Thomas Müller calificó de “catástrofe absoluta” la eliminación de Alemania del Mundial

El delantero del seleccionado alemán Thomas Müller calificó de “catástrofe absoluta” a la eliminación de su equipo del Mundial de Qatar pese al triunfo frente a Costa Rica (4-2) en la última fecha del Grupo E, que no le alcanzó para clasificar a octavos de final, a la vez que advirtió que pudo ser su “último partido” en el representativo de su país. Créditos: Télam.

“Para mí, personalmente, esto es una catástrofe absoluta. Es muy amargo para nosotros, quedar afuera por diferencia de gol con España y como se dio la definición de su partido con Japón”, sostuvo Müller en declaraciones a la radio y televisión pública alemana ARD.

Eso en clara alusión al gol polémico, VAR mediante, concedido al seleccionado japonés que le permitió vencer al español y clasificar primero en el el Grupo E.

“De no ocurrir eso, nuestro resultado habría sido suficiente para pasar como segundos. Tenemos un sentimiento de impotencia”, sumó el atacante alemán que más títulos conquistó en toda la historia del futbol, con un total de 32.

Además, el delantero del Bayern Múnich, de 33 años, insinuó que este encuentro podría suponer el último con la selección por un mensaje que ofreció con detalles de sensaciones personales.

“Si este fuera mi último partido, me gustaría decir unas palabras a los aficionados alemanes: Ha sido un placer enorme, querida gente, muchas gracias. Fueron momentos increíbles. Siempre he tratado de dejar mi corazón en el campo en cada partido. A veces había lágrimas de alegría en mi cara, en otras había dolor. Lo hice con amor, pueden estar seguros de eso”, remató Müller.




Thomas Müller un crack dentro de la cancha

Thomas Müller, autor de dos goles en la goleada del Bayern ante el Barcelona por 2-8 y declarado mejor jugador del partido, ha tenido casi siempre un gran desempeño cuando se enfrenta a Lionel Messi. Por otra parte, Müller marcó el primer gol de Alemania en otro resultado histórico, el 1-7 ante Brasil

A nivel de clubs los dos se han enfrentado en cinco ocasiones. La primera fue en 2013 en semifinales de la Champions que se cerró con aquel 7-0 global del Bayern de Jupp Heynckes ante un triste Barcelona.

“Ahora que lo pienso, si se miran los partidos oficiales contra Messi no me ha ido nada mal”, dijo una vez Müller, mucho antes de que se pudiese pensar que llegaría el día en que el Bayern, comandado por él, fuese a hundir al Barcelona.

En el 4-0 de la ida de aquella temporada, que se cerró con la conquista de la Triple Corona para el Bayern, Müller marcó dos goles, el primero y el cuarto y dio el pase para el segundo que firmó Mario Gómez. En la vuelta, que se saldó con un 0-3 a favor del Bayern en el Camp Nou, Müller marcó el tercer gol.

En 2015, también en semifinales, el Barcelona eliminó al Bayern gracias al 3-0 de la ida en el Camp Nou aunque en la vuelta los bávaros se impusieron por 3-2 en el Allianz-Arena. Eso sí, el gol de la victoria del Bayern lo marcó Müller ante un rival que parece venirle especialmente bien.

En duelos oficiales entre Argentina y Alemania, Müller y Messi se han enfrentado en dos ocasiones, en los Mundiales de 2010 y 2014, y en ambas ocasiones se impuso Alemania.

La primera vez, en cuartos de final de 2010, Alemania ganó por 4-0. El primer gol fue de Müller. La segunda vez, en la final de 2014, Alemania ganó 1-0 con gol de Mario Götze.

Lo de este viernes, sin embargo, no se lo esperaba mucha gente porque Müller ha cambiado su juego y actualmente no es propiamente un hombre gol porque juega más atrás. A veces, los comentaristas alemanes se refieren a él como el rey de las asistencias. Con los dos goles de Lisboa, Müller completa 6 en su cosecha personal ante el Barcelona. Además, le alcanzó para una asistencia.

Este viernes, además, completó 113 partidos en la Champions, superando a Philipp Lahm como el jugador alemán que más encuentros ha jugado en la competición.

Todo empezó en 2010 cuando Louis van Gaal lo convirtió en titular indiscutible a los 20 años. “Müller juega siempre”, decía Van Gaal, con lo que ponía al entonces joven alemán por encima incluso de Arjen Robben y Franck Ribery.

Desde entonces, Müller siempre ha estado ahí. Y cuando se ha creído que su ciclo ha terminado, ha vuelto. En esta temporada, por ejemplo, llegó un momento en que se vio relegado a la suplencia. Cuando Hansi Flick relevó a Niko Kovac en la banca, lo hizo otra vez inamovible.

Este viernes, en Lisboa, con frecuencia se oía la voz de Müller. “Weiter, weiter”, gritaba. “Seguid, seguid”, significaba su grito pidiéndole a sus compañeros de ataque que no dejaran de presionar la salida del Barcelona. Müller siguió gritando después del quinto gol. Y siguió corriendo.

Van Gaal le decía que, para poder explotar su potencial, tenía que recorrer muchos kilómetros por partido. El propio Müller dice que lo clave en él es su juego sin balón. Lo han llamado el “descifrador de espacios”.

En algunas etapas de su carrera se ha dicho que es un jugador sobrevalorado. Su juego no llama la atención a simple vista y él mismo ha dicho que al nivel en que el juega es el jugador más extraño del mundo

Sin embargo, noches como la del viernes hacen pensar que tal vez a veces ha sido subestimado.