Derrota de Salta Basket: San Isidro ganó en el Delmi, pasó a cuartos y terminó la temporada de Los Infernales

Salta Basket no pudo sostener la ilusión en el Estadio Delmi, cayó 88-63 ante San Isidro de San Francisco y se despidió de La Liga Argentina. El conjunto cordobés cerró la serie 3-1 y avanzó a los cuartos de final, mientras Los Infernales pusieron fin a una temporada de crecimiento, carácter y fuerte identificación con su gente.

La temporada de Salta Basket llegó a su fin. En una noche dura en el Estadio Delmi, Los Infernales cayeron por 88-63 ante San Isidro de San Francisco, resultado que decretó el cierre de la serie de octavos de final por 3-1 a favor del conjunto cordobés. Con esta victoria, San Isidro avanzó a los cuartos de final de La Liga Argentina, mientras que el equipo salteño se despidió de la competencia después de una campaña exigente, intensa y con momentos de alto valor deportivo.

La derrota de Salta Basket golpeó fuerte porque se produjo en casa, ante su gente y después de haber logrado estirar la llave con un triunfo muy trabajado en el tercer partido. Sin embargo, enfrente estuvo uno de los equipos más sólidos de toda la temporada: San Isidro, finalista en la edición anterior, segundo en la fase regular de la Conferencia Norte y firme candidato a pelear por el ascenso a la Liga Nacional.

El conjunto cordobés impuso condiciones desde el inicio. Mostró intensidad defensiva, eficacia ofensiva y una estructura colectiva que le permitió controlar el trámite durante buena parte del encuentro. Salta Basket intentó reaccionar, buscó variantes desde el banco y trató de apoyarse en el empuje del Delmi, pero esta vez no alcanzó.

San Isidro marcó el ritmo desde el arranque

El partido comenzó cuesta arriba para Los Infernales. San Isidro salió con decisión, encontró mejores porcentajes y logró trasladar rápidamente la presión al equipo salteño. El visitante jugó con la ventaja de la serie a su favor, pero lejos de especular, tomó el control del juego desde el primer tramo.

La primera mitad fue clave. El equipo de San Francisco consiguió imponer su ritmo, movió bien la pelota, castigó los desajustes defensivos y fue construyendo una diferencia que condicionó el resto del encuentro. Salta Basket, por su parte, se vio sorprendido por la intensidad rival y nunca logró sentirse cómodo en el desarrollo.

Los dirigidos por Ricardo De Cecco intentaron ajustar defensivamente, rotaron piezas y buscaron respuestas en sus principales vías de gol, pero San Isidro sostuvo la concentración y no permitió que el local encontrara una reacción sostenida. Cada intento infernal tuvo una respuesta del conjunto cordobés, que administró el marcador con autoridad.

El Delmi volvió a acompañar hasta el final

Más allá del resultado, el público salteño volvió a decir presente. Como ocurrió durante toda la temporada, el Estadio Delmi acompañó a Los Infernales en una noche decisiva. La gente empujó, alentó y sostuvo al equipo incluso cuando la diferencia comenzó a hacerse pesada.

Ese respaldo fue uno de los grandes símbolos de la campaña. Salta Basket volvió a construir una conexión fuerte con su gente, especialmente en los playoffs, donde el Delmi fue escenario de noches vibrantes, triunfos dramáticos y partidos cargados de emoción.

El equipo intentó reaccionar en el complemento. Con orgullo, compromiso y amor propio, Los Infernales buscaron achicar diferencias. Hubo momentos de mejor juego, algunas defensas intensas y pasajes donde el equipo mostró carácter. Pero San Isidro nunca perdió el control emocional ni deportivo del partido.

Una serie exigente ante un candidato al ascenso

La eliminación de Salta Basket debe analizarse también desde la jerarquía del rival. San Isidro llegó a esta instancia como uno de los grandes protagonistas de la temporada. Había finalizado con registro de 23-9, empatado en la primera posición de su zona, aunque relegado al segundo puesto por desempate. Además, venía de ser finalista en la temporada anterior, un dato que marca el peso competitivo de su plantel.

La serie comenzó en San Francisco con una clara victoria de San Isidro por 86-66, en un partido que dominó de punta a punta. En el segundo juego, Salta Basket mostró una mejor versión y estuvo cerca de robarse la localía, pero el local volvió a imponerse, esta vez por 80-75, para quedar 2-0 arriba.

Con la serie al borde de la eliminación, Los Infernales respondieron en el Delmi. En el tercer punto, Salta Basket ganó 63-57 en un partido áspero, defensivo y de bajos porcentajes, donde Bruno Abratte fue determinante con 20 puntos. Ese triunfo permitió estirar la llave a un cuarto juego y renovar la ilusión de forzar un quinto partido en Córdoba.

Pero en el cuarto encuentro, San Isidro volvió a mostrar su mejor versión. Ganó 88-63, cerró la serie 3-1 y consiguió el pasaje a los cuartos de final.

La lesión de Tomás Botta, un golpe sensible para Salta Basket

Uno de los factores que marcó el tramo final de la temporada fue la lesión de Tomás Botta, uno de los líderes deportivos del equipo. El base sufrió la lesión durante el quinto partido de la serie anterior ante Estudiantes de Tucumán, en una noche inolvidable donde Salta Basket ganó en tiempo suplementario y consiguió avanzar de ronda.

La baja de Botta obligó a modificar roles, cargar más responsabilidades sobre otros jugadores y reacomodar la estructura de juego. En ese contexto, Bruno Abratte asumió un papel importante en la conducción, especialmente en la serie ante San Isidro. También aparecieron nombres como Martín Gómez, Nicolás Álvarez, Chance Hunter, Facundo Binda, Cristian Linares, Sahir Abdala, Máximo Genitti y Tyrus Buckner, quienes sostuvieron la competitividad del equipo hasta el cierre.

Sin embargo, en una instancia tan exigente y ante un rival de tanta jerarquía, la ausencia de un jugador clave terminó siendo un condicionante importante.

El camino previo: una reclasificación inolvidable ante Estudiantes

Antes de enfrentarse con San Isidro, Salta Basket había protagonizado una serie muy intensa frente a Estudiantes de Tucumán. Fue una llave al mejor de cinco partidos que tuvo de todo: triunfos amplios, golpes inesperados, reacción visitante, un quinto juego dramático y una definición en tiempo suplementario.

Los Infernales comenzaron ganando en el Delmi por 78-62, con autoridad y una gran actuación colectiva. Luego Estudiantes respondió, también en Salta, con triunfo 82-70, igualando la serie 1-1. En Tucumán, Salta Basket recuperó terreno con una gran victoria por 90-78, impulsado por un juego ofensivo repartido y una noche eficaz desde el perímetro.

La Cebra volvió a empatar la llave con un 84-71 en el cuarto partido, obligando a definir todo en el Delmi. Allí llegó una de las noches más emocionantes de la temporada: Salta Basket ganó 75-74 en tiempo suplementario, con una jugada decisiva entre Bruno Abratte y Nicolás Álvarez que hizo explotar el estadio.

Esa clasificación dejó una imagen de carácter, corazón y competitividad. Fue una serie que fortaleció la identidad del equipo y que le permitió a Salta Basket meterse entre los mejores de la Conferencia Norte.

Una fase regular con momentos altos y una identidad competitiva

La temporada 2025/26 de Salta Basket tuvo distintos momentos. El equipo logró meterse en la pelea de la Conferencia Norte, consiguió triunfos importantes y volvió a posicionarse como un rival respetado dentro de La Liga Argentina.

Durante la fase regular, Los Infernales cerraron con récord de 18 victorias y 14 derrotas, ubicándose en zona de playoffs. En el camino hubo victorias de alto impacto, como el triunfo ante San Isidro en el Delmi por 73-62, cuando el conjunto cordobés llegaba como puntero de la Conferencia Norte. También se destacaron partidos emocionantes como la victoria ante Barrio Parque por 86-84 en suplementario, con un triple agónico de Tomás Botta, y el clásico norteño ante Jujuy Básquet, donde Salta ganó 97-92 en doble suplementario.

El equipo también atravesó momentos complicados, con derrotas duras ante rivales directos como Sportivo Suardi, Santa Paula, Villa San Martín, Comunicaciones y Barrio Parque. Sin embargo, logró recomponerse, cerrar bien la fase regular y competir en playoffs.

Esa capacidad de sostenerse en la adversidad fue una de las marcas de la campaña.

San Isidro sigue en carrera y tendrá ventaja de localía

Con el triunfo en Salta, San Isidro avanzó a los cuartos de final y confirmó su candidatura. El equipo cordobés no solo ganó la serie, sino que lo hizo mostrando recursos colectivos, carácter competitivo y jerarquía individual.

El conjunto de San Francisco tendrá ventaja de localía en la próxima ronda y enfrentará al peor clasificado de la Conferencia Sur, según el reordenamiento establecido para esta etapa de la competencia. A partir de cuartos de final, La Liga Argentina deja atrás el formato estrictamente dividido por conferencias y comienza a cruzar equipos del Norte y del Sur en un cuadro único.

San Isidro llega a esa instancia con argumentos sólidos: plantel profundo, experiencia, confianza y una serie ganada ante un rival que siempre lo obligó a competir.

Fin de temporada para Los Infernales

Para Salta Basket, la derrota significó el cierre de una temporada que dejó sensaciones mezcladas. Por un lado, la tristeza lógica de la eliminación. Por otro, el reconocimiento a un equipo que volvió a competir, que sostuvo una identidad y que logró que el público salteño volviera a vibrar con el básquet nacional.

Los Infernales no pudieron avanzar a cuartos, pero dejaron una campaña con momentos muy importantes. La clasificación ante Estudiantes, el triunfo agónico en el Delmi, la entrega en cada serie y la respuesta de la gente son elementos que forman parte de un proceso deportivo que continúa creciendo.

El equipo salteño volvió a demostrar que tiene lugar dentro de los protagonistas de la categoría. No fue una temporada cualquiera: fue una campaña de consolidación, de aprendizaje y de pertenencia.

Análisis final: una eliminación que duele, pero no borra el camino

La derrota de Salta Basket ante San Isidro duele porque marcó el final de la ilusión. Duele porque fue en casa, porque el equipo venía de salvar un match point y porque el Delmi soñaba con un quinto partido. Pero también debe leerse con perspectiva.

San Isidro fue superior en la serie. Ganó tres de los cuatro partidos, mostró más regularidad y aprovechó mejor sus momentos. Salta Basket compitió, tuvo una gran reacción en el tercer juego, pero no logró sostener el nivel necesario para llevar la llave a una definición.

La temporada de Los Infernales deja una base importante. Hubo jugadores que crecieron, una localía fuerte, una identidad reconocible y una conexión emocional con el público. El desafío, de cara a lo que viene, será sostener ese proyecto, potenciar el plantel y dar un nuevo salto competitivo.

Salta Basket se despidió de La Liga Argentina, pero no se fue vacío. Se fue con una temporada que volvió a poner al básquet salteño en escena, con noches de alto voltaje y con una certeza: Los Infernales siguen siendo una franquicia fuerte, competitiva y con mucho por construir.




Salta Basket vs San Isidro: previa completa del cuarto partido en el Delmi, análisis de la serie y todo lo que se juega esta noche

Salta Basket vuelve a presentarse esta noche en el Estadio Delmi frente a San Isidro por el cuarto partido de una serie que sigue abierta y cargada de tensión. Luego del triunfo infernal en el tercer juego por 63-57, el conjunto salteño buscará igualar la llave y forzar un quinto y decisivo encuentro, mientras que el elenco cordobés intentará cerrar la clasificación a cuartos de final de la Liga Argentina.

Salta Basket se juega otra final ante San Isidro en el Delmi: previa completa del cuarto partido y análisis de la serie

La serie entre Salta Basket y San Isidro de San Francisco tendrá esta noche un nuevo capítulo en el Estadio Delmi, cuando desde las 21.30 se enfrenten por el cuarto partido de los octavos de final de la Liga Argentina. El cruce llega con una tensión creciente, con un equipo salteño que recuperó la esperanza tras ganar el tercer punto y con un conjunto cordobés que todavía conserva la ventaja y la chance de cerrar la clasificación.

Los dirigidos por Ricardo De Cecco lograron descontar en la serie con el 63-57 del tercer encuentro y esta noche intentarán repetir en casa para empatar la llave 2-2 y llevar toda la definición a un quinto juego. San Isidro, por su parte, sabe que dejó escapar la primera oportunidad de liquidar el cruce, pero también llega con el respaldo de haber dominado los dos primeros partidos y con la experiencia de uno de los planteles más fuertes de la categoría.

No será un partido más. Para Salta Basket es otra final. Para San Isidro, una nueva chance de cerrar una serie que parecía encaminada. Para el público del Delmi, la posibilidad de volver a empujar a un equipo que ya demostró que no se entrega aun en los escenarios más adversos.

Cómo llegan Salta Basket y San Isidro al cuarto partido

La serie encuentra a ambos con sensaciones distintas, pero con la misma certeza: el cuarto juego puede cambiarlo todo. San Isidro terminó empatado en la primera posición de su zona con registro de 23 victorias y 9 derrotas, aunque quedó segundo tras el desempate. Salta Basket, en tanto, cerró la fase regular en el séptimo lugar con balance de 18-14 y luego eliminó a Estudiantes de Tucumán por 3-2, después de ganar el quinto juego en tiempo suplementario.

Ese recorrido explica bastante del presente. San Isidro llegó directamente a esta instancia como uno de los equipos más sólidos del Norte, mientras que Salta viene jugando bajo presión desde la reclasificación. Y quizá allí aparezca uno de los factores emocionales más fuertes de esta serie: Los Infernales ya saben lo que es quedar al borde de la eliminación y responder en casa.

Esta noche el partido será televisado por Básquet Pass, tendrá como árbitros a Jorge Chávez e Iván Huck Braner, y se disputará desde las 21.30 en el Estadio Delmi.


Análisis de cada partido de la serie entre Salta Basket y San Isidro

Primer partido: San Isidro pegó primero con autoridad

El arranque de la serie mostró la mejor cara del equipo cordobés. En San Francisco, San Isidro se impuso 86-66 en un partido que logró controlar de punta a punta. El equipo de Sebastián Porta marcó diferencias con su juego colectivo, su intensidad defensiva y su efectividad ofensiva, dejando en claro desde el inicio por qué llegaba como uno de los principales candidatos de la Conferencia Norte.

Durante la primera mitad, el trámite fue relativamente parejo, con momentos de cierta imprecisión lógica después de más de 20 días sin competencia oficial. Sin embargo, a medida que avanzaron los minutos, San Isidro fue encontrando ritmo y soltura. El quiebre apareció desde la segunda mitad del tercer cuarto, cuando ajustó en defensa, castigó mejor en ataque y construyó una diferencia decisiva de 17 puntos. Además, convirtió 10 triples y mostró una producción ofensiva repartida. Nahuel Buchaillot fue el máximo anotador con 16 puntos.

Para Salta Basket, ese primer partido dejó varias alarmas. Le costó sostener su estructura ofensiva, no encontró soluciones cuando el rival subió la intensidad y terminó siendo superado con claridad. También apareció un dato central para el resto de la serie: la ausencia de Tomás Botta, una baja muy sensible para el funcionamiento del equipo salteño tras la lesión sufrida ante Estudiantes.

Segundo partido: Salta reaccionó, pero San Isidro volvió a imponer su carácter

El segundo juego tuvo otro desarrollo. Aunque volvió a ganar el local, esta vez el partido fue mucho más parejo y Salta Basket estuvo muy cerca de robarse un punto clave en Córdoba. Finalmente, San Isidro se quedó con la victoria por 80-75, puso la serie 2-0 y viajó a Salta con match point.

A diferencia del primer duelo, Los Infernales lograron competir durante más tiempo. San Isidro dominó gran parte de la noche y llegó al último cuarto con una ventaja de 10 puntos, mostrando nuevamente solidez en ambos costados de la cancha. Pero en el tramo decisivo apareció la reacción del equipo de De Cecco: ajustó la defensa, elevó la intensidad y hasta logró dar vuelta el marcador, generando una gran preocupación en el local.

Cuando el partido parecía inclinarse emocionalmente hacia los salteños, San Isidro encontró respuestas de peso. Un triple determinante de Jerónimo Suñé y dos penetraciones clave de Manuel Lambrisca devolvieron el control al equipo rojiblanco, que cerró mejor y aseguró una victoria fundamental. En ese partido se destacó Jaleel Hooper, goleador con 15 puntos, mientras que Buchaillot volvió a ser muy importante con 10 unidades, 9 rebotes y 7 asistencias.

Para Salta Basket, el segundo juego dejó una mezcla de bronca y esperanza. La bronca de haber quedado tan cerca, y la esperanza de comprobar que, aun sin Botta y frente a uno de los rivales más duros del campeonato, podía discutir de igual a igual.

Tercer partido: el Delmi empujó y Salta Basket salvó el primer match point

La serie cambió de escenario y también cambió de clima. En Salta, con el apoyo de su gente, Los Infernales ganaron 63-57 en un partido de bajo goleo, enorme intensidad y mucha carga táctica. Fue una victoria trabajada, sufrida y necesaria. El equipo salteño estaba obligado a ganar para seguir con vida, y respondió.

El comienzo fue parejo, con ambos equipos muy concentrados. Salta logró cerrar mejor el primer cuarto 19-13, capitalizando las ofensivas que el rival no concretó. Allí apareció con fuerza la figura de Bruno Abratte, que terminó siendo el gran protagonista de la noche. El base cordobés anotó cuatro triples en la primera mitad, condujo con criterio y volvió a asumir responsabilidades enormes en un contexto límite. Cerró el juego con 20 puntos, siendo la gran figura del encuentro.

La paridad se mantuvo hasta el final. San Isidro nunca se salió del libreto, siguió peleando cada pelota y volvió a hacerse fuerte en el rebote ofensivo. Pero esta vez no tuvo la claridad suficiente para aprovecharlo. El momento bisagra llegó con un robo defensivo de Chance Hunter, que derivó en una jugada explosiva: corrida, volcada, doble y falta para desatar el Delmi. Poco después, Abratte convirtió otro doble fundamental para que Salta sacara siete de ventaja, 62-55, a falta de un minuto. Desde ahí, los de De Cecco sostuvieron la diferencia y sellaron el triunfo.

Ese tercer punto dejó una señal clara: la serie sigue viva. San Isidro ya no enfrenta a un rival resignado, sino a uno convencido de que todavía puede dar vuelta la historia.


Qué necesita Salta Basket para empatar la serie

El camino para Salta Basket está marcado por una premisa simple: repetir lo mejor del tercer partido y sostenerlo durante más tiempo. El equipo ya mostró que puede defender con intensidad, incomodar a San Isidro y sostener un juego de bajo goleo si logra llevar el partido a ese terreno. También evidenció que necesita una noche grande de Abratte o de alguno de sus líderes ofensivos para compensar la baja de Botta.

Defensivamente, Salta tendrá que volver a ser sólido sobre los principales generadores del equipo cordobés, especialmente sobre las variantes exteriores y el juego colectivo que tanto daño hizo en San Francisco. En ataque, necesitará controlar mejor los momentos de sequía, algo que fue un problema serio en los dos primeros partidos. El tercer juego se ganó con paciencia, con oficio y con energía emocional. El desafío ahora es repetirlo con una presión incluso mayor.

Qué necesita San Isidro para cerrar la llave

Del lado de San Isidro, el foco estará puesto en recuperar la fluidez ofensiva de los dos primeros encuentros. El equipo de Porta dominó el arranque de la serie porque pudo imponer ritmo, circulación, defensa y respuestas repartidas. En el Delmi, en cambio, quedó atrapado en el contexto áspero que propuso Salta y perdió claridad para resolver.

Para clasificar esta noche, el equipo cordobés necesitará volver a ese plan original: no desesperarse, sostener el rebote ofensivo, castigar los errores del rival y aprovechar la profundidad de su plantel. El dato a su favor es que ya demostró tener carácter para cerrar partidos calientes, como ocurrió en el segundo punto cuando Salta había dado vuelta el marcador.


El impacto de la lesión de Tomás Botta en la serie

Uno de los ejes invisibles, pero decisivos, de esta llave pasa por la ausencia de Tomás Botta. El base sufrió una lesión en el quinto partido de la serie anterior contra Estudiantes de Tucumán y Salta Basket no pudo incorporar un reemplazo por la imposibilidad reglamentaria. Eso dejó al equipo sin uno de sus líderes, sin uno de sus cerebros ofensivos y sin un jugador que había sido determinante a lo largo del torneo.

En ese contexto, la aparición de Bruno Abratte se volvió todavía más importante. Ya lo había demostrado ante Estudiantes, cuando tuvo que hacerse cargo de la conducción en un contexto límite. Ahora lo volvió a ratificar frente a San Isidro. La serie, en buena medida, también cuenta la historia de cómo Salta intenta reinventarse sin Botta y cómo Abratte se convirtió en una pieza clave para sostener la ilusión.


El Delmi como factor emocional de la serie

El estadio vuelve a ser mucho más que una cancha. El Delmi se transformó en un factor emocional concreto para el equipo salteño. En el tercer partido, el público acompañó, empujó y sostuvo al equipo durante todo el desarrollo. Esa energía fue visible en cada cierre defensivo, en cada reacción anímica y especialmente en la jugada de Hunter que hizo explotar el estadio.

Salta Basket ya venía de vivir algo parecido en la serie contra Estudiantes, cuando forzó y ganó el quinto juego en casa. Esa memoria reciente alimenta la confianza. Los Infernales saben que, en un contexto de máxima presión, el Delmi puede ser un aliado poderoso. Esta noche buscarán volver a convertirlo en un escenario de resistencia y rebeldía.


Lo que está en juego esta noche

El cuarto partido pone sobre la mesa dos escenarios posibles. Si gana Salta Basket, la serie quedará 2-2 y habrá quinto juego, con todo el suspenso y la tensión que eso implica. Si gana San Isidro, el equipo cordobés avanzará a cuartos de final y cerrará la serie en Salta.

No hay demasiado margen para las especulaciones. Los dos llegan con mucho en juego y con argumentos concretos para creer. San Isidro tiene la ventaja de haber mostrado un techo más alto en los dos primeros partidos. Salta Basket tiene la fuerza emocional de haber sobrevivido y el impulso de jugar otra vez en su casa.

Esta noche, el Delmi volverá a latir como en las grandes noches. Y la serie entre Salta Basket y San Isidro tendrá otro capítulo que puede resultar decisivo.




Salta Basket venció a San Isidro, descontó en la serie y forzó un cuarto partido en el Delmi

Con carácter, paciencia y el empuje de su gente, Salta Basket derrotó a San Isidro por 63-57 en el tercer partido de la serie de octavos de final de la Liga Argentina. Los Infernales se hicieron fuertes en el Delmi, descontaron en la llave y estiraron la definición a un cuarto encuentro, que volverá a jugarse en Salta.

Salta Basket ganó una batalla clave ante San Isidro, descontó en la serie y sueña con llevarla al quinto juego

Salta Basket se negó a bajar los brazos. En una noche cargada de tensión, nervios y esperanza, el equipo salteño derrotó a San Isidro por 63 a 57 en el tercer juego de la serie de octavos de final de la Liga Argentina, logró seguir con vida en los playoffs y se ganó el derecho de disputar un cuarto partido en el Estadio Delmi, otra vez frente a su gente.

Los Infernales llegaban apremiados por la situación. Tras perder los dos primeros encuentros en San Francisco, el margen de error se había terminado. Solo servía ganar. Y eso fue exactamente lo que hicieron los dirigidos por Ricardo De Cecco, en un duelo áspero, de bajo goleo y mucha carga táctica, donde supieron sostener la paciencia, resistir la presión y golpear en los momentos decisivos.

El resultado final, 63-57, no solo significó el descuento en la serie, sino también una inyección anímica enorme para un plantel que sigue compitiendo sin uno de sus líderes, Tomás Botta, lesionado en la llave anterior ante Estudiantes de Tucumán. Sin poder recurrir a un reemplazo por la imposibilidad reglamentaria, Salta volvió a demostrar que está dispuesto a pelear hasta el último aliento.

Un arranque parejo y la aparición de Abratte

El partido comenzó con el tono que se esperaba para una noche de eliminación: intensidad alta, mucha concentración y posesiones disputadas con enorme seriedad. Ninguno regaló nada. Cada ofensiva costó, cada lanzamiento fue incómodo y cada error se sintió como un golpe. En ese contexto, Salta Basket logró cerrar mejor el primer cuarto y se quedó con el parcial por 19 a 13, aprovechando aquellas ofensivas que el rival no pudo concretar.

Uno de los nombres propios de la noche fue Bruno Abratte. El base cordobés volvió a asumir un rol central en la conducción y fue determinante desde el inicio. Movedizo, agresivo y con personalidad, se despachó con cuatro triples en la primera mitad, además de ordenar al equipo y repartir juego para sus compañeros en los momentos más delicados. Su producción fue clave para que Los Infernales pudieran sostenerse al frente en un partido que nunca dio respiro.

Del lado de San Isidro, el goleo en la primera mitad estuvo más repartido. Mare y Ortiz aparecieron como los mejores anotadores del conjunto cordobés, en un equipo que, pese a verse abajo en el marcador, nunca se salió del libreto y mantuvo la calma, fiel a una estructura que le permitió llegar como uno de los mejores equipos de la temporada.

Salta aguantó la presión y jugó con madurez

Uno de los aspectos más valiosos del triunfo salteño fue la madurez con la que atravesó el partido. Más allá de la urgencia del contexto, el equipo no se desesperó. No renunció a su libreto, no se salió de partido y supo esperar el momento. Esa paciencia fue tan importante como la intensidad defensiva.

San Isidro, por su parte, hizo lo que se esperaba de un rival de jerarquía. Aun perdiendo, nunca dejó de competir. Supo esperar, insistió sobre los rebotes ofensivos y mantuvo la sensación de que podía cambiar la historia en cualquier tramo del juego. Pero esta vez, a diferencia de lo sucedido en San Francisco, la resolución favoreció a Salta.

El desarrollo fue parejo hasta el cierre. Nadie logró sacar una diferencia decisiva durante buena parte de la noche, lo que le dio al encuentro una tensión constante. Cada defensa, cada rebote y cada balón dividido se transformaron en pequeñas finales. En ese escenario, el Delmi también jugó su partido. Como a lo largo de toda la temporada, el público volvió a acompañar y se hizo sentir como ese sexto hombre al que el equipo recurre en las noches grandes.

La jugada que hizo explotar el Delmi

El momento que cambió definitivamente el clima del partido llegó en el tramo final. Un robo defensivo de Chance Hunter abrió la puerta a una de las jugadas más impactantes de la noche: el norteamericano corrió la cancha, atacó el aro, volcó la pelota y además sacó la falta, desatando el estallido del estadio. Fue una acción de alto voltaje emocional, de esas que empujan a todo un equipo y contagian a una cancha entera.

A partir de esa explosión, Salta Basket aprovechó mejor las siguientes posesiones, castigó algunos errores de Sani y se fortaleció desde el envión emocional. En el medio apareció otra vez Abratte, la gran figura del encuentro, para convertir un doble de enorme valor y llevar la ventaja a siete puntos (62-55) cuando faltaba apenas un minuto para el final. Ese pasaje terminó inclinando la balanza de manera definitiva.

San Isidro siguió ganando rebotes ofensivos e insistió hasta el cierre, pero le faltó claridad para recortar la diferencia. La resistencia salteña fue firme. Y cuando sonó la chicharra final, el Delmi explotó en una verdadera fiesta infernal: el equipo había conseguido lo que necesitaba. Ganó, descontó y seguirá dando pelea.

Una victoria que vale mucho más que un punto

El triunfo de Salta Basket no puede analizarse solo como un descuento estadístico en la serie. Vale mucho más. Vale como muestra de carácter, como respuesta a un contexto adverso y como prueba de que este equipo todavía tiene combustible competitivo para seguir soñando.

La serie había arrancado mal para Los Infernales en Córdoba. Primero cayó 86-66 en el arranque de la llave, en un encuentro donde San Isidro mostró toda su solidez colectiva. Luego, en el segundo punto, volvió a perder, aunque esta vez por un ajustado 80-75, en un duelo mucho más parejo donde incluso llegó a poner en aprietos al equipo de Sebastián Porta. Ese cierre competitivo ya había dejado señales positivas. Lo que faltaba era traducirlas en una victoria. Y eso fue lo que ocurrió este martes en Salta.

Además, este resultado cobra todavía más valor si se tiene en cuenta que el equipo salteño disputa la serie sin Botta, uno de sus líderes naturales. La lesión sufrida en el quinto juego ante Estudiantes obligó a Abratte y al resto de la rotación a asumir responsabilidades extras. Y en este tercer partido, la respuesta estuvo a la altura.

Salta Basket y su vínculo con las noches épicas

Si algo viene mostrando este plantel a lo largo de la temporada es una fuerte conexión con los contextos límite. Ya había ocurrido en la serie previa frente a Estudiantes de Tucumán, cuando Salta Basket se impuso 75-74 en tiempo suplementario en el quinto juego para meterse en esta instancia. También allí el equipo apeló al carácter, al apoyo de su gente y a la convicción para sacar adelante una noche muy cerrada.

Ahora vuelve a pasar algo parecido. Contra un rival de enorme jerarquía, finalista de la edición pasada de la Liga Argentina y segundo en la fase regular de la Conferencia Norte, Los Infernales lograron sostenerse de pie. No resolvieron la serie, claro, pero sí evitaron la eliminación y se ganaron otra oportunidad para seguir soñando.

Cómo sigue la serie entre Salta Basket y San Isidro

Con esta victoria, la llave quedó abierta y se disputará un cuarto partido el próximo jueves desde las 21.30, nuevamente en el Estadio Delmi. Salta Basket buscará volver a imponerse para empatar la serie y llevar todo a un quinto y decisivo encuentro. San Isidro, en cambio, intentará recuperarse y cerrar la clasificación a cuartos de final.

La expectativa crece porque, más allá del resultado de este tercer punto, quedó claro que se trata de una serie durísima, con dos equipos que ya se conocen mucho y que han sabido lastimarse mutuamente a lo largo de la temporada. En la fase regular, por ejemplo, ambos se habían repartido triunfos como locales: San Isidro ganó en el Antonio Manno y Salta Basket se impuso en el Delmi. Ahora, esa fortaleza en casa vuelve a ser el principal sostén de la ilusión salteña.


El Delmi, otra vez protagonista

No se puede explicar esta victoria sin hablar del marco. El público salteño volvió a responder y empujó al equipo durante toda la noche. En una serie de estas características, donde cada posesión pesa y la cabeza juega tanto como el físico, el entorno termina siendo determinante. Y el Delmi volvió a ser ese escenario donde Salta Basket se siente fuerte, respaldado y capaz de desafiar cualquier pronóstico.

La temporada ya entregó varias noches especiales en ese estadio, pero esta tuvo un valor particular: era ganar o quedar afuera. Y el equipo respondió. Ahora tendrá otra oportunidad en su casa, con la serie todavía viva y con la chance concreta de empatarla.

Abratte, Hunter y el corazón infernal

En un partido de escaso goleo, las figuras se vuelven todavía más visibles. Bruno Abratte fue el jugador más desequilibrante de Salta Basket, no solo por sus cuatro triples en la primera mitad, sino por la personalidad con la que asumió la conducción del equipo en un contexto de máxima exigencia. Fue, sin dudas, la gran figura de la noche.

Chance Hunter, por su parte, aportó una jugada decisiva que quedará entre las imágenes más recordadas del encuentro: el robo, la corrida, la volcada y el doble con falta que encendió al Delmi. Pero más allá de esa acción, su presencia volvió a ser importante desde lo físico, lo emocional y lo competitivo.

Y alrededor de ellos, el resto del equipo entendió el partido que había que jugar. Desde la defensa, desde la paciencia, desde la concentración. Salta Basket no necesitó sobrarle nada para ganar. Le alcanzó con ser más sólido en el cierre y con sostener el corazón encendido.

Los Infernales siguen batallando

La imagen que dejó el final del partido fue la de un equipo vivo. Un plantel que, pese a la adversidad, sigue encontrando respuestas. Una gente que no deja de creer. Y una serie que, cuando parecía encaminada, volvió a encenderse.

Salta Basket ganó 63-57, descontó ante San Isidro y seguirá peleando. El jueves habrá otro capítulo en el Delmi. Y Los Infernales ya demostraron que todavía tienen mucho por decir.




Salta Basket va por una noche épica ante San Isidro en el Delmi: hoy se juega la vida en los playoff

Salta Basket se juega mucho más que un partido esta noche en el Estadio Delmi. Desde las 21.30, Los Infernales recibirán a San Isidro en el tercer punto de la serie de octavos de final de la Liga Argentina, obligados a ganar para continuar con vida en los playoffs y sostener la ilusión frente a su gente.

Salta Basket va por otra épica en el Delmi ante San Isidro y no tiene margen de error

El momento de la verdad llegó para Salta Basket. Esta noche, desde las 21.30, el equipo dirigido por Ricardo De Cecco enfrentará a San Isidro en el Estadio Delmi, en el tercer juego de la serie de octavos de final de la Liga Argentina, con una sola obligación: ganar para seguir con vida. Los Infernales están abajo 0-2 en la llave y necesitan torcer la historia ante uno de los rivales más duros de la temporada para extender la definición al menos a un cuarto encuentro.

La serie, al mejor de cinco, comenzó en Córdoba con dos triunfos para el elenco de San Francisco, primero por 86-66 y luego por 80-75, resultados que dejaron al conjunto rojiblanco a un paso de los cuartos de final. Sin embargo, el segundo juego también mostró que Salta Basket está en condiciones de competir de igual a igual, incluso en un contexto adverso y sin una de sus principales piezas. Esa reacción final en San Francisco es el argumento al que se aferran hoy los salteños para creer en una noche grande en casa.

El Delmi volverá a vestirse de playoff, con el clima de las grandes jornadas, con la presión lógica de una serie al límite y con el peso de saber que no hay mañana si el resultado no acompaña. Enfrente estará un equipo experimentado, finalista de la edición pasada de la Liga Argentina y segundo en la fase regular de la Conferencia Norte. Del otro lado, Salta buscará transformar la necesidad en energía competitiva y apoyarse en su gente para intentar otra remontada inolvidable.

Un Salta Basket herido, pero todavía de pie

Los Infernales llegan a este tercer punto en una situación comprometida, aunque no derrotados desde lo anímico. La serie comenzó cuesta arriba en San Francisco y el 0-2 obliga a un cambio de rumbo inmediato, pero el equipo salteño mostró señales de vida en el segundo duelo, cuando logró ajustar defensivamente, elevar la intensidad y hasta dar vuelta el marcador en el último cuarto antes de que San Isidro reaccionara con un triple clave de Jerónimo Suñé y dos penetraciones decisivas de Manuel Lambrisca.

Ese cierre dejó dos lecturas. Por un lado, que San Isidro es un equipo con jerarquía, oficio y recursos para resolver situaciones límite. Por el otro, que Salta Basket, aun sin su plantel completo, puede poner en aprietos a uno de los candidatos. Esa es la base emocional con la que esta noche saldrá al rectángulo en el Delmi.

La principal dificultad para los salteños pasa por la baja de Tomás Botta, uno de los líderes del plantel, quien sufrió una lesión en el quinto juego de la serie anterior ante Estudiantes de Tucumán. La imposibilidad reglamentaria de incorporar un reemplazo dejó a Salta sin uno de sus conductores más importantes en el momento más exigente del campeonato. La ausencia pesa desde lo basquetbolístico y también desde lo anímico, porque se trata de un jugador decisivo en la estructura del equipo de De Cecco.

Aun así, el conjunto salteño logró sobreponerse parcialmente a ese golpe. En la serie frente a Estudiantes ya había demostrado carácter, temple y capacidad de resiliencia. Y ahora, con la temporada en riesgo, buscará apelar otra vez a esas mismas virtudes.

La épica reciente como combustible

No hace falta ir muy atrás para encontrar razones que expliquen por qué en Salta todavía creen. Apenas días antes del arranque de esta serie, Los Infernales protagonizaron una clasificación inolvidable frente a Estudiantes de Tucumán, al imponerse por 75-74 en tiempo suplementario en el quinto y decisivo juego de la reclasificación. Fue una noche de enorme desgaste físico y emocional, en la que el equipo logró reaccionar, empatar en 71 y terminar festejando junto a su gente en el Delmi.

En ese partido apareció con fuerza el carácter de varios nombres propios. Bruno Abratte, por ejemplo, se hizo cargo de la conducción tras la salida de Botta y fue una de las figuras del equipo. También sobresalieron Martín Gómez y Nicolás Álvarez, fundamentales en la remontada ante la Cebra tucumana. Esa memoria reciente alimenta la esperanza del pueblo infernal: este plantel ya sabe lo que es jugar con el cuchillo entre los dientes y responder en escenarios de máxima presión.

De hecho, el propio Abratte había dejado una frase que hoy cobra especial valor: “Podemos dar batalla a cualquier equipo”. El base cordobés, que asumió mayor protagonismo desde la lesión de Botta, también remarcó que para competir contra rivales de jerarquía hay que ir paso a paso, estar concentrados y sostener el propio juego. En una noche como la de hoy, esa consigna aparece como una hoja de ruta perfecta.

El rival: un San Isidro de jerarquía y experiencia

San Isidro llega a Salta en una posición ideal. El equipo cordobés ganó los dos partidos en casa y tiene el primer match point de la serie. Además, lo hace respaldado por una campaña sólida: terminó empatado en la primera posición de su zona con récord de 23 victorias y 9 derrotas, aunque quedó segundo por desempate con Amancay. Ese recorrido confirma que no se trata de un rival cualquiera, sino de uno de los planteles más consistentes de toda la temporada.

El equipo dirigido por Sebastián Porta mostró en los primeros dos juegos exactamente lo que lo llevó a los primeros planos: intensidad defensiva, rotación larga, respuestas en momentos clave y varios jugadores capaces de asumir responsabilidades. En el primer duelo dominó con claridad y en el segundo supo soportar la remontada rival para quedarse con una victoria tan trabajada como valiosa.

Además, San Isidro carga con otro antecedente fuerte: fue finalista de la edición pasada de la Liga Argentina, un dato que le añade peso específico a esta serie. Sabe jugar estas instancias, entiende la lógica de los playoffs y tiene una estructura preparada para soportar la presión. Por eso Salta necesitará una actuación de alto nivel en ambos costados de la cancha si pretende estirar la llave.

El antecedente en el Delmi que ilusiona

Más allá del 0-2 en la serie, Salta Basket tiene un dato concreto al que aferrarse: ya le ganó a San Isidro en el Delmi durante la fase regular. Fue el 15 de marzo, cuando Los Infernales superaron al entonces líder de la Conferencia Norte por 73-62, cortando una racha negativa y firmando una de sus mejores actuaciones de la temporada ante su gente.

Aquella noche, el equipo salteño mostró personalidad, defensa dura y un gran primer tiempo, con Martín Gómez encendido en ofensiva y un trabajo colectivo muy sólido. También hubo buenas respuestas de Chance Hunter, Tomás Botta, Nicolás Álvarez, Facundo Binda, Linares, Abdala, Buckner y Abratte, en una actuación que demostró que el Delmi puede ser un factor decisivo cuando el equipo conecta con su público y logra sostener intensidad.

Ese triunfo no define nada por sí solo, pero sí aporta un elemento de confianza. Salta ya sabe que puede incomodar a San Isidro en su casa. El desafío ahora será repetir esa versión en el momento de mayor exigencia del campeonato.

El apoyo del público, un factor clave

Si algo viene acompañando a Salta Basket a lo largo de esta campaña es el respaldo de su gente. El Delmi fue escenario de noches intensas, partidos apretados y definiciones emocionantes, y esta noche volverá a jugar su propio partido desde las tribunas. En la previa del juego, se remarcó que el equipo necesitará el acompañamiento del público para intentar una nueva hazaña en casa.

No es una frase hecha. En esta clase de series, donde la cabeza pesa tanto como las piernas, el entorno influye. Y Salta Basket ya experimentó lo que significa tener al Delmi empujando en un contexto límite. Pasó frente a Estudiantes y ahora intentará que vuelva a pasar ante San Isidro.

Las boleterías del estadio abrirán desde las 19.30, y las entradas generales tendrán un valor de 10 mil pesos, mientras que los menores de diez años ingresarán gratis. El encuentro podrá verse solamente a través de Básquet Pass. Los árbitros serán Alejandro Sanabone y Nicolás Danna, con Román Guantay como comisionado técnico.

Los jugadores disponibles para esta noche

Para este partido decisivo, Salta Basket contará con: Chance Hunter, Bruno Abratte, Martín Gómez, Facundo Binda, Cristian Linares, Nicolás Álvarez, Máximo Genitti, Tyrus Buckner y Sahir Abdala. Del lado visitante, San Isidro se presentará con: Máximo Lizárraga, Jerónimo Suñé, Simón Chemez, Nahuel Buchaillot, Manuel Lambrisca, Marcos Saglietti, Luciano Ortiz, Lautaro Mare, Jaleel Hooper, Emilio Boye, Jeremías Diotto y Julián Eydallin.

El dato de la nómina local vuelve a poner en foco la ausencia de Botta, una baja que reduce la rotación y obliga a un mayor esfuerzo del resto. En ese contexto, la tarea de Abratte en la base, la producción anotadora de Gómez, el peso de Hunter cerca del aro y la batalla interior de Álvarez serán determinantes para sostener la ilusión.

El partido que puede marcar la temporada

Salta Basket sabe que no puede especular. No hay margen para guardar nada, no hay red de contención y no hay mañana sin victoria. El Delmi será escenario de una noche pesada, intensa, cargada de emoción y necesidad. Los Infernales deberán jugar con el corazón, sí, pero también con orden, concentración y convicción para no repetir los baches que le costaron caro en Córdoba.

Del otro lado habrá un rival fuerte, completo, curtido y convencido. Pero en Salta todavía creen. Porque este equipo ya supo levantarse. Porque ya protagonizó noches de película. Y porque cuando el Delmi empuja, los sueños parecen un poco menos imposibles.

Esta noche, Salta Basket va por otra épica.




Salta Basket reaccionó, pero no le alcanzó: San Isidro ganó 80-75 y quedó match point en la serie

Salta Basket estuvo muy cerca de dar el golpe en San Francisco, pero terminó cayendo ante San Isidro por 80-75 en el segundo punto de los octavos de final de la Liga Argentina. Los Infernales reaccionaron en el último tramo, llegaron a poner en aprietos al local y hasta dieron vuelta el marcador, aunque el equipo cordobés respondió en el momento justo para sellar el 2-0 en la serie.

Salta Basket luchó hasta el final, pero San Isidro volvió a golpear y quedó a un paso de los cuartos

Salta Basket dejó una imagen mucho más competitiva en el segundo juego de la serie frente a San Isidro, pero no pudo evitar una nueva derrota en San Francisco. En un partido mucho más parejo que el primero, el conjunto salteño cayó por 80 a 75 ante el elenco cordobés, que volvió a hacerse fuerte en el estadio Antonio Manno y se adelantó 2-0 en los octavos de final de la Liga Argentina.

Después del duro tropiezo en el arranque de la llave, Los Infernales salieron a disputar el segundo punto con otra intensidad, sabiendo que necesitaban responder para no regresar a Salta con la soga al cuello. Y aunque por momentos dieron señales de recuperación, sobre todo en el cierre, el equipo de Sebastián Porta volvió a encontrar recursos en los pasajes decisivos para quedarse con un triunfo de enorme valor.

San Isidro dominó gran parte de la noche. El conjunto local logró imponer su ritmo, mostró solidez en los dos costados de la cancha y llegó al último cuarto con una ventaja de 10 puntos, una diferencia que parecía encaminarlo a una victoria relativamente controlada. Sin embargo, cuando el partido entró en su tramo más caliente, apareció la mejor versión anímica de Salta Basket. Los dirigidos por Ricardo De Cecco ajustaron su defensa, elevaron la intensidad, mejoraron su agresividad en cada balón y construyeron una reacción que cambió por completo la temperatura del encuentro.


En ese pasaje de remontada, Los Infernales lograron incluso dar vuelta el marcador, dejando en silencio por momentos al local y generando la sensación de que podían robarse un punto importantísimo en Córdoba. Fue allí donde apareció el carácter de San Isidro. En el momento de máxima presión, el conjunto rojiblanco respondió con jerarquía: un triple clave de Suñé y dos penetraciones determinantes de Lambrisca le devolvieron el control al equipo cordobés, que cerró mejor el juego y sentenció la historia para quedar a un paso de la clasificación a cuartos de final.

Más allá del resultado, el segundo partido dejó una lectura distinta para Salta Basket respecto al estreno de la serie. Si en el primer cruce el equipo salteño había sufrido una derrota amplia, esta vez mostró una versión con más reacción, mayor personalidad y capacidad para discutir el desarrollo hasta el final. No alcanzó, es cierto, pero sí dejó en claro que la serie todavía no terminó y que en el Delmi intentará cambiar la historia.

Un arranque de serie cuesta arriba para Los Infernales

La caída del segundo juego se suma al tropiezo sufrido en el primer punto, cuando San Isidro había ganado con autoridad por 86 a 66 en San Francisco. En aquel encuentro, el equipo de Sebastián Porta fue construyendo su dominio de menor a mayor, encontró ritmo con el correr de los minutos y terminó quebrando el partido a partir de la segunda mitad del tercer cuarto, cuando ajustó en defensa, lastimó con eficacia ofensiva y sacó una diferencia decisiva. Nahuel Buchaillot, con 16 puntos, había sido el máximo anotador de aquella noche.

Ese primer partido ya había dejado en evidencia la jerarquía del rival: un equipo que terminó segundo en la Conferencia Norte, con un registro de 23 victorias y 9 derrotas, y que además accedió directamente a esta instancia sin pasar por la reclasificación. Salta Basket, en cambio, llegó a octavos tras una serie muy dura frente a Estudiantes de Tucumán, a quien eliminó por 3-2 luego de un infartante quinto juego definido en tiempo suplementario.

De hecho, el equipo salteño venía en alza anímica tras aquella clasificación épica en el Delmi. En ese partido decisivo, Los Infernales vencieron 75-74 a Estudiantes en suplementario, en una noche marcada por la tensión, el desgaste y el carácter del plantel para salir adelante incluso tras la ausencia de Tomás Botta en la segunda mitad. Bruno Abratte asumió entonces la conducción del equipo y fue una de las figuras de una clasificación que parecía alimentar la ilusión infernal de seguir avanzando en la postemporada.

La reacción que ilusiona, pero no alcanza

Si algo dejó este segundo duelo ante San Isidro fue una certeza: Salta Basket tiene argumentos para pelear. El problema fue que volvió a quedar en deuda en los momentos de mayor continuidad del juego, cedió terreno durante buena parte de la noche y debió correr desde atrás. Recién en el tramo decisivo logró imponer condiciones, presionar mejor y desacomodar al rival. Pero ante un equipo sólido, profundo y con experiencia, cualquier desatención se paga cara.

El local supo sufrir, pero también supo responder. Y esa es una de las razones por las que hoy está match point. San Isidro tuvo el temple para soportar la reacción visitante y la eficacia para castigar en el instante exacto. Cuando el partido se inclinaba emocionalmente hacia el lado salteño, el conjunto cordobés encontró respuestas en jugadores que asumieron la responsabilidad. Ahí estuvo la diferencia entre uno y otro.

Para Salta, la derrota duele porque estuvo muy cerca. Porque después de un arranque desfavorable, logró cambiar la cara, discutir el trámite y poner en aprietos a uno de los candidatos de la Conferencia Norte. Pero también porque ahora quedó sin margen de error: deberá ganar el tercer juego en el Delmi para seguir con vida y forzar al menos un cuarto partido.

El antecedente que alimenta la esperanza en Salta

Pese al 0-2, Los Infernales tienen un argumento al cual aferrarse. En la fase regular, ambos equipos se repartieron triunfos como locales. San Isidro ganó en San Francisco por 88-80, mientras que Salta Basket se impuso en el Delmi por 73-62. Ese antecedente reciente le permite al equipo salteño sostener la ilusión de que, con su gente y en su cancha, puede volver a competir de igual a igual.

Además, el plantel ya demostró en la serie anterior que sabe levantarse en contextos complejos. Lo hizo frente a Estudiantes, en una llave cargada de tensión y definida al límite. También lo expresó Bruno Abratte antes del inicio de esta serie, cuando dejó una frase que hoy cobra todavía más valor: “Sabemos que estando bien le podemos dar batalla a cualquier equipo”. Ese mensaje resume el desafío de Salta Basket de cara al tercer encuentro.

Ahora, obligado a reaccionar en el Delmi

La serie viajará ahora a Salta, donde Los Infernales tendrán la primera obligación real de la postemporada: ganar o quedar eliminados. El próximo juego será decisivo no solo desde lo deportivo, sino también desde lo anímico. Un triunfo reabriría la llave y devolvería presión a San Isidro. Una derrota, en cambio, marcaría el final de la temporada para el conjunto salteño.

El Delmi, que ya fue escenario de noches calientes y definiciones al borde del infarto, volverá a convertirse en el epicentro de la ilusión infernal. Salta Basket necesitará repetir lo mejor que mostró en el cierre del segundo punto, sostenerlo durante más tiempo y corregir esos baches que le permitieron al rival manejar el juego durante demasiados pasajes.

La serie está cuesta arriba, pero no terminada. San Isidro quedó a un paso de los cuartos. Salta Basket, contra las cuerdas, buscará transformar la urgencia en rebeldía.




Salta Basket cayó ante San Isidro en Córdoba y arrancó abajo en la serie de playoffs

Salta Basket no pudo sostener el ritmo en Córdoba y cayó por 86-66 frente a San Isidro de San Francisco en el primer punto de la serie de octavos de final de la Conferencia Norte de La Liga Argentina. El equipo de Sebastián Porta quebró el partido en la segunda mitad, mostró una versión sólida y dejó a Los Infernales obligados a reaccionar rápidamente en el segundo duelo.

Salta Basket sufrió una dura derrota ante San Isidro de San Francisco en Córdoba y comenzó con el pie izquierdo una de las series más exigentes de los playoffs de La Liga Argentina. En el estadio Antonio Manno, el conjunto salteño cayó por 86-66 frente a un rival que fue creciendo con el correr de los minutos y que terminó imponiendo su jerarquía para adelantarse 1-0 en la serie de octavos de final de la Conferencia Norte.

Después de la enorme clasificación conseguida frente a Estudiantes de Tucumán, en una llave durísima que se resolvió en cinco partidos y con un triunfo agónico en tiempo suplementario, Los Infernales debían afrontar una visita de máxima complejidad ante uno de los mejores equipos de la fase regular. Sin embargo, el arranque de la serie mostró a un San Isidro sólido, intenso y con muchas variantes, capaz de esperar su momento y romper el juego cuando encontró la oportunidad.

El equipo cordobés, conducido por Sebastián Porta, no arrancó avasallante, pero sí tuvo paciencia para ir construyendo la victoria. Durante la primera mitad el desarrollo fue parejo y por momentos trabado, algo lógico en un partido marcado por la tensión de la instancia y también por la inactividad del local, que llegaba con más de veinte días sin competencia oficial tras haber clasificado directamente a esta ronda. Aun así, esa falta de rodaje no se terminó reflejando en el resultado final, porque San Isidro fue encontrando ritmo, fluidez y confianza hasta adueñarse de la noche.


El quiebre del partido llegó en la segunda mitad

La historia se empezó a romper en la segunda mitad del tercer cuarto, cuando San Isidro apretó el acelerador, ajustó su defensa y comenzó a lastimar con mucha más claridad en ataque. Ahí apareció la mejor versión del conjunto rojiblanco, que logró abrir una diferencia de 17 puntos y pasó a controlar completamente el trámite del encuentro. Desde ese momento, Salta Basket quedó corriendo desde atrás y ya no pudo volver a meterse de lleno en el juego.

Uno de los datos más importantes de la noche estuvo en el perímetro. San Isidro convirtió 10 triples, una cifra que explica gran parte de su dominio ofensivo y de la amplitud que logró en el marcador. Cada vez que Salta intentó acercarse o contener la embestida local, el equipo cordobés encontró respuestas en sus tiros externos, en su circulación ofensiva y en una producción repartida que complicó cualquier intento de ajuste defensivo.

El conjunto salteño, que venía de una serie cargada de desgaste físico y emocional ante Estudiantes, no logró sostener la intensidad durante los 40 minutos frente a un rival más fresco, más largo en sus variantes y más efectivo en los momentos decisivos. La derrota fue amplia y dejó la sensación de que, más allá de algunos pasajes de paridad, San Isidro fue claramente superior cuando el juego entró en su tramo caliente.

Nahuel Buchaillot encabezó a un San Isidro efectivo y profundo

Dentro de una actuación colectiva muy convincente, Nahuel Buchaillot fue el máximo anotador del equipo local con 16 puntos. Su aporte fue clave dentro de un funcionamiento repartido, donde San Isidro no dependió de una sola figura sino que construyó el triunfo desde la rotación, la intensidad y el aporte de varias manos. Esa diversidad ofensiva fue uno de los grandes problemas para Salta Basket, que no encontró cómo desactivar el volumen de juego del rival.

Además del goleo, San Isidro mostró algo muy importante para esta clase de series: carácter y oficio. El equipo cordobés entendió cuándo acelerar, cuándo defender con mayor agresividad y cuándo jugar con la ventaja a favor para administrar el reloj y las posesiones. Ya con el partido inclinado, supo manejar los tiempos con inteligencia y no dejó margen para una remontada salteña.

Salta Basket pagó caro el desgaste de la serie anterior

No se puede analizar esta derrota sin ponerla en contexto. Salta Basket venía de dejar todo en una serie muy exigente frente a Estudiantes de Tucumán, resuelta recién en el quinto juego y con un enorme desgaste físico, mental y anímico. El equipo de Ricardo De Cecco había logrado meterse en esta instancia mostrando un gran carácter, incluso sobreponiéndose a la lesión de Tomás Botta en aquel partido decisivo, con Bruno Abratte tomando responsabilidades importantes en la conducción.

Esa clasificación había alimentado la ilusión de Los Infernales, más todavía porque durante la temporada ya habían demostrado que podían competirle a San Isidro. De hecho, en la fase regular ambos se habían repartido victorias como locales: el conjunto cordobés ganó en el Antonio Manno por 88-80, mientras que los salteños se impusieron en el Delmi por 73-62. Pero esta vez, en el primer punto de playoffs, el escenario fue otro y el local mostró una contundencia mucho mayor.

Del sueño en el Delmi a una noche difícil en San Francisco

El contraste para Salta Basket fue fuerte. Días atrás, el equipo salteño había vivido una noche épica en el Delmi al eliminar a Estudiantes por 75-74 en tiempo suplementario, en un partido cargado de tensión, sacrificio y dramatismo. Aquella victoria había reforzado la confianza del plantel y también la idea de que Los Infernales podían dar pelea ante cualquier rival de la categoría.

Incluso en la previa de este cruce, Bruno Abratte había dejado una frase que resumía el espíritu con el que Salta Basket llegaba a Córdoba: “Podemos dar batalla a cualquier equipo”. El base cordobés también había advertido que San Isidro era un rival protagonista, con jugadores de jerarquía y una identidad muy clara, por lo que el equipo debía ir paso a paso, concentrado y dispuesto a imponer su juego. Pero en este primer capítulo, esa intención no alcanzó frente a un rival que impuso sus condiciones.

San Isidro pegó primero y ahora Salta está obligado a reaccionar

La derrota deja a Salta Basket 0-1 abajo en la serie y lo obliga a reaccionar rápidamente. El segundo punto volverá a jugarse en Córdoba, nuevamente en el estadio Antonio Manno, este sábado desde las 21.30, y tendrá un peso enorme para el desarrollo de la llave. Si San Isidro vuelve a ganar, tomará una ventaja muy fuerte antes del traslado a Salta; si Los Infernales consiguen recuperarse, podrán volver al Delmi con la serie igualada y la ilusión renovada.

Esa será ahora la misión del equipo de Ricardo De Cecco: levantar la cabeza, corregir errores y encontrar una respuesta inmediata en una serie donde no hay demasiado margen. El golpe fue duro, no solo por la diferencia final sino también por la sensación que dejó el segundo tiempo, donde San Isidro hizo pesar su localía, su descanso y su jerarquía para dominar con autoridad.

Qué necesita mejorar Salta Basket para el segundo juego

Pensando en lo que viene, Salta Basket deberá ajustar varios aspectos si quiere emparejar la serie. El primero es la defensa del tiro exterior, porque los 10 triples convertidos por San Isidro terminaron siendo un factor determinante. También necesitará sostener la concentración durante más tiempo y encontrar respuestas ofensivas en los momentos donde el rival acelera. En esta primera noche, cuando San Isidro rompió el partido, Los Infernales no encontraron herramientas para cortar el envión ni para volver a ponerse a tiro.

Otro punto clave será la gestión física y emocional. El equipo salteño viene de varios partidos de alta tensión, mientras que San Isidro llegó más descansado a esta instancia. Esa diferencia puede sentirse, pero también es cierto que en los playoffs muchas veces cambia todo de un juego a otro. Salta ya mostró en esta postemporada que sabe reaccionar en escenarios adversos, y esa será su principal carta para buscar revancha en el segundo partido.

Una serie larga que recién empieza, pero con un aviso claro

Aunque el marcador final fue contundente, la serie todavía está en su comienzo. Sin embargo, el primer juego dejó un mensaje claro: San Isidro está listo para pelear fuerte en estos playoffs y Salta Basket tendrá que elevar mucho su nivel para competir de igual a igual. El equipo cordobés mostró por qué fue uno de los mejores de la Conferencia Norte, mientras que Los Infernales quedaron ante la obligación de responder rápido si no quieren quedar demasiado comprometidos.

La caída por 86-66 fue un golpe duro, pero no definitivo. Salta Basket ya demostró durante la temporada que tiene corazón, carácter y capacidad de levantarse. Ahora necesitará volver a mostrar todo eso en Córdoba para intentar cambiar la historia y seguir soñando en los playoffs de La Liga Argentina.

Datos del partido

San Isidro de San Francisco 86 – Salta Basket 66
Serie: San Isidro 1-0 Salta Basket
Instancia: Octavos de final, Conferencia Norte, La Liga Argentina
Estadio: Antonio Manno, San Francisco (Córdoba)
Próximo partido: sábado, 21.30, nuevamente en Córdoba.




Abratte palpita el cruce con San Isidro: “Podemos dar batalla a cualquier equipo” y Salta Basket va por otro golpe en Córdoba

Salta Basket ya dejó atrás una serie electrizante ante Estudiantes de Tucumán y ahora afronta un nuevo desafío en los playoffs de La Liga Argentina. En la previa del primer duelo frente a San Isidro de San Francisco, Bruno Abratte valoró el esfuerzo colectivo, recordó el impacto de la lesión de Tomás Botta y dejó una frase que ilusiona a Los Infernales: “Podemos dar batalla a cualquier equipo”.

Salta Basket se prepara para un nuevo examen de alto voltaje en los playoffs de La Liga Argentina, y esta vez el desafío será todavía mayor. Luego de una clasificación épica frente a Estudiantes de Tucumán, Los Infernales visitarán este jueves a San Isidro de San Francisco, Córdoba, en el arranque de una nueva serie al mejor de cinco juegos. En la previa, quien tomó la palabra fue Bruno Abratte, una de las piezas que creció en el momento más exigente del equipo salteño y que llega fortalecido tras una actuación determinante en el quinto partido de la serie anterior.

El base cordobés de 21 años fue protagonista directo en la clasificación infernal. En el decisivo choque ante Estudiantes, Salta Basket debió sobreponerse a una situación límite: la salida por lesión de Tomás Botta tras el primer tiempo. Ahí apareció Abratte para hacerse cargo de la conducción durante todo el complemento, en un partido cargado de tensión, desgaste físico y presión. El joven armador no escondió lo que significó ese momento inesperado: reconoció que no imaginaba que un compañero pudiera quedar fuera de un juego tan importante, pero también dejó en claro que el grupo respondió con personalidad.

Ese contexto terminó marcando buena parte del espíritu competitivo de Salta Basket. Porque más allá del básquet, el equipo salteño volvió a demostrar algo que ya había enseñado a lo largo de la serie con Estudiantes: carácter, reacción y temple en los momentos decisivos. Los Infernales venían de una llave muy pareja frente a un rival que los había vencido dos veces en la fase regular y que presentó numerosas dificultades, sobre todo en el juego interno. Sin embargo, el conjunto dirigido por Ricardo De Cecco logró resolverla con sacrificio colectivo y una enorme entrega emocional.

Abratte puso el foco justamente en eso. El conductor valoró el esfuerzo de todo el plantel para sacar adelante una serie muy exigente y remarcó que el equipo sabía de antemano el tipo de rival que iba a tener enfrente. En ese sentido, señaló que Estudiantes era un equipo difícil de defender, especialmente cerca del aro, y que por eso la clasificación tuvo un valor todavía mayor. El mensaje dejó una lectura clara: Salta Basket no avanzó por casualidad, sino por convicción, esfuerzo y respuesta en una serie donde podía pasar cualquier cosa.

Salta Basket llega fortalecido tras una clasificación agónica

El pasaje a la próxima instancia no fue uno más. Salta Basket eliminó a Estudiantes de Tucumán en un quinto partido inolvidable, disputado en el Estadio Delmi, donde terminó imponiéndose 75-74 en tiempo suplementario. Fue una noche de enorme dramatismo, con un equipo salteño que llegó a estar abajo en el marcador, que sintió la baja de Botta en la segunda mitad y que aun así encontró recursos para seguir en pie hasta dar vuelta una historia que parecía escaparse.

En ese encuentro, Abratte terminó siendo una de las grandes figuras. Tras asumir el control del equipo, se convirtió en una referencia en la conducción y también en la resolución de las últimas acciones. Incluso participó en una de las jugadas decisivas del suplementario, cuando penetró y asistió a Nicolás Álvarez para la bandeja que puso a Salta Basket arriba por la mínima a falta de 30 segundos. Esa acción resumió muy bien el momento del base: serenidad, lectura de juego y personalidad para aparecer cuando más quemaba la pelota.

El contexto de esa victoria le agrega todavía más valor a lo que viene. Los Infernales no solo vienen de ganar una serie durísima, sino que lo hicieron mostrando una identidad competitiva que los llena de confianza para medirse ahora con uno de los equipos más fuertes de la Conferencia Norte. Por eso no sorprendió la frase más fuerte de Abratte en la previa: “Sabemos que estando bien le podemos dar batalla a cualquier equipo”. La declaración no suena a exageración, sino a una convicción alimentada por lo que el equipo acaba de demostrar.

La previa actualizada: ahora se viene San Isidro en San Francisco

La nueva parada será en San Francisco, Córdoba, donde Salta Basket visitará este jueves a San Isidro desde las 21.30, con transmisión de Básquet Pass. El partido se jugará en el estadio Antonio Manno y contará con el arbitraje de Julio Dinamarca y Silvio Guzmán. Se trata de una serie que asoma de máxima exigencia, ya que el conjunto cordobés terminó como uno de los mejores equipos de la Conferencia Norte.

San Isidro cerró la fase regular con marca de 23 triunfos y 9 derrotas, compartiendo la cima de su zona pero quedando ubicado finalmente en el segundo puesto por el desempate ante Amancay. Ese rendimiento le permitió clasificarse directamente a esta instancia, sin necesidad de jugar la reclasificación. Salta Basket, en cambio, terminó séptimo con récord de 18-14 y tuvo que atravesar una serie de alto desgaste frente a Estudiantes antes de poder instalarse en esta ronda.

Desde ese punto de vista, el primer juego adquiere una importancia enorme. San Isidro llegará con más descanso y preparación, mientras que Los Infernales arriban con mayor desgaste físico, aunque también con ritmo de competencia y un envión anímico muy fuerte después de la clasificación. En este tipo de cruces, ese equilibrio entre descanso y confianza suele ser decisivo. Y Salta Basket intentará transformar el sufrimiento acumulado en combustible competitivo.

Qué dijo Abratte sobre el próximo rival

Abratte conoce bien el contexto cordobés y también lo que significa volver a jugar en su provincia. El base señaló que para él siempre es especial disputar partidos en Córdoba, sobre todo por la posibilidad de contar con la presencia de su gente. Esa motivación personal se mezcla ahora con un desafío colectivo muy grande: enfrentar a un equipo que, según sus propias palabras, siempre busca ser protagonista en la categoría, que sabe claramente a lo que juega y que posee jugadores de jerarquía.

Lejos de caer en frases vacías, el análisis del juvenil fue concreto. Entiende que para competir contra un rival de este calibre, Salta Basket deberá ir paso a paso, mantenerse concentrado y ejecutar su propio plan de juego. Ese punto es clave: el equipo salteño ya dio muestras de que cuando logra imponer intensidad defensiva, orden en la conducción y compromiso colectivo, puede equiparar cualquier escenario. La serie anterior fue una demostración clara de ello, y ahora el reto será sostener ese estándar frente a una estructura más larga y con uno de los mejores registros de la temporada.


Cómo llegan San Isidro y Salta Basket al cruce

Durante la temporada regular, ambos equipos se repartieron los triunfos como locales. San Isidro ganó en el Antonio Manno por 88-80, mientras que Salta Basket respondió en el Delmi con una gran victoria por 73-62. Ese antecedente inmediato confirma que no se trata de un cruce imposible para Los Infernales, aunque sí de una serie muy exigente, donde la localía y los detalles pueden inclinar la balanza.

El antecedente del Delmi, además, tiene un peso simbólico importante porque mostró que Salta Basket puede competirle de igual a igual a San Isidro cuando logra llevar el partido a su terreno. Aquella noche, Los Infernales firmaron una actuación sólida para superar al entonces líder de la Conferencia Norte. Ese resultado hoy vuelve a escena como un respaldo concreto para la ilusión salteña. No se trata solo de una esperanza: ya le ganaron a este rival y saben cómo lastimarlo.

Del otro lado aparece un equipo de jerarquía, con una campaña regular muy fuerte y con la ventaja de haber evitado el desgaste extra de la reclasificación. San Isidro llega con pergaminos y localía, pero Salta Basket lo hace con una dosis enorme de confianza, tras sobrevivir a una serie que lo puso al límite en lo físico y en lo emocional. Ahí puede estar una de las claves del arranque.

El apoyo del pueblo infernal, un factor que también juega

Otro de los aspectos destacados por Abratte fue el acompañamiento del público salteño. El base remarcó lo especial que resulta sentir el respaldo de la gente partido tras partido, y subrayó que ese apoyo se vuelve muy valioso para el grupo. El quinto juego frente a Estudiantes, con un Delmi encendido en los momentos más calientes, fue una prueba contundente de ello.

Ese vínculo entre el equipo y su gente fue creciendo durante la temporada. Y aunque ahora la serie arranque en Córdoba, Salta Basket sabe que representa a una provincia que se ilusiona con seguir avanzando. En una categoría tan exigente y pareja como La Liga Argentina, el aspecto emocional suele ser determinante, y Los Infernales parecen haber encontrado en ese sentido una base muy sólida para sostenerse.

Un Salta Basket que cree en lo suyo

El mensaje de Abratte deja una idea central: Salta Basket no viaja a Córdoba solo a cumplir. Va con la intención de competir, de incomodar a un candidato y de intentar robar un punto clave fuera de casa. Después de lo hecho frente a Estudiantes, el equipo salteño se ganó el derecho a creer. Cree por su juego, por su reacción en la adversidad, por su funcionamiento colectivo y por la aparición de nombres que supieron responder en partidos de máxima presión.

La serie frente a San Isidro pondrá a prueba todo eso. Pondrá a prueba la profundidad del plantel, la capacidad de reponerse al desgaste y la inteligencia para manejar los ritmos ante un rival duro y ordenado. Pero también puede transformarse en la oportunidad ideal para que Los Infernales sigan escribiendo una campaña que ya tiene momentos muy fuertes.

Bruno Abratte, una de las voces jóvenes de este plantel, resumió el espíritu del equipo con una frase que hoy funciona como bandera de la previa: Salta Basket sabe que puede dar batalla a cualquiera. Y con esa convicción, buscará empezar la serie en San Francisco con otro golpe que mantenga viva la ilusión infernal.

Datos del partido actualizados

San Isidro de San Francisco vs Salta Basket
Hora: 21.30
TV: Básquet Pass
Árbitros: Julio Dinamarca y Silvio Guzmán
Estadio: Antonio Manno, San Francisco (Córdoba)




La Liga Argentina ya tiene definido cómo serán los cruces de cuartos de final

La Liga Argentina ya tiene establecido el formato de sus cuartos de final: los cuatro equipos que sobrevivan en la Conferencia Norte se medirán ante los cuatro clasificados de la Sur, en una instancia que romperá el esquema regional y empezará a perfilar el camino rumbo al ascenso.

La Liga Argentina de Básquet empieza a entrar en su tramo más atrapante y, aunque todavía se disputan los octavos de final, ya quedó establecido cómo se jugará una de las etapas más esperadas de la postemporada: los cuartos de final. En esta edición del torneo, la principal novedad aparece justamente allí, ya que desde esa ronda se terminará la separación por conferencias y comenzarán los cruces entre equipos del Norte y del Sur.

Hasta aquí, el certamen se venía desarrollando con los elencos divididos por regiones. Primero fue el turno de la fase regular y luego llegaron las series de Reclasificación y los octavos de final, todavía bajo el formato de Conferencia Norte y Conferencia Sur. Sin embargo, la estructura cambiará a partir de la tercera ronda de playoffs, es decir, en los cuartos de final, donde la competencia tomará un carácter mucho más federal y exigente.

Lo que confirmó la organización es que los cuatro equipos que avancen desde la Conferencia Norte se enfrentarán con los cuatro clasificados provenientes de la Conferencia Sur. Ese cambio le dará un nuevo atractivo a la definición del torneo, porque ya no habrá eliminación interna entre conjuntos de una misma región, sino que comenzarán los cruces interconferencia, elevando el nivel competitivo y generando series con estilos, recorridos y contextos muy distintos.

Cómo se armarán los cruces de cuartos de final

Uno de los puntos más importantes para entender esta instancia es que los cruces no están predeterminados hoy por una llave fija, sino que se definirán recién cuando queden confirmados los ocho clasificados. Para eso, los equipos serán reordenados según el récord que hayan tenido durante la fase regular. Ese criterio será determinante para establecer cada emparejamiento.

El mecanismo indicado es concreto: el mejor clasificado de la Conferencia Norte se medirá con el peor clasificado de la Conferencia Sur, mientras que el mejor de la Sur se cruzará con el peor de la Norte. A partir de ahí, se completará el cuadro respetando ese mismo criterio de ordenamiento por campaña. Es decir, no se tratará de un simple cruce al azar, sino de una construcción deportiva basada en el rendimiento previo de cada equipo a lo largo de la fase regular.

Ese formato premia a los equipos que hicieron una mejor temporada, ya que una buena cosecha de victorias puede ofrecer, en los papeles, un cruce menos complejo en el arranque de los cuartos. Al mismo tiempo, obliga a mirar mucho más allá del presente inmediato de los octavos, porque cada resultado conseguido anteriormente sigue teniendo peso al momento de ordenar la llave.

Un cambio fuerte en la lógica del torneo

La decisión de cruzar Norte contra Sur en cuartos de final marca un quiebre importante en la lógica que venía teniendo la competencia. Durante gran parte de la temporada, los equipos compitieron dentro de su propia conferencia, con rivales conocidos y recorridos regionales relativamente previsibles. Desde cuartos, en cambio, el panorama cambia por completo.

Eso significa que un equipo que haya dominado en su conferencia deberá revalidar su candidatura frente a un rival de otra región, con otra dinámica de juego, otros antecedentes y un camino diferente en la temporada. También le da mayor atractivo a la pelea por el ascenso, porque desde esa instancia cada serie empezará a tener un peso mucho más nacional y menos sectorizado.

Por qué los cuartos de final serán una instancia decisiva

Además del cambio en los cruces, los cuartos de final aparecen como una ronda bisagra en la pelea grande de La Liga Argentina. Ya no habrá margen para especular con el peso de la localía regional o el conocimiento previo del rival. Será una fase donde la regularidad de la campaña, la profundidad del plantel, la fortaleza como visitante y la capacidad de adaptación pasarán a tener un valor enorme.

En ese escenario, el récord de fase regular no solo funciona como un dato estadístico, sino también como una herramienta concreta para ordenar los enfrentamientos. Por eso, lo hecho durante meses cobra una relevancia directa cuando llega el momento de definir la llave.

Qué se sabe hasta ahora de los cuartos de final

Con la información disponible hasta este momento, lo que ya quedó confirmado es lo siguiente:

  • Los cuartos de final serán la tercera ronda de playoffs.
  • Participarán cuatro clasificados de la Conferencia Norte y cuatro de la Conferencia Sur.
  • Habrá cruces entre Norte y Sur, dejando atrás la separación regional.
  • Los emparejamientos se determinarán mediante reordenamiento según el récord de fase regular.
  • El mejor clasificado de una conferencia enfrentará al peor clasificado de la otra, y así sucesivamente.

Todavía no están definidos los enfrentamientos concretos

Es importante remarcar que, con el material aportado, aún no se pueden publicar los cruces exactos de cuartos de final, porque primero deben resolverse los octavos. Lo que sí está completamente confirmado es el formato con el que se armará esa etapa, y eso ya permite anticipar una instancia de alto voltaje entre los mejores sobrevivientes de ambas conferencias.

La expectativa, entonces, no pasa todavía por saber qué equipos jugarán entre sí de manera definitiva, sino por entender que la estructura de la competencia ya cambió y que la próxima ronda pondrá frente a frente a candidatos de todo el país en una lucha directa por seguir soñando con el ascenso.

Una fase que puede cambiar todo

Los cuartos de final de La Liga Argentina prometen ser mucho más que una simple ronda eliminatoria. Serán el punto donde el torneo dejará de pensarse en clave Norte y Sur para pasar a una disputa integral, con elencos de distintas regiones enfrentándose cara a cara por un lugar en semifinales.

Con ese formato ya establecido, cada partido de octavos empieza a valer todavía más. No solo está en juego el pase de ronda, sino también la posición con la que cada equipo podría quedar acomodado para la instancia siguiente. En un torneo largo, exigente y cada vez más competitivo, los cuartos de final se perfilan como el verdadero filtro de aspirantes al ascenso.




Salta Basket ganó un partidazo inolvidable, eliminó a Estudiantes y sigue en los playoffs

Salta Basket derrotó por 75-74 a Estudiantes de Tucumán en tiempo suplementario, en una noche épica en el Estadio Delmi. Los Infernales remontaron un partido que los tuvo siempre abajo, lo igualaron en el cierre del tiempo regular y lo ganaron con una definición infartante para avanzar de ronda en la Liga Argentina.

Salta Basket venció a Estudiantes en una noche épica y avanzó a la próxima fase

Salta Basket escribió una de esas páginas que quedan guardadas para siempre en la memoria del hincha. En un Estadio Delmi colmado, tenso y encendido, Los Infernales derrotaron 75-74 a Estudiantes de Tucumán en tiempo suplementario, se quedaron con el quinto y definitivo juego de la serie y avanzaron a la próxima instancia de los playoffs de la Liga Argentina, donde ahora enfrentarán a San Isidro de San Francisco, Córdoba.

Fue una noche de sufrimiento, reacción, carácter y desahogo. Salta Basket estuvo abajo durante gran parte del encuentro, llegó a verse 16 puntos por debajo en el marcador, sufrió el gran pasaje ofensivo de la visita en el primer tiempo, pero nunca dejó de creer. Ajustó las marcas, levantó su nivel defensivo, empujó con su gente y terminó construyendo una remontada inolvidable que se completó recién en el suplementario.

Un comienzo cuesta arriba para Salta Basket

El inicio del partido mostró a un Estudiantes de Tucumán más fino y más efectivo. La visita encontró respuestas rápidas con Josepht Hampton, con Bollo y con Cave, dañando cerca del aro y castigando a una defensa salteña que tardó en acomodarse. El primer cuarto cerró con ventaja tucumana por 27-20, una diferencia que reflejaba mejor la puntería y la soltura de la Cebra en el arranque.

En ese pasaje inicial, Salta Basket no logró imponer del todo su intensidad habitual. Estudiantes manejó mejor los ritmos del juego, lastimó en la pintura y encontró situaciones cómodas también en el perímetro. Del lado local, Martín Gómez se mostraba como una de las principales vías ofensivas, sosteniendo al equipo en un contexto adverso.

Estudiantes llegó a sacar 16 y encendió las alarmas en el Delmi

En el segundo cuarto el partido se puso todavía más complejo para Los Infernales. Estudiantes profundizó su dominio ofensivo, amplió la diferencia y en un momento llegó a estar 16 puntos arriba, apoyado en un gran goleo visitante y en el protagonismo de Hampton, quien fue el goleador del primer tiempo con 17 unidades. La visita parecía controlar el trámite y se iba sintiendo cada vez más cómoda en el Delmi.


Sin embargo, cuando el panorama parecía muy oscuro para los salteños, empezó a aparecer otra versión del equipo de Ricardo De Cecco. El entrenador movió el banco buscando mayor energía defensiva y respuestas anímicas. Allí fueron importantes los ingresos de Cristian Linares y Bruno Abratte, que ayudaron a cambiar el tono del partido, a ajustar marcas y a darle otra velocidad a Salta Basket.

Ese crecimiento sobre el cierre del segundo período fue clave para que el local no se fuera completamente desbordado al descanso. Aunque Estudiantes se fue al entretiempo arriba 48-40, Salta logró achicar la brecha después de haber estado muy lejos y dejó abierta la puerta para una reacción en el complemento. El Delmi, que había pasado de la preocupación al murmullo, volvió a sentir que el equipo seguía vivo.

Un tercer cuarto de bajo goleo y máxima tensión

El tercer período mantuvo la lógica de un duelo muy físico, muy disputado y con mucho nervio. No hubo demasiado brillo, sí mucha tensión, defensas duras e imprecisiones de ambos lados. Fue un tramo de escaso goleo, donde cada conversión costó muchísimo y donde Estudiantes logró sostener la ventaja.

Al final del tercer cuarto, la visita seguía arriba por 64-55, conservando nueve puntos de diferencia. El marcador mostraba que Salta todavía estaba lejos, pero el desarrollo empezaba a insinuar otra cosa: el local ya no sufría tanto atrás, el partido se había ensuciado, y en esa batalla de desgaste Los Infernales se sentían cada vez más cómodos.

La sensación era clara: si Salta lograba meter un par de defensas seguidas y transformar esa intensidad en puntos rápidos, la historia todavía podía cambiar. Y así ocurrió.

La reacción de Salta Basket y el empate que hizo explotar al Delmi

En el último cuarto apareció el corazón del equipo. Salta Basket levantó su nivel defensivo, jugó con otra agresividad, empezó a correr mejor la cancha y a imponer un ritmo más incómodo para Estudiantes. Lo que no había aparecido de manera constante durante los primeros tres parciales surgió en el momento más caliente: la convicción de un equipo dispuesto a pelear cada pelota como si fuera la última.

Después de ir perdiendo durante prácticamente toda la noche, Los Infernales encontraron el momento para meterse definitivamente en partido. La desventaja comenzó a achicarse, el público sintió el envión, el estadio se encendió y llegó uno de los momentos clave del partido: Salta Basket empató en 66 cuando todavía parecía remar desde muy atrás.

Ese empate fue más que una igualdad parcial: fue el símbolo de una remontada emocional, táctica y deportiva. Salta había estado siempre abajo, había sufrido el goleo rival, pero seguía de pie en una noche decisiva. El Delmi explotó, y desde ahí el partido entró en una dimensión dramática total.

Un cierre para el infarto y un suplementario inevitable

El último tramo del tiempo regular fue palo a palo, con tensión máxima, fallos ajustados y muchísima carga emocional. Ninguno de los dos regaló nada. Salta Basket siguió empujando con su gente, mientras Estudiantes intentaba sostener su ventaja con el oficio de sus hombres más importantes.

Finalmente, tras una segunda mitad de enorme entrega del equipo salteño, el tiempo reglamentario se cerró 71-71, obligando a jugar un suplementario para definir la serie. El quinto juego tenía que terminar así: con suspenso, con nervios y con dos equipos vaciándose por completo.

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Para entonces, el desgaste ya era total. El partido había pasado por todos los estados posibles: dominio tucumano, remontada salteña, clima de delirio en las tribunas y una definición abierta donde cualquier detalle podía decidir el destino de la serie.

Salta Basket lo ganó en el cierre y desató el delirio

En el tiempo extra, el partido siguió siendo una batalla. Cada posesión pesó como una final dentro de la final. Como en toda la serie, ninguno de los dos equipos pudo sacar una diferencia clara. Se intercambiaron conversiones y nervios, hasta que llegó la jugada que terminó de torcer la historia.

A falta de 30 segundos, en medio de un contragolpe, Bruno Abratte atacó hasta debajo del aro, esperó la llegada de Nicolás Álvarez y el interno salteño resolvió con una bandeja potente para poner a Salta Basket arriba 75-74. Fue la jugada decisiva. Fue el grito máximo del Delmi. Fue el momento en que la remontada se convirtió en victoria.

Todavía quedaban 20 segundos, pero Estudiantes no pudo capitalizar su última posesión. Ahí sí, el desahogo fue absoluto. El Delmi entró en ebullición. Hubo delirio total en las tribunas, en el banco y dentro de la cancha. Salta Basket había ganado un partido épico, una serie tremenda y una clasificación construida a puro carácter.

Las claves del triunfo de Salta Basket

El triunfo de Salta Basket tuvo varios puntos altos, pero sobre todo explicó por qué este equipo logró sobrevivir a un partido que parecía escapársele.

La primera gran clave fue la reacción defensiva del segundo tiempo. Salta pasó de sufrir muchísimo en la primera mitad a transformar el juego en un terreno más incómodo y físico, donde la visita ya no encontró tantos espacios.

La segunda fue el aporte del banco. El ingreso de Abratte y Linares modificó el pulso del encuentro, dándole al equipo una intensidad distinta. La ausencia de Tomás Botta en la segunda mitad obligó a una reorganización, y Abratte respondió con personalidad, tomando la conducción del equipo en el momento más delicado del partido.

La tercera fue el peso de los nombres propios. Martín Gómez terminó como uno de los goleadores salteños, mientras que Nicolás Álvarez volvió a ser decisivo, tanto por su presencia física como por la conversión ganadora. Fue, además, una noche donde la garra pesó tanto como el básquet. Salta quizás no jugó su partido más brillante, pero sí uno de los más valientes de la temporada.

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Una serie durísima, resuelta en el quinto juego

La serie entre Salta Basket y Estudiantes de Tucumán estuvo marcada por la paridad desde el principio. Los resultados previos lo habían anticipado y el quinto juego lo confirmó:

  • Juego 1: Salta Basket 78-62 Estudiantes
  • Juego 2: Salta Basket 70-82 Estudiantes
  • Juego 3: Estudiantes 78-90 Salta Basket
  • Juego 4: Estudiantes 84-71 Salta Basket
  • Juego 5: Salta Basket 75-74 Estudiantes, en suplementario

Fue una serie cambiante, áspera y equilibrada. Ninguno logró dominar por completo al otro y por eso la definición terminó siendo tan cerrada como emocionante. Salta hizo valer la ventaja deportiva en el juego decisivo, pero tuvo que trabajar hasta el último segundo para sostenerla.

De una fase regular sólida a una clasificación con épica

Salta Basket llegó a esta reclasificación luego de terminar séptimo en la fase regular, con récord de 18 victorias y 14 derrotas, mientras que Estudiantes finalizó décimo, con balance de 16-16. Esa mejor ubicación le permitió a Los Infernales definir la serie como local.

El equipo de Ricardo De Cecco ya había mostrado señales durante la fase regular de que podía competir de igual a igual contra cualquiera, pero esta clasificación tiene un valor especial por la manera en que se dio. No fue solo un pase de ronda: fue una prueba de personalidad en una noche donde había que resistir, reaccionar y ejecutar bajo máxima presión.

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Lo que viene: San Isidro, el próximo desafío

Con este infartante triunfo, Salta Basket avanzó a la próxima instancia de los playoffs de la Liga Argentina, donde tendrá un desafío de altísimo nivel: San Isidro de San Francisco, uno de los equipos más fuertes de la Conferencia Norte.

Pero antes de pensar en lo que viene, el equipo salteño tiene derecho a disfrutar una noche inolvidable. Una de esas victorias que fortalecen a un plantel y que conectan definitivamente con su gente. El Delmi fue testigo de una remontada heroica y de una clasificación que ya ocupa un lugar especial en la historia reciente de Los Infernales.

Delmi en llamas y una victoria para recordar

El básquet tiene noches que se explican con estadísticas y otras que se explican con emociones. Esta fue de las segundas. Salta Basket estuvo al borde, sufrió durante buena parte del encuentro, vio cómo Estudiantes se adueñaba del juego en la primera mitad, pero jamás se entregó. Ajustó, peleó, empató y ganó.

El 71-71 del tiempo regular ya había transformado el cierre en una escena inolvidable. El 75-74 final en suplementario terminó de convertirlo en una noche épica. El Delmi estalló, Salta celebró y Los Infernales siguen soñando en la Liga Argentina.




Salta Basket y Estudiantes definen una serie al rojo vivo en el Delmi

Salta Basket y Estudiantes de Tucumán se juegan todo este domingo en el Estadio Delmi, en el quinto y último partido de una serie que mostró paridad absoluta. Los Infernales buscarán aprovechar la localía y el empuje de su gente para meterse en la próxima instancia de la Liga Argentina.

Salta Basket vs Estudiantes de Tucumán: el punto final se juega en el Delmi

Salta Basket tendrá este domingo una de esas noches que pueden marcar una temporada. Desde las 21.30, en el Estadio Delmi, Los Infernales recibirán a Estudiantes de Tucumán en el quinto y definitivo juego de la serie de reclasificación de los 8vos de final de la Conferencia Norte de la Liga Argentina. Con la llave empatada 2-2, el conjunto salteño intentará hacerse fuerte en casa para sellar la clasificación a la próxima instancia.

La serie llega a su punto cúlmine después de cuatro partidos intensos, cerrados y cambiantes. Ninguno de los dos equipos pudo imponer una superioridad clara, y esa paridad terminó desembocando en un desenlace ideal para el espectáculo: un quinto juego en Salta, con localía para el equipo de Ricardo De Cecco, que terminó mejor ubicado en la fase regular y por eso mantiene la ventaja deportiva.

Cómo llega Salta Basket al partido decisivo

Salta Basket afrontará este encuentro con la necesidad de reencontrarse con su mejor versión luego de la derrota en el cuarto punto disputado en Tucumán. En el Coco Ascarate, Estudiantes se impuso por 84-71 y estiró la definición a un juego más. En ese partido, Los Infernales no lograron repetir la efectividad que habían mostrado en el tercer encuentro, especialmente desde la línea de tres puntos, donde apenas convirtieron 4 de 23 lanzamientos, un porcentaje demasiado bajo para un equipo que había encontrado allí una de sus principales armas ofensivas.

Más allá del traspié, el equipo salteño dejó señales positivas durante toda la serie. En el tercer partido había dado un golpe importante en Tucumán al ganar 90-78, con una producción colectiva de alto nivel, seis jugadores en doble dígito y una gran efectividad desde el perímetro. Ese rendimiento es el espejo en el que intentará mirarse esta noche el elenco infernal para volver a imponer condiciones frente a su gente.

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El recorrido de Salta en esta llave dejó en claro que cuando logra defender con intensidad y repartir bien el balón en ataque, se convierte en un equipo sumamente peligroso. Esa fue justamente una de las claves que marcó el interno Nicolás Álvarez, uno de los hombres más importantes del plantel, al explicar que el equipo debe repetir lo hecho en los triunfos del primer y tercer juego: solidez defensiva, circulación ofensiva y reducción al mínimo de los errores.

También el alero Martín Gómez remarcó el aspecto anímico y colectivo de este momento, al asegurar que el grupo llega unido y consciente de que en un quinto partido puede pasar cualquier cosa. El mensaje en Salta es claro: hay confianza en el plantel, pero también plena conciencia de que será una batalla durísima.

Estudiantes de Tucumán, un rival incómodo que nunca se rindió

Del otro lado estará un Estudiantes de Tucumán que confirmó durante toda la serie por qué era un rival de riesgo. La Cebra llegó a esta reclasificación tras finalizar en la décima posición de la fase regular, pero mostró carácter para dar pelea en cada encuentro y logró extender la llave hasta el último capítulo.

El equipo tucumano ya había avisado en el segundo partido, cuando sorprendió en el Delmi y ganó 82-70 para igualar la serie. Luego, aunque cayó en el tercer juego, volvió a reaccionar en el cuarto para forzar el desempate. Esa capacidad de recuperación y su fortaleza anímica hacen de Estudiantes un adversario de enorme cuidado.

desde la ventana

Entre sus piezas más determinantes aparece Joe Hampton, figura del cuarto encuentro con 19 puntos, 7 rebotes y 4 asistencias, además de nombres como Elías Cave, Federico Pedano y Juan Bollo, jugadores que han tenido peso específico en distintos tramos de la serie. Estudiantes ha sabido lastimar tanto en la pintura como desde el perímetro y, sobre todo, encontró respuestas en momentos donde parecía quedar contra las cuerdas.

Una serie marcada por la paridad

Si algo definió esta llave entre salteños y tucumanos fue la igualdad. Los marcadores reflejan un desarrollo cambiante, con momentos favorables para cada uno, pero sin un dominador absoluto:

  • Juego 1: Salta Basket 78-62 Estudiantes
  • Juego 2: Salta Basket 70-82 Estudiantes
  • Juego 3: Estudiantes 78-90 Salta Basket
  • Juego 4: Estudiantes 84-71 Salta Basket

Salta ganó con autoridad el primer punto en casa, reaccionando después de un arranque adverso y apoyado en una gran actuación de Sahir Abdala, goleador de ese duelo con 20 puntos. Luego, en el segundo encuentro, Estudiantes cambió el tono del cruce, llevó el partido a un terreno físico, trabado, y sacó un triunfo fundamental en el Delmi.

Ya en Tucumán, Los Infernales volvieron a dar un golpe fuerte al quedarse con el tercer punto gracias a una actuación colectiva convincente, administrando mejor los momentos del partido y con aportes decisivos de Tomás Botta, Bruno Abratte, Cristian Linares y Chance Hunter. Sin embargo, el cuarto juego mostró a un Estudiantes más firme, capaz de controlar el trámite y castigar en los momentos justos para igualar nuevamente la historia.

El Delmi, la gran carta de Salta Basket

En partidos de esta magnitud, la localía puede inclinar la balanza, y Salta Basket sabe que el Estadio Delmi puede ser un factor decisivo. No solo porque define en su casa gracias a la ventaja deportiva conseguida por haber sido séptimo en la fase regular, sino también porque el equipo ha tenido respaldo constante de su gente durante toda la temporada.

El capitán Facundo Binda fue contundente al referirse al papel del público: sostuvo que la gente puede transformarse en el “factor X” del juego, recordando que acompañó al equipo tanto en las victorias como en las derrotas, y que en una noche tan determinante su apoyo será más necesario que nunca.

Ese clima será uno de los grandes condimentos de una jornada que promete alto voltaje. Las boleterías del estadio estarán habilitadas desde las 20.30, una hora antes del partido, para la venta de entradas de un duelo que aparece como imperdible para el básquet salteño.

Qué necesita Salta Basket para ganar

Salta Basket llega al juego definitorio con una hoja de ruta bastante clara. Para avanzar de ronda necesitará recuperar varias de las fortalezas que lo llevaron a ser uno de los equipos competitivos de la Conferencia Norte:

Primero, elevar su solidez defensiva. En los triunfos de la serie, Salta logró incomodar al rival, cerró espacios y evitó que Estudiantes corriera la cancha con facilidad. Cuando la defensa funcionó, el ataque también encontró mejores opciones.

Segundo, repartir más el goleo. En su mejor versión, Los Infernales encuentran puntos desde distintas manos. Si Botta, Hunter, Álvarez, Gómez, Abdala, Linares o Abratte logran involucrarse, el equipo gana variantes y se vuelve menos previsible.

Tercero, mejorar la efectividad exterior. El cuarto punto dejó una señal de alarma con el flojo 17 por ciento en triples. En una definición cerrada, la puntería desde 6,75 puede ser decisiva.

Y finalmente, mantener la cabeza fría. En un quinto partido, cada detalle pesa. Lo dijo Álvarez y parece una síntesis perfecta de la serie: el que menos se equivoque tendrá las mejores chances de seguir en competencia.

Cómo llegan los equipos desde la fase regular

Salta Basket terminó la fase regular en el séptimo puesto de la Conferencia Norte, con un registro de 18 victorias y 14 derrotas, mientras que Estudiantes de Tucumán cerró en la décima colocación, con balance de 16-16. Esa diferencia le permitió a Los Infernales quedarse con la ventaja deportiva y definir la serie en casa.

Para el equipo salteño, además, esta campaña ya marca una mejora respecto de las últimas temporadas, consolidando un crecimiento deportivo que ahora buscará coronar con el pase a la próxima instancia. Del otro lado, Estudiantes llega con la ambición de dar el golpe en condición de visitante y continuar su camino en la postemporada.

Formaciones: Salta Basket y Estudiantes de Tucumán

Salta Basket

0 Chance Hunter
4 Bruno Abratte
5 Tomás Botta
6 Martín Gómez
10 Facundo Binda
11 Cristian Linares
13 Nicolás Álvarez
14 Máximo Genitti
23 Tyrus Buckner
27 Miqueas López
31 Sahir Abdala

DT: Ricardo De Cecco
ATs: Juan Carlos Pereyra y Marcelo Outeyral
PF: Rafael Padilla
Utilero: Emilio Fadell
Jefe de Equipo: Marcelo Ferreyra

Estudiantes de Tucumán

2 Elías Cave
5 Santiago Capelli
6 Lorenzo Benay
7 Juan Cruz Rodríguez
8 Marco Ceppo
9 Federico Peddano
10 Matías Bichara
18 Patricio Aranda
24 Josepht Hampton
91 Juan Bollo

DT: Fabrizio Espósito

Probables quintetos

Salta Basket

Tomás Botta, Martín Gómez, Chance Hunter, Facundo Binda y Nicolás Álvarez.

Estudiantes de Tucumán

Elías Cave, Juan Cruz Rodríguez, Federico Pedano, Josepht Hampton y Juan Bollo.

Ficha del partido

Partido: Salta Basket vs Estudiantes de Tucumán
Instancia: 8vos de final Conferencia Norte – Reclasificación
Serie: 2-2
Lugar: Estadio Delmi, Salta
Hora: 21.30
Árbitros: Nicolás Danna y Sebastián Vasallo
Comisionado técnico: Román Guantay

Un partido para el recuerdo

La Liga Argentina le regala a Salta Basket una noche de esas que pueden quedar marcadas en la memoria del hincha. El Delmi volverá a ser escenario de un cruce de máxima tensión, con dos equipos que ya demostraron que no se guardan nada y que llegan a este quinto punto con argumentos para ilusionarse.

Para Los Infernales, el desafío será enorme, pero también lo será la oportunidad. Tienen localía, tienen antecedentes de grandes actuaciones en la serie y tienen una hinchada dispuesta a empujar. Del otro lado, Estudiantes promete dar pelea hasta el final. Todo está dado para un partidazo.

Esta vez no habrá mañana. Salta Basket y Estudiantes de Tucumán jugarán el punto final de una serie vibrante, con el objetivo de seguir soñando en la Liga Argentina. Y en Salta, la ilusión vuelve a pasar por el Delmi.