En Strade Bianche se consagra el belga Van Aert
SIENA. El ciclismo regresó a Italia con un clásico joven (primera edición en 2007) pero con un encanto retro, el Strade Bianche: 184 km, de los cuales 63 km en la pista de tierra. Wout Van Aert ha logrado una incontestable victoria en la Strade Bianche, después de llegar en solitario en Siena, por delante de Formolo y Maximilian Schachmann.
En el desierto de Piazza del Campo, donde solo se admiten profesionales, ganó Wout Van Aert, un belga que está en una pista como si estuviera en la sala de estar. Una carrera hecha de una serie infinita de éxitos en bicicrós lo se dice le puso “la guinda del pastel”, representada por 3 títulos de especialidad mundial, a los que se suma un cuarto entre los menores de 23 años.

Desde el lodo, fuimos al polvo, incluso si en equilibrio la carrera fue sin sorpresas. Van Aert es, de hecho, parte de esa nouvelle vague de ciclismo, ciertamente no es una novedad, solo menciona el mito Roger De Vlaeminck, de personas que alternan el cruce y el camino con desniveles.
El otro exponente, Mathieu Van Del Poel, también estaba en la carrera, pero primero por una caída en la que estuvo involucrado, lo que le hizo perder energía para recuperarse, luego no siguió el ritmo de los mejores en un día muy caluroso. Lo mismo ocurre con Vincenzo Nibali, quien se ha caído y retirado: para el Tiburón, un golpe en los músculos de la palma de su mano izquierda. Sin embargo, no debería ser nada serio y las próximas carreras no estarían en riesgo.

Ha sido la de este sábado una edición incierta y extraña de la Strade Bianche, que se disputaba bajo unas condiciones dantescas y después de mucho tiempo sin competir, de ahí que el estado de los corredores, como ha sucedido en Burgos, fuera incierto. Puede que por las propias condiciones o por no encontrar el feeling a la carrera referentes como Peter Sagan, Julian Alaphilippe, ganador el año pasado, Vincenzo Nibali o Mathieu van del Poel no rindieran como de ellos se esperaba.
Todo lo contrario que Wout Van Aert, que atacó en unas de las rampas más duras del último tramo de ‘sterrato’ el número 11 con final en el Tolfe, de 1,1 kilómetros con una pendiente máxima del 18%. Fue una táctica acertada, ya que a su rueda saltaron poco después Bettiol, Schachmann y Formolo, integrantes de la fuga buena en la que también estaba el campeón olímpico Greg Van Avermaet; pero en vez de reducir la diferencia Van Aert la mantuvo y la aumentó.
“He trabajado muy duro, en los últimos meses ha sido difícil renunciar a la victoria. Esa caída en el Tour ha sido una gran decepción”, explicó el ganador.