La “memoria de pez dorado” de Iva Jovic la impulsa a semifinales en Auckland

Con una notable fortaleza mental, Iva Jovic remontó un duro tiebreak en contra y selló su pase a las semifinales del ASB Classic de Auckland, reafirmando su crecimiento competitivo y su capacidad para responder en los momentos de mayor presión.

La joven estadounidense Iva Jovic, tercera cabeza de serie, volvió a demostrar que su mayor fortaleza va más allá del talento técnico. En los cuartos de final del ASB Classic de Auckland, Jovic apeló a lo que ella misma define como una “memoria de pez dorado” para dejar atrás los momentos adversos y derrotar a la belga Sofia Costoulas por 6-2 y 7-6 (6), asegurando su lugar entre las cuatro mejores del torneo.

Un partido que se complicó más de lo esperado

El encuentro parecía encaminarse hacia una resolución sencilla cuando Jovic se quedó con el primer set por 6-2, mostrando solidez desde el fondo de la cancha y control con su servicio. Sin embargo, Costoulas, de apenas 20 años y proveniente de la fase clasificatoria, elevó su nivel en el segundo parcial y se negó a ceder terreno.

La belga llegó incluso a sacar para ganar el segundo set, obligando a Jovic a reaccionar con rapidez. La estadounidense recuperó el quiebre y llevó la definición al tiebreak, donde volvió a enfrentar una situación límite: estuvo 4-0 abajo, pero logró recomponerse con autoridad para cerrar el partido en sets corridos.

Agresividad y adaptación a condiciones complejas

Tras el encuentro, Jovic explicó que la clave fue mantenerse ofensiva incluso en los momentos más incómodos del partido.
“La clave fue simplemente ser agresiva. No fallaba mucho, jugaba con mucho efecto y mucha forma”, analizó la estadounidense, quien también destacó las difíciles condiciones climáticas.

“El viento fue complicado, había remolinos en todas direcciones. A veces me costó encontrar el equilibrio, pero me alegro de haberlo logrado al final”, agregó, subrayando su capacidad de adaptación.

Resiliencia como sello personal

Más allá del resultado, lo que más satisfacción le generó a Jovic fue su respuesta mental cuando el impulso del partido parecía cambiar de lado.
“Estoy muy contenta con la pelea y con el reinicio. Hubo un par de buenos juegos y luego algunos errores, pero me alegra haber podido recuperarme justo a tiempo”, explicó.

Esa resiliencia ya había quedado en evidencia en la ronda anterior, cuando superó a Sara Bejlek por 7-6 y 6-4 en otro partido exigente.
“Cuando siento que estoy contra la pared, acelero el ritmo”, confesó Jovic. No obstante, reconoció que trabaja junto a su entrenador para mantener esa intensidad durante todo el partido y no depender solo de las situaciones límite.

La “memoria de pez dorado”, una filosofía de juego

Jovic profundizó en el concepto que define su enfoque mental dentro de la cancha.
“Intento tener una memoria de pez dorado. Voy punto por punto. He remontado muchos partidos y también he perdido muchos, así que sé que cada pequeño punto puede marcar la diferencia”, explicó.

Para la estadounidense, aceptar el error es parte fundamental del tenis de alto nivel.
“El tenis es un deporte en el que se pierden muchos puntos y no se puede ser perfecto. Tenés que olvidarte de las cosas tontas y concentrarte en el siguiente punto, porque eso es lo único que realmente podés controlar”, concluyó.

Con esta victoria, Iva Jovic se instala en las semifinales del ASB Classic con confianza renovada y una mentalidad que empieza a marcar la diferencia en su proyección dentro del circuito WTA.