una convicción enorme. Del otro lado estaba River, que venía de dejar en el camino a San Lorenzo, Gimnasia y Esgrima La Plata y Rosario Central, y que buscaba cerrar el ciclo de Eduardo Coudet con un título nacional.

La final estuvo a la altura de la historia. River se puso dos veces en ventaja, primero con Facundo Colidio y luego con Tomás Galván, pero Belgrano nunca se quebró. Leonardo Morales empató de cabeza en el primer tiempo y, en el complemento, apareció Uvita Fernández para firmar un doblete decisivo: primero de penal y luego con el gol que hizo explotar al pueblo pirata.

Una final con marco imponente en el Kempes

El escenario fue perfecto para una definición. El Mario Alberto Kempes lució repleto, con dos hinchadas que le dieron un clima único a una final cargada de historia. Para River, era la posibilidad de recuperar protagonismo en una competencia local de eliminación directa. Para Belgrano, en cambio, era mucho más que una final: era la oportunidad de conseguir el título más importante de su vida deportiva.

Desde el primer minuto se notó que no sería un partido especulativo. River y Belgrano salieron a jugar con intensidad, presión alta, duelos fuertes y mucha decisión para atacar. En apenas dos minutos, Aníbal Moreno recibió una tarjeta amarilla tempranera que lo condicionó durante el resto del encuentro. Ese detalle marcó el nivel de fricción con el que se abrió la final.

En el primer cuarto de hora, Belgrano fue más punzante. El Pirata presionó, atacó con decisión y obligó a Santiago Beltrán a responder con dos tapadas importantes para sostener el cero en el arco de River. El arquero millonario, figura durante varios tramos del torneo, volvió a aparecer en el arranque para evitar que el equipo cordobés golpeara primero.

River golpeó primero con Colidio

Cuando Belgrano parecía más cerca del gol, River encontró el 1-0. La jugada nació de un intento del Pirata por sostener la presión. Emiliano Rigoni persiguió a Tomás Galván hasta su propia área, pero falló en el cálculo y dejó una pelota servida para el centro al medio. Allí apareció Facundo Colidio, que empujó la pelota y abrió el marcador para el equipo de Coudet.

El gol fue un golpe fuerte para Belgrano porque llegó en un momento en el que el equipo de Zielinski había tenido el mejor arranque. River, sin dominar del todo, aprovechó una situación concreta y mostró su eficacia. Para el Millonario, el tanto representaba la posibilidad de ordenar el partido desde la ventaja.

Pero si algo demostró Belgrano en este torneo fue su capacidad para reaccionar. Ya lo había hecho ante Argentinos Juniors, cuando lo empató en la última jugada y después ganó por penales. En la final, volvió a responder rápido.

Morales rompió el invicto de Beltrán y empató la final

El empate llegó a los 26 minutos y nació desde una vía que Belgrano supo explotar en varios momentos de los playoffs: la pelota parada. Lucas Zelarayán ejecutó el centro y Leonardo Morales ganó de cabeza para marcar el 1-1. Fue un gol enorme por el contexto, por la calidad del rival y porque hasta ese momento parecía muy difícil vencer a Santiago Beltrán.

La definición de Morales tuvo un valor emocional gigante. Belgrano no solo igualaba la final, sino que confirmaba que estaba preparado para competir de igual a igual ante River. El golpe recibido con el gol de Colidio duró poco. El Pirata volvió al partido, recuperó energía y encendió a su gente.

Después del empate, el trámite entró en una zona de imprecisiones. La pelota empezó a viajar mucho por el aire, los equipos se prestaron la posesión y los arqueros dejaron de ser protagonistas hasta el cierre del primer tiempo. La final se hizo más luchada que jugada, con ambos tratando de no cometer errores antes del descanso.

River volvió a ponerse arriba con Galván

En el complemento, el partido mantuvo la misma tensión. Ninguno de los dos equipos lograba controlar completamente el desarrollo, pero River volvió a encontrar un momento de lucidez ofensiva para ponerse en ventaja.

Facundo Colidio, otra vez protagonista, condujo de manera impecable por la zona central, atrajo marcas y visualizó el pique de Tomás Galván por izquierda. El mediocampista recibió dentro del área y definió de zurda para establecer el 2-1 a favor de River.

El gol parecía abrir un escenario ideal para el equipo de Coudet: ventaja en el segundo tiempo, posibilidad de manejar tiempos y un rival obligado a asumir riesgos. Pero Belgrano volvió a demostrar una fortaleza emocional fuera de lo común. Lejos de caerse, se adueñó de la pelota y empezó a empujar con decisión.

El VAR abrió la puerta y Uvita Fernández no perdonó

A partir del 2-1, Belgrano se transformó en protagonista. El equipo cordobés tomó posesión, adelantó líneas y empezó a jugar más cerca del área de River. En ese tramo llegó una acción determinante: una mano de Rivero fue revisada y sancionada por el VAR, que marcó penal para el Pirata.

El encargado de ejecutar fue Uvita Fernández, el mismo que había sido héroe ante Argentinos Juniors con el empate agónico en semifinales. Esta vez, frente a Beltrán, el delantero volvió a responder en el momento más caliente. Remató cruzado, con potencia, al ángulo superior, imposible para el arquero de River. 2-2 y final otra vez abierta.

El penal fue mucho más que un empate. Fue un golpe anímico tremendo para River y una inyección de confianza para Belgrano. El Pirata sintió que la historia estaba a su alcance. River, en cambio, empezó a mostrar señales de desconcierto.

La ráfaga histórica: Uvita volvió a aparecer y Belgrano pasó al frente

Todavía River intentaba reacomodarse después del 2-2 cuando llegó el golpe definitivo. En una ráfaga furiosa, Belgrano volvió a atacar y otra vez apareció Uvita Fernández para marcar el 3-2. El doblete del delantero hizo enloquecer al 50% del Kempes vestido de celeste y terminó de cambiar para siempre la historia del club.

El gol tuvo sabor a destino. Uvita había sido decisivo en la semifinal ante Argentinos y volvió a ser el hombre de la final. En los partidos grandes, cuando el margen de error es mínimo, Belgrano encontró en él una carta determinante.

River sintió el impacto. El equipo de Coudet, que había estado dos veces arriba, quedó por primera vez en desventaja y tuvo que salir a buscar el empate contra un Belgrano que ya jugaba con el corazón, la concentración y la historia en la mano.

Cardozo transmitió seguridad en el cierre

Con el 3-2 abajo, River fue a buscar el empate con lo último que tenía. El árbitro adicionó ocho minutos, y el Millonario apostó a los centros, al empuje y a la acumulación de jugadores cerca del área. Sin embargo, Belgrano resistió con orden.

Thiago Cardozo fue importante en ese tramo final. No tuvo que responder con atajadas imposibles, pero sí se mostró seguro para descolgar centros y calmar cada intento de River. En una final, esa serenidad vale tanto como una tapada espectacular. El arquero transmitió confianza y ayudó a que el equipo no se partiera en los minutos más largos de la tarde.

Cuando llegó el pitazo final, la fiesta explotó. Jugadores, cuerpo técnico e hinchas entendieron de inmediato la dimensión de lo conseguido: Belgrano acababa de levantar el primer título de su historia en la máxima categoría.

Zielinski y una obra gigantesca

La consagración de Belgrano tiene el sello de Ricardo Zielinski. El Ruso llegó a los playoffs con un equipo que había convivido con dudas, irregularidad y problemas de eficacia, pero logró transformarlo en una estructura competitiva, fuerte emocionalmente y capaz de responder en contextos límite.

Belgrano no ganó el torneo desde la comodidad. Lo ganó desde la resistencia, el carácter y la capacidad de reinventarse. Eliminó a Talleres en un clásico histórico, superó a Unión, venció a Argentinos por penales después de estar casi afuera y finalmente derrotó a River en una final electrizante.

El mérito de Zielinski estuvo en darle al equipo una identidad clara: competir siempre, no rendirse nunca y aprovechar cada momento emocional del partido. En la final, esa identidad volvió a aparecer cuando River se puso dos veces arriba.

Uvita Fernández, el héroe del título

El nombre de Uvita Fernández quedará grabado para siempre en la historia de Belgrano. Fue héroe en semifinales y héroe en la final. Ante Argentinos, apareció a los 94 minutos para evitar la eliminación y después convirtió en la tanda de penales. Ante River, hizo los dos goles que dieron vuelta la final y pusieron al Pirata en la cima del fútbol argentino.

Su doblete ante River tuvo todo: personalidad para patear el penal, potencia para vencer a Beltrán y oportunismo para marcar el 3-2 que desató la locura. En un equipo con varios protagonistas importantes, Uvita fue el hombre decisivo en el tramo final del torneo.

Belgrano encontró en él algo que durante la fase regular parecía faltarle: peso específico en el área y eficacia en los momentos importantes.

River se quedó sin premio pese a estar dos veces arriba

Para River, la final será difícil de digerir. El equipo de Coudet se puso dos veces en ventaja y tuvo momentos para manejar el partido, pero no pudo sostener ninguno de los dos golpes. Colidio fue importante con un gol y una asistencia, Galván marcó el segundo, pero el Millonario no logró resistir el empuje de Belgrano después del 2-1.

La mano sancionada por VAR y el penal de Uvita cambiaron el estado emocional del partido. River quedó golpeado y, antes de poder reordenarse, recibió el 3-2. En una final tan pareja, esos minutos fueron determinantes.

El equipo de Núñez empujó hasta el final, pero no encontró claridad. Belgrano cerró mejor el partido y terminó quedándose con una victoria que ya forma parte de las grandes páginas del fútbol cordobés.

El camino del campeón: de las dudas a la gloria

La campaña de Belgrano tuvo una transformación notable. Antes de los playoffs, el equipo venía cuestionado por su irregularidad y su falta de efectividad. Incluso Zielinski había reconocido que el plantel había bajado el nivel individual y colectivamente en algunos tramos del torneo.

Pero el cierre fue perfecto. Primero goleó a Sarmiento y empezó a cambiar el clima. Luego llegó el triunfo ante Talleres, que cortó una racha de 25 años sin ganar el clásico en Primera y lo metió en cuartos. Más tarde eliminó a Unión con un 2-0 sólido en Alberdi. En semifinales, sobrevivió ante Argentinos Juniors con un empate agónico y penales. Y en la final venció a River por 3-2.

Ese recorrido explica por qué el título tiene un valor tan grande. Belgrano no solo ganó un campeonato: construyó una historia de superación en cada llave.

Un título que cambia la historia de Belgrano

Belgrano ya no es solo el equipo que llegó a una final histórica. Ahora es el campeón del Torneo Apertura 2026. La conquista ante River modifica el lugar del Pirata en la historia del fútbol argentino y le entrega a su gente una alegría que esperó durante generaciones.

El Kempes fue el escenario perfecto. Córdoba vio a Belgrano levantar un título de Primera, con su gente, en una final contra uno de los clubes más grandes del país y después de un partido de altísimo voltaje emocional.

La imagen final —los jugadores abrazados, los hinchas celebrando y Zielinski al frente de una gesta inolvidable— resume una campaña que quedará para siempre.


Síntesis del partido

Resultado: Belgrano 3-2 River Plate
Competencia: Final del Torneo Apertura 2026
Estadio: Mario Alberto Kempes
Campeón: Belgrano
Subcampeón: River Plate
Goles de Belgrano: Leonardo Morales y Uvita Fernández, en dos ocasiones
Goles de River: Facundo Colidio y Tomás Galván
Figura destacada: Uvita Fernández
Dato clave: Belgrano consiguió el primer título de su historia en la máxima categoría
Entrenador campeón: Ricardo Zielinski
Momento decisivo: doblete de Uvita Fernández en la ráfaga final del segundo tiempo


Cuadro final de estadísticas e incidencias

Estadística / Incidencia Belgrano River Plate
Resultado final 3 2
Condición final Campeón Subcampeón
Competencia Torneo Apertura 2026 Torneo Apertura 2026
Estadio Mario Alberto Kempes Mario Alberto Kempes
Primer gol del partido Facundo Colidio
Gol del empate parcial Leonardo Morales
Segundo gol de River Tomás Galván
Gol del 2-2 Uvita Fernández, de penal
Gol del 3-2 Uvita Fernández
Figura del partido Uvita Fernández Facundo Colidio
Acción clave del primer tiempo Gol de Morales tras centro de Zelarayán Colidio abrió el marcador
Acción clave del segundo tiempo Penal convertido por Uvita y gol del triunfo Galván puso el 2-1 parcial
Intervención arbitral destacada Penal por mano de Rivero sancionado vía VAR Mano de Rivero sancionada
Tarjeta temprana Aníbal Moreno, a los 2 minutos
Arquero destacado Thiago Cardozo en el cierre Santiago Beltrán en el arranque
Tiempo agregado final 8 minutos 8 minutos
Camino al título Talleres, Unión, Argentinos y River San Lorenzo, Gimnasia, Rosario Central y final
Dato histórico Primer título en la máxima categoría Perdió una final tras estar dos veces arriba
Lectura final Reaccionó dos veces, lo dio vuelta y fue campeón Golpeó dos veces, pero no sostuvo la ventaja



River Plate rescató un empate agónico ante Bragantino y quedó cerca de los octavos en la Sudamericana

River Plate y Bragantino empataron 1-1 en el Monumental por la quinta fecha del Grupo H de la CONMEBOL Sudamericana 2026. El equipo brasileño se puso en ventaja con un cabezazo de Alix Vinicius, pero el Millonario, con un equipo alternativo y varias bajas, encontró la igualdad en tiempo agregado gracias a Lautaro Pereyra, tras una jugada impulsada por Juan Fernando Quintero.

River Plate y Bragantino empataron 1-1 por la CONMEBOL Sudamericana

River Plate y Bragantino empataron 1-1 en el estadio Monumental, por la quinta fecha del Grupo H de la CONMEBOL Sudamericana 2026, en un partido complejo para el equipo de Eduardo Coudet. El Millonario no tuvo una noche cómoda, sufrió durante varios pasajes del encuentro y recién pudo rescatar un punto en el tiempo agregado, cuando Lautaro Pereyra aprovechó un rebote del arquero Cleiton para marcar el empate.

El conjunto brasileño se había puesto en ventaja en el primer tiempo con un gol de Alix Vinicius, luego de una pelota parada que encontró mal parada a la defensa local. Isidro Pitta ganó en el segundo palo, bajó la pelota con libertad y asistió al defensor, que conectó de cabeza para el 1-0 a los 35 minutos.

River, que presentó una formación alternativa por la acumulación de partidos, las lesiones y la final del Torneo Apertura en el horizonte, nunca terminó de encontrar fluidez. El equipo del Chacho Coudet tuvo más posesión y mejor volumen de pases, pero le faltó profundidad, precisión en el último toque y claridad para romper el orden de Bragantino.

Aun así, el Millonario volvió a sostener su invicto en la fase de grupos y quedó muy cerca de asegurar su clasificación directa a los octavos de final. Con este empate, River llegó a los 11 puntos y se mantiene como líder del Grupo H, a la espera de lo que ocurra con sus perseguidores.


Bragantino golpeó con pelota parada y complicó a River

El primer tiempo fue incómodo para River. Bragantino salió con un plan claro: presionar la salida, cortar los circuitos de juego del local y atacar los espacios cuando recuperaba la pelota. Con el correr de los minutos, el equipo brasileño empezó a crecer desde la intensidad y encontró en Hendry Mosquera una vía peligrosa por el sector izquierdo.

River intentó manejar la pelota, pero no logró conectar con frecuencia en campo rival. Juan Fernando Quintero fue el futbolista más claro del equipo, aunque el Millonario dependió demasiado de sus apariciones individuales. Alrededor suyo, faltaron sociedades, movilidad y precisión para lastimar a una defensa brasileña que se sintió cada vez más cómoda.

La diferencia llegó a los 35 minutos. Bragantino aprovechó una falta lateral, cargó el área y encontró una acción determinante. La pelota cayó al segundo palo, Pitta ganó sin demasiada oposición y dejó servido el gol para Alix Vinicius, que puso el 1-0 de cabeza.

El golpe fue fuerte para River, que tuvo una respuesta inmediata con un cabezazo de Maximiliano Salas, pero la pelota se fue desviada. La primera parte se cerró con preocupación para el Monumental: Bragantino ganaba, River no encontraba caminos y el equipo alternativo de Coudet estaba lejos de su mejor versión.


River fue una sombra en el complemento, pero Juanfer lo mantuvo vivo

En el segundo tiempo, Coudet buscó cambiar la dinámica con los ingresos de Santiago Lencina y Lautaro Pereyra. River necesitaba más ritmo, más agresividad y más presencia en los metros finales. Sin embargo, el desarrollo siguió siendo cuesta arriba.

Bragantino le cedió la pelota al Millonario, pero lo hizo con comodidad. El equipo brasileño entendió que River estaba apurado, impreciso y con dificultades para generar situaciones limpias. Por eso, defendió más cerca de su arco y apostó por los contragolpes para liquidar el partido.

El visitante tuvo oportunidades para marcar el segundo. Las malas decisiones en la definición y algunas intervenciones de Franco Armani sostuvieron a River con vida. El arquero fue importante en un tramo en el que el local quedaba expuesto por la urgencia y por los errores en pases simples.

En ese contexto, volvió a aparecer Juan Fernando Quintero. El colombiano fue quien más intentó cambiar el partido desde la pegada y la conducción. Primero avisó con un remate que pasó muy cerca del palo. Después, en tiempo agregado, volvió a probar desde media distancia y obligó a Cleiton a dar un rebote corto. Lautaro Pereyra estuvo atento, atacó el espacio y empujó la pelota para el 1-1 definitivo.

El empate no disimuló las dificultades de River, pero sí le permitió rescatar un punto muy valioso en la pelea por el liderazgo del grupo.


Un empate que puede valer clasificación para River

El resultado dejó a River con una posición favorable en el Grupo H. El Millonario alcanzó los 11 puntos y quedó muy cerca de asegurarse el primer puesto, lo que le permitiría avanzar directamente a los octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana.

La situación es clara: River depende de sí mismo y, aun en caso de que Carabobo gane su partido, llegará a la última fecha con ventaja. El equipo de Coudet cerrará la fase de grupos como local ante Blooming, mientras que Bragantino recibirá a Carabobo en una jornada decisiva para definir la zona.

Para River, el empate ante Bragantino tuvo un sabor ambiguo. Desde el rendimiento, dejó señales de alarma. Desde la tabla, fue un punto importante. En una noche de rotación, desgaste y poco juego, el Millonario evitó la derrota y mantuvo el control de su destino internacional.


Análisis del partido: River tuvo más posesión, pero Bragantino fue más punzante

Las estadísticas muestran un partido parejo, aunque con matices importantes. River tuvo más control territorial y más posesión, pero Bragantino generó más remates totales y tuvo mayor peligro real en sus tiros al arco.

El Millonario terminó con 59% de posesión, contra 41% de Bragantino. También completó 358 pases sobre 460 intentos, con una precisión del 78%, mientras que el equipo brasileño completó 229 de 318, con un 72% de eficacia.

Sin embargo, la posesión de River no se tradujo en dominio ofensivo contundente. Bragantino remató 14 veces, contra 12 del Millonario, y ambos equipos terminaron con 3 tiros a puerta. La gran diferencia estuvo en los goles esperados: River registró 1.96 xG, mientras que Bragantino tuvo 0.78 xG.

A pesar de ese xG favorable para River, el dato del xG a puerta mostró otra lectura: Bragantino alcanzó 1.67 xGOT, contra apenas 0.78 del equipo argentino. Esto indica que los remates al arco del conjunto brasileño fueron más dañinos o mejor direccionados.

En ataque, River tuvo 14 toques en el área rival, mientras que Bragantino tuvo 16. El equipo brasileño también ganó en córners, con 5 contra 3 del local. River, en cambio, fue superior en duelos ganados, entradas e intensidad defensiva.


Las claves del empate entre River Plate y Bragantino

1. La pelota parada volvió a complicar a River

El gol de Alix Vinicius llegó por una acción detenida. River defendió mal el segundo palo, Pitta ganó con libertad y Bragantino encontró una ventaja que condicionó el resto del partido.

2. Bragantino entendió mejor el contexto

El equipo brasileño supo jugar con la necesidad de River. Presionó en el primer tiempo, golpeó cuando tuvo la chance y luego se replegó para explotar los espacios de contra.

3. River tuvo posesión, pero poca claridad

El Millonario manejó más la pelota, pero le costó transformar ese control en situaciones limpias. El equipo alternativo sintió la falta de sociedades y dependió demasiado de Juanfer Quintero.

4. Armani sostuvo al equipo en el peor momento

Bragantino tuvo chances para liquidarlo en el complemento. River se salvó por errores en la definición visitante y por respuestas importantes de Franco Armani.

5. Juanfer Quintero volvió a ser decisivo

Cuando River parecía quedarse sin ideas, Quintero generó peligro con su pegada. Su remate en el final provocó el rebote que Lautaro Pereyra convirtió en el empate.

6. Lautaro Pereyra aprovechó su momento

El juvenil ingresó en el complemento y terminó siendo protagonista. Su aparición en el área en tiempo agregado le dio a River un punto que puede ser decisivo para la clasificación.


River alternativo, una necesidad por el desgaste

El empate también debe entenderse desde el contexto físico y deportivo. River llegó a este partido en medio de una seguidilla muy exigente: venía de eliminar a San Lorenzo por penales, superar a Gimnasia en cuartos, vencer a Rosario Central en semifinales y preparar la final del Torneo Apertura ante Belgrano.

Por eso, Coudet optó por cuidar futbolistas importantes y darle minutos a una formación alternativa. La decisión fue lógica desde la administración de cargas, pero tuvo consecuencias futbolísticas. River perdió fluidez, sufrió en la creación y no logró sostener una presión coordinada durante largos tramos.

El partido ante Bragantino dejó una enseñanza clara: el plantel tiene recursos, pero cuando salen varias piezas importantes al mismo tiempo, el equipo baja su nivel colectivo. Aun así, la capacidad para empatar en el final sostiene una virtud que River viene mostrando en las últimas semanas: no se entrega, compite hasta el cierre y encuentra respuestas en momentos límite.


Bragantino dejó pasar una gran oportunidad

Para Bragantino, el empate tuvo sabor amargo. El equipo brasileño hizo un partido inteligente, golpeó primero, administró bien varios pasajes y tuvo situaciones para liquidar. Pero no lo cerró.

El conjunto de Vágner Mancini fue competitivo, incómodo y vertical. No necesitó demasiada posesión para preocupar a River. De hecho, tuvo más remates, más córners y más toques en el área rival. Pero falló en la eficacia final y terminó pagando caro el rebote de Cleiton en la última parte del partido.

La igualdad lo deja con la sensación de haber estado muy cerca de llevarse un triunfo importante del Monumental. En la última fecha, deberá ganarle a Carabobo y esperar otros resultados para sostener sus aspiraciones.


Síntesis del partido

Dato Información
Partido River Plate 1-1 Bragantino
Competencia CONMEBOL Sudamericana 2026
Fecha Quinta jornada del Grupo H
Estadio Monumental
Gol de River Lautaro Pereyra
Gol de Bragantino Alix Vinicius
Figura destacada de River Juan Fernando Quintero
Dato clave River empató en tiempo agregado
Situación de River Líder del Grupo H con 11 puntos
Próximo partido de River vs Blooming
Próximo partido de Bragantino vs Carabobo

Cuadro estadístico completo: River Plate vs Bragantino

Estadística River Plate Bragantino
Resultado 1 1
Goles esperados, xG 1.96 0.78
Posesión 59% 41%
Remates totales 12 14
Remates a puerta 3 3
Grandes ocasiones 2 1
Córneres 3 5
Precisión de pases 78% 72%
Pases completados 358/460 229/318
Tarjetas amarillas 2 1
xG a puerta, xGOT 0.78 1.67
Remates fuera 5 8
Remates rechazados 4 3
Remates dentro del área 5 6
Remates fuera del área 7 8
Tiros al palo 0 0
Goles de cabeza 0 1
Grandes ocasiones 2 1
Toques en el área rival 14 16
Pases entre líneas completados 0 0
Fueras de juego 2 1
Tiros libres 11 10
Pases largos 57% 51%
Pases largos completados 42/74 28/55
Pases en el tercio final 70% 62%
Pases en el tercio final completados 86/122 55/89
Centros completados 27% 19%
Centros completados/intentos 4/15 3/16
Asistencias esperadas, xA 0.63 0.94
Saques de banda 12 35
Faltas 10 11
Entradas ganadas 88% 50%
Entradas completadas/intentos 21/24 12/24
Duelos ganados 63 56
Despejes 19 26
Intercepciones 12 12
Errores que terminaron en remate 0 0
Errores que terminaron en gol 0 0
Atajadas 3 2
xGOT enfrentado 1.67 0.78
Goles evitados 0.67 -0.22
Dato determinante Empató en tiempo agregado y quedó cerca de octavos No pudo liquidarlo y dejó escapar el triunfo

River no brilló, pero rescató un punto clave

El empate entre River Plate y Bragantino dejó varias conclusiones. La primera es futbolística: el Millonario no jugó bien, sufrió más de la cuenta y volvió a mostrar dificultades cuando debe construir juego con una formación alternativa. La segunda es competitiva: aun en una noche floja, River encontró la forma de no perder.

Ese punto puede tener un valor enorme en la definición del Grupo H. River quedó muy cerca de avanzar directamente a los octavos de final y llegará a la última fecha dependiendo de sí mismo. En una competencia donde el primer puesto evita el playoff contra los terceros de la Libertadores, sostener el liderazgo es un objetivo central.

Bragantino, por su parte, hizo méritos para llevarse algo más. Fue ordenado, peligroso y tuvo chances para cerrar el partido. Pero River tiene jugadores capaces de cambiar una historia con una sola acción, y Juan Fernando Quintero volvió a demostrarlo.

El 1-1 no fue una actuación convincente, pero sí un resultado valioso. River sigue invicto en la Sudamericana, lidera su grupo y quedó a un paso de los octavos.




Coudet bajó la euforia tras el triunfo de River: “Hay que ir partido a partido”

Eduardo Coudet habló luego del triunfo de River Plate 2-0 ante Gimnasia y Esgrima La Plata por los cuartos de final del Torneo Apertura 2026. El entrenador destacó la actitud del equipo, evitó hablar de favoritismo, explicó las molestias físicas de Acuña, Montiel y Colidio, y elogió a Juanfer Quintero.

Coudet habló después del triunfo de River y marcó el camino: “Hay que seguir de esta forma”

Eduardo Coudet habló después del triunfo de River Plate sobre Gimnasia y Esgrima La Plata y dejó un mensaje claro puertas adentro: no hay lugar para la euforia desmedida. El Millonario ganó 2-0 en el Estadio Monumental, se clasificó a las semifinales del Torneo Apertura 2026 y ahora enfrentará a Rosario Central, pero el entrenador prefirió bajar el tono, valorar la respuesta del equipo y enfocarse en la recuperación física de un plantel que viene de una seguidilla exigente.

River logró una victoria importante con goles de Sebastián Driussi y Lucas Martínez Quarta, en una noche que dejó mejores sensaciones que el agónico pase ante San Lorenzo. Sin embargo, para Coudet el análisis no pasa únicamente por el resultado, sino por la manera en que el equipo sostuvo el partido, compitió pese al desgaste y respondió en una instancia decisiva.

Salimos a intentar jugar y a ser protagonistas. A veces los resultados cuestan más, pero hoy tuvimos nuestras buenas actuaciones”, expresó el entrenador tras el encuentro, conforme con la versión que mostró el equipo en Núñez.

Coudet evitó hablar de candidatura: “Hay que apuntarle al próximo partido”

River está en semifinales, jugará nuevamente en el Monumental y ya quedó como uno de los grandes candidatos del certamen. Sin embargo, Coudet eligió no subirse a esa idea. Fiel a un discurso prudente, el técnico evitó hablar de favoritismo y pidió mirar solo el próximo compromiso.

Hay que seguir de esta forma, apuntarle al objetivo inmediato que es el próximo partido y no ver más allá”, afirmó el Chacho, en una frase que resume su postura después de la clasificación.

La referencia parece directa al contexto. River viene de semanas intensas, con dudas futbolísticas, críticas, lesiones, doble competencia y partidos que exigieron al máximo desde lo emocional. Por eso, Coudet sabe que la clasificación a semifinales representa un paso importante, pero también entiende que el equipo todavía necesita sostener y mejorar su funcionamiento.

“Hemos dejado buenas sensaciones”

Una de las frases centrales de Coudet fue su valoración del rendimiento. El entrenador no exageró, pero sí reconoció que River dejó una imagen positiva ante un rival complicado, que llegaba con una racha fuerte, siete triunfos consecutivos y cinco partidos sin recibir goles.

Hemos dejado buenas sensaciones, traíamos un desgaste físico importante. Me preparo, al igual que los jugadores, para el próximo partido. Tratamos de sacar resultados”, sostuvo.

La frase marca dos puntos importantes. Primero, que Coudet vio una mejora en el equipo. Segundo, que el foco inmediato pasa por recuperar piernas y cabeza para lo que viene. River tendrá por delante una semifinal exigente ante Rosario Central, un rival que ya eliminó a Racing y que viene con envión propio.

La exigencia de River: ganar, pero también jugar mejor

Coudet también volvió sobre una idea que repite desde su llegada: en River no alcanza solo con ganar. El técnico entiende que la exigencia del club obliga a conseguir resultados, pero también a mostrar formas acordes a la historia del equipo.

Hemos sacado muchos resultados, la idea desde la exigencia que impone este club es ganar. Las formas importan”, explicó.

Ese punto es clave para entender el momento del Millonario. River ganó, avanzó y está entre los cuatro mejores, pero todavía convive con murmullos cuando no fluye. El equipo viene de partidos irregulares, de una clasificación milagrosa ante San Lorenzo y de una fase previa donde la gente mostró fastidio por algunos rendimientos.

Ante Gimnasia, el equipo no brilló durante los 90 minutos, pero sí mostró mayor estabilidad. Fue eficaz, golpeó en los momentos justos y volvió a sostener el arco en cero. Para Coudet, eso es una base para seguir construyendo.

El desgaste físico, una de las mayores preocupaciones

Uno de los temas más importantes de la conferencia fue el estado físico del plantel. River llegó al partido ante Gimnasia después de jugar 120 minutos más penales ante San Lorenzo, con una carga emocional enorme y poco tiempo de recuperación. Además, arrastra la doble competencia con la Sudamericana.

Coudet fue claro: el cansancio existe y es imposible negarlo.

Hemos ganado muchos partidos teniendo pocos días de descanso. En el último tiempo hubo un solo día libre y el grupo sigue trabajando de la mejor manera”, señaló.

El entrenador valoró la respuesta del plantel porque, más allá del desgaste, el equipo compitió, sostuvo la intensidad y encontró respuestas desde el banco. En ese contexto, la clasificación tiene un valor doble: deportivo y físico.

Acuña, Montiel y Colidio: las molestias que encendieron alarmas

Coudet también explicó las situaciones físicas de Marcos Acuña, Gonzalo Montiel y Facundo Colidio, tres futbolistas importantes para River.

Sobre Acuña, el técnico detalló que el lateral le avisó que estaba contracturado, pero que quería terminar el primer tiempo. Coudet no aceptó correr riesgos.

Acuña me dijo que estaba contracturado, pero que terminaba el primer tiempo. Y dije ‘afuera’, que no tenía sentido”, contó.

Respecto a Montiel, explicó que el defensor estaba sobrecargado y no se sintió cómodo en la entrada en calor. Por eso quedó afuera del partido. “Lo de Cachete fue una sobrecarga, no se sintió cómodo en la entrada en calor. No creo que sea algo importante”, llevó tranquilidad.

También mencionó que Colidio estaba cargado, algo lógico por el ritmo competitivo y la acumulación de minutos. El objetivo ahora será recuperar a todos para la semifinal.

“Ganando uno se recupera más rápido”

Más allá de las molestias, Coudet dejó una frase que resume el valor anímico de la victoria. Para el entrenador, el cansancio existe, pero los triunfos ayudan a acelerar la recuperación emocional.

Vamos a tratar de recuperarlos a todos, el cansancio es imposible que no exista por esta seguidilla, pero ganando uno se recupera más rápido”, sostuvo.

River venía de una clasificación cargada de dramatismo ante San Lorenzo y necesitaba una noche más controlada. El 2-0 ante Gimnasia le permitió al plantel respirar, evitar otro alargue y llegar a semifinales con una sensación más positiva.

Coudet aclaró las ausencias de Kendry Páez e Ian Subiabre

Otro punto que generó preguntas fue la ausencia de Kendry Páez e Ian Subiabre. Ambos quedaron fuera de la lista ante Gimnasia y eso despertó especulaciones. Coudet fue tajante: no hay conflicto ni misterio.

No busquemos misterio. Trato de poner a los que mejor se acomodan al rival y a los que están mejor. No hubo ningún problema”, explicó.

El entrenador insistió en que las decisiones fueron futbolísticas. Analizó al rival, evaluó el estado de sus jugadores y eligió las variantes que consideró más adecuadas. En ese sentido, también quedó reforzada la idea de competencia interna dentro del plantel.

El elogio fuerte a Juanfer Quintero

Coudet también tuvo palabras muy elogiosas para Juan Fernando Quintero, uno de los futbolistas más importantes de River en los últimos partidos. El colombiano fue decisivo ante San Lorenzo, cuando ingresó, asistió a Marcos Acuña y convirtió el empate agónico que llevó la serie a penales.

Aunque ante Gimnasia no fue titular, el técnico explicó que su situación física obligaba a administrarlo.

Es imposible que a alguien no le guste cómo juega. Vamos viendo en qué momentos del partido lo vamos a necesitar”, afirmó.

Luego agregó: “Venía de un desgarro, el otro día jugó 80 minutos. Corrió mucho. En esto de la fatiga y tener pocos días de recuperación, no iba a llegar al 100% para iniciar y sostener”.

“Si el ambiente se pone adverso, ¿a quién ponés? A Quintero seguro”

La frase más fuerte sobre Juanfer llegó cuando Coudet explicó por qué lo considera una pieza diferencial para partidos complejos. El técnico remarcó que, si el partido se hace largo o el clima del Monumental se vuelve pesado, Quintero es uno de los jugadores capaces de cambiar el ánimo y el juego.

Si se hace largo el partido como el otro día y el ambiente se pone un poco adverso, ¿a quién ponés? A Quintero seguro”, lanzó.

Y completó: “Le agradezco mucho porque tiene una cabeza diferente, es muy inteligente, rápido. Para este partido, por el desgaste, no iba a llegar al 100% para iniciar y sostener”.

La declaración marca la importancia que tiene Juanfer dentro del plantel. No solo por su talento, sino por su lectura, personalidad y capacidad para aparecer en momentos decisivos.

River ya piensa en Rosario Central

Coudet no quiso entrar en temas externos ni profundizar sobre declaraciones vinculadas al arbitraje o a otras polémicas del fútbol argentino. Prefirió concentrarse en lo futbolístico y en el próximo rival: Rosario Central.

Tenemos que llegar de la mejor manera y seguir creciendo partido a partido. Enfrentaremos a un equipo que juega muy bien y tenemos que estar atentos”, aseguró.

Central será una prueba fuerte. Viene de eliminar a Racing en Arroyito, tiene jugadores de jerarquía y atraviesa un gran momento competitivo. River, por su parte, jugará en el Monumental y buscará meterse en una final del fútbol argentino, algo que se le viene negando en los formatos modernos con playoffs.

Una victoria que cambia el clima, pero no relaja

El triunfo ante Gimnasia le dio a River algo que necesitaba: tranquilidad. El equipo venía de sobrevivir ante San Lorenzo en una noche límite, con empate en la última pelota y penales. Esta vez ganó con más autoridad, sin alargue y con el arco en cero.

Sin embargo, Coudet entiende que todavía falta. El entrenador sabe que River sigue sin tener una fluidez constante, pero también que el equipo empezó a encontrar respuestas en los partidos de eliminación directa. Driussi volvió al gol, Colidio recuperó confianza, Martínez Quarta cerró la serie, Santiago Beltrán sostuvo el arco y Juanfer sigue siendo una carta decisiva.

La frase del técnico sintetiza el momento: hay que seguir, partido a partido, sin mirar más allá.


Síntesis de las declaraciones de Coudet

Partido: River Plate 2-0 Gimnasia y Esgrima La Plata
Competencia: Cuartos de final del Torneo Apertura 2026
Instancia alcanzada: Semifinales
Próximo rival: Rosario Central
Mensaje principal: ir partido a partido y no hablar de candidatura
Frase destacada: “Hay que seguir de esta forma, apuntarle al objetivo inmediato que es el próximo partido”
Tema físico: molestias de Marcos Acuña, Gonzalo Montiel y Facundo Colidio
Situación de Kendry Páez e Ian Subiabre: Coudet aclaró que no hubo conflicto ni misterio
Elogio central: Juan Fernando Quintero, por su inteligencia y capacidad para cambiar partidos
Objetivo inmediato: recuperar jugadores y llegar de la mejor manera a la semifinal


Cuadro final de claves

Tema Declaración / análisis
Balance del triunfo Coudet quedó conforme con la actuación ante Gimnasia
Resultado River 2-0 Gimnasia
Clasificación River avanzó a semifinales del Torneo Apertura 2026
Postura del DT Evitó hablar de candidatura
Frase guía “Hay que seguir de esta forma”
Enfoque Pensar solo en el próximo partido
Desgaste físico River venía de 120 minutos y penales ante San Lorenzo
Marcos Acuña Salió por una contractura
Gonzalo Montiel Quedó afuera por una sobrecarga
Facundo Colidio Terminó cargado
Kendry Páez e Ian Subiabre No hubo conflicto; decisión futbolística
Juanfer Quintero Coudet lo elogió por su inteligencia y jerarquía
Próximo rival Rosario Central
Riesgo inmediato Recuperación física para semifinales
Lectura final River ganó, mejoró sensaciones y Coudet pidió mantener la calma



River volvió a responder en el Monumental: venció a Gimnasia y se metió en semifinales del Apertura 2026

River Plate venció 2-0 a Gimnasia y Esgrima La Plata en el Estadio Monumental, con goles de Sebastián Driussi y Lucas Martínez Quarta, y se clasificó a las semifinales del Torneo Apertura 2026, donde enfrentará a Rosario Central.

River le ganó a Gimnasia y volvió a meterse entre los cuatro mejores del fútbol argentino

River le ganó a Gimnasia y dio otro paso fuerte en el Torneo Apertura 2026. En el Estadio Monumental, el equipo de Eduardo Coudet derrotó 2-0 a Gimnasia y Esgrima La Plata por los cuartos de final y se clasificó a las semifinales, donde enfrentará a Rosario Central. Los goles de Sebastián Driussi y Lucas Martínez Quarta sellaron una victoria muy importante para un Millonario que no terminó de fluir desde el juego, pero que volvió a mostrar eficacia, solidez y capacidad para competir en un mano a mano decisivo.

La noche tuvo un valor especial para River. Después del sufrimiento extremo ante San Lorenzo, donde necesitó un empate agónico de Juan Fernando Quintero y una tanda de penales heroica de Santiago Beltrán, el equipo volvió al Monumental con la obligación de dar una respuesta más convincente. Y aunque todavía hay aspectos por mejorar, esta vez ganó sin recurrir al dramatismo absoluto: golpeó en los momentos justos, sostuvo la ventaja y liquidó el partido con una pelota parada bien ejecutada.

Gimnasia llegaba como un rival incómodo. El Lobo venía de eliminar a Vélez en Liniers, acumulaba siete victorias consecutivas y llevaba cinco partidos sin recibir goles. Sin embargo, River le cortó esa racha, lo obligó a salir de su estructura y terminó imponiendo condiciones en Núñez.

River encontró tranquilidad en una noche de alta exigencia

El triunfo fue un alivio para el mundo River. No solo por la clasificación, sino porque el equipo venía de semanas cargadas de dudas. Coudet había sido muy autocrítico tras la derrota ante Atlético Tucumán, había reconocido que el equipo estaba en deuda y que todavía no había logrado darle la soltura futbolística que pretendía. En ese contexto, avanzar en los playoffs se volvió una necesidad deportiva y emocional.

Contra Gimnasia, River no ofreció una actuación perfecta, pero sí una versión más estable. Tuvo 58% de posesión, remató 18 veces, acertó 8 tiros al arco y generó 2 grandes ocasiones. Del otro lado, el Lobo tuvo 42% de posesión, 12 remates y 6 disparos a puerta, aunque no logró quebrar a Beltrán.

El Millonario también ganó la batalla del peligro real: registró 1.61 de goles esperados y 2.10 de xG a puerta, contra 0.81 de xG y 1.66 de xGOT de Gimnasia. Esa diferencia explica por qué River terminó ganando sin necesitar una producción arrolladora: sus remates tuvieron más calidad y su eficacia en las áreas fue superior.

El plan inicial: una base parecida y un retoque inesperado

River llegó al partido después de haber jugado 120 minutos ante San Lorenzo y de haber atravesado una carga emocional enorme por la definición por penales. Aun así, Coudet mantuvo una base importante del equipo, con algunos retoques. Uno de los cambios llamativos fue la aparición de Santiago Lencina desde el arranque, mientras que Gonzalo Montiel quedó afuera a último momento por una molestia muscular.

El equipo de Núñez intentó construir desde la posesión, pero no siempre encontró fluidez en la mitad de la cancha. Lencina no pudo pesar con continuidad, mientras que Fausto Vera y Tomás Galván tuvieron momentos de conexión, aunque sin dominio total. Gimnasia, con el sello de Ariel Pereyra, se plantó con un 4-3-1-2 clásico, ordenado, compacto y preparado para reducir espacios interiores.

Durante los primeros minutos, el Lobo mostró por qué llegaba con semejante racha. No se desordenó, defendió con líneas juntas y trató de incomodar a River con presión y salidas rápidas. Pero el Millonario tuvo paciencia y encontró la llave con una jugada de mucha calidad individual.

El golazo de Driussi que rompió el partido

El primer gol llegó con una combinación que el Monumental celebró como una señal de recuperación ofensiva. Facundo Colidio, que había sido silbado en la previa y luego salió aplaudido, desbordó con un recurso de enorme jerarquía, incluido un sombrero, y asistió a Sebastián Driussi, que definió con un zurdazo letal para el 1-0.

El tanto fue clave por varias razones. Primero, porque abrió un partido que venía cerrado. Segundo, porque cortó una racha defensiva muy fuerte de Gimnasia: el Lobo recibió un gol después de 516 minutos sin que le convirtieran. Y tercero, porque devolvió a Driussi a un lugar importante después de un partido discreto ante San Lorenzo.

Para River, ese gol cambió la noche. El equipo empezó a jugar con otra tranquilidad y pudo manejar mejor los tiempos. Para Gimnasia, en cambio, fue un golpe fuerte. El equipo que había construido su racha desde el orden defensivo tuvo que salir de su zona de comodidad.

Colidio, de los silbidos a los aplausos

Uno de los puntos altos de River fue Facundo Colidio. El delantero tuvo una noche de redención. Venía cuestionado por parte de la gente, pero respondió con desequilibrio, movilidad y una acción decisiva en el primer gol.

Su desborde antes del tanto de Driussi fue una de las mejores jugadas ofensivas del partido. No solo por el recurso técnico, sino por el momento en el que apareció. River necesitaba una ruptura, alguien que rompiera el molde de un partido cerrado, y Colidio fue quien lo hizo.

Ese tipo de acciones son las que pueden cambiar la relación con el hincha. Fue silbado antes del partido y terminó recibiendo aplausos cuando dejó la cancha. En una instancia de playoffs, ese giro emocional también cuenta.

Gimnasia sintió el golpe y perdió su estructura inicial

Hasta el 1-0, Gimnasia había logrado incomodar a River desde el orden. Pero después del gol, el partido empezó a moverse hacia otro escenario. El Lobo tuvo que adelantar metros, arriesgar un poco más y convivir con espacios que antes no concedía.

Alexis Steimbach sufrió con los desbordes de Colidio, mientras que Nacho Fernández y Nicolás Barros Schelotto no lograron pesar como Gimnasia necesitaba. El equipo platense intentó reaccionar, pero le costó generar juego sostenido.

Aun así, Gimnasia tuvo sus momentos. De hecho, obligó a River a depender otra vez de Santiago Beltrán en situaciones puntuales. El Lobo terminó con 15 toques en el área rival, 11 remates dentro del área y 6 tiros al arco, datos que muestran que no fue un rival pasivo.

Beltrán volvió a responder en el arco de River

Santiago Beltrán volvió a ser importante. El arquero llegó al partido con una presión muy particular: Franco Armani regresó a la convocatoria, pero Coudet decidió mantener al joven en el arco, respaldando su gran presente.

La decisión tuvo sentido. Beltrán volvió a transmitir seguridad y apareció cuando River lo necesitó. Con el partido 1-0, voló tras un cabezazo de Germán Conti y conservó la ventaja en un momento sensible. Luego volvió a sostener el cero en el cierre.

La estadística refuerza su influencia: River terminó con 6 atajadas y 1.66 goles evitados, una cifra muy alta para un arquero en un partido de eliminación directa.

Beltrán ya había sido héroe ante San Lorenzo, atajando penales decisivos y sosteniendo a River en una noche límite. Contra Gimnasia no necesitó una actuación tan cinematográfica, pero volvió a ser una garantía.

River sufrió bajas durante el partido, pero mantuvo el orden

Otro punto importante fue la capacidad de River para sostenerse pese a las complicaciones físicas. Marcos Acuña debió salir prematuramente por molestias, y el equipo ya venía condicionado por la ausencia de Montiel. Sin sus dos laterales titulares, el Millonario mantuvo la estructura y no se descompensó.

Ese dato no es menor. En otros partidos, River había mostrado problemas para defender pelotas cruzadas, retroceder ordenado o resolver momentos de ansiedad. Ante Gimnasia, con ventaja en el marcador, administró mejor los espacios y evitó que el Lobo transformara sus aproximaciones en un vendaval.

No fue un partido sin sobresaltos, pero sí fue una versión más madura del equipo. River entendió que el contexto pedía competir antes que brillar.

Joaquín Freitas volvió a demostrar personalidad

Uno de los nombres importantes del cierre fue Joaquín Freitas. El juvenil venía de convertir un penal de altísima jerarquía en la definición ante San Lorenzo, una ejecución que había mostrado personalidad en una noche de presión extrema. Contra Gimnasia, volvió a entrar enchufado y participó directamente en el segundo gol.

Freitas envió una pelota precisa para que Lucas Martínez Quarta ganara de cabeza y marcara el 2-0. Fue una acción determinante porque terminó de cerrar el partido. Gimnasia todavía estaba vivo, todavía podía empujar, pero el cabezazo del defensor apagó cualquier intento de reacción.

Coudet no tuvo en el banco a Kendry Páez ni a Ian Subiabre, dos ausencias llamativas por decisión técnica, pero Freitas aprovechó su oportunidad y volvió a sumar argumentos para pelear por más minutos.

Martínez Quarta coronó una noche firme

El gol de Lucas Martínez Quarta tuvo doble valor. Defensivamente, el central cumplió en una noche que exigía concentración. Ofensivamente, apareció en el área rival para cerrar una serie que todavía podía complicarse.

River tuvo 7 córners, más que los 5 de Gimnasia, y supo aprovechar el juego aéreo para liquidar el resultado. Además, el Millonario anotó uno de sus goles de cabeza, mientras que Gimnasia no pudo convertir pese a tener situaciones por esa vía.

El segundo tanto fue el golpe final. Gimnasia, que había sostenido una racha notable de victorias y vallas invictas, ya no tuvo energía ni claridad para volver al partido.

Gimnasia dejó atrás una racha brillante

La derrota no borra el gran momento que venía atravesando Gimnasia. El equipo de Ariel Pereyra había llegado a cuartos después de eliminar a Vélez en el Amalfitani, en una noche de carácter, con gol de Marcelo Torres de penal y una enorme actuación de Nelson Insfrán. Aquella victoria había significado la séptima consecutiva desde la llegada del entrenador.

El Lobo llegaba ordenado, confiado y con una identidad clara. Pero en el Monumental se encontró con un River más eficaz. No pudo repetir el nivel de resistencia defensiva mostrado en Liniers, donde había soportado con diez jugadores durante buena parte del segundo tiempo.

Gimnasia terminó compitiendo, pero no le alcanzó. Tuvo remates, obligó a Beltrán y ganó más duelos que River —49 contra 46—, pero pagó caro la eficacia del local.

River vuelve a semifinales después de casi tres años

Uno de los datos más importantes de la noche es el regreso de River a una semifinal del fútbol argentino. Según la información del contexto, la última vez que el Millonario había jugado una instancia similar fue a fines de 2023, bajo la conducción de Martín Demichelis. En aquella ocasión, eliminó a Belgrano en cuartos, pero cayó por penales ante Rosario Central, justamente el rival que tendrá ahora en el Apertura 2026.


Desde entonces, River había acumulado frustraciones en playoffs: eliminación ante Boca en cuartos de la Copa de la Liga 2024, caída ante Platense en cuartos del Apertura 2025 y despedida en octavos del Clausura 2025 ante Racing. Por eso, este pase a semifinales tiene un peso simbólico fuerte.

River vuelve a una etapa decisiva y ahora buscará algo que todavía no consiguió en la modernidad de los formatos con playoffs desde 2019: jugar una final del fútbol argentino.

Rosario Central, el próximo obstáculo

El rival de River en semifinales será Rosario Central, que viene de eliminar a Racing en Arroyito. El antecedente reciente agrega condimento: Central fue justamente el equipo que dejó afuera a River en la última semifinal que disputó el Millonario, en 2023.

Esta vez, River tendrá la posibilidad de jugar en el Monumental. El equipo de Coudet llegará con envión, con dos eliminaciones superadas y con una sensación de crecimiento en términos competitivos. Pero también tendrá que mejorar en juego, porque Central llega fuerte, con personalidad y con jugadores decisivos.

El desafío será grande: River no solo buscará revancha, sino también la chance de meterse en una final, algo que se le viene negando en este tipo de competencias.

Las estadísticas explican un triunfo justo

Los números muestran una victoria trabajada, pero merecida. River tuvo más posesión, más remates, más tiros al arco, más córners y más toques en el área rival. El Millonario acumuló 27 toques en el área de Gimnasia, contra 15 del Lobo. También completó 361 pases sobre 463, con 78% de precisión, mientras que Gimnasia completó 222 de 329, con 67%.

En defensa, el partido fue parejo. River cometió 21 faltas, Gimnasia 16. El Lobo ganó más duelos y tuvo mejor eficacia en entradas —92% contra 71%—, pero River fue más contundente en las áreas.

Ese fue el punto decisivo: Gimnasia compitió, pero River convirtió. Driussi no perdonó en la primera clara y Martínez Quarta cerró el partido con autoridad.

Un River que no brilla, pero gana

La conclusión futbolística es clara: River todavía no es un equipo completamente fluido, pero empieza a ser un equipo más competitivo en los mata-mata. Ante San Lorenzo sobrevivió desde la épica. Ante Gimnasia ganó desde la eficacia, el orden y la aparición de jugadores clave.

Driussi volvió al gol, Colidio recuperó confianza, Freitas volvió a entrar bien, Martínez Quarta aportó en las dos áreas y Beltrán ratificó su gran presente. Hay señales positivas.

Coudet sabe que el margen se achica. En semifinales, contra Rosario Central, River necesitará más juego, más continuidad y menos baches. Pero llega vivo, llega con confianza y llega con el Monumental empujando. En el fútbol de playoffs, eso vale muchísimo.


Síntesis del partido

Resultado: River Plate 2-0 Gimnasia y Esgrima La Plata
Competencia: Cuartos de final del Torneo Apertura 2026
Estadio: Monumental
Goles de River: Sebastián Driussi y Lucas Martínez Quarta
Figura destacada: Santiago Beltrán / Facundo Colidio
Dato clave: River volvió a semifinales del fútbol argentino después de casi tres años
Clasificado: River Plate
Eliminado: Gimnasia y Esgrima La Plata
Próximo rival: Rosario Central
Instancia: Semifinales del Torneo Apertura 2026


Cuadro final de estadísticas

Estadística River Plate Gimnasia y Esgrima LP
Resultado final 2 0
Clasificación Semifinales Eliminado
Próximo rival Rosario Central
Goles esperados, xG 1.61 0.81
Posesión 58% 42%
Remates totales 18 12
Remates al arco 8 6
Grandes ocasiones 2 1
Córners 7 5
Precisión de pases 78% 67%
Pases completados 361/463 222/329
Tarjetas amarillas 1 4
xG a puerta, xGOT 2.10 1.66
Remates fuera 3 6
Remates rechazados 7 0
Remates dentro del área 13 11
Remates fuera del área 5 1
Tiros al palo 0 1
Goles de cabeza 1 0
Toques en el área rival 27 15
Pases entre líneas completados 0 0
Fueras de juego 3 2
Tiros libres 16 21
Pases largos 46% 34%
Pases en el tercio final 65% 62%
Centros completados 36% 28%
Asistencias esperadas, xA 0.82 1.01
Saques de banda 15 25
Faltas 21 16
Entradas ganadas 71% 92%
Duelos ganados 46 49
Despejes 17 16
Intercepciones 6 6
Errores que terminaron en remate 0 0
Errores que terminaron en gol 0 0
Atajadas 6 6
xGOT enfrentados 1.66 2.10
Goles evitados 1.66 0.10
Goleadores Sebastián Driussi, Lucas Martínez Quarta
Dato determinante Pegó en los momentos justos y sostuvo el cero Compitió, pero no pudo quebrar a Beltrán



River sobrevivió a una noche de locura: eliminó a San Lorenzo por penales y avanzó a cuartos del Apertura

River Plate avanzó a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026 tras eliminar a San Lorenzo por penales en el Monumental, luego de igualar 2-2 en un partido dramático que tuvo expulsión, alargue, empate agónico y una definición inolvidable desde los doce pasos.

River le ganó a San Lorenzo por penales y consiguió una clasificación milagrosa en el Monumental

River Plate vivió una de esas noches que quedan marcadas por el sufrimiento, la tensión y el desahogo final. En el estadio Monumental, el equipo de Eduardo Coudet eliminó a San Lorenzo por penales, tras igualar 2-2 en un partido cargado de dramatismo por los octavos de final del Torneo Apertura 2026. El Millonario ganó la serie desde los doce pasos por 4-3 y se clasificó a los cuartos de final, donde recibirá a Gimnasia y Esgrima La Plata.

La clasificación fue tan agónica como inesperada por el desarrollo. River jugó con un futbolista más desde la media hora del primer tiempo por la expulsión de Matías Reali, pero nunca pudo imponer una superioridad clara. San Lorenzo, con enorme carácter, se puso dos veces en ventaja: primero con Rodrigo Auzmendi y luego con Fabricio López en el alargue. River lo empató con Marcos Acuña en el complemento y con Juan Fernando Quintero en la última jugada del suplementario.

En los penales, el Millonario estuvo prácticamente eliminado. San Lorenzo tuvo triple match point, pero falló en el momento decisivo y apareció Santiago Beltrán, que terminó siendo una de las grandes figuras de la noche. River sobrevivió, pasó de ronda y consiguió una clasificación que puede funcionar como punto de quiebre para un equipo que llegó a los playoffs rodeado de dudas futbolísticas.

Un inicio favorable para River, pero sin profundidad

River salió al campo con la intención de aprovechar el impulso anímico de su agónica victoria ante Carabobo por la CONMEBOL Sudamericana. El equipo de Coudet arrancó con movilidad, más fluidez que en partidos anteriores y una postura agresiva para instalarse en campo rival.

El Millonario buscó hacer ancha la cancha, adelantó líneas y empezó a merodear el arco de Orlando Gill. Fausto Vera, que volvía al once tras su lesión, tuvo una de las primeras aproximaciones con un cabezazo. También apareció Facundo Colidio, activo en los movimientos pero impreciso en la resolución, y hubo un remate peligroso del propio Vera.

Todo parecía encaminarse para River cuando, a los 31 minutos, Matías Reali vio la tarjeta roja por un planchazo sobre Tomás Galván. El Monumental se encendió: el local tenía superioridad numérica y una oportunidad ideal para acelerar el partido. Sin embargo, lo que vino después fue un golpe inesperado.

San Lorenzo golpeó con uno menos y silenció al Monumental

Cuando River tenía la pelota y el hombre de más, San Lorenzo encontró el primer gol en su primera llegada profunda. A los 37 minutos, Nahuel “Perrito” Barrios envió un centro brillante y Rodrigo Auzmendi apareció entre los centrales para conectar de cabeza y poner el 1-0 para el Ciclón.

El gol fue un baldazo de agua fría para River. El equipo de Coudet, que parecía tener el trámite a favor, volvió a quedar expuesto por sus propios problemas defensivos. San Lorenzo, en cambio, mostró una eficacia enorme: con un jugador menos y casi sin atacar, logró ponerse en ventaja en el Monumental.

El tanto cambió el clima. Los aplausos iniciales por la postura ofensiva se transformaron en murmullos. River empezó a sentir la presión de su gente y el partido entró en una zona incómoda. Sobre el cierre del primer tiempo, Galván tuvo una chance clara después de un mal despeje de De Ritis, pero falló en la definición.

Juanfer Quintero cambió el partido

En el complemento, River necesitaba respuestas. Coudet movió el banco y mandó a la cancha a Juan Fernando Quintero por Maxi Meza. El ingreso del colombiano fue decisivo: le dio pausa, claridad y creatividad a un equipo que venía chocando contra el orden defensivo de San Lorenzo.

El empate llegó a los 55 minutos. Juanfer combinó con Marcos Acuña y le devolvió una asistencia brillante para que el Huevo definiera de volea y marcara el 1-1. El gol fue un alivio para River y un cambio emocional para el Monumental.

A partir de ahí, River manejó más la pelota y empujó, aunque no siempre con lucidez. San Lorenzo se replegó, resistió con mucha concentración y empezó a sostenerse en el trabajo de Romaña, Montenegro, Herrera, Insaurralde y Perruzzi. El Ciclón no tenía demasiado resto ofensivo, pero sí una enorme capacidad de resistencia.

River tuvo volumen, pero le faltó precisión

Los números muestran el dominio territorial del Millonario: River terminó con 73% de posesión, 30 remates totales, 12 disparos al arco y 45 toques en el área rival. Además, completó 604 pases sobre 704 intentos, con un 86% de precisión.

Pero esa superioridad no se tradujo fácilmente en goles. River acumuló centros, remates desde afuera y ataques por acumulación, pero muchas veces le faltó precisión en el último toque. El equipo tuvo 1.27 de goles esperados, una cifra relativamente baja para semejante cantidad de remates, lo que marca que generó volumen, pero no siempre situaciones limpias.

San Lorenzo, en cambio, hizo un partido de máxima eficacia. Con apenas 27% de posesión y 5 remates totales, convirtió dos goles de cabeza y terminó con un xGOT de 1.91, superior al de River, que fue de 1.39.

El alargue volvió a poner a San Lorenzo en ventaja

Cuando parecía que el partido seguía bajo el dominio de River, el alargue arrancó con otra sorpresa. A los 94 minutos, Facundo Gulli ejecutó una pelota parada y Fabricio López apareció de cabeza para marcar el 2-1 de San Lorenzo.

El gol volvió a silenciar al Monumental. San Lorenzo, con uno menos desde el primer tiempo, se ponía nuevamente en ventaja y quedaba a un paso de una clasificación histórica. El equipo de Gustavo Álvarez se replegó con todo, apostó a despejar, resistir y llevar el resultado hasta el final.

River fue con empuje, pero con mucha ansiedad. El Millonario chocó una y otra vez contra Gill y contra una defensa azulgrana que se multiplicó en cada cruce. Incluso hubo un cabezazo de Gonzalo Montiel que terminó en la red, pero fue invalidado por posición adelantada.

Juanfer lo empató en la última pelota

El partido parecía perdido para River. La hinchada ya expresaba su fastidio y San Lorenzo estaba a segundos de festejar una clasificación épica. Pero en la última jugada apareció otra vez el futbolista que cambió la noche: Juan Fernando Quintero.

A los 120+1 minutos, River encontró el 2-2 con una aparición agónica del colombiano, tras asistencia de Aníbal Moreno. El empate llevó el partido a los penales y desató un desahogo enorme en Núñez.

Juanfer fue el gran sostén futbolístico del Millonario. Entró desde el banco, asistió en el gol de Acuña, convirtió el empate en la última y luego también marcó en la tanda. En una noche donde River sufrió más de la cuenta, el colombiano fue el jugador capaz de darle sentido a los ataques.

Los penales: River levantó tres match points

La definición desde los doce pasos tuvo un dramatismo enorme. Juanfer Quintero e Insaurralde marcaron en el primer turno. Luego, Giuliano Galoppo falló para River y Corujo convirtió para San Lorenzo. Después anotaron Maxi Salas y Diego Herazo, por lo que el Ciclón seguía arriba.

En el cuarto penal, Kendry Páez falló y Orlando Gill parecía transformarse en el héroe azulgrana. San Lorenzo quedó con una ventaja enorme: tenía varias chances para cerrar la serie. Pero ahí cambió todo. Gregorio Rodríguez no pudo con Santiago Beltrán, Gonzalo Montiel convirtió para River y Perruzzi tiró su penal por arriba del travesaño.

Con la serie igualada, Joaquín Freitas la colgó del ángulo para River y luego De Ritis se encontró con Beltrán, el palo y una pelota que cruzó toda la línea antes de salir. El Monumental explotó: River había estado al borde de la eliminación y terminó clasificando por 4-3 en los penales.

Santiago Beltrán, héroe de una definición inolvidable

Aunque Juanfer fue la figura futbolística del partido, Santiago Beltrán fue decisivo en la tanda. El arquero sostuvo a River cuando San Lorenzo tuvo la clasificación en sus manos y terminó siendo clave para cambiar el destino de la serie.

Beltrán ya había aparecido durante el partido con una intervención importante ante Auzmendi, cuando San Lorenzo pudo haber ampliado la ventaja. Después, en los penales, se agrandó en el momento más caliente y le permitió al Millonario sobrevivir.

Para River, su actuación tiene un valor enorme. En un equipo que venía con dudas, murmullos y cuestionamientos, la figura del arquero aparece como uno de los puntos más firmes del presente.

San Lorenzo se fue eliminado, pero dejó una imagen de carácter

La derrota fue durísima para San Lorenzo, pero el equipo de Gustavo Álvarez dejó una actuación cargada de carácter. Jugó casi todo el partido con uno menos, se puso dos veces en ventaja, resistió hasta la última pelota y tuvo la clasificación en sus pies durante la tanda de penales.

El Ciclón fue práctico, solidario y competitivo. No tuvo la pelota, pero sí tuvo eficacia. Defendió con 54 despejes, ganó duelos importantes y encontró dos goles de cabeza en momentos clave. La eliminación duele porque estuvo muy cerca, pero la imagen futbolística y emocional fue fuerte.

Ahora, San Lorenzo deberá enfocarse en la CONMEBOL Sudamericana, donde se mantiene como líder de su grupo, aunque sin demasiado margen para relajarse.

River avanzó, pero sigue obligado a mejorar

La clasificación fue épica, pero también dejó señales de alarma. River jugó con un futbolista más durante casi 90 minutos y aun así necesitó un empate en la última pelota y una tanda dramática para avanzar. El equipo volvió a mostrar problemas para transformar dominio en claridad, dificultades defensivas en pelotas cruzadas y momentos de ansiedad que le impiden controlar los partidos.

Aun así, el triunfo puede tener valor emocional. River venía de una derrota muy floja ante Atlético Tucumán, con Coudet haciendo una autocrítica fuerte y reconociendo que el equipo estaba en deuda. También venía de una victoria increíble ante Carabobo, con un jugador de campo en el arco y un gol en la última jugada. En ese contexto, eliminar a San Lorenzo después de semejante sufrimiento puede servir como envión anímico.

El próximo desafío será Gimnasia La Plata, que eliminó a Vélez en Liniers. River tendrá que mejorar mucho si quiere seguir avanzando, pero al menos consiguió algo fundamental: sobrevivió a una noche límite.


Síntesis del partido

Resultado: River 2-2 San Lorenzo
Definición: River ganó 4-3 por penales
Competencia: Octavos de final del Torneo Apertura 2026
Estadio: Monumental
Goles de River: Marcos Acuña y Juan Fernando Quintero
Goles de San Lorenzo: Rodrigo Auzmendi y Fabricio López
Expulsado: Matías Reali, en San Lorenzo
Figuras: Juan Fernando Quintero y Santiago Beltrán
Clasificado: River Plate
Eliminado: San Lorenzo
Próximo rival de River: Gimnasia y Esgrima La Plata


Cuadro final de estadísticas

Estadística River Plate San Lorenzo
Resultado en el partido 2 2
Resultado por penales 4 3
Clasificación Cuartos de final Eliminado
Próximo rival Gimnasia LP
Goles esperados, xG 1.27 0.67
Posesión 73% 27%
Remates totales 30 5
Remates al arco 12 4
Grandes ocasiones 2 2
Córners 6 2
Precisión de pases 86% 57%
Pases completados 604/704 152/265
Tarjetas amarillas 2 1
Tarjetas rojas 0 1
xG a puerta, xGOT 1.39 1.91
Remates fuera 15 1
Remates rechazados 3 0
Remates dentro del área 17 3
Remates fuera del área 13 2
Tiros al palo 1 0
Goles de cabeza 0 2
Toques en el área rival 45 4
Fueras de juego 8 0
Tiros libres 13 14
Pases largos 75% 32%
Pases en el tercio final 75% 45%
Centros completados 15% 20%
Asistencias esperadas, xA 1.45 0.43
Saques de banda 32 29
Faltas 14 13
Entradas ganadas 79% 74%
Duelos ganados 61 57
Despejes 12 54
Intercepciones 6 11
Errores que terminaron en remate 0 1
Errores que terminaron en gol 0 0
Atajadas 2 10
Goles evitados -0.09 -0.61
Dato determinante Empató en la última y levantó tres match points Jugó casi todo el partido con uno menos y estuvo a un penal de clasificar



River ganó un partido increíble ante Carabobo y se afirma en la Copa Sudamericana

River venció 2-1 a Carabobo en Venezuela por la cuarta fecha de la Copa Sudamericana 2026, en una noche llena de tensión, VAR, penales, expulsiones y un final cinematográfico. Tras la roja a Santiago Beltrán, Matías Viña terminó en el arco y Maxi Salas marcó el gol del triunfo en la última jugada del partido.

River vivió una noche de película en Venezuela. En un partido cambiante, cargado de polémicas y con un desenlace inolvidable, el Millonario venció 2-1 a Carabobo en el Estadio Polideportivo Misael Delgado, por la cuarta fecha de la CONMEBOL Sudamericana 2026, y se afirma como líder del Grupo H.

El equipo de Eduardo Coudet parecía tener el encuentro controlado después del gol de Maxi Meza, pero el local lo empató de penal, luego llegó la expulsión de Santiago Beltrán, River se quedó sin arquero y Matías Viña tuvo que ponerse los guantes. Cuando la igualdad ya parecía un buen negocio, apareció Maxi Salas en el último suspiro para definir por arriba del arquero y darle al Millonario un triunfo tan agónico como fundamental.

La victoria le permite a River mandar en soledad en su zona y quedar muy cerca de la clasificación, justo antes de afrontar los octavos de final del Torneo Apertura ante San Lorenzo.

River salió con equipo alternativo, pero con la obligación de ganar

El contexto obligaba a Eduardo Coudet a tomar decisiones. River tenía por delante el cruce del domingo ante San Lorenzo, por los octavos de final del Torneo Apertura, y por eso el entrenador decidió presentar un equipo alternativo en Venezuela.

A pesar de la rotación, el objetivo era claro: sumar otra victoria para sostener el liderazgo del Grupo H. El Millonario llegaba como puntero con siete unidades, seguido de cerca por Carabobo y Bragantino, ambos con seis. Por eso, el duelo ante el conjunto venezolano tenía peso directo en la lucha por la clasificación.

Desde el arranque, River intentó imponer condiciones. El equipo argentino tomó la posesión, jugó en campo rival y encontró en Juan Fernando Quintero a su principal eje creativo. Carabobo, empujado por su gente, buscó sostenerse con intensidad, aunque en los primeros minutos le costó salir de su campo.

Juanfer falló un penal y Carabobo se agrandó

A los 22 minutos, llegó una de las primeras grandes polémicas de la noche. El árbitro, luego de revisar la jugada en el VAR, sancionó penal por una infracción de Ezequiel Neira sobre Matías Viña.

La decisión generó protestas en Carabobo, pero River tenía una oportunidad enorme para abrir el marcador. El encargado fue Juanfer Quintero, uno de los jugadores de mayor jerarquía en el campo. Sin embargo, su remate fue al medio y Lucas Bruera lo tapó con los pies.

El penal atajado cambió el clima del partido. River dejó pasar una chance clarísima y Carabobo ganó confianza. A partir de allí, el trámite se emparejó y el equipo local empezó a jugar con otro ánimo.

Bruera volvió a sostener a Carabobo

Después del penal, River siguió buscando, pero ya no tuvo la misma claridad. El arquero Lucas Bruera volvió a aparecer con una gran intervención ante un remate de Fabricio Bustos, evitando nuevamente la caída de su arco.

Del otro lado, Carabobo también tuvo su momento. Edson Tortolero probó con un tiro libre que pasó cerca del travesaño y encendió al público local. El partido empezaba a tener ritmo, tensión y señales de que podía romperse en cualquier momento.

River tenía más jerarquía y más pelota, pero Carabobo mostraba carácter. La noche en Valencia empezaba a tomar forma de partido copero.

La roja a Edson Castillo cambió el cierre del primer tiempo

Sobre el final de la primera etapa, Carabobo sufrió un golpe importante. Edson Castillo fue fuerte a disputar una pelota dividida contra Joaquín Freitas, se pasó de revoluciones y vio la tarjeta roja por un planchazo.

El local se quedaba con diez hombres y el panorama parecía abrirse para River. El Millonario, que ya había tenido chances para ponerse en ventaja, se iba al descanso con superioridad numérica y con la sensación de que el segundo tiempo podía encontrar más espacios.

La expulsión de Castillo fue una jugada clave porque condicionó el desarrollo posterior. Carabobo debía resistir con uno menos y River tenía la responsabilidad de aprovecharlo.

Maxi Meza abrió el marcador de cabeza

En el complemento, River salió con paciencia. No se desesperó y entendió que, con un hombre más, el espacio podía aparecer. La ventaja llegó mediante una de sus herramientas más importantes: la pelota parada.

Juanfer Quintero ejecutó un córner preciso al área chica y Maxi Meza apareció con decisión para ganar de arriba ante una defensa pasiva. El mediocampista conectó de cabeza y marcó el 1-0 para el Millonario.

El gol parecía encaminar el partido. River tenía ventaja, superioridad numérica y control territorial. En ese momento, todo indicaba que el equipo de Coudet podía administrar el resultado y acercarse sin mayores sobresaltos a una victoria clave.

Carabobo lo empató con un penal discutido

Pero el partido todavía tenía mucho por ofrecer. Cuando River parecía cómodo, una jugada desafortunada cambió nuevamente el desarrollo. Juan Meza, que había ingresado en el complemento, cometió un penal muy discutido y Carabobo tuvo la posibilidad de empatar.

El encargado fue Matías Núñez, quien ejecutó con precisión y puso el 1-1. El gol encendió nuevamente al local, que pese a tener un jugador menos encontró una vida extra en el partido.

Para River fue un golpe inesperado. Había logrado abrir el marcador, tenía el contexto favorable, pero una acción aislada volvió a igualar el resultado y puso nerviosismo en el tramo final.

La expulsión de Beltrán y una escena insólita: Viña al arco

A falta de pocos minutos, llegó la jugada más inesperada de la noche. Santiago Beltrán, arquero de River, salió lejos y mal tras un pelotazo largo. Joshuan Berríos llegó antes, punteó la pelota y el arquero terminó cometiéndole infracción.

En primera instancia, el árbitro Derlis López le mostró amarilla. Sin embargo, el VAR lo llamó para revisar la acción y finalmente decidió expulsarlo. La sanción fue muy discutida porque el atacante venezolano se abría y la jugada no parecía tan clara como ocasión manifiesta de gol.

El problema para River era enorme: Coudet ya había agotado los cambios apenas unos minutos antes, con los ingresos de Kendry Páez y Lautaro Pereyra. Sin posibilidad de mandar otro arquero a la cancha, Matías Viña tuvo que ponerse la camiseta verde y ocupar el arco.

La imagen fue tan inesperada como histórica. River, en plena lucha por sostener el liderazgo de su grupo, quedaba con un jugador de campo bajo los tres palos.

River resistió con Viña bajo los tres palos

El partido se reanudó con varios minutos de demora, entre la revisión del VAR, la expulsión y el cambio improvisado de arquero. Carabobo intentó probar rápidamente al uruguayo, pero no logró generar una situación clara de inmediato.

Viña apareció algo inseguro en el primer tiro libre posterior a la roja, parado sobre la línea, aunque la pelota no llegó a exigirlo. Luego tuvo que intervenir en algunas acciones menores, especialmente con remates desde afuera del área y salidas bajas.

River, con diez y sin arquero natural, empezó a aceptar que el empate podía ser un buen resultado. El equipo de Coudet ya no tenía el mismo control y el objetivo parecía ser resistir hasta el final.

El último suspiro: Maxi Salas y el gol de la locura

Cuando el partido se iba y el 1-1 parecía definitivo, apareció la jugada que transformó la noche en una historia épica. En la última pelota, Facundo González sacó un pelotazo largo desde el fondo.

La defensa de Carabobo quedó mal parada. Matías Núñez intentó despejar, pero le erró a la pelota, y Maxi Salas quedó solo frente a Lucas Bruera. El delantero leyó rápido la salida del arquero y definió por encima suyo con un toque firme.

Gol de River. 2-1 en el minuto 96. Locura total en el banco millonario.

Salas, que había ingresado para darle peso ofensivo al equipo, terminó resolviendo una noche imposible. River ganó casi por casualidad en la última acción, pero también por no resignarse nunca.

Una victoria de película para River

El triunfo tuvo todos los ingredientes de una noche copera: penal fallado, VAR, expulsión rival, gol de pelota parada, empate de penal, roja al arquero, jugador de campo atajando y gol agónico en la última jugada.

River no jugó un partido perfecto, pero sí mostró carácter. En un contexto adverso, cuando todo parecía apuntar a un empate sufrido, encontró una respuesta final que puede valer muchísimo en la tabla.

El 2-1 ante Carabobo no solo le da tres puntos al Millonario. También refuerza su liderazgo y lo deja en una posición muy favorable para encaminar la clasificación a la próxima instancia de la Sudamericana.

Maxi Salas, el héroe inesperado

El nombre de la noche fue Maxi Salas. El delantero apareció cuando el partido parecía terminado y resolvió con enorme frialdad. Su definición por encima de Bruera fue precisa, oportuna y decisiva.

Salas no necesitó muchas chances para marcar la diferencia. En una jugada aislada, leyó el error defensivo, atacó el espacio y definió como un goleador de jerarquía.

Su gol puede ser recordado como uno de los momentos más importantes de River en esta fase de grupos.

Beltrán, de figura en el año a expulsado en una noche límite

Santiago Beltrán venía siendo una de las apariciones más destacadas del equipo durante el año, pero en Venezuela vivió una noche difícil. Su salida lejos del área terminó con una expulsión que pudo haberle costado muy caro a River.

La jugada fue polémica, pero la consecuencia fue concreta: el Millonario quedó con diez y sin arquero natural. Beltrán se fue expulsado y Coudet debió improvisar con Viña.

El episodio quedará como una de las postales de la noche, aunque el gol final de Salas terminó transformando un posible drama en una historia de triunfo.

Matías Viña, un arquero improvisado para la historia

La imagen de Matías Viña con la camiseta de arquero quedará en la memoria de los hinchas. River ya había vivido situaciones similares en su historia, como con Martín Demichelis ante Racing en 2002 y con Enzo Pérez frente a Independiente Santa Fe en 2021.

Esta vez le tocó a Viña, defensor uruguayo, ponerse bajo los tres palos en un partido internacional y en un cierre caliente. No tuvo que realizar una atajada espectacular, pero sí cumplió con el rol en un momento de máxima tensión.

River volvió a ganar con un jugador de campo en el arco. Y eso agranda todavía más el tono épico de la noche.

Coudet rotó y terminó llevándose un triunfo enorme

Eduardo Coudet había decidido guardar varios futbolistas pensando en San Lorenzo. River afrontó el partido con un mix entre titulares y alternativos, en un calendario muy exigente.

La planificación tenía riesgos. De hecho, durante varios tramos el equipo mostró altibajos, especialmente después del penal fallado y tras el empate de Carabobo. Pero el resultado terminó respaldando la decisión: River ganó, sostuvo el liderazgo y llegará con otra energía al cruce local.

El Millonario venía de una derrota preocupante ante Atlético Tucumán en el Monumental, con fuertes críticas del propio Coudet, quien había reconocido que el equipo estaba en deuda futbolística. Esta victoria no borra todos los problemas, pero sí ofrece un impulso anímico muy importante.

River manda en soledad en el Grupo H

Con este triunfo, River se afirma en lo más alto del Grupo H. El Millonario llegó a una posición de privilegio y acaricia la clasificación a la siguiente fase.

Antes del partido, la zona estaba apretada: River lideraba con siete puntos, mientras que Carabobo y Bragantino lo seguían de cerca con seis. Por eso, ganar en Venezuela era fundamental para despegarse de un rival directo.

El 2-1 agónico le permite al equipo de Núñez dar un paso enorme. Todavía falta, pero el panorama quedó mucho más favorable.

Lo que viene para River

River deberá cambiar rápidamente el chip. Después de la noche épica en Venezuela, el equipo de Coudet tendrá por delante el cruce ante San Lorenzo por los octavos de final del Torneo Apertura.

El entrenador había preservado a varios futbolistas justamente pensando en ese compromiso. Jugadores como Sebastián Driussi y Fausto Vera venían trabajando para llegar en mejores condiciones, mientras otros nombres fueron administrados para no sobrecargar al plantel.

La victoria ante Carabobo llega en un momento justo: River necesitaba recuperar confianza después de la caída ante Atlético Tucumán y lo hizo con una noche que puede servir como combustible emocional.

River ganó como los equipos que creen hasta el final

River consiguió un triunfo inolvidable. Le ganó 2-1 a Carabobo en Venezuela, con un jugador de campo en el arco, con diez hombres y con un gol en la última jugada del partido.

El Millonario pasó por todos los estados posibles: dominó, falló un penal, se puso en ventaja, sufrió el empate, perdió a su arquero y terminó ganando con una definición exquisita de Maxi Salas. Fue una noche de esas que explican por qué la Copa Sudamericana también se juega con carácter, temple y fe hasta el último segundo.

River sigue líder, se acerca a la clasificación y llegará con el ánimo renovado al duelo ante San Lorenzo. El equipo de Coudet todavía tiene cosas por corregir, pero en Venezuela dejó una certeza: incluso en una noche caótica, River puede encontrar una forma de ganar.




Coudet y Pezzella hicieron autocrítica tras la derrota de River: “Estamos en deuda”

Tras la derrota 1-0 de River ante Atlético Tucumán en el Monumental, Eduardo Coudet realizó una fuerte autocrítica y asumió la responsabilidad por el bajo rendimiento del equipo. Germán Pezzella también fue contundente: reconoció que el Millonario hizo “un muy mal partido” y pidió trabajar para corregir una imagen que preocupa antes de los playoffs.

Coudet, sin vueltas tras la derrota de River: “La actuación fue malísima”

River terminó la fase regular del Torneo Apertura 2026 con una derrota que encendió alarmas. El 1-0 ante Atlético Tucumán en el Monumental no solo dejó una imagen futbolística preocupante, sino también un clima incómodo con la gente, que despidió al equipo con silbidos al final de cada etapa. En ese contexto, Eduardo Coudet no buscó excusas: asumió la responsabilidad, fue frontal y reconoció que River quedó en deuda.

El entrenador fue categórico en conferencia de prensa. “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”, expresó el Chacho, visiblemente afectado por una caída que profundizó las dudas del Millonario antes del inicio de los octavos de final del campeonato.

River finalizó segundo en la Zona B con 29 puntos, pero el cierre dejó más preocupación que alivio. El equipo de Coudet venía de dos victorias después de la derrota en el Superclásico, aunque ante Atlético Tucumán volvió a mostrar problemas de funcionamiento, poca claridad ofensiva y una alarmante dificultad para reaccionar cuando empieza perdiendo.

“El máximo responsable soy yo”

Coudet repitió varias veces dos ideas centrales: responsabilidad propia y deuda futbolística. El técnico no trasladó culpas a los jugadores, ni al contexto, ni a la gente. Por el contrario, puso el foco en su tarea como conductor.

“Me hago responsable” y “estamos en deuda” fueron las frases que marcaron su conferencia. El entrenador reconoció que no logró que River transmitiera desde el juego lo que pretende para esta etapa del ciclo. “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas. Hoy se generó mucho más desde afuera hacia adentro que desde adentro hacia afuera. No es para quedar bien con la gente. Quedamos muy en deuda”, afirmó.

La frase resume el diagnóstico del propio entrenador. River tuvo momentos de empuje, especialmente en el segundo tiempo, pero más por necesidad y por el impulso de la gente que por una estructura futbolística clara. El equipo atacó, acumuló jugadores y buscó por insistencia, pero no logró sostener una idea fluida.

Coudet reconoció que River no juega como quiere

Uno de los puntos más fuertes de la conferencia fue cuando Coudet admitió que todavía no pudo encontrar la versión que pretende. Más allá de los resultados, el DT aceptó que las formas importan, especialmente en un club como River.

“No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo. No sé si nos supera la responsabilidad o algo. Soy consciente de que hemos modificado mucho, pero es trabajar y tratar de que el equipo juegue bien. Es la intención primordial. Los resultados fueron buenos, pero las formas acá son importantes. Todavía no lo he logrado. Quiero que juguemos bien al fútbol y que vaya de la mano con la historia de River”, explicó.

La autocrítica apunta a un problema que viene repitiéndose: River consigue resultados en algunos tramos, pero no logra consolidar una identidad convincente. El equipo alterna pasajes de dominio con desconexiones, le cuesta crear situaciones claras y, cuando recibe el primer gol, no encuentra respuestas confiables.

La deuda con la gente y los silbidos del Monumental

El clima en el Monumental fue otro tema central. La hinchada acompañó, empujó y trató de levantar al equipo, pero también expresó su fastidio. Los silbidos al final del primer tiempo y al cierre del partido reflejaron una sensación de impaciencia y preocupación.

Coudet entendió el mensaje de la gente y evitó cualquier reproche hacia los hinchas. “¿Qué le vamos a reclamar a la gente? Estás loco. Desde ningún lado reclamaría. Estamos agradecidos y en deuda. Nosotros tenemos que transmitir más desde lo futbolístico. Debe ser frustrante para la gente”, sostuvo.

El entrenador también explicó sus gestos durante el segundo tiempo, cuando se lo vio pidiendo mayor arenga e intentando que el equipo se conectara con el empuje popular. “Hoy trataba de que el equipo se enganche con la gente y ni con la gente empujando se pudo. La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol. Tenemos que trabajar”, reconoció.

El riesgo con Juanfer Quintero

En la búsqueda desesperada de soluciones, Coudet mandó a la cancha a Juan Fernando Quintero, pese a que el colombiano no llegaba con ritmo de práctica futbolística. El DT explicó que fue una decisión tomada por necesidad, ante la falta de generación del equipo.

“Termino metiendo algún manotazo para intentar. Juanfer no hizo una práctica de fútbol, pero si no lo pongo no puedo generar. Necesitamos usarlo, aunque sea tomando un riesgo”, dijo el entrenador.

La frase marca otro síntoma del presente de River: la dependencia de apariciones individuales para resolver partidos que colectivamente se presentan trabados. Juanfer tuvo una de las últimas situaciones con un zurdazo que contuvo Luis Ingolotti, pero no alcanzó para cambiar la historia.

Coudet aclaró la situación de Kevin Castaño

Otro de los temas que apareció en conferencia fue la situación de Kevin Castaño. Ante rumores sobre si el colombiano era tenido en cuenta o no, Coudet despejó dudas y aseguró que no existe ningún problema personal.

“Kevin Castaño y todos son tenidos en cuenta. Es una competencia deportiva. Acá no hay misterio. Si no yo diría: ‘tal jugador conmigo no juega más’. Hoy hay gente que está mejor. No hay nada personal”, explicó.

Con esa respuesta, el entrenador buscó cerrar una especulación interna y enmarcar las decisiones dentro de la competencia del plantel. Para Coudet, todos tuvieron oportunidades, aunque admitió que no logró emparejar el rendimiento general como pretendía.

Pezzella también fue duro: “Hicimos un muy mal partido”

La autocrítica no quedó solo en el entrenador. Germán Pezzella, uno de los referentes del plantel, también habló tras la derrota y fue igual de directo. El defensor reconoció que River no estuvo a la altura y que el equipo no encontró caminos para revertir el partido.

“Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta. Hay que trabajar”, afirmó Pezzella luego de la caída ante Atlético Tucumán.

El defensor profundizó en las dificultades ofensivas del equipo: “Nos faltó crear situaciones. En el segundo tiempo tuvimos una que otra, pero no tuvimos la claridad para llegar. Tuvimos varias pérdidas. Tenemos que mejorar”.

Sus palabras coinciden con el diagnóstico de Coudet: River no solo perdió, sino que dejó una imagen futbolística pobre. La falta de claridad en ataque, las pérdidas y la poca reacción volvieron a quedar en evidencia.

La estadística que preocupa: 22 partidos sin dar vuelta un resultado

La derrota ante Atlético Tucumán también profundizó una estadística negativa que River no consigue revertir. Es el partido número 22 consecutivo en el que el Millonario empieza perdiendo y no logra ganar. En esa racha, acumuló 16 derrotas y 6 empates.

Pezzella se refirió a ese dato sin minimizarlo. “Son estadísticas y si están por algo es. Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”, expresó.

La última vez que River logró remontar un partido que comenzó perdiendo fue el 6 de noviembre de 2024, cuando venció 3-2 a Instituto en Alta Córdoba con goles de Pablo Solari, Paulo Díaz y Facundo Colidio. Desde entonces, cada vez que recibió el primer golpe, no pudo transformar el desarrollo en victoria.

Un problema de carácter, juego y reacción

La estadística de los 22 partidos sin remontar no habla solamente de resultados. También expone un problema de reacción. River puede tener la pelota, puede empujar y puede generar tramos de dominio territorial, pero cuando el partido se le presenta adverso, le cuesta cambiar emocional y futbolísticamente.

Ante Atlético Tucumán, esa dificultad volvió a aparecer. El equipo intentó reaccionar con Lautaro Pereyra, Kendry Páez, Marcos Acuña, Juanfer Quintero y Maxi Salas, pero no logró quebrar a un rival ordenado. Incluso tuvo un cabezazo de Salas en el travesaño y algunas situaciones aisladas, pero nunca transmitió la sensación de controlar realmente el partido.

Coudet lo resumió con una frase que funciona como diagnóstico general: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.

River llega a playoffs en alerta

Aunque River terminó segundo en la Zona B y tendrá la ventaja de recibir a su rival en octavos, el presente preocupa. El Millonario podría enfrentar a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de la fecha, pero más allá del adversario, el foco está puesto en su propio rendimiento.

El equipo necesita recuperar confianza, claridad y capacidad de respuesta. En una instancia de eliminación directa, no alcanza con empujar ni con depender de individualidades. River deberá encontrar una estructura más sólida y una idea más reconocible si quiere avanzar.

La derrota ante Atlético Tucumán dejó una imagen incómoda: un equipo que no jugó bien, un entrenador que asumió la responsabilidad, un referente que pidió autocrítica y una hinchada que mostró su fastidio. Todo esto, justo antes de los playoffs.


Análisis del momento de River

River atraviesa una paradoja. Desde la tabla, no llega mal: terminó segundo en la Zona B con 29 puntos. Desde el juego, en cambio, el cierre dejó muchas dudas. La derrota ante Atlético Tucumán no fue solo un resultado negativo, sino una señal de alarma por la falta de funcionamiento.

El equipo de Coudet no pudo imponer condiciones ante un rival que llegaba sin chances de playoffs y con una pésima racha como visitante. Atlético Tucumán golpeó en el primer tiempo, defendió con orden y se llevó una victoria histórica del Monumental.

River, en cambio, quedó atrapado en sus propios problemas: pérdidas, poca creatividad, falta de profundidad y una dificultad evidente para cambiar partidos adversos. La autocrítica de Coudet y Pezzella fue necesaria, pero ahora deberá transformarse en respuestas futbolísticas.


Las frases más fuertes tras la derrota

Eduardo Coudet: “La actuación fue malísima. El equipo no jugó bien y nunca logró transmitir buenas sensaciones de adentro para afuera”.

Eduardo Coudet: “El máximo responsable soy yo. No pude lograr hoy que el equipo transmita buenas cosas”.

Eduardo Coudet: “Quedamos muy en deuda”.

Eduardo Coudet: “No le puedo encontrar la soltura de juego al equipo”.

Eduardo Coudet: “La gente nos empuja, pero no nos puede hacer jugar bien al fútbol”.

Eduardo Coudet: “Estamos jugando más a lo que podemos que a lo que queremos”.

Germán Pezzella: “Hicimos un muy mal partido, no le encontramos la vuelta”.

Germán Pezzella: “Nos faltó crear situaciones. No tuvimos la claridad para llegar”.

Germán Pezzella: “Hay que hacer autocrítica, revisarlo y tratar de darlo vuelta”.




Atlético Tucumán dio el golpe en el Monumental: le ganó a River y cerró el Apertura con un triunfo histórico

Atlético Tucumán consiguió un triunfo enorme en el Monumental: venció 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria histórica. El Decano cortó una racha de 464 días sin ganar como visitante y dejó al Millonario lleno de dudas de cara a los playoffs.

Atlético Tucumán venció a River en el Monumental y firmó uno de los grandes golpes del Apertura

Atlético Tucumán cerró el Torneo Apertura 2026 con una victoria que vale mucho más que tres puntos. En el Estadio Monumental, el Decano derrotó 1-0 a River con gol de Renzo Tesuri y consiguió un triunfo histórico, de enorme valor deportivo y emocional, en una cancha donde pocos imaginaban que podía dar el golpe.

El equipo de Julio César Falcioni llegó a Núñez sin chances de pelear por los playoffs y con una campaña irregular, especialmente fuera de casa. Pero lejos de refugiarse cerca de su arco, Atlético Tucumán jugó con personalidad, compitió con orden, aprovechó su momento y defendió la ventaja con firmeza hasta el final.

River, en cambio, volvió a mostrar señales preocupantes. El equipo de Eduardo Coudet venía de dos triunfos consecutivos tras la derrota en el Superclásico, pero no logró sostener esa levantada. Jugó mal, fue silbado por su gente al final de cada etapa y llega a los octavos de final con más dudas que certezas, pese a haber terminado segundo en la Zona B con 29 puntos.

Síntesis del partido

Resultado: River 0-1 Atlético Tucumán
Competencia: Torneo Apertura 2026
Fecha: postergada jornada 9
Estadio: Monumental Antonio Vespucio Liberti
Gol: Renzo Tesuri
Figura destacada: Luis Ingolotti, por sus intervenciones en el segundo tiempo
Dato clave: Atlético Tucumán ganó como visitante después de 464 días y cortó una racha de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.


Un triunfo que rompe rachas y queda en la historia

La victoria de Atlético Tucumán en el Monumental no fue una más. El Decano no ganaba como visitante desde el 24 de enero de 2025, cuando venció 1-0 a San Martín de San Juan con gol de Coronel. Desde entonces, habían pasado 464 días sin festejos fuera del José Fierro.

La estadística era todavía más dura si se observaba la capacidad de sumar: Atlético no puntuaba como visitante desde el 18 de agosto de 2025, cuando empató 2-2 ante Sarmiento con goles agónicos de Coronel y Auzqui. Luego de ese partido, acumuló 13 derrotas consecutivas fuera de Tucumán.

Por eso, ganar en el Monumental tuvo un valor gigantesco. Atlético no solo cortó una mala racha: lo hizo ante River, en Núñez, y con una actuación seria, inteligente y de carácter.

Además, el triunfo tiene una particularidad histórica. Fue apenas la segunda victoria de Atlético Tucumán sobre River en el Monumental y la primera conseguida en cancha ante el Millonario como visitante en Primera División. El antecedente anterior en Núñez había sido en la temporada 2011/12, por la Primera Nacional, cuando el Decano ganó 2-0 con goles de Luis Miguel “Pulga” Rodríguez y César Montiglio.


River empezó agresivo, pero Atlético no se intimidó

El arranque mostró a un River decidido. El equipo de Coudet salió con intensidad, intentó presionar alto y buscó imponer condiciones desde los primeros minutos. A los 7, Fabricio Bustos armó una buena jugada con dos paredes consecutivas, primero con Maxi Meza y luego con Tomás Galván, hasta quedar en posición de remate. Su disparo de media distancia se fue por encima del travesaño.

Ese comienzo parecía marcar una noche de dominio local, pero Atlético Tucumán no se achicó. El equipo de Falcioni no se metió atrás. Se animó a salir, presionó cuando pudo y encontró espacios para lastimar.

El Decano avisó en más de una oportunidad. Incluso llegó a convertir por medio de Leandro “Loco” Díaz, aunque el gol fue anulado por posición adelantada. Esa acción fue una señal: Atlético estaba dispuesto a competir el partido lejos de una postura pasiva.

River también tuvo su chance a los 15 minutos. Facundo Colidio remató, la pelota rebotó en un defensor y le quedó a Maximiliano Meza, que sacó un potente derechazo. Clever Ferreira alcanzó a bloquearlo justo, evitando una situación muy peligrosa para la visita.


Tesuri apareció para silenciar Núñez

Atlético Tucumán encontró el golpe decisivo en el primer tiempo. La jugada nació por izquierda, con una gran acción individual de Franco Nicola. El atacante amagó, desbordó ante Germán Pezzella y lanzó un centro que picó en el área.

La pelota llegó al segundo palo, donde Maximiliano Villa remató mordido. Ese intento no fue directo al arco, pero terminó transformándose en una asistencia inesperada hacia el corazón del área. Allí apareció Renzo Tesuri, capitán del Decano, para colocar la pelota cerca del palo derecho y marcar el 1-0.

El gol fue un premio para Atlético, que había demostrado personalidad para no quedar sometido. También fue un golpe fuerte para River, que empezó a sentir la impaciencia de su gente y la incomodidad de un partido que se le escapaba desde lo futbolístico y desde lo emocional.

Tesuri, símbolo de esfuerzo y liderazgo, puso su sello en una noche que quedará marcada para el Decano. Su definición fue precisa, pero la jugada completa también mostró una virtud colectiva: Atlético atacó con decisión, aprovechó los espacios y tuvo la convicción que muchas veces le faltó fuera de casa durante el último año.


River reaccionó, pero se encontró con Ingolotti

Después del 0-1, River fue a buscar el empate. A los 27 minutos tuvo dos situaciones claras en pocos segundos. Primero, Colidio avanzó por el centro y habilitó a Agustín Ruberto, quien giró y sacó un zurdazo de media vuelta. Luis Ingolotti voló sobre su poste izquierdo y mandó la pelota al córner.

En la jugada posterior, el tiro de esquina fue peinado hacia el área por Leandro Díaz y Germán Pezzella tuvo la chance de definir de frente al arco, aunque muy incómodo. Su remate se fue demasiado alto.

Coudet empezó a mostrar fastidio desde el banco. Hizo gestos, dio indicaciones y buscó que su equipo tuviera mayor convicción para atacar. River tenía la pelota, pero no encontraba claridad. Atlético, en cambio, defendía con orden y esperaba su oportunidad para salir rápido.

A los 39, Ian Subiabre casi aprovecha una falta de comunicación en el fondo tucumano. Ingolotti salió a cortar un pase largo junto a dos defensores, se chocó con Ferreira y la pelota quedó suelta. Subiabre, sin demasiado ángulo, intentó picarla desde afuera del área por encima del arquero, pero su remate salió cerca del palo derecho.


Beltrán evitó que Atlético ampliara la ventaja

Antes del descanso, Atlético Tucumán tuvo una chance enorme para irse al vestuario con una ventaja mayor. La acción nació en una contra muy bien conducida por Nicolás Laméndola, quien manejó los tiempos y descargó para Leandro Díaz.

El delantero remató de derecha, pero Santiago Beltrán respondió con una gran intervención, cerrando con la pierna izquierda. La atajada fue tan importante que recibió aplausos de las tribunas riverplatenses, pese al fastidio generalizado por el rendimiento del equipo.

Esa jugada dejó una conclusión clara: Atlético no solo estaba defendiendo una ventaja; también tenía herramientas para lastimar cada vez que encontraba espacios. River, en cambio, se iba al descanso con murmullos, dudas y una sensación de incomodidad profunda.


Pereyra levantó al Monumental, pero no alcanzó

En el segundo tiempo, River buscó respuestas desde el banco y encontró algo de aire en Lautaro Pereyra. El juvenil de 18 años mostró personalidad desde su primera intervención: recibió de espaldas sobre la izquierda, giró, dejó atrás a su marcador, pasó entre dos defensores y remató de derecha. La pelota pasó muy cerca del palo izquierdo de Ingolotti.

Pereyra volvió a encender al público a los 12 minutos del complemento. Aprovechó un pase fallido de Atlético, eludió con categoría a Villa y asistió a Kendry Páez, que controló con derecha y definió de zurda sin potencia. Ingolotti respondió bien, volcándose hacia su costado derecho.

El ingreso de Pereyra, junto con la creatividad de Páez y algunos avances de Marcos Acuña por izquierda, empezó a empujar a Atlético contra su arco. River creció territorialmente, pero le siguió faltando precisión en la última jugada.

Maxi Salas también tuvo sus oportunidades. La más clara llegó cuando Atlético estaba momentáneamente con diez por una lesión de Gastón Suso. Acuña lanzó un centro desde la izquierda y Salas cabeceó con mucha dificultad, arqueando el cuerpo en el aire. La pelota superó la estirada del arquero y pegó en el travesaño.


Atlético resistió con firmeza y casi lo liquida de contra

Con el paso de los minutos, River se fue llenando de ansiedad. Juanfer Quintero tuvo un tiro libre que Lautaro Rivero cabeceó en zona peligrosa, pero sin dirección. Luego, Colidio probó desde media distancia cerca del final y la pelota se fue por encima del travesaño.

En tiempo adicionado, Quintero recortó de derecha a izquierda y sacó un zurdazo que Ingolotti controló contra su poste izquierdo. Fue una de las últimas chances del Millonario, que terminó empujando más por necesidad que por funcionamiento.

Atlético, mientras tanto, tuvo algunas oportunidades para sentenciar de contra, pero no estuvo fino en los metros finales. Aun así, defendió con concentración, sostuvo la ventaja y se abrazó a una victoria que necesitaba desde hacía demasiado tiempo.

Cuando llegó el pitazo final, el contraste fue total: silbidos para River y desahogo absoluto para Atlético Tucumán. El Decano había logrado una de las grandes sorpresas de la fecha y había puesto fin a una racha negra como visitante.


River llega a playoffs con más dudas que certezas

La derrota dejó a River en una posición incómoda. El equipo terminó segundo en la Zona B con 29 puntos y recibirá en octavos a San Lorenzo o Defensa y Justicia, dependiendo de la definición de los últimos cruces. Pero más allá de la ubicación, la preocupación pasa por el rendimiento.

El Millonario volvió a jugar mal. Le costó construir juego, dependió demasiado de apariciones individuales y fue silbado por su gente. La sensación en Núñez es que el equipo de Coudet todavía no termina de afirmarse, aun cuando los resultados previos lo habían acomodado en la tabla.

En playoffs, donde el margen de error se reduce, River necesitará otra versión. La jerarquía individual no siempre alcanza si no hay fluidez colectiva. Ante Atlético, quedó expuesto por un rival que lo incomodó, lo lastimó y después supo defender el resultado.


Atlético Tucumán cerró con una sonrisa un torneo difícil

Para Atlético Tucumán, el triunfo no cambia su ubicación final de manera determinante: terminó decimotercero en la Zona B, con 14 puntos. Pero sí modifica el ánimo y el balance emocional del cierre.

El Decano venía de un torneo complicado, con muchas dificultades fuera de casa y sin posibilidades de clasificar. Ganar en el Monumental, ante River, y cortando una racha de 464 días sin victorias como visitante, puede ser un punto de partida para reconstruir confianza.

Falcioni logró que su equipo compitiera con orden, concentración y carácter. Atlético defendió cuando tuvo que defender, atacó cuando encontró espacios y supo sostener una ventaja mínima durante gran parte del partido.


Análisis del partido: el Decano ganó porque creyó y resistió

Atlético Tucumán ganó por tres razones principales: no se intimidó, aprovechó su oportunidad y defendió con firmeza.

No se intimidó porque salió a jugar el partido sin regalarle la pelota y el territorio completamente a River. Aprovechó su oportunidad porque Tesuri convirtió en una de las acciones más claras del primer tiempo. Y defendió con firmeza porque en el segundo tiempo soportó el empuje del Millonario sin perder el orden.

River tuvo chances, sí. Pegó un tiro en el travesaño, encontró respuestas en Pereyra y Páez, y exigió a Ingolotti. Pero nunca logró transformar su dominio territorial en un funcionamiento claro.

El Decano, en cambio, fue más simple y más efectivo. En una cancha difícil, con una racha negativa pesadísima sobre la espalda, jugó con la concentración que exige un partido así.


Las claves del triunfazo de Atlético Tucumán

1. El gol de Tesuri
El capitán apareció en el área y definió con precisión para marcar el único gol del partido.

2. La personalidad del Decano
Atlético no se metió atrás desde el inicio. Compitió, buscó y se animó a lastimar.

3. La firmeza defensiva
El equipo de Falcioni sostuvo el resultado durante todo el segundo tiempo ante un River que empujó con ansiedad.

4. Luis Ingolotti respondió cuando lo exigieron
El arquero fue importante en el complemento, especialmente ante Páez y Quintero.

5. Una racha histórica que llegó a su fin
Atlético volvió a ganar como visitante después de 464 días y cortó una seguidilla de 22 partidos sin triunfos fuera de casa.